lunes, 9 de diciembre de 2013

¿Qué hacer con la Constitución de 1978?

Aunque obviamente es un tema tan polémico o más que las prospecciones petrolíferas en aguas de Canarias o las actuaciones de los fiscales para librar de toda culpa a la Infanta Cristina y a su marido Urdangarín o el sorteo amañado del Mundial de Brasil o la la puesta al día de la ley electoral de Canarias o la proclamación del Balón de Oro o la reforma educativa del famoso ministro Wert, algo habrá que pensar hacer con la Constitución de 1978.
Sin duda que la Constitución ha cumplido el gran papel de encauzar, acoger y orientar la vida política durante un periodo inusualmente largo de la vida española. Su éxito, su permanencia y su aceptación han sido incuestionables. Mejor habría sido también conseguir que se cumpliera su articulado en cuanto a derechos tan fundamentales como el acceso a la vivienda, el puesto de trabajo, la sanidad sin recortes, la educación gratuita para todos, la igualdad de todos los españoles ante los tribunales de Justicia, etc.
Pues cuando hasta un ex ministro tan importante como el señor Martín Villa, de aquella UCD de Adolfo Suárez a la que en rigor tanto le debemos, proclama que habría que reformar la Constitución dándole un sentido federal está claro que algo deberían ir pensando los llamados padres de la Patria.
Uno de los grandes problemas de este país es la partitocracia andante. Nos da mucha envidia cuando contemplamos un país tan serio como Alemania donde las mayorías absolutas son prácticamente imposibles y constatamos que no una sola vez sino más de una vez los cristianodemócratas de la señora Merkel son capaces de armar pactos de gobierno con los socialdemócratas de centro-izquierda para garantizar una buena gobernabilidad, eso nos da mucha envidia.
Porque aquí los dos grandes partidos siguen siendo incapaces de sentarse a hablar de las cosas realmente graves: un pacto duradero y serio sobre la educación, por ejemplo. Y, entretanto, los nacionalistas independentistas catalanes organizando sus foros sobre los ataques de España contra su territorio, dándole la vuelta a la historia y tratando de cuadrar el círculo redactando la famosa pregunta del célebre referéndum independentista no resuelto.
Algo habrá que hacer con la Constitución, que ya fue reformada a la chita callando por Zapatero cuando hubo que añadir el epígrafe de que el déficit hay que cumplirlo sí o sí. Dejemos a los padres de la Patria levitando en sus siestas en el Congreso y en el Senado a ver si entre tanto crucigrama y tanto sudoku se les ocurre alguna idea para encauzar el futuro que ya está aquí mismo.

domingo, 8 de diciembre de 2013

¿Las parejas abiertas funcionan mejor?

En la cultura de los indios mohave de Norteamérica, las mujeres casadas no tienen impedimento en mantener relaciones con otras. Los kuikuru, habitantes de la selva brasileña, asumen la libertad sexual como parte fundamental de la convivencia. Entre algunos pueblos esquimales existe la llamada hospitalidad femenina, por la que las esposas pueden acostarse con terceros para estrechar vínculos de amistad. En Magaia, una isla ubicada en el Pacífico, los jóvenes se inician en el sexo siempre con mujeres casadas, con el consentimiento de sus parejas. Una costumbre secular en otra tribu americana es que la esposa encinta elija entre sus amigas quién la sustituye en el lecho conyugal hasta que dé a luz.
¿Qué entienden todos ellos por fidelidad? Es evidente que en su definición no se contempla la exclusividad como pilar de una relación amorosa. Tampoco lo es para quienes en esta sociedad de parejas cerradas a cal y canto han decidido romper códigos y vivir sus afectos con reglas propias. "Más del 50% de los matrimonios acaban en divorcio. Algo no funciona en el tipo de relaciones que establecemos y yo creo que el sexo tiene mucho que ver en ello", afirma Noelia, casada desde hace 23 años y decidida desde siempre a vivir el amor en libertad. "Nosotros nos lo planteamos en un principio. Nada de sentirnos atados, esclavos sexuales del otro y de los convencionalismos que nos imponen. Los dos necesitamos sentir que tenemos una convivencia feliz, que no concebimos la vida el uno sin el otro, y que cuando estamos juntos es porque queremos, no porque debemos. Lo que hagamos fuera de casa importa poco."
El doctor José Díaz Morfa, psiquiatra y presidente de la Asociación Española de Sexología Clínica, maneja estudios que afirman que entre el 5% y el 8% de las relaciones estables podrían considerarse como parejas abiertas, en las que el sexo con terceros se consiente. "Ese tipo de unión solo es viable si la forman personas seguras de sí mismas, con un criterio propio poco influenciable y menos dependientes del otro. Y si funcionan es precisamente porque hay un amor profundo y sano que demuestra ante todo respeto", afirma el especialista. Sin embargo, al igual que en las parejas convencionales, a menudo los vínculos se establecen sobre acuerdos viciados: "Uno de los dos puede admitir que la relación sea libre como una forma de canalizar su inseguridad: 'No quiero perderte, por eso te permito que estés con otros'. En ese caso el conflicto es inevitable y las posibilidades de fracaso se disparan", añade el doctor.
"En un mundo sin ideas preconcebidas, la libertad dentro de las relaciones sería un elemento enriquecedor." Marta Ibáñez Sainz-Pardo, psicóloga especialista en terapia sexual.
El filósofo y pedagogo José Antonio Marina afirma que «somos un híbrido entre biología y cultura», lo que resultaría una respuesta diplomática al debate abierto desde siempre entre los que buscan argumentos para explicar las conductas humanas en los genes o en las costumbres, en la moral o en lo instintivo. El amor y el sexo son campos de batalla para ambos bandos: ¿qué nos impulsa a permanecer fieles, o al menos a intentarlo? ¿Acaso una relación resulta mejor si es exclusiva? Marta Ibáñez Sainz-Pardo, psicóloga especialista en terapia sexual, tiene una respuesta a partir de su experiencia profesional: "Es muy posible que las parejas abiertas sean una opción más natural. La monogamia es solo parte de una convención cultural, que te dice cuál es el amor correcto. En un mundo sin ideas preconcebidas, la libertad dentro de las relaciones sería un elemento enriquecedor. Pero claro, eso es pura teoría, porque la carga de nuestra educación es demasiado pesada". (…)

"Se siente la pareja estable como algo que nos aísla del entorno y nos hace menos atractivos." Rosario Castaño, directora de Psicología y Sexualidad del Instituto Palacios

