sábado, 18 de agosto de 2018

Luis León Barreto (unos 4 años), con sus padres

Pasa el tiempo, pasa la vida. Y por fortuna he recibido este regalo, de las pocas fotos existentes de mi infancia. A la izquierda, mi padre: Anastasio León Capote, Los Llanos de Aridane (1905)/Las Palmas de Gran Canaria (1985) y a la derecha mi madre, Donelia Barreto Hernández (Tijarafe, 1920/Santa Cruz de La Palma, 2015). A esa tierna edad, nadie sabe lo que te va a deparar la vida. Gracias a la vida.

viernes, 3 de agosto de 2018

4 poemas (existenciales y eróticos) de Rosario Valcárcel en Nicaragua

En Managua ha sido editado el libro El placer, la dulzura y la belleza. Partido de la belleza. Se trata de una antología coordinada por José Ángel Pineda, en la que participan cinco poetas: Rosario Valcárcel, Miguel Gómez Da Luz, Olivia Cortés Rubio, Rolando Germán Santini y el propio José Ángel Pineda Rizo.
El antólogo explica que el libro es una mezcla de "la sensibilidad social, lo sensual, lo erótico, lo amoroso del sentimiento versado, lo cual hace una importante mixtura de valores, donde las letras y las palabras juegan con las diferentes estructuras líricas. Y el gesto más noble: la solidaridad.

NIÑA IRAQUÍ EXTRAÑA A SU MADRE
Poema de la paz

Igual que un escultor, la niña cincela
en el suelo, teñido de orfandad
y muerte,
la silueta de su madre.

Luego, deja fuera las sandalias
y se recuesta como bestia herida,
en la piel hueca
de su corazón.

Y escucha la desnudez de la vida,
el diluvio de los cañones,
las fauces de dos mundos
que, desgarrados por su fe,
las separan.

Entonces comprende que, sobre su lecho
sagrado, vive dentro de lo que no ocurre;
deduce entonces que nada le puede suceder.

LAS ISLAS DOMINICANAS

Las islas dominicanas escaparon
de los nombres, las esgrimas de tiranos,
las dádivas y las mentiras.
La traición del cielo.

Atormentada, busco la figura
de mi abuelo, un gavillero,
un forajido alzado, un ser
sin poder habitar.

Conjuro su memoria, la sombra
de la guadaña, los alaridos
de unas palmeras que, arrancadas de raíz,
lloran la codicia y la tutela.

EL TODO INCLUIDO

Un hombre negro y flaco entra en mi lecho,
con ruido sigiloso y gestos de ópera
me despierta.
Quiero huir,
desata mi camisón,
aparta mis muslos, me besa.
No sé cómo huir.
Intento escaparme, pero
forcejea mis palpitaciones,
rasga mi soledad.
Los momentos furtivos desaparecen.

Y cuando murmura: abrázame
apretado, muévete suavemente,
me ahogan los espasmos de la pasión.
Busco el alivio,
imploro como bruja famélica,
trepa mis lomadas y vergeles,
Se balancea como el viento.

Me hago la muerta
e igual que la naturaleza requemada
de sol, entreabro mi arcano rociado
del líquido de la simiente.

No sé si fue real o lo soñé:
¿acaso el Todo Incluido puede llevar
consigo soledad y olvido?

UN ENCUENTRO BREVE

Muro de cal junto a la ermita
sobre una fosa de dolor,
mi cuerpo virginal yacía.
Flotábamos: huesos y fantasmas.
Las tentaciones acechan, flores en los nichos.
Eros y Tánatos envuelven el instante.
Aullidos de gatos en celo,
rescoldos de embriaguez.
La ola del sexo nos hizo maullar.
Ánimas en pena bailan por la eterna
misericordia, la vida efímera.
Siento un frío siniestro.

El musgo goza de vida propia.
La naturaleza resucita y muere.
Yo no sé lo que significa quererte
pero amarte aplacó mi terror.


jueves, 2 de agosto de 2018

Dos poetas canarios harán una lectura en México DF

El próximo 30 de agosto la emblemática Librería Jorge Cuesta en Ciudad de México será el escenario de una velada literaria entre los autores canarios Samir Delgado e Iván Méndez González, un ocasión para que ambos poetas isleños residentes en México ofrezcan una lectura poética de sus obras y brinden a los asistentes una visión panorámica sobre la literatura de Canarias. La cita tendrá lugar en el foro de la librería de la Colonia Juárez en calle Liverpool 12, a partir de las 19 horas, y estará moderada por el poeta mexicano Guille Lera.
Bajo el título “Al final del verano” los dos poetas canarios comparten una lectura de poemas alrededor de una mirada conjunta hacia la insularidad, la experimentación con el lenguaje y la identidad de la escritura poética en tiempos de Internet, participando de la convocatoria que la red de festivales World Poetry Movement ha realizado para el mes de agosto de este año en más de 51 países, un llamamiento internacional que contará con cerca de doscientas actividades poéticas en multitud de idiomas para el compromiso ético por la paz y la solidaridad entre los pueblos. Los dos poetas canarios comparten la experiencia de la residencia en el exterior y  participan en el circuito de lecturas poéticas de la República mexicana.

Los autores

Iván Méndez González nacido en Santa Cruz de Tenerife, es ensayista y traductor de poesía de expresión alemana, dirige la revista poética Creaturas imaginarias y es miembro del Instituto de Neuroartes fundado y dirigido por Luc Delannoy, además de colaborador de la revista web Vallejo & Co. Ha impartido docencia en instituciones universitarias de Alemania, Perú, España y México y parte de su obra creativa y académica se encuentra en importantes revistas y publicaciones del panorama contemporáneo.

Samir Delgado nacido en Las Palmas de Gran Canaria es escritor y periodista, fundador del Tren de los poetas y director del Festival 3 Orillas en sus diez ediciones. Miembro del proyecto “Leyendo el turismo” junto a David Guijosa y Acerina Cruz. Es autor de libros como “Banana Split”, “Galaxia Westerdahl” o “Las geografías circundantes. Tributo a Manuel Millares”. Ha participado en festivales internacionales en Estados Unidos y América Latina. Actualmente es profesor en el Instituto Autónomo de Artes Modernas de Durango, México.

miércoles, 1 de agosto de 2018

2 poemas para el verano, de Francisco Brines




Fueron largos y ardientes los veranos!
Estábamos desnudos junto al mar,
y el mar aún más desnudo. Con los ojos,
y en unos cuerpos ágiles, hacíamos
la más dichosa posesión del mundo.
Nos sonaban las voces encendidas de luna,
y era la vida cálida y violenta,
ingratos con el sueño transcurríamos.
El ritmo tan oscuro de las olas
nos abrasaba eternos, y éramos solo tiempo.
Se borraban los astros en el amanecer
y, con la luz que fría regresaba,
furioso y delicado se iniciaba el amor.
Hoy parece un engaño que fuésemos felices
al modo inmerecido de los dioses.
¡Qué extraña y breve fue la juventud!

Aquel verano de mi juventud 
      
Y qué es lo que quedó de aquel viejo verano en las costas de Grecia?
¿Qué resta en mí del único verano de mi vida?
Si pudiera elegir de todo lo vivido              
algún lugar, y el tiempo que lo ata,
su milagrosa compañía me arrastra allí,              
en donde ser feliz era la natural razón de estar con vida.
Perdura la experiencia, como un cuarto cerrado de la infancia;
no queda ya el recuerdo de días sucesivos              
en esta sucesión mediocre de los años.
Hoy vivo esta carencia,              
y apuro del engaño algún rescate
que me permita aún mirar el mundo
con amor necesario;              
y así saberme digno del sueño de la vida.
De cuanto fue ventura, de aquel sitio de dicha,              
saqueo avaramente
siempre una misma imagen:
sus cabellos movidos por el aire,              
y la mirada fija dentro del mar.
Tan sólo ese momento indiferente.              
Sellada en él, la vida.

