domingo, 11 de abril de 2021

Justo Jorge Padrón, el poeta angustiado, el poeta de la luz



La tarde del domingo trajo el clarinazo: ha muerto el amigo Justo Jorge Padrón, una de tantas víctimas de la maldita pandemia. Murió a los 77 años en una cama de hospital, en esos días en que las vacunaciones se estaban extendiendo, con la meta puesta en lograr la mayor inmunidad posible. Muere un poeta neorromántico y existencial, cuando todavía habría podido seguir haciendo una poesía vibrante, musical, intensa. Un hombre que dejó su carrera de abogacía, que abandonó su temprana vocación por el deporte, para dedicarse solo a la creación, a la traducción de poetas nórdicos, a la elaboración de una obra compacta que tuvo muchos reconocimientos e innumerables versiones en treinta idiomas. Compartimos amistad y encuentros, primero en Gran Canaria, más tarde en nuestro chalet de Torrelodones, Madrid, también en su piso de la capital, cerca de la Plaza de Castilla, como luego en nuestra casa de El Sardo, en las afueras de la ciudad de Las Palmas, en la vieja carretera de San Lorenzo. Venía con Kleo, su segunda mujer, y con su hija, que siempre quería hacerse fotos con el canario que teníamos junto al pequeño jardín. Compartíamos la dedicación a la literatura, la obsesión por hacer la mejor obra posible. Se ponía sentimental, me decía que le gustaría volver a Gran Canaria para pasar sus últimos años en este clima, en este mar, en este sol.

Hablar de Justo es hablar de muchos libros, pero sobre todo de Los círculos del infierno, su texto más importante. En el año 74, tras una crisis personal que seguramente le llevó a separarse de Mónica, su mujer sueca, se fue armando el libro en su peregrinar entre Suecia y Noruega. Rememorando a Dante, se lanza a hablar de la crisis humana, el conflicto de la autodestrucción del planeta, la propia extinción de la especie humana. El libro significó la consagración del autor, uno de los poetas españoles más traducidos, y más respaldados por innumerables premios y por la crítica. Como traductor y ensayista nos dio a conocer a muchos poetas nórdicos y realizó numerosas audiciones de su poesía ante miles de personas, particularmente en países de la Europa del Este y América Latina.

Su obra fue copiosa y obtuvo un reconocimiento importante a nivel internacional. No logró su sueño de entrar en la Real Academia Española, quizá porque a los canarios se les sigue negando el reconocimiento a su singularidad literaria, ese idioma mestizo que ni es continental mesetario ni continental americano sino que se disuelve en el Atlántico. Algo parecido le sucedió a J.J. Armas Marcelo, quien también se quedó a las puertas. Pero con Justo estamos a presencia de una obra existencial, tocada por la amargura y el pesimismo, que recibió críticas de figuras mundiales de la literatura: Vargas Llosa, Borges, Sábato, Alvaro Mutis.

Tuvo varios registros. El registro del amor que huye, de la sombra del mar, de la finitud humana. Poesía de la existencia, de la fragilidad humana: En el amanecer te desvaneces. / Sólo queda tu sombra entre mis manos / una presencia de aire, anhelo y sueño y risa…

Un poeta que sabía adquirir un tono profético y visionario. Un poeta de la profunda soledad y el desengaño de los humanos. Lo expresó muchas veces en sus versos: Cansado, muy cansado / de ir envejeciendo, / de ser sólo yo mismo, / de vivir en la espalda de los sueños, / de ver cómo mueren / la vida y el amor. Pero la angustia nos dejaba ver la claridad al otro lado del túnel, esa esperanza casi inaccesible en otros mundos. Esa poesía suya que también fue luminosa y pletórica, llena de amor y de fe.

