miércoles, 28 de agosto de 2019

Buenos Aires hoy es una ciudad a la intemperie


He aprendido a leer los presupuestos, a no creer en la palabra de nadie, a contemplar de inmediato lo más profundo de los pactos a oscuras, a rehacer todas las restas, a enfrentar al estafador, hasta el final… y salir de la bruma antes de que me envuelva también.
El porvenir, las palabras de esperanza, solo me inspiran desconfianza. No aprecio demasiado las dulces promesas del porvenir… El porvenir es para los demás; para mí el presente desde siempre… de todos modos permanecemos en una ¿democracia?, mugrienta y empantanada, pero democracia al fin, como vociferan los blenorrágicos funcionarios de gobiernos apolillados, sólo para tullidos, hundidos en la desesperación, los autistas metafóricos, que pueblan naciones sometidas al imperio de la globalización omnipresente, que todo lo abarca, producto de una política deliberada, ejercida a escala mundial.
Esta política corporativista, busca instalar la anarquía en el mundo de los negocios y una economía de mercado sumidos en una forma económica superlativamente especulativa, fomentando y legitimando las desregulaciones y la fuga de capitales, jugando con la sacralización de unas monedas y el sabotaje de otras… de este modo se advierte como la globalización sirve de pantalla para el espectacular desarrollo de la dominación política, en su ideología dominante: el ultraneoliberalismo.
Los avances en la tecnología son inseparables de la globalización, pero no de la ideología que pretende confundirse con ella. Permitieron la victoria del ultraneoliberalismo, pero no son lo mismo que este, su panóptico podría ampliarse a límites insospechados, pero la ideología imperante, lo prohíbe… no dudemos que quienes dominan esta tecnología de punta, podrían disociarse del ultraneoliberalismo, sin sufrir la menor alteración en su logística y desarrollo.
El régimen dominante impone un dictado: «no hay alternativa a la economía de mercado», frase débil en sentido, carente de fundamento, absurda, discurso netamente totalitario, que define el espacio en el cual nos encontramos encerrados en el mercadeo de productos derivados de otros productos derivados de flujos financieros que imponen las reglas de juego de un sistema que deberíamos rechazar… ¿de qué modo?, hoy, sin rebelarse, pues es suicida, simplemente sacudiéndose la carcasa de propaganda ultraneoliberal, apartando pacientemente los interrogantes falsos que tapan los reales y verdaderos problemas que nos acucian.
Negarse a adaptarse al discurso y al acto consumado, a la economía de mercado especulativa, a los efectos del desempleo y la explotación sistemática de millones de trabajadores, a la competitividad, léase, sacrificio de los pueblos en aras del triunfo del explotador sobre otro, simuladores ambos del mismo juego de esclavitud y obediencia.
Este genocidio que se lleva a cabo a la luz del sol, es atribuido a las «crisis» temporarias, devenidas en instalar la nueva civilización, en la que sólo un porcentaje muy pequeño de los habitantes del planeta, tendrá funciones a realizar, en nombre de la sacrosanta especulación, por el bien del mercado.
Los seres que queden sin función no tendrán espacio ni acceso a la vida en términos de igualdad y derechos ante la ley no escrita del ultraneoliberalismo: no pertenecen al sistema, son los excluidos, los que se alimentan en los tachos de basura de las grandes ciudades, los que mueren al vista de todos, en calles de estas grandes urbes… este sistema destruye la condición humana, en su sentido original.
Con la complicidad que aún cuidan su pedazo de cielo, blanqueado a mano, se lleva a cabo el asesinato de millones de seres, indigentes, despojados de sus derechos, con salud destruida, expuestos sus cuerpos al frío, el hambre, los días muertos, la vida atroz, sin destino… pareciera ser natural, pues ninguna indignación o ira del amasijo de ciudadanos esclavos ha combatido el estado de las cosas, todos responden a un sentido de fatalidad, jamás expuesto, pero ya asimilado por el planeta.
Observemos, por ejemplo, Buenos Aires, una ciudad cosmopolita, en otros tiempos sofisticada, hoy «vintage», donde miles de seres, los pobres de antigua data y los nuevos, duermen bajo las estrellas, que asoman en las callecitas de esta ciudad, a la intemperie, cuerpos y almas fracturados, por la falta de alimento, cuidados ausentes, frío y calor, ausencia de respeto de miles que pasan y los observan con indiferencia, molestia inocultable y reprobación, actitudes que este sistema ultraneoliberal supo imprimir en quienes ciegamente se sumaron a las filas del ejército de sonámbulos, «el amasijo humano», sin ideas ni ideales que disfrutar y alimentar.
Y he aquí lo esencial: cuando a un país, por poco que quede de él, por indigentes que se encuentren sus habitantes, después de algún gran desastre, de inmensas pestilencias, se le propone hacer sacrificios, aún a riesgo de la vida de esa comunidad hambreada, no se trata de política, sino solo de la construcción de un genocidio meditado. Una cualidad inevitable de los psicópatas, de los miserables de pensamiento inmediato: los que imponen esclavitud y obediencia. Aparentemente, un callejón sin salida para un pueblo en el límite de sus fuerzas y sus ideales moribundos.
Por Eduardo Sanguinetti, Buenos Aires

sábado, 24 de agosto de 2019

3 poemas de Juan Calero: los apátridas buscan destino

Juan Calero Rodríguez vino desde el Mar Caribe a la isla de La Palma para recuperar sus orígenes familiares. Poeta, narrador, ensayista, organizador de los Encuentros de escritores en homenaje a Félix Francisco Casanova, autor de un libro sobre el poeta y periodista Ismael González González, trascendió con Pasajero sin oficio y ha sido incluido en numerosas antologías y publicaciones compartidas en España, Estados Unidos, Argentina y Chile. Preside la Agrupación Cultural ArteNaciente en San Andrés y Sauces.  Su obra más reciente es Llanito, el palmero, un libro de cuentos para niños con el tema de la emigración como telón de fondo.éneros de poesía, ras tu talento en la pintura, caricatura y diseño gráfico. Cuéntanos un poco sobre esta otra faceta tuya.

Ejército de apátridas en aguas ignoradas

Cuando me inviten a brindar por la vida, todo quedará intacto.
Hay cosas donde la razón se acobarda
y extravía azares por cada lienzo de historia.
No me refiero al sitio donde yacen los amores
ni siquiera donde refugiarnos del olvido.
Sobre nosotros pasó toda su espesura
la evolución del entonces, la de la especie
perdiendo el orificio habitado
que recuerde el tamaño de los posibles.
Y no supimos trazar más urdimbre.
Duele tanto cruzar dedos y seguir otras suertes.
A veces el dolor no encaja en ciertas escenas
y busca otra sombra donde permanece despierto.
Desconfío de sus silencios y sus manos agrietadas
igual que de un enemigo. Los enemigos corren
bajan la cabeza que quizás no tuvieron.
Y el que persevera, ya lo sabemos
tiende sus trampas.
Donde ganamos la juerga
se apaga el embravecido silencio
de quién rema en las mismas aguas quietas.
Y releemos por capítulos los salmos abandonados
como viejos cuentos carentes de ideales.
Cerveza oscura que destierra nuestras velas:
mi sombrero aún esconde la energía viril,
el minuto de la calle a los antiguos dioses.
Los pliegues que parten la triste mirada
un tanto descolorida para ser verdad
por la sombra indiferente de la niebla.
Y vaciamos el pasado que no existe
clamando emboscadas por arenales.
Quedar luego junto al olvido
evitando el regreso,
donde no queda nada por hacer
y todo lo efímero termina
cuando brilla la esperanza.
(De ‘Testigo de otro reino’)