lunes, 30 de julio de 2018

Soltar serpientes, los incendios, la perversidad humana

En nuestra condición se da un balanceo permanente entre el bien y el mal, debe ser una marca que llevamos incrustada en nuestros genes desde que nos consideramos humanos, somos capaces de lo mejor y de lo peor, y hubo un dios latino con dos caras enfrentadas. Pues bien: un día alguien compró una mascota que le parecía cariñosa, inteligente y bella. Hay quienes se han hecho con cachorros de león, tigre o cocodrilo para colocarlos en el césped de su jardín. En una sociedad democrática, la libertad permite tener las opciones que uno desee aunque no estaría de más ejercitar los debidos controles sobre especies potencialmente peligrosas que parecen cruzar las fronteras con bastante alegría. 
Creemos que en otros países hay más cuidado en las aduanas, en los puertos y aeropuertos, a la hora de permitir la entrada de especies potencialmente invasoras. Pues cuando alguien compra una iguana, una cotorra o una serpiente existe el riesgo de que ese alguien se aburra cualquier día de aquello que consideró un pasatiempo. Y un animal no debe ser entendido como un pasatiempo, ni como un juguete ni como un motivo de entretenimiento. Por eso puede suceder que un día ese alguien se aburra de su mascota y la abandone, o la suelte en un barranco, o en un pinar. Aquí hay un clima favorable para que crezcan muchos tipos de plantas, incluso la desgraciada aparición del rabo de gato llegaría de modo accidental y ya ha infestado buena parte de nuestro espacio; aquí pueden vivir muchos tipos de animales, incluida la ardilla majorera que también alguien trajo como una cosa simpática y ha colonizado el territorio. 
Como íbamos diciendo, alguien abandonó esa serpiente en los campos, ha habido que recabar fondos europeos y armar cuadrillas para tratar de controlar esa plaga de ofidios que se producen con gran facilidad y ahora es posible que ese alguien, o algunos compinches de ese alguien, se estén divirtiendo más todavía. Pues ahora mismo ese alguien, o los compinches de ese alguien que inicialmente compró la mascota, están sembrando la isla de estos molestos visitantes, de lo contrario no se entiende la repentina proliferación de ese animal de California en áreas distantes, incluso en zonas urbanas.
Canarias es célebre por no tener bichos dañinos al ser humano, todo lo más puede que haya algún ciempiés, algún tipo de escorpión o de araña que pueda provocar algún ligero daño, de la misma forma que hay setas venenosas. Pero aquí nunca ha habido serpientes como las que ahora proliferan a lo largo de la isla de Gran Canaria.
Nuestra tierra es tan frágil y paradisíaca que carece –o carecía– de especies malignas. También existe una enfermedad que produce la contemplación de la belleza, hay personas a las que observar una rosaleda o una escultura en la calle, una catedral gótica o un parque bien cuidado, les produce un subidón de adrenalina tal que les origina la necesidad de destruir, ejercitar actos vandálicos. De la misma forma, cuando llegan estas fechas veraniegas, cuando el calor hace mella y llegan vientos aprovechables, hay personas que se ponen en marcha. Con unas latas de gasolina se preparan para sembrar destrucción. Terrorismo ecológico puede denominarse la siembra de serpientes y la siembra intencionada de fuegos veraniegos, ya hay conatos y más que conatos en muy distintos puntos de la geografía nacional. Tiene que ver con la tendencia al vandalismo, cuyas acciones son evidentes en nuestras ciudades. Hemos visto esculturas desmochadas, fuentes machacadas, lápidas conmemorativas de algún personaje o algún hecho histórico  que han sido arrancadas de donde estaban colocadas. La enfermedad del vandalismo llega a dibujar grafitis en lugares arqueológicos. El clásico aquí estuve yo, o el feliz anuncio de que Jonathan quiere a Vanessa, que se ejecuta sin el menor respeto a los lugares.
La perversidad humana se manifiesta en otros muchos escenarios. Así, por ejemplo, con frecuencia se da la circunstancia de que personajes que en su día fueron revolucionarios para bien, por cuanto eliminaron gobiernos corruptos, lleguen a convertirse con el paso del tiempo en dictadores sanguinarios. Es lo que le ha pasado a Daniel Ortega en Nicaragua, con cuyo empuje cayó Somoza, un dictador impresentable, y que ahora, tras décadas de disfrute del poder se ha convertido él mismo en un personaje abyecto. Autor de un baño de sangre, en el colmo de la desfachatez acusa de golpistas a los opositores; su propia mujer es la vicepresidenta y los paramilitares son su fuerza de choque para golpear a las masas que ya no lo quieren. Golpistas para él son los manifestantes, pero también lo son los obispos, que piden elecciones y el cese de la violencia. Más de trescientos muertos quedan en las calles de este país tan poco afortunado sin que la presión de la opinión pública internacional, sin que la ONU ni la OEA ni otras instituciones, consigan enmendar tales desafueros. Puede parecer inevitable establecer una comparación con otros lugares poco afortunados de la gran cuenca americana: Haití, y otros países donde se habla español y que tenemos en mente cada día. 
Hay muchos espacios donde arraigan sistemas de gobierno poco favorecedores de las mayorías, poco respetuosos con la sociedad y con el bien común. Son gobiernos de partidos únicos que difícilmente se aplicarán a evolucionar, que se estancan en las verdades inmutables que hacen tan perversa a una dictadura de izquierdas como a otra de derechas, experiencia tenemos al respecto. Ya sabemos que cuando alguien pronuncia la palabra Movimiento hay un caudillo detrás.Al hilo de los acontecimientos, una parte de la opinión pública se ha mostrado azorada por la circunstancia de que el flamante líder del Partido Popular, don Pablo Casado, amenaza con llevarnos a tiempos antediluvianos, una línea dura con aviso a navegantes, ojo con el aborto, la eutanasia ni mencionarla, palos a los separatistas, mientras, paralelamente, el turista señor Puigdemont no desea quedarse ni un metro por detrás, y por ello impone a los suyos que nada de nuevos Estatuts y nada de visitas a La Moncloa ya que lo primero de todo va a ser el frente amplio y urgente para la República y lo segundo más de lo mismo. Como los extremos se tocan, parece que aquello de las soluciones dialogadas y de buena fe van a quedarse estancadas en el cuarto de los ratones. Obcecación en unos y en otros, línea dura aquí y allá, Santiago y cierra España, que no hay para más. Ya veremos en septiembre. 
(Foto: La Vanguardia)

miércoles, 11 de julio de 2018

Rescaten niños, pero lejos



David Torres (www.publico.es)

En octubre de 1988 el mundo entero contuvo la respiración ante la agonía de cuatro ballenas grises atrapadas entre los hielos de Alaska. Durante más de dos semanas la audiencia desayunaba, almorzaba, merendaba y cenaba sin quitar los ojos de la televisión, atenta al despliegue de medios implicados en el rescate, los cuales incluyeron varios aviones C-5 Galaxy, una flota de helicópteros, otra de navíos de todos los tamaños y, finalmente, dos gigantescos rompehielos soviéticos. Fue una de las pocas ocasiones en que, en los coletazos finales de la Guerra Fría, las dos superpotencias se pusieron a colaborar ante la posibilidad de salvar vidas, aunque fuesen las vidas de unos pobres cetáceos.
Aunque uno de los animales murió, la operación resultó un completo éxito a todos los niveles, especialmente el logístico, el informativo y el mojigato. Los científicos, zoólogos y ecologistas señalaban la hipocresía de gastar millones de dólares en preservar la existencia de tres ballenas mientras se estaban cazando centenares de la misma especie por los mares de todo el planeta. Del mismo modo, el inefable Ronald Reagan elevaba una plegaria agradeciendo el afán de los trabajadores esquimales a los que había puesto a currar cortando hielo a 15 dólares la hora al mismo tiempo que su implacable política de recortes en gastos sociales había alcanzado la cifra record de 35 millones de pobres.
Treinta años después se repite la misma obra, cambiando tres ballenas grises por una docena de niños tailandeses atrapados en una cueva y el holocausto de miles de cetáceos convertidos en aceite por el naufragio silencioso de miles de niños ahogados en el Mediterráneo. La rueda de los medios gira impulsada por aquella frase falsamente atribuida a Stalin: un muerto es una tragedia, un millón de muertos es una estadística. Los espectadores somos así y no conviene removerlo mucho, de otro modo podemos acabar como el público que acudió al estreno de la aterradora farsa que le lanzó a la cara Billy Wilder en El gran carnaval, cuando un periodista sin escrúpulos (Kirk Douglas en la cumbre del cinismo) decidía montar un espectáculo circense con el rescate de un pobre hombre emparedado en una gruta.
¿Por qué nos conmovemos con la desgracia de una docena de niños tailandeses a punto de ahogarse y miramos para otro lado ante la desgracia de docenas de niños abandonados a su suerte en sus pateras? Probablemente porque los periódicos y los telediarios nos bombardean a diario con una agenda informativa que señala exactamente cuándo, dónde, cómo y qué es noticia. Chuck Tatum, el infame reportero interpretado con legendario brío por Kirk Douglas, lo explicaba muy bien cuando buscaba trabajo en un oscuro diario de Alburquerque: “Conozco los periódicos de arriba abajo. Los he escrito, editado, impreso, doblado y vendido. Hago noticias grandes y pequeñas. Y si no hay noticias, salgo a la calle y muerdo a un perro”.
Ya es triste que se perciba la tragedia inhumana de los naufragios de pateras al mismo nivel que el mordisco de un perro a un viandante. Todavía recuerdo cuando los activistas por los derechos de los animales se encontraban ante el mantra de que primero había que salvar a los refugiados. Ahora que llegó el momento de salvar a los refugiados, las mismas almas caritativas nos explican que primero hay que salvar a los pobres de nuestras ciudades. Y mientras tanto, todos delante de la tele, entre el fútbol en Rusia y el submarinismo en Tailandia, comiendo palomitas.

