martes, 21 de febrero de 2017

¿Qué es Fetasa? ¿Qué es lo Fetasiano?



José Antonio Padrón (síntesis de su ensayo Lo Fetasiano)
 
Fetasa es la condensación de una experiencia vivida. Los fetasianos son individuos que por diversos azares entraron en contacto, y que a pesar de sus acusadas diferencias se confesaron haber presentido o estar bajo el dominio de una realidad que rebasaba absolutamente lo humano, que hacía sentir su presencia envolvente en la isla. Frente a esa realidad, todo lo social, el propio yo y sus avatares carecían de importancia. Y como todo misterio, el misterio de Fetasa no podía ser pensado, sólo sentido, vivido desde una lejanía no humana. Este es el punto inicial y final de la búsqueda fetasiana, el itinerario en la indagación de lo absoluto. Durante años, esa experiencia metafísica fue el centro de apasionadas discusiones. Así, en esta búsqueda, irá surgiendo el hombre fetasiano, ese animal insecurum, sin metas, ese homo viator impulsado y perseguido por una realidad ensombrecida y deslumbrante, que descubre por breves momentos la cara oculta de lo infinito.
Antes de iniciar su ruta, los fetasianos tuvieron clara conciencia de la aguda crisis imperante en el tiempo que les tocó vivir. Ninguna de las concepciones filosóficas, religiosas o políticas eran válidas. Las sentían como peso inerte, ya agónico o muerto. En contra de lo que se suele pensar, los fetasianos no tomaron como punto de partida una posición irracionalista. Pero tampoco renunciaron de antemano a ninguno de los posibles instrumentos no ortodoxos de indagación metafísica; los sentimientos, lo onírico, la fantasía, la alucinación y aun el absurdo, todos los superadores de la inercia de los hechos podrían quizá desvelar profundidades a las que no alcanzara la pura razón. Por otra parte, los fetasianos, como los gnósticos, tenían una acusada sensibilidad, previa a cualquier razonamiento, de la limitación y de la insuficiencia de todo lo humano. Por eso miraban como patéticos y casi infantiles los esfuerzos del hombre actual de ser lo que no es: alguien poseedor de un sentido inmanente. De ahí su valoración de lo demoníaco en su sentido clásico, sin resonancias románticas, como la insuficiencia del acontecer en la base misma de la vida. Aquella intuición fundamental que los unió, junto con estos supuestos inciertos, estuvo siempre presente en la búsqueda de los fetasianos por trascender la condición humana. Un proceso complejo y contradictorio, una nada volviendo a rehacerse como trayectoria sin móvil. Las etapas de esta búsqueda en su dimensión angustiosa y de oscura fascinación están ahí, en Fetasa y en Altos crecen los cardos. Años después, una vez vencidos los terrores primitivos, Arozarena con su Cerveza de grano rojo dará la otra cara de Fetasa, la nueva visión con sabor a paraíso siempre presente perdido, las setenta caras de la Escritura, la realidad poliédrica de giro lento atornasolado.
Para indagar en ese núcleo de intuición numinosa era necesario abrirse a una nueva visión, a una perspectiva no humana, donde el hombre quedara supeditado al misterio envolvente. En este aspecto es significativo la atención de Isaac de Vega por la crisis en los fundamentos de las ciencias ejemplares (Física, Matemáticas y Lógica), en cuanto suponían romper con el reino inexorable de la causalidad; su interés por la Botánica, su entrega a la pesca nocturna en alta mar como una inmersión en lo abisal. Y también Rafael Arozarena con sus trabajos entomológicos, su especial predilección por la Geología, estudioso de Jakov von Ueküll, biólogo que elimina el punto de vista antropocéntrico en los estudios, zoológicos y lo sustituye por el propio de cada especie animal, su Umwelt. En ambos escritores, el estudio de estos campos no obedecía a un puro y múltiple interés científico. Se perseguía otra finalidad, la primordial: iniciar la ruptura de la hegemonía humana.
La sospecha de la insuficiencia o de la invalidez de todas las concepciones anteriores llevó a los fetasianos, no a negar, sino a excluir lo histórico y lo social, a renunciar a todo lo que el hombre sabe o cree saber, a las miras prácticas, a la experiencia vivida; a distanciarse al máximo de todos los valores, sentimientos y deseos, aun los más naturales. Y lo que era más decisivo: a desprenderse del propio yo como sujeto psico-físico y existencial. Había que prescindir de todas las categorías y relaciones científicas, lógicas, históricas, filosóficas, religiosas. Era necesario llevar a cabo una limpieza total, despojar de los velos a la realidad, eliminar los sedimentos de interpretaciones -en el fondo tranquilizadores y salvíficos- depositados durante siglos y con los que se ha ido recubriendo a las cosas y a nosotros mismos. Así, sin proyecciones extrínsecas, ¿cómo se revelaría el universo a un yo, no ya sujeto histórico ni existencial, sino foco especular de la desnuda realidad in su pureza original? ¿Surgiría una nueva forma de "estar" en el mundo, una nueva sensibilidad?
Si se traduce a lenguaje filosófico esta labor radical de expurgación que pretendían realizar los fetasianos, se evidencian analogías con la epojé fenomenológica. Sin embargo, también se acusan diferencias notables en los objetivos que se persiguen y en las formas de realizar la reducción. La fenomenología pretende constituirse en una ciencia descriptiva de las vivencias tal como se presentan de inmediato a la conciencia pura. En oposición a la creencia natural de que los fenómenos corresponden a objetos externos, la fenomenología deja en suspenso la realidad del mundo exterior y la reduce a la totalidad de lo que aparece, de lo inmediatamente dado a la conciencia. Y nada más. Este es el principio fundamental de la fenomenología: No trascender, no ir más allá, de lo inmediato dado a la conciencia y tal como es dado. Consecuentemente, la reducción fenomenológica supone el paso previo para la renuncia a toda metafísica. Por el contrario, la reducción fetasiana es la etapa inicial de la búsqueda consciente de una nueva metafísica que sólo aspira, en expresión evangélica, a perder la vida para encontrarla. Para los fetasianos no se trata tanto de poner entre paréntesis la realidad, sino de purificarla, de despojarla de los disfraces con que el hombre la ha encubierto, abriendo así las puertas de la percepción a la verdadera realidad descontaminada de lo humano.
Tanto la epojé fenomenológica como la reducción fetasiana son relativamente fáciles de enunciar, pero prácticamente imposibles de llevarlas a cabo con toda su pureza. Para irse aproximando a sus radicales exigencias se requiere un largo y riguroso aprendizaje, o estar ya en una determinada "situación". A este respecto creo que pudiera resultar esclarecedor comparar la reducción -fenomenológica de Sartre, tal como se muestra en La Náusea, con la reducción fetasiana. En primer lugar, la situación existencial que hace proclive a la reducción. Roquentin, el protagonista de La Náusea, se encuentra en una estado de falta de interés, de desasimiento del propio ser. En Fetasa, en cambio, Ramón comienza sus avatares viviendo su agonía o su muerte. De aquí parten los fetasianos para iniciar su reducción: vivir imaginativamente la propia muerte. Un tema fundamental del existencialismo, la muerte, la propia muerte. El existencialismo y los fetasianos desmienten la máxima de Rouchefoucauld de que el hombre no puede mirar de frente ni al sol ni a la muerte. Para Heidegger la muerte es la estructura misma de la vida humana. El hombre es ser-parala-muerte (Zein zum tode). La plenitud del Dasein, su autenticidad y el dominio de lo intramundano no se alcanzan eludiendo la idea de la muerte, sino asumiendo y experimentando su ser-para-la-muerte, su propia muerteM. Sartre mantiene una posición diametralmente opuesta( Según él, Heidegger
ha cometido el error de identificar muerte con finitud. Pero " la muerte es un puro hecho, como el nacimiento; nos viene desde fuera y nos transforma en afuera". Sartre afirma el carácter heterogéneo que tiene la muerte para el hombre. Es un hecho contingente que pertenece a la pura facticidad. No forma parte, como la finitud, de la estructura ontológica del ser-para-sí. De ahí que en La Náusea no intervenga la muerte en el proceso de reducción fenomenológica y que se parta del estado de desasimiento.
La búsqueda fetasiana deja en suspenso la cuestión de si la propia muerte forma parte de la estructura ontológica del hombre. Sin embargo, la muerte, con el miedo que suscita y que engendra el tenaz aferramiento a la vida, con el vacío atroz que provoca al derrumbar y dejar sin sentido todo proyecto humano, hace que sea uno de los elementos más fuertemente encubridores y deformadores de la realidad. Es la razón oculta de muchas idolatrías, de muchas doctrinas salvadoras. El miedo a la muerte y sus subterráneas ramificaciones están tan enraizados en el hombre que no basta colocarlos entre paréntesis para efectuar una eficaz reducción. Por esto se consideró que lo más efectivo, aceptando el riesgo de una reducción no rigurosa, era asumir la muerte, vivir imaginativamente la propia muerte en sus posibles dimensiones. Con ello se perseguía un triple objetivo: 1) emplear un método activo y enérgico para eliminar el miedo a la muerte y sus implicaciones; 2) iniciar un descentramiento del yo; 3) sembrar un núcleo de dinamismo interno para la metamorfosis en la búsqueda de lo absoluto. Ahora bien, hay que resaltar que no se pretende que el aspirante a fetasiano descubra su individualidad a través de su propio speculum moros, sino precisamente lo contrario, que,,¡va imaginativamente los aspectos de su muerte -aunque sean entré sí contradictorios= que lo descentren y lo alejen de su yo. Sin traducir estas vivencias en una afirmación de inmortálidad personal, pero tampoco sin ahogar el enigma de la muerte dentro de la marcha del devenir del mundo. Vivir la propia muerte como lo heterogéneo con el hombre, que exige plenitud y no despeñarse en la nada; vivirla como el perecer de aquello que está destinado a la vida; vivirla como Hegel, para quien toda finitud pide ser negada, y toda particularidad pide ser universalizada. Vivir la propia muerte como una trayectoria hacia lo totalmente distinto; asistir a la muerte de lo que no es esencial; revivir la muerte de lo que ha sido, la muerte del pasado; sufrir la pasión dionisíaca vida-muerte-resurrección, los tres momentos del misterio. Vivir la muerte con sabor de añejos latines, como el término del status viatoris. El paso de una a otra condición, la muerte iniciática, a la vida por la muerte, retornando al caos, y luego, lentamente, iniciar la marcha a través de profundas tinieblas, allí donde se funde lo real con lo imaginario, allí donde el hombre gastado se va desvaneciendo y comienza a germinar entre las sombras el vencedor definitivo de la vida y de la muerte.
El instalarse y vivir la propia muerte descentrada del yo no sólo cuestiona el ser en su totalidad, sino que lleva a eliminar la creencia en la realidad ontológica de la historia. Se ve el vano esfuerzo del hombre por justificar su existencia extrayendo de la historia el sentido de la vida humana. La historia, el último disfraz del dios ya muerto, es una fuente de idolatrías, de inferiores terrores y ansiedades. La reducción de la historia la viven los fetasianos como la liberación de una pesadilla encadenante. Sartre, que en el fondo era un moralista, acabará como otros encadenado a la historia y a la humana responsabilidad.
También hay que terminar de forma radical con el asfixiante imperialismo de lo social y de lo político. No todo es política. Las dimensiones más esenciales del hombre son ajenas a la política. Así los otros quedaron consagrados a fines superiores y benéficos, mientras que los fetasianos optaron por entretener sus existencias en tareas más humildes y azarosas.
Ninguna de las dos, la reducción sartreana y la fetasiana operan en el vacío. La Náusea se desarrolla en un medio urbano continental; Fetasa, en el entorno de la isla. Lugares que no son simples escenarios donde acontece la peripecia metafísica. Han sido previamente "alterados", reducidos. El medio urbano ha quedado restringido a una oscura ciudad de provincias, Bouville, con unos personajes de vida apagada, sin horizontes. En su estudio sobre Sartre, R M. Albéres (señala como una de las características de La Náusea la ausencia total de sentido cósmico; si aparecen paisajes son fugitivos, como objetos de conciencia. En efecto, Sartre sólo describe al hombre encerrado en su conciencia humana, aunque en fase de desasimiento. Por otra parte, la reducción del medio urbano llega en La Náusea hasta la clausura provinciana de Bouville. En Fetasa será justamente lo contrario. Lo cósmico satura toda la narración. La isla, reducida, despojada de lo humano y de sus tópicos atributos -paraíso o infiernono se cierra sobre sí misma sino que se abre a un universo puro, no humano y primario, que provocará terror pero también cósmica efusión. "Así la encontré yo. Estéril y abrupta. Seca. Nadie vive en ella sino yo, y ya es mía para siempre". Esta reducción fetasiana de la isla, eliminando todo lo humano, lo expresa de forma inequívoca Arozarena en Altos crecen los cardos:
 
