martes, 23 de febrero de 2021

3 poemas de Loreto Sesma (nueva poesía española, 24 años)

 


DEBERÍAN HABERME AVISADO

En la radio suena...

Somos dos,
para qué queremos más.

Aproximación

Deberían haberme avisado
de que acabaría sintiéndome como una niña
que aprende a sumar contando los lunares de tu espalda.
Una niña que se siente perdida
si pierde su muñeco preferido.
Una niña a la que se le hacen las horas eternas
cuando espera a que su madre le venga a buscar al colegio.
Quédate.
Deberían haberme avisado
de que moriría por vernos
borrachos,
dispuestos a comernos la noche
(y la boca)
Madrid pidiéndonos tregua,
poniéndonos frenos en las ganas.
Los cuatro portales de tu calle que hay antes de llegar a tu casa
viéndonos intentar calmar las chispas.
Fuego.
Yo no sé qué es el amor
pero he visto arder Madrid,
tu edificio
y tu colchón
cada vez que nos sonreímos
y me ha importado una mierda morir en el incendio.
Quédate.
Deberían haberme avisado
de que todo mi mundo acabaría girando alrededor de tu sonrisa
desde que es el único sol que podría llegar a alumbrarme este
[túnel sin salida.
Que aprendería a morder el polvo porque preferiría cavarme mil
[tumbas
antes que verte a ti únicamente perder la risa.
Romperte la ropa,
rompernos los labios.
Quiero romperte los miedos
y eres el único
(y primero)
al que no podría,
ni aunque quisiera,
romperle el alma.
Yo que sé,
que ahora estoy enganchada a cada uno de tus precipicios y a tu
[cielo.
Así que quédate.
Conmigo.


SE ME ESTÁN DURMIENDO LAS MANOS

Se me están durmiendo las manos de tanto cruzar los dedos,
como si así todo fuera a ir mejor.
Se me están durmiendo los pulmones
de tanto soplar unas velas que nunca se apagan
ni cumplen deseos.
Se me están durmiendo las piernas de tanto correr
para llegar a una casa
donde ya nadie me espera.
Se me duerme el corazón,
agotado,
de tanto reponer sangre después de cada golpe.
La sonrisa,
y ahora parezco uno de esos muñecos con las comisuras al revés.
Se me cierran los párpados porque no quiero darme cuenta,
no quiero ver
que de nuevo no he llegado a tiempo.
Me estoy durmiendo,
y lo que es peor,
ni aún así consigo soñar
ni que empiece a las horas un día nuevo.


ANOCHE SOÑÉ CONTIGO

En la radio suena...

Eras mi autopista, mi última luz, mi primera carta, la electricidad.
Era verano, llegaba septiembre...
Un resplandor en la carretera,
no había invierno en tu alcoba,
todas las canciones son la imagen de nuestra historia...

Llegaba septiembre.

Anoche soñé contigo,
como llevo soñando todas las noches desde que te conozco
incluso aquellas que duermo contigo.
He pensado en ponerle a estos versos tu nombre,
en ponerle a todo esa risa tuya para saber llevarlo mejor.
Perdóname,
sabes que todavía no me acostumbro a la buena suerte
y mucho menos a llevarte como amuleto.
Me aprieto el pecho
como quien tiene el miedo a que se le caiga el corazón,
como quien abandona la razón,
se deshace del caparazón,
y deja crecerse alas.
¿Recuerdas la primera vez que me llamaste?
Cómo te movías por tu casa,
cómo me reía yo desde mi habitación.
¿Y la primera vez que nos vimos?
Tú desviándome la mirada,
yo comiéndote con los ojos,
intentando parar los mil antojos
que me pedían morderte.
¿Qué me dices de la primera vez que nos besamos?
Tú me acababas de decir que no salías los sábados,
yo no paraba de reír
y tú solo querías cerrar los párpados
(luego entendí que era tu manera de huir).
Me acuerdo también de aquella vez que te querías ir,
querías desaparecer.
Lloré tanto...
Me di cuenta de que habías hecho nacer algo,
que no podía ver cómo te ibas.
No te fuiste,
menos mal,
porque si lo hubieses hecho no estaría escribiendo esto
y no podría contar esta historia,
(la nuestra)
que es el mejor poema que sabré escribir jamás.

A

Estrategia de crisis: Menen, Macri, Cristina, ¿y las vacunas? : Argentina, tierra pródiga en construir lacras



Eduardo Sanguinetti, Buenos Aires - Especial para Nova

Nadie es inocente en este carnaval rabelesiano al que asistimos como espectadores y actores casuales, compuesto de funcionarios disfuncionales, que disfrutan apaciblemente del microclima del poder, enviando a sus mensajeros a sembrar caos en el caos, en esta tierra pródiga: Argentina, donde la incertidumbre en grado sumo, ha sentado reales, desde hace dos siglos. 

No seamos ingenuos, el futuro de este país está trazado de manera concreta, obtusa, real y atroz, instancia que nos lleva a transitar senderos esencialistas, pues los "siempre presentes, agoreros del desastre", no nos dejan la posibilidad a los ciudadanos de a pie, de alentar y accionar en tiempo y espacio, que es 'hoy', un presente que devino materializado en un espejo sucio, que no refleja imagen alguna de visibilizar la verdad. ¿Les parece a quienes no se dejan engañar y tienen memoria, que Horacio Verbitsky, que "no da puntada sin hilo", acuda a un "viejo amigo", Ginés (quien en rigor a la verdad, reconstruyó el sistema de salud devastado), para que le dé una mano, solicitando ser vacunado fuera de protocolo?, ¿No había manifestado "el perro" Verbitsky que no tenía apuro en vacunarse, que iba a ver los efectos adversos que podía producir la vacuna? Adelantándose al trascendido que iba a ser público de una investigación periodística, sobre vacunatorio VIP, Verbitsky parte y nombre destacado de la lista de vacunados, decidió hacer público su caso en el programa del Destape del día viernes, dejó mudos a todos los de la radio, llevándose puesto al ministro Ginés González García, a Aranda el segundo de Clarín, 'con esa risita' y cierta candidez simulada, parecía Heidi, pero no era Heidi, como me comentó un conocido en las redes, creando un clima de instantánea incertidumbre en el país. Me llamó la atención con la rapidez que el presidente Alberto Fernández (flamante candidato al premio Nobel de la Paz, propuesto por Evo Morales) le pide la renuncia a un ministro, tan entrañable para él, como lo fue Ginés Gonzáles García, no lo hizo con Donda, Solá, ni Trotta, “funcionarios que no funcionan”... me hubiera agradado no recule en la expropiación de Vicentín, en asunto de exportaciones de los super star del campo, o seguir intentando negociar con el FMI, una deuda soberana impagable, tomada por "el aceitoso" Macri, el que dejó tierra arrasada en cuatro años de desgobierno, quién asumió procesado, ¡memoria! "El perro" es sagaz y un gran armador de operaciones, ¿lo ignoran?, ¿habrá quizás salvado el trasero a alguien en esta opereta?, ¿les ha servido en bandeja el escándalo ocasionado, a Macri y su banda cacofónica, de informantes rentados para encontrar excusas oportunistas para hacer campaña sucia?, en la lista del vacunatorio VIP, no olvidemos, contra protocolo figuran funcionarios del Frente de Todos y en municipios diversos funcionarios de JxC y familiares de todas las edades de Moyano y otros “atorrantes con chapa", o quizás ¿envió un mensaje a CFK? o ¿a la Cámpora?... ¿por qué, para qué este relato encriptado?... 'algo' se está gestando, bastan días para comprobarlo… el negocio de las vacunas es el botín, no dejar de tenerlo en cuenta. Cristina no hizo una declaración, su silencio aturde... creo que a Alberto es a quién más le suena, sobre todo cuando este caso se produce cuando el Gobierno lanza el Consenso Económico y Social, presentado con bombos y platillos en el CCK, con discurso inaugural del ex-ministro de Gobierno de Menem, Gustavo Beliz, actual funcionario de Alberto Fernández, quien se mostró asimilado a contraponer la sumatoria de visiones a "la avaricia de la mirada excluyente", irónico ¿no?... 

