miércoles, 17 de febrero de 2021

Manuel Rivas: textos híbridos que funden periodismo, poesía y ficción

Texto: Javier PINTOR   Foto: Juan HERRANZ

Manuel Rivas borda los textos híbridos que funden periodismo, poesía y ficción. En estos textos encontramos su voz más rebelde y algunas de sus mejores creaciones. Son textos en los que domina el aliento poético, el inconformismo ciudadano y la palabra precisa y humana que desvela realidades ocultas.

Rivas comenzó a trabajar como periodista muy joven, a los 15 años, escribiendo para el diario coruñés El Ideal Gallego. Luego vendrían sus colaboraciones en Teima, primer semanario escrito en gallego, y su traslado a Madrid, donde estudió Ciencias de la Información. Esta actividad precoz se mantiene después de tantos años con sus colaboraciones en El País y la creación en 2014, junto con el periodista Xosé Manuel Pereiro, de la impagable revista mensual Luzes, que reúne crónicas, análisis y creación literaria. Una revista que reivindica el periodismo en papel y un espacio para reflexionar a fondo sobre el momento presente. Este mismo proyecto vital y profesional que aparece en muchos de los libros de Manuel Rivas es uno de los motivos que inspira Zona a defender (Alfaguara), un conjunto heterogéneo y urgente de textos en el que es muy identificable el activismo político inherente a este autor. Rivas lanza su mirada irónica, ácida, subversiva, poética sobre algunas de las injusticias que nos rodean y las analiza con sutileza, ojo crítico y, en ocasiones, con retranca.

Manuel Rivas es un autor de ritmo pausado, parsimonioso, que observa el mundo en profundidad y que reivindica el humor y la risa como compañeras del pensamiento. En esta línea lamenta la falta de compromiso e ingenio de muchos de nuestros gobernantes: “Entre las especies en extinción, la del político con el don liberal del humor y la ironía”. Estos seres deambulan por el mundo con semblantes serios, pesarosos y que no son otra cosa que “ladrones de derechos, fabricantes de sitios tristes”.

Zona a defender es un texto revolucionario porque Rivas, como Lorca, es un poeta que entiende la literatura como una forma de combate que debe estar al lado de los desfavorecidos, sean mujeres, inmigrantes, trabajadores en precario o artistas. Su sentido revolucionario afecta también a la composición de los textos, de ahí que en su obra esté siempre explorando nuevos cauces comunicativos y que muchos de sus libros sean artefactos expresivos en los que tienen cabida la poesía, el ensayo, el reportaje y las más variadas formas de ficción.

El libro parte de la premisa de que en nuestro mundo deberían multiplicarse las zonas a defender. De este modo, se insiste en la defensa del medio ambiente y la naturaleza, del periodismo digno, de las mujeres, de los lazos familiares, del humanismo, y muy significativamente se subraya la necesidad de proteger y recuperar “el aliento de las palabras y el acento de la verdad”. Manuel Rivas aboga por defender el sentido de las palabras, clama por un lenguaje que “desmonte el odio” y exige una ecología de las lenguas que las preserve de su aniquilación. En este sentido, valora las bibliotecas, las librerías y los ateneos como espacios igualitarios, lugares de ecología social.

Esta preocupación por el lenguaje y por estos espacios de libertad y cultura está muy presente en toda su obra y es el motivo que inspira novelas como Los libros arden mal (2006) o El último día de Terranova (2015). Rivas se declara lector anfibio y con sorna comenta que es partidario de los libros demasiados largos y las películas demasiado lentas.

El lado más intelectual y de lector compulsivo de Rivas lo encontramos en las innumerables citas y comentarios sobre libros y escritores que aparecen diseminadas a lo largo de todo el texto y que premian al lector con rutas de lectura complementarias.

En Zona a defender también nos encontramos con relatos de infancia y adolescencia, con historias familiares y crónicas actuales que exaltan la memoria y reclaman la necesidad de descolonizar la imaginación para alcanzar la verdad. Algunas de estas historias conmoverán al lector, otras le incomodarán y algunas, como Los expertos y las vacas en la niebla, le divertirán por su tono humorístico y nostálgico. Allí y en otros textos se describe la esquizofrenia del solucionismo tecnológico y se carga contra los peligros de internet y el discurso tecnoutópico tan arraigado en nuestros días.

Textos complementarios como Contra todo esto (2018) y Zona a defender (2020) nos muestran a un autor indignado que ha tomado conciencia de las desigualdades e injusticias sociales y las denuncia a través de la escritura. Rivas ha escrito un libro valiente, a ritmo de jazz, que retrata asuntos molestos con esperanza libertaria y que nos advierte sobre lo que está sucediendo en las calles y en los campos en el momento presente. Un libro que educa nuestra mirada y enriquece nuestro conocimiento del mundo.

(De www.librujula.com)

martes, 16 de febrero de 2021

5 poemas de Joan Margarit, Premio Cervantes, recién fallecido



Días de abril

Los pájaros de aquella primavera
es lo que escucho ahora en mi silencio,
pendientes de cambiar cantos por lágrimas.
El ataúd y el canto de los pájaros
no puedo separarlos desde entonces.
Sólo me nutre ya la inteligencia,
que prefiere el invierno con sus charcos helados,
caras grises y suaves por el frío.
Los campos que parecen estar muertos,
los abetos que callan por los años
que han transcurrido ya sin Navidad,
porque sería aún mucho más triste
cantar nosotros solos las canciones.
El pensamiento, al que descoyuntaron
la oscuridad de la pasión y el sexo,
no ha encontrado la paz hasta la senectud.
Es la impotencia la que nos socorre.
La que, haciendo imposible ya el futuro,
salva el breve presente, dignifica el ayer.

Últimos ecos

Terminada la guerra,
el saco familiar de historias tristes
se abría en cada casa: personajes
que para aquellos niños fueron sólo
un nombre, un dolor vago en los retratos
explicados en tardes de domingo
sin luz eléctrica, que se morían
oscurecidas como un gran desván.

Nuestra alegría se desparramaba
por todos los solares, con silbidos
que en el crepúsculo se oían
mezclándose al llamado de las madres.

Vuelvo a la Escuela Nacional de Niños,
puedo oír, en la calle sin aceras,
el recreo en mitad de la mañana,
el griterío y las rodillas sucias
tras pelotas de trapos y cordeles.