La fidelidad, como sinónimo de exclusividad, hace aguas. Aunque quizá siempre las ha hecho. Un estudio de la empresa Sondea realizado hace un par de años establecía que algo más de la tercera parte de la población adulta en España había sido infiel en algún momento. El porcentaje era similar en hombres y mujeres. Esa cifra se elevaría hasta el 50% en ellos y el 40% en ellas en el caso de tener la total seguridad de que sus parejas nunca lo iban a saber. No parece por tanto tan extraño que algunas relaciones intenten convertir una realidad innegable en una normalidad que no perturbe su vida en común, eliminando obligaciones, engaños e hipocresías que condicionan el amor.
"Se vive con la obsesión de seducir y de mostrar lo mejor de cada uno, por eso con frecuencia se mira hacia fuera de la pareja con la sensación de estar perdiéndose algo interesante", afirma Rosario Castaño, directora de Psicología y Sexualidad del Instituto Palacios. "Se siente la pareja estable como algo que nos aísla del entorno y nos hace menos atractivos." Cambiar esa percepción requeriría reformular de alguna manera las relaciones: "Observo en mi consulta que las personas con capacidad para tolerar la frustración; para confiar en sí mismos y, por lo tanto, en la pareja; de ser empáticos y de explorar emociones propias a través de la intimidad tienen más posibilidades de crear vínculos afectivos y una relación sólida. Así funciona también en una pareja abierta, que tiene tantos riesgos de fracaso como cualquier otra. Lo importante son las reglas entre ellos, sobre todo las inconscientes, que son las que más influyen".
Noelia comparte esa visión: intimidad, complicidad, respeto al código acordado. "Esa manera de entender nuestro amor nos llevó a no poner límites donde no era necesario, o a volverlos a establecer cuando lo consideramos oportuno. Nuestra pareja se convirtió en exclusiva al tener a los niños. Pensamos que nada nos podía distraer de la tarea de ser padres. Cuando ellos han crecido, la hemos vuelto a abrir. Eso no quiere decir que nos hayamos lanzado a buscar sexo fuera, solo que si surge no lo rechazamos. De hecho, hace dos años que ni busco ni surge ni lo necesito."
Como suele decirse, cada pareja es un mundo con leyes propias en el que no existen fórmulas de éxito ni seguros contra el fracaso. En efecto, así lo demuestra el incremento casi continuo de separaciones. Quizá el mayor problema radique en ofrecer una sola horma en la que todos encajen. "Poseemos unas ideas sobre la pareja que no se corresponden con lo que necesitamos en realidad", concluye la psicóloga Marta Ibáñez. "Es lógico que se busquen nuevos caminos, que se llegue a otros acuerdos. Alcanzarlos solo tiene una senda: hablar para entender y complementarse de verdad."

Hugo de Lucas en El Mundo

sábado, 7 de diciembre de 2013

So long Marianne, de Leonard Cohen: grandes amores que se olvidan (subtitulada)

Uno de los temas clásicos del gran Leonard Cohen, el de la voz ronca, el poeta de las grandes metáforas. Las hermosas flores de juventud, los grandes amores que se olvidan, la melancolía. Conoció a la novelista sueca Marianne Jensen durante su estancia en la isla de Hydra, Grecia, y a ella le dedica la triste despedida. Hydra es un reducto muy especial: en la pequeña isla cerca de Atenas está prohibido el tráfico rodado.

"Sefarad", de Muñoz Molina: crónica de intolerancias

Muñoz Molina es realista y neogaldosiano, el escritor español más en forma, y en su grandioso libro Sefarad (Seix Barral, Booket, 539 páginas) hace un minucioso recorrido por las víctimas del siglo XX, el destino trágico del terror totalitario que marcó tantos exilios. Un universo descrito con una prosa deslumbrante, con un estilo desgarrado y melancólico. Sefarad es el nombre que recibe España en la tradición judía, y evoca las persecuciones que sufrió este pueblo a lo largo de la historia. La intolerancia y la irracionalidad.
Antonio Muñoz Molina (Úbeda, Jaén, 1956) es autor de novelas fundamentales en español como Beatus ille, Beltenebros, El jinete polaco, Ardor guerrero, Plenilunio, Ventanas de Manhattan. Ganó el Príncipe de Asturias de las Letras, el Premio Nacional de Literatura en dos ocasiones, el Premio de la Crítica, el Planeta, etc.
Con Sefarad recibió hace poco el Premio Jerusalén. En capítulos escritos a la manera de “fugas” musicales, el autor recrea los traumas del exilio republicano, del holocausto en la Segunda Guerra Mundial, aparecen personajes reales como KIafka o Primo Levi, y personajes ficticios. Hay una mezcla de géneros literarios y lo que en definitiva propone el autor es una radiografía de los perdedores.
Sefarad es una geografía musical de voces en la que los narradores y los lectores comparten el destino trágico del terror totalitario que marcó el rumbo del siglo XX y de diferentes modalidades de destierro.
Vive el autor entre Madrid y Nueva York y su mujer es la también escritora Elvira Lindo, la de Manolito Gafotas.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Siete grandes poemas de José Miguel Junco Ezquerra

Pepe Junco nace en Las Palmas de Gran Canaria, 8 de octubre de 1951. Licenciado en Historia y en Filología Inglesa por la Universidad de La Laguna. Impartió clases de inglés y lengua española en el Centro de Educación de Adultos Las Palmas. Publicaciones: Cierta forma del viento en los cabellos (2011), Países extranjeros (2004), Los días contados (2002), El hombre de salitre y otros poemas (2000), Cambios de ritmo (1997), Hacer las paces (mención especial del jurado del premio internacional de poesía Tomás Morales 1992), Telegrama a una estrella (1989)  Entre el intimismo, el toque surrealista y la ironía se desenvuelve la interesante obra de este valor de la poesía canaria. Ganó el premio del certamen de Poesía Erótica 2013, convocado por el Centro Atlántico de Estudios Caribeños, la Nueva Asociación Canaria para la Edición (NACE), el Area Cultural Diego Casimiro y el Taller de Poesía Espejo de Paciencia.

 
MUJER DE FUEGO  (Para mi hija)

Ahora esa muchacha de intenso pelo negro
que como quien dice hasta no más ayer se columpiaba,
hablaba de la música y buscaba amigos por la frente,
por los rincones de las discotecas, por los labios,
por la sangre buscaba amigos la muchacha,
por los secretos de los ojos y otros lugares raros
buscaba la muchacha indefinida amigos,
es sílice que fluye del centro de la tierra,
es una chimenea por donde se desbordan
sin miedo y sin prejuicios el hierro y el magnesio,
es magma que acelera e irrumpe por el cráter.
Ah, cuando una muchacha irrumpe, cuando irrumpe
de veras, como avanzan los siglos y se ponen
azules los caballos y se alegran los niños sin refugio,
y el espacio se amplía por metros y kilómetros de fuego,
una muchacha quema el aire putrefacto con su fuego de añil
desde lo hondo, desde lo más oscuro, desde el centro
cordial donde se juntan la base de los sueños con la altura,
donde se dan la mano ríos de lava interminable,
y el cráter se les queda pequeñito y abunda por los lados,
y no hay manera humana, ni muerte, ni cadenas
para aplacar la fuerza primitiva que irradia sin ambages
a terrenos de luz desconocidos, a edificios de acero
indestructible, como ese pelo azabache que se enciende
de pronto y algunos corren despavoridos hacia el valle
mientras las fumarolas hallan cauce en los ojos de la muchacha
feliz que desespera, y quién no desespera en una noche así,
y los puntos calientes encuentran proyección en los brazos
extendidos de la muchacha, en sus dedos de amianto,
en su espalda de oro que porta un desafío sin banderas,
en los rocosos muslos de la muchacha donde los piroclastos
ensayan para luego un parto horizontal sin condiciones,
una nueva estrategia de enfrentarnos al hecho de estar vivos,
otra manera de entregar los frutos que nacen imparables
del fondo más profundo de la joven del fuego
que es ya montaña, arriba, inexpugnable,
rematada por ese pelo negro cubierto de basaltos y cenizas
Ahora esa muchacha es una revolución en marcha,
el comienzo de un hito que nadie sabe ni cómo acabará,
ni qué parte del mar se va a quedar ardiendo para siempre

