martes, 22 de septiembre de 2020

La "embajada" cultural de Canarias en Madrid: ha muerto Heidi Medina



    En Madrid reside un buen grupo de creadores canarios en distintos ámbitos: las letras, las artes plásticas, el teatro, etc. La Casa de Canarias en Jovellanos 5, justo frente al Teatro de la Zarzuela, estaba instalada en el edificio en que reside la escritora Carmen Posadas. Llegó a tener unos 400 socios en su buena etapa, aunque al final se derrumbó: sus valiosos fondos pictóricos fueron subastados y la Casa fue tomada como lugar para la representación institucional del gobierno regional. Más tarde fue refundada en un local del barrio de Malasaña, pero esa es otra historia.

 Estuvimos en la directiva con Sabas Martín, y nos ocupábamos de los asuntos literarios. Por aquel lugar aparecía mucha gente: Rosario Valcárcel, también Luis Arencibia, escultor y pintor teldense; Luis Alberto Hernández, pintor gomero; Antonio Puente, periodista y poeta, Fermín Higuera, poeta tinerfeño; Verónica García, poeta grancanaria, hija de García Ysábal; Andrés Delgado, el pintor de Güímar con su mujer Heidi, además de visitas de Juan Cruz y su mujer Pilar García Padilla, que figuraba en la directiva; Nicolás Melini, Jorge Rodríguez Padrón, J.J. Armas Marcelo, Justo Jorge Padrón, Fernando G. Delgado, etc, sin olvidar a Alicia R. Mederos, Montse Cano y otras amigas. En Alcalá 91, al lado del Retiro, se inauguró el Espacio Canarias, en la época de Milagros Luis Brito, Alberto Delgado y Blanca Quintero, pero fue una breve experiencia y cesó cuando se agotaron los fondos del Septenio.

En la Casa de Canarias, como responsable de la sección de Arte, Andrés Delgado organizó las exposiciones durante una larga temporada. En su obra personal describía las montañas emblemáticas de su isla, esa Montaña Roja en El Médano, ese Teide picudo de la lava y el pinar, y por eso lo embadurna de ocres, rojos, negros, verdes. Acantilados de azul, rabiosa espuma y sobre todo ello el volcán primigenio, el padre engendrador de la memoria. Miembro de la Generación de los 70, Andrés obtiene su mejor energía cuando vuelve a su isla y en ella se nutre.

Tiene una apariencia de hombre calmado, pero sus inquietudes son constantes y por razón de su trabajo viaja con frecuencia por Europa. En realidad, la más entrañable Casa de Canarias estuvo en San Millán 2, en el piso de Andrés y Heidi, al lado de la estación de metro La Latina, en las puertas del Rastro. Allí hubo presentaciones de arte y de literatura, tertulias, debates. Andrés es uno de esos insulares que se van pero nunca cortan el cordón umbilical.  Además de pintor y escultor con varias obras instaladas en diversos emplazamientos de la Península es un activista cultural. Fue uno de los pilares del colectivo artístico Tres en Suma que ofrecía tres estudios a creadores de todo tipo. Participaron poetas, escritores, músicos, performers, artistas plásticos. Allí estuvieron Paco Rossique, Juan Carlos de Sancho, Román Hernández, Hugo Pitti o Magdalena Medina, entre otros. Sacaban una revista cada dos meses, y se hará un documental sobre los diez años del grupo y sus actividades. En total, por sus salas pasaron unos 300 creadores que tomaron parte en iniciativas impulsadas sin apoyo institucional.

Piedras fue el título de su penúltima propuesta en la sala ST de la capital grancanaria: esculturas y pinturas. La inspiración venía de los barrancos, los riscos, los malpaíses. Piensa que hay cientos de negros diferentes, el de la obsidiana no tiene nada que ver con otro tipo de lavas, como sucede con la de los volcanes del sur de Tenerife, de los que sale la tosca. Busca en la memoria la materia del paisaje, y la recrea. Añade: Empecé a hacer cuadros con volúmenes, muy matéricos, y eso me lanzó a la escultura. Después del bronce experimentó con el barro, y confirió a la arcilla una apariencia telúrica llevándola a los 1.300 grados; se quema y semeja piedra de volcán. Confiesa su preferencia por la materia no perdurable: Me gusta el arte efímero. No estoy buscando que sean obras eternas.

Desde que expusiera por primera vez en las islas, 1972, su obra se ha visto en Madrid, Málaga, Logroño, Pontevedra, Valencia, Cuenca, Albuquerque, Utrecht o Berlín. Sus piezas se incluyen en la Fundación CajaCanarias, el Cabildo de Gran Canaria y la Fundación Antonio Pérez de Cuenca. Con su inseparable Heidi, creó espacios de acogida, este mismo verano convocó Cocinarte, un evento en el cual artistas y escritores se reunieron en su casa de Arico, en el sur de Tenerife. Andrés sin Heidi no es Andrés, pero juntos son un vértigo. En la madrugada de hoy, 22 de septiembre de 2020, nos ha dejado Heidi víctima de un cáncer. Su cuerpo será velado en el cementerio de Santa Lastenia de la capital tinerfeña. En la fotografía, tomada en Madrid, se ve a Rosario Valcárcel, Heidi Medina, Andrés Delgado y quien suscribe.

