viernes, 24 de mayo de 2013

Mi linda pelirroja

Cuando una noche de sábado me llevaron al hospital con amago de infarto, creí necesario recapacitar. Tenía que llegar a ser un bestseller antes de palmarla. Cuando se lo conté a Muireann, mi mujercita medio celta y pelirroja, puso tal cara de asco que por poco desisto. Muireann significa “mar blanco” y es el nombre con que bautizaron a una sirena capturada por un pescador, y que acabó haciendo la real gana, por lo cual se convirtió en mujer de carne y hueso. “Procura no sacarme en la novela, recuerda que trabajo en un colegio religioso”, me dice. Cierto es que mi dama tiene ojos perturbadores entre azulones y verde-grisáceos. “Tu problema es que nunca tienes bastante.” Le permito que me zarandee una y otra vez, y lo hace con auténtica delectación. A fin de cuentas las mujeres son diosas y nosotros perritos falderos a la espera de una caricia. Lo que me hizo menos gracia es que me diera el coletazo final, eso sí que me dolió. Como si fuera la patada de un boxeador de los pesos pesados, peor que eso. Me dejó sin resuello pero ella, indiferente, fue y se tiró al agua.
(De “Minitextos para sonreír”, Ediciones Idea, 2013)

jueves, 23 de mayo de 2013

Publicados los 3 libros de "Minitextos solidarios"

En el TEA, importante espacio cultural del Cabildo de Tenerife construido con un aire claramente neoyorquino, asistimos este pasado miércoles 22 a la presentación de los tres volúmenes que constituyen el proyecto Somos Solidarios, inspirado por Elena Morales con la colaboración de Ediciones Idea. “Minitextos para sonreír”, “Minitextos comprometidos” y “Minitextos de amor y lujuria” son los volúmenes que componen esta iniciativa, en la que participan 87 escritores de las islas. Los derechos de autor irán aplicados a causas humanitarias y fines sociales, a través de las ONGs Cruz Roja Española, Amnistía Internacional y Ayuda en acción.
Entre ellos figuran nombres conocidos, como los de Elsa López, Agustín Díaz Pacheco, Pedro Flores, David Galloway, Cristo Hernández, Ángeles Jurado o Rosario Valcárcel, junto a otros más novedosos en el mundillo de los relatos como los de Aquiles García, Lucía Rosa González, Félix Martín Arencibia, José M. Balbuena, Balbina Rivero y un largo etcétera.
Como dice Elena Morales "el microcuento es una narración condensada, el mejor perfume en el frasco más pequeño; no permite el derroche descuidado de un solo término; en él es posible hermanar -sin que apenas se note- poema, chiste, adivinanza, fábula, sentencia filosófica, bestiario, e, incluso, anuncio... En pocas palabras, su autor debe ser capaz de embaucarnos con su sellol personal. Se trata de imprimirle peso a lo efímero, de disparar en el momento justo para detener el vuelo de la paloma de la paz o la sonrisa del niño hambriento."
Por nuestra parte, participamos en los tres volúmenes con un total de nueve minirrelatos que iremos dando a conocer oportunamente en este blog. 

"La Casa de los Picos", vista por Amadou Ndoye

En el TEA de Santa Cruz de Tenerife se celebra hoy, jueves 23, un homenaje a Amadou Ndoye con asistencia de Víctor Ramírez y otras personas que conocieron y valoraron a este gran defensor de la Generación de los 70 y de la narrativa canaria en su universidad de Dákar, Senegal. En un libro de ensayos editado por Baile del Sol en 2008, dejaba esta referencia a la novela “La Casa de los Picos”:

Por El  Hadj Amadou Ndoye
Luis León Barreto vive en el país de las palabras. Ha atravesado una porción del territorio en que están asentadas éstas ya ha vuelto con las obras valiosas. En una entrevista a un periódico, allá por los años 70 cuando publicó Memorial de A.D., dijo que el protagonista en la novela era «El Pueblo Canario». Igual podría decirse de  Las Espiritistas de Telde y de La casa de los picos. Barreto intuye que no se lee lo bastante en las islas, que falta familiaridad y que la propia historia literaria es una incógnita. Entre guiños y desafíos invita al lector a volver los ojos sobre la historia insular. Para ilustrar nuestros propósitos, leamos el «exordio» de La casa de los picos.
Encabeza la obra una especie de arenga como ha notado Francisco Quevedo García. Pero esta arenga es a la vez irónica y amarga. : se ha matado el 19 de septiembre de 1959 en Barranco Seco en la ciudad de Las Palmas a un hombre bueno, sencillo pero que ha vivido un calvario. Se ha tenido que esconder durante años para escapar de las guerras de Franco. Este hombre es Juan García Suárez. Varios planes se esbozaron por parte de varios patriotas canarios (secuestrar al verdugo que vino de Sevilla, por ejemplo), pero al final no pasó nada. Lo único que se hizo después del suplicio fue acompañar en silencio el cadáver al cementerio de Tafira. Barreto comprueba la «impotencia» de los suyos (como hubiera dicho Víctor Ramírez) y ello le arranca un rictus. Las palabras del narrador suenan como latigazos sobre la superficie del agua.
     «Hasta ahora ustedes sólo han sido unos niñatos y ahora tendrán que demostrar lo más difícil: que son hombres. Se acabaron las diversiones y las bromitas porque vamos a jugar con fuego dijo el Pesquisador. Lo habían ajusticiado al despuntar el día en el patio de la prisión porque pese a que montamos guardia por la noche nunca llegó el telegrama del indulto».
Salen a la superficie varios episodios de la historia reciente de Canarias. La página de los gabinetes laborales para apoyar a los trabajadores y sus luchas (Sagaseta, Cubillo, Carlos Suárez «El Látigo Negro» se ilustraron en el terreno), el nacimiento del S.O.C. (Sindicato Obrero Canario), la división del partido comunista en grupos distintos («Células escindidas», por ejemplo) aparece como burlas. Nada es lo que parece y nada parece lo que es. Barreto nos atrae en su rayuela y tenemos que jugar. ¡A ver si tenemos ojos avizores para no perdernos en el laberinto de las palabras!:
     «No eran momentos para la risa y la algarabía y por eso se hubo de consumar la definitiva escisión que hizo brotar la Iglesia Roja, y a medida que sus miembros emprendían actos con mayor riesgo, el presagio de la recién escindida fracción no dejaba de incrementarse, sus candidatos guardan las elecciones sindicales, se convertían en asiduos del Pesquisador y eran vigilados de cerca.»
Un Barreto retratista no impide adivinar a quien se esconde bajo sus pinceladas. Apostemos que aquí viene nombrado un poeta que escribió un texto famoso, lírico y emocionante, sobre «La maleta».
Un hombre hecho en el arte de barajar versos, mover piezas en un tablero y manejar los resortes de una organización clandestina en que dirigentes y militantes arriesgaban el pellejo. ¿No es Pedro Lezcano el que inspira a Barreto los renglones siguientes?:
     «Ya por entonces era famoso a causa de sus partidas de ajedrez, por sus versos clandestinos y defender causas perdidas, su ánimo no decaía pese a que Pájaro Pinto controlaba todos los resortes, el país agazapado por él dispuesto a enfrentar los obstáculos presentes y los que aún se presentaron: nunca sobrevivir de rodillas, siempre morir de pié».
Un Luis León Barreto loco por las palabras ha escrito una novela cuyos múltiples aspectos merecen análisis detenidos y miradas cruzadas.
    
