lunes, 24 de septiembre de 2018

La Biela, mi café en Buenos Aires

La Biela, mi lugar en Buenos Aires… mi abuelo el Ing. Eduardo Sanguinetti, me llevaba desde niño, se encontraba con Alfredo Palacios, Oliverio Girondo, Ulises Petit de Murat y tantos personajes, de una Buenos Aires, que ya no existe… nunca he dejado de ir… tuve reuniones inolvidables con mis amigos, ya fallecidos: Facundo Cabral, Carlos Espartaco, Emilio Alfaro, Sergio Mulet, Rogelio Polesello, Adolfito Bioy Casares, Federico Peralta Ramos, Daniel Mendoza, Fermín Chavez… hoy, cual jubilado que no soy, me encuentro, a veces con Luis Rusconi y alguna curiosa mujer, que jamás falta a la cita… tantos encuentros a deshora!, en La Biela… tantas idas y regresos desastrosos…

image.pngElectrólisis de público, los que parten y los que llegan… un norte a alcanzar, para muchos…para mi, un lugar donde me encuentro muy cómodo, mi hogar ausente… un espacio, donde todo el personal, que me conoce hace décadas, me sirven como a un “Coloso”, siempre, una Coca-Cola helada y un plato grande de maníes.
Lo deseaba compartir con ustedes… lindo sol, en “La Veredita”, como le llamaban también a este Café entrañable, que ha cambiado su aspecto, tenía un perfil más de barrio hace unos 30 años, cuando la calle Junín, hoy peatonal, estaba habilitada para que circulen automóviles… era más íntimo, sin la ruidosa y molesta presencia de turistas, que comenzaron a llegar en era menemista… lástima!
Saludos!… y ya saben donde encontrarme por la tarde de días de semana, estando en el centro de la Ciudad de Buenos Aires. Los días de frio o lluvia estoy dentro, en una mesa cerca de la barra, siempre la misma… Costumbres de un porteño sin gomina.
Eduardo Sanguinetti, filósofo rioplatense

lunes, 10 de septiembre de 2018

Videojuegos en los colegios, sí o no


Una polémica ha saltado a las aulas, el profesorado y la sociedad en este comienzo de curso. Estamos en la era digital y se cree que los docentes menores de 40 años ven con simpatía o tolerancia los videojuegos en la enseñanza, mientras que los de mayor edad manifiestan menos adhesiones. La Consejería de Educación promociona la incorporación de los deportes electrónicos, es decir los videojuegos, en los colegios. Con las secuelas de la crisis la situación de la educación, así como de la sanidad, nos habla de precariedad y está claro que figuramos en los puestos de cola en sectores tan importantes para el buen manejo colectivo. Existe escasez de medios, hay insuficiencia de personal, son abultadas las listas de espera en los hospitales pese a que las estadísticas oficiales afirmen lo contrario. La educación es deficitaria, el fracaso escolar sigue muy alto y ahora afirma el gobierno regional que estos deportes pueden ser beneficiosos para el alumnado, pero en realidad no hay un estudio riguroso. Pudiera suceder que el asunto de los e-sports sea idea de alguien cercano a la cúpula del poder, y aquí, como en otros supuestos, estamos a expensas de lo que decidan los amigos, conocidos o protegidos.
No tenemos la mejor educación posible, decíamos. Si hace treinta o incluso veinte años alguien hubiese tenido las ideas claras, hoy nuestros jóvenes y adolescentes serían bilingües español-inglés. Vamos con un retraso considerable porque nuestra clase política es de mirada corta. ¿Para qué nuestros jóvenes estudian la carrera de Turismo, solo para dedicarse a entregar llaves o a cambiar almohadas en los hoteles? Sabido es que los puestos directivos en el sector turístico suelen ir a europeos que hablan tres o cuatro idiomas aunque no hayan estudiado en la universidad. El rendimiento escolar en las islas sigue siendo bajo, hay mucho cansancio y falta de medios. A nivel de educación superior nuestras dos universidades hacen lo que pueden, el profesorado está envejecido, han disminuido las ayudas institucionales y no figuran entre las destacadas. Ha habido una tendencia a quitar espacio a las humanidades y la Asociación de Pediatría de Atención Primaria de las islas emitió un comunicado en el que manifestaba su rotunda oposición a la promoción de videojuegos competitivos señalando que la promoción de las actividades de ocio sedentario va en contra de las recomendaciones oficiales para la prevención del sobrepeso y la obesidad, y Canarias es una comunidad donde el sobrepeso y la obesidad en niños y adolescentes presenta cifras más alarmantes. La Organización Mundial de la Salud considera que la adicción a los videojuegos puede llegar a ser una enfermedad mental, del mismo modo que entre los adolescentes y jóvenes se extiende la fiebre por estar conectados permanentemente al móvil. Quienes se oponen a la iniciativa del gobierno regional estiman que lo propuesto por la Consejería de Educación procura el establecimiento de patrones egoístas, de pura competitividad; a través de ellos se genera un ocio pasivo y se corre el peligro de que ni jóvenes ni adolescentes lean un solo libro ya que las nuevas tecnologías les enganchan más.
Los detractores de la medida del gobierno regional estiman que los deportes electrónicos van a ser un negocio privado inspirado por alguien muy cercano, con esta medida se generará mucho lucro a particulares pero no van a constituir un buen referente para elevar la educación de esta tierra. Adaptarse a los cambios sociales está bien, el progreso de las tecnologías no puede ser ignorado pero no es cierto que los videojuegos competitivos puedan ser considerados un deporte, en definitiva lastran la elaboración del pensamiento crítico y con ellos se generan comportamientos egocéntricos, poco solidarios. De este modo, se generan nuevas generaciones manipulables por quienes mandan. ¿Y se cuenta con la opinión del profesorado para introducir los videojuegos en las aulas?
El mundo cambia rápidamente, todo es vertiginoso aunque también todo es efímero. Pero, en definitiva, hay que asumir los cambios tecnológicos, que originan profundos cambios de mentalidad. Por ello quienes defienden la medida piensan que jugar a videojuegos implica un factor social y cultural novedoso, y cuando jugamos por internet nos zambullimos en un entorno competitivo, donde importan los resultados. Conseguir la victoria forma parte de la superación personal. La apuesta del gobierno regional, el proyecto UD Las Palmas eSports y la propuesta de la Liga Escolar abren un frente de opiniones favorables.
Para los defensores, la cuestión no solo se reduce a mover los dedos para actuar ante una pantalla, ya que estas actividades fortalecen la mente, mejoran la concentración y crean alumnos más motivados. Lo importante es ganar, porque la vida es pura competencia, ya lo dijo Darwin: sobreviven los más fuertes, los que mejor se adaptan. Piensan quienes están a favor que falta información objetiva, y que con los e-sports se mejora el compañerismo, la rivalidad y el trabajo en equipo. Hay personas que en la vida quieren romper moldes. No solo buscan ser mejor que su rival sino que desean ser el mejor del barrio, la comunidad, el país o el planeta. Los eSports buscan jugadores con las mismas aspiraciones, encuentran equipos afines y establecen lazos. Rompen la barrera insular porque a través de la pequeña pantalla pueden llegar a California o Australia en breves segundos. Estas personas buscan equipos y establecen lazos más allá de lo anecdótico, luego puede que lleguen a ligas y torneos, campeonatos que les estimulan el afán de superación personal. Los eSports no serán sedentarios, sino activos, y primarán los valores del deporte, señaló Alejandro Blanco, presidente del COI en su visita a las islas. Esto no es una ocurrencia ni una frikada, porque detrás hay un trabajo pedagógico y la adaptación a una realidad que existe, definió Fernando Clavijo. Los videojuegos ayudan a los niños a concentrarse, trabajar en equipo y desarrollar proyectos, manifestó Begoña Ortiz, directora de Seguridad Informática.
El debate está sobre la mesa, y buena parte de la comunidad educativa está que arde.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Ángel Sánchez en Juncalillo y premio para Antonio Arroyo


