martes, 1 de septiembre de 2015

Esa lluvia mañanera


José M. Balbuena Castellano
 
Hacía tiempo que no tenía el placer de ver caer un gran chaparrón a través de la ventana abierta de la habitación de la tele, que da al jardín. Una lluvia mañanera, empapadora, beneficiosa, poco destructiva, que en unos minutos formaba arroyos en la calle pendiente donde vivo, buscando ávidas un lugar donde colarse para introducirse en el cercano mar.

Las hojas de los árboles quedaban limpias y bruñidas y se desprendían del polvo y de la pátina negra y pringosa, que a veces no termina de irse y termina perjudicando a los vegetales. El día acababa de nacer y el sonido de la lluvia me traía recuerdos infantiles allá en mi pueblo de montaña. Pero eso lo diré más adelante...La gente se dirigía a sus trabajos (los que lo tenían, claro) en la guagua o en sus coches particulares. Los que estaban en paro, o las propias “amas de casa”, cuyo oficio es “su hogar”, o sus “labores domésticas”, aún dormitaban acompañados por esta música celestial que es la lluvia cuando sabemos que nos viene como agua de mayo, aunque estemos en otoño y el invierno empieza a asomar. Y si no dormitaban contemplaban desde sus ventanas o sus balcones estas infrecuentes lluvias mañaneras provenientes de unas nubes esquivas que se cernían sobre la ciudad y que volaban hacia otras islas dentro de su programado circuito giratorio, hasta que perdían su fuerza y su nombre de borrasca atlántica. Luego eran sustituidas por otras que repetían la operación.

Lorenzo, o sea el sol, intentaba asomarse por algún claro e iluminaba el entorno. Y hasta los pajarillos parecían contentos y revoltosos y se movían entre las ramas: gorriones, herrerillos, mirlos, mosquiteros, capirotes y tórtolas, que son las aves que pululan por este lugar. Todo a pesar de que los pobrecitos no tenían donde guarecerse.

Los chaparrones se reproducirían a lo largo de toda la mañana, entre nubarrones y claros que permitían ver un cielo azul intenso, libre de contaminación ambiental. Por el momento. Es el sino que padecemos debido a “nuestra civilización”, que para mi no es tal porque nos conduce irremisiblemente a un ataque continuo, al medio natural, y está contaminando los mares, los bosques, la atmósfera, las ciudades,(donde se respira un aire impuro).. Que produce el efecto invernadero; que origina cambios climáticos, y que, en definitiva, influye también en nuestro carácter o perjudica nuestra salud.

 La “civilización del petróleo”, principalmente, nos está envenenando poco a poco...Por eso, dentro de nuestras posibilidades, hay que pasear en medio de las arboledas, de los bosques, de las zonas no contaminadas, ya que con ello nuestro cuerpo físico, e incluso nuestra mente mejorarán

Sobre esas negras nubes, cargadas de intenciones,  se adivinaba el vuelo del avión que a esa hora siempre pasaba por encima de mi edificio, y se dirigía a la vecina isla. Yo lo llamaba la “guagua de Tenerife”. Pero había otros que durante la mañana se dirigían a esa isla, y también a La Palma.

Su sonido me hace mirar varias veces al cielo cada vez que pasa uno. Es una costumbre antigua, como una especie de homenaje a ese invento que permite que un aparato pequeño o grande se mantenga en el aire, pueda volar y acercarnos en poco tiempo a lugares lejanos. Y siempre deseo a sus pasajeros y tripulantes un feliz vuelo, que no les ocurra nada desagradable. Me veo a mi mismo atreviéndome a meterme en esos aparatos, donde, una vez que te cierran la puerta dependes de la pericia del piloto, de la calidad del avión, de la mano de Dios. Algunos dirán del destino. Otros, de la suerte. Depende de los que cada cual cree y en quien cree. Respiro profundamente cuando llega a tierra y la puerta se abre de nuevo...Y veo la sonrisa de las azafatas que nos despiden. El deseo de supervivencia...Me siento un privilegiado por continuar con vida.

Mis recuerdos infantiles y juveniles, en un marco diferente. Allí si había un aire nítido. Allí si que había agua en abundancia. Y uno soñaba con esos manantiales que se formaban después de las lluvias, Soñaba con esos barrancos que se llenaban con la aportación pluvial de las escorrentías. Con esas fuentes donde uno se acercaba para llevar agua a casa, porque aún no había cañerías, “agua corriente”. O para saciar la sed después de una caminata o de los juegos infantiles. Allí si que existía unas estaciones bien marcadas. La primavera era la primavera, con ese aire fresco, con esas flores que adornaban el campo, con esas aves que se hacían patentes con sus cantos o con sus juegos entre las ramas. Y venía el verano que es cuando se recogían las mieses, cuando había verbenas y fiestas patronales y se prodigaban las frutas. Cuando, a veces, se destapaba el calor y tenía que refugiarte bajo los castañeros, bajos los árboles de la plaza, o en el rincón más fresco de tu casa. Y ese otoño de hojas caídas multicolores. De árboles pelados y que parecían tristes, en espera de nuevos brotes, de nuevas hojas, de nuevas ramas donde anidarían los pajarillos después. Tiempo de castañas, de nueces, de uvas tardías, de setas en los bosques y en los prados. Tiempo de matanza de cochinos y de asaderos, de comer “carne hila”, chicharrones, manteca, morcillas, tocino para el potaje y había de intercambio social, acercamiento familiar,  tertulias  y compadreo. Mi abuelo parecía contento porque había llovido sin causar daño. Porque era bueno para las tierras de secano. Porque se llenaban los estanques y renacían los manantiales. Y todos los campesinos reían con satisfacción. Llovía al gusto de todos. Y eso era bueno. Para entrar después en un invierno donde se alternaban la niebla, las lluvias, la humedad  y el frío. Donde a veces desaparecía el paisaje y la gente y solo había oscuridad y silencio. Donde los sueños se hacían más profundos y los deseos de abandonar la cama casi no prosperaban  Y llegaba la Navidad, una fiesta sencilla que no tenía árboles cargados de regalos ni guirnaldas, ni luces de colores. Ni había un Papá Noel que te entrara por las chimeneas, que llevara trineo y cornudos renos.  y que se riera de forma estruendosa, y a veces estúpida.

