sábado, 10 de octubre de 2020

3 poemas de Anne Carson (Canadá)


YO

 

Oigo pequeños chasquidos dentro de mi sueño.
La noche gotea su taconeo de plata
espalda abajo.

A las cuatro. Me despierto. Pensando
en el hombre que
se marchó en septiembre.
Se llamaba Law.

Mi rostro en el espejo del baño
tiene manchas blancas en la parte baja.
Me enjuago la cara y vuelvo a la cama.
Mañana voy a ver a mi madre.

ELLA

 

Vive sola en un brezal al norte.
Ella vive sola.
La primavera se abre como una cuchilla allí.

Yo viajo en trenes todo el día y llevo muchos libros –
unos para mi madre, algunos para mí
que incluyen Las obras completas de Emily Brontë.
Es mi autora favorita.

También mi principal temor, al que trato de enfrentarme.
Cada vez que visito a mi madre
siento que me convierto en Emily Brontë,
mi vida solitaria a mi alrededor como un páramo,
mi torpe cuerpo recortándose sobre los barrizales con una apariencia de transformación
que muere cuando atravieso la puerta de la cocina.

¿Qué cuerpo es ese, Emily, que nosotras necesitamos?

SEGUNDO MARIDO, UN ERUDITO

Las raciones escaseaban, ella hacía cola para conseguir manzanas y cerillas.
Entretanto, en su frío apartamento, él seguía traduciendo textos babilonios.
Petersburgo ya no era la capital (sino Moscú). Húmeda oscuridad
detrás de los letreros.
Las manos rompían estatuas.
La gente saqueaba incluso los cementerios.
El “Consejo en apoyo a la vida de los artistas”
servía sopa barata y trozos de pan
a escritores nocturnos con botas y chales y orejas laponas.
Junto a la sopa más de uno le decía. Me dejas de piedra.
El perro ha envejecido, susurraba entonces Ajmátova.
En casa, entretanto, el erudito le había quitado la piel a
varias palabras desconocidas.
Sus incisiones producían un sonido azul y apagado como seda.

jueves, 8 de octubre de 2020

2 poemas de Louise Glück, Premio Nobel 2020


La norteamericana Louise Glück, 77 años, ha ganado el Nobel de este año. Fue Premio Pulitzer, también obtuvo el National Book de la Crítica. No va a recibir el premio en Estocolmo ya que la gala del 10 de diciembre ha sido anulada por el coronavirus. Da clases en la universidad de Yale y en el Williams College de Williamstown. Su obra es una poesía confesional, íntima, en la línea de Anne Carson. Su mirada contiene la crudeza ante los desengaños de la vida, la depresión y el duelo. Cultiva una belleza austera, que refleja la existencia humana. 

En este mismo blog publicamos 5 poemas suyos el 19 de julio de 2019. Eran los titulados Ceremonia, El deseo, El dilema de Telémaco, Parábola de la bestia y Puerto Deportivo. 

CAMPANILLA DE INVIERNO

Sabes lo que yo era entonces, cómo vivía? Conoces

la desesperación; de este modo

el invierno debería significar algo para ti.

No esperaba sobrevivir

a la opresión de la tierra. No esperaba

despertar otra vez, sentir

mi cuerpo sobre tierra húmeda,

capaz de responder de nuevo, recordando,

tras tanto tiempo, cómo volver a abrirme

en la fría luz

de la más temprana primavera—

asustada, sí, mas de vuelta contigo

llorando sí riesgo felicidad

en mitad del crudo viento del nuevo mundo.

 

Amante de las flores

 

En nuestra familia, todos aman las flores.
Por eso las tumbas nos parecen tan extrañas:
sin flores, sólo herméticas fincas de hierba
con placas de granito en el centro:
las inscripciones suaves, la leve hondura de las letras
llena de mugre algunas veces…
Para limpiarlas, hay que usar el pañuelo.

Pero en mi hermana, la cosa es distinta:
una obsesión. Los domingos se sienta en el porche de mi madre
a leer catálogos. Cada otoño, siembra bulbos junto a los escalones de
ladrillo.
Cada primavera, espera las flores.
Nadie discute por los gastos. Se sobreentiende
que es mi madre quien paga; después de todo,
es su jardín y cada flor
es para mi padre. Ambas ven
la casa como su auténtica tumba.

No todo prospera en Long Island.
El verano es, a veces, muy caluroso,
y a veces, un aguacero echa por tierra las flores.
Así murieron las amapolas, en un día tan sólo,
eran tan frágiles…

martes, 6 de octubre de 2020

Incha' Allah (Rosario Valcárcel)


INCHA' ALLAH

No soy heroína, ni reina ni princesa.

mi destino dar vueltas al sol, acarrear agua

e, igual que Caperucita, ir a buscar leña seca.

Quisiera subir alto, hacer zig zags en el cielo,

quisiera ser ave y desgajarme en el mar.

                                INCHA' ALLAH


Padre, me voy, necesito tu bendición.

Se sorprendió pero dijo: Que el profeta sea

contigo, que te proteja de malos espíritus.

Agaché la cabeza, besó mis párpados

y escuché a mi madre: INCHA´ ALLAH


Se despidieron las cabras erguidas

sobre sus patas traseras, el camello

arrodillado no paró de rumiar, los amigos

y hermanos apretujados armaron una

algarabía: INCHA' ALLAH


A golpes de tambores fui corriendo por

las dunas. Me despedí con un pañuelo de

arena que palpita, de los alminares que gritan.