Hicimos una escapada de nuestro verano en la isla de La Palma para asistir a un acto en esa parte casi desconocida de los altos de Gran Canaria, donde hay muchas huertas abandonadas, el paisaje es árido aunque las repoblaciones forestales ponen manchas de pinar aquí y allá. Desde la carretera que va hacia Agaete has de subir dirección Fagagesto, caseríos casi muertos, barrancos desolados, y hasta allí se desplazó una meritoria asistencia, docenas de personas que escriben, que sueñan, que hacen arte y formulan propuestas. Ángel Sánchez, desde la venerable silla de ruedas, nos convocó en este acto humilde que contenía una gran significación, pues hay actos sencillos que resultan valiosos y hay otros rimbombantes que solo cuentan a efectos de protocolo. Las cumbres de Gáldar se impregnaron de literatura de la mano del II Artebirgua Literario, Letras en la Cumbre, una convocatoria armada por Manuel Díaz García y otros entusiastas siempre dispuestos a conseguir adhesiones de gente de la universidad, los libros, las artes. Desde las once de la mañana en aquel sábado en el que hubo velones de niebla y aire fresco los participantes compartieron un espacio de alegría y fe en las letras, un tiempo apretado de debate y reflexión, moderado por Josefa Molina. Hay que señalar que en la isla se están moviendo grupos de escritores de distinta edad, muy jóvenes algunos y algunas, de mediana edad y veteranos otros, que se muestran contrarios al desaliento de estos tiempos en que todo parece efímero, ultrarrápido, a contrapelo. Allí se habló del panorama literario actual, la figura y el papel del escritor, la necesidad del apoyo institucional a la promoción de la lectura y la escritura, así como la importancia de la formación del escritor y la promoción de la lectura en el ámbito educativo. Después del almuerzo habló José de León sobre Risco Caído y los espacios sagrados de montaña, y más tarde en la iglesia la soprano Alba Rodríguez, acompañada a la guitarra por René Falcón con arreglos de Sofía García Alemán puso voz a poemas del homenajeado. Las actrices Jennibel Hernández González, Eliana Melián Guerra y Alda Riovas Gómez escenificaron varios textos en una adaptación de Manuel Díaz. El propio Díaz, con Margarita Ojeda e Ina Molina dieron lectura a otros tres poemas, en acto conducido por Esteban Rodríguez.
Hace unos cuarenta y cinco años le hice una primera entrevista a Ángel, y desde entonces me sorprendía su historial: con su presencia en La Sorbona de París, su labor de traductor de poetas europeos, su agudo análisis de los problemas de la identidad, su dedicación a la poesía visual. Destacable su labor de ensayista, su independencia y sus ganas de remar a contracorriente pues su pluma ha sido muchas veces un escalpelo afilado dispuesto a separar la paja del trigo para profundizar en la sangre mezclada de nuestro pueblo, las circunstancias de la cultura que aquí se desarrolla, grandezas y miserias, los sentimientos encontrados de nuestra idiosincrasia. Una mente indagadora en campos poco trillados, así sus propuestas sobre los elementos decorativos de la vivienda tradicional en las islas. Su paso por universidades francesas y alemanas contribuye a su formación y en Salamanca coincide con José Miguel Ullán, poeta de vocación experimental. En París, 1968, asiste a La Sorbona, escucha a Lévi-Strauss y a Jean-Paul Sartre, se vincula con la revista Tel Quel. En Alemania se encuentra con la obra de Georg Trakl y Enzensberger, a los que traduce para la revista Fablas, una publicación que desde la isla hizo una labor indescriptible. Con ello resaltamos que Ángel tiene vocación y rigor, muy digno su mantenimiento al margen de las diversas tribus culturales, su estricta independencia.
Al colectivo de los poetas le sorprendió la noticia de que Antonio Arroyo, profesor jubilado de enseñanza media nacido en Santa Cruz de La Palma, 1957,  y residente en el norte de Gran Canaria, ha ganado el importante premio hispanoamericano de poesía Juan Ramón  Jiménez convocado por el ayuntamiento de Moguer, en Huelva. Con una bibliografía ya bastante apretada, su propuesta, Las horas muertas, ganó la trigésimo octava edición de este notable galardón que convoca la diputación de Huelva, dotado con 6000 euros y al que se presentaron más de 600 obras. Según el jurado, se trata de un poemario de voz clara, bien estructurado y con sentido del ritmo, que combina varios temas y registros, con tonos existenciales, comprometidos y culturalistas. Una cierta poesía del paso del tiempo y las decepciones: Nosotros le cantamos al abandono, / le cantamos al mar para espantarlo / aunque vaya la vida en ello, aunque / la vida nos la quite el sicario de turno / o esa desolación de vernos solos / cuando el depredador llega / en el crudo silencio de una nota.
La poesía de Antonio se ha hecho más densa y más honda desde aquel sorprendente Esquina Paradise de 2008, con su reminiscencia de Pedro García Cabrera, sus juegos surrealistas. Él dice que su obra surge de los paseos que da cerca de su casa de Sardina del Norte, sus miradas al horizonte a través del ventanal, la omnipresencia del territorio insular, el efecto de los alisios y el salitre de la cercana playa. Antonio ha sabido aprender de la autorizada voz de Jorge Rodríguez Padrón, sus puntuales lecturas, y así ha ido construyendo una obra que quizá está más pensada para ser leída que para ser oída. Una voz intelectual e indagadora que muestra su camino hacia la madurez expresiva, una voz que exhibe conocimiento y búsqueda, la constatación de que el tiempo pasa y su herida es incurable, la soledad asumida con plena naturalidad. Así lo vemos cuando el poeta dice: Ando por esas calles. (…) Solo / entre mis pasos, tan sin mí, incólume / a toda perfección. Sí, formo parte / de un orden no fijado: los balcones / son mis ojos, mis ojos son naranjas / del mercado. Ciruelas para ser / de carne y hueso, carne de guayaba / para que vibre el alma a la que aspiro.
Antonio Arroyo camina despistado y a la vez lúcido, con esa lucidez del que mira al trasluz y sabe contemplar el otro lado de las cosas. Tal es el secreto de estos versos de Huelva, que brillan en su desasosiego, escarban en la otra realidad mientras el poeta mira a la ventana y se ve a sí mismo mirándose asustado de ser su propia alma en pena, las horas que van muriendo.