La calle polvorienta donde estuvo
con su estucado gris y sus dos aulas,
sin ningún patio ni jardín, mi escuela.

Pero, de aquellos días queda, apenas,
el frío anochecer
que mi padre traía en el abrigo,
miedos nocturnos, tardes
de juegos en lejanas azoteas.

Y la sombra de inviernos ferroviarios,
cuando al alba mi madre iba alejándose
por una calle oscura y solitaria
con mi hermana cogida de la mano:
la maestra y su niña hacia la escuela,
tapadas con bufandas bajo el frío.

La infancia transcurría sin pasado:
cometas de papel en la alta tarde
y canicas debajo de los muebles
y aburrimiento de calcomanías
en los días más fríos y lluviosos.

Mi madre, con mi hermana, ya se alejan
en un tren sin paradas que recorre
las soledades de mi propio invierno.

De Crónica (1975)

El buscador de orquídeas

No había en casa libros adecuados
para el desasosiego adolescente.
Los de urbanismo eran aburridos
Cataluña, pueblo desdichado
me parecía un título muy triste.
Cogí el Mein Kampf, un breve libro negro
que tomé por profundo. Así empecé
por el lugar más sucio de la literatura.
Las palabras de Hitler, tan vulgares,
eran un pozo negro.
No lo he olvidado, pese a que no lo recuerdo.
Me di de bruces con la realidad.
Fue allí donde empezó la poesía,
difícil y sin falsas esperanzas.
He hecho siempre como el jabalí,
que busca y, delicado, escoge y come
el bulbo -conocido como el orquis
de la orquídea.

De Casa de misericordia (Visor, 2007)

Aurorretrato con mar

Aquel niño callado. Juega solo.
Permanece detrás de estos ojos de viejo,
resiste la embestida brutal del mediodía
oyendo los confusos versículos del mar
y el grito de los cuerpos desnudos y oxidados
al entrar en las aguas transparentes y frías
de la playa de piedras. Avergonzado, corre
de un escondite a otro de los cuentos.

Duerme dentro de mí, desvalida criatura:
duerme dentro de mí, una noche de reyes,
donde en silencio vuelan las escobas
y los lobos dejaron sus huellas en la nieve.
Afuera brilla un cielo lleno de albaricoques,
y el mar azul oscuro de ciruelas
se deshace en los negros cuchillos de las rocas.

El verano de alcohol frío en los ojos
me hace sentir mi vida como la pulpa oscura
y dorada de un fruto que se pudre
alrededor del hueso del recuerdo.
Dentro de mí ocúltate, desvalida criatura.
Dentro de mí protégete de la cruel claridad.
Recita la leyenda que habla del niño gris
y de la miserable bicicleta
montada por el triste ciclista del suburbio.
Te busca y está cerca. Pedalea hacia aquí.

(De Cálculo de estructuras, 2005)

Un pobre instante

La muerte no es más que esto: el dormitorio,
la luminosa tarde en la ventana,
y este radiocasete en la mesita
-tan apagado como tu corazón-
con todas tus canciones cantadas para siempre.
Tu último suspiro sigue dentro de mí
todavía en suspenso: no dejo que termine.
¿Sabes cuál es, Joana, el próximo concierto?
¿Oyes cómo en el patio de la escuela
están jugando los niños?
¿Sabes, al acabar la tarde,
cómo será esta noche,
noche de primavera? Vendrá gente.
La casa encenderá todas sus luces.

(De Joana, 2002)

martes, 9 de febrero de 2021

Libre te quiero (poema en el día de San Valentín)

 


Libre te quiero


Agustín García Calvo

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

domingo, 7 de febrero de 2021

Aplaudo al papa Francisco: "A quien le guste el dinero, que no se meta en politica"



Eduardo Sanguinetti, filósofo y poeta, especial para NOVA

A quien le guste los autos de lujos, las casas suntuosas, los trajes finos y todas esas cosas, que no se meta en política”. Papa Francisco 

Desde los bordes, siempre discrepando, cual acto de vida, puedo decir que las traiciones a las que nos han expuesto los diversos gobiernos que soportamos como así también, sus corruptos dirigentes y funcionarios, me motivan a provocar un nuevo ‘juego’, acorde a nuevas reglas y normas de comportamiento, sin evasiones, ni ceremonias funestas.

El neoliberalismo genocida promueve indigencia de millones, perpetra despojo de derechos, expoliación de vida, degradación de la salud, el hambre como norma, sin visión de modificar el paisaje al cual asistimos hace tiempo, ¿no les molesta que manifiesten mercenarios de medios y gobernantes, decir que la izquierda gobierna en Argentina con multinacionales esclavizando a indigentes?, ¡hartan!, pues el sentido popular del que están tan alejados funcionarios outlet, no ignora que la aldea global es un invento de mafias criminales...

¡Ah! saben que Biden ya compra aviones de guerra... qué invasión estará preparando, para infiltrar su democracia sintética, en lejanas regiones. Parece que la pandemia, aún vigente, no ha dejado lecciones de humanismo, solidaridad y armonía en el planeta.

Desde mi agnosticismo no puedo dejar de aplaudir al Papa Francisco, ¡cómo no hacerlo!, de qué manera les molesta a las oligarquías locales y de países vecinos, a las burguesías pudibundas, que la denuncia contra el capitalismo salvaje la haga el jefe de la iglesia, de la que estoy apartado hace tiempo, no así de mis oraciones que a veces, muy de vez en cuando llaman al milagro... cómo no emocionarme que uno de los más trascendentes personajes del planeta, representante de miles de millones camine junto a los excluidos del mundo, denuncie las 'timbas financieras', siempre del lado de los humildes, de los que padecen hambre y exclusión... y no me vengan con comentarios domésticos, como los enviados por el Opus, o los arrastrados tras el santo grial, difamando a este ser valiente y capacitado como nadie... no ignoramos que cuando no se quiere ver, no hay más que cerrar los ojos... o ¿conocen algún gobernante denunciando como este Papa lo hace la porquería universal?, cantando por la igualdad, por los excluidos, por la destrucción de las armas, por la paz... los presidentes miserables, son funcionales, cobardes y traidores a quienes les han otorgado su voto, único derecho obligatorio en Argentina, cándidamente, para que negocien hasta el aire que respiramos... el agua ya cotiza en Wall Street.

