viernes, 21 de febrero de 2014

Nosotros no fuimos (Manifiesto generacional)

Jorge Dipré 

Nosotros fuimos una familia
que se sentaba a la mesa
una mesa en cuya cabecera
aún no presidenciaba un televisor.
Nosotros fuimos torpes
luego adolescentes y más tarde un poco locos.
Nosotros ignorábamos todo
pero igual escribimos manifiestos sangrientos
no sabíamos ni dibujar
pero igual organizamos
exposiciones de Pintura Obscena.
Nosotros no teníamos paz
pero leímos en público
con guantes de boxeo
los libros, los poemas de nuestros detestados colegas.
Nosotros organizábamos bailes.
Escribíamos las paredes.
No creíamos en dios
porque nos sentíamos como dioses.
Inventamos santos pederastas
encandilamos a las mujeres del prójimo
con el tono de la voz y la mirada de horizonte
pergeñamos revistas contestatarias.
Nosotros fuimos los que sentenciamos
que palabras como ‘pergeñar’ no eran palabras
para incluir en un poema.
Nosotros nos reímos públicamente de todo
y lloramos indignados y a solas por todo.
Nosotros amamos y odiamos expresamente
y dimos cuenta y registro en cada oportunidad.
Nosotros no fuimos
sin embargo
cada tanto
la policía caía por casa y preguntaba.
Nosotros creíamos que la vida
la vida
era solo un punto de partida.
Nosotros crecimos
y no nos acordamos unos de otros.
Nosotros soñamos
y fuimos tras esos sueños o dejamos de soñarlos.
Nosotros fuimos poniendo
un televisor en la cabecera de la mesa vacía.
Nosotros subimos al tren; al auto; al ómnibus; al avión
hicimos de la distancia
un nuevo sueño
o la cáscara de un fracaso.
Nosotros, a veces, nos hablamos o nos vemos
abrimos la heladera
husmeamos en la almohada
nos encerramos en el cine
o nos aturdimos
con viejos temas de rock
miramos el álbum de fotografías
y volteamos hacia el horizonte
tan cerca ahora.
Nosotros, que nos sentíamos un torbellino.
Que conteníamos la sangre hasta donde podíamos
y luego le dábamos curso.
Nosotros
no fuimos
y ya nadie nos hace preguntas.

Enviado por Eduardo Sanguinetti, desde Mar del Plata, Argentina 

jueves, 20 de febrero de 2014

Eutanasia ¿nos negamos a morir?


Ahora que la esperanza de vida se alarga, ahora que disminuye de manera drástica la natalidad, ahora que incluso en Canarias el único crecimiento de la población proviene de los inmigrantes que nos rejuvenecen, ahora que  en el mundo occidental estamos en camino de convertirnos en una sociedad envejecida, los límites de la vida constituyen tema de debate, asunto de actualidad recurrente que ya preocupa a los sociólogos, a los psiquiatras, a los economistas, a los gestores públicos. Hay quienes, como el disoluto Berlusconi, anuncian que van a vivir 120 años ya que se van a trasplantar todo lo trasplantable, y leemos opiniones presuntamente autorizadas que afirman que  podríamos superar los 100 años de esperanza de vida. Algunos señalan que con la generalización de los trasplantes y los progresos de la medicina, las sucesivas generaciones superarán la esperanza de vida de ahora mismo. Claro que hay otro dato contradictorio, y es que desde que padecemos el azote de esta crisis la alimentación ha empeorado y aumentan los porcentajes de tumores malignos, de suicidios, de muertes precoces.

Hay quienes dibujan una especie de planeta paraíso de longevos pero también hay quienes se preguntan si vale la pena seguir prolongando la esperanza de vida, si ya a los 80 te puedes convertir en una piltrafa en silla de ruedas y con pañales como si fueras un recién nacido ¿qué sentido tiene prolongar la vida cuando la calidad de esta vida es muy baja y te transformas en un fantasma de lo que fuiste, acaso en estado terminal, acaso sobreviviendo durante años o durante meses conectado a un respirador artificial, acaso transformado en un ser vegetal, ya sin conciencia?

Varios acontecimientos han vuelto a plantear ese tema tabú de nuestra civilización occidental: la muerte y sus circunstancias. Por mandato del sexto mandamiento durante siglos fue la carne el tabú, el asunto prohibido que nos enviaba al infierno, pero desde la revolución sexual de los sesenta, consciente ya la mujer de su propia emancipación a través del trabajo y la subsiguiente independencia económica respecto al varón,  el único tabú es precisamente el de la salida de este mundo, un tránsito lógico que sin embargo en nuestro ámbito cada uno procura soslayar como si fuese de mal gusto siquiera mencionarlo. A fin de cuentas el capitalismo hace bien en ensalzar a los jóvenes, porque son estos los que consumen y mantienen el sistema; los viejos y los que ven reducida su pensión por los salvajes recortes carecen de todo interés, ya no son compradores de cuanto objeto fútil existe en el mercado. Los pensionistas de pocos recursos se quedan al margen del sistema, si acaso clientes potenciales de los viajes del Imserso y poquito más. Los recortes han cancelado muchos programas de ayudas a la dependencia, y las perspectivas no son halagüeñas.