jueves, 8 de abril de 2021

María Victoria Hernández debe ser Hija Predilecta de La Palma


María Victoria Hernández ha desarrollado una labor muy importante en cuanto a la divulgación del arte, la historia, las fiestas, las tradiciones, la etnografía, la singularidad de su isla natal. Licenciada en Derecho, estudió en Madrid y tuvo ocasión de mantener estrecho contacto con José Pérez Vidal, uno de los mayores talentos de La Palma en el siglo XX. La vocación de María Victoria por difundir la pequeña y gran historia de la isla se ha visibilizado en numerosas publicaciones, en su papel como miembro de la Junta de Cronistas de Canarias, en su labor como activa corresponsal de la agencia Efe, como directora que fue de emisoras de radio. Es evidente su relevancia no solo como la autora de libros importantes sino también como una activa colaboradora de los medios de comunicación, tanto impresos como digitales. Una labor que no ha cesado en ningún momento; al contrario, parece multiplicarse de año en año. María Victoria es una mujer luchadora y, cosa sorprendente, en internet solo hay menciones parciales de su ingente labor. No figura por ejemplo en Wikipedia, cosa lamentable, puesto que posee un perfil que la hace más que acreedora de tal circunstancia.

Cuando en el año 2010 el Cabildo Insular de La Palma nos entregó la distinción de Hijo Predilecto de La Palma, acto celebrado en el Teatro Circo de Marte, dijimos que existe una importante relación de personas que merecen ese mismo honor. Citábamos a María Victoria a Anelio Rodríguez Concepción, al dramaturgo Antonio Tabares y otras figuras de las letras, las artes y la investigación, a las que ojalá más temprano que tarde la corporación insular entregue tal nombramiento por la proyección que han realizado de La Palma.

Es de esperar que el presidente del Cabildo, el llanense Mariano Hernández Zapata, impulse la creación del expediente oportuno para que, juntamente con los grupos políticos que conforman la corporación, llegue a buen fin el nombramiento.

Cuando falleció mi padre, el agente judicial Anastasio León Capote, no tuve duda alguna de que el voluminoso diario que escribió durante décadas con los acontecimientos de su pueblo y de la isla debía ser para María Victoria, porque ella aprovecharía su contenido. Y así ha sido, con su integridad y su humanismo siempre ha mencionado el nombre de mi padre cuando ha utilizado alguna de sus muchas anotaciones de la pequeña historia local. A través de ella supe recientemente que mi padre fue uno de los dirigentes de la UGT llanense, y supongo que si libró su vida cuando la guerra civil se debió al hecho de que era muy socialista pero también era muy católico, a través de la parroquia de Los Remedios debió venirle su protección.

María Victoria fue heredera de la labor de don Pedro Hernández y Hernández, el cronista y poeta llanense, un enamorado de su tierra chica. Sucedió a don Pedro en el cargo de cronista oficial de la ciudad cuando falleció, en noviembre de 2001, pero desde mucho antes ya colaboraba activamente, ya que don Pedro estuvo encamado mucho tiempo antes de fallecer. Don Pedro fue un amigo y un protector nuestro, igual que el periodista Domingo Acosta Pérez. Viki siempre estuvo ahí, disponible para divulgar la fiesta de Moros y Cristianos de Barlovento, el auto de Reyes de Garafía, la Bajada de las Nieves, el Diablo de Tijarafe, el desfile de los Caballos Fufos en Tazacorte, etcétera. Siempre estuvo para escribir sobre los laureles centenarios de la plaza, o sobre el fotógrafo Manuel Rodríguez Quintero, o sobre la leyenda-realidad del Alma de Tacande de El Paso. Ha sido la mejor cronista de toda la isla, una enamorada de la isla integral, a la que podemos ver con su cámara de fotos en todos los pueblos y caseríos cuando celebran algo. Una mujer generosa, un orgullo no solo para su ciudad natal de Aridane sino para toda San Miguel de La Palma.

viernes, 2 de abril de 2021

2 poemas de Aida González Rossi (Tenerife, 1995)