Esta isla vacía de hombres y mujeres,
de amigos y enemigos y de humanas pasiones,
isla sin argumento limpia de corazón, de volcanes extintos, hecha para el árbol, para el pez, para el ave.

"Fetasa" no es una religión, pero en Fetasa hay arcanos componentes de una experiencia religiosa primaria ya descritos por los estudiosos de la fenomenología de la religión. En Fetasa el universo irradia poder, el poder de lo ganz andere, de lo absolutamente otro, de lo absolutamente inaccesible. Su poder se hace sentir sobre el hombre como mysterium tremendum, que provoca estupor y pavor, el deima panikon, el terror pánico de los griegos, ese temor a lo sagrado del que hablan Frazer y Freud. Un poder -el Poder- como fuerza absoluta, omnipresente y arbitraria. Frente al mysterium tremendum el hombre está totalmente inerme, en el más total de los desamparos, en la más absoluta indefensión. Sólo cabe implorar o huir. Se desata el delirio de la huida. El hombre se siente esclavo perseguido sin saber por quién. Huir siempre perseguido. Una huida imposible. Porque lo ganz andere trasciende este mundo, pero siempre deja sentir su inexorable presencia. En Fetasa, Juarl advierte a Ramón: "aunque consiga marcharse, que es imposible, volverá, fatalmente, atraído por una energía insoslayable. Volverá solo, sin que lo traigan". Sí, volverá porque el mysterium tremendum, a pesar del pavor que provoca su omnipresencia, es también mysterium fascinans, hace oír su fascinante llamada imponiendo al hombre una tarea absoluta. Es la búsqueda fetasiana. Esa búsqueda en la isla y a través de la isla -el Universo- donde las hierofanías se manifiestan con todo su entenebrecido esplendor.

Hoy, homenajes a Rafael Arozarena en el Día de las Letras Canarias


El Ejecutivo canario rendirá homenaje este martes, 21 de febrero, al escritor y poeta Rafael Arozarena, protagonista de las Letras Canarias 2017, un acto que tendrá lugar en la sede de Presidencia del Gobierno en Santa Cruz de Tenerife.
Fernando Clavijo presidirá el homenaje institucional que tendrá su réplica en la sede de Presidencia del Gobierno en Las Palmas de Gran Canaria el jueves a las 11.00. Junto al presidente estarán las consejeras de Turismo, Cultura y Deportes, y Educación y Universidades, Mariate Lorenzo y Soledad Monzón, así como otros representantes institucionales, académicos, de entidades culturales y de la familia del autor.
Tras las intervenciones institucionales, serán protagonistas los alumnos del IES La Laboral, que llevarán a cabo una representación teatral, así como una actuación musical inspirada en Arozarena, a cargo del grupo Tesitura. Además, se realizarán diversos talleres educativos.
El Gobierno de Canarias ha instituido desde 2006 la celebración del Día de las Letras Canarias, que se realiza cada 21 de febrero. La elección de este efeméride como fecha conmemorativa obedece a que ese mismo día del año 1813 tuvo lugar el fallecimiento de José de Viera y Clavijo, que constituye un claro exponente de las letras canarias. Cada año, además de a la figura del polígrafo ilustrado, se le dedica un homenaje especial a un autor, cuyos méritos la comunidad canaria desea poner de relieve, fomentando el conocimiento de su vida y obra, a la vez que el fomento lector entre los diversos sectores de la población.
Homenaje a un fetasiano
En la edición 2017 se ha propuesto por parte de la Consejería Turismo, Cultura y Deportes dedicar las Letras Canarias a Rafael Arozarena Doblado (4 de abril de 1923-30 de septiembre de 2009). Prosista, pero ante todo poeta, perteneció al grupo denominado fetasiano, con Isaac de Vega, José Antonio Padrón y Antonio Bermejo.
Autor de Mararía, la más conocida de sus novelas y una de las obras más importantes de la narrativa canaria contemporánea, obtuvo con Isaac de Vega el Premio Canarias de Literatura en 1988. Por otra parte, también hay que destacar su faceta de naturalista, estrechamente conectada con la de literato, siendo la interpretación de la naturaleza parte de su esencia creadora.
Arozarena fue narrador, pero ante todo siempre se consideró a sí mismo poeta, actividad a la que dedicó gran parte de su vida, desde sus primeras publicaciones aparecidas en prensa hasta los últimos años de su existencia. La escritura, la naturaleza, la pintura se entrelazan en su ideario creativo. Aunque desde distintos enfoques y soluciones, los fetasianos indagaron sobre la esencia del hombre, buscando los enigmas de la propia existencia desde el microcosmos insular. Arozarena convirtió su vida, a través de la poesía, en una experiencia mágica de investigación de sus propios sentidos.
Dentro de las acciones a realizar se encuentra la publicación de una antología poética, cuya selección y estudio crítico lo firma el catedrático de la Universidad de La Laguna, Rafael Padrón, con el título Los hechizos de un poeta, y una revista divulgativa para su distribución en centros de enseñanza y otros colectivos que tiene como principal objetivo acercar la vida y obra de Rafael Arozarena a las nuevas generaciones, con varios artículos firmados por especialistas. También está planeada una exposición itinerante que divulgue sus principales aportaciones a la literatura canaria y su perfil humano. La muestra visitará las bibliotecas y otros espacios en todas las islas.