martes, 10 de julio de 2018

La casa vieja




A Manuel Poggio Capote

     Cuentan que en ciertas construcciones religiosas –no templos principales en cabeza de arciprestazgos, sino pequeñas construcciones en cruces de caminos, en poblados diseminados por las lomadas, agrupaciones de vecinos que se fueron vaciando por la emigración– se exhibieron ciertas señales de la orden de los templarios, que al cabo del tiempo fueron borradas por el poder eclesiástico al ser confundidas con huellas de la masonería, señales de poderes ocultos, poderes malignos, llamadas del infierno. Ello debió suceder en la primitiva ermita del caserío, la que cayó en uno de tantos incendios, consumidas las vigas de tea, la hermosa portada, ni que decir de las imágenes a las que habían venerado durante generaciones, desapareció también el pequeño local del cine donde daban películas de María Félix, Jorge Negrete y Cantinflas. Pero en lo más alto de la ladera, sobre el Camino Real y las viñas, persiste la casa que puede tener siglo y medio. Sus últimos dueños marcharon lejos, y nadie ha sido capaz de reclamarla; las huertas que tenía a su alrededor están borradas, apenas quedan vestigios de los linderos, marcados por filas de tuneras y de pitas que también han sido ahogadas por las zarzas.

      La casa que se quedó sola sobrevive engurruñada junto al aljibe y el corral donde guardaban el ganado, en sus buenos tiempos allí hubo reses, cochinos negros, cabras y mulos; como era costumbre, las gruesas paredes fueron unidas con barro, bosta de vaca y paja. Todavía es un espacio notable, aunque le faltan muchas tejas persisten algunas puertas. Antes se hacían las paredes a conciencia, eran gruesas y capaces de resistir tanto los solajeros como el granizo de enero. –¿Pero quiénes vivían aquí? –pregunté, zumbón. –Gente –dijo el campesino–. Seguro que sus bisnietos tendrían ganas de volver. Pero no pueden salir de Cuba ni reclamar las propiedades, lo impiden las leyes de allá, lo impide la gente de aquí, porque esas propiedades ya han sido inscritas a nombre de otros beneficiarios; lo perdido, perdido está, el diablo se lo llevó.
¿Quiénes habitaron aquí, me preguntaba mientras escuchaba historias de muertos que se aparecían en los barrancos, de brujas y adivinas, curanderas capaces de recitar cien oraciones distintas contra el mal de ojo y otros padecimientos, barajeras que desentrañan tus males escondidos, vaticinar el futuro. Y luces de ánimas que relampagueaban en medio de tan tenebrosa oscuridad, solo candiles y quinqués, hachos de tea para recorrer los caminos reales si surgía una necesidad con un enfermo. Y hasta la silueta evanescente de San Borondón, muchos viejos jurarían haberla contemplado a mediados del verano, el paraíso que nunca acababa de manifestarse en las cartas náuticas era solo una ensoñación, una mentira de los sentidos, una quimera que no estaba al alcance de cualquiera.

     Los hombres están acostumbrados a construir grandes objetos que pronto se disuelven en la nada más tenebrosa, sin embargo más allá de sus telarañas y de sus fantasmas ella había aprendido a resistir. Porque muchos dirían que en esas puertas mohosas, en los cuartos trasteros, en las vigas y planchas de madera, en los restos de muebles, las camas con cabezales de hierro, en los somieres de alambres retorcidos, en las paredes del fondo, en las gavetas sueltas, en los baldes y en las pipas vacías, en las cajas de tea que en su día contuvieron trigo, higos y almendras, en los sacos de yute, en el papel de periódicos removido por las ratas, en las corazas secas de las cucarachas y en las fotos amarillentas de aquella época remota permanece el aliento de la familia que un día huyó. En la cocina de carbón que gobernaba la mujer diligente, revolviendo el puchero, poniendo a calentar la plancha de hierro, preparando el potaje y el gofio escaldado, en las barricas donde guardaban con sal la carne tras la matazón, en la talla con culantrillos donde ponían el agua a refrescar. La casa asoma sobre tantos fantasmas del pasado, junto al viejo drago, cerca del molino, sus doce palos romos, despojados de las telas que los hacían girar. La contemplo sobre la ladera entre declives, rodeada de frutales que dejaron de injertarse hace mucho, aunque su floración es todavía un espectáculo. En las medianías que casi caen a pico sobre el mar todavía se ven mansiones solariegas con esqueletos de balcones, paredes de piedra revestida de cal, las compran los extranjeros. Algunos artesanos y hippies trotamundos han restaurado el edificio tradicional de la tahona, el viejo molino reconvertido en punto de venta de recuerdos. En las bajadas a la costa y en las subidas a la cumbre resisten otras con sus cubiertas de paja, por donde en tiempo de los viejos hubo nacientes, por encima del despeñadero y del rugido del mar en los roques, los tablones de madera, a dos aguas, los terrenos invadidos por la maleza. Y los tejados comidos por los bejeques, y las nubes que adoptan formas caprichosas, como si fueran naves espaciales siempre marchando hacia el horizonte.

      Sobreviven los abrevaderos igual que las cuevas en las que se han establecido las comunas; en ellas los chicos y las chicas extranjeras visten de manera descuidada, aparentan poca higiene, no tienen inconveniente en atrapar gallinas que vagabundean por los barrancos como si no tuvieran dueño ni dejan de alimentarse de frutales que –pese al abandono– todavía son capaces de dar regalos al caminante. Dicen que viven todos mesturados, como si mismamente fuesen un rebaño de cabras con machos cabríos. Mas cuando aquellas parejas se aplicaron a hacer reparaciones las edificaciones revivieron, agradecidas, hasta la fuente cercana que se había secado tiempo atrás volvió a dar un hilillo de agua transparente. Pero el hombre de la boina negra anunció que cualquier día habría desgracias: un rayo como el que había matado a su abuelo, una seca de muchos años, un diluvio que borraría los caminos y arrastraría por las barranqueras cabritos recién nacidos; porque los humanos son codiciosos, le fueron arrebatando al agua sus salidas hacia el mar y cuando se encoleriza es cortante como un hacha. Además, las cabañuelas venían revueltas; la luna aparecía tintada de rojo como el Viernes en que crucificaron a Cristo; volverían las langostas del desierto que devoran el verde, y fuegos cuyas brasas prenderán en la pinocha. Vagan perros sin dueño, pocos viejos permanecen en la comarca pero la casa resiste como piedra inexpugnable, porque en realidad ha aprendido a sobrevivir igual que un Ave Fénix, dispuesta a renacer si le conceden un poco de cariño. 

viernes, 6 de julio de 2018

Valente, visto por el italiano Stefano Pradel (entrevista de Samir Delgado)