(En A un tiro de piedra, El Hadj Amadou Ndoye, Ediciones Baile del Sol, Santa  Cruz de Tenerife, 2008.)

Y aquí otros 5 (25 escritores en Gran Canaria)

Sí , la lista se puede incrementar: de 5 en 5, de 10 en 10. Hay escritores que ya tienen su prestigio y hay otros que están en el camino. Porque su proyección y su dedicación así lo indican:

—Ángeles Jurado, narradora.
—Silvia Rodríguez, poeta.
—Eduardo González Ascanio, narrador.
—Félix Martín Arencibia, narrador y poeta.
—Aquiles García, poeta y narrador. 

lunes, 20 de mayo de 2013

Sí, hay otros escritores: aquí 20, pero son muchos más

Son la punta del iceberg. Refiriéndome tan solo a gente que vive y trabaja en Gran Canaria, para general información he aquí un repertorio que no suele ser llamado a las convocatorias ni tampoco es citado frecuentemente en los suplementos culturales unidireccionales:

—Tina Suárez, poeta
—Rayco Cruz, narrador
—Antonio Arroyo, poeta
—Jonathan Allen, narrador
—Paula Nogales, poeta
—Antolín Dávila, narrador
—Cristina R. Court, poeta
—Luis Junco, narrador
—Rosario Valcárcel, narradora y poeta
—Pedro Flores, poeta
—Elisa R. Court, poeta
—Moisés Morán, narrador
—Sergio Domínguez Jaén, poeta
—Desiré Jiménez, poeta
—Beatriz Astudino, poeta
—Leandro Pinto, narrador
—Teodoro Santana, poeta
—Helio Ayala, narrador y poeta
—Pepe Junco, poeta
—Juan Francisco González-Díaz, narrador y poeta

Gente de distintas generaciones que trabaja y progresa, gente que merece todos los respetos por su seriedad, su dedicación, su capacidad y su fe en la literatura.
Tampoco estaba en los repertorios oficiales ni oficiosos –Luis Natera, que en paz descanse. Un poeta a quien se le hará justicia –eso esperamos– en el próximo SILA, el 19 de septiembre, en un homenaje coordinado por Javier Cabrera.
Como diría Ciro Alegría, el mundo es ancho y ajeno. Veinte nombres, escritoras y escritores como la copa de un pino.
La lista no es excluyente sino que es ampliable. Hay más. 

domingo, 19 de mayo de 2013

"Carnaval" en el Domingo Rivero y Tertulia en La Escalera, Telde

El trabajo es lo que nos redime. Y a pesar de que este mes de mayo está resultando cansado (tres presentaciones hasta ahora de Carnaval de Indianos, con mucho apoyo de los medios de comunicación, y este martes salimos para Santa Cruz de Tenerife) cuando uno encuentra calor y amistad, cuando uno sigue encontrando lectores, las pilas se recargan.
El jueves 16 el Museo Domingo Rivero estaba lleno. Rosario Valcárcel iba perfectamente vestida de indiana, todavía  en las calles de Santa Cruz de La Palma se asombran de cuando la vieron desfilar con el equipo de la TV Canaria un rato antes del acto en la Casa Salazar. ¡Los indianos son en febrero!, decía la gente con esa ironía cáustica del palmero. Después nos saludó la Negra Tomasa, el alcalde de Santa Cruz de La Palma, la senadora María de Haro y un puñado de amigos. En el Casino Aridane, para no ser menos, estuvieron presentes la alcaldesa, Noelia García, y el vicealcalde José María Vargas, con otro puñado de leales.
La velada grancanaria del Domingo Rivero fue amenizada por el cantautor Pedro Valcárcel Carmona, quien ofreció media docena de canciones tradicionales de Cuba, tan típicas del carnaval de los polvos talcos debido a los lazos de emigración entre La Palma y el Caribe. La interpretación fue muy apreciada por la audiencia. Más allá de lo habitual en las presentaciones de un libro, el acto resultó entrañable y ameno. A muchos hasta les pareció corto.
Por si fuera poco, al día siguiente, viernes 17, fuimos invitados a casi inaugurar el café literario La Escalera. Solo lleva un mes abierto en la calle Doctor Chil, en plena Plaza de San Juan de Telde. La convocatoria fue hecha por la entusiasta Nieves Rodríguez Rivera, ella trabaja en Lanzarote y se desplaza los fines de semana a Gran Canaria, y se trataba de analizar –una vez más– la novela Las espiritistas de Telde, publicada por primera vez hace 32 años.
La Escalera está ubicada en un edificio de casi 200 años. El local es pequeño y entrañable. Próximamente la autora Rosario Valcárcel participará allí en una tertulia dedicada a la literatura erótica.

Fotos: José Francisco Fernández Belda (Museo Domingo Rivero) y Jesús Ruiz Mesa (La Escalera)

sábado, 18 de mayo de 2013

Los críticos de cine arremeten contra El (nuevo) Gran Gatsby


Los críticos de cine –igual que los literarios o artísticos- suelen ser algo caprichosos. Casi a toque de queda han arremetido contra la reciente versión de El Gran Gatsby, la película recién estrenada con Leonardo di Caprio en el papel estelar. Cierto que la película tiene una carpintería visual algo desmedida, cierto que ahora todas las películas aprovechan al máximo las nuevas tecnologías digitales. Pero la visión de la Nueva York de 1922 que nos da esta cinta a mí particularmente me seduce, no tanto la interpretación del actor de moda, al que veo fuera de situación.
El cine es impostura, simulacro, ilusión óptica. Qué quieren que les diga: me sigue pareciendo que en la nueva versión del texto de Scott Fitzgerald está el espíritu del creador. Otra cosa es que la película se torne grandilocuente, barroca. ¿Qué ese recargamiento resulta cursi, para los críticos de afilada pluma cinematográfica? No me importa ni mucho ni poco, el cine –igual que la pintura o la novela– o bien despierta admiración o por el contrario genera rechazo. A mí El Gran Gatsby me produce entusiasmo, por algo esta novela es un texto de lectura obligatoria en la enseñanza norteamericana. Que sí cuida la expresión literaria, que sí cuida la creatividad, que sí enseña a amar los libros, que sí valora la gran tradición literaria anglosajona.
El Monopol estaba casi lleno en sesión nocturna, y eso ya es un milagro en la ciudad de Las Palmas. ¿Posmodernidad rampante, sobrevaloración de lo kitsch ligeramente hortera, montaña rusa del nuevo cine de parque de atracciones con fiestas, fuegos artificiales, palacios descomunales, coches espectaculares, mujeres atractivas? A mí me parece que aquella generación criada en el estricto disfrute del momento, aquella generación que solo adoraba la música y el baile, el alcohol y la diversión, carecía de valores porque tras el gran eclipse de la I Guerra Mundial adoraba la huida hacia adelante, los placeres elementales.  Pero ¿qué quieren? Para eso hubo una generación, la llamada Generación Perdida, que lo bordó literariamente. Y, desde este punto de vista, El Gran Gatsby es un perfecto ejemplo de inmortalidad.

viernes, 17 de mayo de 2013

Las reformas educativas hay que hacerlas con consenso, no como las hace el ministro Wert