lunes, 20 de febrero de 2017

De masones, Dios, ateos y agnósticos

Vivimos en el barrio erróneamente denominado El Zardo, le sobra la zeta pues Sardo con ese era el apellido de un eclesiástico originario de Cerdeña, Italia, que poseyó estos terrenos de medianías por encima de Almatriche, antiguo municipio de San Lorenzo. Y tanto en Gran Canaria como en el piso de La Palma solemos hacer cenas para tertuliar con ocho o diez comensales. Tertulias que incluyen lecturas de relatos y poemas de los presentes. En la última, con estufa, chimenea, buen Rioja e incluso aguardiente de Las Manchas, pasamos un buen rato. La cosa empezó antes de las nueve y acabó a las cinco en punto de la madrugada y a ella asistieron dos masones de distintas logias, un par de empresarias, una trabajadora social, profesoras de primaria y de enseñanza media en activo y jubiladas, y un fotógrafo argentino que ha venido huyendo del clima y la contaminación de Torrejón de Ardoz. Además estaba el escribidor que suscribe, todos en la franja de edad entre los 50 y los 70. Jóvenes viejos o viejos que, con esto del alargamiento de la esperanza de vida, se niegan a dejar de ser jóvenes, abominan del alzheimer. Entre otros temas hablamos de la radicalización de Podemos, de los conflictos del momento, de los ritos de las distintas religiones, de la mala fama de la masonería quizá porque al general Franco le negaron su ingreso y de las actitudes y/o expectativas ante eso que llamamos el más allá.
Cuando murió aquel buen alcalde que fue Juan Rodríguez Doreste, con la catedral repleta, el entonces obispo Ramón Echarren, a quien teníamos por hombre progresista, ni corto ni perezoso anunció que, puesto que el alcalde había manifestado su condición de agnóstico, no iba a realizar los tradicionales actos fúnebres. De modo que pidió que los presentes rezáramos un Padrenuestro, y ahí acabó la cosa, no sin la decepción de buena parte de los reunidos. Porque agnósticos somos quienes dudamos y no podemos afirmar ni negar la existencia de Dios. Agnóstico significa gente sin un conocimiento definitivo y taxativo de la divinidad, y es una respetable. Los agnósticos no afirmamos ni negamos a Dios, porque la idea de Dios es demasiado absoluta y en nombre su nombre se han cometido demasiadas barbaridades.
Somos un país en el cual mayoritariamente nos declaramos cristianos, ya que hemos nacido y crecido en un sistema cultural cristiano. Otra cosa es que haya muchos o pocos practicantes, que en realidad son pocos. Y es que las religiones y los códigos culturales tienen cosas irracionales. Por ejemplo los judíos y los musulmanes no pueden comer cerdo, los chinos aman la carne de perro, los indios del Amazonas comen hormigas, en Tailandia gustan los gusanos, los hindúes no pueden ingerir carne de vaca. En una ocasión un amigo uruguayo de religión judía se puso a comer jamón y yo se lo reproché, a lo que me contestó que en Tel Aviv los supermercados están repletos de jamón español. En el Génesis y en el Levítico el dios de los antiguos hebreos considera al cerdo como ser impuro, bestia contaminante. Muchos siglos más tarde también Alá reveló a su profeta Mahoma que el cerdo es horroroso. ¿Por qué las religiones y los sistemas culturales son tan poco transigentes? ¿Por qué Dios iba a estar preocupado por el cerdo si hace mucho que la enfermedad de la triquinosis está controlada?
Los masones fueron condenados por el franquismo y por el papado, aunque hay muchos masones que se confiesan cristianos. En los países protestantes hasta los reyes y los presidentes de gobierno suelen ser miembros de la masonería, por ejemplo se cree que Obama es masón grado 32 de una logia de rito escocés. Si Juan Rodríguez Doreste era agnóstico, socialista y además masón ¿acaso cabe pensar que por ello fue un mal hombre y como consecuencia ha ido a parar al infierno llameante del que nos habla la tradición? Me parece que resulta complicado aceptar la idea de un Dios cruel y vengativo, es más: si la familia de Rodríguez Doreste es una familia en la que hay creyentes ¿por qué no se le podía oficiar un funeral al modo habitual en nuestro sistema de valores? Curiosamente, el sacerdote Manuel Guerra Gómez, experto en sectas, estima que en esta sociedad relativista y laicista la masonería está infiltrada en el PSOE y el PP. Autor del libro Masonería, religión y política, estima que la infiltración de la masonería en el Partido Popular se está realizando “según lo proyectado” con el control del PP gallego, el canario y el vasco. Para él, los masones “están infiltrados en la sociedad española de forma secreta” y “gracias a eso son más eficaces porque no sabes quiénes son y si han dejado de serlo”.
El más allá es una expectativa grandilocuente, a la que sin embargo se han agarrado todas las civilizaciones. Dada nuestra debilidad, necesitamos confiar en un Ser superior que todo lo ha creado y que nos reserva una segunda oportunidad. Pero si nada es eterno, si cuando se te muere tu mascota admites que nunca jamás vas a volver a verla, si todos los seres y los objetos de este planeta son efímeros ¿es lícito pensar en que vamos a conseguir alguna forma de permanencia? Tal vez el creernos merecedores de otra vida tras la muerte nos convierta en seres demasiado pretenciosos. Las religiones prometen la resurrección, necesitamos ese consuelo por no asumir la tragedia de nuestra derrota, puesto que nacemos para morir. ¿Pero acaso la muerte es un mero tránsito, un viaje hacia otra dimensión ya que somos energía y la energía no se extingue sino que se transforma? Hubo una película titulada 21 gramos, porque supuestamente tal es la pérdida de peso corporal en el momento de la muerte, ese sería el peso del alma. Pero claro que no se ha podido probar.

Ya en plena madrugada, con el fresco que viene del Guiniguada a 12 grados, disolvimos la reunión y nos fuimos tan contentos a la cama sabiendo que no habíamos resuelto nada. Para que haya más emoción y más debate en la próxima. A fin de cuentas, los amigos son lo mejor de este mundo y es genial reunirlos de vez en cuando, poder discrepar o poder matizar opiniones recordando aquello de Sócrates: “Solo sé que no se nada y, al saber que no sé nada, algo sé; porque sé que no sé nada”. 

jueves, 16 de febrero de 2017

"Fulgor de Macedonia", lo nuevo de Justo Jorge Padrón

"Macedonia entró en mi vida como un hecho esencial, como si toda la pasión y el silencio fueran dignos de abrazarse a su sustancia de agua y fuego... Fulgor de Macedonia" creo que es un libro que sustenta una cálida visión confidencial. Ha ido creciendo de natural manera como un ser vivo, tal si fuese el árbol de un bosque interior, sin otro propósito determinado que el de mostrarnos la esencia del alma de su pueblo"
Así justifica Justo Jorge Padrón (poeta, traductor y ensayista, el autor de su muy celebrado libro Los círculos del infierno, así como de El abedul en llamas, y sus análisis sobre la poesía de Suecia, Noruega, Islanda) su vinculación con este país, del cual es originaria su esposa, Kleo.

CASA DE SKOPJE

Año tras año vuelvo a una casa de Skopje.
Recupero sus vistas azuladas
donde pastan las nubes y se abisma
mi tirante conciencia agobiadora.
Persigo los recuerdos entrevistos,
sus médanos oscuros, las hogueras
que irrumpieron con sombras y fragancias
en el oculto fondo de lo que una vez fui.

Cuando miro esa línea difusa del poniente
y la roja penumbra se confunde
con las brasas convulsas del pasado,
es incierto y cercano lo que siento,
como si contemplase la visión del futuro.