sábado, 1 de septiembre de 2018

San Petersburgo y los países bálticos


Algunos viajes nos dejaron tan buen recuerdo que nos gusta rememorarlos al paso del tiempo. Desde Helsinki hacia San Petersburgo, que se llamaba Leningrado. Rusia es un país de buena gente pero desgraciado: llegó tarde a la revolución industrial, llegó tarde al derrocamiento del absolutismo, llegó tarde a la democracia, llegó tarde al capitalismo. El río Neva y las cúpulas de cebolla con pan de oro no relumbran porque está nublado. Avistamos docenas de bodas con limusinas, el Aurora desde donde los bolcheviques lanzaron el cañonazo de la revolución de 1917, las recientes tumbas de mármol blanco con los huesos del último zar y toda su familia,  después de hacerles las pruebas de ADN los enterraron con honores. Algunos palacios y catedrales durante el régimen anterior fueron convertidos en museos de relojes y en gimnasios, pero la religión ortodoxa volvió con tal fuerza que declaró santos al último zar y a toda su familia, fusilados en 1918 y que reposan en la hermosa catedral de San Pedro y San Pablo, su imponente aguja coronada por un ángel. La estrella de la ciudad es el museo que alberga el Palacio de Invierno, el Hermitage con sus muebles y pinturas, sus tapices y sus dorados. El museo asediado por una multitud de visitantes, hay pocos vigilantes, escasa seguridad. Los salones por donde se paseaban los últimos zares y las zarinas con el omnipotente Rasputín, los canales y los ríos, las cascadas de los jardines del palacio de Peterhorf vienen a demostrarnos que esta es una de las ciudades más bonitas del continente.
Hay puentes levadizos, la perspectiva Nevsky, los iconos, las matriushkas. Luego el mar nos deja navegar con calma hacia Tallin, capital de Estonia, también visitaremos Riga, en Letonia. Cada noche dormirás en un puerto distinto, amanecerás en una ciudad diferente. Una amiga, Dolores Campos-Herrero, también hizo ese crucero en su breve vida.
Estos pequeños países han sido invadidos cien veces y han sido capaces de sobrevivir. Riga, capital de Letonia, fue fundada por un clérigo alemán que luego se hizo obispo. Precisamente aquella conversión al cristianismo a comienzos del siglo XIII, fue una matanza, la fe entraba con la espada pero los alemanes trajeron el espíritu mercantil y un largo apogeo ya que esta ciudad se vinculó durante siglos con los más importantes puertos. Europa fue un frente de guerra permanente, así los letones fueron sometidos por los polacos, los lituanos, los suecos, y sobre todo por los rusos. Naturalmente que los alemanes de Hitler la castigaron en la II Guerra Mundial y un museo de la ocupación del país ocupa sitio preferente en la parte antigua de la ciudad. Pero Riga es célebre no solo por su puerto sino por poseer la más fina colección de edificios Art Nouveau de toda Europa. Sorprende escuchar el dominio de nuestro idioma por las jóvenes que atienden los comercios donde inevitablemente ofrecen ámbar. No todos los rusos se han vuelto a su país tras la independencia, casi igualan a los letones en la población total. Aquí fue cónsul de España el escritor granadino Angel Ganivet, quien se suicidó a los 33 años tirándose al río Dvina justo en el momento en que venía a vivir con él su compañera, tras amores turbulentos que habían dado dos hijos. Todavía hoy Ganivet tiene parientes en Canarias.
Todo está reconstruido con eficacia: catedrales, iglesias, castillos, monumentos góticos como la Casa de los Cabezas Negras, sede del gremio de mercaderes. La París del Este tiene buenos bulevares, pero sorprende que no hay perros ni gatos por las calles, debe ser consecuencia del clima. Lo más valorado por sus habitantes es el monumento a la Libertad, una escultura espectacular que recuerda la etapa de independencia entre 1918 y 1920. Si en invierno el termómetro puede descender hasta los 30 bajo cero, no es raro que en la breve luz del verano la gente se lance con ganas a la calle, las plazas tomadas por animadas mesas, la gente en cervecerías y bares baratos. La alegría de vivir lo invade todo, colocan centros de flores en las calles y en las plazas para honrar al dios sol. Las chicas visten tonos alegres, las cafeterías se apresuran a sacar sus mesas al exterior. Para los nostálgicos hay sitios de estilo ruso donde ofrecen vodka, con vasos de plástico sobre mesas de madera.
Huele a un verano suave de árboles renacidos en parques lluviosos, con temperaturas que apenas pasan de los 20 grados. Tallin, en Estonia, es una pequeña joya medieval, con su muralla, su castillo, su plaza mayor con el animado mercadillo para los turistas, su farmacia del siglo XV que pasa por ser una de las más antiguas del continente. Y su auditorio donde la gente del país ha celebrado triunfos en Eurovisión. Desde el puerto nos adentramos en la ciudad vieja con sus tiendas y sus terrazas, subimos hacia la colina de la catedral donde se establecieron los obispos y la Orden Teutónica, la ciudad vieja que progresó gracias al comercio de la sal y el puerto. Patrimonio de la Humanidad por sus torres puntiagudas y sus rincones de 700 años, los finlandeses se suben a los barcos rápidos que vienen desde Helsinki para comprar alcohol, mucho más barato aquí.
Hasta hace unas décadas cruzar Europa solo era cosa de millonarios ingleses, aquello del Oriente Exprés y las escenas aristocráticas del cine, mientras que ahora todo se ha socializado, millones de personas moviéndose, el turismo es la gran industria global. Lo que más sorprende de las repúblicas ex soviéticas es la rapidez con que se han quitado de encima todo lo ruso. Las ciudades ya no son grises y la uniformidad no manda en parte alguna; hay menos soldados en las calles y más bancos, tiendas de Zara, centros comerciales, cafeterías agradables, supermercados bien surtidos, viviendas de lujo, chalets en las afueras, anuncios de neón.  Circulan coches de gran potencia, corre el dinero pero hay baja natalidad y poca inmigración: estos países también pierden población. Tras el ingreso en la UE el nivel de vida se ha disparado, pero los jóvenes se van. Cae la tarde, un velo violeta cuando salimos hacia Estocolmo, al amanecer aparecen las islas que dan entrada a la capital, la Academia del Nobel, el barrio antiguo, una ciudad sobre islas. Nos recibe una ola de calor, en los últimos tiempos nadie se libra del cambio climático, nos quedaremos sin los hielos perpetuos del Polo Norte. Luego seguimos hacia Copenhague, otra delicada ciudad.

martes, 28 de agosto de 2018

Eco-conciencia social frente al neoliberalismo

Eduardo Sanguinetti, filósofo, poeta y ecologista - Buenos Aires

El neoliberalismo se hizo hegemónico, cuando la mayoría de seres que componen la comunidad ha llegado a desear las cosas que ofrece y tiene la mirada de esa sociedad neoliberal que muchos creen combatir, sin darse cuenta de que la red de ese impiadoso sistema ha caído sobre todos.
Una humanidad que se moviliza afanosamente tras el espejismo de la fama y el éxito, dispuesta a probarlo todo, incluso llegando a hipotecar sus vidas en el intento de pertenecer a ese olimpo de los nuevos dioses que rigen el ser y estar en este presente, seres que a “sangre y fuego” siguen las tendencias necróticas, prostibularias y demenciales capitalistas, que devienen en histeria, fanatismo, psicopatías varias y, sobre todo, socavan la dignidad de vivir en armonía y paz, en pleno uso de nuestros placeres, dando vuelta las previsiones del sistema capitalista, disputando con él en el terreno de lo económico, de lo político y sobre todo en el de lo cultural.
Se ha abolido, en este régimen, la interpelación y la denuncia de la mentira sistemática y la simulación puesta en acto, por parte de gobiernos y corporaciones manipuladoras neoliberales, en todo lo que hace a la fantástica aventura de vivir; incluso, la negación de todo lo que en otro tiempo se denominaba “voluntad de ser”.
Hoy se navega con soltura en una mentalidad epidérmica y frívola, no comprometida, devaluando lo real y el deber ser, indispensable norma de comportamiento dentro de un ecosistema que “soporta” a nuestra especie y sus prácticas.
El siglo XX, que ha sido posiblemente el más sangriento y trágico de la historia, justifica el descrédito de la pasión por ideas e ideales, porque en el origen de esas grandes tragedias, aparecieron siempre los dictadores, personajes funestos, devenidos en este milenio en mandatarios “todo terreno”, esgrimiendo discursos de entendimiento, desde la ubicuidad de la ausencia de sentido en sus actos, que cotizan en bolsa de valores de marketing y publicidad rentada.
La inteligentzia ecológica legítima, indignada, desconfía, con razón, de todo fanatismo, pues hay un valor máximo a alcanzar, que es la libertad, y el resto son procedimientos para conseguirla.
La Ecología es la negación pura y simple de la lógica capitalista, no se puede salvar la Tierra en el marco del capitalismo… jamás se podrá desarrollar el Tercer Mundo según el modelo excluyente y criminal del neoliberalismo,
Recuerden que como manifiesta la antropóloga y activista ecofeminista Yayo Herrera: “el neoliberalismo nunca va a poder ser verde ni va a tener rostro humano”.
La actitud de levedad con que algunos han reaccionado frente al autoritarismo de siglos pasados trae consigo frutos muy diversos: pretende fortalecer la personalidad, pero acaba, sin embargo, propugnando una personalidad débil, diluida y permisiva; en vez de exaltar la creatividad, que es lo que pretendía, engendra un sujeto errático y pasivo. No puede olvidarse que la huida de la realidad convierte al hombre en simple espectador de su vida.
Creo es preciso suscitar un sentido crítico ante el estado de las cosas, con el enorme riesgo que conlleva, pues el desequilibrio de fuerzas es brutal, procurando re-situarnos como seres humanos, dando prioridad a los vínculos y relaciones entre las personas y con la naturaleza, por encima de las relaciones económicas impuestas por el capitalismo, que han construido comunidades que giran en torno al dinero.
Formarse, leer, pensar, hablar, procurar dar profundidad a la vida y, sobre todo, atrevernos a visualizarnos descarnadamente, para que no quede margen de duda acerca de nuestra condición de ser, que simplemente es frágil y efímera.

lunes, 27 de agosto de 2018

¿Y si solo te quedaran seis meses de vida, qué harías?