José M. Balbuena Castellano

Como docente que he sido no puedo omitir dar mi opinión sobre la pretendida reforma educativa que  quiere aprobar el gobierno del PP, que no parece el gobierno de todos los españoles sino de una clase privilegiada,  retrógrada y antipopular que se ha empeñado en llevarnos al caos y a la pérdida de todos lo avances y logros que ya habíamos conseguido, tanto sociales y laborales, como políticos y económicos. Esta reforma no la acepta la mayoría de las familias, ni siquiera aquellas más afines a la ideología pepera ;  ni el profesorado, en general; ni los alumnos, sobre todo los de bachillerato o universitarios, cuyo futuro inmediato va a depender del grado de formación y preparación que hayan alcanzado.  Se degrada la enseñanza pública, cuando en los paises más avanzados de la Comunidad Europea, a la que los actuales políticos españoles quieren acercarse lo más posible, tiene más calidad y prestigio que la enseñanza privada, y en la selección de los docentes se valora su alta preparación Por eso, los ciudadanos confían más en ella.
 En esta España, que ahora se debate entre la vuelta a las andadas y la incapacidad para solucionar la crisis, se acepta cualquier presión que venga de las clases dominantes, o tradicionalistas. Se aplican recortes presupuestarios en la enseñanza publica; se aumenta la ratio en las aulas, de forma que se retrocede otras vez hasta la masificación, o se decide que haya separación de sexos, como en los tiempos franquistas. No se toma en serio la innovación , la renovación, o  la investigación.
Lo que se pretende hacer con la enseñanza pública es un suicidio social, y nos puede conducir a nada menos que cien años atrás, cuando en España el analfabetismo alcanzaba  al 70 por ciento de la población. Pero eso si: éramos muy folclóricos, muy toreros y  más divertidos que nadie...
Los recortes afectan  a los profesores interinos o sustitutos, ya que si un docente baja por enfermedad, o no le envían la sustitución correspondiente, o tiene que pasar algún tiempo antes de que lo hagan. Se perjudican, por tanto, los alumnos y los propios compañeros que han de repartirse los estudiantes que profesor que cause baja. Un recorte que afecta al material escolar, a las becas, a la investigación, a la movilidad, a los comedores escolares. Y que aumentaría el fracaso escolar o el absentismo y abandono de estudios antes de tiempo, de los que de somos unos de los campeones en Europa. El pueblo quiere que haya una educación equitativa, que haya igualdad de oportunidades para todos, y que exista una preparación adecuada tanto en la enseñanza primaria, secundaria, en la formación profesional o en a universitaria.
Por otro lado, no parece justo que se de dinero publico a los llamados centros concertados, a pesar de que son privados, y por tanto, por el hecho de serlos, ya crea unas distancias y un estatus superior al que muchos padres que envían a sus hijos a las escuelas publicas, también desean dar ese salto, porque creen que así tendrán más prestigio. En esa reforma se pide también que en las escuelas públicas se imparta clase de religión, que se contrapone a la concepción de un estado laico, no confesional, como el que tenemos. Sin embargo, quiere suprimir lo que se llama “educación para la ciudadanía”, que lo único que pretende es resaltar e inculcar una serie de valores necesarios para una pacífica convivencia , la tolerancia, la solidaridad y el respeto. Me parece muy bien que se dé religión en los centros confesionales, si esas son las directrices de sus propietarios y claustros y los deseos de los padres.
El actual gobierno quiere quitarle hierro al asunto, y hasta se permite el lujo de volver a engañar con las cifras de los centros o personas que participan en las manifestaciones o protestas callejeras. Está demostrado que el ministro de Educación, Wert, no tiene muchos seguidores, como no sea el de sus compañeros de gobierno, o los votantes que tuvo este partido, que fueron diez u once millones de españoles. ¿Pero qué pasa con el resto?. Si se quiere reformar el sistema de enseñanza pública y conseguir el prestigio que tiene en otros países más avanzados que el nuestro, es preciso que haya consenso entre la administración, la comunidad educativa y los expertos en pedagogía, con el fin de elaborar las bases y contenidos, que deben estar adecuados a los tiempos y a la demanda. Pero está visto que este gobierno, que abusa de su mayoría absoluta,  no está por la labor de utilizar medios democráticos para desarrollar su política y obtener objetivos. Parece que no aprendemos nunca la lección y llevamos camino de matar a esta débil y deslucida democracia. Pero nuestros gobernantes siguen en Babia y empeñados en gastos inútiles,el olvido de las necesidades reales y patéticas de un creciente número de ciudadanos y  en el fomento del belicismo como si estuvieran proyectando nuevas rutas imperiales, o una nueva cruzada para llevarnos a todos al Cielo. No importa lo que cueste.

jueves, 16 de mayo de 2013

Carnaval de Indianos en Tenerife (Librería La Isla, martes 21, 7 tarde)

                Después de las animadas presentaciones en Santa Cruz de La Palma, Los Llanos de Aridane y Las Palmas de Gran Canaria, el próximo martes 21 será presentada en Santa Cruz de Tenerife la novela Carnaval de Indianos, recién editada por NACE, con portada de Arima García. 
                Por cierto que, como sorpresa de última hora, en la presentación de Las Palmas, el jueves 16 en el Museo Poeta  Domingo Rivero, se incorporó el cantautor Pedro Valcárcel Carmona, quien interpretó varios temas de la música tradicional cubana y que amenizaron mucho el acto.
                El acto se desarrollará en la sede de la Librería La Isla en la calle Imeldo Serís 75, cerca de la plaza de Weyler.
                Será a las 7 de la tarde del citado martes 21.

lunes, 13 de mayo de 2013

"Carnaval de Indianos", en la Televisión Canaria

Carnaval de Indianos en el cierre del informativo de mediodía de la TV Canaria, sábado 11. Archivo enviado por Antonio Tabares. Este jueves, 16, a las 8, en el Museo Domingo Rivero de Las Palmas, calle Torres 10, 1º, presentación del libro.

Este jueves, Carnaval de Indianos en Las Palmas de GC


Tras las animadas presentaciones en Santa Cruz de La Palma y Los Llanos de Aridane, este jueves 16, a las 8 de la tarde, en el Museo Domingo Rivero (calle Torres, 10, 1º, sector Triana) se presenta el libro Carnaval de Indianos, editado por Nace, con portada de Arima García.
Como canta Celia Cruz, no hay que llorar que la vida es un carnaval y las penas se van cantando. La joven Moneyba Castro se aplica este propósito, y pese a que su madre le prohibe acudir a la fiesta, ella va a convertirse en el hilo conductor de las historias que figuran en este libro serio y divertido a la vez. Se trata de la primera novela que aborda monográficamente la fiesta del carnaval en las islas. El protagonista colectivo es la gente de la calle, ya que el Lunes de los Indianos constituye una gigantesca parodia, una catarsis, una función teatral en la que todos son protagonistas ya que no hay espectadores sino actores. En las 270 páginas de esta novela coral desfilan la Negra Tomasa, reina de la calle; un viejo cacique que disfrutaba cuatro mujeres en la Casa Amarilla; un masón extremadamente celoso que vive divertidas aventuras los días de carnaval; los miles de extranjeros que se han dejado atrapar por el paisaje; los atildados funcionarios y los agricultores; los jóvenes con sus bromas, a veces perversas; la multitud de emigrantes a Cuba que quizá no trajeron riquezas pero sí música y versos, gastronomía, idioma y costumbres que nos hermanan con el Caribe.