SAHARA

Ah, mujer, en los ojos se te nacen estrellas,
se te expanden las dunas esperanzas arriba,
se le pone a tus sueños un turbante en los ojos.

Tú amamantas futuro, lo que tiene de humano,
lo que tiene de justo, lo que tiene de tierno,
y en los pechos te crecen endemismos y nubes.

Representas la vida que vendrá cualquier tarde
de la mano a llevarte un siroco de flores
y la llave secreta de una tierra ya libre.

Tú te creces profunda, silenciosa, de trigo,
cicatrizas heridas de una historia inventada
y enarbolas banderas de distintos sabores.

Como el té cuando muestra sus matices al mundo
y ese mar que requiere de una amante encendida,
y ese afán que en los hombros contenido se incuba.

CUANDO LLEGAS, AZUL COMO UNA TARDE

Cuando llegas, azul como una tarde
a punto de ceder tras las montañas
sus penas, sus azares y sus mañas
al fuego que a la noche hace cobarde

Cuando llegas y el mundo se ilumina
se viste de domingo el mar salado
y las olas se ponen de tu lado
en un lento proceso que culmina

Cuando eres luz, sonrisa, expectativa,
la sangre necesaria de las venas,
el canto que socava la tristeza

y luego de repente te azucenas
en tu casi intangible fortaleza
con mis ansias de amarte a la deriva

MEDEA

No sé lo que vio en mí cuando, atrevida,
jugándoselo todo a carta fija,
arriesgando prestigio, posición, riquezas, trono,
decidió que yo era aquel espejo que había estado buscando estérilmente.
Extraña su osadía al rescatarme de las garras fatídicas del monstruo
y seguirme la pista sin desmayo para que ni sirenas ni traiciones
pudieran evitar que yo alcanzara el sagrado destino.
Mira que tuvo que sufrir la pobre viendo con qué torpeza
manejaba los remos y entregaba mi rumbo sin recato.
Puedo certificar que algunas veces las más sabias mujeres se equivocan
y adoran a un amante inadaptado y mal dotado para celebrarlas.
Algunas veces, digo, les puede la pasión y, ya sin ojos,
se lanzan protectoras a unos brazos inútiles y blandos.
Persisten en su afán sin darse cuenta de que sólo unos pocos elegidos
estarán a la altura que demandan sus sublimes espíritus.
Yo sigo aquí agarrado a lo que queda de aquel barco magnífico.
Más me hubiera valido ser un rey.

ASUNTOS DOMÉSTICOS

Esta mañana, cuando hacía nuestra cama,
me he tropezado con las braguitas aquellas
que te compraste la Navidad pasada,
y, claro, ya no pude seguir con la faena.              

PERDER LA CABEZA

No sé por qué han llegado por sorpresa a mis ojos
los confusos recuerdos que guardo de cuando perdí la cabeza.
No por una mujer, ni bajo la inclemencia de la guillotina
en pleno fervor revolucionario, con las masas exultantes
entonando canciones y bebiendo junto al fuego en invierno.
No, sino que más bien la perdí literalmente; la dejé olvidada
en un verso de un poema que no sabía resolver
y seguí mi camino, ya descabezado, hacia el olvido.
Mucho después, cuando la pude recobrar,
supe que iba de una lugar a otro y que la gente se asustaba,
y los niños salían despavoridos llamando a sus padres.
Me llevaron primero a un hospital psiquiátrico
y estuve sometido a un tratamiento severo
de retorno por inducción que no dio resultado.
Después, según parece, me mandaron a la cárcel
por indocumentado y provocador pasivo.
Pero tuvieron que ponerme en libertad,
porque parecía que, condenado a muerte,
en el momento de la ejecución
les había salido una chapuza.
Con el tiempo, observando, me dicen,
que en realidad yo era pacífico,
estuvieron a punto de donarme a un laboratorio
de expertos en rehacer cabezas.
Hasta que una mañana, reluciente y risueña,
según cuenta mi abuela, que estaba siempre al loro,
se escuchó a mi cabeza pronunciando con énfasis:
¡De un eterno dormir a silente vigía!
Era el verso causante de todo aquel enredo.
Debajo estaba yo, según dice mi abuela,
completo y sin secuelas aparentes.

                               LA REBELIÓN DE LAS MARIPOSAS
De las enredaderas de mis sueños
brotó para enfrentarse a lo sombrío
un edecán de mariposas muertas.
Me sorprendió que aquellos lepidópteros
tan adictos al polen y tan frágiles
hubieran decidido organizarse
para salir al mundo sin las alas.

Lo de volar estando ya difuntas
no me causó extrañezas excesivas,
pues recordaba ojos sepultados
posándose en los cables y tendidos
eléctricos que tiene el horizonte.

Lo raro y fascinante era el carácter
belicoso y cordial de aquellos cuerpos
que habían vuelto a la vida destinados
a una batalla de final dudoso.

El edecán llevaba atada al pecho
una enorme pancarta que rezaba:
dispuestos a luchar por lo que importa.

Los números impares de la noche
se tumbaron desnudos y espartanos
en las trincheras de las hojas secas.