Aprovecho este editorial para hacer mención y recordar la muerte de Carlos Menem el "Turco" farandulero, nefasto personaje de nuestra historia, quién combatía al capital, acumulándolo y negociando Argentina, tierra pródiga en construir lacras de cualquier color y especie. Todo es un fraude, una estafa, sobre todo en tiempo de pandemia de Covid-19 y el negocio de las vacunas ausentes, mercantilizadas por mafiosos laboratorios... vacunas sólo presentes, para militantes de la tilinguería, de quienes en nombre de luchar contra la impunidad, son impunes, negando derechos, a los denominados esenciales, quienes según palabras del Gobierno serían los primeros en recibir las dosis de las vacunas, cómo apreciamos en este puntual y resonante caso, que me resulta una "estrategia de crisis", con control de daño causado... y aún, nadie ha dado explicaciones respecto a los millones de vacunas que llegarían al país este verano, que será otoño, inexistentes hasta el día de hoy, como anunciaban en "alta voz" portavoces del Gobierno, sin haber cumplido con los expresado, psicopática actitud, por cierto, la vida de millones depende de esta vacuna... ahora que la cabeza de Ginés ha rodado, ¿Pfizer y otros laboratorios enviarán vacunas?, quién sabe en este juego de bagatelas todo es posible. 

Sin dudas el 'final de juego' de esta parodia tiene consecuencias, más nunca para los responsables y cómplices de delitos flagrantes para la comunidad toda, pero sin dudas, si las tiene, para los profesionales de la salud, escolares, que en su fragilidad están expuestos a contagios acudiendo a clases, por capricho marketinero del futuro "papá" Larreta, la "mariscal de campo" Acuña y el "seducido" Trotta, en año de campaña electoral no olvidemos, toda la "carne al asador" diría el paisano... no me olvido de los docentes y los cientos de miles de personas mayores, esperando el día y hora de ser vacunados... espero se concrete... tal vez, quizás mañana, futuro indefinido. Hace unos años, en Congreso de Filosofía y Comunicación, en una ponencia acerca de los derechos humanos, manifesté: "Los Derechos Humanos parece que solo basta proclamarlos y regodearse en promocionarlos, desde los más diversos organismos e instituciones del poder, que los dejan de lado en el preciso instante, en que deben ser aplicados, ante los más diversos atropellos a los pueblos, en su dignidad de «ser», del derecho irrenunciable de permanecer, en igualdad, solidaridad y fraternidad. El silencio opera de manera sistemática, en quienes los publicitan, dando lugar a un continuo atropello a dichos derechos humanos, en nombre de intereses políticos de dominación que dificultan la relación de las comunidades empobrecidas y cada día más cerca del automatismo como modo de vida". Este discurso podría aplicarse a este tiempo, donde la agresión y violencia sistemática al pueblo argentino se replica de modo sustancial en actos que afectan a nuestro buen nombre y dignidad.

lunes, 22 de febrero de 2021

"La identidad es un cajón de sastre en el que interviene la historia y el paisaje" (Luis León Barreto, en la revista literaria "Trasdemar")



La Revista Trasdemar prosigue la estela de las revistas de vanguardia, que a lo largo del siglo XX realizaron encuestas a creadores de la época para favorecer el debate y el diálogo en el panorama literario y cultural

La isla como espacio de creación

¿Qué representa la insularidad para su génesis como autor? Háblenos de su experiencia creativa en el ámbito de la escritura: ¿cuáles fueron los orígenes de su proceso de producción literaria?

La insularidad sin duda afecta a la creación literaria o artística, en cierto modo genera un sentimiento dramático de la vida debido a una cierta claustrofobia, que se ha incrementado en el transcurso de la maldita pandemia del Covid, en la cual me he sentido muy angustiado porque para mí es esencial subirme a un avión e irme lejos, tenía 3 viajes pagados en el 2020 y no pudimos hacer ninguno. A saber cuándo volveremos a poder viajar en serio. Porque privarnos de la posibilidad de coger un avión y de ir donde nos apetezca es algo terrible. Nos quitan un derecho fundamental. Pero esta sensación es ambivalente, porque, por otro lado, el autor sabe que vive en un espacio privilegiado en cuanto a condiciones climáticas, naturaleza y sentido paradisiaco. Este espacio permite comprobar la dimensión de los mestizajes humanos y culturales. Mis orígenes fueron un verano en Londres, 1969, cinco meses allí en los cuales me sentí solo y empecé a escribir una novela corta y un libro de poesía. La novela estuvo a punto de ganar el premio Sésamo 1970, llegué a la final y el ganador obtuvo 3 votos y yo 2, me defendieron Héctor Vázquez Azpiri y Manuel Vicent. Con el libro de poemas gané el Julio Tovar de 1970.


La isla como lugar de influencias

¿Cuál es su relación literaria con la experiencia de la insularidad y las influencias recibidas de la tradición o las tradiciones culturales de su lugar de origen?