La noche se vistió de viento y unas mamás

a sus bebés acurrucan en su pecho.

                        INCHA' ALLAH

Me llegó la nostalgia. ¡Ya no veré a mi madre

al despertar! Ni el mercado, ni los ágiles

acróbatas, ni el saco misterioso de serpientes.

Todos en silencio. Escucho al cuentista: pide fuerza

para auxiliar a la Princesa cautiva.

                            INCHA' ALLAH


El mar de noche es una cueva de monstruos.

Rechinaban las olas, me castañeaban los dientes.

Rogamos nuestras almas en las grietas del cayuco.

Puse las manos juntas y me puse a rezar.

No paraba de pedirle al cielo

INCHA' ALLAH. Dios lo quiera.


Entonces el mar me susurró: No te preocupes,

tu hada madrina será la isla de San Brandán,

donde los sueños se hacen realidad.

                            INCHA' ALLAH

viernes, 2 de octubre de 2020

3 poemas de Jenny Mastoraki (Grecia, 1949)

 


RESUMEN

 

Hijo, mi madre 

me ponía sobre la piel el padrenuestro

y talismanes azules de Tinos.

Tomaba una gran llave

y cerraba dos veces mis ojos.

A la mañana enumeraba los sueños

y los registraba en un cuaderno.

Ahora me exorciza

el canto en los labios

cuando duermo

y todas las noches mi cama

se convierte en un tapiz

donde borda: “Libertad o muerte”

 

LA ALEGRÍA DE LA MATERNIDAD

 

Por las noches hago trabajos peligrosos.

Ato grandes cuerdas

de ventana a ventana

y cuelgo diarios clandestinos.

Qué puedo hacer, la poesía ya no rinde.

Nos lo dijeron también otros, te dice.

Y después, hay algunos que cantan

la alegría de la maternidad.

Mi hija nació

como todos los niños.

Al parecer, tendrá también fuertes pies

para correr en las manifestaciones.

 

¿CÓMO LLEGAMOS?

 

¿Cómo llegamos a este lugar, de todos modos?

¿Qué le pusimos y qué sacamos de él?

Llevamos a nuestras espaldas

un nombre que no nos pertenece

caminos sin fin

que nunca fueron los nuestros.

Nos examinan como un zapato nuevo

que lleva alguien más

mientras soñamos con

grandes saltos sobre los mares

–en la sequía, bebes –como diciendo

¡mira, pero no toques!

¿Cómo llegaron a despilfarrarnos de esta manera?

Les pagamos hasta el último centavo

en retenciones!

Nosotros, que nunca tuvimos mucho en primer lugar,

renunciamos a todos nuestros derechos por adelantado…

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Ha muerto Quino, el genio de Mafalda (88 años)

 El creador de Mafalda, Joaquín Salvador Lavado, ha muerto en Buenos Aires a los 88. El dibujante más internacional en español se marcha dejando viñetas sensacionales. En la foto, ante una escultura de su personaje favorito, en Oviedo


El niño al que se le murió el amigo (cuento de Ana María Matute)

 


Una mañana se levantó y fue a buscar al amigo, al otro lado de la valla. Pero el amigo no estaba, y, cuando volvió, le dijo la madre: “el amigo se murió. Niño, no pienses más en él y busca otros para jugar”. El niño se sentó en el qui­cio de la puerta, con la cara entre las manos y los codos en las rodillas. “Él volverá”, pensó. Porque no podía ser que allí estuviesen las canicas, el camión y la pistola de hoja­lata, y el reloj aquel que ya no andaba, y el amigo no vi­niese a buscarlos. Vino la noche, con una estrella muy grande, y el niño no quería entrar a cenar. “Entra, niño, que llega el frío”, dijo la madre. Pero, en lugar de entrar, el niño se levantó del quicio y se fue en busca del amigo, con las canicas, el camión, la pistola de hojalata y el reloj que no andaba. Al llegar a la cerca, la voz del amigo no le llamó, ni le oyó en el árbol, ni en el pozo. Pasó buscándole toda la noche. Y fue una larga noche casi blanca, que le llenó de polvo el traje y los zapatos. Cuando llegó el sol, el niño, que tenía sueño y sed, estiró los brazos, y pensó: “qué tontos y pequeños son esos juguetes. Y ese reloj que no anda, no sirve para nada”. Lo tiró todo al pozo, y volvió a la casa, con mucha hambre. La madre le abrió la puerta, y le dijo: “cuánto ha crecido este niño, Dios mío, cuánto ha crecido”. Y le compró un traje de hombre, porque el que llevaba le venía muy corto.

martes, 29 de septiembre de 2020

Samir Delgado habla sobre arte canario en la Columbia University



Este miércoles 30 de septiembre tendrá lugar un evento cultural de especial significado en el marco del centenario del pintor indigenista Antonio Padrón, que alcanzará cobertura internacional mediante una clase virtual impartida por el autor Samir Delgado en la prestigiosa Columbia University de Nueva York.

Bajo la temática del indigenismo canario en las tendencias estéticas del siglo XX, el Department of Latin American and Iberian Cultures, integrado en la Graduate School of Arts & Sciences de Columbia University, ha cursado una invitación al poeta canario para realizar una lectura poética y conferencia sobre el artista galdense que se suma a la estela de otras figuras claves del arte insular como Felo Monzón o Jane Millares, a quienes se dedicarán otras clases del programa docente neoyorquino.

