miércoles, 31 de agosto de 2016

Argentina, patria del simulacro


Eduardo Sanguinetti, filósofo

“Era un hombre sin importancia colectiva, apenas un individuo”

Louis Ferdinand Céline

 Al modo rilkeano, intentaré en este editorial, meditar sobre mis huellas y construir una arqueología de la significación de mi paso en el acontecer de la cultura y la política de este tiempo. Unas huellas que, por su insistencia transmutan el recuerdo individual en social. Saber es acordarse, hacer no lo es menos.

Asimilado a una actitud y aptitud neoestoica, en mi vivir, no me canso de repetir, frente a la posibilidad de otra “sociedad posible” con un entusiasmo que no disimulo, desmintiendo y denunciando desde mi “locus solus”, a los embaucadores pseudotéoricos de la política y de la sociología neoliberal, que prevén una nivelación cada vez más deprimente del estándar cualitativo hacia planos cada vez más bajos, al alcance de los hombres del presente, gradualmente más condicionados e imbéciles.

Muchas son las dificultades a las que debo enfrentarme, cuando intento comunicar denuncias e inquietudes desde un medio abierto a otro enteramente parado. No ignoramos -basta mostrar un mínimo entusiasmo y participación frente a una Argentina que simuladamente lo está poniendo todo en discusión, para que nos caigan a los destructores de absolutos y dogmas- el accionar asesino de sicarios del poder de turno, de deprimentes militantes de la farsa y la estafa, sumadas a las constantes amenazas, censura total y absoluta impuesta por el régimen imperante, devenido en una democracia procedimental, que gobierna un Estado inexistente.

Hay demasiados muertos sin vigencia en una comunidad como la argentina, sentenciada por un sistema judicial y policial represivo, necrótico y disfuncional, que promueve sus héroes desde las pantallas y redes de la web, al servicio del simulacro.

Lo que llamamos vida, guiña su ojo económico y las renuncias necesarias de funcionarios incapaces nunca llegan.

Me refiero de manera puntual a los violentos acontecimientos que vienen sucediendo desde hace un tiempo en mi querida tierra, donde la justicia está de la mano de la desmesura y el anacronismo en acto.

Así pasan los días y las horas se convierten en asuntos negociables, todo tiene valor en moneda. El mercantilismo impuso su sustancia, ante el amparo de la ley, cual contragolpe constitutivo de discontinuidad al denominado orden vigente.

Vivimos en un estadio donde la democracia ha tomado perfiles muy difusos. Si por democracia entendemos el ejercicio efectivo del poder por parte de un pueblo, que no está dividido ni ordenado jerárquicamente en clases, es claro que estamos lejos de una democracia.

Me parece muy evidente que estamos viviendo bajo un régimen de dictadura de clase, de un poder de clase que se impone desde la violencia, incluso cuando los instrumentos de esta violencia son institucionales y constitucionales.

En mi ensayo “El Pedestal Vacío” (1993, Ed. Catari) en el que amplío mis certezas acerca del simulacro y la mentira, convoco a la vez los fantasmas a los que se refirieron tantos notables intelectuales destructores de las evidencias simuladas, que instaló el poder a lo largo de la historia, y que hoy reaparecen por todas partes a modo de mentiras de ninguna verdad. El desarrollo de las tecnologías y las telecomunicaciones provoca la apertura a un espacio de una realidad fantasmal. No tengo dudas de que la tecnología de punta, en lugar de alejar fantasmas, abre el campo a una experiencia en la que la imagen no es ni visible ni invisible, ni perceptible ni imperceptible, simple y trágicamente un recuerdo escindido.

No dejo de insistir en el affaire de los medios y de la transformación del espacio público a través del universo de las corporaciones económicas de los medios de comunicación, y de las web conformadas por máquinas de producción de fantasmas. No hay sociedad que se pueda comprender hoy sin entender esa condición fantasmagórica de los medios y su relación con los muertos, las víctimas, los desaparecidos que forman parte del imaginario social. El demonismo convierte a esta suerte de nihilismo y escepticismo en fe, y puede definirse como la mentira de ninguna verdad convertida en la verdad de ninguna mentira.

No puedo dejar de mencionar los asilos, las cárceles y las neuralgias sociopolíticas, o algo sobre los empresarios, las “top” models, o quizás sobre genios desconocidos… sobre la irreflexión y la bajeza, algo sobre la moral o el rock and roll. No sé, sobre la vejez como horror ejemplar, sobre el suicidio de los pueblos. No hago más que arrojar algunas palabras: aislamiento, degeneración, vulgaridad, ignorancia, prostitución, mentira… hago hincapié en el envejecimiento.

La realidad se transformó en sujeto del destino, mientras el sujeto es apenas su objeto: absoluta crisis de lo absoluto. Paralizados en la anarquía de la página, el origen cierra sus puertas, y la tierra de nadie recoge el desperdicio de restos humanos, que respiraron la atmósfera podrida de este tercer milenio.

martes, 30 de agosto de 2016

Las mentiras del turismo en Canarias

 



Ahora que los hoteles están repletos y se augura la posibilidad de batir todas las marcas, ahora que las vacas gordas se acrecientan pues tendremos más de 12 millones de turistas en este año, ahora que los empresarios hoteleros se niegan a contratar porque dicen que esto del turismo es muy evanescente y tienen pocos márgenes de beneficio -dado que los operadores les contratan las plazas exigiendo importantes rebajas- ahora habría que hacer algún informe acerca de dónde van realmente las ganancias del turismo que nos visita, cómo se reparten, cuánto queda aquí. Pues resulta extraño que, siendo el turismo nuestra única industria, no genere los puestos de trabajo que nuestra gente necesita y sigamos teniendo un 33 por ciento de paro en estas islas. En cuanto al paro juvenil, este llega al 62,19 por ciento, solo por detrás de Andalucía, que tiene el 63,91. Los pocos contratos que se hacen son en precario, con unos salarios tan mínimos que hasta Bruselas llama la atención, se generan unas situaciones que debieran hacer reflexionar.
La cosa podría explicarse de modo muy sencillo: los empresarios no quieren contratar. Las camareras de pisos, agobiadas por el exceso de trabajo, suelen necesitar ir al médico para que les mande pastillas contra la ansiedad. Se ven agobiadas por la presión de tener que hacer cada vez más habitaciones por turno, debido a que todas las plazas están vendidas haría falta más personal, trabajan a un ritmo frenético, como bien saben los sindicatos, tan timoratos ellos. El mismo camarero que te pone el desayuno te sirve los aperitivos en el bar y también la cena. ¿Cuántas horas acumula en cada jornada? Pero los administradores de la cosa, que a lo mejor residen en Alemania o Inglaterra, dicen que nanay. Argumentan que a Canarias le corresponde un modelo turístico tirado de precios, con lo cual no queda mucho margen para el empresario local, ni mucho menos para aliviar la cuota de paro. ¿Por qué nosotros, los operadores, vamos a arreglar el tercermundista paro del paraíso turístico subtropical? Ni hablar del peluquín.
Y es que Europa nos quiere como piscina de invierno, y punto en boca. Le compramos a Europa la leche, la mantequilla, todos sus excedentes. Y a Suramérica la carne. Compramos a precios tirados, sin aranceles que defiendan la producción local. Con lo cual ya no tenemos ganadería, y casi tampoco tenemos agricultura. Y con el todo incluido de los hoteles, ¿cómo mantener restaurantes, cafeterías en el Sur y otros pequeños negocios?
En nuestra tierra canaria los políticos llenan sus bocas con la palabra turismo. Pero, ¿a qué se refieren, si tenemos muchos hoteles de varias categorías y modelos, donde la gran mayoría de sus propietarios y explotadores, así como los cuadros dirigentes, son de fuera? Llegan, compran el terreno que prefieren, con todas las facilidades y con el beneplácito de los políticos, lo siembran de cemento y asfalto, y cuando el visitante llega el paquete está pagado en origen y aquí nos dejan cosas insignificantes. Cuando los turistas salen de excursión se llevan la comida en cajitas preparadas por el hotel, porque ya va incluido en el paquete turístico. No consumen aquí casi nada; el único dinero que se queda son las nóminas de los trabajadores, y no todas las nóminas, porque una gran mayoría de los empleados/as de los hoteles son inmigrantes, y tienen que mandarle dinero a sus familias, otro dinero que se nos va y no es invertido aquí.
La pregunta es sencilla: ¿quién se lleva la parte del león en el supuestamente gran pastel turístico? Si no crece el empleo, está claro que aquí no nos beneficiamos gran cosa. Puede que esto sea diferente en el capítulo del turismo rural, alojamientos que se alquilan directamente del propietario al turista, así como los apartamentos que también son alquilados sin intermediarios. Pero hay mucha picaresca: en islas como La Palma hay muchos apartamentos no legales, apartamentos no declarados, con propietarios extranjeros que alquilan entre ellos mismos, sin pagar IBI, sin dar cuentas a Hacienda.
Paralelamente, tenemos la cesta de la compra más cara del Estado, y además padecemos los salarios más bajos. Está claro que somos la comunidad autónoma que más depende del turismo, el sector servicios está subordinado casi íntegramente a él, y si hubiera un cambio de ciclo sería una catástrofe. Ahora nos beneficiamos de las dificultades de los competidores, la inestabilidad política del norte de África, su falta de seguridad, pero esas circunstancias podrían cambiar. La prudencia aconseja estar preparados para alguna circunstancia desfavorable, pero somos poco previsores, extremadamente débiles. En el aeropuerto de Bruselas hemos visto ofertas para una semana en el sur de Gran Canaria por 500 euros, con vuelos y todo incluido.
El turismo deja poco dinero en los países receptores, no contribuye a la fiscalidad de esos países. En la mayoría de los casos las líneas aéreas, los operadores y los hoteles son de capital foráneo. Además debe tenerse en cuenta que el turista consume más agua y energía que el nativo. Lo que se gana con el turismo habría de ser contrapesado con la destrucción del territorio y la contaminación.
Aquí existe un manifiesto descontrol sobre la planificación territorial, con una legislación poco coherente. La burbuja inmobiliaria ha estado sobrealimentada por el deseo de los extranjeros de adquirir viviendas para pasar la tercera edad. Ello es evidente no solo en la costa mediterránea y andaluza sino también aquí. El consumo de cemento ha sido descomunal, y el daño sobre el litoral más que visible. Un país que ya tiene varios cientos de campos de golf quiere instalar muchos más, y los cientos de miles de viviendas vacías tardan en eliminarse porque los compradores esperan todavía mayores gangas. En definitiva: en el turismo no es oro todo lo que reluce, ni muchísimo menos.
(Publicado en el diario La Provincia, Las Palmas de Gran Canaria, 22 noviembre 2014)