Había, eso sí, un sencillo nacimiento en la iglesia: el Niño, la Virgen María, el establo con su burro y su buey. Los ángeles y los pastores y unos Magos llegados de no se sabe dónde, a adorar a Jesús-Niño, sin faltar la estrellita que los conducía. Y se cantaban villancicos. Y tenías que abrigarte para acudir al templo, que era frío como un témpano y no tenía calefacción. Las velas encendidas acababan calentándolo. Y el arropamiento de la gente del pueblo... Y pocas alharacas al final de año, o el Día de Reyes, donde cada cual dentro de sus posibilidades obtenía lo que más deseaba. A veces, ni eso. Mirabas desconsolado para los que lucían sus cochecitos, sus juguetes nunca vistos, o sus vestidos recién estrenados... Pero no había envidia. Sólo tristeza y desilusión. Los Reyes pasaron y no me dejaron anda. Ni siquiera carbón, como se decía.

De noche te consolabas con el regalo de la lluvia, con el ulular del viento en las ventanas, que alejaban los terrores nocturnos y te permitía dormir plácidamente.

lunes, 31 de agosto de 2015

Si Evita viviera (ante las elecciones en Argentina)

Eduardo Sanguinetti, filósofo (Mar del Plata)
 
El irresponsable y degradante comentario del candidato oficialista, Daniel Scioli, intentando torpemente (su habitual estilo), minimizar un acto de barbarie evidente, silenciar la represión que sufrieron, los ciudadanos tucumanos el 24 de agosto de 2015, en la Plaza Independencia, declarando su indignación, ante un presunto fraude en las elecciones celebradas dicho día, en Tucumán, deja en claro la nula vocación democrática del candidato y del gobierno que representa.
“Si Evita viviera”, frase que según pasaron los años, se sigue escribiendo en muros y paredes de las más diversas regiones de Argentina, una frase que proyectada en “acto de vida”, de esta mujer-personaje, que supera, su mera relación con los hechos históricos, taparía la boca del motonauta y lo llamaría a reflexionar, acerca de renunciar a su candidatura a presidente de la Argentina… sin dudarlo lo haría extensivo a los “otros” candidatos, los del discurso homónimo, ¿o es que algo ha muerto?.
Candidatura, para que la cual no está capacitado, ni en bagaje de idoneidad-conocimiento-responsabilidad, ni en la sensibilidad, que lo haría sentir y pensar al pueblo, no como algo lejano e intangible, sino como la voz que clama, sin ser oída, ni tenida en cuenta… solo el imaginario popular, un relato casi imaginario, para este inocultable oportunista y funcional a los intereses, de vaya a saber quién… conforma el guión de un film que se está escribiendo, del cual somos actores y espectadores.
“Argentina, hoy llora”, por una historia perdida, en su carácter de ciencia objetiva, comprobable, para adquirir el carácter de discurso: un nuevo tipo de relato cercano a la escritura de ficciones, aplicable a las oportunistas informaciones del aparato de medios, que opera dibujando una realidad inversa.
Frente a la imposición del olvido y a la reconciliación amnésica del relato del poder, muchas de los mejores escritos de los últimos años, en Argentina, ejercieron una obstinada interrogación sobre la historia nacional y una polémica, en ciernes, cuando se silenciaba la voz de quienes clamaban con el relato histórico, no ficcionalizado: los memoriosos.
Juicios y parcialidades, víctimas a cada instante de sus repugnancias y fantasmas, a los que convocan, estos candidatos-actores-funcionarios, arriesgan a torcer la proa de una historia, la argentina, ya de por si degradada, en su ficcionalización, en “la sombra de una grotesca representación”, donde “ellos”, asumen roles de virtuosidad, simulada, deplorando toda señal de dar sitial de honor a la ética y la virtud.
Tendrán alguna idea, estos candidatos, que, el núcleo sustancial y esencial del“drama argentino”, es construir desde la educación una cultura de excelencia, desde la universidad, los colegios públicos y centros culturales, reflejados en un profesorado que garantice idoneidad, capacidad y rigurosidad, ante la emergencia del instante, a un estudiantado dinámico y con ánimos de sentar las bases de una política de autodeterminación y emancipación cultural.
¿Con qué finalidad nos presentan a estos candidatos, enviados del olimpo financiero? Deviene lo anterior en una cobarde y oportunista intolerancia frente a cualquier manifestación original, en todas las expresiones que conforman la cultura o del disentimiento crítico sustentable, con apoyo teórico idóneo que representa el “peligro” de una discusión seria al volver a poner en juego algunos valores, revolucionando, en giro de 180º, al estado de las cosas.
La revolución no es únicamente una transformación de las estructuras sociales, de las instituciones del régimen, cómo se proclama a diario por la maquinaria oficial propagandística del gobierno y del slogan “cambiemos”, del “otro” candidato; es además una profunda y radical transformación de los hombres, de su conciencia, costumbres, valores y hábitos, de sus relaciones sociales.
La base fundamental del Hombre Nuevo, meditada por el heroico “Che Guevara, es la educación. Es allí, donde se va a lograr el cambio de conciencia, ideológicamente hablando. De esta manera, se irá formando esa nueva generación, que crecerá, con un amor ferviente característico de un buen revolucionario; encontrando la fórmula para perpetuar en la vida cotidiana una actitud heroica-solidaria y fraterna…  Un frente “hasta la victoria siempre”, se logrará con genuinos revolucionarios, con muy definidos fines y precisos sentimientos; para así realizar un caudal de acciones y hechos concretos orientados hacia un solo objetivo, lograr modificar el estado de las cosas del sistema imperante, que ha convertido las revoluciones en un sueño, sin revolucionarios.

(Del diario República, Montevideo)


 
 

jueves, 27 de agosto de 2015

Crisis de fe


          Una isla es un territorio repleto de electricidad que viene desde abajo, que se sustancia hacia el aire. Así nos muestra la insignificancia de lo que somos en el enorme cosmos y nos aporta la potencia de sentirnos tan pegados a la tierra y ser viento, criaturas errantes con poca base. Tal vez por eso tengo pesadillas. Anoche se me apareció una mujer con la apariencia de un ángel custodio, similar a una estatua de mediados del XVI, en pleno esplendor del arte de Flandes, una talla de madera policromada que debió llegar por el comercio, las islas enviaban azúcar a Europa y a cambio venían tejidos, manufacturas, objetos artísticos. Lo cierto es que se trata de una imagen cuya conservación es bastante buena. La joven desciende del altar como una sombra y adquiere forma humana, siento su respiración, escucho el leve aleteo de sus pasos, su mirada es profunda, su perfume es de jazmín. Cuando era chico fui monaguillo, me gusta todavía el aroma del incienso y de las flores frescas, en especial las azucenas de la Dolorosa. Lo desempeñé solo un par de años, hasta que me entró la crisis de la fe y no quería repetir latinajos que no entendía. Lo bueno era gozar el vino dulce y los recortes de obleas sobrantes de las comuniones. Conviví con sacristanes y novenas, rezos del rosario y vía crucis penitenciales. Pero aquello no era lo mío. Al cura no le sentó bien que careciese de ganas para ir al seminario, la universidad de los pobres por entonces, la salida más coherente por la falta de medios de mi familia. Pero yo, erre que erre, me empeñé en llegar a la universidad por mis propios medios. Me gustaban las imágenes armoniosas, las tallas de Brabante eran mis preferidas: vírgenes agasajando al divino infante, los apóstoles con toda su gallardía. Pero el altar mayor, visto por detrás, era un decepcionante caparazón de madera hurgado por las termitas. En verano, transformadas en insectos voladores, revoloteaban en tropel. ¿Tienen razón los protestantes cuando afirman que no es bueno adorar objetos terrenales, ídolos que entrañan la superstición? No sé, estoy en un mar de dudas.