martes, 15 de septiembre de 2020

El centenario de Pedro Lezcano

 

Pedro Lezcano, escritor y político, cumple su centenario en estos días. Humanista y trabajador de la palabra, fue un honor trabajar a su lado en el Cabildo de Gran Canaria.

lunes, 20 de julio de 2020

La "nueva normalidad" es poco normal


Un mundo de calles vacías por el coronavirus Covid-19 | EL PAÍSLas ciudades vacías, el planeta parado. Da la impresión de que nos han quitado el futuro, de golpe y porrazo el enemigo está presente en tantos frentes que hemos de acostumbrarnos a convivir con él. De la misma forma que aprendimos a coexistir con la violencia del terrorismo y otros males, ahora tenemos que aceptar que ya no vamos a poder hacer planes, ni proyectos, ni tener pequeñas metas. Pues siempre estaremos en manos del virus, de lo que él imponga.
En las islas hemos pasado de los casi dieciséis millones de visitantes al cero turístico. En verdad da pena visitar las costas donde se juntan los hoteles, los centros comerciales, los bares y restaurantes y ver que está bajada la persiana. Playas con menos gente de lo habitual, chiringuitos que no pueden servirte ni una caña. Y sobre todo da pena contemplar el parón de la industria de los servicios, esos miles de puestos de trabajo, y la escasa garantía de que el panorama cambie a medio plazo porque esta pandemia ha llegado para instalarse, y los rebrotes auguran lo peor. Aquí el sol y la playa son los únicos pilares de nuestra industria, y los aviones tardarán en llenarse con aquellas riadas de visitantes que incluso ya nos molestaban. Algo parecido sucedía en Barcelona o Venecia, lugares donde ya se daba una proliferación turística casi insoportable para los naturales del lugar, que ahora claman por el regreso a la vieja normalidad. Es decir, a los cruceros atiborrados, a los aviones repletos, a los hoteles, los restaurantes y los bares a pleno rendimiento.
Si en estos momentos el debate consiste en dos únicas salidas, nos quedamos muy tocados. ¿Más mascarillas y más confinamiento son las soluciones mágicas, puesto que la vacuna va a tardar? Si ya pasamos tres meses de encierro, va a ser muy poco digerible volver a las cuatro paredes de cada casa con las únicas salidas al supermercado, los guantes, el gel desinfectante, el distanciamiento social hasta la exasperación. ¿Y cómo hacer para contener los brotes que se multiplican aquí y allá, si los ciudadanos ya están quemados con tanta renuncia a la movilidad? El virus nos ha quitado un año para viajes e ilusiones, pero lo peor estará por venir: el 2021 también está en peligro. Las vacunas tardarán en llegar, y el negocio será para las farmacéuticas.
Lo peor sería corroborar que, después de tanto sacrificio y de tanta renuncia, el esfuerzo ha servido para poco puesto que los rebrotes saltan sin que las llamadas a la responsabilidad individual y colectiva sean suficientes. La economía planetaria patas arriba, y los peores vaticinios. Ni los políticos ni los que gobiernan los grandes intereses se ponen de acuerdo en arbitrar soluciones, es como si cada cual emprendiera aquel lema de sálvese quien pueda. Es lo mismo que sucede en la Unión Europea: los ricos del norte, calvinistas ellos, elogiadores del trabajo y del ahorro, desconfían de los pobretones del sur, en su mayoría partidarios de la Contrarreforma y del Papado que no supieron fortalecer sus economías más allá del elogio de la política cortoplacista, la mala gestión y las corruptelas habituales. Un debate de difícil solución, como se verá en los próximos tiempos. Y nosotros aquí pendientes de la subvención.
El homenaje a las víctimas estuvo ubicado dentro del ideal constitucional del laicismo, ausente de los antiguos recursos, los inciensos y las liturgias. Austero y funcional, aunque nunca sabremos cuántos muertos hubo porque los sistemas de recuento se han quedado en babia. Ahora habrá que reencontrar la lucecita que nos lleve al otro lado del túnel. Y el maldito virus riéndose de todos, porque algunos dicen que viene por el aire, otros piensan que se esconde bajo la alfombra para atacar cuando estamos desprevenidos. Y siempre previendo el próximo rebote, la oleada de septiembre, la oleada de noviembre, todas las oleadas que –ojalá me equivoque– están por venir.

domingo, 19 de julio de 2020

El rey emérito y la dulce Corina (El Mundo)

Juan Marsé, odiado por escribir en español

Muere Juan Marsé a los 87 años, el escritor que desnudó a la ...Ha muerto el gran escritor catalán Juan Marsé, a los 87 años. Novelista de la Barcelona marginal y barriobajera, es autor de Ultimas tardes con Teresa, Encerrados con un solo juguete, Si te dicen que caí (Premio Juan Rulfo en México), La oscura historia de la prima Montse y su obra más floja: La muchacha de las bragas de oro, con la que ganó el Premio Planeta. Fue Premio Cervantes en 2008 y su obra tropezó con la censura franquista. En sus últimos años fue vilmente  combatido por los independentistas catalanes, que no admiten que escribiera en español.