Al reclamo del poeta
A André Cruchaga

Qué pilares arrimarán esas vigas desnudas para que cada despedida pierda sus pasos. …
Rotas las uñas por escarbar en el hambre ni escucho el bullicio de los imposibles.
Apenas serán suficientes las esquinas del agua donde recaba el llanto noble del tiempo.
Expiremos surcos que evidencian este peregrinar.
Si pecamos en nombre de malditos poetas, acerquémonos a la fécula de los signos.
Que nadie reclame más pautas de sí mismo incapaz de reconocerse entre palabras.
Uno no sabe, tan solo cohabita la lluvia donde naufraga incrustando la espera.
Uno cree que el misterio se escuda por apéndices o la ponzoña del hielo.
En realidad apenas alumbra algún rescoldo entre estantes sin noches.
Nada más cierto que la zozobra de las palabras evadiendo esta suerte de entuerto.
No sólo hay puertas por desandar
también algún tatuaje que se precie al deseoso albedrío de acantilados
y de tarde en tarde zambulle sus cantos agoreros por donde extraviamos la memoria.

(De ‘Testigo de otro reino’)

Entre el antes y el después
Fui el antes…
la premura, la prisa por ir
apenas la mirada sin ser vista.
James Dean de esta historia.
El temor sin dudas
o la duda de la razón.
Fuiste
el apócope de la brizna
la pena del rocío.
Viejas calles que transito.
La azarosa chispa que sabes
o aquel soplo al amanecer.
Fuimos
un hilo del quizás
el lado de la nada.
Diezmos del noble esfuerzo.
La palabra perdón
o el punto del después.
(De ‘Pasajero sin oficio’)

Poemas tomados del blog  lailatan.wordpress.com)

viernes, 23 de agosto de 2019

7 poemas breves de José Carlos Cataño

El poeta tinerfeño José Carlos Cataño nos dejó recientemente en la ciudad donde residía, Barcelona. Un hombre de pensamiento agudo, con una obra poética y ensayística bien contrastada falleció cuando estaba a punto de cumplir los 65 años. En homenaje reproducimos algunos de sus poemas






Amores ilustres

Yo también podría decir algo acerca de eso. Guardaos
vuestras estrellas polares, vuestras interminables
noches de amor, vuestras damas exquisitas, vuestras
hembras calientes como una mañana por Nyangabulé.
Tanto me da.

Acaso el amor sea el instante en que tiemblan dos
cuerpos demorando derramarse el uno en el otro, los
ojos en los ojos, la lengua en el secreto previo al
desfallecimiento.

Su rostro no era hermoso y era persona de pocas
palabras. Tenía desde noviembre no sé qué semilla en
agua, y ayer, como quien dice, se convirtió en un
tallo finísimo, imparable, en la alegría de la casa.

Tanto me río de lo que sobrevive al verano, que ya sé
lo que es suficiente.

De "El cónsul del mar del Norte", 1990


Concédenos, oh Señor

CONCÉDENOS, oh señor, la medida de nuestro infierno
O, si no, una lucidez para vivir tranquilos.
No esta desazón de la barca sin mar
Ni puerto que la ampare?
Que el amor también ha muerto.
Haz de nosotros
Tu pasto de sabiduría. Sángranos hasta amasar
La alegría de la sangre con lo que del dolor nos
queda.
Configura nuestro cuerpo único
A la medida de nuestra muerte única.

De "Disparos en el paraíso", 1982

Nubes en la noche

Nubes vanas en la noche,
Así pasan las palabras
Por la aurora irreversible de las cosas.

Todo pensar se declina
En el grito oscuro de lo pleno.

Y yo entre las vorágines te buscaba
Como si así pudiera con tu rescate
Cumplir un luminoso pasado.

De "A las islas vacías", 1997


Por salvarte del horizonte...

Por salvarte del horizonte
Enterré mi cuerpo una tarde de mar en furia,
Incluso sin vestigio
De isla fatal,
                         que a ti y a mí
Debió a lo lejos de iluminarnos.

Ausencia y temblor enhebré,
Ceguera e ignorancia en cruz,
Por hacer entera en mis ojos
Tu primera mirada.

De "En tregua", 2001


Proemio al abrazo

SI fuésemos algo
Seríamos dos abismos,
Nada más que dos abismos?
En el tuyo arrojaría
La sombra vertiginosa de mi ser.

De "Disparos en el paraíso", 1982

 
Sensación de la distancia

VIENDO el revuelto manojo de las palmas
Acuciadas por las sombras multiformes
Siento en el combate la blancura de tu imagen,
Los suaves y agitados muslos cuando
Con la fuerza de mi aliento los palpaba.

De "Disparos en el paraíso", 1982

 
Siempre serás para un amor lejano y escondido

A lo mejor uno se enamora para la despedida, para
cuando llega la estación seca y los hombres se besan a
la luz de Venus.

A lo mejor, para que aquella frase (tu cuerpo húmedo
contra el cual aprieto el mío recobra los días que se
fueron) subraye que estás solo.

Pero cuando surja de nuevo ?la veranda llena de
alegría, los cuerpos abrazados girando en la
penumbra?, volverás a decir:

Luz del instante, tus ojos. En ellos me veo por
primera vez.

No vengas con más mentiras, malasangre.