En mi sangre el asombro, la revelación súbita
de un tiempo todavía no nacido.
Entonces soy un nómada hechizado,
el pálido viajero que llega palpitante
a saber la verdad, la emoción de su enigma.
La tierra reunida es la que alcanzo
con su vaho vehemente y su frescor de rosas.
Nada en el mundo vive y se refleja
con ese puro instante detenido
en la inquietud vibrante de los ojos,
desembocando en luz, en canto sobre el aire,
para escribir la vida que tuve y que no tuve.

Así es mi corazón, un latido de música,
un vino entresoñado, la alegría terrestre.
Oiga sonar las copas de la amistad sincera,
las luces del afecto temblando en el cristal.
Y cabalgo feliz en el relámpago,
en el rojo corcel que abandona la muerte.
Y sueño y río y hablo sin saber si estoy vivo,
si habito simplemente otro nivel del tiempo.

Tal vez sea esta mano la que el cielo palpara,
para un día crear desiertos y jardines,
y añorar sin remedio un cuerpo de mujer
escribiendo sin pausa el dolor de su ausencia.
Su rumor me confunde, revive en mi memoria
intensas intemperies bajo el techo estrellado,
donde un oasis pinta su verde eternidad.

VÁSIL  (Homenaje a Vásil Filipov)

Mi suegro el partisano, corazón valeroso,
gesto cordial de cauta deferencia,
es un hombre pausado que vive en la añoranza.
En sus ojos relumbra la ilusión de un país
desangrado y deshecho por la guerra,
mas sobre cualquier cosa prevalece
ese amor vigilante, tan delicado y suyo,
que entrega sin reserva a los que elige.

Es difícil llegar a conocer
el interior de un hombre ensimismado,
sin embargo sus actos lo tornan elocuente.
Aún conserva joven su utopía.
Quiere amparar la tierra, hacerla aún vivible,
rescatarla del daño, rechazar al inicuo.
Sabe callar a tiempo. Mesurado,
con la sabiduría del escéptico,
Vásil contempla y juzga los caminos:
por eso sobrepasa las distancias
evitando las sombras del azar y el temor.

En su hogar es artista y artesano.
No hay oficio o arreglo que sus manos ignoren.
Allí está su paciencia dando color y sitio
a cada objeto, a cada sueño de la hermosura.
Y aunque devore libros y periódicos
y agarre la noticia sin que respire apenas,
el tiempo es su tesoro y siempre lo reparte
con su afable sonrisa de hombre bueno.
Con él es grato hablar. Desata la aventura
del mundo en su palabra y absortos le escuchamos
igual que si volviéramos de pronto
a ser crédulos niños ante la voz del bosque.

FÁBULA PARA DESPUÉS DE TI

Desde que te olvidaron no has vuelto a envejecer.
Pasan los días, madre, y al verte en mi memoria,
se me antojan tus ojos más verdes. Tu melena
tan rubia alcanza el límpido destello
de las tersas imágenes del sol.
Hoy puse como ayer agua limpia a tus flores.
Ya nada me vulnera ni me ofende.
Ahora soy más viejo que tú y más cansado.
También me acostumbré a conversar a solas
con mis fieles ausencias y mis nuevos dolores.
Me sigue fascinando el son de las cigarras.
Esta luz soñadora de los ojos
aún no la he perdido. Acepto estar aquí
reducido y silente y confinado
hasta que un día olvide
el camino de vuelta de los sueños,
para ser finalmente tu canción,
parte del aire, lumbre que vive en tu mirada.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Cada cual con su robot en la cama



Como dijo en su día el escritor Julio Llamazares, no es un drama que en España desaparezcan cada día dos librerías pues como contrapeso tenemos casi un millón de bares, somos un modelo para exportar. Las librerías no llegan a 5000, y hay ciudades de cien mil habitantes, como El Ejido, Almería, que ya no tienen ni una sola abierta. Tampoco es una desgracia que el periódico Cinco Días haya revelado que en nuestro país en el capítulo de ocio y cultura el mayor peso específico de gasto lo tienen los juegos de azar, por encima de todo el consumo en libros, sea de texto o no, periódicos y revistas, y también por encima de todo el gasto en educación infantil, primaria, secundaria y universitaria juntas. Las librerías y la cultura en general vienen a ser unas víctimas más de un mundo cada vez más virtual, un mundo ansioso por guasepear las veinticuatro horas del día, gente que considera el contacto físico inadecuado y por eso prefieren el mundo digital, la invasión de las tecnologías de la pseudo comunicación y la soledad de quien tiene miles de conocidos en las redes pero no tiene con quien tomarse una caña. Menos mal que por aquí ha habido y todavía hay libreros con conciencia, por ejemplo Pedro Schlueter con la pequeñísima Librería Larra de la calle Constantino, por ejemplo la librería Canaima, que acaba de recibir un premio a nivel nacional por su buena gestión, el sello de calidad del ministerio de Educación, Cultura y Deportes. Fundada por Antonio Rivero Suárez, metido en librerías desde los 14 años, emigrante a Venezuela, donde siguió defendiendo los libros. Hay libreros de la resistencia, capaces de orientar y aconsejar; librerías que se mantienen como espacio de comunicación, de valoración del denostado libro canario, ese que pocos compran porque los autores de aquí somos malísimos y no merecemos atención en la Feria del Libro, lo importante es que haya subvenciones para traer figuras de fuera, que tengan buen cachet. El progreso debe hacer cohabitar lo novísimo con lo nuevo e incluso con lo antiguo. Por eso el libro en papel está resistiendo pese a los agoreros que lo daban por muerto hace más de una década, de la misma forma que no hubo el cierre masivo de cines que se preveía. Ni la radio mató a la prensa escrita ni la televisión mató a la radio, antes bien, a la vista de la mala calidad que nos ofrece la pequeña pantalla en España la radio goza de mejor salud que nunca. Y es que si lo moderno es el griterío y la exhibición de las miserias personales en los programas basura, algunos preferimos otro tipo de ocio.

Con la invasión de la robótica que tenemos ya a la vuelta de la esquina, la felicidad será completa y ya ni siquiera hará falta buscar pareja puesto que los japoneses están diseñando unas chicas y unos chicos monísimos para quienes necesiten compañía amable. Estos humanoides tan bellos deberían llevar un dispositivo que los puede liquidar en un segundo si les da por ponerse respondones pues existe la posibilidad de que acaben pareciéndose a quienes los han diseñado, por lo tanto capaces de cultivar afectos y rencores. Supuestamente estos acompañantes no vendrán con voluntad de convertirse en esclavos de nadie, no serán unas mascotas de usar y tirar. ¿Y qué sucederá con el sexo a la manera tradicional entre humanos, qué pasará con la vida en pareja? ¿Y se podrá engendrar hijos con criaturas tan excepcionales? ¿Y habrá abogados especializados en divorcios rápidos cuando tu pareja robótica te ponga los cuernos? Ay, ay: las ciencias adelantan que es una barbaridad. Claro que en principio son la memoria y las emociones lo que nos diferencia de las máquinas. Pero ya se están ideando criaturas capaces de sentir emociones y transmitirlas, la inteligencia artificial es un sector que se desarrolla velozmente. Así en la película Yo, robot, ambientada en Chicago en 2035 los robots son la principal fuerza laboral de la especie humana, pero aparece uno de ellos capaz de matar, y mata. En la película Her, Ella, ambientada en Los Ángeles, un hombre destrozado tras una ruptura sentimental llega a enamorarse de Samantha, incorporada por Scarlett Johansson, un sistema operativo y muy atractivo.

El cerebro humano es único, tenemos una rica vida cerebral pero habría que preguntarse hacia dónde vamos cuando cultivamos el individualismo, hemos perdido los valores y solo adoramos al dinero. ¿No será que como seres insolidarios ya estamos deshumanizados, antes de que se instalen los robots en nuestras calles? Los especialistas creen que en 2050 las relaciones con estas máquinas reemplazarán a las relaciones humanas; otros piensan que solo se convertirán en una opción para personas que buscan algo diferente en su vida amorosa. El debate está servido, originará conflictos. Ya hay robots de compañía, y podría suceder que llegáramos a amar a uno que sea tranquilo, y nunca se queje. ¿Pero no acabaría siendo aburrido, no será que necesitamos discutir?

Decíamos que el progreso debe ser inclusivo, pero este propósito no se ve siempre. La lucha de las mujeres por su dignidad ha dado frutos en el mundo occidental, mucho camino queda por andar en el resto y el sheriff rubio teñido está colocando en su gobierno a personajes peliagudos. Así una Secretaria de Educación que tiene por norma básica que los niños deban llevar armas a sus centros escolares, para defenderse de los osos o para cultivar el belicismo. También entran en los proyectos de Trump el nombramiento de un Secretario de Trabajo que tuvo hamburgueserías famosas por anuncios denigrantes, en uno de ellos se aprecia una señorita ingiriendo un perro caliente como si le practicara una felación.