A mí como insular me ha influido un cúmulo de cosas, creo que el insular es un ser que tiene las antenitas puestas para observar lo que pasa fuera, y para asimilarlo. Entonces, lo que nos llega de fuera lo reelaboramos, lo digerimos y así construimos un lenguaje digamos particular. Me han influido los cronistas de la conquista, desde Abreu Galindo, Le Canarien o Viera y Clavijo, hasta los escritores regionalistas del XIX, el gran Agustín Espinosa, los grandes escritores cubanos, como Alejo Carpentier, los grandes escritores latinoamericanos, desde García Márquez a Sábato. En pintura te influye un Néstor, en música la reelaboración del patrimonio del folklore a través de un Teobaldo Power. El creador canario, desde mi punto de vista, es una esponja que lo recibe todo. No hemos tenido filósofos pero hemos tenido poetas. Y hay un gran caudal de publicaciones que nos han analizado, el paisaje, la idiosincrasia, las formas de vida, con los exploradores europeos que han venido aquí. Y con los millones de turistas que han venido, atraídos por el clima.


La isla como proyecto cultural

¿De qué modo considera el valor de la isla o del archipiélago en su propia cosmovisión literaria? ¿Qué opina acerca de las semejanzas y los parentescos entre su lugar de origen y otros territorios insulares?

Son múltiples los referentes culturales que influyen a un escritor insular. De un lado, aprecias que en las islas existe un cierto pensamiento mágico, de ahí que prolifere tanto la poesía. Se aprecia desde las Endechas a la muerte de Guillén Peraza, siglo XV, donde se nota la prevalencia del paisaje y ese sentido existencial y un tanto agónico que tiene el paisaje. El arcaísmo del lenguaje, los portuguesismos, los americanismos, los anglicismos –producto de la presencia británica aquí desde finales del XIX– denotan que el habla canaria es diferente de la peninsular, se acerca más al Caribe. En La Palma por ejemplo hay un culto a las leyendas prehispánicas, el guanche como “buen salvaje” está presente, Tanausú es el referente por su resistencia al conquistador.


La isla como punto de referencia

En su opinión, ¿el paisaje contribuye a la formación de una estética de la insularidad? ¿Qué aspectos considera más relevantes en la mirada hacia la insularidad desde la literatura o el arte?

Creo necesario admirar a escritores insulares como Samuel Beckett o Pirandello, o James Joyce u Oscar Wilde. Con frecuencia los autores insulares han sido rompedores, diferentes. Yo creo necesario resaltar el papel que la cultura rural, el ruralismo, ha tenido y en cierto modo sigue teniendo en la definición de lo insular canario. De ahí el aluvión de tradiciones, mitos, creencias. Las epidemias, el vulcanismo, los periodos de sequía, las hambrunas: todo eso también nos define.


La isla como vía a la universalidad

¿Cómo le gustaría definir la identidad insular? ¿En qué medida las diversas formas de la movilidad humana, como las migraciones o el turismo, influyen sobre la creación literaria en las islas? Desde su perspectiva, ¿qué lugar ocupan las nociones de cosmopolitismo y universalidad en la cultura insular de cara al futuro?

La identidad insular es una especie de cajón de sastre en el que interviene la historia y el paisaje, es decir: la huella que han dejado los siglos de mestizaje y la memoria por una parte y por otra la constatación de que somos diferentes. Nos conquistaron los españoles y han dejado un poso en nuestra conciencia, si nos hubiesen conquistado los portugueses (que habría sido tal vez más lógico por la expansión portuguesa hacia Madeira) o los británicos –que organizaron nuestra economía en el XIX y buena parte del XX– el poso a lo largo del tiempo habría sido similar. Somos nosotros y lo que nos viene del exterior, incluso hemos sido pioneros en ciertas fases de nuestra literatura: con Cairasco de Figueroa, en el siglo XVIII dimos figuras importantes en la Ilustración, fuimos pioneros también en el movimiento surrealista, con Agustín Espinosa como el mejor novelista del surrealismo en España. Fuimos adelantados en la poesía social con la Antología Cercada al final de los años 40. Es decir que tenemos una literatura insular pequeña pero valiosa, y digna de ser comparada con las literaturas que han surgido en territorios de similares características. La isla es también una puerta la universalidad, hay historias como la novela Las espiritistas de Telde que podrían haber surgido en Sicilia, en Mallorca, en Cerdeña o en las islas griegas, porque tienen esa connotación claustrofóbica, en la que se mezclan la pobreza, la ignorancia, el fanatismo.


Luis León Barreto (Los Llanos de Aridane, 1949) Escritor y periodista,  Miembro de la generación de los 70, ha publicado hasta ahora 27 libros: novelas, pero también ensayos, (entre ellos una monografía artística, un  ensayo histórico y un ensayo literario titulado La Literatura y la Vida), novela negra, libros de relatos, cuentos para niños y poemas. Hijo predilecto de La Palma (2010), Hijo adoptivo de Telde (2012). Titulado por la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, Sección de La Laguna, en 1972. Ha ganado diversos premios periodísticos y culturales, entre ellos: el premio Víctor Zurita de articulismo (1980) convocado por La Tarde, de Santa Cruz de Tenerife, el premio “Leoncio Rodríguez” de artículos periodísticos (1987) de la empresa de El Día, en Santa Cruz de Tenerife, Premio León y Castillo de periodismo, del Cabildo de Gran Canaria (1984) y Premio al Mérito Cultural, del Círculo Cultural de Telde, con votación popular, “por su trayectoria a favor de la cultura canaria” (1999). Entre los galardones literarios destacan el Premio Julio Tovar de poesía, Santa Cruz de Tenerife (1970) con Crónica de todos nosotros, el premio Benito Pérez Galdós, de novela, Las Palmas de Gran Canaria (1976) con Ulrike tiene una cita a las 8, elXVI premio de novela Blasco Ibáñez, ayuntamiento de Valencia (1981) con Las espiritistas de Telde.   En la convocatoria de 1970 del premio Sésamo de novela corta (Madrid) fue primer finalista con Estamos abriendo caminos en la noche. Tras ser sometida a la censura del momento, se desaconsejó su edición, pues era un retrato de una juventud politizada y sexualizada. Entre las traducciones de su obra literaria a otros idiomas, destacan los títulos: Spiritism la Telde, 1996, Editorial Nemira, Bucarest (Rumanía), Die Spiritistinnen von Telde, al alemán, Anthologie Die Kanarische Literatur, CCPC, 1996. Kanarska kratka prica, antología de narradores canarios en Zagreb (Croacia) 2003. The spiritists of Telde, Anthology of Canary Island Literature – CCPC, 2007. Le spiritiste di Telde, Infinito Edizione, (Italia, 2010) y Les Spirites de Telde, Harmattan, (París, 2011)

ENLACE: http://www.trasdemar.com/home/entrevistas/la-identidad-insular-es-una-especie-de-cajon-de-sastre-en-el-que-interviene-la-historia-y-el-paisaje-luis-leon-barreto/

miércoles, 17 de febrero de 2021

Manuel Rivas: textos híbridos que funden periodismo, poesía y ficción

Texto: Javier PINTOR   Foto: Juan HERRANZ

Manuel Rivas borda los textos híbridos que funden periodismo, poesía y ficción. En estos textos encontramos su voz más rebelde y algunas de sus mejores creaciones. Son textos en los que domina el aliento poético, el inconformismo ciudadano y la palabra precisa y humana que desvela realidades ocultas.