¿Y si solo te quedaran seis meses de vida, qué harías? Eso se preguntaba, embutido en el ruidoso aparato para la resonancia magnética durante un tiempo que le pareció una condena. Menos mal que la chica le había ofrecido unos auriculares con música, pero no evitaron la siniestra vibración que intentaba capturar los puntos más vulnerables de su cuerpo. Tuvo miedo.
No valía pedir otra oportunidad, ni regresar al origen. Así pues, somos hijos del capricho que nos trajo sin preguntarnos qué queríamos ser, ni dónde debíamos estar. Dispuesto a aprovechar al máximo su tiempo, se programó para dar la vuelta al mundo. Después de los Emiratos Árabes llegó a China y pasó a Nepal con intención de volar a Delhi. Pero le pareció que aquel avión tenía mal aspecto, tuvo la corazonada de anular el billete. El aparato despegó ruidosamente pero al cabo de media hora se estrelló en las estribaciones del Himalaya. Entonces supo que viviría más de los seis meses que el cáncer le había dado como plazo.

sábado, 18 de agosto de 2018

Luis León Barreto (unos 4 años), con sus padres

Pasa el tiempo, pasa la vida. Y por fortuna he recibido este regalo de parte de mi hermana Ana, con una de las pocas fotos existentes de mi infancia. Un montaje de los años 50 coloreado por la habilidad de alguno de aquellos fotógrafos que visitaban los pueblos. A la izquierda, mi padre: Anastasio León Capote, Los Llanos de Aridane (1905)/Las Palmas de Gran Canaria (1985) y a la derecha mi madre, Donelia Barreto Hernández (Tijarafe, 1920/Santa Cruz de La Palma, 2015). A esa tierna edad, nadie sabe lo que te va a deparar la vida. Gracias a la vida.

viernes, 3 de agosto de 2018

4 poemas (existenciales y eróticos) de Rosario Valcárcel en Nicaragua

En Managua ha sido editado el libro El placer, la dulzura y la belleza. Partido de la belleza. Se trata de una antología coordinada por José Ángel Pineda, en la que participan cinco poetas: Rosario Valcárcel, Miguel Gómez Da Luz, Olivia Cortés Rubio, Rolando Germán Santini y el propio José Ángel Pineda Rizo.
El antólogo explica que el libro es una mezcla de "la sensibilidad social, lo sensual, lo erótico, lo amoroso del sentimiento versado, lo cual hace una importante mixtura de valores, donde las letras y las palabras juegan con las diferentes estructuras líricas. Y el gesto más noble: la solidaridad.

NIÑA IRAQUÍ EXTRAÑA A SU MADRE
Poema de la paz

Igual que un escultor, la niña cincela
en el suelo, teñido de orfandad
y muerte,
la silueta de su madre.

Luego, deja fuera las sandalias
y se recuesta como bestia herida,
en la piel hueca
de su corazón.

Y escucha la desnudez de la vida,
el diluvio de los cañones,
las fauces de dos mundos
que, desgarrados por su fe,
las separan.

Entonces comprende que, sobre su lecho
sagrado, vive dentro de lo que no ocurre;
deduce entonces que nada le puede suceder.

LAS ISLAS DOMINICANAS

Las islas dominicanas escaparon
de los nombres, las esgrimas de tiranos,
las dádivas y las mentiras.
La traición del cielo.

Atormentada, busco la figura
de mi abuelo, un gavillero,
un forajido alzado, un ser
sin poder habitar.

Conjuro su memoria, la sombra
de la guadaña, los alaridos
de unas palmeras que, arrancadas de raíz,
lloran la codicia y la tutela.

EL TODO INCLUIDO

Un hombre negro y flaco entra en mi lecho,
con ruido sigiloso y gestos de ópera
me despierta.
Quiero huir,
desata mi camisón,
aparta mis muslos, me besa.
No sé cómo huir.
Intento escaparme, pero
forcejea mis palpitaciones,
rasga mi soledad.
Los momentos furtivos desaparecen.

Y cuando murmura: abrázame
apretado, muévete suavemente,
me ahogan los espasmos de la pasión.
Busco el alivio,
imploro como bruja famélica,
trepa mis lomadas y vergeles,
Se balancea como el viento.

Me hago la muerta
e igual que la naturaleza requemada
de sol, entreabro mi arcano rociado
del líquido de la simiente.

No sé si fue real o lo soñé:
¿acaso el Todo Incluido puede llevar
consigo soledad y olvido?

UN ENCUENTRO BREVE

Muro de cal junto a la ermita
sobre una fosa de dolor,
mi cuerpo virginal yacía.
Flotábamos: huesos y fantasmas.
Las tentaciones acechan, flores en los nichos.
Eros y Tánatos envuelven el instante.
Aullidos de gatos en celo,
rescoldos de embriaguez.
La ola del sexo nos hizo maullar.
Ánimas en pena bailan por la eterna
misericordia, la vida efímera.
Siento un frío siniestro.

El musgo goza de vida propia.
La naturaleza resucita y muere.
Yo no sé lo que significa quererte
pero amarte aplacó mi terror.


jueves, 2 de agosto de 2018

Dos poetas canarios harán una lectura en México DF

El próximo 30 de agosto la emblemática Librería Jorge Cuesta en Ciudad de México será el escenario de una velada literaria entre los autores canarios Samir Delgado e Iván Méndez González, un ocasión para que ambos poetas isleños residentes en México ofrezcan una lectura poética de sus obras y brinden a los asistentes una visión panorámica sobre la literatura de Canarias. La cita tendrá lugar en el foro de la librería de la Colonia Juárez en calle Liverpool 12, a partir de las 19 horas, y estará moderada por el poeta mexicano Guille Lera.
Bajo el título “Al final del verano” los dos poetas canarios comparten una lectura de poemas alrededor de una mirada conjunta hacia la insularidad, la experimentación con el lenguaje y la identidad de la escritura poética en tiempos de Internet, participando de la convocatoria que la red de festivales World Poetry Movement ha realizado para el mes de agosto de este año en más de 51 países, un llamamiento internacional que contará con cerca de doscientas actividades poéticas en multitud de idiomas para el compromiso ético por la paz y la solidaridad entre los pueblos. Los dos poetas canarios comparten la experiencia de la residencia en el exterior y  participan en el circuito de lecturas poéticas de la República mexicana.

Los autores

Iván Méndez González nacido en Santa Cruz de Tenerife, es ensayista y traductor de poesía de expresión alemana, dirige la revista poética Creaturas imaginarias y es miembro del Instituto de Neuroartes fundado y dirigido por Luc Delannoy, además de colaborador de la revista web Vallejo & Co. Ha impartido docencia en instituciones universitarias de Alemania, Perú, España y México y parte de su obra creativa y académica se encuentra en importantes revistas y publicaciones del panorama contemporáneo.

Samir Delgado nacido en Las Palmas de Gran Canaria es escritor y periodista, fundador del Tren de los poetas y director del Festival 3 Orillas en sus diez ediciones. Miembro del proyecto “Leyendo el turismo” junto a David Guijosa y Acerina Cruz. Es autor de libros como “Banana Split”, “Galaxia Westerdahl” o “Las geografías circundantes. Tributo a Manuel Millares”. Ha participado en festivales internacionales en Estados Unidos y América Latina. Actualmente es profesor en el Instituto Autónomo de Artes Modernas de Durango, México.

miércoles, 1 de agosto de 2018

2 poemas para el verano, de Francisco Brines




Fueron largos y ardientes los veranos!
Estábamos desnudos junto al mar,
y el mar aún más desnudo. Con los ojos,
y en unos cuerpos ágiles, hacíamos
la más dichosa posesión del mundo.
Nos sonaban las voces encendidas de luna,
y era la vida cálida y violenta,
ingratos con el sueño transcurríamos.
El ritmo tan oscuro de las olas
nos abrasaba eternos, y éramos solo tiempo.
Se borraban los astros en el amanecer
y, con la luz que fría regresaba,
furioso y delicado se iniciaba el amor.
Hoy parece un engaño que fuésemos felices
al modo inmerecido de los dioses.
¡Qué extraña y breve fue la juventud!