Eutanasia significa buena muerte, y para sorpresa de muchos hasta los Oscars de Hollywood han premiado películas que plantean este asunto que poco a poco va siendo acogido en las legislaciones de algunos países. Si la muerte forma parte del proceso de la vida, deberíamos ser capaces de afrontarla como un acto natural, sin mayores dramatismos. Ningún ser vivo puede aspirar a la inmortalidad, y por ello nuestra conciencia debiera estar alertada de antemano. Después del disfrute terrenal deberíamos mentalizarnos para pasar al otro lado dignamente; por otro lado nadie debería imponer el hecho de seguir viviendo a una persona que se encuentre en condiciones infrahumanas.
          Claro que el asunto es complejo. Progresa la medicina encaminada a mitigar los pesadumbres de un agonizante y aceptamos que se trate de aliviar el dolor de quien está a punto de salir de este mundo pero a veces alentamos el espectáculo de forzadas agonías, transmitidas casi en directo por los medios de comunicación para elogio de una idea básica: el sufrimiento, tan vinculado a la idea de culpa, a la penitencia. Cuando hacíamos el bachillerato una profesora de Historia nos dijo que el catolicismo es una religión que prepara para morir, y el protestantismo una religión para vivir.

            El encarnizamiento terapéutico, es decir la aplicación desmedida de intervenciones médicas para prolongar la vida más allá de lo razonable, es una práctica común a los dictadores, desde Franco a Tito de Yugoslavia. Habría que preguntarse si lo que sucedió con Mandela no fue también una criticable prolongación de la vida mientras sus hijas pleiteaban entre sí por el reparto de la herencia. En el otro lado de la balanza, los casos de la norteamericana Terri Schiavo o los de la sedación a terminales en el hospital de Leganés reintrodujeron el debate sobre aspectos que ya parecían aceptados por la sociedad, la de proporcionar ayudas para una muerte menos dolorosa. Bien es verdad que la hipocresía sigue siendo una tendencia humana de la que resulta difícil librarse.


 Publicado en La Provincia, hoy 20-2-2014.

miércoles, 19 de febrero de 2014

"Ne me quitte pas", de Jacques Brel, en francés y español

El gran cantautor belga Jacques Brel se hizo universal con este tema de amor y soledad, que compuso tras su propia separación. Publicado por primera vez en 1959, este tema fue grabado también en inglés, alemán, italiano, español, portugués y un sinfín de idiomas.
“Un hombre no debería cantar cosas así”, comentó Edith Piaf cuando oyó interpretar por primera vez esta canción, por el propio autor. “No me dejes. / No quiero llorar más. / No voy a hablar más. / Me esconderé aquí, / para mirarte, / bailar y sonreír, / y para escucharte. / Deja que me convierta / en la sombra de tu sombra, / la sombra de tu mano, / la sombra de tu perro. / No me dejes…”, suplicaba.
En este vídeo contemplamos al gran cantante, con subtítulos en español.

Martin Amis, el talento inglés

Aunque la novela británica no anda en sus mejores momentos, Martin Amis (Oxford, 1949) es una de las excepciones más brillantes. Con El libro de Rachel obtuvo un gran éxito internacional y es profesor de Escritura Creativa en la universidad de Mánchester. Ha vivido en Uruguay junto a su segunda esposa, Isabel Fonseca, y actualmente vive entre su país y Nueva York. Escritor de poderosa vena satírica, participa de la tradición de Dickens y de Jonathan Swift: realismo, humor y ferocidad para retratar la sociedad londinense.
Con La información (Anagrama) indaga en las egolatrías de los escritores, sus celos, sus envidias, sus miedos a la página en blanco y al fracaso. Richard y Gwyn han sido amigos, uno tuvo un éxito precoz aunque actualmente anda con la mente en blanco, el segundo parecía carecer de talento pero ahora está mimado por el éxito de ventas. Divertida y sagaz, en sus 500 páginas constituye una radiografía del mundo de nuestros días, la relación entre literatura y vida, el fracaso y la idea de la muerte que pende como una guillotina sobre todos nosotros. El mundo de la gran ciudad, el consumo y el sexo como objeto de consumo, la crisis de los 40 años, las crisis de esta sociedad. Recomendable.

lunes, 17 de febrero de 2014

¿La "obsolescencia programada" es una estafa?

Se emite de vez en cuando en las televisiones un reportaje sobre un asunto  importante: por qué los aparatos electrónicos y toda la parafernalia tecnológica –desde televisores de plasma a todo tipo de consolas, pantallas, teléfonos móviles, etc.– está programada para durar poco. En un lugar de EEUU hay una bombilla que ha permanecido encendida durante más de 100 años y sigue funcionando, pero la norma de los fabricantes es hacer productos con imperfecciones, para que duren menos de lo que podrían durar.
El procedimiento suele ser el siguiente: uno de los aparatos de uso habitual falla. Cuando el dueño lo lleva a reparar, en el servicio técnico le dicen que resulta más rentable comprar uno nuevo que arreglarlo.
Generalmente el precio de la mano de obra, las piezas estropeadas y el montaje suelen costar más que adquirir uno nuevo. Por ello normalmente el usuario suele desechar el producto averiado y comprar otro. Esto ocurre en algunos componentes digitales de los ordenadores, impresoras, discos duros, equipos de audio y vídeo, equipos de sonido, bafles, etcétera.
El problema se basa en la gran cantidad de residuos que se originan actualmente al realizarse este fenómeno una y otra vez, cada día, en todo el mundo. En el hay más de 7 000 000 000 de habitantes, y el número continúa creciendo: hay un aumento poblacional de 210 000 personas por día. La generación diaria promedio de basura «per cápita» es de 1 kg: alrededor del mundo, en tan sólo un día se generan 7 000 000 000 kg de desechos.
¿Es sostenible la “obsolescencia programada” o es un derroche? Algunos países están introduciendo normas para luchar contra esto.

jueves, 13 de febrero de 2014

Corrupciones en España: una tragedia de Shakespeare


El 22 de julio de 2010 el juez José Castro, dentro de la investigación del caso Palma Arena, abre una pieza específica para el caso Nóos. Lo que pretendía era investigar delitos de corrupción en el presunto desvío de fondos públicos al Instituto del mismo nombre, fraude fiscal y blanqueo de capitales. La presión ha debido ser descomunal, el juez es un héroe solitario al que solo respalda la ciudadanía. En un país empobrecido, tres años y medio después, la Infanta Cristina, tras innumerables maniobras, al fin declaró. Tal como presuponíamos, ni sabe/ni contesta. Dice que solo es una mujer enamorada que confiaba en su marido.