De "El cónsul del mar del Norte", 1990


Macri y su sombra

Por Eduardo Sanguinetti, Buenos Aires

El relato del discurso que suele usar Macri hace daño, deteriora y degrada la trama de la sociedad toda y lo hace extensivo al mundo todo… Macri inocula temor, miedo en la sociedad, deviniendo en instalar la palabra justa para que la incertidumbre crezca, se amplíe cual paisaje infernal, de un presente que impacta de manera brutal… el desafío es hacer de lado este discurso atroz, de un personaje con patologías inocultables, que llevan a la República Argentina a soportar a este vil y miserable funcionario, que pareciera se ha convertido en una pesadilla, para la enorme mayoría que en las elecciones primarias le dio la espalda, que no lo ha votado… el pueblo lo ha soportado casi 4 años, en estado de miserabilidad, indigencia y pobreza extrema, manipulando a la ciudadanía a piaccere, en estado de inestabilidad mental visible, sin réplicas de seres en pleno uso de sus facultades mentales, para derribar muros que separen a cuerdos de locos.
En abril de 2018, hubo una devaluación que arrastró a millones a la pobreza y la indigencia… ¿porque ahora determina que la Argentina este bajo los niveles en los social, político y económico?, porque el 50% de los argentinos/os no lo han votado, no le creen más sus fantasías que instala día a día, con el único recurso del dólar, que se disparó un 30% en horas luego de conocerse el resultado de las PASO… y ¿la timba financiera?, ¿los mercados?, quienes componen los mercados, sino los laderos de este cínico, que cree gobernar… situación límite se vive en Argentina.
Fondos comunes de inversión no tienen argumentos, pues no existe una orientación clara de un plan… cuando Macri habla del apoyo del mundo a su gestión espectral, es otra fábula… el mundo ha apoyado a Argentina cuando se confrontó con los Fondos Buitre, en guerra de Malvinas… ¿de qué habla este nefasto personaje?, Alberto Fernández, «el elegido» en las primarias, no dijo nada fuera de la eticidad, en espacio y tiempo de campaña, que supo captar los millones de votos de un pueblo harto del gobierno de los offshore.
Un convidado de piedra es Mauricio Macri, en los G20, donde no da una idea acerca del rumbo a seguir ¿lo ignoran?, o creen que es bienvenido como potente estadista, con discurso propio este pobre hombre… cuánto pero mejor, es el mensaje subyacente que lanza Macri… ¿desea una confrontación entre argentinos?
Sería sano y saludable que la transición del paso del mando sea en armonía y paz, pero sabemos ya que no puede verbalizar lo que desea manifestar, en el mejor de los casos… y el esfuerzo que dice hacer, es obligación de él y su gobierno… genera, insisto, incertidumbre en todos los ciudadanos que intentan sobrevivir en este presente espantoso… ¿con que derecho?
Con soberbia habitual, Macri estima provechoso sólo aquello que le es rentable, y por lo tanto considera natural que en un mundo subalterno se sacrifique, todo en aras de la rentabilidad de activos incorpóreos: una obra maestra de estrategia persuasiva de convencer a todos de las mentiras impuestas como verdades inexistentes, con violencia, agresividad, que deviene en asimilar a la comunidad a un estado de temor, miedo, pánico, ya instalados en el ciudadano en estos casi cuatro años de desgobierno…
De ahí la abundancia de «soluciones» falsas a los problemas de sobrevivencia de un pueblo humillado, abusado, reprimido, sin ánimos de reinventarse sus vidas, problemas atroces disimulados, negados, escamoteados, de denuncias de los disidentes reales, silenciadas, ocultas, archivadas: actos reiterados en las acciones del gobierno de este ridículo presidente.
Paradójico, que desde los poderes asimilados al régimen de un neoliberalismo perseverante de la ley de mercado, absolutamente vigente en Argentina, a pesar de discursos embaucadores de un futuro asegurado «cruzando el río» de acá a 30 años, las acciones congeladas de funcionarios y demás miembros de un gobierno que parece retirarse de sus responsabilidades y obligaciones para con la verdad y la libertad en sus políticas fundamentales, inexistentes, una inmensa sombra (esa niebla de Cortázar, un exiliado del peronismo iniciático, en «El Examen» o la de Bianciotti en «Lo que la noche le cuenta al día») da idea de opresión, de deseo fracasado: la sombra de un autoritarismo empapa la institución y las disputas del campo intelectual argentino escenifican la falta de una verdadera disputa. La canonización de la farsa es casi evidente. Y lo peor no ha acontecido… lo manifiesto con total y absoluta certeza.
(Tomado del diario República, de Montevideo)

jueves, 22 de agosto de 2019

Estamos enfermos por tantas cosas innecesarias (Alejandro Croissier, psicólogo)


Alejandro Croissier es psicólogo, trata de ayudar a resolver los conflictos humanos y también hace programas de radio. Su programa se llama Sentirse bien, en Radio Las Palmas FM, los lunes y martes desde las 19.30 a las 22 horas. Dos horas y media de entrevistas y debates sobre temas de actualidad, los problemas de la identidad personal, las técnicas psicológicas, el papel de las ONGs que intentan resolver asuntos como la pobreza o la inmigración, el colectivo LGTBI, etcétera. Dos horas y media en radio son un mundo, y ha ido consiguiendo una audiencia. También acuden a esta ventana gente de la cultura y, en general, personas que tienen algo que decir y aportar. ¿Para qué sirve la psicología en el mundo actual?, le pregunto. Mi profesión la practico básicamente para escuchar y tratar de comprender a las personas, afirma. Y parto de una base: quienes se acercan a la consulta vienen a contarme su problema y, por tanto, también llevan consigo la solución. Algunos psicólogos y psiquiatras entendemos que el síntoma forma parte de la solución, que el sujeto ha creado –casi siempre de forma inconsciente- para sobrellevar la situación que está padeciendo.
Esto puede parecer un tanto sorprendente. Pero Croissier estima que no se coge una depresión o un trastorno de pánico porque sí, sino que desarrollamos síntomas que cumplen su función. Las depresiones o los ataques de pánico o determinadas fobias hacen que nuestro país mantenga un elevado consumo de lo que se denomina psicofármacos, es decir toda la gama de medicamentos que actúan sobre el cerebro y que, en general, producen efectos psicológicos. Se utilizan para el tratamiento de trastornos de salud mental, y pueden ser sedantes que sirven para calmar ciertos trastornos psicóticos, ataques de pánico, el insomnio y otras circunstancias similares. También están los antidepresivos, que se usan para el tratamiento de la depresión y otros problemas (ansiedad, comportamiento obsesivo-compulsivo, trastornos de la alimentación…) y que producen efectos en personas deprimidas y con otras patologías. Asimismo están los estabilizadores del ánimo: sales de litio, que se utilizan en el trastorno obsesivo compulsivo. Los especialistas advierten de que los psicofármacos pueden ayudar a encontrarse mejor, pero es necesario hacer uso de ellos por prescripción y con control médico, como complemento a otras estrategias y no mezclarlos con bebidas alcohólicas, otras drogas u otros psicofármacos.
Lo que sucede, señala Alejandro, es que en nuestra sociedad actual, con nuestra acelerada forma de vida, no hay tiempo para analizar cuidadosamente el sentido de nuestro sufrir. Así, hemos pasado de ser analizados concienzudamente por un psicoanalista, a pertenecer al sistema que lo tiene todo recortado y tratado por los protocolos. Acudes a tu médico de cabecera y tras las diez preguntas de rigor te suelen diagnosticar un trastorno depresivo o ansioso y así te mandan la medicación correspondiente. De este modo, pacientes y médicos han quedado reducidos al protocolo. Sin embargo, es obvio que no es lo mismo tener una depresión por el fallecimiento de un ser querido, que tener una depresión por perder un trabajo. Ambas personas pueden puntuar el mismo grado de malestar en un test, pero es obvio que sus tristezas son absolutamente diferentes, y, por consiguiente, necesitan tratamientos distintos.
Le pregunto ¿cómo puede proponer la psicología soluciones para el mejor equilibrio y bienestar de las personas en el campo de los conflictos humanos, en lo social, en lo laboral, en lo educativo, etcétera? Y responde que muchas enfermedades que diagnosticamos a los pacientes deberían atribuirse a la sociedad donde viven. No es normal que existan tantas personas medicadas por ansiedad y depresión. Quizás, el problema es que no nos podemos sostener en este sistema social que hemos creado; sencillamente, no es saludable. Nos adaptamos con ibuprofeno, cafeína e inductores del sueño. Sin embargo, el coste a nuestras exigencias es demasiado alto. No nos sentimos merecedores de una felicidad tranquila. El aburrimiento y la improductividad no tienen lugar para el sujeto moderno del rendimiento, ese que se auto-explota en la sociedad del cansancio. El objetivo de la psicología que ejerzo se encamina fundamentalmente a que las personas entiendan la función de sus síntomas, de sus tristezas y enfados. Tanto en la radio como en mis grupos de desarrollo personal, analizamos al Doctor en Filosofía Byung Chul Han, quien denuncia el imperativo de la felicidad que nuestra sociedad actual está padeciendo. Como solución, coincido con este autor que está arrasando en todo el mundo: el idiotismo. Hacer el idiota no es nada fácil. Me refiero a dejar de consumir tantas cosas innecesarias, a no estar metido en mil actividades para matar el tiempo, así como no dejarse absorber por el mundo virtual de las redes sociales. Pero claro, para alcanzar esta meta uno debería parecer un poco idiota. Aburrirse en la playa viendo el mar y estar con tus seres queridos durante horas sin hacer nada especial, ya no está de moda.
-Comúnmente se asocia la idea de recurrir al psicólogo con las películas norteamericanas, puesto que allí es algo muy habitual recurrir a psiquiatras y psicólogos. ¿Hasta qué punto los psicólogos ya son vistos como personas necesarias en nuestra sociedad?
-Afortunadamente, el perfil de las personas que van al psicólogo ha cambiado. Hoy, casi todo el mundo tiene su terapeuta de confianza. ¿Quién no quiere conocerse un poco más para acompañarse conscientemente en este excepcional viaje que es la vida? La sociedad no nos lo pone muy fácil, pero el ser humano es un gran buscador de sí mismo.
-Eres psicólogo, radiofonista ¿y qué más? Háblanos de ti mismo
-Soy muy curioso. Me gusta acercarme a todo lo que llama mi atención, y te aseguro que son muchas cosas. Actualmente estoy inmerso en un proyecto apasionante de teatro terapéutico y eneagrama, el estudio de los nueve patrones de personalidad. Mi pasión es la lectura. No sé si tendré tiempo para leer todo lo que quiero conocer, pero es lo que más deseo. El sentido de mi vida está en ir compartiendo aquello que voy aprendiendo, y en estos momentos, el teatro es la forma más creativa que he encontrado. Por otra parte, el psicoanálisis se ha convertido en el lugar profesional donde hedecidido aterrizar, para quedarme. Es la raíz de la psicología. Mucha gente habla de Freud pero pocos son los que se atreven a leerlo, estudiarlo y - mucho menos - a comprenderlo. Actualmente me estoy formando con una de las corrientes más interesantes del psicoanálisis moderno: la otrapsiquiatría, en Valladolid.
Blog La Literatura y la Vida