miércoles, 26 de agosto de 2015

50 grandes temas del jazz (vídeo)


https://www.youtube.com/watch?v=9f6V-QehbU4

No es exactamente la música del verano, no va con los superventas de los 40 principales, pero el jazz sigue teniendo un predicamento especial. Es música en movimiento, con libertad, con pasión. El jazz está considerado quizá como la más importante contribución a la música del siglo XX, de él surge el rock y buena parte de los estilos musicales contemporáneos.

La improvisación es uno de los elementos esenciales del jazz, se improvisa actuando sobre melodías, armonías y ritmos que son populares. Al improvisar se crean nuevas melodías, cada improvisación es personal, forma parte de la inspiración de cada intérprete.

El jazz permite la fusión, por eso existe el jazz latino, el que se “apodera” de elementos musicales brasileños, flamencos, etcétera. El jazz se caracteriza por la riqueza y la complejidad rítmica, es la música del mestizaje.

lunes, 24 de agosto de 2015

Para olvidar a Raquel (cuento)

Para olvidar a Raquel, Enrique Frutos decidió darle otro giro a su vida. Tenía que variar su forma de vestir, debía cambiar el coche y por supuesto olvidarse del pisito de alquiler donde ambos compartieron dos años de vida en común. Otra de las cosas que hizo fue tirar la alianza con la fecha en que se conocieron, y un día más tarde lanzó a un arroyo el reloj que ella le había obsequiado. Era de buena estampa, suizo legítimo, con su cronómetro y todo. Un tren cruzó a lo lejos como una exhalación cuando pensó que conservarlo le traería mal fario, le recordaría los momentos de dicha y desconcierto, así que de buena gana cambió a uno japonés, de cuarzo, digital. En su negra esfera, con implacable precisión marcaba los segundos, las décimas y centésimas. Pero le asustaba su maquinaria tan rigurosa como una guillotina en el instante exacto de zanjar una relación. Prefería mañanas en una playa de arenas negras, encuentros y desencuentros que habían ido configurando aquellos años, los asaderos en compañía de amigos comunes, la etapa de la universidad, la excitación ante el primer trabajo y la otra gente que también guiaba sus pasos por relojes como el suyo.

No tuvo otro remedio que ponerle una pila alcalina para que siguiera latiendo. Pero todo fue en vano: una extraña inercia hizo que de nuevo su esfera se quedase inmóvil.

Solo volvió a andar el día en que realmente la olvidó: fue al verla besándose con su mejor amigo de infancia, al doblar la esquina de una calle del Madrid de los Austrias, él entraba y ellos salían de una taberna de la Cava Baja. Con toda la hipocresía que fue capaz de atesorar se detuvo para saludarlos, con la mayor frialdad posible les preguntó por su vida y por sus planes, y trató de mostrarse indiferente cuando supo que justo hacía un mes que habían vuelto de su viaje de luna de miel a Bali.

sábado, 25 de julio de 2015

"Dancing in the dark", Bruce Springsteen (subtitulada español)

El mejor rockero de los años 80, el que resucitó este estilo musical con su enorme disco "Born in Usa", espíritu iconoclasta, rebeldía juvenil en el corazón del imperio. Apodado El Jefe (The Boss) es conocido por su trabajo con el grupo The E Street Band y considerado uno de los artistas más universales, con ventas que superan los 64,5 millones de álbumes en EEUU y más de 120 millones a nivel mundial, y un total de diez discos que alcanzaron el número uno, un registro solo superado por The Beatles y Jay-Z.

https://www.youtube.com/watch?v=xLqaI-t12RU

viernes, 24 de julio de 2015

"Melodía desencadenada" (tema de la película Ghost), en inglés y español

Quizá la más hermosa balada de amor del siglo XX, "Unchained melody" fue el tema central de la película "Ghost", interpretada por Righteous Brothers, con Demi Moore en el papel estelar. La película sobre el amor más allá de la muerte duró más de un año en cartel en los Multicines Galaxys de la ciudad de Las Palmas, record absoluto en Canarias.
Este es el vídeo:

https://www.youtube.com/watch?v=8DNovC06t5E

Si hubiese Gobierno (sobre Cataluña en El País)

 

 
 
 
Si hubiese Gobierno, el Gobierno abordaría la cuestión catalana como un problema a encauzar, como el problema, junto al paro. Y no como una oportunidad electoral partidista para recuperar —inane anticatalanismo mediante— a sus fanes más hoscos, aquellos que ya tienen decidido abstenerse.
Vamos, si el Gobierno leyese las encuestas y se enterase de que los encuestados ven a su partido como un extremo radical, y no como un polo centrista, área rotular desde donde ganar y perder elecciones. Y se aprestase, pues, a recuperar el centro perdido, sin soñar fútilmente que el retorno de la mayoría absoluta se lo regalará el enervamiento que a buen seguro irá suscitando el secesionismo en las próximas semanas. Los ciudadanos premian (en ocasiones) a quien resuelve conflictos, pero (menos) a quienes los crean o los agravan.
Si hubiese Gobierno, el Gobierno formularía propuestas para encauzar o resolver el problema, que va enquistado desde hace más de cuatro años: alguna responsabilidad tendrá. Y nunca más hablaría de la mera defensa de la legalidad —algo esencial e ineludible, pero insuficiente según se va viendo— sin acompañarlo de ideas, sugerencias, aptas para seducir a virginales, reconducir a desencantados y desconcertar a quienes considere irreductibles.
Si ese Gobierno luciese presidente, contestaría, aunque fuera con un añito de retraso, las 23 propuestas/reivindicaciones que le presentó el 30 de julio de 2014 el presidente de la Generalitat. Bueno, 22, porque una sí la resolvió la ministra de Fomento.
Si el Gobierno tuviese presidente, se instalaría en Barcelona, o en Castellfollit de la Roca (se supone que son también España), durante unas semanas, escuchando, hasta tener una idea, un proyecto, una reforma que fuese algo más que hacer nada, jibarizar el Estado autonómico o preanunciar escarmientos.
Si un presidente se arrimase y escuchase, quizá emitiría un sonido, un pálpito: quizá un discurso proactivo, sin regañinas. Quizá imaginaría un grupo de sabios, quizá se replantearía el calendario electoral, quizá exploraría alguna reforma legal, quizá se esforzaría en trenzar complicidades con otros, los que todavía quieren creer en que hay alternativa al caos. Son muchos. Muchos que no tienen Gobierno. Ningún Gobierno.