Para terminar, felicitemos a médicos y profesionales de la sanidad pública que resisten la ola privatizadora. Esa que me ha hecho acudir a la privada porque en consultas externas del Negrín tardan casi un año en llamar para revisar problemas de la próstata. Los hospitales públicos de aquí son los menos eficientes del país, al registrar una puntuación de 0,590 según el estudio de investigadores de la universidad de Granada y Jaén, y la Escuela Andaluza de Salud Pública. Y es que el Servicio Canario de Salud no reemplaza a los que se jubilan, no hace nuevas contrataciones, las listas de espera como en Burkina Faso.

martes, 14 de febrero de 2017

Felicidades a los que se quieren

Aunque Bauman, el de la Modernidad Líquida, habló de la crisis de la pareja tradicional, a pesar de los índices de divorcio y de todas las crisis, hay muchas parejas a las que tenemos que desearles un feliz Día de San Valentín. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2015 se produjeron en España más de 100.000 separaciones, divorcios y nulidades de matrimonios. Pero el amor sigue.
A pesar de que la cosa tiene mucho que ver con la publicidad de los grandes almacenes, el amor sigue estando de moda como una de las mejores cosas que te pueden suceder en esta vida.
¡Larga vida al amor, no solo el día 14 de febrero de cada año!

lunes, 13 de febrero de 2017

Los becarios de España quieren cobrar

Miles de estudiantes de toda España estamos ahora mismo, más de cuatro meses después de empezar el curso, sin recibir la beca que nos permite hacer frente a los gastos que conllevan los estudios universitarios y no universitarios. Y todavía peor es que hay otros tantos miles que no saben si se la han concedido o no.
Recibo comentarios de estudiantes que no pueden pagar el piso, que llevan una semana comiendo lechuga y bebiendo té, sin poder pagar las facturas básicas: luz, agua… Tenemos que cambiar esto.
El retraso de este año se hace insostenible, pues estamos a mediados de curso y aún no hemos recibido ni el cobro de la cuantía fija; lo que conlleva que la resolución y cobro de la cuantía variable se realizará a finales de curso. Estas becas son nuestro derecho y son vitales para que podamos seguir adelante. ¿Esta es la educación de excelencia que queremos conseguir en España?
Mientras tanto, siguen llegando recibos de alquiler, de luz, de agua, de internet, fotocopias y otros gastos propios de estar matriculados en unos estudios académicos. Y hay muchas familias en las que todos los miembros están en paro, con ingresos mínimos.
Además, proponemos dos cambios que ayudarían a que esto el año que viene no volviera a ocurrir:
a. El cambio de calendario académico, con la idea de poder presentar las becas en julio y empezar con las resoluciones en agosto y septiembre. De esta manera, podríamos disfrutar de la beca al principio de curso y no a mediados o finales, como actualmente; lo que no tiene ningún sentido.
b. El cambio a un nuevo sistema de becas únicamente de partes fijas (cómo se venía llevando a cabo en nuestro país hasta 2013); ingresándose todo el importe en un único pago.
Recordemos que no estamos pidiendo un capricho, es una necesidad.
Muchas gracias a todos por firmar y difundir. #SinBecaSinFuturo
Esta petición será entregada a:

domingo, 12 de febrero de 2017

Cómo envejecer sin perder la cabeza

Carlos Lázaro Roldán, médico de familia, geriatra

Quien más y quien menos a partir de cierta edad, comienza a pensar en la jubilación, se pregunta si podrá vivir a partir de esa fecha con la pensión y en muchos casos organiza los ahorros para obtener rentas complementarias con la finalidad de afrontar los últimos años con mayor calidad de vida. Pero son pocas las personas que piensan en qué hacer para mantener la mente lúcida y la independencia necesaria para realizar las actividades de la vida diaria.
A partir de este momento hay que hablar de un concepto nuevo para muchos denominado reserva cognitiva, que incluye numerosas actividades que si se practican regularmente la aumentarán. Entendemos por reserva cognitiva la discrepancia entre el daño o lesión cerebral producido por una enfermedad (p.e. alzheimer) y la presentación clínica de signos y síntomas propios de dicha enfermedad. Depende, entre otras, de la capacidad o bagaje de estímulo y actividad intelectual acumulada con el paso de los años (oficio, alfabetización, bilingüismo) y de las compensaciones en base a esta reserva que se realizan una vez comienza el daño.
¿Pero cómo actúa la reserva cognitiva? Influye en el mantenimiento de la memoria y la capacidad de ser independiente tanto física como mentalmente la mayor cantidad de años posible. Metafóricamente hablando, se podría decir que al cultivar mayor número de neuronas y conexiones entre ellas, mayor daño es necesario que avance para que se "note" la enfermedad.
¿Qué podemos hacer para incrementar la prevención? Pensemos en las actividades que en la actualidad realizamos y que podríamos añadir a nuestra forma de vida, principalmente estimulación intelectual. Está demostrado que leer, tocar un instrumento, hablar un idioma distinto al materno, llevar la contabilidad de una comunidad, el voluntariado en ONGs, ver con interés ciertos programas de TV, jugar a las cartas, ajedrez, dominó o parchís son actividades favorables.
Fíjense en algo tan sencillo caminar, imaginen que caminando vemos un coche y en décimas de segundo nuestro cerebro determina el color, el tamaño, la marca y el modelo, el número de personas viajan en su interior, si las conocemos; haciendo apreciaciones subjetivas puede convertirse en un entrenamiento cognitivo magnífico.
Sería conveniente que, desde que somos adultos, pensáramos en incrementar nuestras actividades tanto desde el punto de vista profesional como lúdico, pues sabemos gracias a técnicas de neuroimagen que la enfermedad neurodegenerativa se manifiesta bastante más tarde en personas que han tenido gran actividad mental durante su trayectoria vital.

(De www.noticanarias.com)

viernes, 10 de febrero de 2017

4 grandes poemas de Pedro Flores


EL OMBLIGO DEL MUNDO

Mientras desde el minarete
derrame el almuédano su letanía
sobre las almas de los creyentes
y en las vastas estepas de Mongolia
jinetes invulnerables al tiempo
domen caballos nacidos para el aire.

Mientras por las calles de Ginebra
la lluvia haga correr
a los pocos paseantes
y los francotiradores y los leopardos,
cada uno en su jungla,
ausculten pisadas en la hojarasca.

Mientras el Índico prenda con sal
los ojos de los recolectores de perlas
y los hombres azules
rastreen el olor del agua
envueltos en el simún.

Mientras el crepúsculo sobre el Bósforo
apague las cúpulas de Estambul
y en la selva de Paria
una endémica bruma
haga perder el norte a los siglos.

Mientras todo esto ocurra,
uno tiene que ser
un prestidigitador fantástico,
o un mentiroso muy hábil,
para poder seguir creyéndose
el ombligo del mundo.

DESTINO

Papá se casó con un traje prestado.
La noche que me concibió,
ebrio y torpe,
solo su desnudez era suya.
Entre chirrido y chirrido
de la cama de hierro susurró a mi madre:
ahí va un poeta.

SEGUNDA MANO, SEGUNDOS OJOS

Por qué todos los pantalones que usé
tenían parches y remiendos.
Por qué las fechas de las grandes batallas en mis libros
habían sido antes subrayadas por otros niños,
que llegaron antes que yo al campo de batalla,
que robaron todos los botones dorados
de las guerreras de los húsares muertos.

EL AGUJERO

Mamá lleva treinta y siete años
pagando un agujero para mí.
Con todo lo que lleva pagado
por ese agujero de dos metros
por setenta
podría yo haber visto Alejandría
con estos ojos que mamá
prometió un día a los gusanos,
hubiera podido yo
afrontar tan larga oscuridad
con el sol de Alejandría
en mis retinas muertas.
Su mayor preocupación, la de mamá,
para cuando ella faltara,
era que no olvidase en qué cajón
estaban los papeles
que nos confirmaban, a ella y a mí,
como dueños transitorios de dos agujeros
en un panal de insectos muertos.
Me aconsejaba mi madre que en su ausencia
no dejara de pagar mi agujero
y que solicitara otro para el hijo que no he tenido,
al que dejaré, como única certeza,
un agujero que no existe.