lunes, 29 de agosto de 2016

Graves preguntas para después de un incendio


Resultado de imagen de incendio la palma fotos grandesLas islas se han visto sacudidas por incendios muy graves en la última década. En 2007, un trabajador forestal despedido hizo que como venganza ardieran 20.000 hectáreas en Gran Canaria y, en 2012, se quemaron 4.100 en La Gomera, con el 25 % del Parque Nacional de Garajonay afectado, pero desde hace 32 años no había una muerte, como ha sucedido este año en La Palma. El peor suceso fue en 1984, cuando un cambio de viento se cobró la vida de 20 personas en La Gomera, entre ellas, la del gobernador civil tinerfeño, Francisco Javier Afonso. La Palma llevaba tres veranos consecutivos sin grandes incendios, pero en los últimos siete años ha sido víctima de tres grandes devastaciones. De entrada, cabe deducir que las labores de prevención están fallando gravemente. Los montes están repletos de matorrales resecos, de pinocha que ya nadie puede recoger. La legislación actual –la estatal, la regional, la de los Cabildos– impide que los vecinos actúen cuando se produce un conato, pero por fortuna algunos conatos siguen siendo controlados por los vecinos que no tienen intención en poner en marcha la maquinaria habitual, la complicada parafernalia que ahora exigen los protocolos de actuación. Antes de que existiera tanta tecnificación en la lucha contra el fuego, los incendios los apagaban los vecinos y los resultados no eran peores que actualmente.
Los montes se han quedado sin pastores y sin agricultores, los pinares están repletos de rastrojos secos, altamente incendiarios. No se deja recoger la pinocha, que cuando yo era chico era aprovechada en los almacenes de empaquetado de plátanos. Con tanto protocolo y tantísima burocracia tampoco a los vecinos de Fataga les dejaron apagar aquel fuego del 2007, y así algunos perdieron terrenos, casas, el palmeral, los frutales. En Portugal este verano, con 300 focos provocados por los pirómanos en un mismo día, las autoridades hablaron claramente de terrorismo forestal. En Grecia, en España, en California son muy frecuentes estas devastaciones, que en Madeira originaron muertos y pérdidas de edificios en el casco histórico de Funchal.
          Cabe pensar que, en los casos de Canarias, si se producen tantos incendios y tan graves es porque se está actuando mal, porque algo está fallando. El alcalde de Mazo habla ahora de construir depósitos de agua en el monte, establecer cortafuegos, extender la red de tuberías. Se podría pensar que con el dinero que el Cabildo de La Palma puso para el concierto de Julio Iglesias, donde hubo que abrir las puertas para disimular la poca asistencia, se habrían podido construir más depósitos de agua, extender la red, mejorar la prevención. En vez de eso, ha habido que pagar cantidades millonarias a los helicópteros, a las brigadas de extinción. Cada hora de trabajo de un helicóptero antiincendios supone 3000 euros. ¿Será posible pensar que es “rentable” para alguien dejar que los incendios prendan y devasten los bosques en vez de lograr que los conatos se apaguen cuando solo son conatos?

A raíz de los incendios de Galicia este verano, el diario El Mundo publicó que el precio medio de extinción de un gran incendio ronda los 50.000 euros por hora. Los fuegos de Galicia, en su gran mayoría originados por pirómanos y agentes con intereses inmobiliarios y económicos de diverso tipo, suponen una gran sangría. Aplicando la tarifa por cada hora de trabajo, un agente forestal cuesta 24 euros, una brigada de extinción transportada supone 98 euros, el uso de un avión Air Tractor vale 3.090 euros y un helicóptero Sokol cuesta 2.883 euros la hora. Pagos a técnicos, agentes forestales, brigadas, motobombas, palas, helicópteros y aviones. Un dineral. Y a ello hay que añadir los medios estatales como la Unidad Militar de Emergencias, y las enormes pérdidas derivadas, el daño a las cosechas, a las huertas, a los viñedos, así como el gran deterioro ecológico. Pues la masa forestal retrocede, y en La Palma el fuego ha vuelto a quemar lo que estaba recién quemado, impidiendo la regeneración del bosque. Los gastos de extinción superan en mucho los destinados durante el año a la prevención. Fuentes de las Brigadas de Refuerzo contra Incendios Forestales reconocen que "a lo largo del año prácticamente no realizamos tareas de prevención y no existe un cuerpo específico que limpie los montes".
          ¿Por qué no se ataca con mayor diligencia los incendios de las islas, cuando solo están empezando? ¿Por qué no se establecen más cortafuegos, si los vecinos de Mazo señalan que el incendio fue frenado porque tropezó con una vereda pateada por las cabras? Era curioso ver en La Palma helicópteros tomando agua de estanques ilegales, y es lamentable que este último incendio, que costó una vida humana, haya tenido un coste de muchos millones de euros. Las islas son lugar frecuente de incendios porque los veranos son muy secos y los montes no se limpian, y porque resulta inaceptable la gestión que se está haciendo en esta tierra. En la Península se ha llegado a la conclusión de que conviene volver a prácticas agropecuarias ya abandonadas, pues el pastoreo dirigido para realizar la limpieza de los montes de manera natural, como se hacía antiguamente, es muy eficaz. Un pastoreo organizado, con proyectos que impliquen a técnicos y ganaderos, y que sea sostenible económicamente.