jueves, 23 de julio de 2015

Sólo/solo: las reformas de la Academia, en entredicho (ABC)

 

La supresión del acento en «solo» cuando puede sustituirse por «solamente», recomendada por la Academia en su «Ortografía», ha generado una intensa polémica en el mundo literario. Recogemos veinte opiniones de autores, editores y académicos

«El empleo tradicional de la tilde en el adverbio solo no cumple el requisito fundamental que justifica el uso de la tilde diacrítica, que es el de oponer palabras tónicas a palabras átonas. Por eso, a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en esta forma incluso en casos de ambigüedad. La recomendación general es, pues, la de no tildar nunca estas palabras». Esa fue la norma aprobada por las veintidósAcademias de la Lengua Española en 2010 en Guadalajara (México), reflejada en la «Ortografía de la Lengua Española» publicada ese mismo año.
Pero, pese al revuelo generado entre autores y académicos (las discusiones en los plenos a este respecto fueron acaloradas), es una postura que la RAE lleva manteniendo desde mediados del siglo pasado. Fue el académico Julio Casares el que en 1952 se dio cuenta de queacentuar solo (cuando podía sustituirse por solamente) era una inconsistencia que iba en contra de la tilde diacrítica. Como explicaSalvador Gutiérrez, coordinador de la «Ortografía de la Lengua Española», «en 1959 la Academia, para evitar rupturas, lo deja al arbitrio, pero desde ese año hasta la actualidad la RAE no pone la tilde en solo en todas sus publicaciones, aunque sigue dejándolo opcional».
De hecho, según reconoce el doctor en Filología Hispánica, la postura inicial de la «Ortografía» en 2010 era quitar esa opcionalidad de acentuar o no el solo, pero finalmente no se aprobó en el pleno de la Academia. «La tilde en solo y otros demostrativos constituye una excepción a otra excepción: la tilde diacrítica opone siempre una palabra tónica a una palabra átona; pero la tilde en solo no opone, porque las dos son tónicas. Por eso, para hacer ajustes de coherencia teórica, para tratar de evitar la inconsistencia, se quita. Pero la Academia permite acentuarlo “por costumbre”».
Es decir, acentuar el solo por regla es imposible, porque habría que hacer una excepción de otra excepción. «¡No han leído la "Ortografía"! Lo han tomado como si fuera la Guerra de la Santa Cruzada. Hay conciencia de que se les está prohibiendo poner la tilde, y no es así. Es una decisión de todas las Academias de la lengua española», justifica Gutiérrez. ¿Y en casos de ambigüedad? El académico pone dos claros ejemplos:«Comprar un piso primero» o «El jugador juega limpio». «¿Habría que poner la tilde ahí también? Para deshacer casos de posible ambigüedad, habría que estar poniendo la tilde a diestro y siniestro», sentencia.

Diego Moreno, editor de Nórdica:

«Al principio decidimos seguir la norma de la RAE, pero desde enero de 2013 hemos vuelto a poner el acento porque quitarlo era como empobrecer la lengua».

Carlos Pardo, escritor:

«Estoy a favor de acentuarlo porque es necesario para no caer en la ambigüedad. Quitarlo limita el lenguaje a un intercambio de información».

Laura Fernández, escritora:

«La sido usando porque no hacerlo se me hace raro. Si no la pongo, tengo la sensación de que no es la misma palabra, que estoy traicionándola».

José María Merino, escritor y académico:

«Que vamos perdiendo tildes... ¡pues vamos perdiendo tildes! A mí, desde luego, me suena más raro perderla en el aún. Yo, por eso, no discuto».

Sergio del Molino, escritor:

«Yo no sólo pongo la tilde diacrítica, sino que pido a todos los editores de mis libros que me la respeten en los textos. A veces lo hacen, y otras no».

Jorge Eduardo Benavides, escritor:

«No soy muy purista en ese tema. Creo que el lenguaje va evolucionando, pero respeto mucho cómo me han enseñado a escribir y así uso la gramática».

Pere Gimferrer, escritor y académico:

«Al igual que Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte, yo he mantenido la tilde en mi escritura. En mis últimos libros sigo escribiendo sólo con acento».

Lorenzo Silva, escritor y editor:

«No es tan costoso poner esa tilde y perdemos más por algo tan nimio como mantenerla. Al final, es una perturbación innecesaria».

Miqui Otero, escritor:

«Yo suelo escribir sólo con tupé en la O. Me lo enseñaron así en el Cole Salesiano y hay cuestiones (y culpas) de las que cuesta desprenderse».

Manuel Vilas, escritor:

«Es oportuno que la RAE actualice y democratice la ortografía del español. También hubo gente que se rasgó las vestiduras al quitar la tilde a fué».

Carlos Zanón, escritor:

«La seguí usando. Fiel a esa tilde, porque básicamente esa regla que aprendí de memoria se me marcó a fuego y la veo útil para evitar confusiones».

Patricio Pron, escritor:

«Me parece consecuente con la política de la RAE, que consiste en que algo deja de ser un error cuando la suficiente cantidad de personas lo comete».

Luis Magrinyá, escritor:

«Yo veo justificada la supresión de la tilde en “solo” y en los demostrativos: eran las únicas palabras de más de una sílaba que conservaban el diacrítico en español. Si “vino” (sustantivo) no se distingue gráficamente de “vino” (verbo), ni “casa” (sustantivo) de “casa” (verbo), ni mil casos más, ¿por qué iban a retener “solo” y los demostrativos este privilegio? La única razón es el peso de la tradición, y las tradiciones se pueden cambiar; si no, todavía pondríamos tilde a la preposición “a”».

Carmen Camacho, poeta:

«De los recortes aplicados en diacríticas, la tilde de solo es de la que más me duele desprenderme y a duras penas lo hago. Tantas satisfacciones que me dio».

Carme Riera, escritora y académica:

«La supresión de la tilde se hizo para simplificar al máximo la ortografía, que es la tendencia que guía a los especialistas de la Real Academia».