¿Por qué?, ¿qué otra cosa hacer ante la evidencia de lo que significa, la cotidiana y humillante utilización por estos dirigente funcionales a multinacionales, para quienes como yo, me opongo sistemáticamente, con recursos renovados para efectivizar, las modificaciones de fondo, que jamás se llevaron a cabo?... o creen que no me he ganado la libertad de pronunciarme en desfavor de los cobardes, traidores y oportunistas, 'los siempre presentes', pintados de cualquier color, simuladores y destructores de la vida como la he concebido siempre, en verdad, armonía e igualdad, por supuesto renunciando a todo lo que degrada nuestro ser y estar en esta tierra.

Conozco a cada uno y cada cual de los/as "celebrities" mediáticos/as, construidos a piaccere del gusto del mafioso de turno, a las autodenominadas famosas, 'la banda de los post verdaderos', en fin los insectos de medios monopólicos y de los otros, elevados a tendencias y símbolos de la vacuidad, la 'falsa bandera' que opera para el gobierno y la denominada oposición, hábiles en el momento de disparar al blanco móvil de turno, una formidable mentira fabulada, que destruye la vida de los puros... y he aquí, el momento culminante, en el que debo advertir “la sumisión de lo evidente”.

Sumisión, que deviene en un pensamiento libre, al que no le interesa mucho influir en las masas ansiosas, hipnotizadas y prostituidas, ante toda la basura no biodegradable, incluidas las industria la cultura de un milenio degradante y degradado, que actúa de manera potente, en las redes sociales y medios de publicidad, haciendo nido en un inconsciente, que se disparará en un instante y por siempre, hacia un porvenir difuso, ahistórico, como el poder político neoliberal lo imaginó y efectivizó.

La analogía entre verdad y libertad es una cuestión de equilibrio, de prudencia, de política, de elección y en último término de libre albedrío. Lo dejan en claro millones de seres que ya no adhieren a democracias fingidas procedimentales y sus patéticos representantes y dicen ¡no a la mentira institucionalizada!, ¡no a ser considerados estúpidos!, ¡no a las fábulas que nos entregan los medios corporativistas!, ¡no a las grietas de estadios sociales!, ¡no al hambre de los pueblos!, ¡no a los violentos y fanáticos de ideologías podridas que acechan!, ¡no a los improvisados voceros de gobiernos represores y explotadores!, ¡no a obedecer todo lo que atente a una rutina de vida en armonía y paz!, ¡no a los discursos de trincheras de actorcitos apuntalados por conductoras antiguas y modernos maniquíes, asimilados al poder de las bestias!, ¡no a los mercenarios que amenazan y asesinan!, ¡no a presidentes ignorantes y esclavos de tendencias de imperios en putrefacción!, ¡no a los premios otorgados a los trepadores con contactos de todo tipo, los erotizados por moneda, de la comunicación eliminada!… basta!, pero ¡no!, las estafas son ad infinitum... la censura y el acallar voces es norma, ante la impasividad de los pueblos temerosos, cuidando su pedacito de cielo blanqueado a mano.

Debemos elevarnos más allá del común denominador del “yo”, ser libres, no hay espacio para tibios cobardes, para quienes anteponen negociar con el FMI una deuda soberana al hambre del pueblo y sus prisas ¿no discrepan?… están atentando contra los que poseemos ideas e ideales, un crimen de lesa humanidad, que elimina la democracia de manera circunstancial. Y medito: todo enriquecimiento en bienes materiales, es ilícito por definición… todo anónimo es mentira por definición… no peco de atrevimiento, camino, no me arrastro, no escucho las mentiras de quien vuela a lo gallina.

Atroz realidad la de Latinoamérica, ayer, hoy y pareciera por siempre, Cóndor II en acto, de la mano del Covid-19 y su familia de cepas, "sarna genocida imperial", ya han llegado para hacerse de nuestra libertad y recursos naturales,, con algunos cómplices silenciosos, que pareciera solo miden con vara financiera del debe y haber, en la vida de los pueblos, sojuzgados, temerosos y con pocos ánimos de construir épicas.

Los registros que se inscriben como sedimento de una memoria que olvida la pulsión de la historia, se imponen violenta y autoritariamente sobre una humanidad en estado de exilio de su vida y su devenir como parte de una comunidad, de una civilización que ya no existe, ya no es... intentar instalar lógica a los actos de vida de la humanidad, es tiempo perdido.

viernes, 5 de febrero de 2021

Llueve (poema de Vicente Aleixandre)


En esta tarde llueve, y llueve pura
tu imagen. En mi recuerdo el día se abre. Entraste.
No oigo. La memoria me da tu imagen sólo.
Sólo tu beso o lluvia cae en recuerdo.
Llueve tu voz, y llueve el beso triste,
el beso hondo,
beso mojado en lluvia. El labio es húmedo.
Húmedo de recuerdo el beso llora
desde unos cielos grises
delicados.
Llueve tu amor mojando mi memoria
y cae y cae. El beso
al hondo cae. Y gris aún cae
la lluvia.

miércoles, 3 de febrero de 2021

La pulga y un cuerpo de mujer (Cuento de Ryonosuke Akutagawa, Japón)


 

Una noche de verano un chino llamado Yang despertó de pronto a causa del insoportable calor. Tumbado boca abajo, la cabeza entre las manos, se había entregado a hilvanar fogosas fantasías cuando se percató de que había una pulga avanzando por el borde de la cama. En la penumbra de la habitación la vio arrastrar su diminuto lomo fulgurando como polvo de plata rumbo al hombro de su mujer que dormía a su lado. Desnuda, yacía profundamente dormida, y oyó que respiraba dulcemente, la cabeza y el cuerpo volteados hacia su lado.

Observando el avance indolente de la pulga, Yang reflexionó sobre la realidad de aquellas criaturas. Una pulga necesita una hora para llegar a un sitio que está a dos o tres pasos nuestros, aparte de que todo su espacio se reduce a una cama. “Muy tediosa sería mi vida de haber nacido pulga…”

Dominado por estos pensamientos, su conciencia se empezó a oscurecer lentamente y sin darse cuenta, acabó hundiéndose en el profundo abismo de un extraño trance que no era ni sueño ni realidad. Imperceptiblemente, justo cuando se sintió despierto, vio, asombrado, que en su alma había penetrado el cuerpo de la pulga que durante todo aquel tiempo avanzaba sin prisa por la cama, guiada por un acre olor a sudor. Aquello, en cambio, no era lo único que lo confundía, pese a ser una situación tan misteriosa que no conseguía salir de su asombro.