En La Palma todo comenzó porque un alemán medio hippy quemó el papel higiénico tras su caca, como hacen los senderistas en su país de origen. Solo que allí los bosques son prietos, hay humedad, no se producen los incendios de nuestra tierra. Y ahora qué tristeza recorrer las carreteras cuando en el aire hay todavía humo y olor a quemado, qué lamentable contemplar la devastación y pensar que el año próximo, o el siguiente, volverá justamente a repetirse cuanto ya hemos vivido tantas veces. Porque los incendios queman el cuerpo del bosque y tuestan su alma. El pinar se consume: los pinos jóvenes mueren porque su corteza todavía no tiene corcho que les proteja; los más viejos se evaporan al arder tea de sus entrañas, y todos pierden vigor. Las islas van perdiendo patrimonio vegetal, fayas, codesos, monte bajo, diversidad botánica. Huyen los pájaros, se carboniza el suelo y la isla se desnuda para quedar indefensa frente a la erosión cuando vengan las lluvias. En el colmo de la desgracia, mueren personas luchando contra las llamas, que no entienden de vidas ni de patrimonios. ¿Y el año que viene más?

¿Será posible que votemos el 25 de diciembre?

Ni hay entendimiento ni parece que lo vaya a haber entre los 4 que nos representan: Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias. Tal vez lo que se persiga, si nos convocan a votar el día de Navidad, es que la abstención sea del 80 por ciento. Y que, con los poquitos que vayan a las urnas, el PP se haga de nuevo con la mayoría absoluta.

jueves, 4 de agosto de 2016

Fuego en La Palma, fuego en el alma

¡S.O.S! Un paisaje muere cada verano en estas islas por la imprudencia y por la maldad de los humanos. Un tipo va y se caga en el bosque y acto seguido no tiene mejor idea que prender fuego al papel higiénico que ha utilizado, en un día de intenso calor. Otra vez es un empleado de las brigadas antiincendios que ha sido despedido y prende fuego a lo mejor de los bosques que quedan en el centro de Gran Canaria. En La Gomera había un anciano pirómano que disfrutaba soltando a los conejos de su conejera, a los que previamente prendía hachos en sus patas traseras, para que los animales sembraran el fuego en el bosque. Y todos aquellos muertos que hubo no hace tanto, en la gran tragedia que originó un cambio del viento. Igual que ahora en La Palma ha muerto un agente forestal, un valiente defensor de los montes.
La Palma, Patrimonio de la Biosfera, no se merece los incendios de cada verano, que van menguando su habitabilidad, que disminuyen la calidad de su masa forestal. Porque los pinos canarios se recuperan, sí, pero todo el monte bajo asociado al pinar tarda mucho en recuperarse. Y el gran daño de los vecinos que han de abandonar sus casas, vecinos expuestos incluso a perder sus casas. Cada año se generan campañas de mentalización pero todo en vano: se suceden sin clemencia los incendios en las islas con masa forestal, desde El Hierro a Tenerife, desde La Gomera a La Palma y Gran Canaria. Incendios en La Caldera, incendios en la cumbre, incendios en Garafía o El Paso: cuando un monte se quema se incendia parte del alma colectiva. Un patrimonio forestal único, que ha costado mucho conservar durante siglos desaparece en cuestión de horas pese a los esfuerzos de las brigadas, de los helicópteros, de los hidroaviones, todo un despliegue carísimo que podría haberse evitado. Precisamente el periódico El Time, el primero que apareció en la isla, nació con el objetivo patriótico de defender los montes, extender la educación, hacer viable el progreso.
A los pirómanos hay que meterlos largo tiempo en la cárcel. No puede haber clemencia para quienes en un minuto son capaces de originar tanto desastre.

¿Si hay terceras elecciones deben repetir estos cuatro?

miércoles, 3 de agosto de 2016

Más Pokémon, menos sexo

Las relaciones sexuales ya no son prioritarias para los jóvenesSe les llamó «ni-nis», despreocupados, irresponsables, faltos de compromiso y de objetivos. Pero la realidad parece estar demostrando lo contrario. Los conocidos como «millenials» o generación «Y», es decir las personas nacidas entre 1982 y 1999, no solo están más informados y concienciados respecto a las consecuencias de sus actos que la generación anterior. Además, salen menos y tienen menos relaciones sexuales que sus predecesores, la llamada generación «X» (nacidos entre 1965 y 1981). Así lo señala un estudio de la Universidad de San Diego que ha recabado información de ambas generaciones (más de 26.707 voluntarios) y que concluye que el 15% de los jóvenes de entre los 20 y los 24 años no tiene pareja sexual desde los 18 años, mientras que en la generación «X» el porcentaje era del 6% cuando tenían la misma edad.

La gente pasa mucho más tiempo "online" que interactuando cara a cara. Los jóvenes tienen más estímulos sin moverse de su casa. Antes, tenían mayor necesidad de explorar su sexualidad porque era síntoma de su madurez. Hoy es al revés, hay una huida de la madurez y la sexualidad puede ser un mecanismo que quieren evitar. Juegan al Pokémon porque así no se exponen y no sufren», explica Alfredo García Garate, del gabinete de psicólogos Blázquez y Gárate. El experto también apunta a una falta de autoestima en los jóvenes que puede llevar a evitar enfrentarse a una relación. Otra de las explicaciones se debe a un acceso más libre a contenidos pornográficos. ¿Por qué el sexo antes llamaba la atención? Porque estaba prohibido. En los años 60 la gente se iba a ver cine erótico a Perpiñán, lo que pasa es que ahora se ha quitado el velo y no llama tanto la atención», explica el psicólogo José Elías Fernández.

Alexandra tiene 27 años y asegura que es evidente el exceso de estímulos que la rodea y que explica, en cierta forma, esa actitud más asexuada de su generación. «Se han diversificado nuestros intereses. Ahora, tener una pareja estable con la que probablemente podrías tener más sexo, ya no es algo importante. Al final, los encuentros se reducen». «Con mi edad antes ya estabas casado, ahora no puedes irte a vivir con tu pareja hasta los 30 y eso seguramente influye. Aunque aún así, no me casaría ni loca ahora mismo», reconoce Ángela, de 23 año. Los jóvenes se van de casa cada vez más tarde porque sus trabajos no les permiten independizarse y, lógicamente, llevar el novio o novia a casa no siempre es una buena opción. «Mi chica tiene casa, yo no. Es decir, que puedo quedar siempre que ella pueda. No tengo coche y es otro sitio que perdemos... El espacio lo veo importante», explica Álvaro, también de 27 años. La gente joven está más concienciada respecto a su seguridad, y además destaca la importancia que ha ganado el trabajo sobre todas las cosas. Los «millenials» son más individualistas. «No quieren compartir, no buscan relacionarse». Al margen del número de parejas o de encuentros cabe preguntarse qué se entiende por una relación sexual «normal» o cuántos encuentros son necesarios para ser feliz. Un estudio publicado en «Society for Personality and Social Psychology» ya anunciaba que no es necesario tener sexo todos los días para estar pleno. «Cada pareja establece su frecuencia. Lo más importante es la intimidad, disfrutar el uno del otro... no el encuentro sexual per se», concluye el sexólogo Bernardo Stamateas.
 
(J. G. Stegmann, en ABC)

2015 acentuó el desastre climático


El cambio climático avanza de modo inexorable. El calentamiento global es un hecho, y siguen nuestros dirigentes mundiales sin tener conciencia de lo que eso significa. Dicen las agencias internacionales que las temperaturas, el aumento del nivel del mar y la emisión de gases de efecto invernadero alcanzaron niveles récord el año pasado, por lo que 2015 es el peor año en la historia moderna de esta serie de "indicadores clave", según ha revelado el informe 'El Estado del Clima' de la Agencia Nacional de Océanos y Atmósfera de EEUU (NOAA, por sus siglas en inglés).