Jenn Díaz, escritora:

«Sólo con que en una frase el sólo y el solo puedan confundirse, debería acentuarse siempre. Es más fácil cambiar el diccionario que la sociedad».

Luis Solano, editor de Libros del Asteroide:

«En principio, hacemos lo que dice la RAE. Básicamente por aceptar su autoridad y porque pensamos que es un criterio que se acabará imponiendo».

Jorge Carrión, escritor:

«Yo seguí fiel al acento, a sabiendas de que era posible que las editoriales me corrigieran. Al recibir la corrección, lo hice con una sonrisa».

Luis Alberto de Cuenca, poeta:

«Yo, la verdad, soy bastante disciplinado y sigo ad pedem litterae las directrices de la Academia. Me gusta que haya sabios que dicten normas. Creo en la auctoritas».

Salvador Gutiérrez, académico de la RAE:

«No hay una presión de la Academia en contra de los escritores. No pertenece a la tilde diacrítica, pero que la usen si quieren, no les vamos a penalizar».

El tenebroso París de Patrick Modiano

La obra del reciente premio Nobel, el francés Patrick Modiano, nos lleva a una época convulsa de la historia europea: la historia de la ocupación alemana de la Ciudad Luz. Un universo de traiciones, de chivatazos, de soplones, de denuncias inquisitoriales, de fusilamientos sin piedad, de campos de concentración. La vergüenza nazi y todo su atropello constituyeron el eje de los primeros libros de este hombre, nacido en 1945, y cuya novelística se desarrolla casi siempre en un recorrido exhaustivo por bares, hoteles, calles de París, los judíos como carne propiciatoria. El lugar de la estrella fue un bofetón de un veinteañero sorprendente, y Modiano aún no podía saber que, encima, con sus siguientes libros, La ronda nocturna y Los paseos de circunvalación, insistiría en el mismo tenebroso decorado. Años después, le aclararía a Dominique Montaudon: "No es la ocupación histórica la que describo en mis tres primeras novelas, es la luz incierta de mis orígenes. Ese ambiente donde todo se derrumba, donde todo vacila...".

Como ha dicho el escritor Enrique Vila-Matas, hoy se sabe que, ya desde su más temprano paseo solitario por la ciudad, Modiano quedó impresionado para siempre por París. Toda su obra en realidad es la obra de un desesperado que no puede vivir sin París. Un hombre preso de un amor brutal, completamente loco, por la ciudad, por los barrios que de joven vio que rodeaban enigmáticamente a la aldea de 600 personas. Hoy la aldea es su singular obra literaria y circulan por ella 600 personajes. "No se trata de nostalgia, créanme, es un París intemporal. Para mí París ha sido siempre algo interior", dijo hace poco paseando cerca de la plaza Blanche, donde antaño sucedían las cosas.

martes, 21 de julio de 2015

Si los 4 son independentistas, ya no soy del Barça

Por Xavier Sardá
Felicito al ganador, pero ya no soy del Barça. No pasa nada y no creo que a nadie le importe lo más mínimo, pero ya no soy del Barça. Al ver las imágenes de los cuatro aspirantes a presidente mostrando la camiseta soberanista junto a los candidatos y representantes de una opción política determinada, ya no soy del Barça. No lo soy racionalmente. Cuatro candidatos del Barça fiscalizados por las cámaras y la societat civil. Todos con la camiseta por si les faltaba algún voto pero, sobre todo, paraquedar bien. Todos en la declinación de la lista de Mas hacia la independencia súbita. ¿Qué debe pensar un culé votante de la CUP? ¿Y un culé votante socialista o de Ciutadans? ¿Qué debe pensar un culé de Podemos o de Iniciativa? Nos parece normal lo que es sencillamente inaceptable.
La señora Muriel Casals es una muy respetable candidata de una opción política concreta y también el señor Jordi Sánchez de unaANC legítimamente independentista, pero la pregunta subsiste: ¿A qué viene su imagen con los cuatro candidatos? ¿A qué viene elCompromís de país y sus especificidades partidistas.
Aquí hay muy poca gente que tenga el valor de decir lo que realmente piensa. Suena casi petulante, ¿verdad? Pues sí, en Catalunya se contemporiza hasta lo inenarrable. Naturalmente no hablo de los que son independentistas, que viven felices en una especie de intensivo Mobile Congress soberanista. Hablo de los pusilánimes que no se atreven a decir que no lo son. Hablo del canguelo con el que mucha gente dice en voz baja que Mas se ha subido a la parra y que esto será un desastre. Hablo de los amilanados y sus miedos.

El discurso orgánico

Me refiero a los que casi tapándose la boca aseguran que esto de la independencia es inviable y esperan que no prospere. Hablo del acobardamiento de los que sintiéndose amenazados por el discurso orgánico deciden callar. Hablo de los quejicas del AVE y del Puente Aéreo que anuncian la égida de las empresas catalanas pero solo en lenguaje gestual. Hablo del silencio público y del murmullo privado.
Y así, entre lo que no se dice y lo que se calla, ahora le toca al Barça. Era cuestión de tiempo. Es bastante más fácil denunciar la indignidad de llevar Catar en la camiseta, que poder librar al Barça de la manipulación política catalana. El Barça ha dejado de ser más que un club para ser vuestro club: una pura estructura d'Estat.
Entre los cuatro candidatos a la presidencia del Barça, ¿ninguno tuvo las luces su ficientes para evitar las imágenes con los representantes de una opción política concreta? ¿Habrían hecho lo propio con gente del PSC, Ciutadans, PP, Unió o Podemos? ¿O es que no es lo mismo? Quizá no. Quizá tienen razon y aquí solo hay una lista seria y lo demás son despojos apátridas.

2 novelas para el verano

El verano parece propicio para las nuevas ediciones. De un lado, Marcelino Rodríguez Martín es autor de la novela "La fuerza de la maldición" (Idea), que presentaremos en el Casino Aridane de Los Llanos de Aridane el próximo jueves 30 a las 7 de la tarde. Se trata de la reconstrucción de un crimen cometido por una joven de 28 años contra su ex novio, en la década de los 50, y las derivaciones que tuvo el hecho en aquella isla agrícola, hermética y casi maldita para las mujeres.
De otro lado, la novela "Bryan de La Galga", publicada en NACE, del también autor palmero H. Pablo (seudónimo de un joven periodista) nos ofrece una incursión en la novela picaresca, relatando hechos divertidos, una sátira de la sociedad rural que todavía sobrevive en ciertos lugares del archipiélago.
Más adelante nos ocuparemos más ampliamente de ambos textos.

lunes, 20 de julio de 2015

¿Podremos vivir hasta los 120, con calidad de vida?