En el camino se alzaba una encumbrada montaña cuya forma más o menos redondeada aparecía suspendida de su cima como una estalactita, alzándose más allá de la vista y descendiendo hacia la cama donde se encontraba. La base medio redonda de la montaña, contigua a la cama, tenía el aspecto de una granada tan encendida que daba la impresión de contener fuego almacenado en su seno. Salvo esta base, el resto de la armoniosa montaña era blancuzco, compuesto de la masa nívea de una sustancia grasa, tierna y pulida. La vasta superficie de la montaña bañada en luz despedía un lustre ligeramente ambarino que se curvaba hacia el cielo como un arco de belleza exquisita, a la par que su ladera oscura refulgía como una nieve azulada bajo la luz de la luna.

Los ojos abiertos de par en par, Yang fijó la mirada atónita en aquella montaña de inusitada belleza. Pero cuál no sería su asombro al comprobar que la montaña era uno de los pechos de su mujer. Poniendo a un lado el amor, el odio y el deseo carnal, Yang contempló aquel pecho enorme que parecía una montaña de marfil. En el colmo de la admiración permaneció un largo rato petrificado y como aturdido ante aquella imagen irresistible, ajeno por completo al acre olor a sudor. No se había dado cuenta, hasta volverse una pulga, de la belleza aparente de su mujer. Tampoco se puede limitar un hombre de temperamento artístico a la belleza aparente de una mujer y contemplarla azorado como hizo la pulga.

“Nyotai”, 1917 – Cuentos obtenidos de www.narrativabreve.com, editada por Francisco Rodríguez Criado

viernes, 29 de enero de 2021

"Panza de burro": el estilo salvaje

 

Andrea Abreu ha conseguido un gran impacto con su "Panza de burro", una historia fresca, ingenua, con fuerza expresiva, sobre la amistad de dos niñas y sus etapas de iniciación en un entorno geográfico desventajado, invadido por la pobreza, la calima y la amenaza de un volcán. Hace mucho tiempo Jorge Luis Borges asombró con su cuento "Hombre de la esquina rosada", escrito con un lenguaje popular, casi dialectal, de las clases populares de Buenos Aires. Este libro de Andrea Abreu sigue el mismo propósito: expresar un lenguaje coloquial canario con fuerza y determinación. Ello plantea un desafío, pues las incorrecciones ortográficas y expresivas hacen que el lector se fatigue un tanto. El libro es más bien un conjunto de relatos cortos marcados por la sensualidad, el deseo y un estilo digamos salvaje. La crítica ha saludado el libro con la sorpresa de un hallazgo fuera de lo convencional. Un primer texto que llama la atención y consigue una buena divulgación editorial, una apuesta inteligente de la editora.

jueves, 28 de enero de 2021

El nombre es el destino

 

Por Eduardo Sanguinetti, Buenos Aires, especial para NOVA

Mi último libro “Nomen est omen: el nombre es destino”, publicado hace unos días por Editorial La Extranjera.

Una palabra, un nombre (Nomen), pueden tener un potencial performativo inesperado, conjurando el destino (Omen) y determinar por lo tanto el futuro, inexorable, que aguarda como karma imprevisible, como anuncian los arcanos.

William Shakespeare preguntó: “¿Qué hay en un nombre?” (What's in a name?). Plauto le ha respondido unos siglos antes: "El nombre es un signo, un presagio, un anuncio, un símbolo, una profecía,... El nombre ya lo dice todo... Lo que no tiene nombre no existe...".El nombre es la clave en el destino de un ser, en el más estricto sentido ontológico.

Como título de este mi último libro “Nomen est omen”, expreso mi parecer sobre esta frase latina y le doy un significado al nombre como un personaje inasible, despiadado, para el juego de la vida. Utilizo al término para expresar el hecho de que el nombre caracteriza a una persona o una cosa acertadamente, a menudo también exagerado o irónicamente roto. Se puede afirmar que el nombre es el programa de existencia solo en conceptos.

Se puede considerar la frase como un conceptualismo por parte del idealismo filosófico con el fin de salvar prejuicios de "antes del diluvio en las grandes ciudades" (Leonardo Da Vinci dixit), mundanos del alma y el más allá como reservatio mentalis.

El hechizo del nombre es todavía en este milenio, remitirse a los santos del calendario y a los exorcizados, los expulsados del denominado "reino de los cielos", por los cristianos devotos. Un enunciado verbal puede para millones de seres en el planeta, que creen que determinan el futuro, devenir en presagio de lo porvenir.

El mismo término para"destino", fatum en latín, significa"lo expresado",es forma neutra del participio de perfecto pasivo del verbo, que significa literalmente “lo dicho”, lingüísticamente fatum es forma neutra del participio de perfecto pasivo del verbo decir, hablar... comunicar lo incomunicable es tarea amable y extremadamente lúdica.

(*) Filósofo y poeta

miércoles, 27 de enero de 2021

"Fetasa": el paisaje del mar (Isaac de Vega)