viernes, 3 de mayo de 2013

Pablo Losa: el tiempo a través del paisaje


Pablo Losa es un perfeccionista que domina como pocos la instantaneidad del paisaje, el alma del paisaje, los elementos intangibles como el viento, el salitre, la humedad, las nubes, el sol, los nocturnos, la carga sensorial y espiritual de la naturaleza. Modula la luz y —como un verdadero panteísta— se funde con el panorama que pinta. En las cumbres ve un elemento de elevación, de misticismo, y en el Atlántico la placidez y el vértigo, la calma chicha y el temporal. Bebe en Turner, Gainsborough o Carlos de Haes, en el oficio de Carlos Morón. Refinamiento y depuración definen su obra, con esa pátina de encanto poético, melancolía y reflexión por el paso del tiempo que ya existía en los pintores del paisajismo holandés. Expone en el Colegio de Abogados (San Agustín, Vegueta) hasta el 31 de mayo.
Partiendo de su catedral de Burgos, en los 80 nos entregó su serie Premoniciones con el uso de una abstracción surrealista: el mar inundaba la catedral, la piedra volcánica de Bañaderos invadía la catedral. Habría que añadir que —como tanta gente de su generación— estuvo mucho tiempo en el seminario, iba para cura pero, como le gustaba el elemento femenino, se vino a Canarias y eso le produjo un deslumbramiento feliz, la exuberancia subtropical de la isla. Quién lo vería en aquellas playas nuestras atiborradas de nórdicas en bikini, o mejor sin bikini; allí olvidó la estepa castellana, la aridez del clima y de las costumbres de la España interior, tan lejos del gozo del mar.
Ahora, después de 30 años en la isla, maestro de la luz, lo vemos trabajar el pastel en capas casi como si fuera óleo. Vive como un fraile y pinta diez horas diarias aprendiendo todos los días, como él dice. Ha llevado nuestro paisaje a la Península y a Bélgica y tiene obra en fundaciones y museos, en la Casa Real y en la colección de arte Dean Monroe en Washington y Nueva York. Parece difícil que de sus tubos de pintura puedan salir estas delicadezas, esos otoños en la cumbre, los castaños y nogales que le recuerdan su tierra burgalesa, el mar bravo de El Confital, la placidez de Las Canteras, la arena mojada con sus reflejos, la luminosidad del faro de Maspalomas, las flores de mundo, los niños jugando en la arena al estilo Sorolla, la simplicidad y belleza de sus bodegones, la delicadeza de sus desnudos, el calor abrumador del verano junto al Bentayga, las carreteras heladas junto al Pozo de la Nieve, las aulagas en las dunas de Corralejo, la Montaña Roja de Lanzarote o esas fresas entre el impresionismo y el hiperrealismo en las que sorprende la definición del plástico, los pliegues y relieves que nos recuerdan la iconografía de Warhol.  El detallismo de Losa resalta la aparente insignificancia, impregna la escena con sus rosas de colores explosivos o sutiles. Por supuesto que algunos de sus mejores cuadros no caben en esta exposición, pero sí he de citar su serie dedicada a la isla de Santorini, en Grecia, con las cúpulas azules de las iglesias, las callejas en escalinatas que miran un mar intensamente añil.
El paisaje total de Losa supone una indagación filosófica en la existencia, la placidez y la bravura de la vida. Un paisaje sin seres humanos, un paisaje que se resalta en sí mismo. No es descriptivo ni estático; al contrario, es dinámico y capta la fugacidad de la vida, el latir oculto del tiempo que pasa.  

El boom de los libros de segunda mano: la Obra Social


¿Y a ti no te da pena ver un libro tuyo a dos euros, no te deprime? Esa podría ser la pregunta. Y la respuesta es no: me da mucha alegría ver que libros que se editaron hace ya tiempo, y que han estado rodando por bibliotecas o casas particulares, en vez de ir a la bolsa de la basura, siguen vivos. Hay bibliotecas que se desprenden de sus fondos (no es fácil que en estos tiempos tengan dinero para reponer con nuevas ediciones) y muere gente que tenía libros en casa. Los herederos consideran un estorbo las viejas bibliotecas, los despachos y salones con objetos que para ellos carecen de valor. No es la primera vez que alguien encuentra en los contenedores del barrio histórico de Vegueta cuadros y libros de interés, arrojados como despojos. No siempre sucede así: hay entidades que recogen y reciclan ropas, muebles o libros que van a parar a las librerías de segunda mano, que ahora proliferan. Ya que mucha gente no puede comprar la última novedad a 22 euros, por mucho menos de esa cantidad se llevan una buena bolsa en la que puede haber títulos fundamentales de la literatura universal.
Me explico: nosotros tenemos una cultura del derroche. En cambio, si acudimos a los rastrillos de extranjeros los fines de semana en cualquiera de las islas comprobamos que los alemanes, los británicos, hasta los italianos, son capaces de reciclar todo lo que ya consideran viejo. Desde unas sillas de jardín a unas tazas de café, vídeos, equipos musicales y cedés, un juego de vasos, platos, teléfonos, juguetes, ropa, y por supuesto libros. Muchos libros de segunda mano en cualquier idioma del mundo.
En San Marcial 3, junto a la catedral de la ciudad de Las Palmas, hay una librería de la Obra Social de Acogida y Desarrollo, un local siempre atestado de libros. Media hora apenas da para echar una mirada rápida, los viciosos siempre encontraremos un título de Carlos Fuentes o de Joseph Conrad o de E.M. Forster o de Isaac de Vega. Un libro que en su momento se nos escapó, quizá alguien nos lo prestó y ya lo leímos pero nos apetecería volver a examinarlo porque hay libros que siempre vale la pena tener a mano. Esta buena gente de la Obra Social tiene tiendas de segunda mano con antigüedades, objetos de coleccionistas, enseres y hasta electrodomésticos. Con todo ello dan de comer a gente necesitada, atienden a víctimas de la segregación social. En www.osdad.org puedes ver el catálogo de sus muchas existencias. “Abrimos los sábados por la tarde y los domingos hasta el mediodía”, nos dice la encargada cuando nos vamos con varias adquisiciones. Los libros son pesados y ocupan mucho espacio, me digo. Pero qué maravilla que puedan seguir circulando por esas calles y esos pueblos, como aves volanderas en busca de lectores.

jueves, 2 de mayo de 2013

Mo Yan, un novelista total (Premio Nobel 2012)