Un buen día, el señor Silvio Berlusconi anunció con trompetería que iba a vivir hasta los 120 años puesto que se iba a trasplantar todo lo trasplantable. En un mundo que todavía parece de ciencia ficción, imaginaríamos a este señor –con un pasado poco venerable– tan ufano con su corazón, su hígado, sus pulmones, sus intestinos y sus riñones nuevecitos, comprados al precio que fuera menester. De momento, hemos visto que es cliente asiduo de la cirugía estética y también es un vejete presumido, por ejemplo anunció que había estado con 17 señoritas en una sola noche, aunque no aclaró si con ellas estuvo tomando té o bombones, o acaso practicó otros rituales que a su edad no parecen muy viables. Pero lo cierto es que profesionales de la salud estiman que los humanos pueden sobrepasar los 100 años de vida, dado que los progresos de la medicina y la dietética no paran de conseguir nuevas y sorprendentes metas.

Es como si pudiéramos afirmar que el muy buscado elixir de la eterna juventud ya existe. Pudiera ser que ese elixir ya lo tenemos casi a mano y, si realmente nos preocupáramos por asentarlo en nuestras vidas, podríamos vivir más años y sin enfermedades. Por ejemplo, esta sociedad se ha empeñado en dejar atrás el tabaquismo, y en cierta medida lo ha conseguido, disminuyendo con ello la incidencia de las cardiopatías y del cáncer de pulmón, al parecer el más agresivo de todos.

El presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, Rafael Calvo, un español que vive y trabaja en Baltimore, EEUU, ha manifestado que en sus laboratorios animales como ratones y primates logran prologar la vida de forma saludable hasta un 50 por ciento sobre la edad media que alcanzan estas especies.

Al cumplir años van apareciendo las dolencias y molestias habituales del envejecimiento, los procesos de deterioro que se desarrollan tras la andropausia y la menopausia, molestias que solemos acelerar debido a los malos hábitos de vida que hemos adquirido en este modelo social: obesidad, hipertensión, colesterol alto, diabetes, variados tipos de tumores y las demencias. Tendríamos que mentalizarnos de la bondad del ejercicio físico, incluso el más simple de todos al alcance de cualquiera, que es el caminar.

Los especialistas endocrinos hablan de la conveniencia de la dieta y el ejercicio como medidas saludables y eficientes, la reducción del consumo de alcohol, la erradicación del tabaco, el consumo moderado de café y otros estimulantes. Claro que hay teorías diversas, se habla por ejemplo de lo beneficioso de la dieta mediterránea, que incluye el consumo moderado de vino en las comidas, se dice que un par de whiskies al día son buena cosa porque son vasodilatadores, y se habla de lo bueno que es el café para ayudarnos a prevenir problemas cardiovasculares.

En la civilización del ocio y del espectáculo en la que nos encontramos, la tentación del sillón-bol es manifiesta: transmisiones deportivas, películas, videojuegos y todo tipo de pasatiempos que la gente de distintas edades consume mientras está felizmente sentados ante una pantalla de TV, ordenador o teléfono móvil. Si alguien nos convenciera de que con dieta y ejercicio adecuado la vida puede aumentar hasta en un 50 libre de enfermedades ¿nos dejaríamos convencer? Dentro de este debate caben varias interrogantes. Por ejemplo ¿son realmente ligeras las bebidas que se nos anuncian como bajas en calorías, bajas en azúcar? ¿O todo ese esfuerzo publicitario en realidad es engañoso?

Se estima que al reducir en un 30 por ciento las calorías de la dieta, quitando de manera completa el azúcar en cualquiera de sus formas y disminuyendo las proteínas sobre todo de carne roja, se consigue vivir más y mejor. Los médicos señalan que con estas medidas cambian las hormonas, se reducen los niveles de insulina, bajan los factores de crecimiento y también las hormonas tiroideas, así como disminuyen la actividad inflamatoria y el estrés de la oxidación. En resumen, enfermaríamos menos, nos desgastamos menos, y nuestro cuerpo no se dedica a acumular sustancias tóxicas que acaban envejeciendo a las células, degenerándolas, matándolas.

Cada verano nos vemos inundados por un sinfín de propuestas de dietas-milagro que nos harán perder kilos de grasa en un santiamén. Pero las dietas muy rígidas no son apreciadas por el colectivo médico ya que con ellas pueden venir consecuencias nocivas para la salud relacionada con la malnutrición, la disminución de la inmunidad, la aparición de la debilidad fragmentación de los huesos, la ansiedad, los cambios de estados de ánimo, con episodios frecuentes de irritabilidad y depresión.

Lo que en realidad buscan los investigadores sería, por un lado, patrones de alimentación que, combinando fases de ayuno con fases de alimentación, consigan los mejores efectos, y por otro lado los mediadores químicos que puedan ayudar a esta prolongación sana de la vida, que tal vez podríamos tomar como fármacos antiedad. Sería tal vez volver a los rituales de ayuno que desde muy antiguo han predicado todas las religiones, desde la cuaresma de los cristianos al Ramadán de los árabes, la adopción de hábitos austeros en el comer de los budistas, hinduistas, etcétera.

Reducir la ingesta calórica global no solo habría de purificar el alma y llevarnos a niveles superiores de espiritualidad sino que también nos podría facilitar la reducción de enfermedades cardiacas, padecimientos degenerativos como el Alzheimer, ciertas formas de tumores que ahora son muy frecuentes, y no solo lograríamos vivir más años sino que lo haríamos en mejores condiciones. Es decir que tendríamos que volver el rostro hacia todos esos millones de asiáticos que basan su dieta en el consumo de arroz, pescado y verduras, desechando la comisa-basura que inunda nuestras calles en sus diversas presentaciones.