jueves, 16 de julio de 2020

Manuel Almeida, Dragaria y la generosidad


Fallece el periodista, escritor y músico grancanario Manuel ...Él era un hombre con distintas herramientas: la música, la narrativa, el periodismo cultural y Dragaria, aquel periódico integrador que fue el producto de su esfuerzo aunado con el de la también escritora Mayte Martín. Llegó en un momento en que las revistas culturales habían pasado a mejor vida, pero llamó a los que ya estaban consolidados y también a los que empezaban a manifestarse en las letras y las artes de las islas, practicó el ideal de la convivencia entre distintas generaciones y se mantuvo mientras pudo. No mereció la ayuda institucional que sí disfrutaron otras publicaciones similares, desde Fablas a Fetasa, Los Cuadernos del Ateneo o aquella Insularia de la Asociación Canaria de Escritores, que recibió una ayuda de la entonces Dirección General del Libro. Fue un proyecto personal, independiente y valeroso. Ni el Cabildo ni el gobierno regional supieron ver la importancia de un propósito tan bien intencionado. Todos nos lavamos las manos frente a aquel esfuerzo, a lo sumo pagamos unos cafés claramente insuficientes para su mantenimiento.
Después de la infernal pandemia, no es probable que vayamos a entrar en una nueva edad maravillosa en la que la identidad cultural vaya a ser rescatada como merece. Es probable que haya un atisbo de desglobalización, con todos los riesgos, las carencias y las posibilidades que comporta. Esperamos que la nueva época esté orientada cuando menos al respeto a los patrimonios culturales de la comunidad, esos que en nuestra tierra suelen estar a la cola de los planteamientos de los partidos políticos cuando se acercan las urnas. Pero está claro que, más allá de la tendencia a la negatividad, merecemos una digna supervivencia. Hemos de seguir creciendo más allá de esta larga prisión domiciliaria que nos ha quitado la libertad, nos ha acentuado el aislamiento y nos ha querido mermar las fuerzas. Una edad de claroscuros que deja en el camino a gente como Manuel Almeida y Tito Santana, animadores en tantas facetas que no han podido dar de sí todo lo que anunciaban.
En Nueva Semilla tenían cabida poemas y canciones con mensaje, era una banda que abría caminos en una tierra en la que suele cultivarse lo facilón y lo populachero. Su literatura tenía un sesgo social y existencial porque Manuel tenía la aspiración de lo trascendente, y por eso fue un luchador de causas perdidas, un fajador de tantas reivindicaciones pendientes. Con su atisbo de reflexión y de agridulce ironía, Almeida fue un trabajador de la cultura serio, independiente y valeroso. No tuvo tiempo de madurar todas sus propuestas, de que la sociedad canaria –tan proclive a los silencios– escuchara su lucha. Otro adelantado a su tiempo fue el agaetense Tito Santana, que sembró ilusiones en el mundillo de Gáldar, en cuyo teatro realizó tantas convocatorias. La muerte persigue con saña a quienes apenas somos polvo en el alisio. El remolino del viento apenas nos deja fructificar y echar raíces. La muerte temprana nos impide contemplar la maduración de talentos como Manuel Almeida.

"Silencio", de Octavio Paz


Biografia de Octavio Paz
Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.

(Texto leído en el homenaje a las víctimas del coronavirus, Palacio Real, Madrid)

sábado, 11 de julio de 2020

Tres microrrelatos sobre escritores, de Elvira Navarro (1978)