miércoles, 7 de agosto de 2019

John Steinbeck, tantos años después


Por Luis Junco


Cuando tenía diecinueve años, el azar me llevó a dar con un libro de John Steinbeck. Era de la biblioteca del Colegio Mayor en el que residía entonces, y yo no era un lector habitual de literatura. Durante una época había devorado novelas de la serie B del oeste y de intriga, algo de Simenon y Agatha Christie y poco más. Así que que esta novela, Al este del Edén, era la primera novela “seria” que leía en mucho tiempo, y tuvo la virtud de dar en mi punto más sensible: volver a paisajes y sentimientos de mi infancia, y de paso abrir mi espíritu, hasta entonces encerrado en deseos informes, nostalgias, inquietudes subterráneas, a un mundo en el que yo tenía cabida. Después leí Las uvas de la ira, La perla y poco más tarde, Faulkner, todo Faulkner. También empecé a escribir con asiduidad. Es cierto que anteriormente la escritura se me había aparecido esporádicamente y se me había mostrado propicia, pero no había pasado de ahí. Puedo, pues, decir que Steinbeck fue el autor que me abrió las puertas a una vocación que ha durado muchos años. 
Y ahora, después de más de casi cincuenta años, cuando apenas encuentro obras de ficción recientes por las que sienta algo de interés, de repente me acordé de Steinbeck. Aún conservo aquel libro que me deslumbró hace medio siglo: lo “afané” de la biblioteca del Colegio Mayor y me ha acompañado en todos mis viajes y vicisitudes, hasta ahora. Y comencé a leerlo de nuevo. Ya entonces me llamó la atención la dedicatoria a Pascal Covici, inmigrante rumano, amigo de toda la vida de Steinbeck y editor de sus novelas más conocidas. 
Querido Pat:
Viniste  verme mientras tallabas una figurilla en madera, y me dijiste: “¿Por qué no me haces algo?”
Te pregunté qué querías, y me respondiste: “Una caja”.
“¿Para qué?”
“Para poner cosas en ella.”
“¿Qué cosas?”
“Todo lo que tengas”, dijiste.
Bien, aquí tienes la caja que querías. He puesto en ella casi todo lo que yo tenía, y todavía no está llena. Hay en ella dolor y excitación, sentimientos buenos y malos, y malos pensamientos y buenos pensamientos…, el placer del constructor, algo de desesperación y el gozo indescriptible de la creación. 
Y, por encima de todo, la gratitud y el afecto que siento por ti.
Y todavía la caja no está colmada.
John

Y después de leer de nuevo Al este del Edén, decidí buscar otros libros de Steinbeck que nunca había leído. Por ejemplo, Cannery Row. Parece que hay una edición española, pero me resultó más fácil comprar la edición inglesa. Comencé la lectura. La introducción. La misma magia, el mismo deslumbramiento que sentí hace medio siglo:
El arrabal conservero de Monterrey, en California, es un poema, un hedor, un ruido insoportable, una cualidad de la luz, una tonalidad, una costumbre, una nostalgia, un sueño. Cannery Row son los montones esparcidos de hojalata, hierros, maderas mohosas y astilladas, piezas de pavimento rotas, y pilas de maleza y porquería amontonadas, trozos de estructuras de hierro corrugado de la fábrica de enlatado de sardinas, restaurantes y casas de putas, y pequeñas tiendas de comestibles atestadas, y laboratorios y pensiones de mala muerte. Sus habitantes son, como alguien dijo en cierta ocasión, “prostitutas, chulos, jugadores e hijos de puta”, incluyendo así a todo el mundo. Pero si esa misma persona hubiera observado por otro agujero, podría haber dicho: “Santos y ángeles y mártires y seres sagrados”, y hubiera dado a entender lo mismo.
Por la mañana, cuando la flota vuelve después de una captura, las barcas se adentran en la bahía bamboleándose y haciendo sonar sus silbatos. Las cargadas embarcaciones encallan donde las fábricas de conserva mojan sus colas en la bahía. Una imagen sabiamente elegida, pues si en lugar de la cola fueran las bocas las que las fábricas introdujeran en la bahía, las sardinas enlatadas que saldrían por el otro lado serían, metafóricamente al menos, más espeluznantes de lo que ya resultan. Luego los silbatos de las fábricas aúllan y por toda la ciudad hombres y mujeres se apresuran a vestirse y acudir a la faena. Y también bajan en brillantes carruajes las clases más pudientes: superintendentes de policía, contables, propietarios, que desaparecen en las oficinas. Luego bajan los sin papeles, los chinos y polacos, hombres y mujeres con pantalones, chaquetas de hule y delantales encerados. Acuden presurosos a limpiar, trocear, empaquetar, cocinar y enlatar el pescado. Toda la calle retumba, gime y aúlla y traquetea al tiempo que los plateados ríos de sardinas se derraman de las barcas y estas se van alzando poco a poco en el agua hasta que se vacían por completo. Las fábricas se mueven y repiquetean y rechinan hasta que la última sardina queda limpia y troceada y cocinada y enlatada, y luego las sirenas aúllan de nuevo y los chorreantes, malolientes y cansados sin papeles, chinos y polacos, hombres y mujeres, se dispersan y vuelven a escalar las laderas de la ciudad y Cannery Row vuelve a ser la que era –tranquila y mágica. Retorna la normalidad. Los vagabundos, que disgustados se habían retirado bajo las ramas del ciprés negro, vuelven a salir a sentarse sobre las tuberías oxidadas del solar. Las chicas del Dora emergen en busca de un poco de sol. Doc aparece del Laboratorio Biológico y cruza la calle para comprar en la tienda de Lee Chong dos cuartos de cerveza. Henri el pintor husmea como un perro entre los montones de hierba y basura en la busca de un trozo de madera o metal que necesita para el bote que está fabricando. Luego la oscuridad avanza y se enciende la única luz que hay en la calle, en frente del Dora –la lámpara que es la perpetua luz de luna de Cannery Row. Llegan visitantes al laboratorio en busca de Doc, y este cruza la calle a por cinco cuartos de cerveza en la tienda de Lee Chong.
¿Cómo se pueden mantener con vida el poema, el hedor y el ruido insoportable –la cualidad de la luz, la tonalidad, el hábito y el sueño? Si coleccionas animales marinos, hay ciertos gusanos planos, tan delicados, que resulta casi imposible cogerlos enteros, pues se rompen y resquebrajan al menor contacto. Debes dejarlos fluir y trepar por su propia voluntad hasta la hoja de un cuchillo y después llevarlos suavemente hasta introducirlos en una botella con agua. Y quizás esa podría ser la manera de escribir este libro –abrir la página y dejar que las historias se deslicen por su propio impulso en el interior. 
¡Qué imágenes tan buenas y acertadas las de este final del Prólogo de Cannery Row y de la dedicatoria de Al este del Edén para describir lo que debiera ser una escritura de ficción! No nos engañemos: solo está al alcance de muy pocas personas y sin duda una de ellas fue John Steinbeck.
(De La Discreta, www.ladiscreta.com)