Mo Yan (1955) es un novelista descomunal, y su libro más célebre –en El Aleph Editores– es una obra maestra que contiene un despliegue narrativo tal que su lectura puede volverse fatigosa, tal es el cúmulo de personajes, acciones, caídas, redenciones, posesiones demoníacas, amores, deserciones y luchas. La guerra sin misericordia, la crueldad y la belleza de la vida campesina, la joven y rebelde protagonista, las abuelas con su voluntad de resistencia. Inenarrable la escena en la que la novia es conducida en palanquín hacia su triste destino. Telúrica, potente historia. No es novela-thriller, no es novela ligera. Es gran novela de siempre.
Gabriel García Márquez, William Faulker y Tolstoi son algunos de sus maestros, además se le ha comparado alguna vez con Kafka. Por eso en su prosa se destila una profunda introspección de la mente humana, junto con un despliegue épico impresionante. Discutido en occidente  por algunos círculos como colaboracionista del régimen comunista de su país que niega las libertades básicas, es también enaltecido y al parecer ha sido víctima de la censura. En esta novela desfilan las viejas creencias, el misterio de una cultura ancestral, la poderosa sexualidad, los ritos y las supersticiones, las leyendas populares, el conflicto omnipresente entre el pasado y la modernidad.
Conocido el autor gracias a la adaptación cinematográfica de Zhang Yimou, Sorgo rojo (1987) es una novela sobre la familia, el mito y la memoria, en la que fábula e historia se unen para crear una ficción cruel, violenta y tierna en ocasiones. Está ambientada en una zona rural, arranca con la invasión japonesa de los años treinta, y cuenta, a lo largo de cuarenta años, la historia de tres generaciones. De inicio nos presenta al comandante Yu y la joven Jiu’er, obligada a casarse con el hombre que su padre ha dispuesto: un viejo leproso muy rico, que posee una destilería. El sorgo, un cereal utilizado como ingrediente de un potente vino, era en tiempos de paz centro y símbolo de la vida campesina. En tiempos de guerra, se convierte en el centro de la lucha por la supervivencia.
“El sorgo rojo que parecía un mar de sangre, cuya alabanza he cantado una y otra vez, se ha ahogado en una riada rabiosa de revolución y ya no existe, reemplazado por el sorgo híbrido, de tallo corto, espigas apretadas y follaje espeso, que se cubre de un polvo blanquecino y tiene barbas tan largas como la cola de un zorro. Rinde mucho y tiene un gusto amargo, astringente, y es causa de un estreñimiento rampante. Con la excepción de los cuadros que están por encima del secretario local, todas las caras de los aldeanos tienen el color del hierro herrumbrado.
Dios, cuánto desprecio al sorgo híbrido (página 513)”
A los 26 años publicó su primera novela, Lluvia en una noche de primavera. En 1984 obtuvo un puesto en la Escuela de Arte y Literatura del Ejército. En 1996 publicó Grandes pechos amplias caderas, donde la historia de China es vista a través de los ojos de una mujer, libro prohibido por las autoridades de Pekín. El 11 de octubre del año pasado se convirtió en Premio Nobel. Se comentó entonces que su galardón significaba la victoria de la literatura sobre la política. Se pensó también que su triunfo era una réplica al Nobel del 2000, ganado por el disidente chino Gao Xingjian, con nacionalidad francesa.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Argentina: pronunciamiento ante una República que ha perdido su alma


Eduardo Sanguinetti, Filósofo y Poeta Rioplatense
La elección de las prioridades determina lo que es posible. Hoy se inclina en Argentina hacia el juego del azar constante, las especulaciones estériles que solo interesan a una banda de autodenominados “políticos” aprovechados. A estos una política oligárquica y una ideología totalitaria les ha permitido, en un clima de silencio, dar preponderancia –condicionando los espíritus– al rechazo de la realidad, a una conducción de gobierno económica, social, cultural y política que lejos de buscar el “deber ser” conduce a un caos determinante en la decadencia en que nuestras vidas se debatirán.
Creo es hora de comenzar a caminar un sendero de comprensión y de fundar una clase política hoy inexistente. La autodenominada oposición no existe, solo es un juego articulado por mediocres funcionarios, pacatos, mezquinos y resentidos, en espejos cóncavos y convexos, donde proyectan sus propias miserias sin saber quién mira a quién. La historia de la corrupción en nuestros gobiernos no comienza con el nefasto Néstor Kirchner. No seamos obtusos, creo es de larga data. La ausencia de capacidad, idoneidad, en nuestros políticos de barricada no transita acorde a lo que Argentina merecía y merece. Tenemos un pueblo exitista, simplista, mediocre y con mucho pánico a ese “deber ser” en el que marco como norte a alcanzar. Creemos que podemos por milagro llegar a conquistar un espacio de privilegio, sin persistir, con voluntad y austeridad, dando sitio a los talentos que ya han emigrado de esta tierra. Dejar de lado el odio y los bajos instintos que hoy se sienten a lo largo y ancho del país y, de una vez por todas, desobedecer y con valentía decir no y basta a la superpoblación de la ciudad de Buenos Aires y conurbano, que contienen más de la mitad de los habitantes del país. Que el voto no sea obligatorio y crear pequeñas comunidades en el interior, autoreplicantes y autodeterminantes, pues estamos en una nación abundante en recursos de todo tipo, pero absolutamente disfuncional en la tarea de llevar a cabo la tarea de fundar un país para todos. No dejemos pasar más generaciones de jóvenes con síndromes de parias en el mundo, sufriendo las consecuencias de anteriores decisiones e indecisiones de un sistema inmaduro, perverso. Démosle espacio, insisto, a la diferencia. No somos ya un país joven, somos un pobre país inmaduro, donde el sentido de pertenencia y libertad se perdió. La mentira tomó un sitio de honor y la farándula gobierna.

No a los escraches (De "Público")


¡Qué mal huele la ciudad!


José Manuel Balbuena

Posiblemente muchos de nuestros políticos municipales, cabildicios o autonómicos, tienen mal la pituitaria y por tanto, no huelen bien, o tal vez nada. En la misma situación deben estar sus asesores y técnicos. Y conste que no lo digo por molestar, sino por el malestar que causa en propios y extraños los olores desagradables que inundan la ciudad de Las Palmas de los Canes.
Puede darse el caso de que estos políticos, asesores y técnicos, estén ya habituados a las pestilencias ciudadanas, y por eso no  sienten esos efluvios tan desagradables. Pero los que acaban de llegar y los que tienen un olfato de perro cazador, que perciben los olores a distancia, si que se sienten molestos, y me da hasta rabia que enseguida me salgan con la muletilla “¿pero esto es una ciudad turística?,” y a continuación expresan ese !foss! internacional que entienden hasta en Groenlandia.  It,s very grave the situation! -como diría más de un inglés que tuviera que vivir en Ciudad Jardín, por ejemplo, o uno de esos señores con pantalón corto que arriba a nuestra capital en los impresionantes cruceros turísticos que nos visitan. Hombre, si oliera a rosas o a esas fragancias exóticas, a lo mejor estarían encantados, y nosotros también, y nuestras narices serían mucho más anchas, para aspirar mejor. Pero no es a rosas a lo que huele, sino a alcantarilla, a albañal, a cloaca, a sumidero,(que es lo mismo)  a algo repugnante que se cuelan hasta cerebro, obnubilan nuestras neuronas y contaminan nuestros pensamientos. Sabíamos que algunos de esos malos olores procedían de la depuradora que a alguien se le ocurrió construir en Barranco Seco (como a otros el vertedero de Salto del Negro, como si allí no hubiese personas) , condenando a sus habitantes de ambas zonas a estas inmundicias. Pero los anti-perfumes alcanzan también a distintos barrios y zonas de la capital, incluido el “casco histórico antiguo” de Vegueta, que yo no recomendaría para “Patrimonio de la humanidad” por muchas razones, y esta es una de ellas.  Es uno de los lugares más visitados por los turistas que nos llegan. Las emanaciones que percibe el sentido del olfato surgen en los alrededores del teatro Pérez Galdós. Allí hay una estatua de nuestro gran escritor que, si se fijan, parece que se está tapando la nariz con una mano, (poniéndole un poquito de imaginación) al tiempo que dice ¡yo no he sido!
Pero ese pésimo perfume, que no es de Armand Basi, se extiende también a otros barrios y a la misma costa de la ciudad (parte oriental). Especialmente, si tienen buena vista y mejor olfato, en la zona situada delante mismo del Hospital Insular y Universitario de Las Palmas de Gran Canaria. ¿No es insalubre que se divise allí, claramente toda esa nata apestosa, al  lado  del barrio marinero de San Cristóbal? ¿No atenta contra la salud que algunas personas se pongan allí a pescar con caña y luego se coman un pescado que está rabiosamente contaminado? ¿Ha pasado alguna vez por ese lugar algún representante de Sanidad (municipal, cabildicia o autonómica) para comprobar in situ estos desmadres?¿ No se han quejado  los operadores y guías turísticos del espectáculo que se ve y se huele en la entrada misma de Las Palmas de Gran Canaria?
Si vamos al parque de San Telmo, huele mal. Si paseamos alrededor del muelle de Santa Catalina, del centro comercial o del parque del mismo nombre, también se percibe un cierto tufillo que no elimina  un cartelito vegetal que dice: Welcome. Eso no quita el mal olor. Y seguramente más de un ciudadano tendrá historias que contar, en este aspecto, sobre su calle, su barrio o su parque.
La conclusión es que nuestros  responsables políticos (sean del partido que fueren)   no se han enterado de este problema, que la capital provincial e insular atufa,  y de que es hora dque se enteren y busquen las causas del mismo para aplicar soluciones ¿Son defectos de alcantarillado? ¿Es mala la depuración que se hace? ¿Es que todavía siguen yendo aguas fecales, sin depurar, a las alcantarillas que las conducen al mar?
Nuestras pituitarias se lo agradecerían eternamente  y también la buena imagen de esta capital cosmopolita que pretende ser turística sin conseguirlo mucho, después de aquella huida que se llevó hacia el Sur  a los que deseaban sol y playa .
¡Salud  y buenos olores!