El cazador, desconcertado, atónito,
guardó su arma de caza entre las nubes
cuando un tropel de antenas encendidas
iluminó su cuerpo desafecto.

martes, 3 de diciembre de 2013

España, donde la corrupción no para de crecer

España ha caído 10 puestos en el ránking facilitado por la organización no gubernamental Transparencia Internacional sobre percepción de la corrupción oficial, hasta ocupar la posición número 40, en el marco de los escándalos que han afectado en los últimos meses a partidos políticos y sindicatos, así como a algunos miembros de la Familia Real.
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En su Índice sobre Percepciones de la Corrupción para 2013, la organización ha destacado que España es el segundo gran perdedor de puntos junto a Gambia, Malí, Guinea y Libia. El único país que ha perdido más puntos que los citados países es Siria, sacudido desde hace más de dos años por una cruenta guerra civil.
"Lo que la crisis económica ha hecho es permitir un mayor debate público sobre la corrupción (...) La situación está más expuesta y eso afecta a las percepciones (sobre la misma)", ha sostenido la directora para Europa y Asia Central de Transparencia Internacional, Anne Koch.
"En España, todos los sectores, incluyendo los partidos políticos, la Familia Real y las empresas, estaban implicados en casos de corrupción en un momento en el que el país está sufriendo", ha agregado.

lunes, 2 de diciembre de 2013

"Terminantemente prohibido echar polvos"

Eso decía, riguroso y preciso, el anuncio expuesto en letras grandes: en la cristalera de la entrada, en el lugar donde los camareros recogen las consumiciones, en el acceso a los aseos. Para el visitante de Santa Cruz de La Palma, la cosa era críptica y confusa. Pero a los pocos días ya iba a enterarse: el lunes de carnaval se forma tal algarabía en las calles que los comercios han de sellar todos sus resquicios para que no se arruine la mercancía.
El Carnaval de los Indianos tiene eso: que viene un diluvio de polvos, pero de polvos de talco. Que de los otros a lo mejor también.
En estos días de diciembre las rondallas salen al relente de madrugada para interpretar villancicos. Pero en diciembre también se siente ya muy próxima la gran fiesta de febrero. Que en 2014 será en marzo, exactamente el lunes 3.
Bienvenida será la alegría, esta vez en marzo. Con la Negra Tomasa y los miles de bullangueros que traen todas las músicas cubanas.

domingo, 1 de diciembre de 2013

¿Qué pasaría?, se preguntaba Mario Benedetti

Mientras Obama nos tiene a todos controlados, mientras la UE demuestra una vez más que solo es un club de ricos y mediopensionistas, mientras continuamos bajo el mando de los especuladores sin freno que anuncian triunfales brotes verdes convendría homenajear a Mario Benedetti, una de las voces más claras que ha dado el continente americano, un denunciante de tanta tropelía en las cuatro esquinas de este viejo planeta donde cada vez serán más frecuentes los tsunamis. Benedetti, escritor de marcado carácter social, fue conocido como el poeta del amor, el compromiso social y la utopía. Su poema ¿Qué pasaría? es un texto que debería ser leído en las escuelas cada 30 de enero, cuando se celebra el Día Escolar de la Paz y la No Violencia. A lo mejor convendría ponerlo con la canción Imagine, de John Lennon, otro alegato a favor de los ideales que ya no se llevan en estos tiempos.

Y decía Benedetti:

¿Qué pasaría si un día despertamos dándonos cuenta de que somos mayoría? / ¿Qué pasaría si de pronto una injusticia, solo una, es repudiada por todos, todos los que somos, todos, no unos, no algunos, sino todos? / ¿Qué pasaría si en vez de seguir divididos nos multiplicamos, nos sumamos y restamos al enemigo que interrumpe nuestro paso? / ¿Qué pasaría si nos organizáramos y al mismo tiempo enfrentáramos sin armas, en silencio, en multitudes, en millones de miradas la cara de los opresores, sin vivas, sin aplausos, sin sonrisas, sin palmadas en los hombros, sin cánticos partidistas, sin cánticos? / ¿Qué pasaría si yo pidiese por vosotros que estáis tan lejos, y vosotros por mí que estoy tan lejos, y ambos por los otros que están muy lejos y los otros por nosotros aunque estemos lejos?

Las palabras del gran uruguayo acaban pidiendo que rompamos las fronteras y que quememos todas las banderas para tener una sola, la nuestra, la de todos. O mejor ninguna, porque no necesitamos las banderas. Un alegato a favor del género humano por encima de las diferencias, mientras los políticos del mundo prosiguen con sus ejercicios de cinismo.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Rosario Valcárcel gana el Premio Domingo Acosta Pérez

La escritora Rosario Valcárcel ha resultado ganadora del XVI Premio de Poesía "Domingo Acosta Pérez", que organiza el Centro de Día para Mayores de Santa Cruz de La Palma, con su poemario Himno a la vida.
Nacida en Las Palmas de Gran Canaria, Rosario Valcárcel es una de las autoras destacadas de la actual narrativa canaria, con una importante producción especialmente en el ámbito del relato y de la poesía. Algunos de sus títulos publicados son La Peña de la Vieja y otros relatos, Del amor y las pasiones, El séptimo cielo, Las máscaras de Afrodita, Sexo, corazón y vida y su reciente Moby Dick en Las Canteras Beach. Además colabora con columnas de opinión en diferentes medios de comunicación de La Palma y del Archipiélago.
El premio "Domingo Acosta Pérez" nació a finales de los años 90 en recuerdo del periodista e investigador palmero como un estímulo creador para las personas mayores, si bien con el paso del tiempo se ha ido consolidando y ha ampliado su espectro hasta convertirse en un premio abierto a cualquier persona, con lo que ha ganando mayor relevancia en el panorama literario insular, como recuerda la concejal de Bienestar Social e Igualdad de Oportunidades de Santa Cruz de La Palma, Gazmira Rodríguez.
El jurado de la presente edición, que ha querido dejar constancia de la gran calidad de la mayoría de los trabajos presentados, ha estado compuesto por Julio Marante Díaz, Ramón Araujo Fernández, María Teresa García Escudero y Francisco J. Acosta Felipe, actuando como secretario con voz pero sin voto, Francisco Hernández Betancort.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Cita de hotel


Él, Alberto, tiene 35 años, y ella, Iris, 34. Ambos jóvenes y guapos, habían aprobado unas sustanciosas oposiciones y se compraron un chalecito en las afueras. Les iba todo bien: buen trabajo, coches de gran cilindrada, gimnasio para conservarse en forma, incluso tuvieron un niño muy mono. El pequeño David es un primor. Mimoso, al ser el primer nieto los abuelos de ambas partes lo tienen consentido, aun así está para comérselo.

Claro que, a pesar de tantos parabienes, en la vida de los humanos nada es perfecto. Parece que siempre tienes una conciencia añorante de algo, y por ello es difícil considerarse saciado.

                La vida íntima de ambos era bastante buena, aunque ya se sabe que con el estrés, el exceso de trabajo y las malas noches que da el pequeño siempre surge alguna dificultad. La vida en las ciudades tiende a ser compulsiva, siempre andas corriendo de un lado para otro y al final del día es casi inevitable que te asome un poco de desencanto.

                Nadie es feliz del todo.

Algunas veces Iris no tiene ganas de hacer el amor. Alega múltiples cansancios, últimamente el despacho le resulta un espacio compulsivo, acaparador de sus energías. Alberto se viene quejando de la falta de impulso erótico de su mujer. Ella, que tanto adora el cuerpo, se muestra remisa a los combates nocturnos. Se excusa con el cansancio, dolores de cabeza, músculos tensos.