Aquel verano de mi juventud 
      
Y qué es lo que quedó de aquel viejo verano en las costas de Grecia?
¿Qué resta en mí del único verano de mi vida?
Si pudiera elegir de todo lo vivido              
algún lugar, y el tiempo que lo ata,
su milagrosa compañía me arrastra allí,              
en donde ser feliz era la natural razón de estar con vida.
Perdura la experiencia, como un cuarto cerrado de la infancia;
no queda ya el recuerdo de días sucesivos              
en esta sucesión mediocre de los años.
Hoy vivo esta carencia,              
y apuro del engaño algún rescate
que me permita aún mirar el mundo
con amor necesario;              
y así saberme digno del sueño de la vida.
De cuanto fue ventura, de aquel sitio de dicha,              
saqueo avaramente
siempre una misma imagen:
sus cabellos movidos por el aire,              
y la mirada fija dentro del mar.
Tan sólo ese momento indiferente.              
Sellada en él, la vida.

lunes, 30 de julio de 2018

Soltar serpientes, los incendios, la perversidad humana

En nuestra condición se da un balanceo permanente entre el bien y el mal, debe ser una marca que llevamos incrustada en nuestros genes desde que nos consideramos humanos, somos capaces de lo mejor y de lo peor, y hubo un dios latino con dos caras enfrentadas. Pues bien: un día alguien compró una mascota que le parecía cariñosa, inteligente y bella. Hay quienes se han hecho con cachorros de león, tigre o cocodrilo para colocarlos en el césped de su jardín. En una sociedad democrática, la libertad permite tener las opciones que uno desee aunque no estaría de más ejercitar los debidos controles sobre especies potencialmente peligrosas que parecen cruzar las fronteras con bastante alegría. 
Creemos que en otros países hay más cuidado en las aduanas, en los puertos y aeropuertos, a la hora de permitir la entrada de especies potencialmente invasoras. Pues cuando alguien compra una iguana, una cotorra o una serpiente existe el riesgo de que ese alguien se aburra cualquier día de aquello que consideró un pasatiempo. Y un animal no debe ser entendido como un pasatiempo, ni como un juguete ni como un motivo de entretenimiento. Por eso puede suceder que un día ese alguien se aburra de su mascota y la abandone, o la suelte en un barranco, o en un pinar. Aquí hay un clima favorable para que crezcan muchos tipos de plantas, incluso la desgraciada aparición del rabo de gato llegaría de modo accidental y ya ha infestado buena parte de nuestro espacio; aquí pueden vivir muchos tipos de animales, incluida la ardilla majorera que también alguien trajo como una cosa simpática y ha colonizado el territorio. 
Como íbamos diciendo, alguien abandonó esa serpiente en los campos, ha habido que recabar fondos europeos y armar cuadrillas para tratar de controlar esa plaga de ofidios que se producen con gran facilidad y ahora es posible que ese alguien, o algunos compinches de ese alguien, se estén divirtiendo más todavía. Pues ahora mismo ese alguien, o los compinches de ese alguien que inicialmente compró la mascota, están sembrando la isla de estos molestos visitantes, de lo contrario no se entiende la repentina proliferación de ese animal de California en áreas distantes, incluso en zonas urbanas.
Canarias es célebre por no tener bichos dañinos al ser humano, todo lo más puede que haya algún ciempiés, algún tipo de escorpión o de araña que pueda provocar algún ligero daño, de la misma forma que hay setas venenosas. Pero aquí nunca ha habido serpientes como las que ahora proliferan a lo largo de la isla de Gran Canaria.
Nuestra tierra es tan frágil y paradisíaca que carece –o carecía– de especies malignas. También existe una enfermedad que produce la contemplación de la belleza, hay personas a las que observar una rosaleda o una escultura en la calle, una catedral gótica o un parque bien cuidado, les produce un subidón de adrenalina tal que les origina la necesidad de destruir, ejercitar actos vandálicos. De la misma forma, cuando llegan estas fechas veraniegas, cuando el calor hace mella y llegan vientos aprovechables, hay personas que se ponen en marcha. Con unas latas de gasolina se preparan para sembrar destrucción. Terrorismo ecológico puede denominarse la siembra de serpientes y la siembra intencionada de fuegos veraniegos, ya hay conatos y más que conatos en muy distintos puntos de la geografía nacional. Tiene que ver con la tendencia al vandalismo, cuyas acciones son evidentes en nuestras ciudades. Hemos visto esculturas desmochadas, fuentes machacadas, lápidas conmemorativas de algún personaje o algún hecho histórico  que han sido arrancadas de donde estaban colocadas. La enfermedad del vandalismo llega a dibujar grafitis en lugares arqueológicos. El clásico aquí estuve yo, o el feliz anuncio de que Jonathan quiere a Vanessa, que se ejecuta sin el menor respeto a los lugares.
La perversidad humana se manifiesta en otros muchos escenarios. Así, por ejemplo, con frecuencia se da la circunstancia de que personajes que en su día fueron revolucionarios para bien, por cuanto eliminaron gobiernos corruptos, lleguen a convertirse con el paso del tiempo en dictadores sanguinarios. Es lo que le ha pasado a Daniel Ortega en Nicaragua, con cuyo empuje cayó Somoza, un dictador impresentable, y que ahora, tras décadas de disfrute del poder se ha convertido él mismo en un personaje abyecto. Autor de un baño de sangre, en el colmo de la desfachatez acusa de golpistas a los opositores; su propia mujer es la vicepresidenta y los paramilitares son su fuerza de choque para golpear a las masas que ya no lo quieren. Golpistas para él son los manifestantes, pero también lo son los obispos, que piden elecciones y el cese de la violencia. Más de trescientos muertos quedan en las calles de este país tan poco afortunado sin que la presión de la opinión pública internacional, sin que la ONU ni la OEA ni otras instituciones, consigan enmendar tales desafueros. Puede parecer inevitable establecer una comparación con otros lugares poco afortunados de la gran cuenca americana: Haití, y otros países donde se habla español y que tenemos en mente cada día. 
Hay muchos espacios donde arraigan sistemas de gobierno poco favorecedores de las mayorías, poco respetuosos con la sociedad y con el bien común. Son gobiernos de partidos únicos que difícilmente se aplicarán a evolucionar, que se estancan en las verdades inmutables que hacen tan perversa a una dictadura de izquierdas como a otra de derechas, experiencia tenemos al respecto. Ya sabemos que cuando alguien pronuncia la palabra Movimiento hay un caudillo detrás.Al hilo de los acontecimientos, una parte de la opinión pública se ha mostrado azorada por la circunstancia de que el flamante líder del Partido Popular, don Pablo Casado, amenaza con llevarnos a tiempos antediluvianos, una línea dura con aviso a navegantes, ojo con el aborto, la eutanasia ni mencionarla, palos a los separatistas, mientras, paralelamente, el turista señor Puigdemont no desea quedarse ni un metro por detrás, y por ello impone a los suyos que nada de nuevos Estatuts y nada de visitas a La Moncloa ya que lo primero de todo va a ser el frente amplio y urgente para la República y lo segundo más de lo mismo. Como los extremos se tocan, parece que aquello de las soluciones dialogadas y de buena fe van a quedarse estancadas en el cuarto de los ratones. Obcecación en unos y en otros, línea dura aquí y allá, Santiago y cierra España, que no hay para más. Ya veremos en septiembre. 
(Foto: La Vanguardia)

miércoles, 11 de julio de 2018

Rescaten niños, pero lejos



David Torres (www.publico.es)