Con esta actividad cultural en Columbia University, el autor canario vuelve a participar en el ámbito cultural hispano de Estados Unidos, tras la presencia en años anteriores en diferentes eventos literarios, como la asistencia al Festival Latinoamericano de Poesía en Texas, la presentación de la revista América Invertida en el SoHo neoyorquino o la conferencia impartida sobre Galdós en Boston University. Además, en el mes de octubre el escritor canario moderará una mesa de lectura en el Festival del Libro Hispano de Nueva York en este año 2020.

Samir Delgado (Las Palmas de Gran Canaria, 1978) es Licenciado en Filosofía, autor de libros de poesía y crítico de arte. Forma parte del consejo de redacción de la Revista Trasdemar de Literaturas Insulares y el proyecto “Leyendo el turismo” junto a David Guijosa y Acerina Cruz. Recientemente ha recibido el XXV Premio Internacional de Poesía Tomás Morales y el Prix International de Littérature Antonio Machado de Colliuore (Francia). 

martes, 22 de septiembre de 2020

La "embajada" cultural de Canarias en Madrid: ha muerto Heidi Medina



    En Madrid reside un buen grupo de creadores canarios en distintos ámbitos: las letras, las artes plásticas, el teatro, etc. La Casa de Canarias en Jovellanos 5, justo frente al Teatro de la Zarzuela, estaba instalada en el edificio en que reside la escritora Carmen Posadas. Llegó a tener unos 400 socios en su buena etapa, aunque al final se derrumbó: sus valiosos fondos pictóricos fueron subastados y la Casa fue tomada como lugar para la representación institucional del gobierno regional. Más tarde fue refundada en un local del barrio de Malasaña, pero esa es otra historia.

 Estuvimos en la directiva con Sabas Martín, y nos ocupábamos de los asuntos literarios. Por aquel lugar aparecía mucha gente: Rosario Valcárcel, también Luis Arencibia, escultor y pintor teldense; Luis Alberto Hernández, pintor gomero; Antonio Puente, periodista y poeta, Fermín Higuera, poeta tinerfeño; Verónica García, poeta grancanaria, hija de García Ysábal; Andrés Delgado, el pintor de Güímar con su mujer Heidi, además de visitas de Juan Cruz y su mujer Pilar García Padilla, que figuraba en la directiva; Nicolás Melini, Jorge Rodríguez Padrón, J.J. Armas Marcelo, Justo Jorge Padrón, Fernando G. Delgado, etc, sin olvidar a Alicia R. Mederos, Montse Cano y otras amigas. En Alcalá 91, al lado del Retiro, se inauguró el Espacio Canarias, en la época de Milagros Luis Brito, Alberto Delgado y Blanca Quintero, pero fue una breve experiencia y cesó cuando se agotaron los fondos del Septenio.

En la Casa de Canarias, como responsable de la sección de Arte, Andrés Delgado organizó las exposiciones durante una larga temporada. En su obra personal describía las montañas emblemáticas de su isla, esa Montaña Roja en El Médano, ese Teide picudo, y por eso lo embadurna de ocres, rojos, negros, verdes. Acantilados de azul y sobre todo ello el volcán primigenio, el padre engendrador de la memoria. Miembro de la Generación de los 70, Andrés obtiene su mejor energía cuando vuelve a su isla y en ella se nutre.

Tiene una apariencia de hombre calmado, pero sus inquietudes son constantes y por razón de su trabajo viaja con frecuencia por Europa. En realidad, la más entrañable Casa de Canarias estuvo en San Millán 2, en el piso de Andrés y Heidi, al lado de la estación de metro La Latina, en las puertas del Rastro. Allí hubo presentaciones de arte y de literatura, tertulias, debates. Andrés es uno de esos insulares que se van pero nunca cortan el cordón umbilical.  Además de pintor y escultor con varias obras instaladas en diversos emplazamientos de la Península es un activista cultural. Fue uno de los pilares del colectivo artístico Tres en Suma que ofrecía tres estudios a creadores de todo tipo. Participaron poetas, escritores, músicos, performers, artistas plásticos. Allí estuvieron Paco Rossique, Juan Carlos de Sancho, Román Hernández, Hugo Pitti o Magdalena Medina, entre otros. Sacaban una revista cada dos meses, y se hará un documental sobre los diez años del grupo y sus actividades. En total, por sus salas pasaron unos 300 creadores que tomaron parte en iniciativas impulsadas sin apoyo institucional.

Piedras fue el título de su penúltima propuesta en la sala ST de la capital grancanaria: esculturas y pinturas. La inspiración venía de los barrancos, los riscos, los malpaíses. Piensa que hay cientos de negros diferentes, el de la obsidiana no tiene nada que ver con otro tipo de lavas, como sucede con la de los volcanes del sur de Tenerife, de los que sale la tosca. Busca la materia del paisaje, y la recrea. Añade: Empecé a hacer cuadros con volúmenes, muy matéricos, y eso me lanzó a la escultura. Después del bronce experimentó con el barro, y confirió a la arcilla una apariencia telúrica llevándola a los 1.300 grados; se quema y semeja piedra de volcán. Confiesa su preferencia por la materia no perdurable: Me gusta el arte efímero. No estoy buscando que sean obras eternas.