Es más de media noche. Las estrellas lucen claras en el firmamento y a su débil claridad se levantan bruscos y negros los accidentes de la costa. Dentro de poco saldrá la luna. Entonces tendrá que salir. El mar está quieto, negro y manso, amenazador y frío en su quietud, sin fin hacia el horizonte, agobiante con su masa enorme. Apenas si unas leves ondas chapotean en la playita y, de tarde en tarde, ponen una roseta blanca en torno a las rocas cercanas. Más lejos, la costa se adentra bruscamente en el agua en una punta audaz y afilada. Allí tiene que ir.
Tiene el cuerpo cansado y dolorido. Le duelen los hombros. Y las manos apoyadas en el suelo. No obstante, sigue en la misma posición, en su aire de sorprendido estupor. La imposibilidad de comprender lógicamente sus últimos pasos han llenado su alma de miedo y de frío su cuerpo. Se siente inerme ante fenómenos extraños, abandonado a fuerzas caprichosas, pero terribles y hostiles. De la masa de las sombras pueden concretarse figuras malignas nacidas no se sabe cómo, pero que querrán martirizarle y hundirle en la desesperación. Y no sólo de la noche. También surgen de los mismos luminosos rayos del sol. Todo es fuerte, grandioso. Únicamente él está desvalido, juego arbitrario de una Naturaleza desconcertante. El Universo cambió su faz en unos solos instantes.
La noche tiene en su placidez un latido de miedo. Muy lejos, hacia el extremo del mar, la luna va surgiendo de las aguas. Ramón quiere desperezar su embotado cerebro. Buscar alguna cosa, encontrar un asidero.
Aquella mañana se encontró, sin saber cómo, atravesando un paraje solitario, sin bullir de vida, ni siquiera del viento. Iba ascendiendo una larga pendiente, falda de una montaña antigua y desgastada, de sucia tierra amarilla y piedras blanquecinas. A ratos, al abrigo de las peñas, aparecían algunos matojos de hierba reseca y matorrales sarmentosos. Tenía la sensación de muchas horas de marcha. Entonces sentía cansancio y maravilla, porque dentro de su agotamiento vislumbraba un manantial de energías ignorado. Existía una fuerza extraña que le impele a caminar. Caminar incansablemente, sin meta fija. Algo fantástico se estaba atravesando en su metódica vida. No le molesta aquel cielo sin color, ni el páramo triste, ni el silencio completo. Todo queda amortiguado por una emoción entrañable, interna, que le impulsa a seguir. El polvo iba cubriendo su cuidado traje negro y la frente sudorosa. No le importaba. Se sentía muy lejos de los mármoles de su oficina, de las grandes mesas cubiertas con planchas de cristal, de su meticulosidad exigente, de los amables saludos de los subordinados. Estaba olvidado. Aspiraba la enorme, la íntima alegría de aquel ascenso inacabable. 

jueves, 21 de enero de 2021

Pata de gallo (cuento de Alberto Omar)

 

No le gustó verse aquellas diminutas arrugas en el borde de los párpados. Temía, desde hacía años, ese momento en que los hijos están ya crecidos y el amor se convierte en tedio.

Ella quería que todo fuera otra vez como antes. Por eso se empeñó en imitarse a sí misma, recordando cómo se peinaba haciéndose una pequeña coleta en la nuca, y se ponía aquel carmín brillante que le hacía los labios sensuales, apetecibles.

Recordó la receta de los canelones que le diera la abuela italiana, también cómo se hacían las truchas rellenas de cabello de ángel, y la salsa delicadísima de papaya que inventara la Tata cuando él, aún de novios, estuvo por primera vez cenando con su padre.

Quiso traer al presente sus épocas de estudiante progresista antes de que todo se le fuera a caer en el olvido, y rebuscó los libros de Marcuse, Hegel, Otero; los apuntes de Aranguren, los panfletos callejeros, amarillos y también perdidos como ella en el tiempo. Se recompuso como se le arreglan el cartón y los trapos a una muñeca vieja.

Él la miró, pero con pena y reproches a sí mismo, y descubrió que la quería caduca, seca, aunque ya no la amara. Mas a ella se le había plantado una nueva ilusión entre las flores de su vestido nuevo, y no había quién la convenciera o que le dijera que solo era una mujer marchita, a punto de ser abuela. Le pareció que la miraban quienes antes dudaban de su existencia pues en los ojos de los otros se halló nueva.

Aunque en la experiencia comprobaba que el amor guarda para los seres multitud de esquinas de convivencia, aceptó que todo había cambiado, que él era ya un extraño entre los extraños, y que su silencio o sus gritos apenas le hacían mella o no le quebraban ya la sonrisa en llanto, o las súplicas de él, ni sus borracheras, la sumían en el temor de sentirse abandonada.

Abrió las ventanas de par en par, dejó que saliera todo su pasado. Tomó la agenda. Marcó un número. Oyó la nueva voz de hombre. Habló y habló mientras sentía sus carnes renacer al tiempo que la otra voz le arañaba la piel golosamente, y la humedad le partía el cuerpo en dos partes.

Supo también que todo es posible. Irse o quedarse. Sentir la vida como un regalo o como una maldición.. Conocer, amar el miedo o temerlo.

Sabiéndolo, plantó una nueva sonrisa entre los labios, recogió una renovada ilusión que metió en su cuerpo, movió la cabeza para tirar afuera los pensamientos viejos, taconeó al andar, pegó un portazo al salir, y voló adónde el deseo.

lunes, 4 de enero de 2021

Los espejos (cuento de terror)

 


En cuestión de caprichos, pocos le ganan a Brian. Obcecado escocés. Como si Escocia fuera una isla aparte del mundo y él pudiera presumir de ese nombre celta que significa "El fuerte, el de gran fortaleza". Es cabezota pero también idealista, tiene un encanto natural, una ternura a la que resulta difícil negarse. He de decir que fue un flechazo a primera vista, yo azorada en aquella cafetería que él estaba frecuentando, siempre en mi turno. Yo era la camarera y él todo un caballero, tan elegante, tan superior a una chica del pueblo llano. Te llevaré a conocer a mi familia, me anunció, y yo aplaudí entusiasmada porque siempre había querido volar a Edimburgo, conocer la historia antigua, patear los paisajes idílicos de su tierra. ¿Y quién puede rehusar la belleza de la campiña de Aberfeldy, las casas con su piedra gris, la intensidad de la campiña que te sale al paso, el club de golf, la destilería de whisky y hasta las preciosas tiendas del Square? Paraíso de verdor, una cura de reposo para quienes viven en la gran ciudad.

 Estaba empeñado en enseñarme modales, quería apartarme de la vulgaridad. No estropees el whisky con hielo ni con agua, ni pongas jamás la botella en la nevera, recalcaba frente a mi ignorancia.

Era viciosilllo y mientras estábamos en la cama le gustaba mirarse en los espejos, por eso debí encargar que cubriesen el techo con aquellos grandes paneles que en verdad nos captaban en todas los ángulos posibles. Le encantaban las fantasías, era todo un mirón, siempre ideando escenas escabrosas.

Y con qué avidez me recitaba párrafos de Romeo y Julieta, como todos los anglosajones se sabe Shakespeare al dedillo. “¿Qué resplandor se abre paso a través de aquella ventana? ¡Es el Oriente, y Julieta el sol! ¡Surge, esplendente sol, y mata a la envidiosa luna, lánguida y pálida de sentimiento porque tú, su doncella, la has aventajado en hermosura…!”

Un tipo incorregible, como si yo tuviera que limitarme a aprobar todos y cada uno de sus caprichos, aquella manera tan especial que tenía de entender la posesión.