    


si yo hubiera elegido

 

el poema es mi cuerpo

esto es poesía

Blanca Varela

 

si yo hubiera elegido sentirme así… si me hubieran preguntado oye cuerpecito tú quieres incendios forestales helicópteros catástrofes… tortugas que vuelan bombillas encendidas lámparas llenas de polvo pasar la lengua… tú quieres hoyos cascadas un gato en la garganta las uñas de un gato negro en la garganta… si lo hubiera elegido si lo hubiera moldeado y si hubiera pellizcado y si hubiera hecho las aristas con mis manos las aristas… si mis manos las mías una foto darle al clic derrumbar el edificio pisar todos los escombros… uno a uno todos los escombros… oye cuerpecito tú quieres rapidez… luces como bombonas besar los libros tener el tacto de los libros en los labios… labios hinchados labios pájaros colillas de tres o cuatro noches… plantas… si hubiera elegido si hubiera pintado si mi piel arañada por mis dedos trazada por mis dedos marcada por mis dedos… si yo hubiera elegido sentirme así… yo derretirme yo… pero oye cuerpecito esto sale de las huertas… y del piche… y de los azulejos… el suelo no me aguanta el suelo es un barranco en el fondo del barranco el agua en la caída todo esto uno a uno los escombros yo… sube es hiedra se agarra a los nudillos y a los hombros y a los muslos se aprieta en los muslos oye… si hubiera elegido pero dentro… y crujiendo… y derretirme… si yo hubiera elegido sentirme así sentarme así roer mis huesos llover tanto rato siempre… pero oye cuerpecito… oye…

  

y aun así deseo

 

dos litros de agua correr hasta la ducha nombrar el glaciar de mi voz. comer lo mismo tres días seguidos es decir comer tres días seguidos y querer del viento el vello. querer del viento el vello y salir de noche y salir de noche a mirar a las muchachas a los ojos (unos ojos no del

todo verdes como las hojas secas de las parras). arrancar las parras y llorar por las parras y querer de la naturaleza una ofensiva. los dedos de la tierra o los dedos de una fábula o mis dedos la humedad dos litros (se queda en los labios es una gota de miel). visitar la calle no

elegir la ropa y morir de frío pero colocar la boca en las alcantarillas aspirar el vapor la sangre de quienes viven    aquí    de la naturaleza una mirada. mirar

 

un hombro recortado en la ventana de la tarde o besar un diafragma en la ventana de la tarde mentirle a la ventana de la tarde no saldremos de aquí con vida. en el último momento escucharte. cerrar los ojos lo oscuro es tu cabeza los destellos los fuegos artificiales son la sima que te nombra. y nombrarte y nombrarte y nombrarte. nombrarte no encontrar pero recoger el pelo con el pelo la ciudad con la ciudad a mí (estrellas del cabello: la vida es más fácil si las saco). chocolate flores hinchazones    un portal recién fregado en el que marcas tus huellas hasta mi puerta dos litros de agua correr    hasta mí. esquivar la palabra sexo jugar a los obstáculos pero sí también el río en el que hay un pez en el que el pez busca aros en las rocas me oyes lo entiendes? o algo mucho más profundo o algo que esté más allá de los cercos

 

de los dedos en la arena nombrar el glaciar del verano. nombrar la ofensiva de la naturaleza las estrías (me marca el tiempo. soy un reloj sin agujas) y el brillo de los ojos: brillar en los ojos como las farolas o algo más sí siempre algo más hallar en la vida siempre algo más. y nombrarlo. hacer un escondite en el que no quepa nadie o amar un cuerpo o dos o tres o cinco. conocer un cuerpo. conocer las marcas secretas del cuerpo (mira esta cicatriz la conseguí en el muelle qué tenía en la cabeza). comprender el cuerpo. ordenar el mensaje. y nombrarlo. y aun así

 

deseo.

 

y aun así deseo. por ello hablaré hasta arder como un gato torturado como un gato

 

torturado.

jueves, 1 de abril de 2021

2 poemas de Elena Madel

 


BELLUM JEANS

Hoy, por fin, descubro que tengo buena suerte.