martes, 6 de agosto de 2019

Verano (poema de César Vallejo)















Verano, ya me voy. Y me dan pena 
las manitas sumisas de tus tardes. 
Llegas devotamente; llegas viejo; 
y ya no encontrarás en mi alma a nadie. 

Verano! Y pasarás por mis balcones 
con gran rosario de amatistas y oros, 
como un obispo triste que llegara 
de lejos a buscar y bendecir 
los rotos aros de unos muertos novios. 

Verano, ya me voy. Allá, en setiembre 
tengo una rosa que te encargo mucho; 
la regarás de agua bendita todos 
los días de pecado y de sepulcro. 

Si a fuerza de llorar el mausoleo, 
con luz de fe su mármol aletea, 
levanta en alto tu responso, y pide 
a Dios que siga para siempre muerta. 
Todo ha de ser ya tarde; 
y tú no encontrarás en mi alma a nadie. 

Ya no llores, Verano! En aquel surco 
muere una rosa que renace mucho...

lunes, 5 de agosto de 2019

Lucía R. González: El cambio climático nos arruina


Lucía Rosa González ha sido enseñante y es escritora con libros de poesía, narrativa para niños y teatro. Fue animadora de varios grupos escénicos en su etapa de docente, sobre todo en el instituto de enseñanza media Eusebio Barreto Lorenzo. Hablamos de asuntos literarios y se hará un análisis sociológico de su isla natal, y las adversidades de la historia. Hace largo tiempo, allá por los 80 del siglo pasado, el premio de poesía Pedro García Cabrera le abrió las puertas de la literatura regional, y le pregunto cómo analiza su evolución personal desde sus primeros textos hasta ahora. Dice que, en un principio, escribía bajo la fascinación imaginativa, desconocedora de estéticas poéticas que más tarde descubrió,  libre de influencias externas, presentía la poesía como un experimento, un pretexto para indagar el mundo y, de camino, exteriorizar la rabia. Más tarde, añade, “aprendí a mirar con otros ojos el entorno que hasta ese momento sentía hostil y, por consiguiente, transformar desde el interior la respiración de las cosas y transcribir su gemido me tocó la intuición alterándolo todo; ahora entiendo que el alrededor comunica; tengo la tendencia a ejercer de canal. De esta forma ambigua, casi íntima, me había relacionado con la escritura desde chica; así que un día envié esos poemas al García Cabrera y este concurso evitó que se hicieran fango; se publicó Casta de rosas ausentes, mi primer poemario que sobrevivió y me facilitó el despegue.”
Le pido que me hable de un libro que está en puertas y se expresa así: La escritura de La voz alrededor, mi próxima publicación, se agarra con incertidumbre al mundo sin descartar nada; las sensaciones percibidas alteran la conciencia de las cosas entablando un diálogo, sin jerarquías, con la naturaleza a la que se le reclaman respuestas para calmar la frustración, sin disfrazar la violencia de estrategia frágil; aquí es bien tangible, casi con descaro, el ruido de la perplejidad. Y de un modo atrevido, hay una indagación sobre el proceso creativo, quizá se trate de una intrusión deshonesta, pero ahí está.
Pienso que su poesía ha caminado desde lo sensorial-personal a un toque panteísta, de diálogo con la naturaleza, con las emociones. Una poesía declamatoria, en la que el poeta les pregunta a los árboles, al paisaje. Ese paisaje rico, peculiar, del mundo rural y tradicional de su isla, con su fuerte presencia e cumbres, de gente esforzada que hizo agricultura de primor tanto en la isla como cuando ese pueblo emigró a Cuba y Venezuela, y allí dejaron huella de su labor.
-Sí, sí, absolutamente cierto. En mi manera de construir el mundo no interviene el azar, hay una relación perdurable con el medio; y un rastro dramático que no rechazo; alternativas conscientes, o no, con las que indago a ver qué certezas encuentro en lo que miro. Y no creo que esté hecho a propósito. Cada poeta desgrana su realidad que no atiende a un plan preconcebido; el pensamiento creativo es inexorable; afirmaría que la escritura tiende a modificar esquemas, a alterar la expresión o la idea, incluso, pero, en el fondo de los fondos, las sensaciones son omniscientes, todo lo infectan o embellecen.Amparadas por la estética, claro.
-Como persona fuertemente integrada en su entorno me interesa conocer su opinión sobre el pasado, el presente y el futuro de La Palma: cultura, sociedad, economía, agricultura, turismo, etc. ¿Cómo ve la isla?
-Aunque escrutar con lupa el lado oscuro de la isla nos causara aprensión, sería conveniente rastrear su historia, en la que los acontecimientos vividos pesan. Porque hay un halo romántico en la historia de la isla: yo la observo desde los paredones que las familias levantaron, no para mirar el cielo, que también, sino para hincar las piedras en medio del terreno, y desbaratar dichos monumentos en la próxima cosecha con la intención de someter a los sarmientos rebeldes; así que ojalá disfruten por siempre las piedras de tal privilegio, significa que habría un tratamiento exquisito con respecto a la flora, y también a la fauna, que tristemente caen en desequilibrio en esta isla singular de abrupta orografía. Ay, nuestras tuneras, que agonizan en los barrancos por la cochinilla mejicana; mientras los parlamentarios redactaban, durante años, el protocolo y el estudio y las propuestas contra esta plaga invasora, las pencas se arrugaron acurrucadas como orugas entre sus espinas, esas espadas.
-Sus palabras destilan pesimismo, pero nunca hay que rendirse a la adversidad de la sequía y a la escasa gestión de los políticos. Hace tiempo algunos alcaldes vienen reclamando desalinizadoras en la isla, porque en la considerada Isla Bonita cada vez cae menos lluvia, el clima se ha ido tropicalizando, el calentamiento global hace estragos. Hay fotos recientes de la Cascada de Colores de la Caldera de Taburiente sin una gota de agua.
-Y es que no llueve. Y la escasa agua que cayó se estancó en la profundidad de los pozos privados; ¿quién se arriesga a rescatar el lodo? Ni los propietarios. Ni la política de gestión de aguas. No se le ocurrió a la comisión administrativa enjaular la poca agua que cae para proveernos de ella en las futuras épocas de sequía. No se vio a tiempo el descalabro del cambio climático que tiene a la isla herida; merman los cultivos y el ganado, principales recursos del sector primario; así que auguro un futuro de mar, cuyas olas bravas seducen a los turistas; ojalá que el sector del turismo funcione por unos años, al menos, hasta que el mar sea mármol de sal, como Edith, la mujer de Lot. Y si determinan desalinizarlo, quizá resistan las fincas de plátanos, y los aguacates, y la economía no se distraiga. Porque la economía de La Palma fluctúa en consonancia con el vaivén de precios que los almacenes de empaquetado imponen a la fruta. Ay, el desamparo de los agricultores que no recibieron la ayuda económica al transporte de la fruta, otorgada para ellos por el gobierno central, mientras ven atónitos cómo sus cooperativas decidieron unilateralmente quedarse con el botín. Ay, esos interesesprivados camuflados de colectivos. Y no es baladí el comentario. Hay una luz. Respaldado por el desbarajuste social, el talento artístico de la isla prospera en múltiples facetas; el emprendimiento, el riesgo. Ojalá el porvenir propicie menos la resignación que el regreso de nuestros jóvenes preparados, enamorados no caprichosamente hasta la médula de ella como una esperanza pobre; idiosincrasia exclusiva, inherentes contradicciones, y yo, como ellos, convertida en su amante.