PEDRO FLORES (Gran Canaria, 1968) es un poeta esencial en las nuevas generaciones de la poesía insular. En el prólogo de su antología poética Salir rana dice Vicente Gallego que "sobre todo, la virtud principal de este humor es que brota de una raíz más honda, de una asunción consciente, y por tanto sinceramente compasiva, la de las tribulaciones a las que se ve sometida la condición humana". Ya nos habíamos ocupado de él el 8 de julio de 2013, "5 grandes poemas de Pedro Flores.

jueves, 9 de febrero de 2017

"Todos los chicos y chicas" (Françoise Hardy)

Nacida en 1944, en 1962 saltó a la fama mundial con este tema cándido, la ingenua belleza de la adolescencia, en su voz confidencial. Una mujer que ha tenido una vida poco complaciente, su mala salud ha sido una constante, y cuya falsa muerte ha sido anunciada una y otra vez en las redes sociales.  Vídeo con letra traducida al español.


https://www.youtube.com/watch?v=LNEEVsZt8vI

sábado, 4 de febrero de 2017

La liberación de la mujer, Anaïs Nin y el pintor Néstor


Desde que en 1949 Simone de Beauvoir publica El segundo sexo entendemos que una mujer no nace sino que se hace según los condicionantes sociales. En los años 60 del pasado siglo hubo felices acontecimientos: saltaron a la luz la revolución sexual, la liberación femenina, las protestas de los hippies y la lucha contra la discriminación racial. La idea de que la mujer viene al mundo para ser esposa, ama de casa y madre estalla en pedazos cuando Betty Friedan publica La mística de la feminidad, 1963. Dos años antes, en 1961, en EEUU son aprobadas las píldoras anticonceptivas, con lo cual ellas asumen el control sobre su cuerpo; la sexualidad se separa de la mera reproducción, lo cual realza el placer y el erotismo, caen en el olvido las prácticas conyugales con la luz apagada y la actitud pasiva de la esposa. Tras siglos de represión y condena de las religiones, llega la libertad sexual a occidente. Mientras, en África y buena parte de Asia la mujer sigue siendo un objeto con pocos derechos, la frecuente mutilación del clítoris la inhabilita para el disfrute. En  1976 Shere Hite publica su informe en el que concluye que las mujeres no necesitan a un hombre para obtener un orgasmo, según su estudio solo el 30 por ciento de las féminas habían experimentado el orgasmo a través del sexo con penetración.
La vida es una vorágine maravillosa, escribió Anaïs Nin el 3 de enero de 1935 en sus diarios. Ella fue un prototipo de mujer liberada, entregada sin tapujos al amor con muchos hombres, y entre ellos nada menos que Henry Miller. Nacida en Francia de padres cubano-españoles, su prosa es caliente, rápida, eléctrica, visceral, sus confesiones en primera persona han sido adoradas por millones de lectores y criticadas por otros tantos. Ella se incorpora como protagonista esencial de sus libros, con una carga autobiográfica fuera de toda duda. La vida es la literatura, y la literatura es la vida: sus experiencias personales, sus nirvanas y sus depresiones, sus atrevimientos de vivir a fondo, sus placeres y ese síndrome de culpa del que resulta difícil escapar, el contraluz de la depresión ocasional y la soledad constituyen el eje de sus libros. Una vida consumida a fondo, de una cama a otra, de una piel a otra, quedan sus valiosos testimonios de personajes que conoció: Lawrence Durrell, Salvador Dalí, Antonin Artaud o el propio Henry Miller. En la preciosa edición de Siruela titulada Diarios amorosos (Incesto, 1932-1934 y Fuego, 1934-1937) hay una cita al pintor canario Néstor de la Torre, amigo de Joaquín, el hermano de la autora: “He visto las pinturas de Néstor de la Torre. El primer pintor moderno que me ha apasionado y emocionado profundamente”, 21 de febrero de 1933. Desgraciadamente, el hermoso museo de Néstor en el Pueblo Canario de la ciudad de Las Palmas es poco conocido de su propia gente. 
Más allá de las ceremonias de posesión, los celos, el síndrome de culpa por las infidelidades, el entendimiento de la pareja abierta, la proliferación de tríos y su enamoramiento de June, la propia mujer de Miller, esta Anaïs que sin duda fue hermosa escandalizó con sus escritos a la sociedad de su época. Incluso se atrevió con uno de los tabúes milenarios de nuestra civilización: el incesto, a través de la relación con su propio padre. La puerta ya estaba casi abierta para que ella se lanzara a vivir cada minuto de su vida, entregada a la pasión, a la alegría de vivir, los encuentros fugaces, la música de jazz, los artistas fracasados, las drogas, las contradicciones. La furia del deseo que el orgasmo solo aplaca fugazmente, el poso de decepciones cuando se constata que todo es efímero. Más allá de los reproches y las consideraciones de la moral establecida, fue decidida, nunca dejó de sentir la necesidad de experimentar, de ir más allá de lo establecido. Delta de Venus, publicado en 1977, cuando ya la autora había muerto, es un libro fundamental dentro de la literatura mundial.

La moral sexual ha sido tan cambiante que se parece poco a la que padecieron nuestros padres en el franquismo; legalizadas las parejas homosexuales, incluso pueden adoptar hijos o tenerlos con vientres de alquiler. Sin embargo, en países de otra concepción cultural, ello te puede llevar a la cárcel e incluso a la muerte. Como decía Bauman, el modelo de familia tradicional ha quedado hecho trizas pues las nuevas generaciones desechan el compromiso, las parejas son poco duraderas, en el mundo desarrollado la natalidad se reduce y ello comporta cambios sociológicos imprevisibles. La mujer que ahora tiene entre 20 y 40 años, a menudo menor preparada que el hombre, tiene el mérito de ser observadora y paciente, en espera de sus oportunidades en la vida ya no se dejará doblegar fácilmente por el varón. Sin embargo, en los colegios y en los institutos de nuestro entorno cuando nos invitan a participar con los alumnos comprobamos que el machismo sigue estando muy presente en la vida de las adolescentes y jovencitas, ahora vigiladas por los nuevos dispositivos tecnológicos por novios posesivos, a menudo violentos. El acoso e incluso la agresión física o verbal no han desaparecido, incluso una parte de estas chicas adoran a esos “matones” jactanciosos, pandilleros, carne de gimnasio a menudo con cerebro plano.

Tengo la suerte de pasar mis días con una mujer de espíritu libre y con mucha alegría de vivir, Rosario Valcárcel. Ella también entiende que la literatura es la vida, y la vida es la literatura. Pionera del registro erótico aquí cuando aun no había llegado aquella estupidez norteamericana de las 50 sombras de Greys, en algunas de las lecturas que hacía en lugares de las islas contempló reacciones airadas del auditorio. A aquel genio que fue Agustín Espinosa le pasó algo parecido: recibió el rechazo cuando se ponían sobre la mesa ciertos párrafos de su gran novela Crimen.

Hoy en día las posiciones tradicionales de los sexos quedan en entredicho cuando contemplamos el aluvión de talento femenino en las universidades y en las empresas. Pues cuando yo entré en las redacciones de periódicos era muy rara la presencia de la mujer. Creo que la nueva mujer impresiona e incluso apabulla al varón, cuyas posiciones en la vida caen ante la determinación de estas mujeres que han superado prejuicios y recelos. La juventud de hoy es sin duda más sana y está liberada de aquel sexto mandamiento que constituyó la obsesión de la Iglesia; ciertamente les ha tocado un mundo en el que resultará complicado obtener una familia estable, un puesto de trabajo eficiente, unos salarios adecuados a su valía. Pero ellos y ellas están dispuestos a luchar.

martes, 31 de enero de 2017

Cómo recuperar la alegría de vivir



1. Date permiso

Necesitas darte permiso de volver a sentir alegría.  A pesar de lo que sea, simplemente porque lo mereces.  A veces nos castigamos y nos ponemos serios de más con nosotros mismos, y si un aspecto de tu vida está girando en negativo, haces que toda tu vida lo siga. Lo ideal es que te des permiso de experimentar la alegría aunque tu lógica te diga que tendrías que estarte sintiendo mal por esto o aquello.  El que se castiga a ti mismo eres tú mismo, te recomiendo que te liberes de todos los cargos auto impuestos y te des oportunidad de sonreír.
2.  Vive en el presente

No me canso de decirlo, pero es que… ¿en qué otro lugar podrás experimentar la alegría si no es el momento presente? Mientras más estés en el presente, más probabilidades hay de que nazca la alegría dentro de ti. Es requisito fundamental que entrenes a tu mente a estar en el momento presente, pues ahí es donde podrás experimentar la alegría, esto lo puedes lograr con mindfulness.  Donde practicas la habilidad de cachar a tu mente cada vez que se va al pasado o al futuro y la traes de regreso al presente, a través de sentir tu respiración y tu cuerpo.
3. Desbloquea tu cuerpo