El falso Coetzee
Elvira Navarro: «Tendríamos que entender que ni las personas ni su ...El falso Coetzee era un hombre que entró en una farmacia igualito que Coetzee, el premio Nobel de Literatura sudafricano, pero vestido con una ropa de deporte desastrada e incluso sucia, unas zapatillas raídas y unas extrañas gafas con doble cristal que le habrían dado aspecto de guardia civil si no fuera porque el cristal más externo no era oscuro, sino marrón clarito, casi transparente y colorido. El hombre miraba unos estantes con potitos, parecía costarle mucho la decisión de escoger un potito que se comería él, eso lo tuve claro. Era un hombre que comía potitos, y por momentos también era Coetzee, que estaba en España promocionando Siete cuentos morales. Y aunque las fotografías de Coetzee en la prensa le mostraban como un hombre pulcro, con una camisa blanquísima, refulgente, recién sacada de la lavandería del hotel, y una exquisita americana negra, o quizás azul marino, a mí no se me antojó raro que ese mismo Coetzee limpísimo llevara días deambulando por Madrid, vestido con un chándal y lavándose como los gatos. No me extrañó que el verdadero Coetzee fuera casi un mendigo, alguien que dejaba de cuidar de sí mismo en cuanto sus editores y su agente le dejaban a solas. El potito de fruta que el hombre cogió de la estantería me pareció la prueba definitiva de que se trataba, en efecto, de Coetzee, un vegetariano militante que seguro que estimaba que un potito era una buena merienda, y no sólo eso, sino que además le gustaba. Me pareció, en fin, que casaba con Coetzee el gusto por los potitos de fruta, y que había demasiadas casualidades, pues el hombre era idéntico al escritor si este llevara días vagando por la ciudad y durmiendo en alguna pensión modesta.
La mujer perdida en la presentación de un libro de Marta Sanz
Era una mujer perdida en la presentación de un libro de Marta Sanz. Pequeña y perdida y como si pudiera estar en otra parte, en otra presentación, o en una biblioteca queriendo recuperar el motivo que la había arrastrado hasta allí, sin duda importante, aunque no recordaba bien los libros que leía, ni los nombres de los autores, y todo el rato me preguntaba que como veía yo el mundo, la crisis climática, qué soluciones había. Soy bipolar, me dijo. Ahora estoy en fase depresiva. No soy capaz de fijar mi atención en nada y compro novelas sin parar. Era delgada, tenía 68 años, y a la vez que estaba en la presentación de Marta Sanz, buscaba el motivo por el que había llegado hasta allí y a cualquier otro lugar. Parecía a punto de desaparecer, de perder el rumbo de su vida definitivamente o de hacerse diminuta, transparente. Incluso de acabar en la suela del zapato de alguien, como un chicle. Pero esperaba que Marta Sanz le dijera si hacía bien estando allí.
Cervantes
El anciano de cara redonda y ojos redondos y mirada redonda no era capaz de pedir ayuda con la maleta. Por dos veces le escuché quejarse de su mano izquierda cada vez que trataba de colocar su equipaje. A la segunda, contó en alto y a nadie en particular la historia de aquella mano atrofiada: resulta que había luchado en la batalla de Lepanto. También tenía, aseguró, cicatrices por impactos de flechas. Unas cicatrices arrogantes y hermosas incluso en su cuerpo de viejo. Aunque se trataba de un loco al que no debía hacer caso, me enfadé. Me creí interpelada y acusada, puesto que pasé junto a él en el momento en el que se dispuso a agarrar su maleta y no le ayudé. Luego traté de averiguar si no sería una persona cuerda que esquivaba la habitual manera de pedir socorro para que reparásemos mejor en su circunstancia.

jueves, 9 de julio de 2020

Los dos reyes y los dos laberintos (minicuento de Jorge Luis Borges)


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Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribo sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: “Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso.” Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere.

jueves, 2 de julio de 2020

La Bajada de La Palma será en el 2021


Una víctima más del coronavirus ha sido la Bajada 2020, y La Palma bien que nota la ausencia de visitantes, aunque se rompa la tradición lustral seguro que la celebración en el año próximo será memorable. Las fiestas de la Virgen de las Nieves suponen el encuentro entre la raíz de la cultura rural que define todavía mayoritariamente la esencia palmera y la cultura urbana, es decir de una parte la isla agrícola que fue destacada en azúcar, vino y tabaco, y de otra la ciudad de funcionarios, propietarios, rentistas, obreros portuarios y comerciantes. Las fiestas muestran son señales del pasado, de cuando la pequeña ciudad de Santa Cruz de La Palma suponía el encuentro de dos pensamientos bien diferenciados: de una parte el poder de las tradiciones y de otra parte el sesgo avanzado de una minoría comprometida con el progreso, la innovación, el debate liberal y republicano. El cura Díaz, ejemplo de un clero que deseaba nuevos horizontes, es un prototipo de esos dos mundos que en la Bajada supieron armonizarse.
La Bajada es entrañable, es aristocrática y decimonónica, y es un muestrario de sabiduría e ingenuidad; de una parte fidelidad a los ancestros y de otra ventana abierta al espíritu cosmopolita, recuperación de las raíces y cultivo de un estilo esteticista y aristocrático de la práctica cultural. Hay un aporte de destreza en los números circenses y de los acróbatas, hay un efecto de ingenuidad en el desfile de las pandorgas, una reminiscencia barroca en las loas y los carros, el diálogo entre el Castillo y la Nave, una cita a la exquisitez de las élites europeas con el minué. Baja el trono de plata por El Planto, hay romería, costumbrismo, sentir del pueblo llano, vino de las bodegas que aquí abundan, exquisito mojo palmero, papas arrugadas, nuestro queso de cabra tan elogiado y mucho folklore. Hay mascarones, es decir los clásicos gigantes y cabezudos, con significativos personajes locales. La Danza de Acróbatas en la calle es un esfuerzo de jóvenes, mientras que el festival dieciochesco recrea el espíritu del rococó. El Carro Alegórico y Triunfal, de honda raíz barroca, pregona la celebración, el Diálogo entre el Castillo y la Nave homenajea la gran literatura española. Cómo no recordar los nombres fundamentales de Antonio Rodríguez López y Luis Cobiella, dos impulsores de la fiesta tal como se entiende hoy.
Lo popular y lo elitista se dan la mano, y el verdadero golpe de efecto que recoge el ingenio de la isla es el omnipresente baile de los Enanos, piedra angular sin la cual el edificio dejaría de funcionar. Los Enanos son el símbolo por antonomasia de la Bajada, y la polca que los acompaña es la musiquilla más reconocible. Los Enanos son magia y maravilla, por muchas veces que los veamos los Enanos nos seguirán dejando con la boca abierta. Hay que agradecer también a quienes impulsan la fiesta la recuperación de antiguos eventos, como el de las poesías murales en la calle, en el que siempre hay una nutrida representación de los talentos literarios.
Y ahora de lo que se trata es de aunar fuerzas para conseguir que la Unesco pronuncie la declaración como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, pues esta celebración –que se remonta al siglo XVII- procuró ser el bálsamo ante las sequías, los volcanes, las plagas de langostas y toda la incertidumbre que suponía la condición de isla muy alejada, mal comunicada y con escasos bienes materiales. Una isla que tuvo privilegios de comercio, una isla con astilleros que fabricaban los veleros más rápidos hacia el Caribe, una isla que fue ilustrada y que tuvo su Siglo de Oro cultural, con una activa minoría de intelectuales, con un pueblo sencillo, campesino y artesano que muchas veces tuvo que hacer el viaje a las Américas. Y que en temporales y agonías siempre llamó a su Virgen de las Nieves porque –en caso de extrema necesidad- el Cielo siempre desciende en forma de milagro. Y, en realidad, en una era en que las creencias se van desvaneciendo, en La Palma siempre se han sabido conservar las costumbres que vale la pena conservar. Por eso la Bajada es multitudinaria, qué tiempos aquellos en que los paisanos de Venezuela venían en verdadera muchedumbre. Qué pena da hoy en día pensar que los dos países a los que debemos tanto –Cuba y Venezuela- padecen unas circunstancias tan desfavorables. Y cómo no acoger ahora a los hermanos latinoamericanos que buscan un futuro mejor en nuestra tierra.
De cualquier modo, la Bajada de 2021 sin duda será la mejor de la historia.
(Publicado en el número 3 de Lustrum. Gaceta de la Bajada de la Virgen de las Nieves)