domingo, 4 de agosto de 2019

Ecología versus Neoliberalismo

Por Eduardo Sanguinetti, (*) especial para NOVA
La ecología es una disciplina fundamentalmente anticapitalista y "subversiva" para el sistema neoliberal genocida vigente. Mientras lo único óptimo que conoce la contabilidad capitalista es la capitalización, la ganancia a cualquier costo, la ecología introduce parámetros extrínsecos: el mejor cuidado posible de los recursos naturales, hoy en sumo riesgo de ser eliminados, del medio ambiente, de los equilibrios biológicos, la búsqueda de la duración máxima, del valor del uso y ya no del valor del cambio, la satisfacción y el esparcimiento óptimo de los individuos en su trabajo y fuera de él, y ya no del rendimiento y productividad máxima del trabajo desde el punto de vista del capital, que degrada la condición humana en grado superlativo.
El futuro de la humanidad es incompatible con la modalidad neoliberal de producción, degradante y eliminadora de todos los elementos que hacen a la vida de un Medio Ambiente libre de contaminación, que devienen en destrucción de los ecosistemas en los cuales habitamos, los "apocalipsis" anunciados por quienes tenemos conciencia ecológica.
Hace tres décadas, he manifestado en un Foro de Ecología en Estocolmo, acerca de la especulación de Ceos de multinacionales que hacen alarde de poseer una conciencia ecológica, deviniendo una maniobra estratégica con miras a un doble objetivo. El primero es desarticular la oposición ecológica, apropiándose de los argumentos y asimilándolos a la plusvalía del capitalismo depredador, abrevando de los manifiestos de ecólogos fundacionales, como Edgar Morin, Goldsmith, Mansholt, Marcuse y otros, entre los que me cuento en Latinoamérica, allá por los años 70, trascendentes iniciáticos en llevar a cabo una épica de preservar el medio ambiente, en contra de todas las previsiones del neoliberalismo fundante. Tras esta estratagema táctica y tramposa, se puede distinguir un segundo objetivo, mucho más ambicioso: el de preparar grupos determinados o determinadas ramas de la industria contaminante del medio ambiente, para la crisis que le significaría al sistema, en su totalidad, la detención del crecimiento material, para convertir a esos grupos o ramas en organizadores y beneficiarios de esta crisis.
Un nuevo ciclo acumulativo basado en la capitalización de la Naturaleza misma, en el acaparamiento, por capital, de todos los factores y condiciones que hacen posible la vida en la Tierra. Entonces se habrá cerrado el circuito: la ley de la ganancia habrá invadido los últimos reductos de la Naturaleza, hasta el aire se habrá convertido en mercancía: se habrá consumado el totalitarismo capitalista y, con él, la monopolización de la economía.
¿Y quién podrá instalar los anticuerpos ante este virus patógeno del capitalismo en su cenit?, ¿El aparato estatal?, ¿En qué fuerzas sociales y parlamentos disfuncionales, se apoyaría para promulgar leyes y reglamentos que puedan aplicarse de inmediato para que no se produzca el atroz terricidio, que lleva al exterminio de la Naturaleza, incluida nuestra especie? ¿No es una utopía de tintes románticos lo que propongo, contra viento y capitalistas mononeuronales?, ¿No presupone una revolución ecológica lo planteado?
Es absolutamente cierto que lo que planteo es una utopía en este tiempo, donde la relación ha mutado, se ha convertido en un espantoso paisaje de una humanidad anestesiada y sin rumbo, salvo seguir las tendencias prostibularias del sistema neoliberal, esclavizador que lo ha tomado todo.
También es una realidad, que mientras más autónomo es el hombre en cuanto a individuo en función de ser, más precisa de la verdad, en asimilarse a una Naturaleza sana, un Medio Ambiente sin contaminaciones de ningún tipo, dominar el dominio sobre la Naturaleza, y no ya ésta. Se trata de entrar a un combate nuevo por la hominización.
La tan publicitada “toma de conciencia ecológica”, alardeada hipócritamente por los funcionales gobernantes del planeta, cumpliendo órdenes estrictas de sus jefes, macroempresarios y multinacionales en pleno uso y abuso de su poder omnívoro, en maniobras estratégicas, de doble moral y doble objetivo, están en acto de eliminar y mutilar el origen.
El primero se logra al desarticular el accionar de los reales y verdaderos ecologistas, al apropiarse de algunos de sus lemas y temas, y utilizándolos de coartada para introducir la simulación y la mentira, apuntaladas por los medios corporativos de comunicación. Además de financiar campañas de “cuidado del medio ambiente”, cual estrategia de vender una realidad fraguada, que no forma parte de sus fines de lucro y explotación. Entonces, ¿por qué me ocupo de la ecología?, porque la violación de la Tierra es un aspecto esencial de la recontrarrevolución del capitalismo y sus vertientes. El genocidio contra los pueblos y contra los todos los seres, es un “terricidio”, pues elimina los recursos de la vida mismo, no basta ya terminar con las personas vivas, hay que impedir la existencia en este planeta de los que aún no han nacido, envenenando la tierra.
(*) Filósofo y artista. Buenos Aires