-Con su trabajo “Vértigo de las cenizas: estética del fragmento en José Ángel Valente” ha recibido recientemente el Premio Internacional de Investigación Gerardo Diego 2018 en España. Su dedicación al hispanismo desde la universidad italiana ha marcado un referente para seguir tendiendo puentes entre ambos países desde el plano literario. Y justamente a través del poeta gallego que tras su muerte hace casi dos décadas representa una cima para la literatura europea ¿Cuál fue el origen de su acercamiento al autor de libros como Al dios del lugar o Fragmentos de un libro futuro?
-Como muchos de mi generación, empecé mi carrera universitaria sin una idea precisa de lo que iba a hacer luego (o incluso durante). En ese entonces solía leer muchas cosas distintas para satisfacer, simplemente, mis pocos pero intensos flechazos de lector a veces ingenuo. Poesía clásica de Japón y China, sobre todo, pero también mucha literatura breve (cuentos, aforismos, novelas breves). En este sentido, mi primera aproximación a lo fragmentario, y también la que me marcó de forma más contundente, se debe a William S. Burroughs y su Naked Lunch. Valente llegó más tarde, a finales del primer ciclo de mi carrera, gracias a la labor del Prof. Pietro Taravacci (catedrático de literatura española en la Università degli Studi di Trento), que en ese entonces estaba ultimando la primera antología valentiana en italiano, Per isole remote. (Poesie 1953-2000). El Prof. Taravacci me acercó con sincera pasión a Valente, guiándome y ofreciéndome los instrumentos críticos necesarios para penetrar la complejidad de un poeta que me cautivó enseguida. Y este empeño hacia la figura de Valente, que seguimos compartiendo estrechamente al día de hoy, no parece querer agotarse en vista del futuro. En un principio quedé fascinado por la poesía de su madurez, en particular No amanece el cantor y Fragmentos de un libro futuro, que me resultaba extremadamente enigmática y a la vez transparente y se acercaba considerablemente a mi forma de sentir el mundo. Esa condensación de la belleza como forma de sanear la melancolía, pero también la percepción de la labor artística como forma de anticipar y aceptar la muerte, que no había encontrado aún en otros autores. A esto hay que añadirle la escritura ensayística, que me desveló la figura de un intelectual, y de su mundo, que tiene poco análogos por riqueza, profundidad e intuición, coherente en sí mismo a pesar de tener intereses tan heterogéneos, lo cual me permitió centrar también mis intereses y adquirir cierta actitud hacia el texto poético.
-El concepto de lo fragmentario, el margen y los bordes, se han constituido en un espacio paradigmático para afrontar la comprensión del mundo de hoy en el que reina la incertidumbre para todos los ámbitos de la vida social. Desde la obra monumental del Libro de los Pasajes parisinos de Walter Benjamin hay en el método del montaje una forma suculenta de acercarse a la verdad histórica de la ciudad y la vida moderna. ¿De qué modo leyó a un poeta transfronterizo como José Ángel Valente, cuya travesía vital oscila entre lugares tan dispares como Almería o Ginebra? 
Valente, con su propia vivencia personal derivada del exilio, se coloca más allá de cualquier frontera, como usted destaca cuando dice “transfronterizo”, en un ámbito más bien Europeo en sentido amplio, que es propio de autores como Celan y Jabés, que él tanto amaba. El ‘no lugar’ del exilio, ese sentimiento compartido de desarraigo, se convierte en espacio de diálogo y comunión. En ese sentido, yo creo, habría que ver su afán de re-construir una tradición poética transnacional y transhistórica, como forma de oponerse a ciertas ideologías que reclaman ilícitamente posesión sobre algo, en este caso el arte y el lenguaje, que por su propia definición se niega rotundamente a ser poseído. Valente nos enseña que el lugar propio de la poesía es el lenguaje, y que el lenguaje, por ende, es el único lugar al cual puede pertenecer el poeta. En esto, lo fragmentario surge como forma privilegiada para reconciliar de manera -si se me permita la aparente paradoja- unitaria un pensamiento poético tan amplio como complejo y, en cierto sentido, asistemático. El fragmento supone una pérdida esencial, la ausencia de algo (de ahí que también el fragmento sea, intrínsecamente, siempre plural), y también, por su derivación genética, la memoria de un origen hacia el cual tiende incesantemente. En esta tensión hacia lo invisible y lo ausente, el fragmento instaura relaciones abiertas con todo lo que le rodea, por complementariedad, variación u oposición, señalando constantemente lo que se encuentra, inasible, fuera del alcance del lenguaje y de la razón. También habría que decir que la fragmentariedad, así como se concibe y desarrolla partir de los Románticos, es un objeto que se escapa de toda definición que no sea por vía negativa. A pesar de nuestros esfuerzos teóricos, mantiene inalterada su enigmaticidad y su radical oposición a lo sistemático, frontera última de la subversión en contra de lo que se estanca y muere, algo que me parecía ser una clave de lectura adecuada para un poeta que encarna en su escritura estos mismos valores.
-El poeta gallego aludió en sus textos ensayísticos al valor primordial del lenguaje para la condición humana, recuerdo en particular algún pasaje donde habla del jardín edénico y el surgimiento del lenguaje como acto fundacional, en el “Elogio del Calígrafo”. Siendo un estudioso de la obra de Valente ¿puede el lector de hoy -en español o cualquier otro idioma- encontrar en su corpus poético algún secreto, algo desconocido, que devuelva en plena globalización de la banalidad y el espectáculo aquella pasión por la mística y la aspiración de trascendencia que ha caracterizado su legado literario?
El tema de lo místico y de lo trascendente en Valente es, a mi ver, algo delicado y que puede, potencialmente, llevarnos a una lectura errata de su labor poética. Desconozco, naturalmente, cuales hubieran podido ser sus motivaciones más íntimas y profundas a la hora de atender, con tanta pasión y cuidado, a las obras de San Juan o de Santa Teresa, figuras que sabemos tener un peso fundamental sobre su trayectoria artística. Sin embargo, muchas veces se tacha la escritura valentiana de “misticismo”, quedándose quizás en la superficie de lo que realmente es su poesía. Desde una postura crítica, creo que su originalidad reside precisamente en haber encontrado puntos de convergencias con las literaturas místicas en el lenguaje, y haber trasladado esas mismas preocupaciones al ámbito de lo propiamente poético como forma de ver y experimentar el mundo como pura inmanencia. Por eso algunos hablan de “materialismo espiritualizado” como forma de rescatar y elevar lo matérico aboliendo esas supuestas dualidades que están muy enraizadas en nuestra cultura. En este sentido, lo erótico, que aparece ya en la poesía de madurez, encarnaría un punto donde convergen, sin contradicciones, su afán espiritual y su quehacer estético. Personalmente creo (pero en esto quizás sea yo quién esté desviado por inefables motivaciones personales) que, en definitiva, los lectores de cualquier idioma o cultura pueden encontrar, en la obra de Valente, una forma de pensar y aceptar lo inevitable de la muerte, para llegar, a través de la belleza, a una visión más auténtica del mundo y de la vida. De ahí que el acto de nombrar, tan central en la narración bíblica, sea un acto fundacional de la realidad y del hombre mismo. Lo que nos advierte Valente, en este sentido, es que precisamente por la capacidad de fundación y renovación del mundo y del individuo que tiene la palabra poética, no hay que permitir, bajo ningún concepto, que el lenguaje sea trivializado, rebajado en su potencialidad de re-descubrir la realidad y manipulado ideológicamente por el poder. Hoy en día, leer y practicar este tipo de poesía es un acto necesario de rebeldía y resistencia frente a las barbaries que nos rodean.
-Y también el arte estuvo muy presente en la configuración de la obra poética de José Ángel Valente. Todavía se pueden encontrar reliquias con poemas suyos y obras originales de artistas como Saura o Tàpies, una faceta que lo vinculó con otros autores como el poeta canario Andrés Sánchez Robayna ¿Qué papel juega el trasfondo de las relaciones entre el arte y la poesía en su vocación para investigar sobre otros autores españoles como Antonio Gamoneda? Muchas gracias
Creo que, en la trayectoria de Valente, en su búsqueda incesante de una “palabra matérica”, el acercamiento y el interés hacia las artes plásticas y a la música fuera algo connatural a su visión del acto creador. El arte, en todas sus expresiones, es gestación y nacimiento, es esperanza de nueva vida. Es también convertir lo intangible y a veces efímero del pensamiento en materia perdurable que podamos leer, tocar y compartir. Crear significa también sacrificarse a uno mismo, aprender a apartarse para que algo distinto pueda adquirir autonomía, algo que, a partir de su nacimiento, ya no nos pertenece. La palabra poética, en este sentido, no es distinta a los colores de Tàpies o al acero de Chillida, se convierte en fenómenos físicos tangibles (la vibración de la voz, la tinta sobre la página), reclamando, en su manifestación matérica, no sólo su alteridad, sino también la posibilidad de ser explorada sensiblemente. Esta atracción hacia las artes es algo que aúna, aunque bajo distintas premisas, muchos poetas españoles de la segunda mitad del siglo XX, rompiendo un poco esa compartimentación generacional que a veces se usa de forma impropia. Gamoneda, por ejemplo, cuya formación temprana mucho debe a la frecuentación de las artes plásticas, tiene exquisitez y sensibilidad a la hora de dialogar con materias distintas a la verbal, sobre todo con la música. Creo que su propia manera de entender la poesía y su relación con el mundo requiere este reconocimiento de una comunidad universal de creadores. Su atención por el ritmo y la sonoridad de la palabra poética (además de remitir a una precisa tradición que es seminal en Mallarmé), resulta parte integrante en la constitución de un hondo sistema simbólico que no deja de sorprender y emocionar. Acercarme a su obra bajo esta premisa crítica será para mí un reto a la vez que un placer, y espero me permita entender mejor una de las mayores voces líricas de nuestra contemporaneidad. 
  