Rivas comenzó a trabajar como periodista muy joven, a los 15 años, escribiendo para el diario coruñés El Ideal Gallego. Luego vendrían sus colaboraciones en Teima, primer semanario escrito en gallego, y su traslado a Madrid, donde estudió Ciencias de la Información. Esta actividad precoz se mantiene después de tantos años con sus colaboraciones en El País y la creación en 2014, junto con el periodista Xosé Manuel Pereiro, de la impagable revista mensual Luzes, que reúne crónicas, análisis y creación literaria. Una revista que reivindica el periodismo en papel y un espacio para reflexionar a fondo sobre el momento presente. Este mismo proyecto vital y profesional que aparece en muchos de los libros de Manuel Rivas es uno de los motivos que inspira Zona a defender (Alfaguara), un conjunto heterogéneo y urgente de textos en el que es muy identificable el activismo político inherente a este autor. Rivas lanza su mirada irónica, ácida, subversiva, poética sobre algunas de las injusticias que nos rodean y las analiza con sutileza, ojo crítico y, en ocasiones, con retranca.

Manuel Rivas es un autor de ritmo pausado, parsimonioso, que observa el mundo en profundidad y que reivindica el humor y la risa como compañeras del pensamiento. En esta línea lamenta la falta de compromiso e ingenio de muchos de nuestros gobernantes: “Entre las especies en extinción, la del político con el don liberal del humor y la ironía”. Estos seres deambulan por el mundo con semblantes serios, pesarosos y que no son otra cosa que “ladrones de derechos, fabricantes de sitios tristes”.

Zona a defender es un texto revolucionario porque Rivas, como Lorca, es un poeta que entiende la literatura como una forma de combate que debe estar al lado de los desfavorecidos, sean mujeres, inmigrantes, trabajadores en precario o artistas. Su sentido revolucionario afecta también a la composición de los textos, de ahí que en su obra esté siempre explorando nuevos cauces comunicativos y que muchos de sus libros sean artefactos expresivos en los que tienen cabida la poesía, el ensayo, el reportaje y las más variadas formas de ficción.

El libro parte de la premisa de que en nuestro mundo deberían multiplicarse las zonas a defender. De este modo, se insiste en la defensa del medio ambiente y la naturaleza, del periodismo digno, de las mujeres, de los lazos familiares, del humanismo, y muy significativamente se subraya la necesidad de proteger y recuperar “el aliento de las palabras y el acento de la verdad”. Manuel Rivas aboga por defender el sentido de las palabras, clama por un lenguaje que “desmonte el odio” y exige una ecología de las lenguas que las preserve de su aniquilación. En este sentido, valora las bibliotecas, las librerías y los ateneos como espacios igualitarios, lugares de ecología social.

Esta preocupación por el lenguaje y por estos espacios de libertad y cultura está muy presente en toda su obra y es el motivo que inspira novelas como Los libros arden mal (2006) o El último día de Terranova (2015). Rivas se declara lector anfibio y con sorna comenta que es partidario de los libros demasiados largos y las películas demasiado lentas.

El lado más intelectual y de lector compulsivo de Rivas lo encontramos en las innumerables citas y comentarios sobre libros y escritores que aparecen diseminadas a lo largo de todo el texto y que premian al lector con rutas de lectura complementarias.

En Zona a defender también nos encontramos con relatos de infancia y adolescencia, con historias familiares y crónicas actuales que exaltan la memoria y reclaman la necesidad de descolonizar la imaginación para alcanzar la verdad. Algunas de estas historias conmoverán al lector, otras le incomodarán y algunas, como Los expertos y las vacas en la niebla, le divertirán por su tono humorístico y nostálgico. Allí y en otros textos se describe la esquizofrenia del solucionismo tecnológico y se carga contra los peligros de internet y el discurso tecnoutópico tan arraigado en nuestros días.

Textos complementarios como Contra todo esto (2018) y Zona a defender (2020) nos muestran a un autor indignado que ha tomado conciencia de las desigualdades e injusticias sociales y las denuncia a través de la escritura. Rivas ha escrito un libro valiente, a ritmo de jazz, que retrata asuntos molestos con esperanza libertaria y que nos advierte sobre lo que está sucediendo en las calles y en los campos en el momento presente. Un libro que educa nuestra mirada y enriquece nuestro conocimiento del mundo.

(De www.librujula.com)

martes, 16 de febrero de 2021

5 poemas de Joan Margarit, Premio Cervantes, recién fallecido



Días de abril

Los pájaros de aquella primavera
es lo que escucho ahora en mi silencio,
pendientes de cambiar cantos por lágrimas.
El ataúd y el canto de los pájaros
no puedo separarlos desde entonces.
Sólo me nutre ya la inteligencia,
que prefiere el invierno con sus charcos helados,
caras grises y suaves por el frío.
Los campos que parecen estar muertos,
los abetos que callan por los años
que han transcurrido ya sin Navidad,
porque sería aún mucho más triste
cantar nosotros solos las canciones.
El pensamiento, al que descoyuntaron
la oscuridad de la pasión y el sexo,
no ha encontrado la paz hasta la senectud.
Es la impotencia la que nos socorre.
La que, haciendo imposible ya el futuro,
salva el breve presente, dignifica el ayer.

Últimos ecos

Terminada la guerra,
el saco familiar de historias tristes
se abría en cada casa: personajes
que para aquellos niños fueron sólo
un nombre, un dolor vago en los retratos
explicados en tardes de domingo
sin luz eléctrica, que se morían
oscurecidas como un gran desván.

Nuestra alegría se desparramaba
por todos los solares, con silbidos
que en el crepúsculo se oían
mezclándose al llamado de las madres.

Vuelvo a la Escuela Nacional de Niños,
puedo oír, en la calle sin aceras,
el recreo en mitad de la mañana,
el griterío y las rodillas sucias
tras pelotas de trapos y cordeles.