lunes, 29 de junio de 2020

Alan Smith (artículo de Samir Delgado)

Alan Smith. El poeta que descubrió a Galdós


Fotografía cortesía de Alan Smith (Perú, 2019)


En 1979 el poeta Alan Smith descubre en la Biblioteca Nacional un libro inédito de Galdós que supondrá la publicación de la novela póstuma “Rosalía”, una sorpresa inesperada para el universo literario galdosiano y una predestinación para el joven profesor norteamericano, nacido en Costa Rica, que este año se jubila en la Universidad de Boston. Tras tomar conciencia de haber tenido ante sus ojos una novela sin título que solamente conocía el propio Galdós, Alan Smith permaneció en el metro madrileño con la perplejidad y la emoción de haber encontrado un manuscrito que sería presentado parcialmente en el Coloquio Internacional de Literatura Hispánica de Santander de 1981 y publicada en una edición de Cátedra de 1984.
Desde entonces han pasado décadas entre dos siglos y el poeta Alan Smith ha representado a la estirpe de ensayistas y profesores entregados en vida al estudio y la difusión del mundo galdosiano. Suya ha sido una perseverancia doble, las nuevas lecturas sobre el imaginario mitológico del escritor canario o su relación con otros autores como Flaubert y la prolongación universal en el ámbito angloamericano de sus novelas. Alan Smith ha legado su dedicación a Galdós en numerosos artículos especializados, su firma en la Revista de anales galdosianos ha sido providencial para establecer una continuidad generacional y su paso por las islas en varias ocasiones ha significado la aportación de una mirada experta sobre la literatura de Galdós, además de haber leído sus propios poemas pertenecientes a la voz de una trayectoria creativa de reconocimiento internacional. Libros suyos como Alcancía o Libro del lago contienen el pulso lírico de un autor que escribe en español, con un acento madrileño puro, amante de la literatura en ambas orillas- suya es la edición dedicada a la poesía de Robert Creeley en el año 2000- y cuya pasión secreta por la pintura no tardará en ser reconocida. Su sueño es pasar una larga temporada en Madrid pintando, no ha cesado de viajar a España cada año y junto a su dedicación docente a orillas del Charles River la escritura poética ha sido su verdadero lugar de origen. 
En este año del centenario de la muerte de Galdós, la figura emblemática del autor que fallece ciego en el Madrid de 1920 permanece bajo la estela crucial de representar a uno de los mayores exponentes de la novela en español de todos los tiempos. Después de Galdós, en el transcurso de un siglo han despertado nuevas miradas alrededor del imaginario atlántico, el designio de la periferia y la conexión inédita de narrativas mestizas que confluyen bajo el universo de la condición insular. Sin duda, después de la novela póstuma encontrada por Alan Smith la imagen de Galdós ha ganado mayor profundidad entre Castilla y América, con un testigo de excepción que ha dedicado su carrera de profesor a estimular la lectura en español y la investigación universitaria de numerosas generaciones en Boston. Galdós refleja el más nítido pulso de cosmopolitismo literario que se asemeja a la estela de otras personalidades tardías de la cultura universal en la modernidad como Derek Walcott, Saint-John Perse y Lezama Lima, insulares también y que como Galdós hicieron de la escritura un mundo para habitar.
Volver a Galdós cien años después, con el eco de sus libros en la memoria de poetas como Alan Smith, establece la posibilidad de nuevas ventanas que confluyen hacia la visión clarividente de un escritor inmortal que universalizó las islas y la España de su época a través de la literatura. Otros insulares como el Vizconde de Buen Paso o Alonso Quesada también cruzaron el océano para llegar a Madrid con otros destinos, la literatura de las islas ha forjado autores que como Galdós realizaron a su manera un retablo de los episodios del tiempo que les tocó vivir y convirtieron el oficio de la creación en un modo esencial de supervivencia. El poeta Alan Smith descubrió a Galdós y en las islas tendrá su casa siempre.  
Publicado originalmente en Diario de Avisos, Suplemento cultural El Perseguidor, Junio 2020

sábado, 20 de junio de 2020

2 poemas de Karyotakis (Grecia, 1896-1928)