(Texto enviado por Samir Delgado)

lunes, 2 de julio de 2018

La Manada, negocio para las televisiones


Dentro de la sucesión de acontecimientos contradictorios y sorprendentes que aparecen un día sí y otro también en la vida nacional, la salida de prisión de los cinco miembros de La Manada ha vuelto a irritar a una buena parte de la sociedad. Pero más nos irritaremos cuando a estos imbéciles los veamos en los programas de máxima audiencia de las televisiones, en vivo y en directo, con los tertulianos de aquí y de allá, ganando todos sus buenos dineros, los patrocinadores, los presentadores, los susodichos infames. Vivimos en una sociedad exhibicionista que busca y premia el morbo, lo importante es divulgar las miserias de cada cual, cuanto más intensa es la descripción resulta mucho mejor, más vendible, más atractiva. Lo hemos contemplado en ocasiones similares: la basura mediática es un volcán que lo arrasa con todo, por eso hay programas especiales, explotación de emociones y sentimientos, aprovechamiento de la tragedia, ración cotidiana de carnaza televisiva, incidencias sexuales, episodios de violencia, rumores y cuchicheos, presuntas infidelidades de esta con el de más allá, devaneos de los famosos, tonterías de las supuestas celebridades. En definitiva: todo vale con tal de conseguir audiencias. No existe en nuestro país un código ético audiovisual, por ello todo está autorizado. Lo que hace Berlusconi en España no puede acometerlo en sus televisiones de Italia, pero aquí todos contentos. ¿No debe haber ciertos límites en lo que se emite o se publica?
No es de extrañar que con la glorificación de los cinco surjan docenas de imitadores, entusiastas componentes de Nuevas Manadas, que pongan en práctica el deseo de salir en los telediarios, aprovechando la sensación de impunidad que algunos juristas transmiten más de una vez con sus caprichosas decisiones; como buenos partícipes del espíritu del nuevo siglo a estos jóvenes vándalos les gusta que los vean, incluso que les admiren, les gusta pregonar sus hazañas, por eso graban sus acciones en vídeo, por eso las difunden entre sus amistades y público en general, puesto que las interpretan como heroicidades, nuevas manadas dispuestas a acorralar a quienes se pongan por delante. Vendrán pronto unos nuevos sanfermines, vendrán nuevas hogueras de San Juan, vendrán fiestas patronales con mucho alcohol por medio, el caldo de cultivo. Decíamos en otra ocasión que aquí se dictan resoluciones que aparentemente están contra el sentido común, contra la lógica, contra la apreciación de la sociedad. Somos el País del Nunca Jamás, en el que una región exige discutir de igual a igual con el Estado su propuesta de crear una república soberana, somos el país con  una legislación confusa y obsoleta en el que los jueces tanto pueden dictar un veredicto blanco como aprobar un veredicto negro.
El Gobierno manifestó su desasosiego por la decisión judicial, y los colectivos feministas no se hicieron esperar. Incluso el Consejo General de la Abogacía expresó que la decisión ha sido motivo de grave inquietud; lo más perjudicial es el mensaje que esta decisión lanza hacia las mujeres. Con todo este panorama, la víctima de los hechos ha escrito una carta a una presentadora de Tele 5 para alzar la voz y llamar a la ciudadanía a denunciar las violaciones y así evitar que los delincuentes salgan victoriosos. “No os quedéis callados. Porque si lo hacéis, les estáis dejando ganar a ellos”, dice el escrito, y anima a las víctimas a explicar lo sucedido, “a un amigo, a un familiar, a un policía… Se puede salir. Pensaréis que no tenéis fuerzas para luchar, pero os sorprendería saber la fuerza que tenemos los seres humanos.” Para Amalia Fernández, presidenta de la asociación de Mujeres Juristas Themis, el mensaje de la puesta en libertad es lamentable. Porque estos sujetos se vanagloriarán de su actuación y la respuesta que van a tener. Las víctimas de agresiones similares darán un paso atrás, no se atreverán a denunciar. Y desde la Fundación Mujeres se estima que la decisión del ilustre tribunal refuerza la apariencia de impunidad, y ello perjudica a la seguridad y la libertad sexual de las mujeres en nuestro país.
Para nuestra sorpresa, en una cena con amigos en nuestra casa una autoridad de la Audiencia de Las Palmas manifestó que, de acuerdo con lo que consta en el proceso, las pruebas obtenidas, las declaraciones, las fotos, los vídeos, etc. puede estimarse que no hubo violación y que, por tanto, la sentencia debería inclinarse más por la absolución que por la condena. Claro que es difícil imaginar que cinco hombres corpulentos introduzcan a una chica en un portal por su propia voluntad, y que esta acepte encantada participar en sus rituales. Estos análisis, tan polémicos, nos llamaron la atención. Algunos pueden argumentar que la mayor parte de los ciudadanos no tengamos suficientes elementos de juicio, desconocemos el contenido del proceso judicial, y desde esta óptica puede estimarse que todo el mundo habla pero sin basarse en pruebas ni en testimonios, simplemente por lo que dicen los protagonistas o los medios de comunicación. Desde este punto de vista, se habla por hablar, sin conocimiento de causa. Lo que también está claro es que, pese a deficiencias y errores, hay que respetar la división de poderes. No en vano el poder judicial es esencial para una convivencia democrática.
En apariencia, hay jueces que llevan a las sentencias sus prejuicios, incluso sus criterios machistas. Falta perspectiva, las reglas del juego son pérfidas, perpetúan las discriminaciones, el patriarcado del antiguo régimen, es decir, de la dictadura. Se ignora el papel que la mujer está desempeñando en el nuevo siglo, su lucha por la igualdad, por afirmarse en un entorno hostil. La Justicia en nuestro país es con frecuencia injusta, por lenta, por ineficaz, por favorecer a los que tienen más medios, por esconder a los perversos, por ser caprichosa. Cierto que la culpa también es de la legislación obsoleta, ese Código Penal remendado con parches, en el cual sería urgente hacer asomar la nueva mentalidad sobre el papel de la mujer. Tenemos democracia pero la transición no ha llegado a la Justicia por falta de recursos humanos, por falta de medios técnicos, por falta de personal especializado, por una legislación que hereda el espíritu antiguo. Además, tenemos un sistema penitenciario con tendencia a poner en la calle a los culpables cuando apenas han cumplido una pequeña parte de la condena, si estaban condenados a nueve años de prisión y solo habían cumplido dos es inadmisible lo sucedido. Hay quienes pensamos que los presuntos culpables tienen muchos beneficios, y las víctimas en general son poco apreciadas.  