En octubre de 1988 el mundo entero contuvo la respiración ante la agonía de cuatro ballenas grises atrapadas entre los hielos de Alaska. Durante más de dos semanas la audiencia desayunaba, almorzaba, merendaba y cenaba sin quitar los ojos de la televisión, atenta al despliegue de medios implicados en el rescate, los cuales incluyeron varios aviones C-5 Galaxy, una flota de helicópteros, otra de navíos de todos los tamaños y, finalmente, dos gigantescos rompehielos soviéticos. Fue una de las pocas ocasiones en que, en los coletazos finales de la Guerra Fría, las dos superpotencias se pusieron a colaborar ante la posibilidad de salvar vidas, aunque fuesen las vidas de unos pobres cetáceos.
Aunque uno de los animales murió, la operación resultó un completo éxito a todos los niveles, especialmente el logístico, el informativo y el mojigato. Los científicos, zoólogos y ecologistas señalaban la hipocresía de gastar millones de dólares en preservar la existencia de tres ballenas mientras se estaban cazando centenares de la misma especie por los mares de todo el planeta. Del mismo modo, el inefable Ronald Reagan elevaba una plegaria agradeciendo el afán de los trabajadores esquimales a los que había puesto a currar cortando hielo a 15 dólares la hora al mismo tiempo que su implacable política de recortes en gastos sociales había alcanzado la cifra record de 35 millones de pobres.
Treinta años después se repite la misma obra, cambiando tres ballenas grises por una docena de niños tailandeses atrapados en una cueva y el holocausto de miles de cetáceos convertidos en aceite por el naufragio silencioso de miles de niños ahogados en el Mediterráneo. La rueda de los medios gira impulsada por aquella frase falsamente atribuida a Stalin: un muerto es una tragedia, un millón de muertos es una estadística. Los espectadores somos así y no conviene removerlo mucho, de otro modo podemos acabar como el público que acudió al estreno de la aterradora farsa que le lanzó a la cara Billy Wilder en El gran carnaval, cuando un periodista sin escrúpulos (Kirk Douglas en la cumbre del cinismo) decidía montar un espectáculo circense con el rescate de un pobre hombre emparedado en una gruta.
¿Por qué nos conmovemos con la desgracia de una docena de niños tailandeses a punto de ahogarse y miramos para otro lado ante la desgracia de docenas de niños abandonados a su suerte en sus pateras? Probablemente porque los periódicos y los telediarios nos bombardean a diario con una agenda informativa que señala exactamente cuándo, dónde, cómo y qué es noticia. Chuck Tatum, el infame reportero interpretado con legendario brío por Kirk Douglas, lo explicaba muy bien cuando buscaba trabajo en un oscuro diario de Alburquerque: “Conozco los periódicos de arriba abajo. Los he escrito, editado, impreso, doblado y vendido. Hago noticias grandes y pequeñas. Y si no hay noticias, salgo a la calle y muerdo a un perro”.
Ya es triste que se perciba la tragedia inhumana de los naufragios de pateras al mismo nivel que el mordisco de un perro a un viandante. Todavía recuerdo cuando los activistas por los derechos de los animales se encontraban ante el mantra de que primero había que salvar a los refugiados. Ahora que llegó el momento de salvar a los refugiados, las mismas almas caritativas nos explican que primero hay que salvar a los pobres de nuestras ciudades. Y mientras tanto, todos delante de la tele, entre el fútbol en Rusia y el submarinismo en Tailandia, comiendo palomitas.

martes, 10 de julio de 2018

La casa vieja




A Manuel Poggio Capote

     Cuentan que en ciertas construcciones religiosas –no templos principales en cabeza de arciprestazgos, sino pequeñas construcciones en cruces de caminos, en poblados diseminados por las lomadas, agrupaciones de vecinos que se fueron vaciando por la emigración– se exhibieron ciertas señales de la orden de los templarios, que al cabo del tiempo fueron borradas por el poder eclesiástico al ser confundidas con huellas de la masonería, señales de poderes ocultos, poderes malignos, llamadas del infierno. Ello debió suceder en la primitiva ermita del caserío, la que cayó en uno de tantos incendios, consumidas las vigas de tea, la hermosa portada, ni que decir de las imágenes a las que habían venerado durante generaciones, desapareció también el pequeño local del cine donde daban películas de María Félix, Jorge Negrete y Cantinflas. Pero en lo más alto de la ladera, sobre el Camino Real y las viñas, persiste la casa que puede tener siglo y medio. Sus últimos dueños marcharon lejos, y nadie ha sido capaz de reclamarla; las huertas que tenía a su alrededor están borradas, apenas quedan vestigios de los linderos, marcados por filas de tuneras y de pitas que también han sido ahogadas por las zarzas.

      La casa que se quedó sola sobrevive engurruñada junto al aljibe y el corral donde guardaban el ganado, en sus buenos tiempos allí hubo reses, cochinos negros, cabras y mulos; como era costumbre, las gruesas paredes fueron unidas con barro, bosta de vaca y paja. Todavía es un espacio notable, aunque le faltan muchas tejas persisten algunas puertas. Antes se hacían las paredes a conciencia, eran gruesas y capaces de resistir tanto los solajeros como el granizo de enero. –¿Pero quiénes vivían aquí? –pregunté, zumbón. –Gente –dijo el campesino–. Seguro que sus bisnietos tendrían ganas de volver. Pero no pueden salir de Cuba ni reclamar las propiedades, lo impiden las leyes de allá, lo impide la gente de aquí, porque esas propiedades ya han sido inscritas a nombre de otros beneficiarios; lo perdido, perdido está, el diablo se lo llevó.
¿Quiénes habitaron aquí, me preguntaba mientras escuchaba historias de muertos que se aparecían en los barrancos, de brujas y adivinas, curanderas capaces de recitar cien oraciones distintas contra el mal de ojo y otros padecimientos, barajeras que desentrañan tus males escondidos, vaticinar el futuro. Y luces de ánimas que relampagueaban en medio de tan tenebrosa oscuridad, solo candiles y quinqués, hachos de tea para recorrer los caminos reales si surgía una necesidad con un enfermo. Y hasta la silueta evanescente de San Borondón, muchos viejos jurarían haberla contemplado a mediados del verano, el paraíso que nunca acababa de manifestarse en las cartas náuticas era solo una ensoñación, una mentira de los sentidos, una quimera que no estaba al alcance de cualquiera.

     Los hombres están acostumbrados a construir grandes objetos que pronto se disuelven en la nada más tenebrosa, sin embargo más allá de sus telarañas y de sus fantasmas ella había aprendido a resistir. Porque muchos dirían que en esas puertas mohosas, en los cuartos trasteros, en las vigas y planchas de madera, en los restos de muebles, las camas con cabezales de hierro, en los somieres de alambres retorcidos, en las paredes del fondo, en las gavetas sueltas, en los baldes y en las pipas vacías, en las cajas de tea que en su día contuvieron trigo, higos y almendras, en los sacos de yute, en el papel de periódicos removido por las ratas, en las corazas secas de las cucarachas y en las fotos amarillentas de aquella época remota permanece el aliento de la familia que un día huyó. En la cocina de carbón que gobernaba la mujer diligente, revolviendo el puchero, poniendo a calentar la plancha de hierro, preparando el potaje y el gofio escaldado, en las barricas donde guardaban con sal la carne tras la matazón, en la talla con culantrillos donde ponían el agua a refrescar. La casa asoma sobre tantos fantasmas del pasado, junto al viejo drago, cerca del molino, sus doce palos romos, despojados de las telas que los hacían girar. La contemplo sobre la ladera entre declives, rodeada de frutales que dejaron de injertarse hace mucho, aunque su floración es todavía un espectáculo. En las medianías que casi caen a pico sobre el mar todavía se ven mansiones solariegas con esqueletos de balcones, paredes de piedra revestida de cal, las compran los extranjeros. Algunos artesanos y hippies trotamundos han restaurado el edificio tradicional de la tahona, el viejo molino reconvertido en punto de venta de recuerdos. En las bajadas a la costa y en las subidas a la cumbre resisten otras con sus cubiertas de paja, por donde en tiempo de los viejos hubo nacientes, por encima del despeñadero y del rugido del mar en los roques, los tablones de madera, a dos aguas, los terrenos invadidos por la maleza. Y los tejados comidos por los bejeques, y las nubes que adoptan formas caprichosas, como si fueran naves espaciales siempre marchando hacia el horizonte.

      Sobreviven los abrevaderos igual que las cuevas en las que se han establecido las comunas; en ellas los chicos y las chicas extranjeras visten de manera descuidada, aparentan poca higiene, no tienen inconveniente en atrapar gallinas que vagabundean por los barrancos como si no tuvieran dueño ni dejan de alimentarse de frutales que –pese al abandono– todavía son capaces de dar regalos al caminante. Dicen que viven todos mesturados, como si mismamente fuesen un rebaño de cabras con machos cabríos. Mas cuando aquellas parejas se aplicaron a hacer reparaciones las edificaciones revivieron, agradecidas, hasta la fuente cercana que se había secado tiempo atrás volvió a dar un hilillo de agua transparente. Pero el hombre de la boina negra anunció que cualquier día habría desgracias: un rayo como el que había matado a su abuelo, una seca de muchos años, un diluvio que borraría los caminos y arrastraría por las barranqueras cabritos recién nacidos; porque los humanos son codiciosos, le fueron arrebatando al agua sus salidas hacia el mar y cuando se encoleriza es cortante como un hacha. Además, las cabañuelas venían revueltas; la luna aparecía tintada de rojo como el Viernes en que crucificaron a Cristo; volverían las langostas del desierto que devoran el verde, y fuegos cuyas brasas prenderán en la pinocha. Vagan perros sin dueño, pocos viejos permanecen en la comarca pero la casa resiste como piedra inexpugnable, porque en realidad ha aprendido a sobrevivir igual que un Ave Fénix, dispuesta a renacer si le conceden un poco de cariño. 