Que cada vez es más sencillo que las yemas de mis dedos
viajen, intuitivas, por los túneles de mi torso.
Que mi estómago ha aprendido del mito de Narciso
y ya silencia él sólo su grito desgarrado:
la desgracia de la hermosura ansío para mí.
Que mis dedos escarban y consiguen rescatar lo inútil,
o lo útil que yo sé -o creo- que no sirve.

Por merecer la más bella envoltura rezo cada noche.

Por ser la vencedora en la batalla diaria de Zara:
la guerra de los pantalones vaqueros más estrechos,
de colores, con dibujos, los de marca, los más caros,
porque cada vez es más sencillo que las yemas de mis dedos
viajen, intuitivas, por los túneles de mi torso.
Por liderar el ranking de los cuerpos más apetecibles,
más llamativos, por una cosa u otra, a la cabeza
de las sedas varoniles, los mentones perfectos,
el vello hermoso enmarcando sus labios.

Aunque no sea alta ni melancólica ni mis manos expertas.
Insignificante, sonriente e ingenua como soy
acumulo mandatos de porcelana en el cubo de basura.
Y cada vez es más sencillo que las yemas de mis dedos
viajen, intuitivas, por los túneles de mi torso.

Magnífica estrella la mía. Hoy, por lo menos,
después de la austeridad de ya no hay llave,
tan sólo me duele la habitación número trece.

Y es un lujo morir habiendo prescindido del desayuno

MI PRIMER BIKINI

Sólo yo sé cuándo sobrevivimos.

Lo sé porque mis dedos
se transforman en lápices de colores.
Lo sé porque con ellos
dibujo en las paredes de tu casa
mujeres con rostro de epitafio.
Porque, a la caricia de la punta,
comienza el derrame de los cimientos
formando arco iris en la noche.
Porque, al escribir testamentos
en el suelo, se remueven las vísceras
de azúcar, y trepan tus raíces.

Grabo versos de colores fríos
en tu piel, de arquitrabe a basa,
y les llueve y los diluye, y compruebo
que la lluvia suena como hacen al caer
las canicas brillantes y naranjas
que cambiaba en el patio del recreo,
poco antes de calzar mi primer bikini.

Hoy guardo las canicas, como un apagado
tesoro, en los huecos de otras espaldas.

Pinto también en la terraza de enfrente
un jardín de lápidas cálidas y hermosas.
Trazo -como una medusa de bronce-
un paraíso de cadenas hendiendo en mantillo
el valle diminuto que proclama que es frágil
y sin embargo, dirás tú, sobrevive.

lunes, 22 de marzo de 2021

Luis Arencibia (74 años), escultor canario en Leganés

 Luis Arencibia, escultor grancanario establecido en Leganés, Madrid, nos ha dejado a los 74 años víctima de un cáncer. Compartimos momentos, lo pusimos en contacto con artistas canarios residentes en la capital. Escribimos el ensayo "El Neptuno de Melenara", sobre su gran escultura en la playa teldense del mismo nombre. La fotografía recoge un instante de la presentación que hicimos en la Casa-Museo León y Castillo de Telde sobre el libro "Locos", escrito en colaboración entre Leopoldo María Panero y el propio Arencibia. Descanse en paz el amigo.

3 poemas de Adam Zagajewski, premio Príncipe de Asturias, fallecido ayer



Habla más suave

Habla más suave: eres mayor que aquel
que fuiste tanto tiempo; eres mayor
que tú mismo y sigues sin saber
qué es la ausencia, el oro, la poesía.

El agua sucia anegó la calle; una tormenta breve
sacudió esta ciudad plana, adormecida.
Cada tormenta es un adiós, cientos de fotógrafos
parecen sobrevolarnos, inmortalizar con flash
segundos de miedo y pánico.

Sabes qué es el duelo, la desesperación
violenta que ahoga el ritmo cardiaco y el futuro.
Entre extraños llorabas, en un moderno almacén
donde el dinero, ágil, sin cesar, circulaba.