lunes, 25 de junio de 2018

Paisaje de las islas griegas


Volvemos al resplandor, las aguas transparentes de la orilla, el rastro de las ninfas y sirenas.  Hay cientos de islas a las que el mar no separa sino que une; son tantas que parecen sembradas a voleo, dice la mitología que son piezas del collar de Afrodita. Estos territorios saborean la pasión de vivir y el Mediterráneo es un puente de agua, las calas son tranquilas; el folklore generalmente es alegre. Me dieron la lengua griega, / la casa pobre en las playas de Homero, escribió Elytis. En Corfú cuenta La Odisea que naufragó Ulises y Sissi se hizo un palacio, en sus 592 kilómetros cuadrados hay cinco millones de olivos y cipreses. Por su verdor, Homero la llamó la isla esmeralda. Santorini es la más famosa, el pueblo de Oia aporta la típica tarjeta postal, las cúpulas azules en medio del caserío de un blanco resplandeciente que se asoma al acantilado. Hubo una gran explosión, la isla se fragmentó y en medio quedó una caldera, denominada con el vocablo español; algunos dicen que por aquí estuvo la Atlántida. Los escritores griegos exhiben un cierto panteísmo, recuerdan sus héroes, adoran la luz, el mar, el pasado mítico con los dioses paganos. Mikonos es casi tan seca como Fuerteventura, pero es un icono mundial, paraíso homosexual en sus playas del sur. Higueras, eucaliptos, tuneras, poca agua, el rocío de la noche aporta la humedad, también está presente el viento aunque apenas quedan cinco molinos para la foto. Los turistas se dan codazos para hacerse vídeos en las estrechas callejas repletas de tiendas, galerías de arte, artesanía.
Esa bandera añil y blanca de nueve franjas, omnipresente, representa las sílabas de la frase Libertad o muerte, símbolo de los esfuerzos que el país tuvo para recuperar su dignidad frente a tanta invasión, particularmente la de los turcos. En otro viaje comprendimos que Atenas no es hermosa pero sus barrios populares son una delicia para callejear. Queríamos adivinar la huella de tantos guerreros, y de los pensadores, poetas y dramaturgos que se movieron por el Ágora. Inolvidable estampa la de los restos de la Biblioteca de Adriano bajo la Acrópolis iluminada. ¿Y qué añadir sobre Olimpia, Delfos, Micenas, Meteora? Los habitantes son mediterráneos, y eso quiere decir que compartimos genes. El interior del país nos trae abundantes guiños del pasado: la música de Theodorakis con María Farantouri y el Canto General de Pablo Neruda, las rebeliones contra la dictadura militar, el claro sonido del bouzouki y los coros, el cine de Melina Mercuri, Zorba el griego buscando la libertad al amanecer, las venerables ruinas de los templos, la épica de tantas batallas, tantas derrotas en las abatidas columnas de mármol, y las esculturas, y los museos, el sonoro ritual de la iglesia ortodoxa, sus misas interminables. Y el vino griego, la mejor canción de José Vélez. Grecia ha sido prima hermana en el sufrimiento de la crisis económica, los bancos, la ruina, el abismo financiero, la gigantesca depresión, la lenta mejoría.
El poeta Pedro García Cabrera, un amigo que me abrió su casa, tenía un deseo ferviente antes de morir: visitar estas islas, el referente mítico por antonomasia de nuestra cultura occidental, los versos de Kavafis en la ruta hacia la Ítaca de nuestro ideal, la luz de Seferis y Yannis Ritsos. Su cielo y su mar intenso, la espuma que compartieron los visionarios. El poeta Lord Byron fue precisamente a morir en Grecia para apoyar la lucha por la independencia. Viñas, pistachos, adelfas, mucho sol. Ya lo dijo Lord Byron: la llamada de las islas es irresistible. Y las pequeñas islas cercanas a El Pireo: Hydra, con burros, sin coches, donde vivió Leonard Cohen su historia de amor con una sueca, Poros y Aegina, pinares que llegan hasta el mar, calles estrechas y deslumbrantes y gatos, muchos gatos.
Hay algo que te empuja a adentrarte en sus devastaciones a través de valles de olivos y naranjos. Ni Poseidón, ni Hera, ni Apolo, ni Zeus, el padre de todos los dioses de impoluta belleza de mármol, pudieron detener la ruina, la tragedia del desastre económico y el rescate, pero ahora la gente empieza a sonreír. Hemos olvidado que este país de blancura y mar añil es la madre de nuestra cultura, filósofos, dramaturgos y poetas, la tragedia y la comedia, la épica de Ulises, la heroicidad de Aquiles, las bellas diosas que tienen amores con humanos, la raptada Helena que desencadena la guerra de Troya. Irresistible la idea de echarse al agua, tratando de poseer sus casi dos mil islas y peñones, en su mayoría minúsculas e inhabitadas. El país de infinitas velas inflamadas de viento, la primera marina mercante. Lo proclamó Seferis: ¿Pero qué buscan nuestras almas viajando / sobre podridos maderos marinos / de puerto en puerto? Seguramente andan tras los horizontes de la Ítaca imposible, pretenden atrapar el Absoluto en medio de un mundo de vértigos, pragmático y mediocre, cada vez menos implicado en las metas que persiguieron los pensadores del pasado, cada vez menos soñador. Y aquí los escultores que impusieron cuerpos armoniosos a dioses tan humanos que eran borrachos, lujuriosos y adúlteros, sanguinarios o tiernos. Bajo las cúpulas de las iglesias bizantinas hay ahora mujeres encendiendo velas, santiguándose y rezando ante los iconos, estos templos suelen ser pequeñas y están muy decorados. En Plaka y Monastiraki, a los pies de la Acrópolis, los atenienses gozan la cena en las terrazas; son morenos, habladores y pícaros como andaluces, se buscan la vida. Grecia y sus islas conforman el viaje iniciático de algunos, los horizontes vaporosos, los territorios míticos de quienes exploran su memoria. Muchos padecemos aún el mal de los puertos, el deseo de saltar de una isla a otra tras Ítaca, la utopía imposible, y algo tiene esta nación que –a pesar de sus desolaciones- sigue atrayendo al visitante. Hincados en peñones minúsculos, los helenos tuvieron claro que su destino era echarse al mar, por eso fueron los mejores marinos del mundo.
Debe ser que estas islas, en su mayoría minúsculas, tienen gran poder de encantamiento, a babor y a estribor van desfilando sus siluetas en la calima. El resto fue un multitudinario crucero que nos llevó también a Dubrovnik, Trieste y Bari. En Venecia, donde el viaje coincidía precisamente con una manifestación contra la masificación que traen los cruceros, no nos dieron atraque. Pero somos de ida y vuelta, siempre intentamos volver porque el viaje nos perfecciona. Tenemos la enfermedad de las islas, es decir saltar de un destino a otro.

lunes, 18 de junio de 2018

La literatura canaria tiene más de cinco siglos


La literatura escrita en Canarias tiene más de cinco siglos. Desde las Endechas a la muerte de Guillén Peraza, 1447, hasta hoy se ha ido construyendo un cuerpo que sin duda posee especificidades, las que ya enumeró Valbuena Prat en los años veinte del siglo pasado y seguramente alguna más. Esta latitud y este aislamiento generan una actitud especial, una mirada distinta, y por tanto conforman un entorno psicológico particular. Probablemente aquí la vida sea percibida desde una cierta conciencia de desamparo, de soledad y del dramatismo que generó nuestra propia historia, aunque todo ello ha de ser matizado por ese sentimiento irónico y el ejercicio humorístico que el insular cultiva con especial predilección.
Así pues nos afectan tanto la insularidad como el eclecticismo, el hecho de surgir en un territorio de ida y vuelta en medio del Atlántico, el ensimismamiento pero también el cosmopolitismo y la constante vocación de conectar con las vanguardias. Desde Cairasco y Viana hasta la Ilustración, con el auge de la historiografía, el auge de la poesía, el surrealismo, el ensayo y la narrativa, la literatura hecha en estas islas tiene calidad comparable a la de otros territorios similares. 
Cairasco de Figueroa incorpora el paisaje, la añoranza de la selva de Doramas, y anuncia el barroco. Su sucesor, Viana, fue un prerromántico que glorificaba a los caudillos y princesas guanches con su conocido poema épico, dando pie a un uso y abuso de esta mitología. Pero es en el Setecientos cuando la literatura insular florece y se vuelve didáctica, moralizadora, “ilustrada” para la pública utilidad. Viera y Clavijo viene en el tiempo en que surge la primera universidad, las Sociedades Económicas de Amigos del País, las primeras bibliotecas, las mejoras agrícolas. Tomás de Iriarte, en sus Fábulas, recupera la inventiva del género. El tercer gran hombre del XVIII es el lanzaroteño Clavijo y Fajardo, cuya vida aventurera inspira el drama Clavijo, de Goethe. 
Con el Romanticismo se exalta el pasado prehispánico, la mitología del guanche como “buen salvaje” y nace el sentimiento de exaltación regional. A finales del XIX surge en Tenerife la Escuela Regionalista, fundamentalmente poética. Es el momento de ilustres trasterrados como Angel Guimerá y Pérez Galdós.
En el tránsito del XIX al XX llega la edad de la poesía; el Modernismo americano y la Generación del 98 prenden con fuerza. Domingo Rivero nos da su Oda a mi cuerpo. Tomás Morales, Alonso Quesada y Saulo Torón son figuras centrales. También hay cultivadores de la novela y el teatro desde perspectivas costumbristas (los Hermanos Millares, Angel Guerra, Leoncio Rodríguez, Benito Pérez Armas). Hacia 1920 se anuncia una nueva literatura con Gaceta de Arte, con Agustín Espinosa en novela y Pedro García Cabrera en poesía, además de Gutiérrez Albelo, Pérez Minik y Eduardo Westerdahl. Para Gaceta la insularidad es un gozo y las islas un territorio que permite la observación del mundo, un lugar para absorber y digerir, y devolver la mirada.
En 1947 la Antología Cercada da la voz a Lezcano, Agustín y José María Millares, Ventura Doreste, Angel Johan. La Generación del Medio Siglo ahonda en la tradición. Y así llegamos a la novela. Los fetasianos son frutos del silencio y el vacío, generan una literatura casi hermética, repleta de símbolos pues no retratan la realidad a la manera del realismo social sino que beben en Kafka, Beckett, el absurdo. El archipiélago ha cambiado: ya no es una sociedad rural sino una sociedad de servicios turísticos. Con los 70 aparecen nuevos escritores que intentan aproximarse a la realidad desde un tratamiento irónico, desde los procesos de la historia, desde la búsqueda del paisaje y del mito.
Las islas son un borbotón de creación en diversos campos –las artes plásticas, las nuevas tecnologías, la música, la poesía, la novela, incluso el cine- pero esta cultura es poco asumida y valorada. La burguesía insular aprecia insuficientemente sus propios valores culturales y patrimoniales, y la desvertebración se agrava con el intento de reinstaurar a diario el pleito insular.
Con la ACAE los escritores de las islas crecerán juntos. En Canarias casi nunca ha sido posible establecer proyectos aglutinadores y estables. Las humanidades están siendo abandonadas, ganar lectores y cómplices no es sencillo pero -precisamente por hallarnos en una época de crisis- los creadores necesitan idear estrategias de aproximación, potenciar mecanismos que catapulten su trabajo en la sociedad. Ya somos más de 100, estamos en todas las islas y en Madrid, Inglaterra, Chile, Cuba, Francia. Y ahora nuestra revista INSULARIA viene a darnos voz. Ojalá sea por mucho tiempo.
(Declaración de intenciones de la Asociación Canaria de Escritores, publicado en el número 1 de la revista Insularia, año 2008) 