Las furias están desatadas y las conspiraciones palaciegas se incrementan. Un rey que no quiere abdicar, un príncipe que pudiera reverdecer la institución pero no lo dejan. El monarca que fue árbitro, referente ético y conseguidor, goza amistades peligrosas y cacerías alcohólicas. Una Reina que actúa más como madre de familia salvaguardando a sus polluelos que como alta representación del Estado, su primera obligación debería ser servir a los ciudadanos que con sus impuestos la mantienen y tendría que hacerlo actuando con ejemplar neutralidad. Al acoger a Urdangarín y proteger a la Infanta ya no parece tan buena profesional en el desempeño de su papel. La imputación de la hija menor del Rey revela la crisis de la monarquía como institución y genera indignación ciudadana, la de quienes protestan contra la podredumbre que infecta la sociedad de los recortes y el desempleo. 

La Casa Real semeja una jaula de grillos, rivalidades e intrigas; entre bambalinas contemplamos alguna de las tragedias de Shakespeare: El rey Lear, Hamlet, Macbeth. El anciano Rey Lear decide ceder su reino a sus tres hijas, las somete a prueba pero al hacerlo se sentirá amenazado y abandonado. Las ambiciones no tienen techo, los enredos palaciegos tampoco. Así podemos contemplar las crueldades familiares de Macbeth, las dudas de Hamlet. En esta gran pantomima española que estamos viviendo cabe todo.

El genial autor inglés disecciona la naturaleza del ser humano, sus sentimientos y sus miserias. Analiza al hombre desde una mirada interior, luz y sombra. Hamlet es la duda, Macbeth la traición y la ambición desmedida. Aparecen oráculos y brujas que vaticinan crueldades, las pasiones no cambian a través de los siglos. La irresponsabilidad, la codicia, el oportunismo y los errores de juicio en las obras de Shakespeare llevan a los personajes a un trágico final. No solo estamos perdiendo el Estado del Bienestar sino que también la confianza en las instituciones, que hacen malversación de dineros públicos, gestionan para los poderosos y aprietan al pueblo llano. Canarias, el paraíso subtropical, es un ejemplo de que existe un trato de favor a los ricos. Concejales multimillonarios, recalificaciones sospechosas, complejos turísticos ilegales, mafias de aquí y de allá fabrican sus buenos negocios. La población apenas percibe el perjuicio directo del enriquecimiento de los cargos públicos y los grandes escándalos devastan la imagen de toda la clase política, pero solo afectan al voto a largo plazo. A fin de cuentas, corruptos pueden ser todos los que tocan el poder, sean de izquierdas o de derechas.

Las mayorías absolutas son un desastre para la transparencia, en particular la que ahora padecemos. La justicia es lenta y tortuosa, una parte de las corrupciones cotidianas viene de la financiación de los partidos políticos, que ni PP ni PSOE piensan clarificar. El resto viene de la propia degradación del sistema democrático, de la constatación de que hay terreno abonado para los buitres: políticos y empresarios, banqueros a los que hemos engordado con rescate público. Si el bipartidismo llegara a decaer una de las consecuencias sería la de acabar con la impunidad de PP y PSOE a la hora de protegerse y blindarse mutuamente. Pero, tranquilos: eso difícilmente sucederá. Para algo tenemos la ley D’Hondt, que acuchilla a Izquierda Unida, a UPyD y a cuantas opciones puedan surgir en detrimento de los intereses creados. El sistema electoral de estas islas es todavía más perverso, diseñado para favorecer tribus locales.

El paro y la corrupción son las mayores preocupaciones ciudadanas. Qué lejos estamos de Dinamarca, los países nórdicos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, los más transparentes, y cómo nos vamos acercando a Venezuela, China, Rusia, el bloque africano, los países del antiguo eje comunista, Paraguay, etc. Cuánto abuso de poder, cuánto acuerdo clandestino, cuánto soborno. La corrupción es una lacra en amplias zonas del mundo, como Centro y Suramérica donde grupos del crimen organizado trafican con drogas, armas y personas. Aquí se trafica con licencias, ERES, tramas de políticos, ganancias de banqueros poco escrupulosos, hasta la Coca Cola que gana millones se empeña en mandar gente al paro.

http://www.laprovincia.es/opinion/2014/02/13/corrupciones-espana-tragedia-shakespeare/589740.html

(Publicado en La Provincia, hoy 13 de febrero)

martes, 11 de febrero de 2014

A Leocadio Ortega, un poeta que se fue demasiado pronto

Este poema de Antonio Arroyo homenajea a un poeta de la isla de La Palma que desapareció pronto. El era rabioso y temerario, él era buen poeta aunque de ordinario se escondía. Arroyo lo leyó en la Casa Salazar, y se nos pusieron los pelos de punta.