Has visto Venecia, y Siena, y en los lienzos, en la calle,
jovencísimas, tristes Madonnas que ansiaban ser
muchachas normales y bailar en carnaval.

Has visto incluso pequeñas urbes, nada bonitas,
gente vieja extenuada por el sufrimiento y el tiempo.
Ojos de santos morenos brillando en iconos
medievales, ojos ardientes de bestias salvajes.

Entre los dedos cogías guijarros de la playa La Galere,
y de pronto sentías por ellos una inmensa ternura,
por ellos y por el pino frágil, por todos los que allí
estuvieron contigo y por el mar,
que aunque potente, es tan solitario.

Una ternura inmensa, como si fuésemos huérfanos
de la misma casa, para siempre apartados los unos de los otros,
condenados a breves momentos de visitas
en las frías cárceles de la actualidad.

Habla más suave: ya no eres joven,
el éxtasis ha de pactar con semanas de ayuno,
has de elegir y abandonar, dar largas

y hablar extensamente con embajadores de secos países
y labios cuarteados, has de esperar,
escribir cartas, leer libros de quinientas páginas.
Habla más suave. No abandones la poesía.

Oda a la suavidad

Los amaneceres son ciegos como gatitos.
Las uñas crecen confiadamente, aún
saben qué tocarán. Suaves
son los sueños y la ternura como niebla
suspendida sobre nosotros, igual que la campana de Sigismundo
antes que el frío la abrazase.

Vaporetto

En el bolsillo de la cazadora encuentras
un pasaje azul para el vaporetto
(il biglietto, non cedibile).

El billete azul, poco mayor
que un sello de la República de Togo,
te promete un cambio, un viaje.

Se derrite la laca en el recuerdo,
se deshiela la almendra de la nieve alpina.
Ahora puede empezar la expedición.

Estás en Texas, en la tierra llana,
entre los robles eternamente verdes,
que no recuerdan nada.

Por canales estrechos navegarás
con !»alemas, a contracorriente;
y hallarás glaciares y grisura.

El billete reza: corsa semplice,
pero no menciona el desierto,
la monotonía del gravoso mar,

el deseo, el aduanero malicioso,
que no te espera sólo a ti,
islas de indiferencia y de cenizas.

Navegarás largamente. Quizás llegues
allí donde descansa el erizo de Venecia,
agua, encajes y oro.

Quizás llegues allí donde se alzan
las rojas torres de Venecia, torres fieles,
agujas de un compás perdido en el océano.

Traducción de Elzbieta Bortkiewicz

domingo, 21 de marzo de 2021

Un poema de Rosario Valcárcel, en el Día Mundial de la Poesía



Cuando hacemos el amor de madrugada

el frío se consume y la habitación en llamas 

jadea como el bramido de un volcán 

que emana recuerdos amarillentos 

esculpe corazones. 

Aleja la muerte. 

Cuando nos abrazamos en la penumbra

tu aliento se pliega con el mío, el sabor 

de alisios libertinos agita el placer, 

se derriten las penas y los rencores. 

Se olvida todo. 

Cuando me estrechas y te estrechas 

los espíritus diabólicos se disfrazan, 

escucho mi zambullida, las corrientes 

dormitadas. Vuelve la calma. 

Se olvida todo.

(De  "Himno a la vida")

lunes, 15 de marzo de 2021

Respuestas literarias a esta época de crisis



Por Eduardo Sanguinetti, filósofo y poeta (Buenos Aires)

"Tratar en paz y silencio las urgencias más inmediatas de la humanidad" De mi nouvelle Morbi Dei (Ed.Corregidor,1985)

Viejo transeúnte de búsquedas en los caminos de la historia de la cultura y el rastro de sus hacedores, resulta agradable, en ciertas ocasiones, mostrar y señalar, sin remisiones ni alternativas, la continuidad escandalosa de estafas que nos presentan, los hacedores de realidades perturbadoras de genio y de idiotez, devenida en crónica de encuentros clandestinos con el "deber ser" y encuentros comprometidos con allegados a la farsa reinante... compromisos políticos presentados como el ideal del milenio, eminentemente destinados a ser verdugos de una sociedad que permanece en estado de incertidumbre insoportable.