La calle polvorienta donde estuvo
con su estucado gris y sus dos aulas,
sin ningún patio ni jardín, mi escuela.

Pero, de aquellos días queda, apenas,
el frío anochecer
que mi padre traía en el abrigo,
miedos nocturnos, tardes
de juegos en lejanas azoteas.

Y la sombra de inviernos ferroviarios,
cuando al alba mi madre iba alejándose
por una calle oscura y solitaria
con mi hermana cogida de la mano:
la maestra y su niña hacia la escuela,
tapadas con bufandas bajo el frío.

La infancia transcurría sin pasado:
cometas de papel en la alta tarde
y canicas debajo de los muebles
y aburrimiento de calcomanías
en los días más fríos y lluviosos.

Mi madre, con mi hermana, ya se alejan
en un tren sin paradas que recorre
las soledades de mi propio invierno.

De Crónica (1975)

El buscador de orquídeas

No había en casa libros adecuados
para el desasosiego adolescente.
Los de urbanismo eran aburridos
Cataluña, pueblo desdichado
me parecía un título muy triste.
Cogí el Mein Kampf, un breve libro negro
que tomé por profundo. Así empecé
por el lugar más sucio de la literatura.
Las palabras de Hitler, tan vulgares,
eran un pozo negro.
No lo he olvidado, pese a que no lo recuerdo.
Me di de bruces con la realidad.
Fue allí donde empezó la poesía,
difícil y sin falsas esperanzas.
He hecho siempre como el jabalí,
que busca y, delicado, escoge y come
el bulbo -conocido como el orquis
de la orquídea.

De Casa de misericordia (Visor, 2007)

Aurorretrato con mar

Aquel niño callado. Juega solo.
Permanece detrás de estos ojos de viejo,
resiste la embestida brutal del mediodía
oyendo los confusos versículos del mar
y el grito de los cuerpos desnudos y oxidados
al entrar en las aguas transparentes y frías
de la playa de piedras. Avergonzado, corre
de un escondite a otro de los cuentos.

Duerme dentro de mí, desvalida criatura:
duerme dentro de mí, una noche de reyes,
donde en silencio vuelan las escobas
y los lobos dejaron sus huellas en la nieve.
Afuera brilla un cielo lleno de albaricoques,
y el mar azul oscuro de ciruelas
se deshace en los negros cuchillos de las rocas.

El verano de alcohol frío en los ojos
me hace sentir mi vida como la pulpa oscura
y dorada de un fruto que se pudre
alrededor del hueso del recuerdo.
Dentro de mí ocúltate, desvalida criatura.
Dentro de mí protégete de la cruel claridad.
Recita la leyenda que habla del niño gris
y de la miserable bicicleta
montada por el triste ciclista del suburbio.
Te busca y está cerca. Pedalea hacia aquí.

(De Cálculo de estructuras, 2005)

Un pobre instante

La muerte no es más que esto: el dormitorio,
la luminosa tarde en la ventana,
y este radiocasete en la mesita
-tan apagado como tu corazón-
con todas tus canciones cantadas para siempre.
Tu último suspiro sigue dentro de mí
todavía en suspenso: no dejo que termine.
¿Sabes cuál es, Joana, el próximo concierto?
¿Oyes cómo en el patio de la escuela
están jugando los niños?
¿Sabes, al acabar la tarde,
cómo será esta noche,
noche de primavera? Vendrá gente.
La casa encenderá todas sus luces.

(De Joana, 2002)

martes, 9 de febrero de 2021

Libre te quiero (poema en el día de San Valentín)

 


Libre te quiero


Agustín García Calvo

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

domingo, 7 de febrero de 2021

Aplaudo al papa Francisco: "A quien le guste el dinero, que no se meta en politica"



Eduardo Sanguinetti, filósofo y poeta, especial para NOVA

A quien le guste los autos de lujos, las casas suntuosas, los trajes finos y todas esas cosas, que no se meta en política”. Papa Francisco 

Desde los bordes, siempre discrepando, cual acto de vida, puedo decir que las traiciones a las que nos han expuesto los diversos gobiernos que soportamos como así también, sus corruptos dirigentes y funcionarios, me motivan a provocar un nuevo ‘juego’, acorde a nuevas reglas y normas de comportamiento, sin evasiones, ni ceremonias funestas.

El neoliberalismo genocida promueve indigencia de millones, perpetra despojo de derechos, expoliación de vida, degradación de la salud, el hambre como norma, sin visión de modificar el paisaje al cual asistimos hace tiempo, ¿no les molesta que manifiesten mercenarios de medios y gobernantes, decir que la izquierda gobierna en Argentina con multinacionales esclavizando a indigentes?, ¡hartan!, pues el sentido popular del que están tan alejados funcionarios outlet, no ignora que la aldea global es un invento de mafias criminales...

¡Ah! saben que Biden ya compra aviones de guerra... qué invasión estará preparando, para infiltrar su democracia sintética, en lejanas regiones. Parece que la pandemia, aún vigente, no ha dejado lecciones de humanismo, solidaridad y armonía en el planeta.

Desde mi agnosticismo no puedo dejar de aplaudir al Papa Francisco, ¡cómo no hacerlo!, de qué manera les molesta a las oligarquías locales y de países vecinos, a las burguesías pudibundas, que la denuncia contra el capitalismo salvaje la haga el jefe de la iglesia, de la que estoy apartado hace tiempo, no así de mis oraciones que a veces, muy de vez en cuando llaman al milagro... cómo no emocionarme que uno de los más trascendentes personajes del planeta, representante de miles de millones camine junto a los excluidos del mundo, denuncie las 'timbas financieras', siempre del lado de los humildes, de los que padecen hambre y exclusión... y no me vengan con comentarios domésticos, como los enviados por el Opus, o los arrastrados tras el santo grial, difamando a este ser valiente y capacitado como nadie... no ignoramos que cuando no se quiere ver, no hay más que cerrar los ojos... o ¿conocen algún gobernante denunciando como este Papa lo hace la porquería universal?, cantando por la igualdad, por los excluidos, por la destrucción de las armas, por la paz... los presidentes miserables, son funcionales, cobardes y traidores a quienes les han otorgado su voto, único derecho obligatorio en Argentina, cándidamente, para que negocien hasta el aire que respiramos... el agua ya cotiza en Wall Street.