Otras Alberto llega tarde: reuniones de última hora, urgentes convocatorias que le marca su empresa cuando se presentan asuntos conflictivos. Los bancos andan algo remisos con los promotores, las vacas gordas se esfuman. Una de esas etapas-puente en las que el dinero aguarda mejores definiciones.

Iris se refugia en el ordenador. Se introduce en los chats más sugestivos, es increíble la cantidad de personas solas. O que necesitan un punto de excitación en su vida amorosa. A las treintañeras suele pasarles eso: de pronto se dan cuenta de que el tiempo se escapa, la vida es tan breve que sólo constituye un sorbo de historia, hay que aprovechar el tiempo, indagar en las experiencias más excitantes.

 Sus amigas hablan. Alguna incluso le ha confiado que su exploración de internet le ha dado resultados muy apetecibles, le han reverdecido su vida, han reintroducido el estímulo, hacen galopar el deseo. Tan sólo hay que tener discreción, procurar no herir a las otras personas.

─¿Sabes que me estoy enamorando? ─le dijo una mañana Miriam, una de sus íntimas.

─¿Qué me dices? ¡Le vas a hacer eso al pobre Javier!

─Ya. ¿Y tú qué sabes del pobre Javier, si ya le he pescado un montón de mensajitos en su móvil?

─Vaya. ¿Entonces piensas que te es infiel?

─Si te digo la verdad, hasta creo que me da igual.

─Ah ¿por qué dices eso? ¿No crees que está en peligro vuestra relación?

─Hay que vivir. Me gusta que me digan palabras bonitas con buen estilo, y me las están diciendo. Pero, si te digo la verdad, lo que me da miedo es el contacto real. El pasar de las palabras a los hechos, el meterme en una cama de hotel. No me importa tener sexo virtual, a fin de cuentas la webcam tampoco te compromete tanto. Pero otra cosa es verse en persona.

A Miriam le gusta la conquista, conocer gente. Cree que en la pantalla de su ordenador se muestra realmente como es. Claro que hay quienes no parecen sino actores de barrio, son unos comediantes consumados. Pero Iris tiene claro que Eric69 parece otra cosa. Es romántico, tierno, ingenioso. Sabe adular, necesita sentirlo con más frecuencia que antes. Ambos han pactado no encender la webcam ni enviarse fotos, prefieren adivinar sus perfiles mientras se descubren interiormente. Ella se siente desinhibida, chatear es como beber el mejor champán francés, muy frío y sabroso. Eric69 no es un donjuán, a veces lo encuentra desamparado, incluso triste. Le preocupa esa tendencia a la depresión, le cuenta que su pareja se ha vuelto insensible, egoísta. Incluso le anuncia que él ya desea a otras.

A Iris ─que en el chat se transforma en AdrianaLeve─ le da pena esa soledad que confiesa él. Le gustaría poder hacer algo para remediarla, pero por el momento no se atreve.

─No estoy preparada todavía ─le explica a su galán─. Ten paciencia, puede que todo llegue en su justo momento.

Así que se engolosina con la posibilidad de ver en persona a su chica. Ella es una mujer sensible y preparada, le gusta la ópera, ama la literatura, desglosa a la perfección las últimas películas que ha visto. Una mujer encantadora, y ojalá sepa poner la directa cuando llegue el momento del encuentro.

Eric69 empezaba a pasarlo mal. AdrianaLeve le tejía unas redes tan impenetrables que ya no podía sacudírselas. Debía reconocerlo: se consideraba atrapado. Se aplicaba al gimnasio con mayor intensidad, pero no lograba quitársela de encima.

─Me estoy obsesionando ─se decía, como si intentara convencerse de que debía expulsarla de su mente.

Porque ella en absoluto era leve, sino profunda, generosa, amplia. Una mujer preparada para los retos de hoy, alguien que sabe estar a la altura de las circunstancias. Tenía, eso sí, un deseo sin cumplir: ser madre. Necesitaba un hombre capaz de darle un hijo vivaracho, inteligente, capaz de luchar.

Este deseo lo excitaba vivamente. Pensaba: esta mujer tan valiosa no tiene la pareja adecuada. ¿Por qué no puede engendrar un hijo conmigo? La hipótesis le generaba pánico, un terror inmenso. Pero también constituía una excitación mucho más completa que la de hacer el amor en una cama de hotel.

─Sin ti las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las emociones pasadas.

Le dedicó esta frase de una de sus películas preferidas, Amélie. Cómo le había gustado Le fabuleux destin d’Amélie Poulin. Esa chica que vive de fantasías, y que con su aspecto de niña pequeña nos recuerda la infancia, las ilusiones, de las que nunca deberíamos desprendernos. Le parecía un hallazgo. Incluso le mandó una segunda frase, de un filósofo llamado Hipólito: Sin ti, las emociones de hoy son la mugre de ayer.

Había llegado a la conclusión más peligrosa para su integridad futura. Pero tenía que ponerle rostro a aquella presencia, escuchar su voz, aunque seguía negándose, argüía cien inconvenientes, hablaba del miedo a engancharse definitivamente a un desconocido. Él trataba de hacerle razonar que después de dos meses de profundas conversaciones en absoluto eran unos desconocidos. Se habían contado todo tipo de experiencias con sus respectivas parejas, él conocía casi todo lo de Mario, ella sabía mucho de Patri. Difícil continuar así, deseándose y ocultándose. Porque eso sí habría de ser un sufrimiento innecesario. No estaba dispuesto a pasar por eso, había llegado a un punto de máxima excitación.

Le estaba poniendo fecha al encuentro. El mejor hotel, la suite más distinguida para una tarde inolvidable. No la retendría en exceso, no harían sospechar a nadie. De 6 a 8, dos horas que no llamaban la atención y en cambio podrían resultar prodigiosas. Algo para recordar el resto de tus días.

Ella alegaba problemas. Falsos problemas, en realidad. Siempre se puede cambiar la agenda argumentando imprevistos. Y por otro lado el encuentro sucedería en unas horas que todavía forman parte de la jornada laboral.

─Dime que sí, anda. Dime que sí.

Era su ruego en los últimos días. Un deseo que le creaba una tensión nerviosa y le estaba dificultando el descanso. Pero estaban tan bonitos los atardeceres en la playa… Era una pena no aprovechar aquellos días de octubre. Con un poco de suerte, se vería el Teide encaramado al fondo: el padre protector les enviaría buenas vibraciones.

─Dime que sí.

Insistía, estaba segura de que iba a ocurrir lo inevitable. Ojalá no se arrepintiera. Pero es que aquel hombre era un aguijón en sus sentidos. Tenía una potencia tan desmesurada que no podía dejar de pensar en él ni un solo instante.

─Entonces, este jueves.

─Deja que me lo piense.

─No lo permitiré, tienes que decidirte ya. Cariño: no me tortures más de esta forma, voy a morirme.