«La poesía va a seguir andando palpitando germinando»
Prehistórica y otras banderas, Leocadio Ortega

Tejedor Leocadio  entre la jauría de lobos sin banderas
A buscar esa sombra de un aullido el aceite de los barcos celestes
en el lomo se posa del concierto inconcluso
a la sazón bajando como abejas del tímpano
a una desolación de bárbaros andamios sobre la yerba impura
Esta vez el noray ignoró una bandada en espera
el vuelo incesante de las amapolas y el engaño azul de la  infiel benzedrina
Esta vez no quisiste dormir otro sueño más allá de aquel que no existe
con las alas truncadas por marasmos de perros callejeros 
Su estertor de cabinas y alféizares  que incitan muchedumbre de peces
fue cazar al cetáceo que aloja  tu ausencia milenaria
No encontraste el declive del oro sobre los muros del muelle
La muerte fue una efímera senda que huyó de los calendarios
y  una noche en el párpado que encendía pespuntes
en la infancia de Gelman
El llamado del mar en tetra brik vacío va dejando cartones
impresos en las uvas del labio transcendido
a una voz que le teme a la lluvia de sí
El llamado del mar el no invitado a la vida el desterrado
al cantero de nadie el que iba a volar y chocó contra el muro  
con un cuervo esperando su habitación kafkiana
el reo que encerró al alcaide del lenguaje a este lado de la horca
y creyó marchitar el asfódelo que William Carlos
plantó en el infierno de Dante cuando dormía al raso
y soltaba los óbolos en el río de sus venas
para llegar callado a la Estigia del verso
Tejedor Leocadio Ortega tu ortiga en el caletre asombrado
realidad urticaria que piensa y no transcurre
por la piel de penélopes que tejen horizontes sin hilos de otra orilla
o arañas que destejen el tapiz de lo andado
Guerrero que llegaste de tu atroz singladura
con un arco astillado sin presentar batalla


©Antonio Arroyo Silva.
De Casi luz

viernes, 7 de febrero de 2014

Las mayorías absolutas son un problema

Por José M. Balbuena

De 1982 a 1993 el PSOE disfrutó de tres mayorías absolutas consecutivas. Hubo en esos años muchos logros, pero también surgieron las peores excrecencias, de las que los socialistas aún no se han depurado íntegramente. Permanecen en el recuerdo los gravísimos episodios  de corrupción y putrefacción política. Demasiado poder llevó a los socialistas a la arbitrariedad y a comportamientos que se creyeron impunes.
El PP logró su primera mayoría absoluta en 2000 y, a partir de 2002, su buena gestión anterior -tanto en esa legislatura como en la precedente (1996-2000, con mayoría relativa)- entró en barrena. A aquellos años hay que remontarse para localizar el germen de corrupciones que emergen ahora y que se prolongaron después. Y para explicar episodios actuales en el partido como la disensión interna.
Los populares disponen ahora de su segunda mayoría absoluta (frente a tres del PSOE) y ya existe la sensación generalizada de que su Gobierno no la está sabiendo manejar conforme a las expectativas de los electores. No se trata de la frustración que en sus votantes ha provocado el incumplimiento electoral (aunque también) sino, sobre todo, de la percepción de que el Ejecutivo está gobernando de un modo autista, ajeno a los criterios sociales que demandarían una mayor receptividad a planteamientos diferentes a los propios y con distanciamiento, incluso, de los sectores que le son más próximos. Algunos ejemplos bastarían para demostrar que el PP necesita una seria introspección para tratar de corregir el mal de altura que le afecta. Por conocidos, recientes y graves, huelga reiterarlos.
Los populares disponen ahora de su segunda mayoría absoluta y ya existe la sensación generalizada de que su Gobierno no la está sabiendo manejar conforme a las expectativas de los electores. No se trata de la frustración que en sus votantes ha provocado el incumplimiento electoral (aunque también) sino, sobre todo, de la percepción de que el Ejecutivo está gobernando de un modo autistaLa mayoría absoluta ha llevado a Rajoy a confundirse gravemente desde el comienzo de la legislatura con los presupuestos de 2012, que retrasó innecesariamente, con Andalucía, en donde se enajenó la mayoría absoluta propiciando allí un Gobierno PSOE-IU, con Cataluña -su buen discurso del pasado sábado llega un año tarde-, en donde ha contemplado impertérrito el crecimiento de la marea  independentista, y con su propio partido, que ofrece flancos débiles y fisuras que se hubiesen evitado con un mayor esfuerzo de liderazgo político y coordinación.

Capítulo aparte merece el modelo de relación que el Gobierno del PP ha impuesto con sectores sociales y económicos (empresariales, profesionales) que le serían naturalmente afines. Otro capítulo adicional es su gestión de los medios públicos y su relación con los privados que, en términos estratégicos, resulta desastrosa. Por fin, la labor legislativa -siempre elaborada y aprobada en solitario- augura futuras y fulminantes derogaciones si el gobierno de España cambia de signo.

España: sin gobiernos de coalición desde 1979

Por todas estas razones y por la experiencia acumulada desde 1979, las mayorías absolutas se consideran ya malditas. Será muy difícil que el electorado las vuelva a otorgar a la vista de sus resultados. España camina, por eso, hacia un nuevo escenario de partidos con la necesidad consiguiente de adaptar su cultura política más a la colaboración que a la confrontación, que en nuestro país resulta disparatada y estéril.
Alemania es el ejemplo de permanentes coaliciones, tanto de los socialistas como de los socialcristianos con partidos pequeños (liberales, verdes), y de grandes coaliciones entre el SPD y la CDU-CSU: las hubo en 1996, en 2005 y, ahora, la acordada en 2013. En el Reino Unido los conservadores gobiernan con los liberales-demócratas después de que el electorado británico haya superado el sistema de turno de mayorías laboristas y conservadoras. Incluso en Francia se ha dado una situación tan singular como la cohabitación en 1986 entre un presidente socialista (Miterrand) y un Gobierno de la derecha (Chirac).
Desde 1979 hasta el presente, toda la época democrática, en España no ha habido un gobierno de coalición, sino apoyaturas del PSOE y del PP en los partidos nacionalistas (con González, con Aznar y con Zapatero) y ocasionalmente con IU, partidos que se han comportado como bisagras pero sin asumir las responsabilidades de gobierno. Nuestro país se enfrenta seguramente a un escenario en 2016 de gran fragmentación parlamentaria y a una situación muy precaria de su sistema político. Habrá que optar por el modelo alemán, de coaliciones serias, o por el italiano, inestable y disfuncional, volátil.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Pedro Lezcano: 6 poemas muy populares