La reducción del hielo, las sequías y las inundaciones marcan es el cuadro sombrío que presenta la Tierra. En este informe anual sobre el estado del clima, un documento de 300 páginas participaron 450 científicos de todo el mundo." Varios marcadores tales como temperaturas por encima de la superficie de la tierra y el mar, el nivel de emisiones de gases de efecto invernadero y el aumento del nivel del mar han establecido récords el año pasado", aseguran los científicos.

La temperatura de la superficie global de la tierra se situó entre los 0,42 y 0,46 grados centígrados, una décima más que en el año anterior, mientras que la temperatura de la superficie del mar registró entre 0,33 y 0,39 grados, también rompiendo la marca de 2014. Claramente, el informe de 2015 muestra no sólo que las temperaturas globales están aumentando, sino también que todos los síntomas asociados a ella también están empeorando, dijo Thomas Karl, director de la NOAA .Se espera que esta evolución continúe este año, ya que los primeros seis meses de 2016 fueron los más cálidos en el mundo, según datos recientes de climatólogos de la NASA. El fenómeno meteorológico conocido como El Niño fue particularmente fuerte en 2015, y ha servido para "agravar" la tendencia al calentamiento del año pasado, dicen los expertos. Los registros de lluviaLas concentraciones de los tres principales gases de efecto invernadero -dióxido de carbono (CO2), el metano y el óxido nitroso- han alcanzado nuevos niveles en 2015," señala el informe, basado en decenas de miles de registros de muchas bases de datos independientes. En todo el planeta, el CO2 rozó el límite simbólico de 400 partes por millón (ppm) en 2015, llegando a 399,4 partes por millón (ppm), un aumento de 2,2 ppm desde 2014. Y "2016 superará fácilmente esa marca," anticipa Jessica Blunden, científica de la NOAA.

El nivel del agua alcanzó su punto más alto, con unos 70 milímetros más que el promedio registrado en 1993. Se elevó gradualmente alrededor de la Tierra, con un empuje de unos 3,3 milímetros por año, según el informe, pero el aumento es más rápido en algunas partes del Pacífico y el Océano Índico. Y esto podría acelerarse en las próximas décadas al derretirse los glaciares y capas de hielo, amenazando las vidas de millones de personas en las costas. El año 2015 se caracterizó también por una temporada de lluvias más abundantes de lo normal que causó graves inundaciones.

martes, 2 de agosto de 2016

El bosque de cuentos (cuento popular de Suiza)


Érase que se era una vez una pequeña chiquilla que pedía continuamente a todo el mundo que le contara un cuento. Una tarde se dirigió a un bosque muy cercano a su casa y allí se encontró con un cuclillo, que, sentado sobre una rama, gritaba a todo pulmón:

–¡Cu-cú! ¡cu-cú! ¡cu-cú!

–¿Por qué cantas siempre la misma canción? –le dijo la niña– ¿Por qué no te dejas de tanto cu-cú y me cuentas un cuento?

Entonces el cuclillo le contó la historia de cómo estos pajarillos ponen los huevos. El cuco cuando pone un huevo lo coge en su pico y  va volando hasta que encuentra un nido de cualquier otro pájaro y allí coloca su huevo. De este huevo sale luego un cuclillo, que crece y crece, y al fin se hace mayor que la pareja de pájaros, sus falsos padres, que lo alimentan. Pronto se hace el nido demasiado pequeño para el cuclillo. Entonces arroja fuera del nido a los otros polluelos que han crecidos con él.

Cuando el Buen Espíritu del bosque se enteró de la fechoría del cuco, exclamó con una voz que el viento llevó hasta lo más profundo del bosque:

-¡Cuclillo, cuclillo!, como castigo por tu mala acción, no tendrás nunca un nido propio. Siempre llevarás tus huevos en el pico por el aire, y tus hijos deberán clamar durante todo su vida por su madre perdida: ¡Cu-cú! ¡cu-cú¡ ¡ cu-cú!

-¿Esto es un cuento o una historia verdadera? –preguntó la pequeña. Y allá muy lejos oyó una voz que decía:

-¡Cu-cú! ¡cu-cú¡ ¡ cu-cú!

La niña quedó desconcertada, pero siguió su camino por el bosque y llegó hasta los sombríos abetos. Bajo sus pies crujía una alfombra de millones de pardas agujas. En lo alto rumoreaba el viento entre las verdes copas de los altivos árboles gigantes. Junto a ellos se alzaban, sumidos en la oscuridad, tres pequeños abetos que, ¡pobrecitos!, ni tan siquiera tenían una sola ramita verde.

–¿Por qué lleváis un vestido de luto, tan oscuro? Por favor,  explicadme vuestra historia –dijo la niña.

Entonces tomó la palabra el mayor de los tres jóvenes abetos y dijo:

–Nosotros somos los más jóvenes abetos de este bosque y nos hubiera gustado levantarnos, los tres juntos, hacia el Sol; pues hemos oído decir que es un Rey, Hermoso y Bueno. Así, pues, nos pusimos nuestros vestidos de fiesta y extendimos los brazos hacia lo alto; pero nuestros hermanos mayores nos cerraron el paso.

–El Sol nos pertenece a nosotros porque somos más grandes y esbeltos que vosotros –dijeron los enormes y altivos abetos–. Vosotros, pequeñajos, deberíais avergonzaros.

Y, orgullosos, aquellos enormes abetos se elevaron cada vez más y más alto, hasta que llegaron al Sol. Entonces celebraron una fiesta e invitaron a todos los pájaros cantores del bosque.

–¡Por favor! ¡Hacednos también a nosotros un poco de sitio! –rogábamos continuamente  los pequeños abetos.

Es que sólo pretendíamos ver el hermoso manto del Rey Sol; pero nuestros hermanos mayores extendían rumoreando sus vestidos y nos ocultaban, para que el Sol no pudiera vernos. Entonces nos desprendimos del vestido verde de fiesta y nos vestimos de pardo luto que conservaremos hasta nuestra muerte.

Entonces la niña de los cuentos preguntó:

–¿Es esto un cuento o una historia verdadera?

Los tres abetitos guardaron silencio y dejaron caer sus agujas como si fuesen  lágrimas de sus tristes ojos.

La pequeña buscó una azada y arrancó con ella, uno después de otro,  los pequeños abetos y los plantó de nuevo en el borde del bosque. Buscó luego agua del manantial y les dio de beber. El Padre Sol se entristeció cuando vio a las tres criaturas del bosque con sus oscuros vestiditos de luto. Las acarició amorosamente con sus rayos y las consoló:

–Pronto tendréis mejor aspecto. Mis rayos tejerán para vosotros el más hermoso vestido de fiesta, y yo estaré con vosotros desde la mañana hasta el anochecer.

 La muchachita siguió muy contenta su camino. El sendero del bosque corría recto, muy recto, y no parecía tener fin.

De repente, la niña sintió un escalofrío en la espalda; en medio del camino yacía una pequeña ardilla que agonizaba a causa de una herida en el cuello.

–¿Quién te ha herido? –preguntó la niña–. ¡Qué pena! Me habría gustado tanto que me hubieses contado un cuento..

 Y  la roja sangre de la ardilla comenzó a contar:

–Allí arriba, entre el verde reino de las hojas, hay una casita redonda. En ella vive una madre ardilla con sus cinco hijos. “No salgáis hasta que esté yo de nuevo en casa”, dijo la madre cuando salió en busca de alimento para sus pequeños. Cuatro de ellos obedecieron, pero el quinto miraba continuamente por la puerta redonda. Cien mil hojas lo saludaban y le susurraban: “¡Ven con nosotros! Te contaremos un cuento”. Entonces salió fuera de su casita redonda. Escuchó y escuchó tan pronto en éste como en aquel árbol y no oyó ningún cuento o historia verdadera. Sin dudarlo un momento, se dirigió corriendo al bosque vecino. Pero, ¡qué terrible desgracia!; en medio del camino la sorprendió una malvada garduña.