martes, 30 de abril de 2013

1797: el auge de la novela histórica


En las letras canarias hay un buen momento de creatividad, y se manifiesta en diversos sectores: novela, poesía, ensayo, novela negra, novela histórica, novela fantástica, literatura erótica. Luis Medina Enciso, hijo del célebre El Minuto –personaje de nuestro folklore por su pertenencia a Los Sabandeños– ha escrito una novela bien documentada, densa y ligera a la vez, sobre las invasiones piráticas que se acercaron a Tenerife a finales del siglo XVIII. Como leemos en el prólogo “a finales del XVIII España era un país convulso, problemático y en clara decadencia, que se encontraba dirigido por infames regentes y aristócratas de escasas entendederas, que de manera lenta pero segura dinamitaban su posición en el mapa internacional; máxime en una época en la que la pugna entre las tres grandes potencias coloniales del planeta: Inglaterra, Francia y la propia España, estaba en su punto más alto tras la Revolución Francesa de 1789, lo que haría cambiar definitivamente el mundo tal como se conocía hasta la fecha.”
Los devaneos de la triste política española de la época –loquinarias alianzas y contraalianzas de amistad y de guerra con Francia y con Inglaterra– están en el meollo de las intentonas piráticas para adueñarse de Canarias, un punto estratégico que incentivaba la voracidad de las potencias. Hay un dicho facilón: si Tenerife hubiera dejado entrar a Nelson y no hubiera dejado entrar a Franco nuestra historia habría sido diferente.
Luis Enciso ha escrito una novela amena, con un lenguaje desenfadado, casi lenguaje barriobajero de soldadesca, descriptiva y exacta por el buen manejo de una documentación exhaustiva. Los diálogos son explícitos y ayudan a la dinámica del texto, la caracterización de los personajes funciona. 1797 Piratas del Atlántico no parece una primera novela de un autor que a los nueve años ya publicó su primera intervención pública en homenaje al naturalista de TVE Félix Rodríguez de la Fuente, el amante de los animales. Colaborador de medios digitales y tradicionales, viajero por medio mundo, el autor emprende ahora su trabajo literario con esta obra en la que exhibe su interés por la historia y las tradiciones de las islas, que durante largo tiempo ha cultivado como folklorista.
Canarias se convirtió en una escala imprescindible entre América y Europa, y el trasiego de mercancías y riquezas entre las dos orillas del Atlántico no pasó desapercibido para los piratas, de ahí que la Corona inglesa convirtiera en personajes distinguidos a los depredadores como Drake, que debilitaban los intereses del imperio español. Los británicos vinieron con afán de conquista, Canarias era ya una escala en el nuevo imperio mundial que Inglaterra estaba consolidando, pero peores que los británicos eran los piratas norteafricanos porque estos solían llevarse gente para luego pedir abultados rescates por su liberación. El propio Miguel de Cervantes padeció en sus carnes esta forma de actuación.
La hazaña del 25 de julio de 1797 mereció convertirse en uno de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós. Siempre me he preguntado por qué nuestro ilustre paisano no lo abordó, máxime cuando esto le fue solicitado explícitamente por un jovencísimo periodista llamado Manuel Delgado Barreto en el homenaje que a Galdós se le hizo en Madrid, el 9 de diciembre de 1900. El éxito de esta novela es haber sabido dinamizar la documentación existente y haberla convertido en un libro atractivo, que maneja personales reales e imaginarios, el cruce de los héroes históricos con los héroes de ficción —así Diego Correa y Juanillo el Rastrojo—, peripecias que introducen al lector en la secuencia de los acontecimientos que se vivieron antes y después de la gesta del cañón Tigre. Por nuestros ojos desfilan las fortalezas, las menguadas fuerzas tinerfeñas, los mandos y los soldados atrapados al vuelo en los campos mientras plantaban papas, el poderío de la flota invasora, las reacciones de sus oficiales y la personalidad absorbente del contralmirante Horacio Nelson, aclamado como el mayor héroe naval de Inglaterra y cuyo corazón reposa en la cripta de hombres ilustres de la catedral de San Pablo. El autor consigue buenas descripciones de cómo era Santa Cruz, de sus calles y habitantes, parece que oliéramos el mar y sintiéramos el sabor acre de la pólvora, los fogonazos de la artillería en la noche sin luna, el estruendo de los cañones, el temor y la audacia de los combatientes, la sangre de las heridas y la muerte, la elegancia de la rendición final. Las secuencias son pormenorizadas y creíbles, el texto no tira de la erudición sino que capta al lector. Luis Medina ha acertado.

lunes, 29 de abril de 2013

El jueves 2, Pablo Losa en el Colegio de Abogados

Este jueves, 2, a las 19.30, en el Colegio de Abogados de Las Palmas (Plaza de San Agustín, 3 - Vegueta) presentaremos la exposición de pintura de Pablo Losa, que permanecerá abierta hasta el 31 de mayo. Losa es de Burgos y lleva 30 años residiendo en Gran Canaria, se trata de un verdadero perfeccionista del paisaje, tanto en pastel como en óleo. Una obra clasicista, repleta de transparencias y luminosidad que ahora muestra algunas marinas y escenas de cumbres, mar embravecido en El Confital, dunas de Corralejo, faro de Maspalomas, Las Canteras y flores con un tratamiento casi hiperrealista.
Losa domina como pocos la instantaneidad de la naturaleza. Sus cumbres y sus marinas reflejan todos los matices del color, de la luz, incluso de elementos intangibles como el viento, la calima, el salitre, la humedad, las nubes, el sol, los nocturnos. Nos introduce en la naturaleza con toda su carga de sensaciones y emociones, se empeña en darnos la carga lumínica, sensorial y espiritual de las islas.
Son casi 40 obras con mares de nubes, castaños y nogales, heladas en el Pozo de la Nieve, escenas campesinas, flores de mundo y rosas. Trabaja en capas la técnica del pastel y busca la abstracción con toque surrealista que ya desarrolló en su serie iniciática dedicada a la catedral de Burgos, cuando la naturaleza volcánica y el mar inundaban este grandioso monumento gótico.