Homo responsabilus

Por Eduardo Sanguinetti, Filósofo

Resultado de imagen de eduardo sanguinetti fotos grandesSentir, razonar y pensar libremente, interpelar lo real como lo imaginario, asumir las responsabilidades teóricas y prácticas de vivir entre los hombres, existir en un Estado de derecho, donde se cuide a la comunidad en educación, salud, medio ambiente equitativamente en los límites de lo necesario y verdadero, para hacer de esta vida algo digno de ser experimentado. Este planteo inicial, que representaba un horizonte de millones de destinos, hoy destruidos, fue aniquilado por prácticas de un sistema atroz, instalado en aquel pequeño mundo en el que aún era posible formular por y para la humanidad un destino de plenitud en ética y armonía. Pequeño mundo en el cual sus términos estaban basados en una realidad para todos en poesía. Más aún eran la base de esa realidad en poesía. Pequeño mundo, cuyos vestigios fueron archivados por un sistema genocida global, puesto en acto sin piedad para los que disienten, resisten y cometen el pecado de vivir acorde a sus ideas e ideales.
Hoy, todo cuanto afecta a los dueños del mundo el ‘homo consumus’ y sus riquezas es criminal. Tienen que conservarlas a toda costa, incluso creando crisis de activos incorpóreos y jamás poniendo en tela de juicio su legitimidad. Fingir que se olvida que siempre los beneficiados son las mismas corporaciones asesinas, cuyo poder se acrecienta con la sangre derramada de miles de hombres, mujeres y niños en guerras fabricadas, en hambrunas evitables y en desapariciones en serie de sujetos-objetos traficados para el turismo sexual, de ese reducido grupo de delincuentes. Garantes de la siniestra democracia procedimental. ¿Por qué sendero se arribó a tal estado de amnesia, a esta ausencia de memoria, a olvidar el presente? La resistencia no tiene espacio alguno, salvo la que reivindica todo el planeta, para la economía de mercado, hoy triunfante, y que por cierto posee una lógica propia a la cual no se enfrenta ninguna otra. Todos parecen participar de estas ceremonias fúnebres, considerar que el estado actual de las cosas es el único viable y posible, que el punto al que ha llegado la Historia es el que aparentemente la humanidad adormecida esperaba, deseaba y anhelaba.
El milenio nos ha enseñado que todo es fugaz, hasta el ‘nunca más’. El crimen contra el hombre siempre es un crimen perpetrado por el hombre. Todo es viable en el espacio de la aventura humana, en el orden de la bestialidad, que, como nunca se desencadenó y sin miras de cambiar su rumbo…a menos que todos, en un preciso instante, resistiendo, actuemos en sintonía, simultáneamente en todas partes, contra el mundo del libre mercado y de sus operadores, sintomáticos humanoides el ‘homo consumus’, los privilegiados de un sistema genocida y sin retorno. Ha llegado la hora de tener en cuenta que todo es pasado abolido, debemos dejar de ‘hacer el juego’ a las democracias fingidas, con tintes totalitarios, a los denominados políticos de los movimientos populares de pocos y para pocos, que mienten y engañan a diestra y siniestra en nombre del ¿pueblo? y sus derechos inexistentes, con pánico a reflexionar sobre la verdad.
Ha llegado la hora de reflexionar en verdad sobre la verdad, manifestando lo que los dueños de la tierra temen oír y ver. En consecuencia, estos delincuentes aceitan las máquinas de represión y la seguridad ‘para todos’ con su aparato policial y la tecnología de última generación, traducida en cámaras que visualizan nuestras vidas como medida de prevención del ‘delito’, que ellos consumaron en prólogo. Causa que dispara de inmediato el efecto no deseado de lo que a diario nos comentan los artículos de los medios denominados de ¿comunicación?, hasta el hartazgo, acerca de tal o cual noticia de un ilícito cometido por un desesperado, ya sin salida, pero sí con entrada a la prisión y de ese modo legitimando y amortizando un sistema penitenciario caduco y medieval.
Debemos correr el riesgo de ser muy precisos al verificar la realidad, a pesar de provocar cierto malestar inicial, en el camino de la resistencia y de modificar rumbos, sería hoy el único referente lúcido para preservar el futuro, nuestro futuro. Hoy se impone hablar francamente, sin dobleces, sentir, pensar y decir, son la consigna. Mantener la lucidez, no desesperar y soportar con dignidad este tiempo de transición, con lucidez, sin dejarse llevar por la embestida del aparato represor del capitalismo que, repito, triunfó hoy sin dudas en esta aldea global, con su política de exterminio de todo lo maravilloso que tenía la vida en términos de naturalidad y principios éticos de relación.
Lo único que se le escapa a este tiempo sin tiempo, es una actitud plena de dignidad y ética, en temple y conocimiento. Esta es la coherencia, la fuerza de cohesión que nos sostiene. Un instante de verdad equivale a la eternidad es la eternidad en un instante, enfrentada al instante mercantil descartable, desechable y perentorio. Es la última oportunidad de nuestra especie, que tiene la posibilidad de cambiar su destino convirtiéndose en ‘homo responsabilus’, digno, solidario y respetuoso, capaz de cambiar el destino degradante de nuestra Tierra.
El ‘homo responsabilus’ vive de forma coherente con la civilización que se está gestando, con valores en los que prima el bienestar de la comunidad y la naturaleza y los hábitos de vida son ecológicos y equitativos. El tránsito hasta este modelo social que plantea el ‘homo responsabilus’ no es en absoluto traumático y está pleno de posibilidades de permanecer en esta tierra, sin ser esclavos de un sistema de aniquilación, como lo es el bestial aparato capitalista en acción criminal. Siendo ‘homo responsabilus’ nos asimilamos a la posibilidad de existir en austeridad y conocimiento, adquiriendo en el presente, ante el ataque sistemático del liberalismo y sus personeros una cualidad y condición que marquen un destino, la realización de un estilo, una conducta “heroica” que establezca un camino a seguir.
(Publicado en www.larepublica.com de Uruguay)

viernes, 15 de junio de 2018

Robots para cuidarnos cuando viejos


Había una película con un título cruel, No es país para viejos, de los hermanos Coen, con Javier Bardem en papel estelar. Estamos dando pasos acelerados hacia la desmembración familiar y este es un fenómeno que nos va a afectar cada vez en mayor medida. Pasas por una calle céntrica y te das cuenta de que hay viviendas con las puertas y ventanas cerradas. En muchos pueblos del interior de las islas las casas vacías que se van cayendo de puro viejas llegan a ser la mayoría. Y hay personas mayores que viven solas. Dicen los números que al comienzo de la década de los 80 las mujeres mayores que vivían solas en este país no llegaban al medio millón pero desde entonces se han multiplicado por tres. Las mujeres viven más años que los hombres, actualmente en España son 1,4 millones de mujeres que viven solas por solo 0,6 millones de hombres. Que cada vez más personas mayores vivan solas es un fenómeno con varias causas, y la más importante es que el número de hijos ha ido disminuyendo de manera alarmante. La mayoría de los españoles considera que hoy se atiende peor a los padres mayores que en las generaciones anteriores. Se tiene poco contacto con los familiares de más edad, el envejecimiento de la población se dispara porque crece la expectativa de vida, y lo que más crece es el número de mayores de 80 años. Parece que las mujeres llegan mucho más a edades avanzadas, pero lo hacen en peores condiciones de salud que los varones. Es frecuente que las inmigrantes latinoamericanas consigan trabajo como cuidadoras de personas mayores, y se piensa que en el futuro habrá robots que podrán ayudar en este mismo sentido.
Canarias envejece: los mayores de 64 ya superan a los menores de 16, y este es un país cada vez más envejecido. Las islas eran hasta hace poco una de las regiones con más jóvenes, pero la natalidad ha caído. En tiempos de Franco había unos premios de natalidad que inevitablemente iban a provincias andaluzas y a Canarias, en el sur de Gran Canaria había familias con 18, 20 y 22 hijos. Debe ser que el dictador se había dado cuenta de que vivíamos en un país casi vacío, y hasta hace poco éramos una sociedad en plena expansión, con potencial para crecer. Ahora mismo las regiones más envejecidas son Asturias, Galicia y Castilla-León, mientras que Ceuta y Melilla, Murcia, Andalucía y Baleares son las que tienen más jóvenes. Y España es uno de los países que destina menos recursos al cuidado de las personas mayores, tenemos uno de los menores índices de plazas residenciales para mayores de toda Europa. La tasa queda por muy por detrás de la de naciones del entorno como Francia, Alemania, Suecia o Reino Unido. España también está a la cola en plazas de hospital para enfermos crónicos, según el mismo informe de Antares de 2014, que califica de inquietante la gestión del proceso de envejecimiento en España, donde los mayores suponen ya hasta el 70 por ciento del gasto sanitario. Se ha investigado poco sobre la soledad y su repercusión sobre la salud, pero sí se sabe que los hombres mayores que viven solos se suicidan con mayor frecuencia que las mujeres.
En Japón, país de la alta tecnología, ya están aplicando la robótica al cuidado de ancianos, lo que supone una revolución para una sociedad envejecida que, junto con España, Suiza y Australia, disfruta de la esperanza de vida más alta del mundo: 86 años para las mujeres y 80 para los hombres. De sus 127 millones de habitantes, casi la tercera parte tiene más de 65 años. Entre ellos hay 65.000 centenarios, la cifra más alta del mundo, y un serio reto que, al aumentar cada año, obliga a buscar soluciones. A los mayores de la residencia Shintomi, en Tokio, no los levanta cada mañana un despertador sino un pequeño robot azul y blanco de brillantes ojos negros, que preside sus mesillas de noche junto a sus pastillas. Además de darles los buenos días y recordarles las horas de su medicación, este «muñeco», de treinta centímetros, dispone de una cámara con rayos infrarrojos para detectar si los ancianos se caen de la cama, lo que haría saltar una alarma en los móviles de los cuidadores. Cuesta 300.000 yenes (2.300 euros) y es capaz de entablar una conversación sencilla con los mayores, para que no se sientan solos.
Por sus raíces latinas y católicas, España sigue siendo uno de los países más familiares. Esta tradición de ayuda ha hecho que el Estado se libere de responsabilidades, pero ahora sucede que somos uno de los países con menos recursos públicos destinados al envejecimiento. La red familiar ha ido desapareciendo y sin embargo, los recursos públicos no han crecido de forma acompasada. En España el Estado de Bienestar aún se mantiene gracias al cuidado de familiares o personas contratadas por las familias, muchas veces en condiciones económicas y laborales que dejan mucho que desear, diagnostica José Antonio López Trigo, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).
La soledad es un problema que se acentúa en estos tiempos. En la globalización existen más telecontactos, hay más sectas, hay más foros, más clubes, más tribus urbanas. Perdemos la mirada del otro, olvidamos el pensamiento de los clásicos griegos. Aristóteles decía que el hombre es un animal social, a través de la palabra y del conocimiento fundamenta su progreso. En cambio el británico Hobbes pensaba que la sociabilidad es una carga, el hombre es un lobo para el hombre. Jean Paul Sartre, patrón del existencialismo, afirmaba que el infierno son los que nos rodean. Hoy, en pleno debate sobre la evolución, el ser humano tiene la tendencia de volver a la selva, subirse al árbol, comerse el fruto sin reconocerse en los demás. Una cosa es la soledad elegida y otra bien distinta la soledad impuesta. Ni el hacinamiento de abejas y hormigas, ni el gregarismo de las mayorías silenciosas. Existimos con los demás, interdependientes. Pues somos solitarios y comunitarios a un tiempo, contradictorios y febriles. Si tenemos la posibilidad de elegir, bienvenida sea la soledad y bienvenida la compañía. La pareja humana también anda en crisis, ya a nadie le sorprende que la mitad de los matrimonios se disuelvan más pronto que tarde. Psicólogos y psiquiatras se van a forrar, pero quienes peor lo van a pasar son los ancianos.