viernes, 6 de julio de 2018

Valente, visto por el italiano Stefano Pradel (entrevista de Samir Delgado)


-Con su trabajo “Vértigo de las cenizas: estética del fragmento en José Ángel Valente” ha recibido recientemente el Premio Internacional de Investigación Gerardo Diego 2018 en España. Su dedicación al hispanismo desde la universidad italiana ha marcado un referente para seguir tendiendo puentes entre ambos países desde el plano literario. Y justamente a través del poeta gallego que tras su muerte hace casi dos décadas representa una cima para la literatura europea ¿Cuál fue el origen de su acercamiento al autor de libros como Al dios del lugar o Fragmentos de un libro futuro?
-Como muchos de mi generación, empecé mi carrera universitaria sin una idea precisa de lo que iba a hacer luego (o incluso durante). En ese entonces solía leer muchas cosas distintas para satisfacer, simplemente, mis pocos pero intensos flechazos de lector a veces ingenuo. Poesía clásica de Japón y China, sobre todo, pero también mucha literatura breve (cuentos, aforismos, novelas breves). En este sentido, mi primera aproximación a lo fragmentario, y también la que me marcó de forma más contundente, se debe a William S. Burroughs y su Naked Lunch. Valente llegó más tarde, a finales del primer ciclo de mi carrera, gracias a la labor del Prof. Pietro Taravacci (catedrático de literatura española en la Università degli Studi di Trento), que en ese entonces estaba ultimando la primera antología valentiana en italiano, Per isole remote. (Poesie 1953-2000). El Prof. Taravacci me acercó con sincera pasión a Valente, guiándome y ofreciéndome los instrumentos críticos necesarios para penetrar la complejidad de un poeta que me cautivó enseguida. Y este empeño hacia la figura de Valente, que seguimos compartiendo estrechamente al día de hoy, no parece querer agotarse en vista del futuro. En un principio quedé fascinado por la poesía de su madurez, en particular No amanece el cantor y Fragmentos de un libro futuro, que me resultaba extremadamente enigmática y a la vez transparente y se acercaba considerablemente a mi forma de sentir el mundo. Esa condensación de la belleza como forma de sanear la melancolía, pero también la percepción de la labor artística como forma de anticipar y aceptar la muerte, que no había encontrado aún en otros autores. A esto hay que añadirle la escritura ensayística, que me desveló la figura de un intelectual, y de su mundo, que tiene poco análogos por riqueza, profundidad e intuición, coherente en sí mismo a pesar de tener intereses tan heterogéneos, lo cual me permitió centrar también mis intereses y adquirir cierta actitud hacia el texto poético.
-El concepto de lo fragmentario, el margen y los bordes, se han constituido en un espacio paradigmático para afrontar la comprensión del mundo de hoy en el que reina la incertidumbre para todos los ámbitos de la vida social. Desde la obra monumental del Libro de los Pasajes parisinos de Walter Benjamin hay en el método del montaje una forma suculenta de acercarse a la verdad histórica de la ciudad y la vida moderna. ¿De qué modo leyó a un poeta transfronterizo como José Ángel Valente, cuya travesía vital oscila entre lugares tan dispares como Almería o Ginebra? 
Valente, con su propia vivencia personal derivada del exilio, se coloca más allá de cualquier frontera, como usted destaca cuando dice “transfronterizo”, en un ámbito más bien Europeo en sentido amplio, que es propio de autores como Celan y Jabés, que él tanto amaba. El ‘no lugar’ del exilio, ese sentimiento compartido de desarraigo, se convierte en espacio de diálogo y comunión. En ese sentido, yo creo, habría que ver su afán de re-construir una tradición poética transnacional y transhistórica, como forma de oponerse a ciertas ideologías que reclaman ilícitamente posesión sobre algo, en este caso el arte y el lenguaje, que por su propia definición se niega rotundamente a ser poseído. Valente nos enseña que el lugar propio de la poesía es el lenguaje, y que el lenguaje, por ende, es el único lugar al cual puede pertenecer el poeta. En esto, lo fragmentario surge como forma privilegiada para reconciliar de manera -si se me permita la aparente paradoja- unitaria un pensamiento poético tan amplio como complejo y, en cierto sentido, asistemático. El fragmento supone una pérdida esencial, la ausencia de algo (de ahí que también el fragmento sea, intrínsecamente, siempre plural), y también, por su derivación genética, la memoria de un origen hacia el cual tiende incesantemente. En esta tensión hacia lo invisible y lo ausente, el fragmento instaura relaciones abiertas con todo lo que le rodea, por complementariedad, variación u oposición, señalando constantemente lo que se encuentra, inasible, fuera del alcance del lenguaje y de la razón. También habría que decir que la fragmentariedad, así como se concibe y desarrolla partir de los Románticos, es un objeto que se escapa de toda definición que no sea por vía negativa. A pesar de nuestros esfuerzos teóricos, mantiene inalterada su enigmaticidad y su radical oposición a lo sistemático, frontera última de la subversión en contra de lo que se estanca y muere, algo que me parecía ser una clave de lectura adecuada para un poeta que encarna en su escritura estos mismos valores.
-El poeta gallego aludió en sus textos ensayísticos al valor primordial del lenguaje para la condición humana, recuerdo en particular algún pasaje donde habla del jardín edénico y el surgimiento del lenguaje como acto fundacional, en el “Elogio del Calígrafo”. Siendo un estudioso de la obra de Valente ¿puede el lector de hoy -en español o cualquier otro idioma- encontrar en su corpus poético algún secreto, algo desconocido, que devuelva en plena globalización de la banalidad y el espectáculo aquella pasión por la mística y la aspiración de trascendencia que ha caracterizado su legado literario?
El tema de lo místico y de lo trascendente en Valente es, a mi ver, algo delicado y que puede, potencialmente, llevarnos a una lectura errata de su labor poética. Desconozco, naturalmente, cuales hubieran podido ser sus motivaciones más íntimas y profundas a la hora de atender, con tanta pasión y cuidado, a las obras de San Juan o de Santa Teresa, figuras que sabemos tener un peso fundamental sobre su trayectoria artística. Sin embargo, muchas veces se tacha la escritura valentiana de “misticismo”, quedándose quizás en la superficie de lo que realmente es su poesía. Desde una postura crítica, creo que su originalidad reside precisamente en haber encontrado puntos de convergencias con las literaturas místicas en el lenguaje, y haber trasladado esas mismas preocupaciones al ámbito de lo propiamente poético como forma de ver y experimentar el mundo como pura inmanencia. Por eso algunos hablan de “materialismo espiritualizado” como forma de rescatar y elevar lo matérico aboliendo esas supuestas dualidades que están muy enraizadas en nuestra cultura. En este sentido, lo erótico, que aparece ya en la poesía de madurez, encarnaría un punto donde convergen, sin contradicciones, su afán espiritual y su quehacer estético. Personalmente creo (pero en esto quizás sea yo quién esté desviado por inefables motivaciones personales) que, en definitiva, los lectores de cualquier idioma o cultura pueden encontrar, en la obra de Valente, una forma de pensar y aceptar lo inevitable de la muerte, para llegar, a través de la belleza, a una visión más auténtica del mundo y de la vida. De ahí que el acto de nombrar, tan central en la narración bíblica, sea un acto fundacional de la realidad y del hombre mismo. Lo que nos advierte Valente, en este sentido, es que precisamente por la capacidad de fundación y renovación del mundo y del individuo que tiene la palabra poética, no hay que permitir, bajo ningún concepto, que el lenguaje sea trivializado, rebajado en su potencialidad de re-descubrir la realidad y manipulado ideológicamente por el poder. Hoy en día, leer y practicar este tipo de poesía es un acto necesario de rebeldía y resistencia frente a las barbaries que nos rodean.
-Y también el arte estuvo muy presente en la configuración de la obra poética de José Ángel Valente. Todavía se pueden encontrar reliquias con poemas suyos y obras originales de artistas como Saura o Tàpies, una faceta que lo vinculó con otros autores como el poeta canario Andrés Sánchez Robayna ¿Qué papel juega el trasfondo de las relaciones entre el arte y la poesía en su vocación para investigar sobre otros autores españoles como Antonio Gamoneda? Muchas gracias
Creo que, en la trayectoria de Valente, en su búsqueda incesante de una “palabra matérica”, el acercamiento y el interés hacia las artes plásticas y a la música fuera algo connatural a su visión del acto creador. El arte, en todas sus expresiones, es gestación y nacimiento, es esperanza de nueva vida. Es también convertir lo intangible y a veces efímero del pensamiento en materia perdurable que podamos leer, tocar y compartir. Crear significa también sacrificarse a uno mismo, aprender a apartarse para que algo distinto pueda adquirir autonomía, algo que, a partir de su nacimiento, ya no nos pertenece. La palabra poética, en este sentido, no es distinta a los colores de Tàpies o al acero de Chillida, se convierte en fenómenos físicos tangibles (la vibración de la voz, la tinta sobre la página), reclamando, en su manifestación matérica, no sólo su alteridad, sino también la posibilidad de ser explorada sensiblemente. Esta atracción hacia las artes es algo que aúna, aunque bajo distintas premisas, muchos poetas españoles de la segunda mitad del siglo XX, rompiendo un poco esa compartimentación generacional que a veces se usa de forma impropia. Gamoneda, por ejemplo, cuya formación temprana mucho debe a la frecuentación de las artes plásticas, tiene exquisitez y sensibilidad a la hora de dialogar con materias distintas a la verbal, sobre todo con la música. Creo que su propia manera de entender la poesía y su relación con el mundo requiere este reconocimiento de una comunidad universal de creadores. Su atención por el ritmo y la sonoridad de la palabra poética (además de remitir a una precisa tradición que es seminal en Mallarmé), resulta parte integrante en la constitución de un hondo sistema simbólico que no deja de sorprender y emocionar. Acercarme a su obra bajo esta premisa crítica será para mí un reto a la vez que un placer, y espero me permita entender mejor una de las mayores voces líricas de nuestra contemporaneidad. 
  