–Cuando estemos muertos nos apareceremos en este mismo salón –me dijo una vez, tras una risotada, debía ser porque se había tomado la tercera copa.

–No digas tonterías.

–Aquí todos los castillos tienen su fantasma. Será un buen negocio para nuestros nietos. 

Él me trae el recuerdo de su abuelo, uno de los jefes de la masonería regional; de sus padres, que conservaron siempre el sesgo de una clase social distinguida. De sus hermanos, establecidos en Australia y Canadá, de la altanería con que me observaban, a mí que apenas chapurreaba el inglés y nunca estuve en un colegio de niñas bien. Él todavía me ve en sueños y me lee sus escenas preferidas de las tragedias clásicas. A mí, que llevo tres años muerta.

(De Cuentos gozosos/Cuentos traviesos. Mercurio, 2017)

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Tiempo de resiliencia


Por Eduardo Sanguinetti (*), Buenos Aires

Camino por la calle de los primeros dolores con un carnaval a toda marcha. Voy trotando por el camino, entre un denso gentío equinoccial, derramando las melodías que he aprendido.

Soy viajero y aventurero, en mi búsqueda de una salida me ocurren 'cosas', esto es lo que me hace avanzar, estoy enamorado de aquello de lo que los otros no se hacen cargo: la soledad... nada me es indiferente, pero es necesario que todo me sea indiferente, de otro modo no podría continuar intentando permanecer en un mundo donde nada es lo que parece.

Como un hijo pródigo camino con dorado ocio por la calle de mi adultez. No estoy desilusionado, todo como he imaginado es cambio y transformación... el cielo cuelga inmóvil, el aire está quieto, silencioso. Más allá los músicos afinan sus instrumentos. ¡Otro día de vida!

Me ha permitido el permanecer en sobrevivencia en esta tierra, conocer a seres que se acuestan sin comer y se levantan sin saber si comerán en el día que deben enfrentar, con el siniestro Covid-19 acechando, en un tiempo donde la rancia normalidad no termina de darse a la fuga... somos todos/as, los perros de la globalización, no podemos impedirlo, aun encontrando el "gran amor", el destino nos ha encerrado en una jaula de laboratorio, con perfil mutante 'endless'.

No lo ignoro, pues veo, siento y experimento las necesidades de la mayoría de hombres y mujeres que luchan o mueren en el intento de permanecer en este mundo, donde deberíamos todos y todas tener nuestro espacio para permanecer, nuestro pan para comer y nuestro rol a cumplir, para hacer de esta existencia algo digno de ser experimentado... las tinieblas lo han tomado todo.

Los sensibles humanistas iconoclastas, tenemos la mediana certeza, que esta vida es “algo” inasible, digna de ser experimentada en disfrute y placer, jamás una condena con fecha de vencimiento… sólo me interesa saber que la vida debe ser ‘vivida’ como un milagro, no como un castigo.

Ante la lógica de los ‘justos’, la ‘benevolencia’ impasible de los generosos y los ‘virtuosos’, junto con la seriedad de los ‘teóricos’, se promueve la indigencia de millones de seres humanos y se perpetra el despojo de derechos, la expoliación de la vida, la degradación de la salud, el hambre como regla y norma, las horas muertas, la vida espantosa, sin visión de modificar el horizonte pintado a mano, paisaje siniestro y verídico, al que asistimos.

El sentido popular, asimilado en sensibilidad y ética, no ignora que la aldea global está envilecida tras el lucro, en cuyas manos se concentra la riqueza y el poder de decidir sobre la vida de comunidades enteras. Lejos de promover la armonía y el bienestar de hombres y mujeres, solo ha provocado los bajos instintos en un mundo que expulsa a los valientes poseedores de ideales e ideas y premia a los mercenarios, los cobardes, traidores y simuladores.

El hombre que se interroga sobre su destino está siempre solo, a cada instante él pierde o gana sin que haya ninguna referencia a alguna ley común. Todo destino tiene su ritmo, una ley de compensación equilibra los desastres.

Las cosas se posan dulcemente delante de aquellos que no pueden verlas. El sol es un juguete para ciegos. No es necesario prever, no es necesario ver. Es necesario enterrarse en el corazón de la tierra: el diálogo nunca terminará… poder contentarse con una verdad más humilde, saber que para obtener antes hay que olvidar.

“Es necesario renunciar absolutamente para ser absolutamente”, he escrito en mi ensayo Alter Ego. Es necesario también perseverar sin esperanza de victoria. El destino otorga su chance después de un largo periplo cercano a la muerte.

Eso que pedimos con la mayor insistencia al destino, al final nos lo acuerda (el precepto queda verificado) pero nos lo acuerda más que cuando no lo esperamos más. Hay que desconfiar de las ventajas fáciles que nos ofrece un mundo que simuladamente abre sus puertas a todos los que obedecen… pero alcancemos un estado de extrema felicidad que suprime por un tiempo la memoria de lo que jamás ocurrió.

De todos modos, a no preocuparse, en unos días Santa Claus, llega en su trineo cantando viejos villancicos, sponsoreado por objetos vintage, que ha tomado posesión de la Navidad y toda su implicancia simpáticamente pagana, para ateos, creyentes y agnósticos, tal mi caso: un “Baby Boomer”, perteneciente a una generación que ha mantenido sus principios y fines, con voluntad, persistencia, austeridad, animados de amor a la libertad, la paz y la verdad, sin presiones de nada ni de nadie, salvo de una hipersensibilidad, que nos mantiene vivos y de a ratos, muy alegres, de saber que lo peor no ha acontecido, aún.

(*) Filósofo y poeta

jueves, 17 de diciembre de 2020

Canarias y la poesía hispanoamericana


 


Por Samir Delgado  (Canarias-México)

El pasado mes de noviembre tuve el honor de participar en el Coloquio Iberoamericano de Poesía del mítico Claustro de Sor Juana en Ciudad de México, un espacio de encuentro de diversas nacionalidades que ha debido sortear esta coyuntura sanitaria global. Allí pude afirmar que una tradición poética como la de Canarias está construida a contracorriente respecto al centro y que aún siendo considerada como una región ultraperiférica hubo en las islas un renacimiento, modernismo, surrealistas y poesía civil. Canarias ha sabido reconstruir su propia tradición frente a las inercias del poder, por lo que hoy en día la creación poética insular, naturalmente plural y diversa, posibilita que un universo simbólico como el de los archipiélagos se reivindique como el de los otros que nunca fueron y no dejaron ser, ya que nosotros somos los otros en el revés del proceso de civilización. Pienso en Alonso Quesada o el Vizconde de Buen Paso quienes regresan de sus viajes a Madrid con un mismo pálpito desorbitado.  