A UN ANTIGUO COMPAÑERO DE ESTUDIOS
Amigo, es como si ahora mi corazón hubiese envejecido.
ha terminado mi vida en Atenas,
que pasó dulcemente entre alegrías
y a veces con la amargura del hambre.
No volveré más al lugar que la patria
me dio para celebrar la juventud,
sino de paso, con mi esperanza desvanecida, viajero.
Como peregrino iré a tu casa
y me dirán que no saben qué ha sido de ti.
Junto a otro iré a ver a tu Afrodita
y de otros será la casa de Irene.
Iré a la taberna para pedir nuevamente
el vino de Samos que bebíamos.
No estarás, el vino sabrá diferente;
mas yo beberé y me embriagaré.
Subiré cantando y tambaleándome
al Zappio, adonde íbamos juntos.
Será hermoso el ancho horizonte alrededor,
y será mi canción como un llanto.

PRIMAVERA
Así veo yo los jardines.
En el jardín esta noche me habla una nueva melancolía.
Sumerge un almendro su florida sonrisa
en las turbias aguas del fangal. Y el recuerdo de la juventud
sacude con gran tristeza la enferma acacia…
Despertó un frío soplo dentro del derruido invernadero,
donde las rosas son cadáveres y cada tiesto un ataúd.
El ciprés, interminable como un tormento, hacia los astros
levanta su negrura, sediento de aire.
Y se marchan, en cortejo fúnebre dirías, los pimientos
de la arboleda arrastrando sus verdes cabellos.
Las dos palmeras levantaron en su desesperanza
las manos. Y es nuestro jardín, jardín de melancolía.
Prtenece a la generación de los años 20, fue coetáneo de Kavafis, de Pessoa y de Lorca. Se suicidó a los 32 años, y su poesía es del dolor y la melancolía, una gran intensidad.

lunes, 15 de junio de 2020

El racismo USA y las teorías conspiranoicas del Coronavirus

Dos grandes noticias sobre la pandemia de coronavirus: los datos ...EEUU es el país del mundo donde más se protegen y a la vez donde más se violan los Derechos Humanos. No es de extrañar la explosión de protestas de cada verano porque allí los afroamericanos tienen muchas posibilidades de caer bajo la represión policial, por motivos nimios. Ahora se junta el racismo y la "colonfobia", que consiste en derrribar las estatuas de Colón porque lo consideran instigador y responsable de la colonización americana y, en definitiva, de los desastres raciales de estos momentos. Además, el cantante Miguel Bosé se suma a las teorías conspiranoicas cuando señala que Bill Gates está patrocinando la vacuna contra el coronavirus, y que cuando nos la administren nos van a meter un microchip para controlar a la humanidad, siguiendo el argumentario de las novelas apocalípticas de Orwell y Huxley, "1984! y "Un mundo feliz". En este caldo de cultivo, cada vez hay más desinformación, más "fake news", más manipulación. También los gobiernos han ocultado los muertos reales, han reaccionado tarde y mal, no supieron ver el alcance de la pandemia y tienen dudas ante el futuro que se nos viene encima. Y el colmo ha sido la declaración del cardenal de Valencia, Cañizares, para quien las vacunas del coronavirus se están elaborando con fetos abortados. ¡Genial afirmación!

sábado, 6 de junio de 2020

Una entrevista en la radio

Desde México, donde reside, el poeta Samir Delgado manda este mensaje: 

Querido Luis,
Con los mejores deseos de salud te escribo en vísperas del verano, he encontrado el archivo de radio del programa dedicado a ti en 2010, La Cometa nueva, me pareció una bella ocasión para escribirte y recordar aquellos tiempos. Un gran abrazo siempre