domingo, 14 de julio de 2019

Risco Caído y la cultura prehispánica: un chute de autoestima


El sentido de identidad va unido al sentido de pertenencia. Somos un pueblo atlántico disgregado por la geografía y con frecuencia aparece el sentimiento de nuestra pérdida, la famosa magua que se conjuga con el humor agridulce y una visión algo dramática de la existencia, contrapesada eso sí con la alegría de vivir que proporciona el clima. La declaración de la Unesco elevando a la categoría de Patrimonio de la Humanidad las llamadas Montañas Sagradas de Gran Canaria ha sido un chute de autoestima, nos ha revelado el alto grado de conocimiento que poseían los primitivos habitantes de la isla, y supone por tanto una revalorización de los ancestros norteafricanos y bereberes que han sido el punto germinal de nuestro pueblo. Ahora, que seguimos siendo una cultura oscurecida y no suficientemente valorada, esta declaración reivindica una parte de nuestra memoria. Esa cueva iluminada por el sol posee un buen grado de conservación y está enclavada en un prodigioso espacio de cumbres, pero también aporta un gran cambio en la información acerca del nivel de conocimientos de la antigua sociedad insular, mucho más elevado del que se suponía hasta ahora. En esta cueva el sol atraviesa el espacio mediante una esfera realizada por los antiguos canarios e incide en los grabados de triángulos. Se trata de un calendario agrícola en relación con los astros, y que es visible en los equinoccios de primavera y de otoño.
Chute, según la Academia, proviene del inglés y tiene un significado futbolístico y también otro relacionado con la inyección que se aplican los drogadictos. Y, por añadidura, podemos entender que un chute de autoestima es un golpe de alegría, de reconocimiento de nuestra singularidad más allá del síndrome de lejanía y de olvido. Esa cueva tallada de Risco Caído, todo ese legado, genera un vuelco en la percepción de nuestra historia. Los medios de comunicación han señalado que la protección de uno de los yacimientos prehispánicos más espectaculares del archipiélago significa un empujón importante a los trabajos de muchos arqueólogos e historiadores que pugnan por potenciar y rescatar a una cultura ancestral, misteriosa y única, que conformó el origen del actual pueblo canario, tras un largo proceso de fusiones y mestizajes con pueblos europeos, sin obviar el componente sentimental, de idioma y costumbres, que ha tenido la emigración de ida y vuelta con América. Es muy significativo que, a pesar de la pequeña extensión, las islas ya cuentan con la declaración de cinco patrimonios mundiales: los parques de Garajonay y el Teide, la ciudad de La Laguna y el silbo gomero, como patrimonio cutural inmaterial, y ahora Risco Caído y las cumbres adyacentes. Hay otras iniciativas en marcha, como la petición de patrimonio cultural inmaterial para la Bajada de la Virgen de las Nieves en la isla de La Palma.
Lo importante es lo que señaló el ministro de Cultura cuando felicitó a los canarios por haber sabido conservar a través de los siglos esta enorme riqueza de yacimientos arqueológicos en el seno de un paisaje sobrecogedor, el paisaje que Miguel de Unamuno denominó “tempestad petrificada.” Como explicó el ministro, somos el tercer país del mundo, detrás de China en Italia, en número de declaraciones pero somos el primero en diversidad de ese patrimonio. De este modo, se culmina el esfuerzo iniciado por Julio Cuenca y culminado por el equipo del Cabildo, a cuya cabeza ha estado con entusiasmo el presidente Antonio Morales, sin desdeñar el esfuerzo del resto de las instituciones.  Hay que mencionar también que el consejero de Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias, Miguel Ángel Clavijo, se unió a la celebración aclarando que ahora toca hablar de todo lo que significó este paraje natural en la sociedad después de la Conquista, cómo el mundo de los antiguos pobladores permanece a pesar de todo y cómo nuestro antepasados adaptaron su cultura a la nueva realidad sociopolítica sin perder sus costumbres. Nos están reconocimiento esa supervivencia cultural, que la cultura bereber canaria forma parte de la historia de la humanidad, pues en una isla que permaneció desconocida largo tiempo han sido constatadas expresiones sorprendentes de un conocimiento astronómico singular.
Risco Caído y las Montañas Sagradas son ya paraje cultural del Patrimonio Mundial y estos espacios abarcan 18.000 hectáreas, en los que se reparten más de 1.500 cuevas. La declaración ha estado motivada no sólo por la importancia histórica y arqueológica sino también por el conjunto de poblados verticales, graneros fortificados en lugares imposibles, estanques cuevas, templos, necrópolis, inscripciones líbico-bereberes, la mayor concentración de triángulos púbicos rupestres y las rutas de trashumancia. Esta es la única isla que incluye santuarios con funcionalidad astronómica. Hace mucho el botánico Arnoldo Santos Guerra nos dijo que estas cumbres, a pesar de su deforestación a través de los siglos, son un espacio de interés. El sitio abarca cuatro municipios: Artenara, Tejeda, Agaete y Gáldar. Incluye el Roque Bentayga, el Roque Nublo y el pinar de Tamadaba-Tirma. La distinción es más que la cueva número 6, la más especial por la proyección del sol en una de las paredes de la cámara principal, donde se encuentran las manifestaciones rupestres en forma de cazoletas, triángulos púbicos y grabados en bajo relieve.
 Gáldar y Telde eran las cabezas de la Gran Canaria prehispánica. Hace más de quinientos años, el último guanarteme, Tenesor Semidán, fue bautizado y firmó un acuerdo de paz que allanó el camino para la conquista de La Palma y Tenerife. Allí comenzó nuestra incorporación a occidente, pero este proceso significó el olvido de una cultura que rápidamente fue sustituida por otra que estaba a punto de descubrir América y fundar un imperio. De este modo, lo prehispánico se quedó en un vago testimonio recogido por los cronistas. Fue curioso que cuando los primeros conquistadores –normandos, portugueses, castellanos- se adentraron por esta latitud Canarias era el único archipiélago habitado de la Macaronesia. Lo que sucedió después queda en lo que el psicólogo Manuel Alemán llamaba la identidad neblinada. Cómo y cuándo llegaron los norteafricanos son preguntas que todavía no tienen respuesta, quizá fueron tribus insumisas que se rebelaron contra el poder de los romanos, tal vez fueron consecuencia de luchas internas o vinieron por el afán de explorar otras posibilidades para desarrollar su existencia. Las investigaciones delimitarán algún día la llegada de las oleadas a cada una de las islas, desde las más próximas a África a las más lejanas, como La Palma, donde algunas fuentes consideran que el poblamiento fue anterior al comienzo de la era cristiana. 

jueves, 11 de julio de 2019

Satán: cualquiera, todos y ninguno

Eduardo Sanguinetti, Buenos Aires. Filósofo y poeta.

El demonismo es una metáfora que por ello sólo puede declinarse en un sortilegio de metáforas, en las que la oscuridad refleje solo oscuridad. La metáfora del demonismo y el demonismo de la metáfora que se resiste a su propia certificación, a su propio lenguaje y también a la continuidad de la vida, creo así la denominábamos, en su propio lenguaje. En cierto sentido, entonces, la semiología se convierte en el mensajero de antiguas divinidades: significante y significado, cuerpo y espíritu, mundo, demonio y Dios.