Como bien recoge Teresa Cancio en su extraordinaria tesis doctoral, Pedro Lezcano —nacido en Madrid, 1920, criado en Gran Canaria, fallecido en 2002– fue impresor, dibujante, ajedrecista, político que llegó a presidente del Cabildo, submarinista, conocedor de setas (micólogo), narrador, dramaturgo y, sobre todo grandísimo poeta de la calle. En sus últimos años con el grupo Mestisay fue musicada parte de su obra y fue a Cuba, a Argentina y otros lugares de América Latina. Él es uno de los poetas fundamentales del siglo XX en Canarias, su voz fue cívica, su voz fue política, su voz fue estética y sin embargo es casi imposible encontrar un libro suyo en alguna librería. Tal vez aquel modelo de ética cívica y de humanismo crítico que predicaba ha hecho mutis por el foro en tiempos de ligereza y evanescencia. Y, sin embargo, sus versos todavía están calientes como el pan recién hecho. ¿Cómo no emocionarse con aquel Consejo de Paz que provocó un consejo de guerra? Muchas veces elogié ante Pedro su humanismo, y respondía que no tiene mérito, ya que sería tan absurdo como homenajear a los perros por ser perrunos. En realidad, aquella conciencia panteísta, aquella identificación con la naturaleza, aquella vena polifacética y creativa, aquella sintonía con la calle, aquella noción de practicar una literatura arraigada y a la vez comprometida con su tiempo ya no son actitudes de hoy, a veces la poesía se ha vuelto abstracta, poesía del lenguaje, metapoesía para abrir con un abrelatas. Pero Pedro nos daba una voz clara y bella como el agua limpia, acento poderoso que enardecía a las masas. En cierto modo Agustín Millares y él fueron nuestros Neruda mitineros con corazón del pueblo.

Consejo de paz

A Fernando Sagaseta

1
Muchachos que soñáis con las proezas
y las glorias marciales.
Bajaos del corcel, tirad la espada;
los héroes ya no existen o están en cualquier parte.
Llegará la hora cero de ser héroes
cualquier día cruzando cualquier calle.

2
Contables misteriosos
cerrarán un balance.
Decretarán la nada entre los hombres
misteriosos contables.
Cuando en los hondos sótanos,
valientes y cobardes
recen al Alto Mando
por un soplo de aire.
No los oirá ni Dios, que está más cerca;
no los oirá ya nadie.

3
Negación de los nombres.
Negación de las frases.
Si no sois primavera, espuma o viento,
Fuerzas de Tierra, Mar y Aire;
si el vendaval no sois ni la semilla,
ni la lluvia que nace de los mares,
usurpadores sois de las palabras
nobles y elementales.

4
Homicidas sin culpa se disfrazan
del color de la tierra y de los árboles,
con floridos ramajes en las frentes,
como en las bacanales...
Pero no son alegres las canciones
que inspira el mosto de la sangre.

5
Muchachos soñadores de epopeyas,
escuchadme:
El pecho es el lugar que se designa
para el balazo de los mártires.
El pecho, nave heroica
donde retumba el corazón amante,
donde el plomo penetra limpiamente
como en templo de sangre...
Pero sucia de barro y excremento,
cae la estatua de Marte.
Vuestras definiciones,
vuestras sabias verdades,
la inteligencia es pus sobre las frentes
de miles de cadáveres.
Y en la tierra abonada por la muerte
sólo he visto crecer la flor del hambre.
Muchachos soñadores,
bajaos de corcel, tirad el sable.
Cuando las botas pisen los olivos
y su símbolo aplasten,
coged su savia espesa, echadla al mar,
y veréis cómo aplaca tempestades.
(Consejo de paz, 1965)

 
He vuelto al mar

He vuelto al mar, he hincado la rodilla,
hechas mis manos valvas del pecado.
He pedido perdón, he perdonado;
yo a su duro coral, él a mi arcilla.
Mil orejas de nácar a la orilla
han venido y mi voz han escuchado;
pero el mar es muy viejo y ya ha olvidado
mi lenguaje, reseco de Castilla.
Con su ribera impar y su mutismo,
con su arrastrar eterno de cadenas,
su silencio nombrándose a sí mismo,
todo lo olvida el mar, todo, y apenas
quien de él tomó sudario o quien bautismo
es una huella más en las arenas.