Desde que expusiera por primera vez en las islas, 1972, su obra se ha visto en Madrid, Málaga, Logroño, Pontevedra, Valencia, Cuenca, Albuquerque, Utrecht o Berlín. Sus piezas se incluyen en la Fundación CajaCanarias, el Cabildo de Gran Canaria y la Fundación Antonio Pérez de Cuenca. Con su inseparable Heidi, creó espacios de acogida, este mismo verano convocó Cocinarte, un evento en el cual artistas y escritores se reunieron en su casa de Arico, en el sur de Tenerife. Andrés sin Heidi no es Andrés, pero juntos son un vértigo. En la madrugada de hoy, 22 de septiembre de 2020, nos ha dejado Heidi víctima de un cáncer. Su cuerpo será velado en el cementerio de Santa Lastenia de la capital tinerfeña. En la fotografía, tomada en Madrid, se ve a Rosario Valcárcel, Heidi Medina, Andrés Delgado y quien suscribe.

martes, 15 de septiembre de 2020

El centenario de Pedro Lezcano

 

Pedro Lezcano, escritor y político, cumple su centenario en estos días. Humanista y trabajador de la palabra, fue un honor trabajar a su lado en el Cabildo de Gran Canaria.

lunes, 20 de julio de 2020

La "nueva normalidad" es poco normal


Un mundo de calles vacías por el coronavirus Covid-19 | EL PAÍSLas ciudades vacías, el planeta parado. Da la impresión de que nos han quitado el futuro, de golpe y porrazo el enemigo está presente en tantos frentes que hemos de acostumbrarnos a convivir con él. De la misma forma que aprendimos a coexistir con la violencia del terrorismo y otros males, ahora tenemos que aceptar que ya no vamos a poder hacer planes, ni proyectos, ni tener pequeñas metas. Pues siempre estaremos en manos del virus, de lo que él imponga.
En las islas hemos pasado de los casi dieciséis millones de visitantes al cero turístico. En verdad da pena visitar las costas donde se juntan los hoteles, los centros comerciales, los bares y restaurantes y ver que está bajada la persiana. Playas con menos gente de lo habitual, chiringuitos que no pueden servirte ni una caña. Y sobre todo da pena contemplar el parón de la industria de los servicios, esos miles de puestos de trabajo, y la escasa garantía de que el panorama cambie a medio plazo porque esta pandemia ha llegado para instalarse, y los rebrotes auguran lo peor. Aquí el sol y la playa son los únicos pilares de nuestra industria, y los aviones tardarán en llenarse con aquellas riadas de visitantes que incluso ya nos molestaban. Algo parecido sucedía en Barcelona o Venecia, lugares donde ya se daba una proliferación turística casi insoportable para los naturales del lugar, que ahora claman por el regreso a la vieja normalidad. Es decir, a los cruceros atiborrados, a los aviones repletos, a los hoteles, los restaurantes y los bares a pleno rendimiento.
Si en estos momentos el debate consiste en dos únicas salidas, nos quedamos muy tocados. ¿Más mascarillas y más confinamiento son las soluciones mágicas, puesto que la vacuna va a tardar? Si ya pasamos tres meses de encierro, va a ser muy poco digerible volver a las cuatro paredes de cada casa con las únicas salidas al supermercado, los guantes, el gel desinfectante, el distanciamiento social hasta la exasperación. ¿Y cómo hacer para contener los brotes que se multiplican aquí y allá, si los ciudadanos ya están quemados con tanta renuncia a la movilidad? El virus nos ha quitado un año para viajes e ilusiones, pero lo peor estará por venir: el 2021 también está en peligro. Las vacunas tardarán en llegar, y el negocio será para las farmacéuticas.
Lo peor sería corroborar que, después de tanto sacrificio y de tanta renuncia, el esfuerzo ha servido para poco puesto que los rebrotes saltan sin que las llamadas a la responsabilidad individual y colectiva sean suficientes. La economía planetaria patas arriba, y los peores vaticinios. Ni los políticos ni los que gobiernan los grandes intereses se ponen de acuerdo en arbitrar soluciones, es como si cada cual emprendiera aquel lema de sálvese quien pueda. Es lo mismo que sucede en la Unión Europea: los ricos del norte, calvinistas ellos, elogiadores del trabajo y del ahorro, desconfían de los pobretones del sur, en su mayoría partidarios de la Contrarreforma y del Papado que no supieron fortalecer sus economías más allá del elogio de la política cortoplacista, la mala gestión y las corruptelas habituales. Un debate de difícil solución, como se verá en los próximos tiempos. Y nosotros aquí pendientes de la subvención.
El homenaje a las víctimas estuvo ubicado dentro del ideal constitucional del laicismo, ausente de los antiguos recursos, los inciensos y las liturgias. Austero y funcional, aunque nunca sabremos cuántos muertos hubo porque los sistemas de recuento se han quedado en babia. Ahora habrá que reencontrar la lucecita que nos lleve al otro lado del túnel. Y el maldito virus riéndose de todos, porque algunos dicen que viene por el aire, otros piensan que se esconde bajo la alfombra para atacar cuando estamos desprevenidos. Y siempre previendo el próximo rebote, la oleada de septiembre, la oleada de noviembre, todas las oleadas que –ojalá me equivoque– están por venir.