Se lo pedía de cien maneras, se lo estaba suplicando con todas sus mejores intenciones. No deseaba otra cosa que verla aparecer radiante y triunfal. Adornaría el espacio como ella se merece: con ramos de flores, con el mejor licor del mundo. Cuanto pudiera desear estaría allí, a su alcance.

─No te vas a arrepentir, mi amor.

Era cada vez más atrevido. Pero hablaba de pasión con un toque de delicadeza, justo como a ella le gustaba. En absoluto estaba dispuesta a encontrarse con un hombre torpe y mezquino. Todo lo contrario: ella era una mujer evolucionada, y él tenía que rayar a la misma altura.

Cada noche ella disfrutaba mejores vibraciones, chateaba sin parar. Había conocido a otra mucha gente, pero ninguna tan interesante como Eric69. Lo peor de él es que tenía unos horarios bastante rígidos, y justo cuando se disponían a lo mejor argumentaba mucha prisa y cortaba de golpe la comunicación. Vaya: tendría que aclararle ciertas cosas en cuanto lo viese en persona. Por otra parte, su marido llegaba cada vez más tarde de sus reuniones y sus citas de trabajo. Es curioso: en su rostro creía ver también señales de alegría. Hacía tiempo que casi ni practicaban el amor, apenas dos o tres veces al mes, y lo más extraño es que no protestaba. Ya no exigía el cumplimiento de lo que había denominado el débito conyugal. Venía tranquilo, fresco, sereno. De tan buen humor que casi a diario preparaba él la cena, y a fe que sus facultades de cocinero estaban mejorando de día en día.

─No te vas a arrepentir.

La tenía conquistada, ya no podía negarse ni un minuto más.

Aquella misma tarde lo había decidido.

─Está bien, nos veremos mañana. Espero que no olvides que soy una mujer casada, que seas delicado y valores el encuentro.

─¿Crees que sería capaz de hacerte daño?

Necesitó tomarse una pastilla para dormir, pero aun así apenas descansó. El amanecer la pilló sudorosa y cansada. Para colmo su marido no había querido apercibirse del llanto de David, así que tuvo que levantarse para el biberón de las siete.

El tercer jueves de octubre en Las Canteras fue un día especial. Con ligera calima, pero el mar parecía un espejo de transparencias verdes. Marea baja, desde La Barra se alzaba una piscina iridiscente.

En el trabajo estuvo aturdida, no daba pie con bola. Incluso equivocó unos cuantos archivos, menos mal que Belén estaba al quite tan eficaz como siempre. Apenas almorzó, no tenía hambre. Su estómago no admitía ni siquiera un poco de lechuga.

¿Cómo habría de vestirse para causar el mejor efecto posible?

Tuvo que aplicarse muy a fondo para resolver tales dudas. Pero a la hora en punto, a las 18:03, pulsó el ascensor que la llevaría a la mejor suite del hotel. Llamó suavemente con los nudillos. Y, tal como habían pactado, él se acercó con muchísima ansiedad por sentir su calor. Sigiloso y tenso por la emoción, ni siquiera tuvo tiempo de mirar a la cara a la recién llegada sino que la estrechó contra su pecho.

Fue casi instantáneo que se diera cuenta de que aquel perfume le resultaba conocido, igual que aquel corte de pelo, aquellos ojos claros, aquellos labios sensuales, aquel divino rostro.

─¡Tú! ─se dijeron simultáneamente.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Vídeo de Macaco para la investigación del cáncer

Este emocionante vídeo, “Seguiremos” lo ha hecho el cantante Macaco con trabajadores y pacientes de la planta 8ª (Oncología) del hospital infantil San Juan de Dios en Barcelona, para recoger fondos destinados a la investigación del cáncer.

Cada vez que se abra el vídeo entrarán 5 céntimos para esta causa humanitaria.

http://www.youtube.com/watch_popup?v=8WATgU5PduE&feature=youtu.be

miércoles, 27 de noviembre de 2013

"Every breath you take", de Sting, con The Police



http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=OMOGaugKpzs


Vídeo original de “Every breath you take”, de Sting, una de las mejores canciones de amor escritas en el último siglo. Grabada por The Police, en 1983, sigue siendo una balada casi perfecta. La traducción aproximada de su letra dice así:

Cada vez que respiras
cada movimiento que haces
cada enlace que rompes
cada paso que das
estaré mirándote
cada simple día
cada palabra que dices
cada juego que juegas
cada noche que permaneces
estaré mirándote
Oh, ¿no puedes ver?
me perteneces
cómo duele mi pobre corazón
con cada paso que das
cada movimiento que haces
cada voto que rompes
cada sonrisa que falsificas
cada demanda que renuncias
estaré mirándote
pues te has ido y estaré perdido sin un sueño
sueño en la noche y solo puedo ver tu cara
miro alrededor pero no puedo reemplazarte
me siento demasiado frío y lejano para abrazarte
sigo llorando bebe, bebe, por favor...
Oh, ¿no puedes verlo?
me perteneces
cómo duele mi pobre corazón
con cada respiración que tomas
cada movimiento que haces
cada voto que rompes
cada sonrisa que falsificas
cada demanda que renuncias
estaré mirándote
cada movimiento que haces
cada paso que das
estaré mirándote