La tradición poética de las islas bebe de la lengua española y sin embargo no debe arrastrar ninguna inferioridad en su relación con otras tradiciones del español o de otras lenguas. Las islas cuentan con un extenso patrimonio creativo en su devenir cultural, cada vez es más necesaria la crítica literaria y el diálogo entre generaciones, sin embargo de nada valen las exclusiones y los apartamientos de la rivalidad entre tendencias, todas las voces suman la riqueza de la polifonía, por ello seguir por la senda del desconocimiento de la amplia cartografía de la poesía canaria no debería ser la pauta en la afirmación de alternativas. En el reciente artículo del poeta Ernesto Suárez en los Cuadernos Hispanoamericanos, se ofrece una valiosa miscelánea de elecciones personales sobre voces poéticas que abarcan desde los años 80 hasta el 2020. A pesar de las habituales ausencias, sería muy positivo para el diálogo crítico tener en cuenta a autores prominentes ya fallecidos como José Carlos Cataño o Francisco Tarajano, distantes en la edad y en el registro, pero que confirman la pluralidad de nuestro paisaje poético. Desde la voz del poeta del desarraigo que habita la isla por la distancia y el poeta de la identidad ancestral que regresa de la emigración. Como ellos hay una multitud de poéticas múltiples que merecen ser consideradas sin el menosprecio del silencio y manifiestan la existencia de una diversidad necesaria en la literatura insular.

A pesar de la desaparición crónica de revistas literarias con la llegada del milenio y de la inexplicable falta de publicación de las actas de los últimos congresos de poesía canaria en lo que llevamos de siglo, la tradición poética insular confluye en la transición democrática hasta la Autonomía de un modo intergeneracional. Las islas navegan desde el eco de las palabras hacia nuevas realidades y por eso las grandes carencias de estudios canarios en la universidad y del apoyo institucional al libro editado en las islas abona los terrenos del latifundio de nuestro propio desarraigo dentro y fuera de las islas. La escritura poética en Canarias es una gran aportación poco conocida aún en las literaturas hispanoamericanas, lo he presenciado en foros académicos de la diáspora caribeña en Nueva York y en festivales como el de Medellín.

Nuestras letras son un crisol de posibilidades aún inexploradas, lejos de abandonar la isla tal vez lo que precisamos es regresar nuevamente a ella, a la tierra inmemorial de los imaginarios, si bien toda frontera implica un límite, la identidad tricontinental de Canarias reúne las condiciones históricas de una personalidad atlántica que puede significarse en alternativa universalmente deseable, frente a los dogmas y elixires de la realidad dominante durante siglos. Ahí están las poéticas de las otras insularidades de la Macaronesia, todavía bajo el silencio de una distancia del idioma que pone a la luz la inacabada posibilidad de las teleologías de lo insular como proyecto universalista, libre del disfraz del falso exotismo y los jardines del bienestar superficial de los hoteles cinco estrellas que nunca vieron Galdós o Dulce María Loynaz.    

Puede resultar de interés un verso del poeta fluvial francés Jacques Darras cuando afirma que la poesía es una industria metafórica indígena, los seres vivos en tanto habitantes del planeta precisan del imaginario de lo poético, de ahí que a pesar de la encrucijada planetaria que cada vez se parece más a una segunda pérdida del paraíso en una fase irreversible, resulta que la poesía, la literatura y las múltiples disciplinas artísticas de la expresión humana son auténticos oasis en resistencia sobre la corporalidad de todo signo, mantienen el pulso del humanismo y de los acervos de la cultura que sostienen la utopía, lejos de la cortesanía oficial del sistema que ha llevado montañas de paraliteratura a las librerías en crisis.

En la Universidad del Claustro de Sor Juana de la Ciudad de México, un diálogo entre poetas de distintas procedencias y lugares muestra que son necesarios los espacios de diálogo en la universidad. Más allá de la gran tradición de la poesía existen las otras tradiciones de la diferencia enriquecedora, de la diversidad por descubrir, sin tener que rendirse más pleitesía a premios de poesía con nombres de la realeza. Por suerte, existen circuitos internacionales de literatura que alientan el descubrimiento de otras poéticas de la disidencia y del compromiso cívico, de la paz y de los valores de la solidaridad y el multilingüismo, la necesidad de nuevas alteridades que confluyan por medio del maravilloso vehículo de la palabra y de los imaginarios que sobreviven a pesar del simulacro y de la repetición de un espectáculo global que en Canarias se traduce en la visita de millones de turistas al año. El paisaje social del sur turístico ha encontrado nuevos filones de creación literaria en las generaciones de autores insulares nacidos en los 80 y como sucedió en otras épocas la realidad tiene en la creación literaria un espejo de proyección histórica.

Ante los desenlaces insospechados de esta nueva crisis universal, la poesía canaria y la literatura hispanoamericana pueden significarse como el lugar de la memoria y el salvoconducto para la propia condición de nuestra humanidad, una encrucijada que nos ofrece la posibilidad de reconceptualizar todo de nuevo, como sucedió en los tiempos de la II República española, donde tras el auge de la vanguardia literaria llegó el golpe de la dictadura de las derechas que todavía se atreven a retirar poemas de Miguel Hernández en Madrid. Volver a tomar la palabra es el futuro y el diálogo entre las poéticas de la insularidad nos conecta con la actualidad de la cultura planetaria, de camino al deseado arcoíris de la convivencia y de la pluralidad de voces, nativas y extranjeras, las narrativas del mestizaje y del ensueño fundacional de la literatura de Canarias que nos recuerdan esa búsqueda desde la perplejidad y la magua del existir en obras poéticas como la de José María Millares Sall, quien sin salir de la isla, fundó el horizonte de Liverpool.

Publicado originalmente en Canarias 7

martes, 15 de diciembre de 2020

4 microrrelatos de Carmen de la Rosa (Tenerife)

 

Convivencia

Aquella tarde papá regresó a su tumba entristecido.

Al día siguiente depositamos bajo su lápida un ramo de gardenias, sus flores favoritas, y le pedimos perdón en voz alta.