Para que la alegría pueda activarse en tu cuerpo, necesita estar libre de bloqueos emocionales y tensiones físicas.  Para eso te recomiendo el desahogo emocional, y el baile libre, son técnicas que encontrarás en este post: Tratamiento para el desahogo emocional
4. Llénate de placer

Así es, de placer.  El placer se encuentra en las pequeñas cosas, en darte un baño calientito, hacerte el te que te gusta mientras ves el atardecer, poner música que llega directo a tu corazón, darte un masaje, hacerte piojito, ver una película disfrutando tu botana favorita, (claro, comiéndola con atención plena), siente el aire fresco en la tarde, disfruta del atardecer… en fin, tú sabes qué te da placer en la vida, ¿por qué te privas de eso?
5. Rodéate de gente y noticias positivas

Por favor, deja de ver noticias negativas, de poner tu atención en lo mal que le va a los demás, de tener conversaciones sobre lo mal que está el país y la sociedad, de escuchar gente quejarse de todo lo que le pasa. Elige el lado positivo de la vida (sí existe, es cuestión de que te muevas hacia allá), para que tengas más razones para sentirte feliz.
6. Practica

Una técnica que puede parecer ridícula pero funciona, es que a veces estamos tan atorados que ni sonreír podemos.  Por eso ayuda empezar fingiendo, hazlo ahorita: afloja tus labios, suelta la quijada, y poco a poco lleva los extremos de tu boca hacia tus orejas, enseña los dientes… quédate ahí 5 segundos… y ríete de ti mismo, ríete por el simple gusto de hacerlo.  Haz esto por repetidas veces durante todo el día.
(De www.desansiedad.com)   Ilustración: La alegría de vivir, Matisse, 1905.

viernes, 27 de enero de 2017

Sueño marino (cuento de Sam Shepard)



sam shepard, sueño marino, cuentoLa cama era para él un océano, incluso cuando estaba despierto. Las mantas se ondulaban como las olas. Las sábanas espumeaban como las rompientes. Las gaviotas caían en picado y pescaban a lo largo de su espalda. Hacía bastantes días que no se levantaba y todo el mundo estaba preocupado. No quería hablar ni comer. Sólo dormir y despertarse y volver a dormirse. Cuando fue a verlo el médico, se le meó encima. Cuando fue a verlo el psiquiatra, le lanzó un escupitajo. Cuando fue a verlo un cura, le vomitó. Finalmente lo dejaron en paz y se limitaron a pasarle zanahorias y lechuga por debajo de la puerta. Era lo único que quería comer. Los demás habitantes de la casa bromeaban diciendo que tenían un conejito, y él les oyó. Cada vez se le aguzaba más el oído. De modo que dejó de comer. Empujó la cama hasta ponerla contra la puerta, para que nadie pudiera entrar, y luego se durmió. Por la noche los demás habitantes de la casa oían el silbido de los huracanes al otro lado de la puerta. Y truenos y relámpagos y sirenas de barcos en una noche de niebla. Aporrearon la puerta. Intentaron derribarla, sin conseguirlo. Aplicaron la oreja a la puerta y oyeron gorgoteos subacuáticos. En la cara exterior de las paredes de esa habitación empezaron a crecer algas y percebes. Comenzaron a asustarse. Decidieron encerrarlo en un manicomio. Pero cuando salieron por el coche descubrieron que toda la casa estaba rodeada por un océano que se extendía hasta donde alcanzaba su vista. Océano y nada más que océano. La casa se balanceaba y cabeceaba toda la noche. Ellos se quedaron apretujados en el sótano. Desde la habitación cerrada les llegó un prolongado gemido y la casa entera se sumergió en el mar.

(Sam Shepard, EEUU, 1943. De www.narrativabreve.com)

martes, 24 de enero de 2017

La autoayuda es una coña de Donald Trump

 
Hace unos años los norteamericanos, esos seres tan organizados y prácticos a los que tratamos de imitar, nos colaron un aluvión de libros de autoayuda. Textos con buenos propósitos, con gran éxito de ventas, a pesar de ser muy simplones. O quizá justamente por eso mismo estaban destinados a triunfar en una ciudadanía con pensamiento plano. Lo cierto es que con ellos podías aprender que lo fundamental es tener una mente positiva, pues si estás predispuesto un río de dinero y de felicidad pasa rozándote cada día de tu vida y solo has de estar en posición receptiva para que se aleje la negatividad de tu mente y de este modo podrás llenar tu vida con un buen trabajo. Así hallarás una excelente pareja, los bolsillos repletos de billetes, a tu lado las buenas compañías, tus excelentes relaciones personales. Conducirás un buen coche, gozarás una casa con piscina, te invadirá el buen humor y la felicidad, tendrás amor y  niños guapos e inteligentes, el mejor sexo sin necesidad de viagras. En definitiva: una explosión de energía frente a la otra tentación a la que estamos sometidos cada día, las caídas en el derrotismo por la dificultad de encontrar trabajo, el problema de conseguir buenas relaciones con los compañeros en tu empresa, los síndromes de culpa tras un desliz amoroso, tal vez el arrepentimiento extremo después de un adulterio, el miedo al cáncer, la soledad que te queda después de un divorcio, el pánico en sus múltiples formas y apariciones, la angustia que nos entra cada vez que visitamos un tanatorio porque un pariente o un amigo acaba de fallecer y cada despedida se convierte en un duelo terrible. La muerte, esa tirana, constituye el fracaso definitivo de cada uno de nosotros, pero hemos de sobreponernos a ello cada día. Como se dice vulgarmente, todo tiene remedio menos la muerte y algunos nos dedicamos a escribir, a componer, a crear arte, porque tenemos la esperanza de que desarrollando esos actos en cierto modo tenemos unas muletas con las que vencer a la muerte, menuda temeridad. Lo cierto es que todos vamos a ser olvidados en cuanto mueran nuestros hijos, nuestros amigos, quienes compartieron la vida en el mismo tramo temporal que nosotros.

Aquí seguimos con el asunto de las mociones de censura, las que están al caer, las que posiblemente vendrán. Un regalo para los medios de comunicación es la posibilidad de especular cada día con las alianzas que se podrían constituir aquí y allá, los nombres que van a entrar en el gobierno, los que van a salir, los que se podrían mantener más allá de las crisis. Feliz región que tiene la plusmarca en estos devaneos de nuestra clase política, sin que a nadie le llame demasiado la atención; a fin de cuentas es lo tradicional. Y, mientras tanto, seguimos con la batería de recortes que ponen en riesgo tantas cosas. No es extraño pues que la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública haya hecho un llamamiento para organizar una “marea blanca” con el fin de frenar la alarmante deriva privatizadora del gobierno regional, tras el nombramiento del nuevo consejero de Sanidad. El colectivo cree necesario iniciar movilizaciones de carácter preventivo ante la aparente intención del nuevo consejero de eliminar dotaciones presupuestarias de la sanidad pública para favorecer la concertación con la privada. Ofrece como resultado la disminución de determinados tramos de la lista de espera quirúrgica, que según la citada Asociación, serían los más rentables para la sanidad privada y lo hará transgrediendo la normativa que exige que antes de cualquier concierto, el sector público esté al cien por cien de su rendimiento. En opinión de la citada asociación, esto incidiría en el desmantelamiento de la sanidad pública, que vendría a quedar como beneficencia para personas sin recursos, frente a una boyante sanidad privada como opción obligatoria.
Esto de los negocios abusones va viento en popa. Por ejemplo, los ingresos de la banca española siguen cayendo en picado como consecuencia de que los créditos no se reactivan de manera suficiente y los tipos de interés continúan en mínimos históricos, así el Banco Central Europeo los mantiene en el cero por ciento. Por ello a la banca no le queda otra que buscar alternativas para recuperar los márgenes. Y aquí todo hijo de vecino puede comprobar el modo fraudulento en que las comisiones que nos cobran crecen y crecen sin parar. Por el mantenimiento de las cuentas, por el uso de las tarjetas de crédito, por emitir un cheque, por la gestión de fondos, por realizar una transferencia, por devolver un recibo improcedente y etcétera. Cobran por todo unas cantidades, que, al acumularse entre millones de usuarios, dan para mucho.
El “pensamiento positivo”, el “coaching” y toda esa parafernalia son promocionados a mansalva en los medios. Todo esto es muy vendible: si se quiere lograr algo, propóntelo con fuerza y seguro que lo consigues. Se trata de un sermón optimista que falsea la realidad, porque cualquier triunfo en la vida exige mucha obstinación, constancia, paciencia, aplicación y no pocos tropiezos. Las películas con final feliz no responden a lo que sucede en la vida y los triunfos van acompañados de caídas, los éxitos a veces tienen un lado oscuro, que los trepadores profesionales suelen esconder. Cualquier persona ha conseguidos triunfos y derrotas casi a partes iguales, y el márketing de la felicidad es un bulo.
¿Qué nos queda? Mantener la disposición a rebelarnos, al menos mentalmente, de toda la basura que nos va a caer encima. Recordemos que al día siguiente de la jura del rubio teñido, el nuevo gobernador del planeta, cientos de miles de mujeres salieron a las calles para mostrar su desacuerdo con el prepotente misógino y personaje ignorante que nos ha tocado en desgracia. Y recordemos que el obsoleto sistema electoral de EEUU, la democracia más antigua del mundo, ha permitido que llegue al poder un tipo que sacó dos millones de votos menos que su oponente, Hillary Clinton. Un tipo que pasará a la historia por los disparates que ya ha comenzado a ejecutar, y soportar sus sandeces va a exigir más calmantes de lo habitual. O más libros de autoayuda, más coaching, más management personal; odio esta moda de meter anglicismos en nuestro rico idioma. Que por cierto le cae muy mal al Trump, por eso quitó la página en español de la Casa Blanca.