 “¡Mamá! ¡Mamá!, gritó en un último suspiro la pobre ardilla; pero la madre estaba tan lejos, tan lejos que no podía oírla. Y entonces, ¡pobrecita!, la ardillita cerró para siempre sus hermosos ojos.

–¿Es esto un cuento o una verdadera historia? –preguntó la niña.

La sangre de la ardilla caída en el suelo no respondió y la muchacha contempló con mucha tristeza al pequeño animalito muerto.

–¡Mamá! ¡Mamá! –gritó de repente la niña de los cuentos del bosque, y rompió a llorar.

Luego dio media vuelta y volvió sobre sus pasos. Corrió y corrió hasta que se encontró de nuevo en casa, abrazada a su mamá.

A la mañana siguiente salió, sin embargo, de nuevo al bosque y así otros muchos días, porque todas las cosas –los árboles, los animales,  las flores, y el agua del manantial– le contaban cuentos bonitos o tristes, porque de todo hay en esta vida. ¿O eran tal vez historias verdaderas? La niña nunca lo supo.

Y aquí se acabó, pon, pon.

Los 4 padres de la patria son guapos y narcisos

A los cuatro padres de la patria lo que les preocupa es cultivar su belleza simpar, su simpatía torrencial, su capacidad de seducción. Incapaces de entablar diálogos y pactos, nos condenarán a vagar eternamente por las urnas como si eso resultara divertido. ¿Para cuándo habrá gobierno en España? Para el siglo que viene. ¿Y de quién es la culpita? De cada cual y de todos y de nadie en concreto.

viernes, 29 de julio de 2016

Un cuerpo de mujer (cuento de Ryonosuke Akutagawa, Japón)

Una noche de verano un chino llamado Yang despertó de pronto a causa del insoportable calor. Tumbado boca abajo, la cabeza entre las manos, se había entregado a hilvanar fogosas fantasías cuando se percató de que había una pulga avanzando por el borde de la cama. En la penumbra de la habitación la vio arrastrar su diminuto lomo fulgurando como polvo de plata rumbo al hombro de su mujer que dormía a su lado. Desnuda, yacía profundamente dormida, y oyó que respiraba dulcemente, la cabeza y el cuerpo volteados hacia su lado.
Observando el avance indolente de la pulga, Yang reflexionó sobre la realidad de aquellas criaturas. Una pulga necesita una hora para llegar a un sitio que está a dos o tres pasos nuestros, aparte de que todo su espacio se reduce a una cama. “Muy tediosa sería mi vida de haber nacido pulga…”
Dominado por estos pensamientos, su conciencia se empezó a oscurecer lentamente y sin darse cuenta, acabó hundiéndose en el profundo abismo de un extraño trance que no era ni sueño ni realidad. Imperceptiblemente, justo cuando se sintió despierto, vio, asombrado, que en su alma había penetrado el cuerpo de la pulga que durante todo aquel tiempo avanzaba sin prisa por la cama, guiada por un acre olor a sudor. Aquello, en cambio, no era lo único que lo confundía, pese a ser una situación tan misteriosa que no conseguía salir de su asombro.
En el camino se alzaba una encumbrada montaña cuya forma más o menos redondeada aparecía suspendida de su cima como una estalactita, alzándose más allá de la vista y descendiendo hacia la cama donde se encontraba. La base medio redonda de la montaña, contigua a la cama, tenía el aspecto de una granada tan encendida que daba la impresión de contener fuego almacenado en su seno. Salvo esta base, el resto de la armoniosa montaña era blancuzco, compuesto de la masa nívea de una sustancia grasa, tierna y pulida. La vasta superficie de la montaña bañada en luz despedía un lustre ligeramente ambarino que se curvaba hacia el cielo como un arco de belleza exquisita, a la par que su ladera oscura refulgía como una nieve azulada bajo la luz de la luna.
Los ojos abiertos de par en par, Yang fijó la mirada atónita en aquella montaña de inusitada belleza. Pero cuál no sería su asombro al comprobar que la montaña era uno de los pechos de su mujer. Poniendo a un lado el amor, el odio y el deseo carnal, Yang contempló aquel pecho enorme que parecía una montaña de marfil. En el colmo de la admiración permaneció un largo rato petrificado y como aturdido ante aquella imagen irresistible, ajeno por completo al acre olor a sudor. No se había dado cuenta, hasta volverse una pulga, de la belleza aparente de su mujer. Tampoco se puede limitar un hombre de temperamento artístico a la belleza aparente de una mujer y contemplarla azorado como hizo la pulga.


“Nyotai”, 1917 – Cuentos obtenidos de www.narrativabreve.com, editada por Francisco Rodríguez Criado. Ilustración: Mujer leyendo, de Fernando Botero

En momentos de vacío de poder, la Marcha Verde y ahora Cataluña

Para el impertérrito Rajoy nada mejor que ir deshojando la margarita: me quieren, no me quieren, me quieren... En momentos de vacío de poder sucedió la Marcha Verde, noviembre de 1975, Franco agonizaba y así España salió malamente del Sahara. Ahora, mientras Rajoy deshoja la margarita, a la chita callando Cataluña declara su independencia y el impertérrito sigue adorándose a sí mismo:. Además, dice que ni siquiera está obligado a darse por enterado. Así nos va. Y a votar por tercera vez.

