José Manuel Balbuena
Posiblemente
muchos de nuestros políticos municipales, cabildicios o autonómicos, tienen mal
la pituitaria y por tanto, no huelen bien, o tal vez nada. En la misma
situación deben estar sus asesores y técnicos. Y conste que no lo digo por
molestar, sino por el malestar que causa en propios y extraños los olores
desagradables que inundan la ciudad de Las Palmas de los Canes.
Pero
ese pésimo perfume, que no es de Armand Basi, se extiende también a otros
barrios y a la misma costa de la ciudad (parte oriental). Especialmente, si
tienen buena vista y mejor olfato, en la zona situada delante mismo del
Hospital Insular y Universitario de Las Palmas de Gran Canaria. ¿No es
insalubre que se divise allí, claramente toda esa nata apestosa, al lado
del barrio marinero de San Cristóbal? ¿No atenta contra la salud que
algunas personas se pongan allí a pescar con caña y luego se coman un pescado
que está rabiosamente contaminado? ¿Ha pasado alguna vez por ese lugar algún
representante de Sanidad (municipal, cabildicia o autonómica) para comprobar in
situ estos desmadres?¿ No se han quejado
los operadores y guías turísticos del espectáculo que se ve y se huele
en la entrada misma de Las Palmas de Gran Canaria?
Si
vamos al parque de San Telmo, huele mal. Si paseamos alrededor del muelle de
Santa Catalina, del centro comercial o del parque del mismo nombre, también se
percibe un cierto tufillo que no elimina
un cartelito vegetal que dice: Welcome.
Eso no quita el mal olor. Y seguramente más de un ciudadano tendrá historias
que contar, en este aspecto, sobre su calle, su barrio o su parque.
La
conclusión es que nuestros responsables
políticos (sean del partido que fueren)
no se han enterado de este problema, que la capital provincial e insular
atufa, y de que es hora dque se enteren
y busquen las causas del mismo para aplicar soluciones ¿Son defectos de
alcantarillado? ¿Es mala la depuración que se hace? ¿Es que todavía siguen
yendo aguas fecales, sin depurar, a las alcantarillas que las conducen al mar?
Nuestras
pituitarias se lo agradecerían eternamente
y también la buena imagen de esta capital cosmopolita que pretende ser
turística sin conseguirlo mucho, después de aquella huida que se llevó hacia el
Sur a los que deseaban sol y playa .
¡Salud y buenos olores!
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