Tragedia de un tiempo deplorable, de actores y espectadores intercambiables en sus roles de marionetas de un destino que se remite a una puesta en escena multiforme de la 'contramemoria', que ratifica la pérdida de unicidad y veracidad, en permanentes formas de representación de lo real presentes en un metalenguaje excluyente.

En el amplio entramado de discursos apócrifos de la contemporaneidad, pueden reconocerse, como paradigmas innegables, los relatos que, desde la ficción, indagan, representan la realidad oculta, mediata e inmediata de una Argentina decadente.

Si sobre el filo de la revolución de 1789, un incendiario como lo ha sido el Marqués de Sade, proclamaba todavía: "¡Franceses, un último esfuerzo si queréis ser libres!", para mí, ya no hay esfuerzo que valga 230 años después. Todo se ha perdido irremisiblemente y sólo queda la puerta estrecha de las buenas intenciones del colaboracionismo con la mentira elevada a símbolo, de ninguna fe y el camino a la cloaca.

Comienzo por ser sincero conmigo mismo, una práctica habitual, para nada deleznable y que, a fuerza de husmear en los basureros de este sistema, de esta sociedad y en las zonas más viscerales y reprimidas de la conducta humana, acabó con romper con todas las barreras, prejuicios y convenciones que pesan sobre la forma de representación del mundo y del hombre... impuestas por la moral habitual, las buenas costumbres de una comunidad hipócrita y cobarde que se asimila a cualquier propuesta impuesta por personajes clausurados por la dignidad y la ética, en franca retirada de nuestras prácticas de vida-sobrevida.

No deseo que nada falte en mi desengañada enunciación de suciedades que propongo, a modo de lograr un efecto revelador en mentes anestesiadas, dormidas, en el cuadro milimétrico, de una civilización en caída libre, expoliadora, ni la autopsia minuciosa de las instituciones, la religión, la familia, la amistad, el proxenetismo, el amor y el papel de cierta ciencia, entrevista ahora como un mundo de tedio y putrefacciones lentas, de delirio frío y razonado.

En este proceso revelador que propongo, en la que imputó a la suprema grosería de políticos de ocasión, intelectuales de 'patisserie', artistas conmovedoramente espantosos, infiltrados a conveniencia de mercachifles destructores de la cultura, hoy devenida en una construcción escatológica, de la razón burguesa, tan afín al espíritu de la sociedad argentina, inconciliable con la verdad, representando torpemente el rol de enunciadores del discurso vacuo que ha sentado reales en una Argentina réproba, relegada a la zona de lo "innombrable".

También mi obra, es 'clave', para una generación traicionada, condenada al ostracismo más feroz, pero a la vez constituye una revelación, para muchos sórdida y anonadante, de que los "grandes principios" tan proclamados en discursos anodinos de gobernantes "á la carte", o por informantes de trama mafiosa de medios censores y criminales, son moneda falaz y maleable, en un mundo en que los valores humanísticos, se derrumban sin alternativa posible de ser salvaguardados.

Las respuestas literarias o los caminos que se abren a esta situación de crisis, serán múltiples: el "acto gratuito" de "Las cuevas del Vaticano" (1914) de Andre Gide, el 'honor' frío e ingobernable de "La metamorfosis" (1917) de Kafka, la 'oscuridad' y el carácter disolvente de la "Tierra baldía" (1922) de T.S.Eliot, la fractura del "Ulises" (1922) de James Joyce, la visión fantástica en la "Invención de Morel" (1940) de Adolfo Bioy Casares, las exploraciones de los surrealistas y la actitud subversivamente coherente de poetas como Boris VianRené Crevel y Antonin Artaud, o bien ese tumulto de lirismo, euforia, nihilismo, visión degradada del mundo, pesadillas, humor, sinceridad, pasión, exaltación, epifanías y candor que estalla en mi nouvelle "Morbi Dei" (1985), iniciación vital de un excluido, cual prólogo intentado de una vivisección cruenta que pone de manifiesto los mecanismos más íntimos de la condición humana.