Plagios en desagravio de la rosa

Pura, encendida rosa,
émula de la llama,
ya te hemos olvidado los cantores,
pura rosa apagada.
La dicha de los hombres permanece,
mientras muda de nombre su desgracia.
Los tiranos, las pestes,
sus apellidos y sus fechas cambian,
y así será anacrónico
acaso ya mañana
hablar del vietnamita
que defiende su casa.
Tú, en cambio, rosa pura,
hoguera sin mudanza,
aunque fugaz – pues te inauguras y ardes
la víspera del día en que te apagasen
relevo sin fi n, rosa tras rosa,
haces eterna tu belleza en llamas.
Yo particularmente sigo amándote;
mi corazón te lleva en la solapa.
Te acaricio, deshojo tu corola,
sorteando el amor en dos palabras.
Y, sin embargo, yo comparto, rosa,
ese silencio donde en paz descansas,
yo tampoco te canto
porque otras cosas piden la palabra.
Tú eres ya una canción compuesta,
sólo hemos de escucharte y tú te cantas.
Y aunque todos los hombres sin descanso
tu nombre declinaran
- rosa, rosae, rosam.. .la primera
declinación de la feliz Arcadia-,
por eso ni la vida ni las rosas
se tornarían más rosadas.
Aquí y ahora existen
cosas que con nombrarlas se levantan,
que nacen o se acercan si se dicen,
despertando a bandadas la esperanza.
Y es preciso cantarlas sin respiro,
delante de sorderas y de tapias,
delante de las tumbas enronquecer gritándolas.
Yo te quiero en silencio (y aún te canto
en voz baja).
Algún día serás nuestra canción primera,
cuando hayas florecido en todas las ventanas.

Endecha de las dos islas (Tenerife, Fuerteventura)

Mi tierra verde,
tu tierra parda.
Mi tierra erguida,
tu tierra echada.
Mi tierra grita,
tu tierra calla.
Mi tierra vive,
la tuya aguarda.
Sueño tus llanos,
tú mis montañas,
Yo en tu sombrera
con anchas alas.
–Te quiero, hermano.
–Te quiero, hermana;
deja tus suertes,
deja tus gavias.
Fuerteventura,
¡fuerte desgracia
que no vivamos
la misma casa,
puerta con puerta,
cama con cama,
sueño con sueño,
maga con maga!
Mi agua es dulce,
la tuya amarga;
mía la rosa,
tuya la aulaga.
Yo la fatiga.
Tú la esperanza.

Romance del Corredera (Fragmento)

EL ASESINATO

¡Garrote, garrote vil,
el nombre ya no te sienta;
garrote, más noble eres
que la ley que te manejas!
Sánchez, verdugo de oficio,
con tantas mujeres a cuestas,
ha visto tan alto a Juan
desde su talla pequeña,
que eleva el garrote vil
un palmo más de la cuenta.
Cuando cae en el error
palidece y titubea;
¿habrá que montar de nuevo
la maquinaria siniestra?
Todo el mundo tiene prisa:
que aquella infame tarea
de ahogar a un hombre valiente
les hace sentirse hienas...
De pronto la voz de Juan,
tranquila, hasta dulce, suena:
'No bajen el matadero,
que no merece la pena.
Pongan dos mantas dobladas
en mi banco de madera;
y así alcanzaré la muerte,
que ella donde está me espera'
Lo hacen temblando;
dos guardias vomitan
en las tinieblas;
otro llora; al director
no le sostienen las piernas...
'Creo en Dios el creador
de los cielos y de la tierra...'
(Mientras Juan García muere,
Sánchez, el verdugo reza)

La Maleta

Ya tengo la maleta,
una maleta grande, de madera:
la que mi abuelo se llevó a La Habana,
mi padre a Venezuela.
La tengo preparada: cuatro fotos,
una escudilla blanca, una batea,
un libro de Galdós y una camisa
casi nueva.
La tengo ya cerrada y rodeándola
un hilo de pitera.
Ha servido de todo. Como banco
de viajar en cubierta,
y como mesa y, si me apuran mucho,
como ataúd me han de enterrar en ella.
Yo no sé dónde voy a echar raíces.
Ya las eché en la aldea.
Dejé el arado y el cuchillo grande,
las cuatro fanegadas de la vieja…
- La hostelería es buena, me dijeron.
Y cogí la bandeja.-
Sí señor, no señor, lo que usted mande,
servida está la mesa…
Yo por vivir entre los míos hago
lo que sea.
Vi a las mujeres pálidas del norte
arrebatarse como hogueras
y llevarse las caras como platos
de mojo con morena,
tanto que aquí no dejan ni rubor
para tener vergüenza…
Vi vender nuestras costas en negocios
que no hay quién los entienda:
vendía un alemán, compraba un sueco,
¡y lo que se vendía era mi tierra!
Pero no importa, me quedé plantado.
Aquí nací, de aquí nadie me echa.
(Hasta que el otro día lo he sabido,
y he hecho de nuevo la maleta.)
He sabido que pronto van a venir de afuera
técnicos de alambrar los horizontes,
de encadenar la arena,
de hacer nidos de muerte en nuestras fincas,
de emponzoñar el aire y la marea,
de cambiar nuestros timples por tambores,
las isas por arengas,
las palabras de amor por ultimátums,
por tumbas las acequias…
Si se instalan los técnicos del odio
sobre nuestras laderas,
los niños africanos, desvelados
bajo la lona de sus tiendas,
mirarán con horror las siete islas,
no como siete estrellas,
sino como las siete plagas bíblicas,
las siete calaveras
desde donde su muerte, y nuestra muerte,
indefectiblemente se proyectan.
Yo por mi parte cojo la maleta.
La maleta que el viejo
se llevó a las Américas
en un barquillo de dos proas,
¡Qué valientes barquillas atuneras!
Tienen dos proas, una a cada lado,
para que nunca retrocedan.
Vayan a donde vayan siempre avanzan.
¿Quién dijo popa? ¡Avante a toda vela!
Y yo…voy a marcharme, reculando.
Voy a dejar que crezca
sobre esta tierra mía
toda la mala hierba.
Voy a volver la espalda al forastero
que vendrá con sus máquinas de guerra
para ensuciar de herrumbre las auroras,
de miedo las conciencias…
Pensándolo mejor, voy a sacarde la vieja maleta
el libro, la escudilla, la camisa,
la batea, voy a pintar y a barnizar de nuevo
su gastada madera,
voy a quitarle el hilo y a ponerle
la cerradura nueva.
Y con ella vacía me acercaré a La Isleta,
y al primer forastero de la muerte
que llegue a pisar tierra
se la regalo, para siempre suya,
y que la use y nunca la devuelva.
¡No quiero más maletas en la historia de la insular miseria!
Ellos, ellos, que cojan ellos la maleta.
Los invasores de la paz canaria
que cojan la maleta.
Los que venden la tierra que no es suya
que cojan la maleta.
Los que ponen la muerte en el futuro
¡que cojan la maleta!
¡Que cojan la maleta,
que cojan para siempre la maleta!