Referir la situación actual de sobrevida a la metáfora del demonismo es una prevención, un aviso emergente de los que sabemos que asistimos al final de un tiempo, un paso más allá de ingenuas y absurdas soluciones reaccionarias, sin meta y sin finalidad alguna, en estado de desesperación inocultable, lanzando un silencioso alarido que llame a las deidades a producir un cambio milagroso, pues la resurrección de dioses y demonios crece, cuánto crece la incertidumbre. En ella afloran al mismo ritmo todo tipo de creencias y descreencias, que crecen en su propio ocultamiento.
Hablar de demonismo es hablar de la subida de la marea negra del ocultismo, trenzada con la oscura amalgama de las religiones clásicas, modernas y posmodernas, donde las ceremonias secretas de los oficiosos reptilianos antropófagos, se multiplican revisando juicios sumarios al disidente, coincidiendo con el tránsito en un tercer milenio de las grandes muertes, como anatemas y exorcismo de la incertidumbre, un principio de milenio perpetuo que consiste en ocultar la arbitrariedad del calendario, donde el áurea ha perdido la batalla. Pues cada cultura comienza por inventar el desorden, proyectándolo sobre el orden anterior y fingiendo un principio. La moralidad de gobiernos satánicos y habitantes del planeta, no es ya doble o triple, sino infinita, y en ese juego sin fondo, sin gracia alguna, la mentira de ninguna verdad alumbra la falacia de cada moralidad oculta en su negación. Se trata de una nueva treta que exige una nueva sensibilidad, una nueva lógica, una gonia.
"Cualquiera, todos y ninguno" son las entidades de una nueva trinidad, cuyo imperio sacrifica simbólicamente a "cada uno" y en su nombre. "Cualquiera, todos y ninguno", es el lugar de una nueva legitimación, el número y el numen de Satán Trimegisto, elevado a ley.
A la pasión y muerte del autor-dios, anunciada por Roland Barthes en 1971 en su publicación "Fom Work to Text", que completaría en su ensayo de 1977 "The Death of the Author", continúa entonces su resurrección en un nuevo y peligroso "Mesías Inverso", que no dice hablar ya en nombre de los dioses - como el mesías clásico -, ni en nombre de la historia o el progreso - como el mesías moderno-, sino en nombre de una nueva Autoridad, una divinidad que apenas hemos identificado: cualquiera, todos y ninguno, juntos en su desapasionamiento hacia todo lo que es, indiferente a la diferencia, frívolo en sus formas y dogmático en sus actitudes. Es ese hombre pervertido y perverso, que habita en el santuario sacralizado de este tiempo luciferiano por el que transitamos.
Quizá sea difícil encontrar una imagen más perfecta de espectáculo abierto, multidimensional, real, frívolo y profundo que el imperio de simulación, donde se debaten las realidades argentinas, incluidas campañas eleccionarias, fundidas en la representación y máscaras satánicas, basta visualizar los rostros de los invitados al espectáculo de la moralina donde cada personaje juega su libreto sin necesidad de una conciencia macroscópica de la escena, sin existir un director local que asigne los papeles y que pague la comisión de un espacio donde la ceremonia se consume.
Descubrir, a pesar de todos los que pueden horrorizarse de mi visión, que nuestras instituciones, nuestra vida cotidiana, nuestros sistemas de interpretación, están sometidos al imperio de la simulación, es poco más que descubrir que el modelo humanista de la vida en estado natural, es poco más que un modelo olvidado, hoy un recuerdo escindido.
Este es el estado artificioso y continuo que como paisaje recibimos. Lo que resultaría aún más ingenuo sería elevar al terreno del deseo justo lo que ya existe como realidad. Porque aunque el conocimiento implique responsabilidad, la irresponsabilidad de los ignorantes que rigen en esta tierra, no va a curarnos del conocimiento, ni de la incapacidad de funcionarios, para asumir responsabilidades, que hagan de precisa su permanencia en la función para la que no están capacitados, pero la máscara del simulacro impone criterio. Mientras siglos de valores construidos con la sangre de infinidad de generación de seres humanos, nos contemplan, predestinan holocaustos cotidianos, frente a los que la indolencia de la nueva civilización que se cocina en las pistas de información de las redes de la web, descree lo que supone superado, permaneciendo inerte, congelada, al pie de alguna página que aún no ha sido escrita.
El demonismo es una transición a lo falaz, al desvalor, al desvanecimiento de la armonía, a la materialización del alma devenida en producto a consumir, el advenimiento de las sombras, de los sombríos personajes que todo lo aniquilan en nombre de ningún sentido, la simulación de un simulacro y la metáfora de una metáfora, en un pliegue de espectáculo cual germen de discontinuidad. Y lo que ha sido útil para hacer, equivale para deshacer, aniquilar y eliminar: un delito de lujo, promocionado y anunciando por eunucos sin cabeza que reptan hacia la cima de la pirámide de Ex nihilo.
Desde la dialéctica de la soledad, disfrutando del juego solipsista, afirmo que la vida en libertad y verdad, sin eufemismos ni metáforas demónicas, es la reivindicación de muy pocos, extraña paradoja cuyo anclaje es indefinido, una barrera fundamental que logra más allá de cualquier intento fundacional que la identidad deje de multiplicarse, proyectándose en espejos cóncavos y convexos, donde nadie sabe ya quién mira a quién, ya no hay por qué, ni para qué, sólo sexo, sangre y soplo, escrituras rituales, cifras de un sentido.

La chica de la bicicleta (cuento de misterio)



Paseaba, como todas las tardes, un rato junto al río cuando, de repente, escuché el sonido de un timbre de bicicleta a mis espaldas. Sin girarme, casi por instinto, me aparté del camino. Una muchacha sonriente pasó pedaleando. Llevaba puesta una camiseta blanca y una falda recogida. La seguí con la mirada mientras se hacía pequeña a mis ojos hasta que, al girar en la curva del molino, dejé de verla por completo. Entonces, inmediatamente, escuché el sonido brutal de unos hierros estamparse contra el suelo. No lo pensé. Salí corriendo hacia la curva y, al tomarla, mi sorpresa fue que allí no había nadie
Estaba solo. Miré el sendero, que seguía hacia adelante, y no vi nada. Traté de calcular lo largo que era para verificar si, en el escaso tiempo que tardé en llegar allí, a la chica le había podido dar tiempo a recorrerlo. Era imposible. No me salían las cuentas. La única realidad era que, hasta donde me alcanzaba la vista, allí no había nada
Por un instante comencé a dudar de mis sentidos. Tenía, como por dentro de las tripas, una sensación compleja de entender, tan desagradable que, sin pensarlo, decidí que la muchacha estaba allí, de bruces en el camino, junto a su bicicleta rota
Apenas podía verla el rostro, ni siquiera cuando se incorporó un poco, lo justo para sentarse en el suelo y abrazar su pierna derecha. Me pareció escuchar de su boca un silencioso llanto
Me agaché para ayudarla, puse mi mano sobre su pierna desnuda, casi sin darme cuenta de lo que hacía. De la rodilla magullada salían unos hilos de sangre que recorrían su piel hasta casi los tobillos. Entonces algo me sobresaltó, apenas un susurro, algo que me decía al oído, simplemente, que debía de parar Me separé de la muchacha. Dejé de sentir en la palma de mi mano el calor y la dureza de su gemelo. Fue sólo un segundo, necesitaba incorporarme, tomar aire, pero entonces, en un torpe pestañeo, la perdí
Me parecía imposible. Sobre el camino ya sólo había una hilera de hormigas que se desplazaba hacia un saltamontes muerto. Entonces comenzó a martirizarme la extraña idea de haberla perdido para siempre
Tuve que sentarme. Cerré los ojos, para poder recuperar su imagen en mi memoria; al principio eran solo fragmentos inconexos; sus manos, sus piernas, y así hasta que recompuse mis recuerdos en una única figura, clara y global de ella. Pensé que, sólo así, podría dejarla marchar para siempre.
Tilo Candela  (https://tilocandela.com)