viernes, 26 de abril de 2013

Berlín, desde el otro lado


A Berlín la definía como una feria a medio construir: aún le faltaban los mejores tiovivos, el túnel del miedo y el de la risa. Pero en verdad era un lugar ecléctico, el espacio del universo en que había más McDonalds por kilómetro cuadrado según anunciaban las vallas publicitarias y donde a cualquier hora del día se podía paladear codillo con col agria y disfrutar música anglosajona, el consabido chirri chirri de los nuevos locales ubicados en la antigua zona rusa. Claro que también había muchas librerías y tiendas especializadas en músicas de los lugares más exóticos del mundo. Nadie quería desvelar el rincón en que Hitler construyó su búnker, tan malos recuerdos debían ser sepultados para siempre y el visitante nunca debía pretender rememorarlos, pero la explanada de sus mítines conservaba su siniestro poderío. El sector oriental, peor acicalado, ofertaba alquileres más baratos y promocionaba locales de copas. La Isla de los Museos atesoraba restos de la antigua Babilonia y la Puerta de Brandeburgo permanecía escondida por andamios de restauración con el patrocinio de un banco, sobre los adoquines habían pintado el trazado del Muro con sus precisos zigzags y pululaban recordatorios de quienes murieron por cruzarlo. A través de los bulevares de los tilos -Unter den Linde- circular por donde desfilaban las juventudes nazis representaba un ejercicio sosegado y placentero, con la gente cumpliendo las señales y cediendo el paso sin malos modos.
                -Eres un pervertido –dijo cuando se lo propuso por primera vez.
                El, en cambio, aseguraba que no tenía nada de raro. Le trajo revistas, le mostró los sitios de internet donde lo anunciaban. Todo el mundo pretendía renovar sus experiencias con mucha discreción. ¿Y qué es la vida –le escribió en un poema- sino un frenesí, una locura pasajera, un tránsito hacia el vacío? Vivimos una era de prisa y urge actuar ahora, pensar después. O nunca. Puede que el mañana sea demasiado tarde. Disfruta la intensidad del momento.
                -De acuerdo –aseguró al cabo de unos días.

                Por eso fueron a la agencia de viajes y sacaron billete para la gran fiesta con que recibirían el milenio en el paseo que va desde el monumento de la Victoria hasta la Alexanderplatz.
                Así que con unos cubatas huyeron de los cero grados y se metieron en Charlottenburg, el barrio de los norteamericanos donde las boutiques son tan lujosas como en París. Los bares gays y los clubs de intercambio los llamaban en todas las esquinas con su derroche de pedrerías, lentejuelas, brocados, ligueros y bragas alusivas a la gran renovación. Precisamente en uno de esos locales, el Zwielicht, celebraron a media luz la llegada del 2000. Como decía el cartelito de entrada “Todo puede ser, nada tiene que ser.” Del vestidor al bar había camino suficiente para ver y ser visto, participar o simplemente observar. Habitaciones reservadas y cuartos de espejos para que cualquiera pudiese contemplar cuanto le viniese en gana respetando unas pocas reglas: no insistir si recibes una negativa, no besar en la boca, llevar preservativo.
                Primero curiosearon la infinita variedad de argollas para los labios vaginales, para los pezones, la base del pene y del glande. Cerca un tipo gigantón se intentaba ganar a una paquistaní dulce y flexible como la flor de loto, docenas de cuerpos a punto de entrelazarse sin conciencia del pecado original. Pero quizá por la vergüenza o la inhibición del alcohol ni ella ni él disfrutaron el encuentro. Era como si acabaran de ponerse una ropa que les apretara mucho, o que les quedase demasiado holgada. Tal vez debían habérselo montado en el hotel, alquilando a un chico bisexual o una lesbiana. Por ahora la infidelidad en grupo era una falsa expectativa.
                Para colmo, a la salida empezó a nevar. El había extraviado la bufanda, y no había un solo taxi a la vista. Se sintió tan petulante y ridículo que arrastró a su mujer a la primera iglesia que encontraron abierta, y de inmediato las fugas de Bach serenaron su mente. Entonces se dijo que del año nuevo no pasaba: le resultaba imprescindible llevar más allá sus sensaciones y hacerlo sin claudicar; por eso ya tenía ahorrado lo suficiente, un capitalito bien administrado.
                Lucharía con todas sus fuerzas para cruzar la frontera, no la impresionarían las barreras ni las alambradas ni los puestos de control; haría el viaje aunque tuviese que dejar mucho en el intento. Sí: guiarse por las tentaciones de un paraíso prometido tras un cambio de sexo que no dejara secuelas y al fin le permitiese ver la vida desde el otro lado.
(De “¡Mamá, yo quiero un piercing!”, relatos) 

jueves, 25 de abril de 2013

3 poemas eróticos de Rosario Valcárcel


Rosario Valcárcel, a la que se le puede considerar pionera de la literatura erótica en las islas, nació en Las Palmas de Gran Canaria. Ejerció como profesora de EGB en Lengua Española e Inglés. Su nacimiento en Las Canteras influyó en su primer libro, La Peña de La Vieja y otros relatos , un homenaje al mar de la infancia según Justo Jorge Padrón, Anroart; Del amor y las pasiones, Anroat, 14 relatos repletos de sensualidad, presentado por el catedrático de la ULPG Dan Munteanu; El séptimo cielo, Anroart (según la profesora Carmen Márquez son 13 relatos con técnica cinematográfica sobre la complejidad del amor), Las máscaras de Afrodita (se nutre del amor y del deseo, la caducidad del tiempo, la fugacidad de la vida, según Sabas Martín); Sexo, corazón y vida, (la autora domina la liturgia del sexo, dijo Elsa López) y Moby Dick en Las Canteras Beach, Anroart (sobre el rodaje en Gran Canaria de la célebre película, con Gregory Peck y John Houston, en la Navidad de 1954-55).




CUANDO HACEMOS EL AMOR DE MADRUGADA,
el frío se consume y la habitación en llamas
jadea como el bramido de un volcán
que emana recuerdos amarillentos,
esculpe corazones.
                                Aleja la muerte.

Cuando nos abrazamos en la penumbra
tu aliento se pliega con el mío, el sabor
de alisios libertinos agita el placer,
se derriten las penas y los rencores.
                                  Se olvida todo.

Cuando me estrechas y te estrechas,
los espíritus diabólicos se disfrazan,
escucho mi zambullida, las corrientes
dormitadas. Vuelve la calma.
                               Se olvida todo.

MOSTRÉ EL ÚLTIMO SECRETO
a tu mirada inquieta.
Los poros de mi gruta se abren
como una fuente de miel
pegajosa y letal.

Hálito suave, destilan las ingles.
Fascinada viajas a mi sexo,
a mi reino profundo.
El adiós, ya se sabe, es trago amargo.
Querías ser halcón de certero pico,
excavar hasta el fondo,
rasgar mis sueños.

Todo esto pasará, dijiste,
por eso retornas allí,
al origen, al mar desgreñado,
a la profunda matriz
donde se unen las corrientes.

Mis senos con tus senos,
mis labios con tus labios,
la catarata se precipitó
como si fueras mía.
El edredón  nos libró del frío,
y, como si un destino acechara al otro,
al mismo tiempo nos amamos.
Nadie me había besado como tú.

No seas celosa –te dije,
pues tal vez siga volando
de aquí a la aurora.

El sol nos transformó
en cariátides.
En la misma columna,
un solo cuerpo,
los mismos sentimientos.