martes, 4 de febrero de 2014

Isaac de Vega, la insularidad absoluta

Interminable invierno de muertes literarias, cada semana hemos de reseñar la desaparición de figuras importantes en la escena cultural. Ayer al mediodía, a la venerable edad de 93 cumplidos, le llegó el turno al gran Isaac de Vega, aquel de quien dijeron que su obra era oscura, kafkiana, ininteligible. Nacido en Granadilla de Abona, tuvo la suerte de recibir el primer premio Canarias de Literatura, ex aequo con su gran amigo Rafael Arozarena, en 1988. Fue maestro, también tuvo la suerte de que en vida le dedicaran una calle en su pueblo natal. Lo cuenta el poeta Antonio Arroyo: “me dieron la noticia Dani Bernal y Miguel Angel Galindo. El pobre, con su sordera total, ya se caía por la calle, y Mayte, su hija, me dijo hace tres meses que estaba debilucho. A mí me vino la imagen en su cocina, en la mesa de formica y mantel de hule, su “¿oíste?” continuos, diciendo que le gustaba ser el mexicano del cuadro que le regaló Rafael Arozarena, ahí, despreocupado, apoyado en un muro y nada alrededor.”
En Gaceta Semanal de las Artes, del vespertino La Tarde, publicó muchos de sus trabajos junto con los componentes del grupo fetasiano. Fetasa fue una temprana manifestación de su genio creador, ya que apareció en 1957, cuando la narrativa canaria ni siquiera daba señales. También fue autor de Parhelios, Pulsatila, Tassili (1992, finalista del Premio Nadal en Barcelona), Carpanel, etc. En sus libros de relatos figuran Conjuro en Iguana, Siemprevivas, Cuatro relatos.
El profesor Juan del Rey Poveda, del colegio Leoncio Rodríguez, La Esperanza, estima que “la escritura de Isaac es peculiar, tiene peso propio, un sello de identidad, es especial. Además, sigue una línea coherente desde que publicó Fetasa (1957): un lenguaje para que el personaje se encuentre a sí mismo en un mundo novelesco caótico y hostil. Escritura, pues, existencialista. Lenguaje y contenido crean ficción, novela o cuento. La palabra literaria construye un universo de significados, de personajes, de acciones que le interesan al novelista. No sobra nada, todo es esencial. Isaac de Vega escoge sus vocablos para ir contándonos lo que le importa, y nada es gratuito o superficial. Estamos, por otra parte, lejos del realismo del siglo XIX, que era un espejo que dificultaba ver el interior de los personajes y las cosas. Ahora se trata de analizar con profundidad al ser humano y que éste se vea como realmente es. El tiempo no es cronológico; el espacio es un laberinto en el que hay que encontrar la salida. El escritor crea un universo literario.”
En su magnífica tesis doctoral, calificada con sobresaliente cum laude y premio extraordinario, Juan José Delgado señala que “en un lugar de tertulia, en torno a 1950, unos cuantos jóvenes nacidos en la década del 20 se aproximaban a una cierta afinidad de pensamientos, confluían en unas comunes lecturas y encontraban en la cita habitual un pretexto para conversar sobre diversas cuestiones, sobre algunos temas que si, en principio, no venían de la literatura, acabarían arribando y fijándose en sus respectivas obras literarias aún por venir. No pretendían dar con los fundamentos de un sistema, llamémosle, filosófico; se interesaban por poner a flote de conversación y de escritura todas sus intuiciones e incertidumbres.
El debate iba paulatinamente trazando un curso en espiral que tarde o temprano culminaba en un término, en un concepto tal como Dios, como Infinito, como Eternidad,… Ideas, abstracciones, en suma. No fácilmente comprensibles pese a la terca pretensión del grupo de solucionar el problema.
Diremos sus nombre: Francisco Pimentel, Antonio Bermejo, Rafael Arozarena, Isaac de Vega y José Antonio Padrón. Ellos vieron que aquellas palabras- Dios, Infinito, Eternidad- ya estaban impuestas en la Cultura y en el Pensamiento. Y esto no casaba con la actitud del grupo, que era la de alcanzar una existencia auténtica y predeterminada. Aquellas palabras no le pertenecían íntimamente; servían más bien para encauzar la vida por la gran marea homogénea y cómoda de la humanidad. Ellos entendieron que necesitaban una palabra propia, una palabra especial que contuviera en su nombre el gran misterio. Y Rafael Arozarena, poeta del grupo, la articuló: Fetasa. Tan camaleónica terminó siendo que Fetasa, es también el título que le recomienda el grupo a Isaac de Vega para nombrar la que será su novela más emblemática.
"Fetasa" probablemente sea una creencia y, en ese sentido, cada quien del grupo, libérrimamente, intuye un mundo dinámico y propio. "Fetasa" pudiera ser un grito, un salvoconducto con el que sobrepasar unas realidades ya impuestas, cotidianas, las cuales en nada suenan con la existencia única e irrepetible del ser humano. Fueron creando un clima con unas actitudes y composturas próximas a la excentricidad, síntoma de una alegría de vivir airada, como aireados y críticos eran los debates en donde siempre se enzarzaron. Pero la idea del mundo, de sí mismos y del universo también se iba resolviendo en escritura. Las formas e intenciones de la literatura realista y social de los años cincuenta no se hallan registradas en la obra de los fetasianos. Se apartan de lo ofrecido por el panorama literario de la península y se aproximaban, adelantándose en el tiempo, a algunas de las propuestas del "boom" hispanoamericano.”
Fetasa es literatura casi hermética, llena de símbolos. Lo absurdo y lo existencial se dan la mano. Hay un hombre que mira el mar:
“Es más de media noche. Las estrellas lucen claras en el firmamento y a su débil claridad se levantan bruscos y negros los accidentes de la costa. Dentro de poco saldrá la luna. Entonces tendrá que salir. El mar está quieto, negro y manso, amenazador y frío en su quietud, sin fin hacia el horizonte, agobiante con su masa enorme. Apenas si unas leves ondas chapotean en la playita y, de tarde en tarde, ponen una roseta blanca en torno a las rocas cercadas. Más lejos, la costa se adentra bruscamente en el agua en una punta audaz y afilada. Allí tiene que ir…”
Ilustraciones: diario El Día
 