¿Por qué?, ¿qué otra cosa hacer ante la evidencia de lo que significa, la cotidiana y humillante utilización por estos dirigente funcionales a multinacionales, para quienes como yo, me opongo sistemáticamente, con recursos renovados para efectivizar, las modificaciones de fondo, que jamás se llevaron a cabo?... o creen que no me he ganado la libertad de pronunciarme en desfavor de los cobardes, traidores y oportunistas, 'los siempre presentes', pintados de cualquier color, simuladores y destructores de la vida como la he concebido siempre, en verdad, armonía e igualdad, por supuesto renunciando a todo lo que degrada nuestro ser y estar en esta tierra.

Conozco a cada uno y cada cual de los/as "celebrities" mediáticos/as, construidos a piaccere del gusto del mafioso de turno, a las autodenominadas famosas, 'la banda de los post verdaderos', en fin los insectos de medios monopólicos y de los otros, elevados a tendencias y símbolos de la vacuidad, la 'falsa bandera' que opera para el gobierno y la denominada oposición, hábiles en el momento de disparar al blanco móvil de turno, una formidable mentira fabulada, que destruye la vida de los puros... y he aquí, el momento culminante, en el que debo advertir “la sumisión de lo evidente”.

Sumisión, que deviene en un pensamiento libre, al que no le interesa mucho influir en las masas ansiosas, hipnotizadas y prostituidas, ante toda la basura no biodegradable, incluidas las industria la cultura de un milenio degradante y degradado, que actúa de manera potente, en las redes sociales y medios de publicidad, haciendo nido en un inconsciente, que se disparará en un instante y por siempre, hacia un porvenir difuso, ahistórico, como el poder político neoliberal lo imaginó y efectivizó.

La analogía entre verdad y libertad es una cuestión de equilibrio, de prudencia, de política, de elección y en último término de libre albedrío. Lo dejan en claro millones de seres que ya no adhieren a democracias fingidas procedimentales y sus patéticos representantes y dicen ¡no a la mentira institucionalizada!, ¡no a ser considerados estúpidos!, ¡no a las fábulas que nos entregan los medios corporativistas!, ¡no a las grietas de estadios sociales!, ¡no al hambre de los pueblos!, ¡no a los violentos y fanáticos de ideologías podridas que acechan!, ¡no a los improvisados voceros de gobiernos represores y explotadores!, ¡no a obedecer todo lo que atente a una rutina de vida en armonía y paz!, ¡no a los discursos de trincheras de actorcitos apuntalados por conductoras antiguas y modernos maniquíes, asimilados al poder de las bestias!, ¡no a los mercenarios que amenazan y asesinan!, ¡no a presidentes ignorantes y esclavos de tendencias de imperios en putrefacción!, ¡no a los premios otorgados a los trepadores con contactos de todo tipo, los erotizados por moneda, de la comunicación eliminada!… basta!, pero ¡no!, las estafas son ad infinitum... la censura y el acallar voces es norma, ante la impasividad de los pueblos temerosos, cuidando su pedacito de cielo blanqueado a mano.

Debemos elevarnos más allá del común denominador del “yo”, ser libres, no hay espacio para tibios cobardes, para quienes anteponen negociar con el FMI una deuda soberana al hambre del pueblo y sus prisas ¿no discrepan?… están atentando contra los que poseemos ideas e ideales, un crimen de lesa humanidad, que elimina la democracia de manera circunstancial. Y medito: todo enriquecimiento en bienes materiales, es ilícito por definición… todo anónimo es mentira por definición… no peco de atrevimiento, camino, no me arrastro, no escucho las mentiras de quien vuela a lo gallina.

Atroz realidad la de Latinoamérica, ayer, hoy y pareciera por siempre, Cóndor II en acto, de la mano del Covid-19 y su familia de cepas, "sarna genocida imperial", ya han llegado para hacerse de nuestra libertad y recursos naturales,, con algunos cómplices silenciosos, que pareciera solo miden con vara financiera del debe y haber, en la vida de los pueblos, sojuzgados, temerosos y con pocos ánimos de construir épicas.

Los registros que se inscriben como sedimento de una memoria que olvida la pulsión de la historia, se imponen violenta y autoritariamente sobre una humanidad en estado de exilio de su vida y su devenir como parte de una comunidad, de una civilización que ya no existe, ya no es... intentar instalar lógica a los actos de vida de la humanidad, es tiempo perdido.

viernes, 5 de febrero de 2021

Llueve (poema de Vicente Aleixandre)


En esta tarde llueve, y llueve pura
tu imagen. En mi recuerdo el día se abre. Entraste.
No oigo. La memoria me da tu imagen sólo.
Sólo tu beso o lluvia cae en recuerdo.
Llueve tu voz, y llueve el beso triste,
el beso hondo,
beso mojado en lluvia. El labio es húmedo.
Húmedo de recuerdo el beso llora
desde unos cielos grises
delicados.
Llueve tu amor mojando mi memoria
y cae y cae. El beso
al hondo cae. Y gris aún cae
la lluvia.

miércoles, 3 de febrero de 2021

La pulga y un cuerpo de mujer (Cuento de Ryonosuke Akutagawa, Japón)


 

Una noche de verano un chino llamado Yang despertó de pronto a causa del insoportable calor. Tumbado boca abajo, la cabeza entre las manos, se había entregado a hilvanar fogosas fantasías cuando se percató de que había una pulga avanzando por el borde de la cama. En la penumbra de la habitación la vio arrastrar su diminuto lomo fulgurando como polvo de plata rumbo al hombro de su mujer que dormía a su lado. Desnuda, yacía profundamente dormida, y oyó que respiraba dulcemente, la cabeza y el cuerpo volteados hacia su lado.

Observando el avance indolente de la pulga, Yang reflexionó sobre la realidad de aquellas criaturas. Una pulga necesita una hora para llegar a un sitio que está a dos o tres pasos nuestros, aparte de que todo su espacio se reduce a una cama. “Muy tediosa sería mi vida de haber nacido pulga…”

Dominado por estos pensamientos, su conciencia se empezó a oscurecer lentamente y sin darse cuenta, acabó hundiéndose en el profundo abismo de un extraño trance que no era ni sueño ni realidad. Imperceptiblemente, justo cuando se sintió despierto, vio, asombrado, que en su alma había penetrado el cuerpo de la pulga que durante todo aquel tiempo avanzaba sin prisa por la cama, guiada por un acre olor a sudor. Aquello, en cambio, no era lo único que lo confundía, pese a ser una situación tan misteriosa que no conseguía salir de su asombro.