María Teresa León, mujer que fue de Alberti, reposa en Majadahonda



JORGE RUBIO. “María Teresa descansa en el cementerio de Majadahonda, tras su duro combate contra el Alzheimer, sin que pudiera concluir su “Memoria de la Melancolía”. Las cenizas de Rafael, marinero en tierra, navegan por fin en la bahía de Cádiz”. El columnista Javier López ha puesto de nuevo de actualidad la figura de la esposa del poeta Rafael Alberti con su artículo  “Rafael, María Teresa y el exilio”, donde hace la siguiente reflexión: “Hay quien dice que las redes sociales están sustituyendo a los medios de comunicación como fuente de información habitual. Sin embargo, la mayoría de esas informaciones en las redes nos remiten a medios de comunicación convencionales, con los cuales nos enlazan para leer la noticia detenidamente”. Javier López a través del diario Estrella Digital rememora la figura de la poetisa María Teresa León poniendo en valor su obra. Y es que María Teresa León es una artista de la poesía prácticamente desconocida, eclipsada oculta bajo la sombra de su marido. “En otros casos, sin embargo, a través de esas redes nos enteramos de cosas que no merecen tratamiento, o como mucho un tratamiento muy escueto en las páginas de los periódicos, las radios, o los informativos televisivos. Así me ha ocurrido cuando un amigo cuelga, en una de esas redes, un fragmento de poema de Rafael Alberti y recuerda que nació en el Puerto de Santa María en 1902, hace 115 años“, prosigue el periodista.“Me encanta que alguien conocido, o no, amigo o enemigo, me saque de la rutinaria sucesión de acontecimientos a los que me veo obligado a prestar atención a lo largo del día. Y éste es un acontecimiento de los que caen en mitad de la laguna de la memoria y crea ondas superficiales y hacia el interior. Basta escuchar a la mujer que le acompañó durante todos estos años de exilio, María Teresa León. “Nosotros hemos ido perdiendo siempre nuestras eternidades, dejándolas atrás a lo largo de nuestra vida, siempre con los zapatos puestos para echarnos a andar”, escribió la poetisa, que descansa por siempre en Majadahonda. “Desde la lejanía de sus eternidades perdidas y la dentellada de sus soledades, a orillas del Paraná o, ya más cerca de España, en su casa del Trastévere, cerca del Tíber, María Teresa, (cuya obra sigue siendo la gran desconocida de la Generación del 27, sin que casi nadie haga gran cosa por recuperarla), vuelve a decirnos que memoria del exilio es la de quien dejó atrás la destrucción de la guerra como la única patria, el último paraíso desolador tras la muerte de las ilusiones y las esperanzas”, detalla.

Y concluye: “¿No comprendéis? Nosotros somos aquellos que miraron sus pensamientos uno por uno durante treinta años. Durante treinta años suspiramos por nuestro paraíso perdido, un paraíso nuestro, único, especial. Un paraíso de casas rotas y techos desplomados. Un paraíso de calles desiertas, de muertos sin enterrar. Un paraíso de muros derruidos, de torres caídas y campos devastados. Podéis quedaros con todo lo que pusisteis encima. Nosotros somos los desterrados de España. Dejadnos las ruinas. Debemos comenzar desde las ruinas. Llegaremos”.



(De www.majadahondamagazin.es)

Poema al verano (Francisco Brines)

¡Fueron largos y ardientes los veranos!
Estábamos desnudos junto al mar,
y el mar aún más desnudo. Con los ojos,
y en unos cuerpos ágiles, hacíamos
la más dichosa posesión del mundo.
Nos sonaban las voces encendidas de luna,
y era la vida cálida y violenta,
ingratos con el sueño transcurríamos.
El ritmo tan oscuro de las olas
nos abrasaba eternos, y éramos solo tiempo.
Se borraban los astros en el amanecer
y, con la luz que fría regresaba,
furioso y delicado se iniciaba el amor.
Hoy parece un engaño que fuésemos felices
al modo inmerecido de los dioses.
¡Qué extraña y breve fue la juventud!
Francisco Brines.

domingo, 31 de mayo de 2020

"Le dejamos un mundo poco grato a las nuevas generaciones" (Entrevista en Diario de Avisos, hoy, 31 mayo)

Luis León Barreto: “Le vamos a dejar un mundo poco grato a las nuevas generaciones”

Es uno de los escritores canarios más relevantes que ha dado el Archipiélago


Luis León Barreto
Luis León Barreto, escritor y periodista. DA

Luis León Barreto (La Palma, 1949) es uno de los escritores canarios más relevantes que ha dado el Archipiélago. Está considerado por la crítica como uno de los valores más representativos de la generación literaria española de narradores del reconocido boom de los años setenta.
A Luis León Barreto se le conoce fundamentalmente por su obra narrativa y muy en especial por su novela Las espiritistas de Telde, que supuso un hito en la literatura canaria y su reconocimiento internacional. Pero su obra es muy amplia y variada. Es autor de 26 libros publicados, mayoritariamente novelas, pero también libros de cuentos para adultos, cuentos para niños, ensayos, novela negra y, en menor medida, poesía.
-¿Qué le acercó a la escritura?



“Una estancia en Londres, con 19 años. No sabía inglés, trabajé de lavaplatos y ayudante de camarero. Empecé a escribir para conjurar la soledad, de ahí salió un poemario que ganó el Premio de poesía Julio Tovar 1970 y también una novela corta, finalista del premio Sésamo en el mismo año. Llevo más de 50 años escribiendo”.
-¿Qué recuerdos conserva de la Canarias de su infancia y juventud en Los Llanos de Aridane, en La Palma?
“Eran tiempos de muchas carencias, de caciquismo, religiosidad impuesta y un ambiente muy conservador, era una dictadura. De todos modos, la infancia hace que los recuerdos mejoren. Mi padre fue directivo de la UGT en el pueblo, cosa de la que jamás me habló, me informó de esto la investigadora María Victoria Hernández hace unos cinco o seis años, porque apareció un acta donde salía su nombre. Mi padre debió pasar un miedo terrible, y nunca me dijo una palabra. De los 10 o 12 miembros de la directiva, varios fueron fusilados en cualquier carretera perdida. Creo que si mi padre se salvó debió ser porque era muy católico, y supongo que lo salvó el cura del pueblo en aquellos años de la guerra civil”.
-¿Cómo vivió la lucha antifranquista en las islas y el ambiente universitario?