domingo, 19 de julio de 2020

El rey emérito y la dulce Corina (El Mundo)

Juan Marsé, odiado por escribir en español

Muere Juan Marsé a los 87 años, el escritor que desnudó a la ...Ha muerto el gran escritor catalán Juan Marsé, a los 87 años. Novelista de la Barcelona marginal y barriobajera, es autor de Ultimas tardes con Teresa, Encerrados con un solo juguete, Si te dicen que caí (Premio Juan Rulfo en México), La oscura historia de la prima Montse y su obra más floja: La muchacha de las bragas de oro, con la que ganó el Premio Planeta. Fue Premio Cervantes en 2008 y su obra tropezó con la censura franquista. En sus últimos años fue vilmente  combatido por los independentistas catalanes, que no admiten que escribiera en español.

jueves, 16 de julio de 2020

"Silencio", de Octavio Paz


Biografia de Octavio Paz
Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.

(Texto leído en el homenaje a las víctimas del coronavirus, Palacio Real, Madrid)

sábado, 11 de julio de 2020

Tres microrrelatos sobre escritores, de Elvira Navarro (1978)


El falso Coetzee
Elvira Navarro: «Tendríamos que entender que ni las personas ni su ...El falso Coetzee era un hombre que entró en una farmacia igualito que Coetzee, el premio Nobel de Literatura sudafricano, pero vestido con una ropa de deporte desastrada e incluso sucia, unas zapatillas raídas y unas extrañas gafas con doble cristal que le habrían dado aspecto de guardia civil si no fuera porque el cristal más externo no era oscuro, sino marrón clarito, casi transparente y colorido. El hombre miraba unos estantes con potitos, parecía costarle mucho la decisión de escoger un potito que se comería él, eso lo tuve claro. Era un hombre que comía potitos, y por momentos también era Coetzee, que estaba en España promocionando Siete cuentos morales. Y aunque las fotografías de Coetzee en la prensa le mostraban como un hombre pulcro, con una camisa blanquísima, refulgente, recién sacada de la lavandería del hotel, y una exquisita americana negra, o quizás azul marino, a mí no se me antojó raro que ese mismo Coetzee limpísimo llevara días deambulando por Madrid, vestido con un chándal y lavándose como los gatos. No me extrañó que el verdadero Coetzee fuera casi un mendigo, alguien que dejaba de cuidar de sí mismo en cuanto sus editores y su agente le dejaban a solas. El potito de fruta que el hombre cogió de la estantería me pareció la prueba definitiva de que se trataba, en efecto, de Coetzee, un vegetariano militante que seguro que estimaba que un potito era una buena merienda, y no sólo eso, sino que además le gustaba. Me pareció, en fin, que casaba con Coetzee el gusto por los potitos de fruta, y que había demasiadas casualidades, pues el hombre era idéntico al escritor si este llevara días vagando por la ciudad y durmiendo en alguna pensión modesta.
La mujer perdida en la presentación de un libro de Marta Sanz
Era una mujer perdida en la presentación de un libro de Marta Sanz. Pequeña y perdida y como si pudiera estar en otra parte, en otra presentación, o en una biblioteca queriendo recuperar el motivo que la había arrastrado hasta allí, sin duda importante, aunque no recordaba bien los libros que leía, ni los nombres de los autores, y todo el rato me preguntaba que como veía yo el mundo, la crisis climática, qué soluciones había. Soy bipolar, me dijo. Ahora estoy en fase depresiva. No soy capaz de fijar mi atención en nada y compro novelas sin parar. Era delgada, tenía 68 años, y a la vez que estaba en la presentación de Marta Sanz, buscaba el motivo por el que había llegado hasta allí y a cualquier otro lugar. Parecía a punto de desaparecer, de perder el rumbo de su vida definitivamente o de hacerse diminuta, transparente. Incluso de acabar en la suela del zapato de alguien, como un chicle. Pero esperaba que Marta Sanz le dijera si hacía bien estando allí.
Cervantes
El anciano de cara redonda y ojos redondos y mirada redonda no era capaz de pedir ayuda con la maleta. Por dos veces le escuché quejarse de su mano izquierda cada vez que trataba de colocar su equipaje. A la segunda, contó en alto y a nadie en particular la historia de aquella mano atrofiada: resulta que había luchado en la batalla de Lepanto. También tenía, aseguró, cicatrices por impactos de flechas. Unas cicatrices arrogantes y hermosas incluso en su cuerpo de viejo. Aunque se trataba de un loco al que no debía hacer caso, me enfadé. Me creí interpelada y acusada, puesto que pasé junto a él en el momento en el que se dispuso a agarrar su maleta y no le ayudé. Luego traté de averiguar si no sería una persona cuerda que esquivaba la habitual manera de pedir socorro para que reparásemos mejor en su circunstancia.

jueves, 9 de julio de 2020

Los dos reyes y los dos laberintos (minicuento de Jorge Luis Borges)


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Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribo sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: “Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso.” Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere.