martes, 19 de julio de 2016

Jugando a la ruleta rusa

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Vivimos en el filo de la navaja, nadamos en un mar de perplejidades y sorpresas poco apetecibles, hemos de aprender a convivir con la violencia que puede estallar en cualquier esquina. Y también hemos de estar predispuestos a que nos golpeen algunas tragedias, como cuando ya a medianoche llegamos a casa y ponemos el canal 24 horas, y en unos segundos nos enteramos del último desastre, llámese el recuento del Brexit que al principio de la noche prometía fidelidad a Europa y en el transcurso de la madrugada cambió de rumbo, también dándole al mando sabemos de nuevas víctimas raciales abatidas por policías blancos mientras estaban lavando el coche, al día siguiente nos enteramos de que nuevos policías blancos han sido tiroteados por algún vengador de sus hermanos afroamericanos, asimismo se nos repite una y otra vez el recorrido sanguinario de un camión en Niza cuyo conductor hacía zigzag para atrapar al mayor número de víctimas, por si fuera poco añadimos un golpe o pseudogolpe de Estado en Turquía, recontamos las víctimas de la carretera y de la violencia conyugal en los fines de semana, y qué decir de las predicciones de las olas de calor, que aquí llegan atenuadas pero también llegan.
Además tenemos los ejercicios en la cuerda floja de nuestros políticos, incapaces de articular pactos estables y consistentes, pues en realidad unos y otros no paran de poner piedras en el camino. Con insistencia hablan algunos de la necesidad de ejercer la responsabilidad y la reflexión, aunque a quienes proponen eso se les eche también de menos el ejercicio de responsabilidad y reflexión que demandan a los otros. O yo o el caos, vienen a decir los cuatro líderes políticos que estamos disfrutando desde hace ya siete meses, y lo que te rondaré, morena. Pocos han sido capaces de hacer un examen de conciencia, como excepción Gaspar Llamazares escribió una frase que define su mea culpa ante el fracaso de la coalición Podemos-Izquierda Unida: “muchos no han depositado en nosotros su confianza porque no acaban de vernos como portadores de soluciones creíbles a los problemas ciudadanos. Ese es nuestro auténtico desafío pendiente. Conformarnos con ser un voto protesta alternativo a la abstención tiene un techo muy bajo.”
 Nuestros queridos hombres de la patria parecen estar jugando a una variante de la ruleta rusa: el disparo al pie. Arman sus estrategias, parece que van a confluir con este o aquel, lanzan alborozados la propuesta de conformar una mayoría que pueda constituir un gobierno y luego, cuando todos apreciamos que cuanto prometían era tan solo una fantasmada, no tienen otro remedio que dispararse al pie. Prometen negociar con seriedad y teniendo como meta los superiores intereses de la nación, argumentan que van a satisfacer a los ciudadanos que les han dado su voto y en realidad es como si estuvieran decididos a alargar el suplicio y condenarnos a una legislatura más que breve brevísima, o a unas terceras e incluso a unas cuartas elecciones. Y lo hacen pensando que en sucesivas convocatorias unos van a seguir subiendo en la estimación de los votantes mientras que todos los demás van a continuar en caída libre, como si todo fuera tan sencillo de predecir, como si las encuestas preelectorales fueran dignas de fiar, como si el voto útil, el voto del miedo no hubiera participado en la ceremonia de confusión en la que andamos convocados.
Cierto que en países tan serios como Bélgica o Dinamarca se han producido largos periodos de desgobierno, y que en Italia los mandatos duraban meses porque era muy fácil provocar una crisis tras otra, alianzas inestables siempre expuestas a un traspiés, a un cambio de chaqueta, a las maniobras de distracción, y a otra cosa mariposa. Pero aquí, con los déspotas de Bruselas y Alemania amenazando con multas y contraprestaciones, la cosa no se pone tan fácil. Claro que si la economía ha ido razonablemente bien sin tener un gobierno constituido, si la corrupción solo se ha incrementado en los niveles habituales, si la liga de fútbol va a empezar dentro de poco, si Cataluña todavía no ha declarado la independencia y por consiguiente el Barcelona seguirá jugando contra el Real Madrid igual que siempre, si todo eso ha venido sucediendo sin tener un gobierno con todos los pronunciamientos, es que la cosa no ha ido tan mal como podríamos imaginar.
Estamos en medio de un mundo de relativismos y anécdotas triviales. El nuevo y renacido Pokémon nos vuelve locos porque estos japoneses son expertos en vaciar los cerebros, que la gente piense poco. Y, con todas estas, hemos cumplido 80 años desde el inicio de la guerra civil. El exjuez Baltasar Garzón en su momento lamentó que la Justicia española no haya investigado ciertos crímenes del franquismo y que lo tenga que hacer una juez argentina que se ha tenido que desplazar para practicar unos interrogatorios que estaban más al alcance de las autoridades de aquí. El exjuez señaló que la restricción de la justicia universal como la que fue aprobada por nuestro Gobierno deja desamparadas a miles de víctimas como las 200 niñas secuestradas en Nigeria por el grupo Boko Haram.
En una entrevista en la cadena Ser en la víspera del I Congreso de Jurisdicción Universal en el Siglo XXI, se habló de que es necesario un debate sosegado sobre este asunto y se estimó que la educación en derechos humanos es una asignatura pendiente sobre todo para los responsables políticos. Baltasar Garzón advirtió de que progresivamente y de forma definitiva con la reforma legal aprobada en nuestro país "se ha renunciado a un arma política y diplomática contra la impunidad" y ha discrepado con que la aplicación de la justicia universal perjudique los nuestros intereses económicos.

Sobre la lucha contra la corrupción se ha comentado reiteradamente la dificultad de luchar contra la misma por las trabas que se ponen y la falta de recursos para proseguir hasta el fondo las investigaciones. A fin de cuentas no solo hay dinero en Suiza o en Panamá sino en multitud de paraísos fiscales muy cercanos que la propia Unión Europea consiente para que los ricos nunca lloren a la hora de pagar impuestos. Es lo que tenemos: el arte del disimulo, tan querido a los padres de la patria. Que tan pronto abandonan la vida política encuentran un sillón para reposar sus posaderas en cualquier empresa pública o privada que otorgue opíparos sueldos. Esa es la cuestión.

miércoles, 13 de julio de 2016

Los brahmanes y el león (cuento anónimo de India)

En cierto pueblo había cuatro brahmanes que eran amigos. Tres habían alcanzado el confín de cuanto los hombres pueden saber, pero les faltaba cordura. El otro desdeñaba el saber; sólo tenía cordura. Un día se reunieron. ¿De qué sirven las prendas, dijeron, si no viajamos, si no logramos el favor de los reyes, si no ganamos dinero? Ante todo, viajemos.

Pero cuando habían recorrido un trecho, dijo el mayor:
-Uno de nosotros, el cuarto, es un simple, que no tiene más que cordura. Sin el saber, con mera cordura, nadie obtiene el favor de los reyes. Por consiguiente, no compartiremos con él nuestras ganancias. Que se vuelva a su casa.
El segundo dijo:
-Mi inteligente amigo, careces de sabiduría. Vuelve a tu casa.
El tercero dijo:
-Esta no es manera de proceder. Desde chicos hemos jugado juntos. Ven, mi noble amigo. Tú tendrás tu parte en nuestras ganancias.
Siguieron su camino y en un bosque hallaron los huesos de un león. Uno de ellos dijo:
-Buena ocasión para ejercitar nuestros conocimientos. Aquí hay un animal muerto; resucitémoslo.
El primero dijo:
-Sé componer el esqueleto.
El segundo dijo:
-Puedo suministrar la piel, la carne y la sangre.
El tercero dijo:
-Sé darle vida.
El primero compuso el esqueleto, el segundo suministró la piel, la carne y la sangre. El ter-cero se disponía a infundir la vida, cuando el hombre cuerdo observó:
-Es un león. Si lo resucitan, nos va a matar a todos.
-Eres muy simple -dijo el otro-. No seré yo el que frustre la labor de la sabiduría.
-En tal caso -respondió el hombre cuerdo- aguarda que me suba a este árbol.

Cuando lo hubo hecho, resucitaron al león; éste se levantó y mató a los tres. El hombre cuerdo esperó a que se alejara el león para bajar del árbol y volver a su casa.

(De Cuentos Breves Recomendados)