Vídeo publicado por Jacarrillo en www.elapuron.com

martes, 26 de noviembre de 2013

Vermeer, el iniciador de la pintura moderna

Johannes Vermeer (Delft, 1632-1675) es uno de los pintores holandeses más reconocidos. En el siglo XVII su país experimentó un gran florecimiento político, económico y cultural, con la Reforma religiosa creció el espíritu de tolerancia. La obra completa de Vermeer es muy reducida, solamente se conocen de 33 a 35 cuadros.[  Sus primeras obras fueron históricas pero alcanzó la posteridad con su pintura costumbrista, sus cuadros más populares son Vista de Delft y La joven de la perla. Murió a los 43, dejó deudas a su mujer y sus once hijos. Olvidado durante dos siglos, a partir de mediados del siglo XIX tuvo un amplio reconocimiento y actualmente está considerado uno de los más grandes pintores de los Países Bajos por el uso y tratamiento de la luz.
En el periódico El Mundo del 13 de abril de 2013 José María Robles hablaba del filósofo Todorov y de su libro Elogio de lo cotidiano. Este gran intelectual señala que “la pintura actual no es una catástrofe, pero sí una cosa distinta”. Destaca el papel de pioneros como Rembrandt y Vermeer que aportaron gente común, paisajes y naturalezas muertas para sustituir al exceso de pintura religiosa y mitológica. Dalí estaba obsesionado con “La encajera”, de Vermeer, y decía que en ese cuadro “todo converge exactamente hacia una aguja que no se halla dibujada, pero sí perfectamente sugerida. Ese cuadro está impregnado de una fuerza estética de lo más violenta.”
Todorov, premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2008, resalta el papel de Rembrandt, Franz Hals y Vermeer, en el instante en que los géneros pictóricos se emancipan de la pintura religiosa. "Por primera vez el tema central y el principio organizador del cuadro ya no es la historia santa, ni los mitos griegos, ni la vida heroica de personajes ilustres, sino la vida cotidiana de las personas anónimas", explica el pensador 'Elogio de lo cotidiano', donde sintetiza un periodo de ruptura y transformación a partir del cual la pintura dejó de inventar la belleza para buscarla en el día a día de hombres, mujeres, niños y ancianos anónimos, en sus gestos ordinarios y humildes. Así, actividades como pelar cebollas, coser, leer una carta, beber vino, tocar un instrumento musical etc. pasan a ocupar el espacio que antes disfrutaban la coronación de un monarca o la exaltación de una diosa.
Como Dalí, examina esas escenas casi mágicas donde "lo accesorio ha adquirido el estatus de lo esencial, y lo que estaba subordinado se ha convertido en autónomo. Desde el siglo XVI, estos nuevos géneros –retrato, paisaje, naturaleza muerta y pintura de género- van afirmando progresivamente su derecho a existir y adquieren su propia dignidad. El paisaje, que hacía de fondo de la escena representada, se convierte en un tema en sí. Los objetos habituales, las flores y las frutas dejan de ser accesorios.”
Pero, ¿por qué allí? ¿por qué se precipita lo que Hegel llamó "fusión total de la pintura con lo profano y lo cotidiano"? ¿De qué cambios más profundos en la sociedad europea fue reflejo? Todorov explica semejante cambio de mentalidad apoyándose en la pujanza de Holanda como potencia comercial, en la expansión de la cultura de la tolerancia en la sociedad del momento, la mayor implicación de la mujer en la gestión doméstica y la influencia del credo calvinista.

(Ilustraciones: La encajera de bolillos, La chica de la perla, El geógrafo, Vista de Delft, El arte de la pintura)

lunes, 25 de noviembre de 2013

La cultura del espectáculo

Por Mario Vargas Llosa

La creciente banalización del arte y la literatura, el triunfo del amarillismo en la prensa y la frivolidad de la política son síntomas de un mal mayor que aqueja a la sociedad contemporánea: la suicida idea de que el único fin de la vida es pasársela bien. Como buen espíritu incómodo, Vargas Llosa nos entrega una durísima radiografía de nuestro tiempo.
              
Claudio Pérez, enviado especial de El País a Nueva York para informar sobre la crisis financiera, escribe, en su crónica del viernes 19 de septiembre de 2008: “Los tabloides de Nueva York van como locos buscando un broker que se arroje al vacío desde uno de los imponentes rascacielos que albergan los grandes bancos de inversión, los ídolos caídos que el huracán financiero va convirtiendo en cenizas.” Retengamos un momento esta imagen en la memoria: una muchedumbre de fotógrafos, de paparazzi, avizorando las alturas, con las cámaras listas, para capturar al primer suicida que dé encarnación gráfica, dramática y espectacular a la hecatombe financiera que ha volatilizado billones de dólares y hundido en la ruina a grandes empresas e innumerables ciudadanos. No creo que haya una imagen que resuma mejor el tema de mi charla: la civilización del espectáculo.
Me parece que esta es la mejor manera de definir la civilización de nuestro tiempo, que comparten los países occidentales, los que, sin serlo, han alcanzado altos niveles de desarrollo en Asia, y muchos del llamado Tercer Mundo.
¿Qué quiero decir con civilización del espectáculo? La de un mundo en el que el primer lugar en la tabla de valores vigente lo ocupa el entretenimiento, donde divertirse, escapar del aburrimiento, es la pasión universal. Este ideal de vida es perfectamente legítimo, sin duda. Sólo un puritano fanático podría reprochar a los miembros de una sociedad que quieran dar solaz, esparcimiento, humor y diversión a unas vidas encuadradas por lo general en rutinas deprimentes y a veces embrutecedoras. Pero convertir esa natural propensión a pasarlo bien en un valor supremo tiene consecuencias a veces inesperadas. Entre ellas la banalización de la cultura, la generalización de la frivolidad, y, en el campo específico de
la información, la proliferación del periodismo irresponsable, el que se alimenta de la chismografía y el escándalo.
¿Qué ha hecho que Occidente haya ido deslizándose hacia la civilización del espectáculo? El bienestar que siguió a los años de privaciones de la Segunda Guerra Mundial y la escasez de los primeros años de la posguerra. Luego de esa etapa durísima, siguió un periodo de extraordinario desarrollo económico. En todas las sociedades democráticas y liberales de Europa y América del Norte las clases medias crecieron como la espuma, se intensificó la movilidad social y se produjo, al mismo tiempo, una notable apertura de los parámetros morales, empezando por la vida sexual, tradicionalmente frenada por las iglesias y el laicismo pacato de las organizaciones políticas, tanto de derecha como de izquierda. El bienestar, la libertad de costumbres y el espacio creciente ocupado por el ocio en el mundo desarrollado constituyó un estímulo notable para que proliferaran como nunca antes las industrias del entretenimiento, promovidas por la publicidad, madre y maestra mágica de nuestro tiempo. De este modo, sistemático y a la vez insensible, divertirse, no aburrirse, evitar lo que perturba, preocupa y angustia, pasó a ser, para sectores sociales cada vez más amplios, de la cúspide a la base de la pirámide social, un mandato generacional, eso que Ortega y Gasset llamaba “el espíritu de nuestro tiempo”, el dios sabroso, regalón y frívolo al que todos, sabiéndolo o no, rendimos pleitesía desde hace por lo menos medio siglo, y cada día más.
Otro factor, no menos importante, para la forja de la civilización del espectáculo ha sido la democratización de la cultura. Se trata de un fenómeno altamente positivo, sin duda, que nació de una voluntad altruista: que la cultura no podía seguir siendo el patrimonio de una élite, que una sociedad liberal y democrática tenía la obligación moral de poner la cultura al alcance de todos, mediante la educación, pero también la promoción y subvención de las artes, las letras y todas las manifestaciones culturales. Esta loable filosofía ha tenido en muchos casos el indeseado efecto de la trivialización y adocenamiento de la vida cultural, donde cierto facilismo formal y la superficialidad de los contenidos de los productos culturales se justificaban en razón del propósito cívico de llegar al mayor número de usuarios. La cantidad a expensas de la calidad. Este criterio, proclive a las peores demagogias en el dominio político, en el cultural ha causado reverberaciones imprevistas, entre ellas la desaparición de la alta cultura, obligatoriamente minoritaria por la complejidad y a veces hermetismo de sus claves y códigos, y la masificación de la idea misma de cultura. Esta ha pasado ahora a tener casi exclusivamente la acepción que ella adopta en el discurso antropológico, es decir, la cultura son todas las manifestaciones de la vida de una comunidad: su lengua, sus creencias, sus usos y costumbres, su indumentaria, sus técnicas, y, en suma, todo lo que en ella se practica, evita, respeta y abomina. Cuando la idea de la cultura torna a ser una amalgama semejante es poco menos que inevitable que ella pueda llegar a ser entendida, apenas, como una manera divertida de pasar el tiempo. Desde luego que la cultura puede ser también eso, pero si termina por ser sólo eso se desnaturaliza y se deprecia: todo lo que forma parte de ella se iguala y uniformiza al extremo de que una ópera de Wagner, la filosofía de Kant, un concierto de los Rolling Stones y una función del Cirque du Soleil se equivalen.
No es por eso extraño que la literatura más representativa de nuestra época sea la literatura light, es decir, leve, ligera, fácil, una literatura que sin el menor rubor se propone ante todo y sobre todo (y casi exclusivamente) divertir. Atención, no condeno ni mucho menos a los autores de esa literatura entretenida pues hay, entre ellos, pese a la levedad de sus textos, verdaderos talentos, como –para citar sólo a los mejores– Julian Barnes, Milan Kundera, Paul Auster o Haruki Murakami. Si en nuestra época no se emprenden aventuras literarias tan osadas como las de Joyce, Thomas Mann, Faulkner y Proust no es solamente en razón de los escritores; lo es, también, porque la cultura en que vivimos no propicia, más bien desanima, esos esfuerzos denodados que culminan en obras que exigen del lector una concentración intelectual casi tan intensa como la que las hizo posible. Los lectores de hoy quieren libros fácilmente asimilables, que los entretengan, y esa demanda ejerce una presión que se vuelve un poderoso incentivo para los creadores.
Tampoco es casual que la crítica haya poco menos que desaparecido en nuestros medios de información y que se haya refugiado en esos conventos de clausura que son las Facultades de Humanidades y, en especial, los Departamentos de Filología, cuyos estudios son sólo accesibles a los especialistas. Es verdad que los diarios y revistas más serios publican todavía reseñas de libros, de exposiciones y conciertos, pero ¿alguien lee a esos paladines solitarios que tratan de poner cierto orden jerárquico en esa selva y ese caos en que se ha convertido la oferta cultural de nuestros días? Lo cierto es que la crítica, que en la época de nuestros abuelos y bisabuelos desempeñaba un papel central en el mundo de la cultura porque asesoraba a los ciudadanos en la difícil tarea de juzgar lo que oían, veían y leían, hoy es una especie en extinción a la que nadie hace caso, salvo cuando se convierte también ella en diversión y en espectáculo.