jueves, 2 de julio de 2020

La Bajada de La Palma será en el 2021


Una víctima más del coronavirus ha sido la Bajada 2020, y La Palma bien que nota la ausencia de visitantes, aunque se rompa la tradición lustral seguro que la celebración en el año próximo será memorable. Las fiestas de la Virgen de las Nieves suponen el encuentro entre la raíz de la cultura rural que define todavía mayoritariamente la esencia palmera y la cultura urbana, es decir de una parte la isla agrícola que fue destacada en azúcar, vino y tabaco, y de otra la ciudad de funcionarios, propietarios, rentistas, obreros portuarios y comerciantes. Las fiestas muestran son señales del pasado, de cuando la pequeña ciudad de Santa Cruz de La Palma suponía el encuentro de dos pensamientos bien diferenciados: de una parte el poder de las tradiciones y de otra parte el sesgo avanzado de una minoría comprometida con el progreso, la innovación, el debate liberal y republicano. El cura Díaz, ejemplo de un clero que deseaba nuevos horizontes, es un prototipo de esos dos mundos que en la Bajada supieron armonizarse.
La Bajada es entrañable, es aristocrática y decimonónica, y es un muestrario de sabiduría e ingenuidad; de una parte fidelidad a los ancestros y de otra ventana abierta al espíritu cosmopolita, recuperación de las raíces y cultivo de un estilo esteticista y aristocrático de la práctica cultural. Hay un aporte de destreza en los números circenses y de los acróbatas, hay un efecto de ingenuidad en el desfile de las pandorgas, una reminiscencia barroca en las loas y los carros, el diálogo entre el Castillo y la Nave, una cita a la exquisitez de las élites europeas con el minué. Baja el trono de plata por El Planto, hay romería, costumbrismo, sentir del pueblo llano, vino de las bodegas que aquí abundan, exquisito mojo palmero, papas arrugadas, nuestro queso de cabra tan elogiado y mucho folklore. Hay mascarones, es decir los clásicos gigantes y cabezudos, con significativos personajes locales. La Danza de Acróbatas en la calle es un esfuerzo de jóvenes, mientras que el festival dieciochesco recrea el espíritu del rococó. El Carro Alegórico y Triunfal, de honda raíz barroca, pregona la celebración, el Diálogo entre el Castillo y la Nave homenajea la gran literatura española. Cómo no recordar los nombres fundamentales de Antonio Rodríguez López y Luis Cobiella, dos impulsores de la fiesta tal como se entiende hoy.
Lo popular y lo elitista se dan la mano, y el verdadero golpe de efecto que recoge el ingenio de la isla es el omnipresente baile de los Enanos, piedra angular sin la cual el edificio dejaría de funcionar. Los Enanos son el símbolo por antonomasia de la Bajada, y la polca que los acompaña es la musiquilla más reconocible. Los Enanos son magia y maravilla, por muchas veces que los veamos los Enanos nos seguirán dejando con la boca abierta. Hay que agradecer también a quienes impulsan la fiesta la recuperación de antiguos eventos, como el de las poesías murales en la calle, en el que siempre hay una nutrida representación de los talentos literarios.
Y ahora de lo que se trata es de aunar fuerzas para conseguir que la Unesco pronuncie la declaración como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, pues esta celebración –que se remonta al siglo XVII- procuró ser el bálsamo ante las sequías, los volcanes, las plagas de langostas y toda la incertidumbre que suponía la condición de isla muy alejada, mal comunicada y con escasos bienes materiales. Una isla que tuvo privilegios de comercio, una isla con astilleros que fabricaban los veleros más rápidos hacia el Caribe, una isla que fue ilustrada y que tuvo su Siglo de Oro cultural, con una activa minoría de intelectuales, con un pueblo sencillo, campesino y artesano que muchas veces tuvo que hacer el viaje a las Américas. Y que en temporales y agonías siempre llamó a su Virgen de las Nieves porque –en caso de extrema necesidad- el Cielo siempre desciende en forma de milagro. Y, en realidad, en una era en que las creencias se van desvaneciendo, en La Palma siempre se han sabido conservar las costumbres que vale la pena conservar. Por eso la Bajada es multitudinaria, qué tiempos aquellos en que los paisanos de Venezuela venían en verdadera muchedumbre. Qué pena da hoy en día pensar que los dos países a los que debemos tanto –Cuba y Venezuela- padecen unas circunstancias tan desfavorables. Y cómo no acoger ahora a los hermanos latinoamericanos que buscan un futuro mejor en nuestra tierra.
De cualquier modo, la Bajada de 2021 sin duda será la mejor de la historia.
(Publicado en el número 3 de Lustrum. Gaceta de la Bajada de la Virgen de las Nieves)

lunes, 29 de junio de 2020

Alan Smith (artículo de Samir Delgado)

Alan Smith. El poeta que descubrió a Galdós


Fotografía cortesía de Alan Smith (Perú, 2019)