domingo, 3 de junio de 2018

La Justicia en España suele ser injusta


Parece que los jueces ahora están muy activos dictando sentencias ejemplares contra políticos corruptos, ya era hora de actuar contra tanta porquería institucionalizada, mientras las mujeres se han movilizado para protestar contra la sentencia de La Manada, no es la primera vez que veredictos llamativos incendian al personal. Se dictan resoluciones que aparentemente están contra el sentido común, contra la lógica, contra la apreciación de la sociedad, pero también hay que decir que hay profesionales que razonan que en La Manada no hubo violación, y lo argumentan con sus superiores criterios basados en una legislación dudosa, la nuestra. En apariencia, hay jueces que llevan a las sentencias sus prejuicios, que están en conflicto con la evolución de los valores, falta perspectiva de género, las reglas del juego son ancestrales y perpetúan la tradición, el viejo patriarcado. Todo lo referido a la regulación de la sexualidad está fuera de onda, se ignora el papel actual de la mujer, su pelea por la igualdad, su lucha por afirmarse en un entorno hostil. Por tantas razones, los hombres tendríamos que pedir disculpas a las mujeres que nos rodean. Además frente al aparato judicial la gente tiene la impresión de que los políticos, los banqueros y en general los deshonestos y los poderosos tienen una coraza de protección que les da inmunidad. También hay jueces que quieren ser estrellas mediáticas, otros que se meten en escándalos, como el juez Alba, investigado entre otras cosas por conspirar contra la jueza Rosell.
La transición no logró poner a la Justicia en los nuevos tiempos por falta de medios técnicos, por escasez de personal, por una legislación anquilosada, por el machismo subyacente en parte del aparato y la organización. Ahora tenemos una vez más la percepción de que la Justicia en España es muy lenta y mala, no hay trato igualitario, no existe la imparcialidad. Tenemos, además, un sistema penitenciario que permite poner en la calle a los culpables cuando han cumplido una pequeña parte de la pena, los culpables tienen múltiples beneficios y hay poca consideración a las víctimas. En Canarias conocemos la volatilidad de los jueces, y esta circunstancia hace que los procedimientos se alarguen hasta límites tercermundistas.
La crisis ha deteriorado la ya de por sí mala calidad de servicios básicos como la sanidad, la educación y el aparato judicial. En estos tres apartados estamos por debajo de la media, y ya de por sí la media nacional se halla por debajo de la europea, en la sanidad los mejores especialistas de los centros públicos están huyendo hacia las clínicas privadas, en educación seguimos con un profesorado envejecido y poco motivado, sometido a tareas burocráticas que le restan ánimos para enseñar, es evidente el bajo rendimiento y el alto fracaso escolar. En la Justicia el colapso que sufre el sector y la falta de continuidad de los profesionales, que son aves de paso, ha agravado la situación. Los profesionales hablan de la sobrecarga de trabajo y las malas condiciones a las que se enfrentan, y solo una pequeña parte de los jueces son titulares. 
La situación aquí, común en todas sus jurisdicciones, se define con una palabra: colapso. Por supuesto que hay muchos funcionarios que tienen ética y ganas de hacer las cosas bien, pero es común la queja por la escasez de coordinación de los distintos elementos jurídicos para la solución de los problemas, así como la interinidad. A esto se suma la situación económica, pero los problemas no han surgido a raíz de la crisis sino que vienen de atrás. Se dice y se repite que invertir en este sector no es rentable, el interés en la Justicia solo lo tiene quien padece un pleito, el resto de la sociedad le da la espalda. Juicios tengas y los ganes: esta es una maldición gitana, muchas veces es mejor no meterte en un procedimiento judicial. Los políticos, que son quienes manejan el dinero, han dejado de poner recursos, y el poco dinero que llega lo hace a cuentagotas. A esta situación se suma que los profesionales peninsulares que antes venían y decidían quedarse, se vuelven a su tierra, porque ya no es tan favorable como antes permanecer aquí. Ni siquiera la creciente informatización de los servicios funciona bien, hay expertos que recomiendan no eliminar del todo el trabajo en papel, los fallos informáticos son frecuentes, se extravían procedimientos, se pierden pruebas fundamentales, etc.
Confiamos en que algún día se constituya un gobierno que asuma y comprenda la especialidad local para compensar a toda la administración de Justicia y haga un esfuerzo para mejorar esta actividad tan prioritaria en una democracia. Los hijos de muchos funcionarios que fueron destinados aquí son canarios, y ahora dicen que se van a sus lugares de origen, con lo cual la interinidad, y la llegada de sustitutos que también son provisionales, genera grandes retrasos en los procedimientos, con tanto cambio las causas se eternizan. Si a esa falta de beneficios se añade que los profesionales no se encuentran cómodos en su trabajo por la situación de déficit, la decisión está tomada de antemano, y es que muchos vienen al archipiélago con la idea de la transitoriedad y no quieren darle una oportunidad a la posibilidad de arraigar.
Tenemos la impresión de que Justicia es poco operativa, está politizada, es cara y es vieja, y está ahogada en la burocracia. España tiene la mitad de jueces que la Unión Europea, la organización es decimonónica. Como decíamos, en definitiva hay cuestiones capitales como la educación y la Justicia que exigirían un Pacto de Estado, imposible de darse dado el egoísmo de los partidos políticos. Hay jueces que están sobresaturados, los hay que se llevan el trabajo a casa; la carga de trabajo está al doble de lo que se considera aceptable. Hay juzgados señalando juicios para dentro de dos y tres años, y la mayoría de los ciudadanos estima que, además, todo este mundo judicial favorece a los poderosos y está muy politizado. El 56% de los españoles, según el informe sobre los indicadores de la justicia en la UE publicado el pasado abril por la Comisión Europea, tiene una opinión mala o muy mala sobre la independencia de los magistrados, desconfianza que argumentan por las presiones políticas y económicas. La ineficacia y la apariencia de favoritismo de la justicia son dos grandes problemas en torno a los cuales gravitan los demás. Pero ningún Gobierno democrático los ha abordado de forma radical. Igual que la corrupción, sobre la que se están poniendo parches sin abordar las situaciones de fondo que la posibilitan.    
(Imagen: toma de posesión de una promoción de jueces)