MIS PIERNAS PALPITAN
prisioneras, pugnan por abrirse.
               
Quiero alzarme sobre el mar que hierve,
emerger en tu humo de fuego,
explorar los abismos de tu lecho.

Quiero la vibración de tu aliento,
fundirme en tu fragua,
moldearme en tu oleaje.

 Mis piernas palpitan,
 palpitan en otro cuerpo sin sosiego,
 enajenan mi razón, gritan de escalofríos.

 Ansiosa quiero vivir con el huracán,
 romper con las manías de Satanás.

 (De Las máscaras de Afrodita, Ediciones Idea)

miércoles, 24 de abril de 2013

El calorcito de Sevilla

Por tantas cosas pendientes, eligió cuidadosamente el día y la hora. El treinta y uno, a las siete.
Siempre de buen humor, a punto para cumplimentar las órdenes. Pues el secreto está en cultivar los pensamientos positivos. Lo fundamental consiste en retrasar los días críticos, y cuando éstos llegan continuar con nuestra vida cotidiana, procurando eludir las situaciones de confusión. Relajarse al máximo para el trabajo, ser energético y eficiente.
—Prepara la limusina, y al aeropuerto –era la orden, no hacía falta que se la recordaran.
 Tras una limpieza a fondo con la aspiradora repasó los cromados y conectó la cafetera. Mucho ambientador por los rincones: no consentiría ni el más mínimo rastro de nicotina, quién sabe si podría ser motivo de despido.
Casualmente, le encantaba darse una vuelta por los bares desde donde contemplar el devenir del mundo en aquellas pistas. Si fuera tarea más sencilla, habría sido ayudante de piloto, su gran pasión, de la misma forma que convertirse en guía turístico fue otra de sus vocaciones frustradas. Menos mal que la vida da muchas oportunidades: ahora era conductor, guardaespaldas, hombre para todo, y no le iba mal.
El vuelo de Nueva York llegaría a tiempo, pero con la conexión de Barajas ya veremos. Ensimismado en sus pensamientos, la reconoció por la foto.
—Vaya titi impresionante, una yanki de pura sangre, no le faltan sino el sombrero y camiseta con la banderita –eso pensó.
La sobrina de la mujer del jefe se propone estudiar un año de español, pronto se hará cargo de supervisar Latinoamérica. No puedo escurrir el bulto, así que la llevaré a su hotel, le mostraré el barrio de Santa Cruz y andaré al quite en los primeros momentos. Typical spanish y olé. Ha venido con días de sobra para disfrutar, dice el jefe que es de hierro, ni le afecta el cambio horario y se pondrá protector de bebé para el sol. Esta misma noche la acompañas a cenar pescaditos fritos, una mariscada, paella, jamón patanegra, lo que se le apetezca. Y si quiere marcha, derechito al tablao. Quien no ha visto Sevilla no ha visto maravilla. Tú aguanta mientras ella te siga el hilo, espero que me dejes a buena altura, eh.
—Hola, soy Maggie –dijo ella, presentándose.
I am Juan Luis –respondió, estrechándole la mano. Clavado se quedó ante su belleza.  
Ya se había fijado en sus labios carnosos y el hoyuelo de su barbilla, los ojos azules y la melena peligrosa. Una figura de gimnasio y muy buen color de piel, no tanto deporte acuático como imaginé sino muchas sesiones de bronceado artificial. Un cuerpo casi perfecto sin prescindir de sus cachitos de silicona, naturalmente. Claro que ante gente importante se necesita precaución; el patrono sabe que me controlo más que los otros, no es raro que me encargue más cometidos y así nos pudimos comprar el adosado con su trocito de césped y su barbacoa. Soy legal, está claro; cuando trabajo ni pruebo el alcohol. Tampoco ella ha querido las copitas de jerez, se conformó con olerlo, tal vez sea por el aire caliente de estos días. Vaya suerte tienes, condenao –me soltó Crispi, el nuevo camarero de Sanlúcar. Cuidadito chiquillo, somos gente de ley -le corregí. Y eso que le he dejado buenas propinas, pero abunda la chusma sin categoría, les das la mano y se cogen hasta el codo. Me cabrea tanto mal profesional que anda por ahí, si todo quisque se aplicara más a su trabajo, si cada uno currase a conciencia en su parcela, el país sería otra cosa. Mi padre, que fue guardia civil, me lo repetía muchas veces: es increíble pero cierto, España ha salido adelante con cuatro profesionales y cuatrocientos mil chapuceros. Debería estar relajado, no sé qué me sucede esta noche, apenas logro disfrutar el momento. Esta miss resulta oro de ley, mi inglés es de garrafa pero ella chapurrea nuestra lengua con mucha gracia. Qué numerito verla devorar langosta con sangría, vamos que sólo le habría faltado el vaso de leche para darle las buenas noches.
Tras dejarla en recepción un pinchazo en las sienes le hizo recobrar la realidad. Después de poner tanto empeño en sus acciones, estaba cometiendo un error. Como buen perfeccionista cuidaba al máximo los detalles, todo había sido bien urdido. Así pues utilizó desinfectante con olor a pino, pasó la fregona con lejía y no se olvidó de arrancar la línea de teléfono. Aún estaba como una marmota, la medicación se adueñaba de su ánimo y le costaba mucho ponerse en pie. Se pasaba el día haciéndole descafeinados para espabilarla sin mucho daño a su delicado organismo. Siempre le daba un beso en la frente con los buenos días, a los pocos minutos le llevaba el zumo recién exprimido, acompañado naturalmente de su platito con tostadas, su margarina vegetal y su sacarina. Más tarde le servía otro café, y como nunca lo había tomado caliente se lo enfriaba con un chorrito de agua de la botella de la nevera. No esperaba excesiva dificultad; sin embargo, forcejeó más de lo previsto. Ahora recuerda cómo se aproximó, de qué forma le clavó los ojos y se le apagó el aliento. Lo peor fue que mostró una resistencia impensable, definitivamente era una cerda hasta el final de sus horas, imposible perdonarle el mal causado. Y menos ahora que anunciaba un proceso de separación, no lo soportó al conocer que ya se había entrevistado con la abogada feminista. Créeme: será lo mejor para todos, eso le había dicho la muy zorra. Agradéceme que nunca te haya denunciado por malos tratos, añadió. Ya concretaremos la pensión por alimentos. Y la abogada le prepararía la documentación para el uno de septiembre, porque en agosto cierran los tribunales. Fue mucho más sencillo con el pequeño Marcos, dormía en su cuna como un bendito, ni se enteró. Y, a pesar de todo, con tanta rabia por dentro lo habría hecho diez veces, estrujaría sus cuellos hasta el fin del mundo.      
Se despidió con gentileza y aparcó ante la comisaría, un guardia lanzó un silbido ante el Cadillac.            
—Buenas tardes ¿deseaba algo?   
—Vengo a entregarme –anunció.
 Con mucha serenidad lo puedo explicar ahora. Había estado nervioso y a Maruja ya no la soportaba, en el fondo quería matar el tiempo pero no paré de sentir un agobio en el estómago, tal vez me hayan vuelto los gases pero ahora que esto se resuelve por completo experimento un gran descanso. No tema, estoy dispuesto a contarlo con pelos y señales: sucedió hace exactamente dieciocho horas. No fue una decisión sencilla, me brotaron lágrimas por tantos años perdidos. Ah: comuniquen a Maggie que no podré llevarla a la Giralda ni a los toros. Lo lamento de veras, es tan simpática.