(Texto enviado por Samir Delgado)

lunes, 2 de julio de 2018

La Manada, negocio para las televisiones


Dentro de la sucesión de acontecimientos contradictorios y sorprendentes que aparecen un día sí y otro también en la vida nacional, la salida de prisión de los cinco miembros de La Manada ha vuelto a irritar a una buena parte de la sociedad. Pero más nos irritaremos cuando a estos imbéciles los veamos en los programas de máxima audiencia de las televisiones, en vivo y en directo, con los tertulianos de aquí y de allá, ganando todos sus buenos dineros, los patrocinadores, los presentadores, los susodichos infames. Vivimos en una sociedad exhibicionista que busca y premia el morbo, lo importante es divulgar las miserias de cada cual, cuanto más intensa es la descripción resulta mucho mejor, más vendible, más atractiva. Lo hemos contemplado en ocasiones similares: la basura mediática es un volcán que lo arrasa con todo, por eso hay programas especiales, explotación de emociones y sentimientos, aprovechamiento de la tragedia, ración cotidiana de carnaza televisiva, incidencias sexuales, episodios de violencia, rumores y cuchicheos, presuntas infidelidades de esta con el de más allá, devaneos de los famosos, tonterías de las supuestas celebridades. En definitiva: todo vale con tal de conseguir audiencias. No existe en nuestro país un código ético audiovisual, por ello todo está autorizado. Lo que hace Berlusconi en España no puede acometerlo en sus televisiones de Italia, pero aquí todos contentos. ¿No debe haber ciertos límites en lo que se emite o se publica?
No es de extrañar que con la glorificación de los cinco surjan docenas de imitadores, entusiastas componentes de Nuevas Manadas, que pongan en práctica el deseo de salir en los telediarios, aprovechando la sensación de impunidad que algunos juristas transmiten más de una vez con sus caprichosas decisiones; como buenos partícipes del espíritu del nuevo siglo a estos jóvenes vándalos les gusta que los vean, incluso que les admiren, les gusta pregonar sus hazañas, por eso graban sus acciones en vídeo, por eso las difunden entre sus amistades y público en general, puesto que las interpretan como heroicidades, nuevas manadas dispuestas a acorralar a quienes se pongan por delante. Vendrán pronto unos nuevos sanfermines, vendrán nuevas hogueras de San Juan, vendrán fiestas patronales con mucho alcohol por medio, el caldo de cultivo. Decíamos en otra ocasión que aquí se dictan resoluciones que aparentemente están contra el sentido común, contra la lógica, contra la apreciación de la sociedad. Somos el País del Nunca Jamás, en el que una región exige discutir de igual a igual con el Estado su propuesta de crear una república soberana, somos el país con  una legislación confusa y obsoleta en el que los jueces tanto pueden dictar un veredicto blanco como aprobar un veredicto negro.
El Gobierno manifestó su desasosiego por la decisión judicial, y los colectivos feministas no se hicieron esperar. Incluso el Consejo General de la Abogacía expresó que la decisión ha sido motivo de grave inquietud; lo más perjudicial es el mensaje que esta decisión lanza hacia las mujeres. Con todo este panorama, la víctima de los hechos ha escrito una carta a una presentadora de Tele 5 para alzar la voz y llamar a la ciudadanía a denunciar las violaciones y así evitar que los delincuentes salgan victoriosos. “No os quedéis callados. Porque si lo hacéis, les estáis dejando ganar a ellos”, dice el escrito, y anima a las víctimas a explicar lo sucedido, “a un amigo, a un familiar, a un policía… Se puede salir. Pensaréis que no tenéis fuerzas para luchar, pero os sorprendería saber la fuerza que tenemos los seres humanos.” Para Amalia Fernández, presidenta de la asociación de Mujeres Juristas Themis, el mensaje de la puesta en libertad es lamentable. Porque estos sujetos se vanagloriarán de su actuación y la respuesta que van a tener. Las víctimas de agresiones similares darán un paso atrás, no se atreverán a denunciar. Y desde la Fundación Mujeres se estima que la decisión del ilustre tribunal refuerza la apariencia de impunidad, y ello perjudica a la seguridad y la libertad sexual de las mujeres en nuestro país.
Para nuestra sorpresa, en una cena con amigos en nuestra casa una autoridad de la Audiencia de Las Palmas manifestó que, de acuerdo con lo que consta en el proceso, las pruebas obtenidas, las declaraciones, las fotos, los vídeos, etc. puede estimarse que no hubo violación y que, por tanto, la sentencia debería inclinarse más por la absolución que por la condena. Claro que es difícil imaginar que cinco hombres corpulentos introduzcan a una chica en un portal por su propia voluntad, y que esta acepte encantada participar en sus rituales. Estos análisis, tan polémicos, nos llamaron la atención. Algunos pueden argumentar que la mayor parte de los ciudadanos no tengamos suficientes elementos de juicio, desconocemos el contenido del proceso judicial, y desde esta óptica puede estimarse que todo el mundo habla pero sin basarse en pruebas ni en testimonios, simplemente por lo que dicen los protagonistas o los medios de comunicación. Desde este punto de vista, se habla por hablar, sin conocimiento de causa. Lo que también está claro es que, pese a deficiencias y errores, hay que respetar la división de poderes. No en vano el poder judicial es esencial para una convivencia democrática.
En apariencia, hay jueces que llevan a las sentencias sus prejuicios, incluso sus criterios machistas. Falta perspectiva, las reglas del juego son pérfidas, perpetúan las discriminaciones, el patriarcado del antiguo régimen, es decir, de la dictadura. Se ignora el papel que la mujer está desempeñando en el nuevo siglo, su lucha por la igualdad, por afirmarse en un entorno hostil. La Justicia en nuestro país es con frecuencia injusta, por lenta, por ineficaz, por favorecer a los que tienen más medios, por esconder a los perversos, por ser caprichosa. Cierto que la culpa también es de la legislación obsoleta, ese Código Penal remendado con parches, en el cual sería urgente hacer asomar la nueva mentalidad sobre el papel de la mujer. Tenemos democracia pero la transición no ha llegado a la Justicia por falta de recursos humanos, por falta de medios técnicos, por falta de personal especializado, por una legislación que hereda el espíritu antiguo. Además, tenemos un sistema penitenciario con tendencia a poner en la calle a los culpables cuando apenas han cumplido una pequeña parte de la condena, si estaban condenados a nueve años de prisión y solo habían cumplido dos es inadmisible lo sucedido. Hay quienes pensamos que los presuntos culpables tienen muchos beneficios, y las víctimas en general son poco apreciadas.