En 1979 el poeta Alan Smith descubre en la Biblioteca Nacional un libro inédito de Galdós que supondrá la publicación de la novela póstuma “Rosalía”, una sorpresa inesperada para el universo literario galdosiano y una predestinación para el joven profesor norteamericano, nacido en Costa Rica, que este año se jubila en la Universidad de Boston. Tras tomar conciencia de haber tenido ante sus ojos una novela sin título que solamente conocía el propio Galdós, Alan Smith permaneció en el metro madrileño con la perplejidad y la emoción de haber encontrado un manuscrito que sería presentado parcialmente en el Coloquio Internacional de Literatura Hispánica de Santander de 1981 y publicada en una edición de Cátedra de 1984.
Desde entonces han pasado décadas entre dos siglos y el poeta Alan Smith ha representado a la estirpe de ensayistas y profesores entregados en vida al estudio y la difusión del mundo galdosiano. Suya ha sido una perseverancia doble, las nuevas lecturas sobre el imaginario mitológico del escritor canario o su relación con otros autores como Flaubert y la prolongación universal en el ámbito angloamericano de sus novelas. Alan Smith ha legado su dedicación a Galdós en numerosos artículos especializados, su firma en la Revista de anales galdosianos ha sido providencial para establecer una continuidad generacional y su paso por las islas en varias ocasiones ha significado la aportación de una mirada experta sobre la literatura de Galdós, además de haber leído sus propios poemas pertenecientes a la voz de una trayectoria creativa de reconocimiento internacional. Libros suyos como Alcancía o Libro del lago contienen el pulso lírico de un autor que escribe en español, con un acento madrileño puro, amante de la literatura en ambas orillas- suya es la edición dedicada a la poesía de Robert Creeley en el año 2000- y cuya pasión secreta por la pintura no tardará en ser reconocida. Su sueño es pasar una larga temporada en Madrid pintando, no ha cesado de viajar a España cada año y junto a su dedicación docente a orillas del Charles River la escritura poética ha sido su verdadero lugar de origen. 
En este año del centenario de la muerte de Galdós, la figura emblemática del autor que fallece ciego en el Madrid de 1920 permanece bajo la estela crucial de representar a uno de los mayores exponentes de la novela en español de todos los tiempos. Después de Galdós, en el transcurso de un siglo han despertado nuevas miradas alrededor del imaginario atlántico, el designio de la periferia y la conexión inédita de narrativas mestizas que confluyen bajo el universo de la condición insular. Sin duda, después de la novela póstuma encontrada por Alan Smith la imagen de Galdós ha ganado mayor profundidad entre Castilla y América, con un testigo de excepción que ha dedicado su carrera de profesor a estimular la lectura en español y la investigación universitaria de numerosas generaciones en Boston. Galdós refleja el más nítido pulso de cosmopolitismo literario que se asemeja a la estela de otras personalidades tardías de la cultura universal en la modernidad como Derek Walcott, Saint-John Perse y Lezama Lima, insulares también y que como Galdós hicieron de la escritura un mundo para habitar.
Volver a Galdós cien años después, con el eco de sus libros en la memoria de poetas como Alan Smith, establece la posibilidad de nuevas ventanas que confluyen hacia la visión clarividente de un escritor inmortal que universalizó las islas y la España de su época a través de la literatura. Otros insulares como el Vizconde de Buen Paso o Alonso Quesada también cruzaron el océano para llegar a Madrid con otros destinos, la literatura de las islas ha forjado autores que como Galdós realizaron a su manera un retablo de los episodios del tiempo que les tocó vivir y convirtieron el oficio de la creación en un modo esencial de supervivencia. El poeta Alan Smith descubrió a Galdós y en las islas tendrá su casa siempre.  
Publicado originalmente en Diario de Avisos, Suplemento cultural El Perseguidor, Junio 2020

sábado, 20 de junio de 2020

2 poemas de Karyotakis (Grecia, 1896-1928)



A UN ANTIGUO COMPAÑERO DE ESTUDIOS
Amigo, es como si ahora mi corazón hubiese envejecido.
ha terminado mi vida en Atenas,
que pasó dulcemente entre alegrías
y a veces con la amargura del hambre.
No volveré más al lugar que la patria
me dio para celebrar la juventud,
sino de paso, con mi esperanza desvanecida, viajero.
Como peregrino iré a tu casa
y me dirán que no saben qué ha sido de ti.
Junto a otro iré a ver a tu Afrodita
y de otros será la casa de Irene.
Iré a la taberna para pedir nuevamente
el vino de Samos que bebíamos.
No estarás, el vino sabrá diferente;
mas yo beberé y me embriagaré.
Subiré cantando y tambaleándome
al Zappio, adonde íbamos juntos.
Será hermoso el ancho horizonte alrededor,
y será mi canción como un llanto.

PRIMAVERA
Así veo yo los jardines.
En el jardín esta noche me habla una nueva melancolía.
Sumerge un almendro su florida sonrisa
en las turbias aguas del fangal. Y el recuerdo de la juventud
sacude con gran tristeza la enferma acacia…
Despertó un frío soplo dentro del derruido invernadero,
donde las rosas son cadáveres y cada tiesto un ataúd.
El ciprés, interminable como un tormento, hacia los astros
levanta su negrura, sediento de aire.
Y se marchan, en cortejo fúnebre dirías, los pimientos
de la arboleda arrastrando sus verdes cabellos.
Las dos palmeras levantaron en su desesperanza
las manos. Y es nuestro jardín, jardín de melancolía.
Prtenece a la generación de los años 20, fue coetáneo de Kavafis, de Pessoa y de Lorca. Se suicidó a los 32 años, y su poesía es del dolor y la melancolía, una gran intensidad.