sábado, 23 de noviembre de 2013

El futuro de la novela

                    
En el epílogo de su libro “Naturaleza de la novela”, premio Anagrama de Ensayo 2013, Luis Goytisolo (Barcelona, 1935) cavila sobre el futuro del libro. Cree que, poco a poco, el libro impreso desaparecerá y será sustituido por el libro digital, a medida que se vayan descubriendo artilugios más eficientes que permitan una lectura más cómoda. La tecnología no tiene más de diez años y hay que esperar mejoras importantes que van a facilitar todavía más el manejo de los dispositivos de lectura electrónica. Y el libro en papel se convertirá en objeto de coleccionismo, algo así como un vino de reserva para sibaritas.
Cultura literaria
Pero más que el futuro del libro, lo que inquieta más al autor es el porvenir de la novela, cosa que ya insinuó en su discurso de ingreso en la Real Academia Española, allá por al año 1995. Existe el peligro de que el gran público deje de leer y se conforme con darse por enterado de lo que sucede en el ámbito cultural, recurriendo a píldoras informáticas vía Internet, dejando para los especialistas la lectura de las obras literarias. El eclipse, que ya es un hecho en el ámbito de las artes, lo es también en varios géneros literarios ─la poesía, el teatro─ y empieza a serlo en el de la novela.
Los planes de enseñanza priman el conocimiento positivo que sirve al individuo para encontrar un empleo: loable intención. Pero descuidan el estudio de las humanidades, las asignaturas de letras que otorgan a la persona una formación suficiente para despertar en ella un cierto interés por la ilustración. Leer novelas, ensayo o poesía no es una decisión espontánea, sino algo que deriva de un bagaje intelectual, de sentir la curiosidad de aprender y saber más acerca del mundo que nos rodea.
Sin una mínima instrucción, el ciudadano encuentra enormes dificultades para asimilar un texto literario medianamente complejo y se concentra en la lectura de productos sencillos, relatos mitológicos, historias relativas a secretos arcanos, en los que intervienen personajes fantásticos plenos de incoherencia, que seducen las regiones más primitivas de su cerebro, pero no las más evolucionadas, las que han surgido por el simple hecho de razonar, de aplicar el pensamiento a la comprensión de los fenómenos que rigen el universo.
La tendencia se hace evidente. Los contenidos están cada vez más orientados a divertir y menos a enseñar, al estilo de los antiguos folletines que ahora se llaman “bestsellers”. Parece como si ya hubiéramos descubierto todos los valores que hacen falta para transitar por este anchuroso planeta y sólo persiguiéramos el deleite, sin hacer ningún esfuerzo por cultivar la mente y buscar nuevos horizontes. Y no sólo son los contenidos, el soporte también contribuye. Se me hace muy difícil concebir que alguien sea capaz de leer a Kant en un ebook.
Todo escritor ha sido antes lector, lector empedernido, diría yo. Pero si el medio no propicia la lectura de novelas más o menos complejas, difícilmente surgirán vocaciones, serán escasos los escritores que afloren en un medio donde la cultura y educación recibida apuntan hacia otros derroteros que nada tienen que ver con la creación literaria. La juventud no siente placer alguno en sumergir su mente en el mundo de la fantasía y se refugia en la imagen para ocupar su tiempo, en lo superfluo que no exige esfuerzo intelectual alguno. Y esto es lo grave, porque cuando una determinada forma de expresión artística entra en conflicto con los hábitos sociales, su declive es inevitable.
Ya en 1999, Eduardo Mendoza decía que la novela tenía que replantearse su razón de ser, ya que se había producido un cambio radical en el modo de leer, con la llegada de los medios audiovisuales y contestaba con un simil a la pregunta de si la novela había muerto o no: Para los antiguos egipcios, una momia no era una persona viva, pero tampoco definitivamente muerta.
Vargas Llosa hizo al poco una referencia al contenido de este artículo para confirmar el diagnóstico, aunque con la esperanza de que “la novela de sofá” sobreviva e incluso de que sea capaz de dar frutos tan óptimos como los dio en el pasado, ya que, se diga lo que se diga, la novela ha sido y sigue siendo un género de minorías y no hay razón para creer que esta situación vaya a cambiar, ya que esas minorías no van a desaparecer nunca.
El debate está servido, las opiniones, repartidas, aunque la mayor parte de los escritores opina que los “The end” no le van a la novela.