domingo, 10 de julio de 2016

Saulo Torón y el mar

Saulo Torón tuvo una larga vida (Telde, 1885–Las Palmas de Gran Canaria, 1974), murió a sus 89 años siendo el decano de los poetas, el hilo conductor con la gran generación que conformaron Tomás Morales y Alonso Quesada, con la reminiscencia omnipresente de Domingo Rivero. Vivió en un chalet de Ciudad Jardín con su esposa, Isabel Macario, y su hija, la cantante y también profesora de canto María Isabel Torón Macario, se ha convertido en la principal difusora de su obra. Saulo fue un hombre de orilla, más bien fue de tierra adentro porque nunca viajó, nunca fue más allá de la punta del muelle, no necesitaba conquistar el mundo y así hizo su obra tranquilo y ensimismado, con un tono de contemplación, una mirada melancólica que no llega a constituir una elegía. Ciertamente, la labor de críticos como Lázaro Santana y Juan Manuel Bonet ha sido esencial para el rescate de este grupo de poetas, que protagonizaron la Edad de Plata de la poesía insular. Saulo Torón fue poeta humilde, cantor del hogar y del mar, con un verso “cadencioso y sereno”. Como decía en el preludio a su Caracol encantado, “El mar es a mi vida / lo que al hambriento el pan; / para saciar mi espíritu / tengo que ver el mar. / El mar me da la norma / y el ansia de vivir: / su majestad es ciencia / suprema para mí.” Hay un leve halo de claustrofobia, heredado del dramatismo de Alonso Quesada, pero marcado también por el sosiego de la aceptación del destino insular de su vida y de su obra. No es el suyo el mar grandilocuente y exultante de Tomás Morales, es el mar hogareño de la orilla, es el mar que ve desde la oficina, el mismo mar que contempla Domingo Rivero desde la silla en que trabaja. Y Saulo –igual que Alonso Quesada– trabajaba para los británicos, en la Casa Miller, en definitiva los británicos, que tanto marcaron la vida económica y social de las islas.
Hombre afable y tranquilo, en la extraordinaria Biblioteca Canaria de Bolsillo que dirigió Andrés Sánchez Robayna con el editor Aurelio Concepción, tres años después de su muerte fue recopilada su Poesía Completa, 1988, con portada del pintor Santiago Santana y prólogo del crítico Juan Manuel Bonet. Sin duda aquella aventura editorial de Interinsular estuvo marcada por la exigencia profesional, la estética y el rigor. Allí puede contemplarse su devoción por la poesía entrañable de Antonio Machado. Ya lo había dicho en sus Primeras Palabras: Mi verso es el sereno manantial de mi vida / donde fluyen acordes todas mis emociones; / cada emoción que pasa deja una estrofa urdida / con el lino invisible de las meditaciones. Ya hablaba allí de su verso cadencioso y sereno, sin reproches violentos, porque ha sido un hombre humilde y bueno. Es poeta del amor doméstico, de la sencilla vida del oficinista que –al igual que Rivero– va del trabajo a su casa sin aspirar a grandes objetivos, y luego marcha a la tertulia con sus amigos Tomás, Alonso y el pintor Néstor. El modernismo impregnando su vida, del mismo modo que la tranquila evocación del pasado y el disfrute de un mar benigno.
No existe en la obra de Saulo la exaltación urbana, burguesa y marítima del médico Tomás Morales ni aquel desgarro existencial que apreciamos en Alonso Quesada, porque a fin de cuentas él tuvo una vida serena y apacible, de trabajador bien colocado, feliz con su mujer y su hija, complacido en su casa, tertuliando con frecuencia con los amigos, fraternales todos en el cultivo de la poesía, en la escritura en los periódicos, en las publicaciones y en los recitales, disfrutando las veladas musicales con los suyos, viviendo como empleado sin mayores sobresaltos, guardando eso sí un prudente silencio durante la guerra civil y años posteriores, como dice Bonet, un periodo de reclusión en su casa de Ciudad Jardín. Según Ventura Doreste, incluso se negaba a leer las obras que se venían publicando en aquel tiempo. En su libro Frente al muro escribe: Tengo los ojos hundidos /de mirar siempre hacia adentro / para no errar el camino.
Saulo no sintió la angustia tan típicamente quesadiana, a fin de cuentas Alonso Quesada tuvo una vida difícil, tenía que mantener a las muchas mujeres de su casa, su vida estuvo marcada por la enfermedad y la muerte prematura. En los versos de Saulo leemos: Mi barca pequeña / no sale del puerto, / no tiene más velas que mi pensamiento. / Yo no sé de mares / de violencias bravas, / sino de este humilde / que duerme en la playa. / Ni el oro ni el triunfo / me llevaron lejos, / ni anhelé otras glorias / que las de mis sueños. / Por eso mi vida / modesta y sencilla, / la disfruto solo, / cantando en la orilla. Juan Manuel Bonet, en su buen prólogo, señala que Valbuena Prat clasifica a los poetas canarios de una manera peculiar. En efecto, señala que Tomás Morales es rubeniano, Alonso Quesada y Fernando González siguen a Antonio Machado mientras que Saulo Torón y Claudio de la Torre muestran la influencia de Juan Ramón Jiménez; por último Josefina de la Torre y Agustín Espinosa son discípulos de los poetas de la Generación del 27 y las vanguardias de comienzos del siglo XX. En 1936 el tinerfeño Ramón Feria dijo que en Saulo Torón se percibe por primera vez en las Islas Canarias la influencia poética juanramoniana. Sin embargo, Bonet matiza que Canciones de la orilla presenta un aspecto interior y exterior juanramoniano, aunque la tónica ya es diferente. El popularismo marinero de muchas de las canciones y las coplas está emparentado con los nuevos poetas, sobre todo Rafael Alberti.

Nacido en la ciudad de Telde, echamos de menos algún homenaje importante de su lugar natal. Hubo quienes opinaron que el teatro municipal de la ciudad debiera llevar su nombre, aunque todavía se está a tiempo de repararlo dedicándole algún espacio noble en el futuro Palacio de Cultura, una instalación muy ambiciosa para la que no va a ser fácil encontrar financiación. Pero Telde, con su población y con su historia poética, se lo merece. Tal como señala el cronista Antonio María González Padrón, la memoria de la Escuela Lírica de Telde bien merece un espacio significativo en el mundo literario del archipiélago.

sábado, 9 de julio de 2016

Ante la ley (cuento corto de Franz Kafka)


      Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita  que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
      —Tal vez —dice el centinela— pero no por ahora.
      La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:
      —Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.
      El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene mas esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.
      Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:
      —Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.
      Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para si. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.
      —¿Qué quieres saber ahora?-pregunta el guardián-. Eres insaciable.
      —Todos se esfuerzan por llegar a la Ley —dice el hombre—; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
      El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
      —Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para tí. Ahora voy a cerrarla.

martes, 5 de julio de 2016

El 4 de Julio y la ayuda española a la independencia de EEUU


 


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El 4 de Julio, se celebra la Declaración de Independencia de Estados Unidos, (Filadelfia 1776). La liberación de las Trece Colonias Británicas en América del Norte, por el General George Washington, al mando de un valiente aunque reducido y mal preparado ejército, apoyado por una Francia empobrecida por las guerras, no hubiese sido posible en aquella época y en un relativo corto espacio de tiempo, sin la decidida contribución de España y de sus Colonias Americanas.
La ayuda española a la Guerra de Independencia Americana, aunque de manera secreta, (por el lógico temor al poderoso Imperio Británico), comenzó antes de la Declaración de Independencia de 1776, con un fuerte aporte económico, procedente de sus Colonias de México y Cuba, a través de La Luisiana Española, extensa Colonia propia en territorio Norteamericano, Al declarar España la Guerra a la Gran Bretaña, en 1779, la ayuda española a los rebeldes americanos se hizo abierta y abundantemente.
El primer aporte fue de un millón de libras de la época, con las cuales se compró una importante partida de pertrechos de guerra, continuando durante toda la contienda (1775-1783), siendo La Habana el centro de operaciones de la ayuda de España a los rebeldes norteamericanos. El Rey de España Carlos III, consideró que Cuba por su tamaño, su posición geográfica, sus recursos, su población, sus astilleros, sus arsenales e instalaciones navales, era el lugar idóneo para centralizar la ayuda a los patriotas norteamericanos.
Otra prueba: en La Habana, (que era la más poderosa Plaza Fuerte de las Américas y cercana a las Trece Colonias), eran reparados, artillados y equipados los buques de guerra norteamericanos. De la Habana partían las expediciones de ayuda a la Guerra, allí fueron a parar miles de prisioneros de guerra ingleses. En Cuba se reclutaban y adiestraban Milicias de blancos y negros, España usó también sus cercanos territorios de México, Santo Domingo y Puerto Rico, para apoyar la la Guerra de Independencia Norteamericana.
Mención aparte se merece la valiosa y heroica contribución humana española, en ayuda a los rebeldes norteamericanos, sirviendo de ejemplo el caso del Conde español Bernardo de Gálvez, Gobernador de la Luisiana Española en 1779, que juró dar su vida por defenderla de los ingleses, y organizó una abigarrada y entusiasta expedición de 667 hombres, con mexicanos, cubanos, venezolanos, dominicanos, puertorriqueños y guatemaltecos.
El decidido y bien dirigido Ejército de Gálvez, fue ganando todas las batallas, venciendo a las tropas británicas y liberando toda la Cuenca del Mississipi. En 1781 ya no quedaban fuerzas británicas en la Región, esto representaba la retaguardia de Pensilvania, de Virginia y de Georgia, lo cual fue muy importante en las decisivas batallas finales de la Guerra. Más tarde, Gálvez ya fuertemente reforzado, sitió y rindió Mobila y Pensacola, las dos principales bases navales británicas en el Golfo de México.
La toma de la importante Base Naval de Pensacola, por una flota española mandada por el intrépido Gálvez, un auténtico genio militar de la época, fue un hito en el desarrollo de la Guerra de Independencia. El Capitán Venezolano Francisco de Miranda, se encargó de las negociaciones de la rendición, y más tarde gestionaría en Cuba fondos para las tropas de Washington. Posteriormente De Miranda pasaría a la Historia como precursor de la Independencia de la América Hispana.
La Batalla de Yorktown, finalizó con la rendición de las fuerzas británicas, al mando del general Charles Cornwalls, el 17 de Octubre de 1781. No hubo negociaciones de paz, porque los victoriosas rebeldes norteamericanos, se negaron a hacerlas mientras no se reconociera la Independencia de las Colonias Americanas, lo cual finalmente hizo del Rey Jorge III de La Gran Bretaña, en el discurso de La Corona, el 5 de Diciembre de 1782.
Una Nueva Nación había nacido oficialmente: Los Estados Unidos de América, con la decidida y decisiva ayuda de España, impulsada por su Rey Carlos III, y ejecutada por ilustres Militares Hispanos como Bernardo de Gálvez y Francisco de Miranda, a ellos nuestro reconocimiento. A los que regaron con la vieja sangre española la Nueva Nación Americana, nuestro recuerdo y agradecimiento.
Y por último, a los Estados Unidos de América, que aprendan la verdadera Historia de su Guerra de Independencia, que la enseñen en sus Escuelas, y que todos los “4 de Julio”, se acuerden de la ayuda que España les prestó, cuando más la necesitaban: cuando estaban naciendo.
(por José Antonio Cabrera, Asopress, publicado en Crónica de Canarias. ilustración: declaración de independencia de EEUU, Filadelfia, 1776)