Aquella noche fingimos asustarnos cuando apareció, fosforescente, flotando en la oscuridad del pasillo. Mamá volvió a dormir en su lado de la cama de matrimonio y papá, en el suyo. Colgamos de nuevo sus camisas en el armario y nadie, sino él, ha vuelto a sentarse en su silla a la hora del almuerzo.

Desde entonces papá solo regresa a su tumba muy de vez en cuando, casi toda su muerte la pasa en casa, con nosotros.

Hibridación

En junio, mientras regaba las petunias, aterrizó un ángel en el jardín. Aunque mis padres me habían advertido contra ellos, a mí no me pareció tan fiero, y como hacía calor, lo invité a refrescarse en el jacuzzi. Él plegó sus alas, se despojó de la túnica y me tendió su mano. Nos bañamos juntos hasta que cayó la tarde.

Una madrugada de agosto, desperté y puse un huevo sobre la colcha de mi cama. Luego salí al jardín y lo escondí entre el seto de lavanda. Ahora lo incubo por las noches, mientras mis padres duermen.

Niña sola

Cuando los payasos abandonaron su fiesta de cumpleaños, los niños alquilados para la ocasión volvieron a sus hogares, sus padres partieron de vacaciones en el Queen Mary y la institutriz se retiró a su alcoba en el ala norte de la mansión, la niña sola eligió de entre una montaña de paquetes envueltos en papel de regalo y lazos rosa, un libro de cuentos de hadas y una caja de bombones de cinco kilos.

Leyó toda la noche a la luz de la lámpara de su mesilla mientras se zampaba, uno a uno, todos los bombones, hasta que empezó a subirle la fiebre y se le disparó la acetona. Osciló entre la vida y la muerte cinco días con sus noches.

Aquel fue su primer intento de suicidio.

Muñecas de mamá

Vestidas de rosa, nuestras trenzas bien tirantes, mi hermana y yo tocamos el violín cada domingo en el salón delante de las visitas. Atentas a no desafinar porque entonces mamá enarca sus cejas y nuestros dedos tiemblan, presintiendo otra tarde de encierro en el cuarto oscuro. Después agradecemos los aplausos con reverencias y soportamos los besos de carmín pringoso de las señoras melómanas. Nos retiramos en silencio a nuestra habitación, hacemos los deberes del lunes, nos aburrimos, escribimos otra vez la palabra auxilio en el vaho que empaña los cristales de la ventana. Y cuando cae la noche, arrodilladas junto a nuestras camas, rezamos en voz baja, para que a mamá se la lleve pronto Dios al cielo junto con los abuelitos.

lunes, 14 de diciembre de 2020

El amor después del amor, poema de Derek Walcott


Llegará el día
en que, exultante,
te vas a saludar a ti mismo al llegar
a tu propia puerta, en tu propio espejo,
y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,
y dirá, siéntate aquí. Come.
Otra vez amarás al extraño que fuiste para ti.
Dale vino. Dale pan. Devuélvele el corazón
a tu corazón, a ese extraño que te ha amado
toda tu vida, a quien ignoraste
por otro, y que te conoce de memoria.
Baja las cartas de amor de los estantes,
las fotos, las notas desesperadas,
arranca tu propia imagen del espejo.
Siéntate. Haz con tu vida un festín.

Traducción de Héctor Abad Faciolince y Alex Jada

viernes, 4 de diciembre de 2020

Samir Delgado glosa a César Manrique

El cuadro 'Pintura número 100', de la colección del Museo de Arte Abstracto, da título al libro del autor canario que será presentado en Cuenca el próximo año  


Las Noticias de Cuenca
Cultura 

La única obra del artista canario César Manrique que se encuentra en el Museo de Arte Abstracto, datada del año 1962, ha sido escogida por el poeta Samir Delgado para escribir un nuevo libro inspirado en la pintura abstracta. Con el título “Pintura número 100” el poemario ha obtenido el XXV Premio Internacional de Poesía Tomás Morales del Cabildo de Gran Canaria, uno de los galardones literarios más importantes de las islas. La edición constará de alrededor de un centenar de poemas dedicados a la obra del artista lanzaroteño, fallecido en 1992 en un trágico accidente y cuyo centenario de nacimiento fue celebrado durante el pasado 2019.

El poeta Samir Delgado presentó en Cuenca hace un año el libro “Jardín seco” publicado por la editorial madrileña Bala Perdida, un poemario de homenaje a Fernando Zóbel y contó con el prólogo del crítico de arte Alfonso de la Torre.

Tras la presentación del libro en 20 ciudades españolas, el autor canario que reside actualmente en México, regresará a Cuenca en 2021 para iniciar un nuevo proyecto de escritura dedicado a la obra de Antonio Saura.

Para el escritor canario, “la ciudad de Cuenca sigue siendo un paradigma artístico de evocación permanente”. El libro dedicado a César Manrique prosigue la estela de un diálogo íntimo con la pintura abstracta que representa un capítulo esencial del imaginario colectivo contemporáneo.

También en 2016, tras su residencia en Cuenca fue escrito el libro “Las geografías circundantes” dedicado a las arpilleras de Manuel Millares que se encuentran en la Fundación Antonio Pérez y publicado por el Gobierno de Canarias. Para el próximo año se espera una nueva edición de este poemario con motivo del veinte aniversario de la Sala Millares conquense.

Samir Delgado (Canarias, 1978) es escritor y crítico de arte, fue estudiante de Máster en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca y becario de la Colecciones y Archivos de Arte Contemporáneo de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Fotografía: "Pintura número 100" Fundación March

martes, 1 de diciembre de 2020

DICIEMBRE (poema de Luis García Montero)

 

¿Quién habla del amor? Yo tengo frío

y quiero ser diciembre.

Quiero llegar a un bosque apenas sensitivo,

hasta las maquinarias del corazón sin saldo.

Yo quiero ser diciembre.

Dormir 

en la noche sin vida,

en la vida sin sueños,

en los tranquilizados sueños que desembocan

al río del olvido.

Hay ciudades que son fotografías

nocturnas de ciudades.

Yo quiero ser diciembre.

Para vivir al norte de un amor sucedido,

bajo el beso sin labios de hace mucho tiempo,

yo quiero ser diciembre.

Como el cadáver blanco de los ríos,

como los minerales del invierno, 

yo quiero ser diciembre.

(Canción 19 horas)