martes, 9 de marzo de 2021

6 poemas de Verónica García (Gran Canaria)



PEQUEÑA MUESTRA DE POEMAS

Besos que dan asco

Este es un tiempo de faroles bajo el puente,
de besos que dan asco y aceite que fluye
hasta el sí de la mirada.

El río está seco pero inunda los trigales.

Sé romper la pared con la cabeza
y desnudarme junto a los grafitis
sin respirar.

Mi corazón es un libro
que quiere ser leído, insiste en espera
de un martillo que rompa tu coraza.


Olas en celo

Desde tu ventana una bola de fuego se escapa,
la veo ascender, alejarse,
apacigua sus llamas quemando los árboles,
su luz en el callejón será tormenta mañana.

Nado sobre olas en celo

un incendio de agua besa mi locura.


Veneno

Consulté con la Mantis Religiosa, quise aprender su lenguaje,
estar a la altura de tus exigencias.

Me esmeré en darte veneno, inventé un infierno contra tu lluvia ácida.

En tu boca la Mantis probó la locura

desistió

¡Pobre Mantis drogada!


Monoloco

Hay un guión escrito en los andamios
entre hierro fundido y ventanas rotas,
habla de un mono loco que descansa
al borde de lo irreal y se deja caer
sobre los cuerpos que arden.

Monoloco que estás en fuego de nadie

¡Déjame en paz!



Sin pedir permiso

Por Gigoló, por sádico,
por monstruo te amo.

Porque me das
y tomas lo que quieres
sin pedir permiso:
mejor que morir de celos
o intentar curarme.



Sol ficticio

No soporto la terapia si me obliga a dejarte,
no quiero ver la luz al final del túnel,
mis ojos están acostumbrados a la penumbra.

Construí un castillo de arena y me aferro
a él a pesar del vaivén de la ola,
no quiero ver el fondo, prefiero la superficie
deslumbrante de este sol ficticio.

Mejor sería borrar tu contacto, no verte más,
tirar la rosa del delirio, pero dejo la terapia.

lunes, 8 de marzo de 2021

5 poemas de Alba Sabina Pérez (37 años, Tenerife)



Pentti en otoño

 

Debería haberme dado cuenta

de que hoy estrían los versos de Pentti

se encaraman a la obviedad y cojean

heridos

por la pertinencia del otoño.

 

Hubo un tiempo, Pentti,

en el que tú y yo estábamos seguros

de nuestro debate solitario

y de nuestra posibilidad

de encontrar lo que definía

la celebración de la vida.

 

Y ahora, sin ello, ya sin ello,

soy, yo al menos Pentti,

como un viento vespertino

al que todavía nadie hace ningún caso.

 

Me formé en la noche y lo intenté,

quise decir algo y fui solo una extranjera.

 

Hoy, asomados todos los otoños

y cada una de las primaveras,

Pentti, acércate a revelarme

cómo volver a tus intuiciones

quedan en mí solo, a estas alturas

deseos vagos de conjugar una sombra

con la lentitud de tu descanso.

 

Sweet kid

 

Sweet kid, te has teñido el pelo de negro.

Ya no te pareces a la niña

Que sostenía la taza hasta mi mesa

En el bar de tu padre,

Cuando tu padre clavaba el toldo al suelo

Sin camiseta en las tardes diáfanas

Sin camiseta cuando yo pasaba

Hacia la barra a recoger mi té.

Los días de verano hacia la barra

Y tú corrías, rubia, sweet kid,

Tú corrías hacia mí,

Lejos de la gente, y te mentías,

Te decías que el tiempo era

Un reloj grande y ligero

Que tenía cuerda y lloraba en invierno

Y que tu padre tenía la camisa puesta

Y que tú tenías el pelo como yo.