En el camino se alzaba una encumbrada montaña cuya forma más o menos redondeada aparecía suspendida de su cima como una estalactita, alzándose más allá de la vista y descendiendo hacia la cama donde se encontraba. La base medio redonda de la montaña, contigua a la cama, tenía el aspecto de una granada tan encendida que daba la impresión de contener fuego almacenado en su seno. Salvo esta base, el resto de la armoniosa montaña era blancuzco, compuesto de la masa nívea de una sustancia grasa, tierna y pulida. La vasta superficie de la montaña bañada en luz despedía un lustre ligeramente ambarino que se curvaba hacia el cielo como un arco de belleza exquisita, a la par que su ladera oscura refulgía como una nieve azulada bajo la luz de la luna.

Los ojos abiertos de par en par, Yang fijó la mirada atónita en aquella montaña de inusitada belleza. Pero cuál no sería su asombro al comprobar que la montaña era uno de los pechos de su mujer. Poniendo a un lado el amor, el odio y el deseo carnal, Yang contempló aquel pecho enorme que parecía una montaña de marfil. En el colmo de la admiración permaneció un largo rato petrificado y como aturdido ante aquella imagen irresistible, ajeno por completo al acre olor a sudor. No se había dado cuenta, hasta volverse una pulga, de la belleza aparente de su mujer. Tampoco se puede limitar un hombre de temperamento artístico a la belleza aparente de una mujer y contemplarla azorado como hizo la pulga.

“Nyotai”, 1917 – Cuentos obtenidos de www.narrativabreve.com, editada por Francisco Rodríguez Criado

viernes, 29 de enero de 2021

"Panza de burro": el estilo salvaje

 

Andrea Abreu ha conseguido un gran impacto con su "Panza de burro", una historia fresca, ingenua, con fuerza expresiva, sobre la amistad de dos niñas y sus etapas de iniciación en un entorno geográfico desventajado, invadido por la pobreza, la calima y la amenaza de un volcán. Hace mucho tiempo Jorge Luis Borges asombró con su cuento "Hombre de la esquina rosada", escrito con un lenguaje popular, casi dialectal, de las clases populares de Buenos Aires. Este libro de Andrea Abreu sigue el mismo propósito: expresar un lenguaje coloquial canario con fuerza y determinación. Ello plantea un desafío, pues las incorrecciones ortográficas y expresivas hacen que el lector se fatigue un tanto. El libro es más bien un conjunto de relatos cortos marcados por la sensualidad, el deseo y un estilo digamos salvaje. La crítica ha saludado el libro con la sorpresa de un hallazgo fuera de lo convencional. Un primer texto que llama la atención y consigue una buena divulgación editorial, una apuesta inteligente de la editora.

jueves, 28 de enero de 2021

El nombre es el destino

 

Por Eduardo Sanguinetti, Buenos Aires, especial para NOVA

Mi último libro “Nomen est omen: el nombre es destino”, publicado hace unos días por Editorial La Extranjera.

Una palabra, un nombre (Nomen), pueden tener un potencial performativo inesperado, conjurando el destino (Omen) y determinar por lo tanto el futuro, inexorable, que aguarda como karma imprevisible, como anuncian los arcanos.

William Shakespeare preguntó: “¿Qué hay en un nombre?” (What's in a name?). Plauto le ha respondido unos siglos antes: "El nombre es un signo, un presagio, un anuncio, un símbolo, una profecía,... El nombre ya lo dice todo... Lo que no tiene nombre no existe...".El nombre es la clave en el destino de un ser, en el más estricto sentido ontológico.

Como título de este mi último libro “Nomen est omen”, expreso mi parecer sobre esta frase latina y le doy un significado al nombre como un personaje inasible, despiadado, para el juego de la vida. Utilizo al término para expresar el hecho de que el nombre caracteriza a una persona o una cosa acertadamente, a menudo también exagerado o irónicamente roto. Se puede afirmar que el nombre es el programa de existencia solo en conceptos.

Se puede considerar la frase como un conceptualismo por parte del idealismo filosófico con el fin de salvar prejuicios de "antes del diluvio en las grandes ciudades" (Leonardo Da Vinci dixit), mundanos del alma y el más allá como reservatio mentalis.

El hechizo del nombre es todavía en este milenio, remitirse a los santos del calendario y a los exorcizados, los expulsados del denominado "reino de los cielos", por los cristianos devotos. Un enunciado verbal puede para millones de seres en el planeta, que creen que determinan el futuro, devenir en presagio de lo porvenir.

El mismo término para"destino", fatum en latín, significa"lo expresado",es forma neutra del participio de perfecto pasivo del verbo, que significa literalmente “lo dicho”, lingüísticamente fatum es forma neutra del participio de perfecto pasivo del verbo decir, hablar... comunicar lo incomunicable es tarea amable y extremadamente lúdica.

(*) Filósofo y poeta

miércoles, 27 de enero de 2021

"Fetasa": el paisaje del mar (Isaac de Vega)



Es más de media noche. Las estrellas lucen claras en el firmamento y a su débil claridad se levantan bruscos y negros los accidentes de la costa. Dentro de poco saldrá la luna. Entonces tendrá que salir. El mar está quieto, negro y manso, amenazador y frío en su quietud, sin fin hacia el horizonte, agobiante con su masa enorme. Apenas si unas leves ondas chapotean en la playita y, de tarde en tarde, ponen una roseta blanca en torno a las rocas cercanas. Más lejos, la costa se adentra bruscamente en el agua en una punta audaz y afilada. Allí tiene que ir.
Tiene el cuerpo cansado y dolorido. Le duelen los hombros. Y las manos apoyadas en el suelo. No obstante, sigue en la misma posición, en su aire de sorprendido estupor. La imposibilidad de comprender lógicamente sus últimos pasos han llenado su alma de miedo y de frío su cuerpo. Se siente inerme ante fenómenos extraños, abandonado a fuerzas caprichosas, pero terribles y hostiles. De la masa de las sombras pueden concretarse figuras malignas nacidas no se sabe cómo, pero que querrán martirizarle y hundirle en la desesperación. Y no sólo de la noche. También surgen de los mismos luminosos rayos del sol. Todo es fuerte, grandioso. Únicamente él está desvalido, juego arbitrario de una Naturaleza desconcertante. El Universo cambió su faz en unos solos instantes.
La noche tiene en su placidez un latido de miedo. Muy lejos, hacia el extremo del mar, la luna va surgiendo de las aguas. Ramón quiere desperezar su embotado cerebro. Buscar alguna cosa, encontrar un asidero.
Aquella mañana se encontró, sin saber cómo, atravesando un paraje solitario, sin bullir de vida, ni siquiera del viento. Iba ascendiendo una larga pendiente, falda de una montaña antigua y desgastada, de sucia tierra amarilla y piedras blanquecinas. A ratos, al abrigo de las peñas, aparecían algunos matojos de hierba reseca y matorrales sarmentosos. Tenía la sensación de muchas horas de marcha. Entonces sentía cansancio y maravilla, porque dentro de su agotamiento vislumbraba un manantial de energías ignorado. Existía una fuerza extraña que le impele a caminar. Caminar incansablemente, sin meta fija. Algo fantástico se estaba atravesando en su metódica vida. No le molesta aquel cielo sin color, ni el páramo triste, ni el silencio completo. Todo queda amortiguado por una emoción entrañable, interna, que le impulsa a seguir. El polvo iba cubriendo su cuidado traje negro y la frente sudorosa. No le importaba. Se sentía muy lejos de los mármoles de su oficina, de las grandes mesas cubiertas con planchas de cristal, de su meticulosidad exigente, de los amables saludos de los subordinados. Estaba olvidado. Aspiraba la enorme, la íntima alegría de aquel ascenso inacabable. 