lunes, 15 de junio de 2020

El racismo USA y las teorías conspiranoicas del Coronavirus

Dos grandes noticias sobre la pandemia de coronavirus: los datos ...EEUU es el país del mundo donde más se protegen y a la vez donde más se violan los Derechos Humanos. No es de extrañar la explosión de protestas de cada verano porque allí los afroamericanos tienen muchas posibilidades de caer bajo la represión policial, por motivos nimios. Ahora se junta el racismo y la "colonfobia", que consiste en derrribar las estatuas de Colón porque lo consideran instigador y responsable de la colonización americana y, en definitiva, de los desastres raciales de estos momentos. Además, el cantante Miguel Bosé se suma a las teorías conspiranoicas cuando señala que Bill Gates está patrocinando la vacuna contra el coronavirus, y que cuando nos la administren nos van a meter un microchip para controlar a la humanidad, siguiendo el argumentario de las novelas apocalípticas de Orwell y Huxley, "1984! y "Un mundo feliz". En este caldo de cultivo, cada vez hay más desinformación, más "fake news", más manipulación. También los gobiernos han ocultado los muertos reales, han reaccionado tarde y mal, no supieron ver el alcance de la pandemia y tienen dudas ante el futuro que se nos viene encima. Y el colmo ha sido la declaración del cardenal de Valencia, Cañizares, para quien las vacunas del coronavirus se están elaborando con fetos abortados. ¡Genial afirmación!

sábado, 6 de junio de 2020

Una entrevista en la radio

Desde México, donde reside, el poeta Samir Delgado manda este mensaje: 

Querido Luis,
Con los mejores deseos de salud te escribo en vísperas del verano, he encontrado el archivo de radio del programa dedicado a ti en 2010, La Cometa nueva, me pareció una bella ocasión para escribirte y recordar aquellos tiempos. Un gran abrazo siempre


María Teresa León, mujer que fue de Alberti, reposa en Majadahonda



JORGE RUBIO. “María Teresa descansa en el cementerio de Majadahonda, tras su duro combate contra el Alzheimer, sin que pudiera concluir su “Memoria de la Melancolía”. Las cenizas de Rafael, marinero en tierra, navegan por fin en la bahía de Cádiz”. El columnista Javier López ha puesto de nuevo de actualidad la figura de la esposa del poeta Rafael Alberti con su artículo  “Rafael, María Teresa y el exilio”, donde hace la siguiente reflexión: “Hay quien dice que las redes sociales están sustituyendo a los medios de comunicación como fuente de información habitual. Sin embargo, la mayoría de esas informaciones en las redes nos remiten a medios de comunicación convencionales, con los cuales nos enlazan para leer la noticia detenidamente”. Javier López a través del diario Estrella Digital rememora la figura de la poetisa María Teresa León poniendo en valor su obra. Y es que María Teresa León es una artista de la poesía prácticamente desconocida, eclipsada oculta bajo la sombra de su marido. “En otros casos, sin embargo, a través de esas redes nos enteramos de cosas que no merecen tratamiento, o como mucho un tratamiento muy escueto en las páginas de los periódicos, las radios, o los informativos televisivos. Así me ha ocurrido cuando un amigo cuelga, en una de esas redes, un fragmento de poema de Rafael Alberti y recuerda que nació en el Puerto de Santa María en 1902, hace 115 años“, prosigue el periodista.“Me encanta que alguien conocido, o no, amigo o enemigo, me saque de la rutinaria sucesión de acontecimientos a los que me veo obligado a prestar atención a lo largo del día. Y éste es un acontecimiento de los que caen en mitad de la laguna de la memoria y crea ondas superficiales y hacia el interior. Basta escuchar a la mujer que le acompañó durante todos estos años de exilio, María Teresa León. “Nosotros hemos ido perdiendo siempre nuestras eternidades, dejándolas atrás a lo largo de nuestra vida, siempre con los zapatos puestos para echarnos a andar”, escribió la poetisa, que descansa por siempre en Majadahonda. “Desde la lejanía de sus eternidades perdidas y la dentellada de sus soledades, a orillas del Paraná o, ya más cerca de España, en su casa del Trastévere, cerca del Tíber, María Teresa, (cuya obra sigue siendo la gran desconocida de la Generación del 27, sin que casi nadie haga gran cosa por recuperarla), vuelve a decirnos que memoria del exilio es la de quien dejó atrás la destrucción de la guerra como la única patria, el último paraíso desolador tras la muerte de las ilusiones y las esperanzas”, detalla.

Y concluye: “¿No comprendéis? Nosotros somos aquellos que miraron sus pensamientos uno por uno durante treinta años. Durante treinta años suspiramos por nuestro paraíso perdido, un paraíso nuestro, único, especial. Un paraíso de casas rotas y techos desplomados. Un paraíso de calles desiertas, de muertos sin enterrar. Un paraíso de muros derruidos, de torres caídas y campos devastados. Podéis quedaros con todo lo que pusisteis encima. Nosotros somos los desterrados de España. Dejadnos las ruinas. Debemos comenzar desde las ruinas. Llegaremos”.



(De www.majadahondamagazin.es)

Poema al verano (Francisco Brines)

¡Fueron largos y ardientes los veranos!
Estábamos desnudos junto al mar,
y el mar aún más desnudo. Con los ojos,
y en unos cuerpos ágiles, hacíamos
la más dichosa posesión del mundo.
Nos sonaban las voces encendidas de luna,
y era la vida cálida y violenta,
ingratos con el sueño transcurríamos.
El ritmo tan oscuro de las olas
nos abrasaba eternos, y éramos solo tiempo.
Se borraban los astros en el amanecer
y, con la luz que fría regresaba,
furioso y delicado se iniciaba el amor.
Hoy parece un engaño que fuésemos felices
al modo inmerecido de los dioses.
¡Qué extraña y breve fue la juventud!
Francisco Brines.