 

Sweet kid, te has teñido el pelo de negro

Y tu padre ya no está

Tu padre es ahora un novio grande

Que se sienta a la mesa con un amigo

Y ríen y toman té, y son rubios

Y ellos te quieren los dos

Y se podrían llamar Jules et Jim

Pero no se llaman nada, solo tú

Los llamas Soñadores

Y se retiran por la tarde.

 

Pero tú, cubriendo tu cabello rubio

Sweet kid, cubriéndolo de negro,

Que se resquebraja cuando lo mojas

Cubres la luz que recuerdo

Cubres los abrazos que recuerdo

Cuando todos éramos más altos que tú

Y tu padre aún existía

Y todos traíamos su camiseta

Que volaba por la terraza

Porque el viento soplaba

Aunque hiciese mucho calor.

 

Y tú, sweet kid, siempre con tanta energía,

Con tu coleta rubia, con tus ojos negros,

Como tu pelo ahora, como tus tardes,

Como los años en los que me fui

De esta terraza que ahora habito.

 

Alicia to be en Boston

 

Alicia es el cuerpo de la segunda fila que huele a tabaco americano, que se sienta y se queda siempre erguida frente al profesor en la segunda fila, que tiene ojos extranjeros, pardos y extranjeros, que no suda aunque en la clase haga calor, y que pinta al profesor en vez de tomar apuntes. Alicia es sola, Alicia es Alicia. Alicia es cuando John Wayne cruza Colorado, y es ella cuando Bogart llega a Casablanca. Alicia sujeta una fotografía, mira al viejo en el cine de Boston. Sin alma ni cartón. Sexto mes, la clase sin aliento, El Tercer Hombre. Alicia es sola, me siento con Alicia. ¿Quién es el hombre? El abuelo de Boston, James. Séptimo mes. James ha muerto. Séptimo mes. Citizen Kane. Rosebud. Alicia Thomas no es en clase. Alicia es en Boston. Funeral americano. Ya nadie dibuja al profesor. Adiós al aroma americano. Adiós. Polvo sobre polvo. Dust on the dust. Rosebud. Alicia not to be.

 

Lone Scherfig

 

Lone Scherfig sola en Dinamarca.

Dicen que la vieron muchas tardes

Hablando con la sirena de Copenhague

En italiano para principiantes.

Lone Sherfig, mirada claroscura,

La libertad de la musa del dogma.

La educación inglesa, la buena educación.

Serenos los cuerpos que miras contornearse

Antes de hacer el amor, antes de besarse,

Antes de mirarse, antes de conocerse,

Antes de ser, antes de morir.

Lone Scherfig, antes de que Wilbur

Decidiera suicidarse, una y mil veces,

Antes de que tú, sirena de Copenhague

Lo salvases y nos salvases con él.

 

La fotografía de Bukowsky

 

Le pregunto al espejo si estoy loca

Mientras sostengo una fotografía

Donde sostienes una fotografía

En la que Bukowsky lee un libro.

Y así, eternamente frente al espejo,

Una concatenación de locos, yo y B.

Nos preguntamos por nuestra locura.

Dicen los psicólogos

que esa es la pregunta

que se formulan los cuerdos

En el siglo veintiuno.

Ahora me dibujo a mí misma de niña

Entre espigas de trigo que son

Trozos de cristales ensangrentados,

Trozos de cristal verde de los vasos

De la casa de mis abuelos paternos

Que me hacen recordar los domingos

Que pasaba en la casa a los dos años.

Cuando mis padres tenían mi edad

Y follaban en el piso de sus amigos.

Fumaban hierba de mala cosecha

Y leían a la generación beat.

Mi padre sostenía el libro de Bukowsky,

Y el libro que sostenía Bukowsky

Es el poemario de mi futuro hijo.

 

El espejo me responde que no.