Comer de otra forma y también practicar ejercicio moderado, el caminar en ciudad, el senderismo, la bicicleta, la natación en las playas ahora que es verano. Tampoco es bueno pasarse de rosca en los gimnasios, hay quienes mueren a temprana edad por tales sobredosis. En los entornos rurales de nuestras islas podemos comprobar la abundancia de gente nonagenaria e incluso centenaria, personas que en su edad útil seguramente se dedicaron a labores en el campo así como a alimentarse mayoritariamente con productos naturales como queso, verduras, gofio, frutos secos o pescado salado. Cierto que también intervienen factores genéticos en las personas que viven muchos años, puede que en un alto tanto por ciento la longevidad se herede de abuelos a padres y a nietos, pero, según los expertos, cada uno de nosotros seguramente podría poner mucho de su parte para lograr vivir más y con mejor calidad de vida. Porque vivir encadenado a una silla de ruedas en los últimos años de nuestras vidas, con un pañal atado al trasero, tampoco parece muy apetecible.

sábado, 18 de julio de 2015

España, Grecia y Venezuela: muestrario de una crisis

Mientras al presidente Rajoy se le escapa la triunfal declaración de que aquí ya nadie habla del paro y que la crisis quedó muy atrás, comprobamos que la globalización tiene un rostro malévolo. No en vano el Fondo Monetario Internacional, que hace no mucho tiempo presidió por cierto un personaje apellidado Rato, anunció recientemente que España tiene que subir todavía más el IVA, bajar los salarios, incrementar el copago en sanidad y educación, así como minimizar las indemnizaciones por despido, y como guinda final estima que las pensiones también deben ser recortadas porque esto es Jauja. Debe ser que aquí tenemos unos sueldazos y unas pensiones comparables a Alemania o a Francia.
A los amigos griegos ­–qué desastre de país que de ser la cuna del pensamiento y de la cultura occidental ha evolucionado hacia una periferia de pobres de solemnidad– les han estado apretando las tuercas semana tras semana mientras sus gobernantes emprendieron una huida hacia adelante. Grecia es un ejemplo de mala gestión pues desde los gastos suntuarios de sus Olimpiadas, los gobernantes se empeñaron en despilfarrar, con lo cual el resultado final ha sido la ruina del sistema, el colapso total. Ya sabemos, por otra parte, que el neocapitalismo no tiene misericordia alguna, y por eso está a lo suyo: a multiplicar el patrimonio de los que ya eran poderosos, a crear una legión de nuevos ricos que se abalanzan, como cuervos, sobre los despojos que deja la crisis.
El Fondo Monetario Internacional dice que en España hay que apretarse el cinturón un par de puntos más. Se pide otra reforma del mercado laboral, priorizando los contratos temporales, los “minijobs”. Se decía que había que flexibilizar el mercado, que era mejor un contrato precario que ningún contrato. Ahora se plantea el contrato único con indemnización por despido en función de la antigüedad, pero lo que se busca es que tengamos solo contratos temporales, con mayores facilidades para el despido. Se solicita también que los salarios sigan bajando, que se suba el IVA y se rebajen las pensiones, ya congeladas desde hace unos cuantos años, así como que aumente el copago en sanidad y educación, lo que significa más recortes. De este modo, se gobierna para los más poderosos y sin el menor pudor. Pues la rebaja impositiva a las rentas más altas va a ser muy notable, tanto mayor será esa rebaja cuando más altas sean. Se pretende incentivar el consumo, pero eso no basta.
Dentro de la ola de calor que nos afecta, los griegos lo tienen peor que nadie, tras el triunfo del No en el referéndum si sus gobernantes no convencen a los alemanes en estas mismas horas podrían ser expulsados de la eurozona, incluso de la propia Unión Europea. Ello sería un hachazo a las pretensiones de construir una Europa basada en altos ideales, pero es lo que hay. A Obama no le gusta la idea de que Putin extienda su poderío y su influencia sobre Grecia y que la UE reduzca la suya. A fin de cuentas, la UE no es un club creado por la Madre Teresa de Calcuta, sino una institución económica. Todos han de hacer concesiones, desde el primer ministro heleno a las autoridades de la llamada Troika. Pero nadie ha estado predispuesto a ceder.
Además tenemos a Cuba y Venezuela, los países a los que emigraron nuestros abuelos y nuestros padres. Esa Cuba que ha de seguir aproximándose a EEUU y ojalá que sea con supresión del agónico embargo que lastra su desarrollo y con una necesaria transición a la democracia. Las autoridades cubanas y norteamericanas han dado señales de una cierta tolerancia, un amago de puesta al día superando estigmas del pasado. En cambio, el presidente de Venezuela mantiene en la cárcel a los líderes de la oposición, da igual que sean alcaldes o gobernadores o autoridades elegidas por procedimientos democráticos. Esa Venezuela arruinada es la pesadilla del sueño americano.
El gobierno de Rajoy ha fracasado en su intento de acercamiento con Cuba y se ha distanciado todavía más de Venezuela. Cada vez que a Maduro le ponen delante una cámara de TV de su boca llueven insultos e improperios de alto voltaje dirigidos a los “fascistas” de Madrid. El propio Felipe González en su intento de defender a los opositores encarcelados ha sido visto como un heraldo franquista, un golpista, un jefe mafioso sin igual. El gobierno del Partido Popular es contemplado por Maduro como el eje del mal, el núcleo de una permanente conspiración contra su gobierno en la que también entrarían Estados Unidos y Colombia, con sucesivas intentonas para derrocarlo. Las llamadas a consultas de los embajadores en Caracas y Madrid han sido una constante en los últimos tiempos, y no hay expectativas de mejora. Maduro ha ordenado la retirada de su representante diplomático en España varias veces en los últimos dos años, de la misma forma que Madrid también ha llamado a consultas a su portavoz en Venezuela, actitudes ambas que denotan la existencia de reiterados conflictos bilaterales.
Los dirigentes de la oposición venezolana dicen que la corrupción allá es insoportable, “los enchufados robando parejo y el pueblo más pobre que nunca.” Se significa, asimismo, que a lo largo de la gestión de Maduro el país ha padecido una salvaje devaluación de la moneda. Qué tiempos aquellos en que el bolívar cotizaba a 32 pesetas, una divisa que llegó a tener mayor capacidad que el franco francés. Miles y miles de compatriotas de estas islas emigraron allá, hicieron un capitalito y contribuyeron al bienestar del archipiélago cuando aquí no había despegado el turismo, en las décadas de los cincuenta y los sesenta del pasado siglo. Ahora sabemos que el costo de la vida allá está por las nubes, y el país se halla en ruinas: sin comida, sin papel higiénico, sin medicinas, sin repuestos, sin harina para hacer sus arepas. Los dirigentes de la oposición muestran sus esperanzas en la convocatoria de elecciones para diciembre próximo, pero también indican que el gobierno sigue mostrando su peor cara, pues insiste en la represión, el encarcelamiento del disidente, la persecución política. Como resultado de esta grave y profunda descomposición social, la violencia está creciendo por días. A ningún forastero en su sano juicio se le ocurriría pasear por Caracas o cualquier otra ciudad sin escolta, hoy la antigua capital del sueño de hacer dinero, la patria de la prosperidad y la democracia que acogió a tantos canarios, es el escenario de bandas que pueden pegarte un tiro si te resistes a entregar cuanto llevas encima.