lunes, 3 de febrero de 2014

De Hannah Montana a Miley Cyrus: la doble moral que tanto nos gusta

Ya sabíamos que los norteamericanos son fruto de tatarabuelos fanáticos que entendían la religión de una manera puritana, y por ello en cuestiones de conducta se caracterizan por practicar una doble moral que lógicamente preserva buenas dosis de hipocresía. Esa doble moral les permite practicar a fondo el ideal de la codicia e intervenir en conflictos que se desarrollen lejos, desarrollar la industria armamentista es uno de los pilares del sistema. Pero a cambio tienen la mejor investigación del mundo, la mejor innovación, las mejores universidades, incluso le ponen parches de vez en cuando a su despiadado capitalismo, del mismo modo que los bancos españoles han ganado este pasado año una abultada cifra e intentan publicitarse como la banca “humana”. Volviendo a USA, la profunda lacra de mantener la pena de muerte y la sacrosanta libertad para poseer armas en la mesilla de noche queda en un extremo y en otro esa capacidad de innovación, la vitalidad de una cultura capaz de hacer autocrítica desde la novela, el cine, el pensamiento.
La niña que se hizo famosa en la serie Hannah Montana protagonizó un auténtico lavado de cerebro a una tierna generación. Fue objeto de culto desmesurado porque esa industria cultural sabe vender como nadie sus productos. Aquel edulcorado icono que cantaba y bailaba se ha transformado ahora en una agitadora erotómana. Niños de 10 y 12 años se refieren ahora a ella como “esa guarra” que se desnuda y se masturba en sus videoclips. Muchos crecieron con Miley Cyrus, y ahora con el destape integral de la jovencita piensan que se ha servido de la sexualidad para ganar mayor impacto mediático, a fin de cuentas para triunfar hay que llamar la atención. Todo esto en un país donde sigue siendo ilegal bañarse en top-less, te pueden detener si te hacen una felación en el coche, como le sucediera al británico Hugh Grant.
Cierto es que la sexualidad estalla precozmente, a los 14-15 años muchos niños se sienten plenamente adultos aunque mentalmente no lo sean. Hay un acelerón histórico en el inicio de las relaciones íntimas, el sexo ha dejado de ser tabú y ha pasado a ser objeto de exhibición y consumo fácil. En definitiva, la cantante ha adoptado los mismos métodos de provocación y escándalo que tanto rédito le dieron a ilustres predecesoras como Madonna. Así que se aleja de la factoría Disney, hace propaganda de preservativos, insinúa que fuma marihuana, qué valentía la de Uruguay al legalizar el consumo de esta droga, y les dice a sus fans que la mejor forma de rebelarse es siendo activos sexualmente, así lo mostró en una gala dirigida a una audiencia de 14 años. Claro que esta niña-mujer no es un producto del azar, al contrario: su carrera ha sido diseñada al milímetro desde buenos equipos de asesores-consultores. Y es que el poderío de la industria es descomunal, ya se sabe que el sexo comporta un elemento de morbo que funciona en el espectáculo y en la vida. Es lo que se cuenta: sábado por la noche, sesión de cambio de parejas, domingo a las once, asistencia a la función religiosa expiatoria.
La doble moral se manifiesta en todas partes. Así hace días una joven maestra de educación especial y modelo estadounidense fue apartada de su trabajo por haber publicado fotografías “picantes” en su cuenta de Facebook y en revistas. Alguien mandó las imágenes a la dirección de su escuela y a un periódico local. Las fotografías tan “escandalosas” eran  inocentonas y tras las oportunas deliberaciones ha sido repuesta en su trabajo. Menos mal, allí una maestra puede ir a la cárcel si trata de seducir a algún alumno. No hay que irse tan lejos: a una chica noruega, Eva Sannum, que fue novia oficial del príncipe Felipe, la Casa Real le impidió convertirse en futura reina de España porque en su profesión de modelo había hecho anuncios de bañadores y también de ropa interior. ¡Qué escandalazo en un país tan inquisitorial y tan amante de aquella idea de que la mujer casada, la pata quebrada! Eva Sannum es una madre feliz y una modelo cotizada. Y ahora resulta que el matrimonio del sucesor de la Corona con Letizia Ortiz no pasa por sus mejores momentos, se comenta que la joven padece algún desarreglo nervioso semejante a la bulimia, como le pudo suceder a Lady Diana. La de vueltas que da el destino, la de cosas que pueden suceder por tomar una decisión u otra.