“En la Universidad de La Laguna las cosas empezaron a despertar justo a raíz de mayo del 68. Pasó de ser una universidad provinciana donde nunca sucedían cosas, a registrar conatos de rebeldía juvenil, manifestaciones callejeras, correr delante de los grises… A varios compañeros los detuvieron y los castigaron, a mí no, pero mi ficha política fue incrementándose. En El Día y en La Provincia hacíamos un periodismo crítico, y tuvimos multas y expedientes. Cuando me tocó el servicio militar me enviaron a La Palma con la prohibición de solo salir del cuartel en un radio de 3 kilómetros, con lo cual no podía ir a ver a mis padres. Éramos unos ocho o diez represaliados políticos. También había algún compañero enviado allí por tráfico de drogas”.
-En 1981 publicó Las espiritistas de Telde. Desde la distancia, ¿qué cree que aportó y cómo ha visto madurar su novela más célebre y una de las obras más importantes del panorama literario canario de todos los tiempos?
“En cierto modo fue una novela pionera sobre la identidad, sobre nuestro mestizaje humano y cultural. Pedro Lezcano decía que era un buen ensayo sobre la insularidad. Fue novedosa su aportación sobre la historia de nuestra gente, sobre la cultura popular, sobre la magia de la isla, la evolución de la sociedad, etc. Sobre la luz y la sombra de las islas, sobre nuestra idiosincrasia, nuestra forma de estar en el mundo. Ese sentido alegre y dramático a la vez, como decía Arozarena los canarios no tenemos una épica, morimos de uno en uno”.
-¿Considera que el reconocimiento que obtuvo con esta obra y la gran proyección de la misma ha solapado, quizás, su obra posterior?

“Las Espiritistas de Telde tuvo mucha pegada y es cierto que ha solapado la obra posterior, algo parecido debió sucederle al amigo Rafael Arozarena con Mararía, que solapó su obra poética. Y creo que Arozarena era un magnífico poeta, pero solapado por Mararía. Yo he escrito bastantes novelas, también ensayos, libros de cuentos para niños y para adultos, fui pionero en la novela negra en 1989, con Los días del paraíso. Lo menos que he hecho es poesía. Pero me conocen por Las espiritistas, aunque creo que tengo otros libros con cierta dignidad”.
-Usted pertenece a la denominada Generación del 70, del boom de la narrativa canaria ¿cuál ha sido la principal aportación de este grupo de autores?
“Los narradores de la generación del 70 fueron los primeros que abordaron la novela ambientada en las islas. Con parentesco cercano a los fetasianos, y la admiración por Arozarena e Isaac de Vega, así como por el resto de los fetasianos y por Alfonso García Ramos, el buen periodista y novelista”.
-¿Ha sido superada esta generación?
“Cualquier generación es producto de una época, nosotros fuimos producto del tardofranquismo, escribimos con mucha intensidad en aquellos años 1970-1990 y tuvimos un importante reconocimiento de público y de crítica, en su momento escandalizamos bastante. Ahora hay auge de la novela negra y los microrelatos, lo respeto, pero habría que volver a la novela-novela”.
-¿Qué visión tiene de la literatura que se hace hoy en Canarias?
“Se escribe mucho, se publica bastante. Abundan las autoediciones, sobre todo en poesía. La calidad de lo que se publica no es alta, pero hay nombres serios como Víctor Álamo de la Rosa”.
-¿Qué opina de la oferta cultural hoy en Canarias?
“Hay bastantes cosas, hay bastantes actos. Con los talleres literarios salen cada año varias docenas de nuevos escritores, pero las tiradas son muy cortas, la escritura se ha democratizado, lo cual está muy bien. Pero los lectores no crecen en la misma medida. Hoy vender aquí 200 ejemplares de un libro es una hazaña considerable. Hay una oferta múltiple, pero el 90 por ciento de lo que se publica no tiene calidad suficiente. Claro que no soy nadie para opinar, porque hay novelas maravillosas como Cien años de soledad o La casa verde que para unos cuantos son maravillosas pero para otra gente son poco digeribles. El arte es muy subjetivo”.
-¿La cultura está en crisis?
“La cultura siempre está en crisis, porque su papel es analizar los acontecimientos, construir una rebeldía instintiva, fabricar otra realidad. Creo que lo importante es que la obra tenga capacidad de juzgar a la sociedad en la que se inscribe, en el momento histórico en que se inscribe”.
-¿Qué opina de la gestión cultural hoy en las islas y en general en España?
“La gestión cultural siempre es mejorable. Se echa mucho de menos más énfasis en la lectura, más promoción de los libros. Para el 80 por ciento de los españoles los libros son prescindibles, les resulta absurdo pagar 25 euros por una novela, prefieren ir a tomarse unas cañas. Por eso, se vende poca obra, aunque hay un sector que es lector a contracorriente, sobre todo en la franja de edad entre 16-25 años, sobre todo las mujeres universitarias.