martes, 14 de julio de 2015

La monarquía y el referéndum sobre la República

Suele decirse que entre nosotros no existe un sentimiento monárquico arraigado, y que las nuevas generaciones, faltas de empleo y desencantadas con el actual modelo de sociedad, tienen más simpatías hacia una fórmula republicana que hacia la monarquía, que en tantos siglos de permanencia apenas ha dado ejemplos de honestidad y servicio a la ciudadanía. A Felipe VI le correspondería devolver la dignidad económica, mantener la unidad y, sobre todo, afrontar una nueva forma de entender la institución, con mayor transparencia, con fiscalización del gasto  de la Casa del Rey y con alejamiento de cualquier atisbo de negocios familiares, pelotazos financieros y corruptelas, tan habituales hasta hace poco. Frente al descrédito de los últimos años de su padre, el joven monarca está remontando en las encuestas de opinión y con él la institución monárquica escala posiciones desde la pérdida de confianza en la que había caído, pues formaba parte del amplio arco de las corrupciones nacionales.
Los españoles no son verdaderamente monárquicos como pueden serlo los británicos, pero han sido juancarlistas en la medida en que el Rey restaurado por Franco supo traer una monarquía parlamentaria y una práctica democrática con la que soñaban las mayorías a la muerte del dictador. Está claro que la institución no está tan consolidada aquí como en el Reino Unido, Holanda, Bélgica y los países nórdicos. La historia nos dice que en esos lugares los Reyes aprendieron pronto a hacer cesión de poderes, a erradicar el absolutismo, a gobernar de acuerdo con los sistemas parlamentarios, mientras que España debió soportar a monarcas tan nefastos como los absolutistas Carlos IV o Fernando VII, o tan poco ejemplares en su conducta como Isabel II, que dejaron probados ejemplos de desvergüenza. La revolución liberal de 1868 mandó al exilio a Isabel II y trajo más tarde el proyecto de instauración del monarca italiano Amadeo I de Saboya, con cambio de dinastía incluido, pero el experimento fue abortado porque las fuerzas representativas de la España Negra asesinaron al general Prim, con lo cual hurtaron la posibilidad de una monarquía  representativa y dialogante. El proyecto de la I República, con cuatro presidentes en un año y arraigo del cantonalismo, no trajo paz ciudadana y cuando el general Martínez Campos instauró la Restauración irrumpieron personajes tan poco valiosos como Alfonso XII y Alfonso XIII. El resto ya lo conocemos: a un país pobre y analfabeto llegó la II República y la aciaga guerra civil.
Quienes tenemos ideales republicanos no podemos dejar de considerar que tras la proclamación de Juan Carlos I nuestro país ha conocido etapas de bienestar y paz ciudadana poco habituales, y que con Felipe VI la institución está superando la caída que padeció hace poco en la opinión pública. La Reina Letizia es hábil y tiene buena presencia y además, como señalan los expertos en comunicación, esta nueva monarquía brilla en la prensa del corazón gracias a la presencia de las dos infantas: Leonor, futura Reina, y su hermana Sofía.
La dinastía de los Borbones, instaurada con Felipe V como rey reformador y alumbrada con Carlos III, acaso el mejor Rey de nuestra historia, fue expulsada dos veces de nuestro país. La primera con Isabel II y la segunda con Alfonso XIII. En base a la Constitución de 1978 esta familia de los Borbones volvió a asumir la Jefatura del Estado, trajo consigo una transición que nos colocó entre los países más evolucionados y ahora Felipe VI es consciente de que su comportamiento en base a la ejemplaridad y la exigencia podría garantizar la continuidad dinástica. La retirada del título de Duquesa de su propia hermana Cristina demuestra su talante y su capacidad de decisión, en cuanto es consciente del daño que la lacra de la podredumbre ha incrustado en el Estado. La revocación del uso del Ducado de Palma, otorgado en su día por Juan Carlos I a la infanta Cristina y disfrutado como consorte por el ex deportista Iñaki Urdangarín, constituye una prueba más de la preocupación por el acertado cumplimiento de sus funciones, pero pone también de relieve las lagunas constitucionales para impedir que lleguen al trono personas no dignas de ceñir la Corona. Hace tiempo que la infanta tendría que haber renunciado a sus derechos sucesorios para ella y sus descendientes, pero en vez de eso ha planteado su desafío. Está claro que el automatismo hereditario resulta peligroso y es uno de los principales “peros” con que la monarquía tropieza cuando es analizada por las nuevas generaciones, esas nuevas generaciones que padecen el mayor índice de paro juvenil de Europa y que, pese a su alto nivel de cualificación, están abocadas a emigrar hurtando a su país el esfuerzo regenerador que se espera de la juventud.
Ahora que se aboga por una segunda transición, el joven Rey ha de encauzar los sentimientos de descontento de las periferias alentando una futura reforma de la Carta Constitucional para dar mayor aliento al espíritu federalista que aleje los pronunciamientos de Artur Mas y otros políticos empeñados en seguir la estela de aquel Ibarretxe que desde el País Vasco pretendió también romper la unidad territorial. Con todo ello, los españoles perciben de nuevo que el Rey puede ser el símbolo de la cohesión y la estabilidad institucional, amagando cualquier empeño rupturista. De este modo, políticos como Pablo Iglesias procurar ir centrando su discurso, atenuando pronunciamientos que signifiquen una gran convulsión social.
Si Felipe VI continúa ejerciendo de símbolo de integridad y coherencia, si la economía vuelve a traer trabajo y pan para las mayorías, si se busca una puesta al día del texto constitucional de 1978 con alguna reforma de las funciones de las autonomías y la regulación de instituciones tan aparentemente faltas de contenido como el Senado, esta realeza puesta al día podría dejar sin muchas garantías de éxito un futuro referéndum sobre Monarquía o República que no van a plantear los partidos mayoritarios, pero que sí permanecerá en la declaración de intenciones de algunas fuerzas emergentes. Y que, en todo caso, debería celebrarse.

Las próximas elecciones van a suponer también un termómetro para la capacidad real de alternancia que traerían las nuevas formaciones alejadas del tradicional bipartidismo. El ir hacia la conformación y consolidación de cuatro fuerzas de ámbito estatal tampoco es una mala noticia para los tiempos que se avecinan, con mayor pluralidad y alejamiento de las fórmulas de mayorías absolutas, que se han evidenciado como malas consejeras en tiempos revueltos. Unos tiempos próximos en los que, además de una institución útil y ejemplar, los ciudadanos esperan políticos más honrados que los que hemos padecido recientemente. Y, como se dice en la misa, así sea.