lunes, 4 de julio de 2016

Ahora a pactar (Montecruz, en La Provincia)

Antonio de la Nuez, mirada sobre la isla




Este fue un  personaje polifacético, abogado, ensayista, poeta, periodista, licenciado en Letras y profesor de Lengua y Literatura, Latín y Griego, gran conversador, siempre bien vestido y con su puro a cuestas. Una especie de gentleman tropical, discutidor apasionado que hizo congeniar la exuberancia americana con la limitación psicoespacial de la isla. Fue también generoso con los nuevos escritores de los años 70 y 80, en sus artículos periodísticos alentaba su obra. Además fue militar que vivió la guerra civil y salió con el grado de capitán, fue gran aficionado a la historia de Canarias y a la heráldica, hasta diseñó el emblema municipal de más de un ayuntamiento. Estudió las carreras de Filosofía y Letras y Periodismo, y en 1952 don Otto Kraus lo nombró director de La Provincia, cargo en el que permaneció dos años ya que su condición de militar le originó problemas con el capitán general, a quien no gustaba que ejerciera como director de un diario ni mucho menos como secretario del Museo Canario, que estaba llamado a ser un foco de agitación literaria, con la policía vigilando de cerca algún recital poético.

Cuanto tuvo problemas pidió la baja en el Ejército y marchó a Venezuela en 1955, donde permaneció durante casi veinte años. Antonio de la Nuez (1915-2004) fue un observador de la realidad con ironía y humorismo, merced a su gran conocimiento literario trascendió el mero apunte costumbrista y su prosa fue rica y versátil, contagiada por el lenguaje ancestral de la isla y por la efervescencia latinoamericana. Sus hijos Sebastián y Carmen Rosa de la Nuez fueron pieza esencial en el homenaje de la Nueva Asociación Canaria para la Edición (NACE) con motivo del centenario, que incluyó una nueva edición del libro La isla, apadrinada la anterior por el Plan Cultural del Cabildo en la época de Lorenzo Olarte. Sebastián es profesor en una universidad caraqueña y Carmen Rosa se convirtió en el motor de los eventos.

Estimaba Yolanda Arencibia en el prólogo de la edición de Las Gaviotas (Interinsular Canaria, 1984) que en este autor pervivía el influjo del surrealismo, movimiento que estalló en muchos pintores, escultores y escritores de las islas tras la gran aventura tinerfeña de los años 30. Antonio era hombre con gusto por vivir, sabía extraer el jugo de las cosas, se proponía vivir intensamente y lo lograba. Fue también, recordaba Yolanda, un creador de impronta surrealista y juguetona, más allá de lo real y lo cotidiano. Su pluma podía ser lenta, a veces acariciadora, pero también podía ser punzante e hiriente. La universalidad y la amplia formación humanística, las experiencias castrenses y la convivencia americana generan en el autor una visión irónica, a veces sarcástica, de quien sabe que es mejor bromear que reflexionar con acritud. De este modo, revierten las influencias que formaron su pensamiento: Ramón Gómez de la Serna con sus juguetonas greguerías y las vanguardias de comienzos del siglo XX, los intelectuales de la Revista de Occidente y el venezolano Rómulo Gallegos, la visión de los clásicos, sobre todo la huella profesoral del jesuita Otazu, tan presente en su último libro, acerca de la pervivencia de signos y elementos de los templarios: Signos de los templarios en torno al Planeta en relación Canarias, que versa sobre los símbolos de los canteros, y su encuadre en la simbología general.

Recuerdo una entrevista que le hice en su chalet de Tafira Alta, su verbo fácil y apasionado, su versatilidad que le llevaba a disertar sobre una gran variedad de temas, pues múltiple fue su compromiso, siempre atento a la manera ingeniosa de ver al insular, tratando de articular una pequeña filosofía acerca de nuestra forma de ver el mundo. No había llegado la globalización que nos metió en el mundo, había un cierto complejo de inferioridad, un síndrome de aislamiento, Canarias no era todavía el pequeño edén para tantos millones de visitantes, la isla pobre y casi analfabeta, la gente modesta y entrañable de los campos. En su artículo “Alonso Quijano en Tirma” dice que “La noche de Tirma se extendía sobre el bosque, más allá de las últimas casas del pueblo, con su gran regadera, con su enorme ducha de estrellas. Un perfume de ilanes y jazmines venía del cercano jardín de don Alonso. El propio don Alonso, tres calles más allá, en el silencio de la noche, decía a Dulcinea melosamente: ­–La noche está orquídea. Como antes, junto al muelle, había dicho: –La tarde está vaporosa. –¿Por qué? –Porque están entrando muchos vapores…” Es el tic a veces burlón de Antonio, que había tenido como profesor de literatura al gran Agustín Espinosa, el mejor narrador del surrealismo español.

Como señaló Guillermo García–Alcalde en el prólogo de la reciente reedición de La Isla, cuya portada diseñó Arima García Santana, Antonio fue “artista de la palabra y sabía que el arte es sobre todo artificio” y “fue la suya una actitud intelectual inquieta, alerta y poliédrica. Este libro es como la vida misma: deslumbrante y opaco, entusiasta o desencantado, tan propenso a la exaltación como a la censura.” La isla bipolar, frontera que nos aísla y camino que nos comunica con el resto del globo. La isla melosa y la isla arriscada, la isla serena y la isla poco complaciente, las dos caras de la realidad que contemplamos cada día.

Fue bautizado como Antonio Moisés Primitivo de la Nuez  en la ermita de los navegantes de San Telmo, no en vano él habría de cruzar el océano que tantos miles de canarios surcaron hacia la querida Venezuela, la Octava Isla, la madre americana. En él se dio un dominio del lenguaje –tamizado sin duda por su experiencia de la otra orilla– y una gran capacidad de observación, sin duda ambos elementos están muy presentes en toda su obra. Agregado cultural de la embajada de España en Caracas en la época del embajador Matías Vega, ya en el año 1945 lanzó en la prensa la idea de una Universidad para Las Palmas de Gran Canaria. Conferenciante asiduo, fue director de la Revista del Zulia en Maracaibo, incluso se atrevió a escribir poesía que está a punto de ser recopilada. Además encontramos entre sus inéditos de diario de su experiencia en la guerra civil, documento en el que muestra su desgarro ante la violencia que contempló de primera mano. En definitiva, Antonio de la Nuez fue un testigo de excepción de tantas cosas.