jueves, 21 de enero de 2021

Pata de gallo (cuento de Alberto Omar)

 

No le gustó verse aquellas diminutas arrugas en el borde de los párpados. Temía, desde hacía años, ese momento en que los hijos están ya crecidos y el amor se convierte en tedio.

Ella quería que todo fuera otra vez como antes. Por eso se empeñó en imitarse a sí misma, recordando cómo se peinaba haciéndose una pequeña coleta en la nuca, y se ponía aquel carmín brillante que le hacía los labios sensuales, apetecibles.

Recordó la receta de los canelones que le diera la abuela italiana, también cómo se hacían las truchas rellenas de cabello de ángel, y la salsa delicadísima de papaya que inventara la Tata cuando él, aún de novios, estuvo por primera vez cenando con su padre.

Quiso traer al presente sus épocas de estudiante progresista antes de que todo se le fuera a caer en el olvido, y rebuscó los libros de Marcuse, Hegel, Otero; los apuntes de Aranguren, los panfletos callejeros, amarillos y también perdidos como ella en el tiempo. Se recompuso como se le arreglan el cartón y los trapos a una muñeca vieja.

Él la miró, pero con pena y reproches a sí mismo, y descubrió que la quería caduca, seca, aunque ya no la amara. Mas a ella se le había plantado una nueva ilusión entre las flores de su vestido nuevo, y no había quién la convenciera o que le dijera que solo era una mujer marchita, a punto de ser abuela. Le pareció que la miraban quienes antes dudaban de su existencia pues en los ojos de los otros se halló nueva.

Aunque en la experiencia comprobaba que el amor guarda para los seres multitud de esquinas de convivencia, aceptó que todo había cambiado, que él era ya un extraño entre los extraños, y que su silencio o sus gritos apenas le hacían mella o no le quebraban ya la sonrisa en llanto, o las súplicas de él, ni sus borracheras, la sumían en el temor de sentirse abandonada.

Abrió las ventanas de par en par, dejó que saliera todo su pasado. Tomó la agenda. Marcó un número. Oyó la nueva voz de hombre. Habló y habló mientras sentía sus carnes renacer al tiempo que la otra voz le arañaba la piel golosamente, y la humedad le partía el cuerpo en dos partes.

Supo también que todo es posible. Irse o quedarse. Sentir la vida como un regalo o como una maldición.. Conocer, amar el miedo o temerlo.

Sabiéndolo, plantó una nueva sonrisa entre los labios, recogió una renovada ilusión que metió en su cuerpo, movió la cabeza para tirar afuera los pensamientos viejos, taconeó al andar, pegó un portazo al salir, y voló adónde el deseo.

lunes, 4 de enero de 2021

Los espejos (cuento de terror)

 


En cuestión de caprichos, pocos le ganan a Brian. Obcecado escocés. Como si Escocia fuera una isla aparte del mundo y él pudiera presumir de ese nombre celta que significa "El fuerte, el de gran fortaleza". Es cabezota pero también idealista, tiene un encanto natural, una ternura a la que resulta difícil negarse. He de decir que fue un flechazo a primera vista, yo azorada en aquella cafetería que él estaba frecuentando, siempre en mi turno. Yo era la camarera y él todo un caballero, tan elegante, tan superior a una chica del pueblo llano. Te llevaré a conocer a mi familia, me anunció, y yo aplaudí entusiasmada porque siempre había querido volar a Edimburgo, conocer la historia antigua, patear los paisajes idílicos de su tierra. ¿Y quién puede rehusar la belleza de la campiña de Aberfeldy, las casas con su piedra gris, la intensidad de la campiña que te sale al paso, el club de golf, la destilería de whisky y hasta las preciosas tiendas del Square? Paraíso de verdor, una cura de reposo para quienes viven en la gran ciudad.

 Estaba empeñado en enseñarme modales, quería apartarme de la vulgaridad. No estropees el whisky con hielo ni con agua, ni pongas jamás la botella en la nevera, recalcaba frente a mi ignorancia.

Era viciosilllo y mientras estábamos en la cama le gustaba mirarse en los espejos, por eso debí encargar que cubriesen el techo con aquellos grandes paneles que en verdad nos captaban en todas los ángulos posibles. Le encantaban las fantasías, era todo un mirón, siempre ideando escenas escabrosas.

Y con qué avidez me recitaba párrafos de Romeo y Julieta, como todos los anglosajones se sabe Shakespeare al dedillo. “¿Qué resplandor se abre paso a través de aquella ventana? ¡Es el Oriente, y Julieta el sol! ¡Surge, esplendente sol, y mata a la envidiosa luna, lánguida y pálida de sentimiento porque tú, su doncella, la has aventajado en hermosura…!”

Un tipo incorregible, como si yo tuviera que limitarme a aprobar todos y cada uno de sus caprichos, aquella manera tan especial que tenía de entender la posesión.

–Cuando estemos muertos nos apareceremos en este mismo salón –me dijo una vez, tras una risotada, debía ser porque se había tomado la tercera copa.

–No digas tonterías.

–Aquí todos los castillos tienen su fantasma. Será un buen negocio para nuestros nietos. 

Él me trae el recuerdo de su abuelo, uno de los jefes de la masonería regional; de sus padres, que conservaron siempre el sesgo de una clase social distinguida. De sus hermanos, establecidos en Australia y Canadá, de la altanería con que me observaban, a mí que apenas chapurreaba el inglés y nunca estuve en un colegio de niñas bien. Él todavía me ve en sueños y me lee sus escenas preferidas de las tragedias clásicas. A mí, que llevo tres años muerta.

(De Cuentos gozosos/Cuentos traviesos. Mercurio, 2017)