lunes, 23 de enero de 2017

Viendo llover en Galicia (Gabriel García Márquez)

 
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Mi muy viejo amigo, el pintor poeta y novelista Héctor Rojas Herazo -a quien no veía desde hacía mucho tiempo- debió sufrir un estremecimiento de compasión cuando me vio en Madrid abrumado por un tumulto de fotógrafos, periodistas y solicitantes de autógrafos, y se acercó para decirme en voz baja: “Recuerda que de vez en cuando debes ser amable contigo mismo”. En efecto, fiel a mi determinación de complacer todas las demandas sin tomar en cuenta mi propia fatiga, hacía ya varios meses -quizá varios años- en que no me ofrecía a mí mismo un regalo merecido. De modo que decidí regalarme en la realidad uno de mis sueños más antiguos: conocer Galicia. Alguien a quien le gusta comer no puede pensar en Galicia sin pensar antes que en cualquier otra cosa en los placeres de su cocina. “La nostalgia empieza por la comida”, dijo el Che Guevara, tal vez añorando los asados astronómicos de su tierra argentina, mientras se hablaba de asuntos de guerra en las noches de hombres solos en la Sierra Maestra. También para mí la nostalgia de Galicia había empezado por la comida, antes de que hubiera conocido la tierra. El caso es que mi abuela, en la casa grande de Aracataca, donde conocí mis primeros fantasmas, tenía el exquisito oficio de panadera, y lo practicaba aun cuando ya estaba vieja y a punto de quedarse ciega, hasta que una crecida del río le desbarató el horno y nadie en la casa tuvo ánimos para reconstruirlo. Pero la vocación de la abuela era tan definida, que cuando no pudo hacer panes siguió haciendo jamones. Unos jamones deliciosos, que, sin embargo, no nos gustaban a los niños -porque a los niños no les gustan las novedades de los adultos-, pero el sabor de la primera prueba se me quedó grabado para siempre en la memoria del paladar. No volví a encontrarlo jamás en ninguno de los muchos y diversos jamones que comí después en mis años buenos y en mis años malos, hasta que probé por casualidad -40 años después, en Barcelona- una rebanada inocente de lacón. Todo el alborozo, todas las incertidumbres y toda la soledad de la infancia me volvieron de pronto en ese sabor, que era el inconfundible de los lacones de la abuela. De aquella experiencia surgió mi interés de descifrar su ascendencia, y buscando la suya encontré la mía en los verdes frenéticos de mayo hasta el mar y las lluvias feraces y los vientos eternos de los campos de Galicia. Sólo entonces entendí de dónde había sacado la abuela aquella credulidad que le permitía vivir en un mundo sobrenatural donde todo era posible, donde las explicaciones racionales carecían por completo de validez, y entendí de dónde le venía la pasión de cocinar para alimentar a los forasteros y su costumbre de cantar todo el día. “Hay que hacer carne y pescado porque no se sabe qué le gusta a los que vengan a almorzar”, solía decir cuando oía el silbato del tren. Murió muy vieja, ciega, y con el sentido de la realidad trastornado por completo, hasta el punto de que hablaba de sus recuerdos más antiguos como si estuvieran ocurriendo en el instante, y conversaba con los muertos que había conocido vivos en su juventud remota. Le contaba estas cosas a un amigo gallego la semana pasada, en Santiago de Compostela, y él me dijo: “Entonces tu abuela era gallega, sin ninguna duda, porque estaba loca”. En realidad, todos los gallegos que conozco, y los que vi ahora sin tiempo para conocerlos, me parecen nacidos bajo el signo de Piscis.
No sé de dónde viene la vergüenza de ser turista. A muchos amigos, en pleno frenesí turístico, les he oído decir que no quieren mezclarse con los turistas, sin darse cuenta de que, aunque no se mezclen, ellos son tan turistas como los otros. Yo, cuando voy a conocer algún lugar sin disponer de mucho tiempo para ir más a fondo, asumo sin pudor mi condición de turista. Me gusta inscribirme en esas excursiones rápidas, en las que los guías explican todo lo que se ve por las ventanas del autobús, a la derecha y a la izquierda, señores y señoras, entre otras cosas porque así sé de una vez todo lo que no hay que ver después, cuando salgo solo a conocer el lugar por mis propios medios. Sin embargo, Santiago de Compostela no da tiempo para tantos pormenores: la ciudad se impone de inmediato, completa y para siempre, como si se hubiera nacido en ella. Siempre he creído, y lo sigo creyendo, que no hay en el mundo una plaza más bella que la de Siena. La única que me ha hecho dudar es la de Santiago de Compostela, por su equilibrio y su aire juvenil, que no permite pensar en su edad venerable, sino que parece construida el día anterior por alguien que hubiera perdido el sentido del tiempo. Tal vez esta impresión no tenga su origen en la plaza misma, sino en el hecho de estar -como toda la ciudad, hasta en sus últimos rincones- incorporada hasta el alma a la vida cotidiana de hoy. Es una ciudad viva, tomada por una muchedumbre de estudiantes alegres y bulliciosos, que no le dan ni una sola tregua para envejecer. En los muros intactos, la vegetación se abre paso por entre las grietas, en una lucha implacable por sobrevivir al olvido, y uno se encuentra a cada paso, como la cosa más natural del mundo, con el milagro de las piedras florecidas.
Llovió durante tres días, pero no de un modo inclemente, sino con intempestivos espacios de un sol radiante. Sin embargo, los amigos gallegos no parecían ver esas pausas doradas, sino que a cada instante nos daban excusas por la lluvia. Tal vez ni siquiera ellos eran conscientes de que Galicia sin lluvia hubiera sido una desilusión, porque el suyo es un país mítico -mucho más de lo que los propios gallegos se lo imaginan-, y en los países míticos nunca sale el sol. “Si hubieran venido la semana pasada, habrían encontrado un tiempo estupendo”, nos decían, avergonzados. “Este tiempo no corresponde a la estación”, insistían, sin acordarse de Valle-Inclán, de Rosalía de Castro, de los poetas gallegos de siempre, en cuyos libros llueve desde el principio de la creación y sopla un viento interminable, que es tal vez el que siembra ese germen lunático que hace distintos y amorosos a tantos gallegos.
Llovía en la ciudad, llovía en los campos intensos, llovía en el paraíso lacustre de la ría de Arosa y en la ría de Vigo, y en su puente, llovía en la plaza, impávida y casi irreal, de Cambados, y hasta en la isla de la Toja, donde hay un hotel de otro mundo y otro tiempo, que parece esperar a que escampe, a que cese el viento y resplandezca el sol para empezar a vivir. Andábamos por entre esta lluvia como por un estado de gracia, comiendo a puñados los únicos mariscos vivos que quedan en este mundo devastado, comiendo unos pescados que siguen siendo peces en el plato y unas ensaladas que seguían creciendo en la mesa, y sabíamos que todo aquello estaba allí por virtud de la lluvia, que nunca acaba de caer. Hace ahora muchos años, en un restaurante de Barcelona, le oí hablar de la comida de Galicia al escritor Álvaro Cunqueiro, y sus descripciones eran tan deslumbrantes que me parecieron delirios de gallego. Desde que tengo memoria les he oído hablar de Galicia a los gallegos de América, y siempre pensé que sus recuerdos estaban deformados por los espejismos de la nostalgia. Hoy me acuerdo de mis 72 horas en Galicia y me pregunto si todo aquello era verdad, o si es que yo mismo he empezado a ser víctima de los mismos desvaríos de mi abuela. Entre gallegos -ya lo sabemos- nunca se sabe.
Fuente: El País