sábado, 4 de abril de 2020

Elogio de la esperanza


Naturaleza Hermosa, Salida Del Sol En El Bosque Después De La ...El ser humano tiene una gran capacidad para sobreponerse a las desgracias. Nuestro cerebro, adaptativo e inteligente, procura siempre reestablecer el equilibrio y lucha denodadamente contra la adversidad. La vida depara casi por definición sorpresas día a día. El enfrentarse a los problemas es una situación donde el individuo se ve solo con su mente y su cuerpo sin más ayuda que su capacidad de resistencia puesta a prueba. Por ese instinto de supervivencia innato tendemos a ilusionarnos, a creer firmemente en un final feliz. Enfrentarse a los desafíos y conflictos con lucidez, esa es una de las claves. 

Efectivamente los problemas, porque nos agobian y son fuente de infelicidad, nos taladran el cerebro  no permitiéndonos rebuscar entre nuestras emociones aquellas alternativas que nos permitan encontrarnos con el sosiego necesario. Pero hete aquí que el ser humano sin necesidad de intelectualizar demasiado ni sus sentimientos ni su realidad, es capaz de tener ese momento, esa mágica ocasión, algo así como en un chasquido con los dedos, hay un ¡eureka!, una bombillita que se enciende y nos ayuda a reconocer errores y a reparar daños pero que sobretodo nos impele a adaptarnos a la situación en la que nos encontramos con el ánimo alto y las esperanzas renovadas en solventar lo que nos provoca sufrimiento.

Lo que está destinado a suceder, siempre encontrará una forma única, mágica y maravillosa de manifestarse”. Es una creencia construida, aunque sea artificialmente y a lo mejor alejada de la realidad, la que nos impulsa a actuar y a siempre esperar de manera activa porque “lo mejor está por llegar”. Ese determinismo positivo es como una consecuencia del conocimiento que tenemos de la rutina de la propia existencia: Todos sabemos que todos los días sale el sol, que después de la lluvia siempre escampa… Como decía Khalil Gilbran: “En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente”. La inutilidad de la resignación es algo aceptado por nuestros corazones, solo hay que encender el interruptor adecuado que encienda la bombilla adecuada.
Nuestra historia, la historia de las personas, es un corolario de frustraciones, deseos incumplidos, momentos de felicidad… hay de todo. Es nuestra historia, y es verdad, que cuando en la vida se comienza a tener mas vivido que por vivir, cuando hay más pasado que futuro, cuando hay más por el retrovisor, tendemos a situarnos en esa resignación y contra eso hay que luchar. Reconciliarnos con nosotros mismos, construir nuestro futuro sobre lo conocido y vivido aunque sea duro o creamos recordarlo como un pasado duro. Buscar la felicidad como decía Beckett es también “fracasar, y así encontrar al final el triunfo“. Buscar segundas oportunidades no es fracasar dos veces, es fundamentalmente tener confianza en uno mismo, tener esperanza y eso siempre es una antesala para conseguir un objetivo. Saber esperar. Tener la paciencia suficiente, la autoconfianza suficiente para saber que llegará tu momento, salir de la desesperanza, de la resignación, del tedio.

Juan Bouzam, en www.lavozdelsur.es

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