viernes, 23 de septiembre de 2016

Bruce Springsteen, 67 años

Hoy es un día grande. Porque el Boss aprendió a correr y a cantar temas melancólicos y críticos sobre el sueño americano. Y hoy es su cumpleaños, a caballo entre Virgo y Libra, por encima de las depresiones que confiesa padecer, con toda la rabia y la potencia de uno de los más grandes rockeros de todos los tiempos. Nacido en el prodigioso 1949, compartimos año, signo del horóscopo y alguna que otra bajona propia de la gente con sensibilidad ante las cosas que suceden a nuestro alrededor. Salve al Jefe. Y que sea por muchos años.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

"Dios no ha muerto, se ha transformado en Dinero"


Eduardo Sanguinetti, filósofo
 
Existimos hace décadas en crisis financieras, económicas, de relación, religiosas y culturales, que se han tornado en rutina y modo de vida “paranormal”, de todos los “animales de la granja” (George Orwell dixit), que habitan este degradado mundo de temerosos y vagabundos, sin pertenencia y sobre todo con un horizonte desdibujado, en un futuro sin matices y difuso.

Esto desarticula toda posibilidad de relacionamiento, empeorando y haciendo imposible la participación en la política que define las normas democráticas, hoy inexistentes en el sentido original y noble, del gobierno del pueblo a través de representantes legítimos.

Ciudades vigilando a sus habitantes devenidos en delincuentes potenciales para el nuevo orden imperial, en paseos, parques, plazas, avenidas y edificios, en fin convertidos todos en “ciudadanos bajo sospecha”. En nombre de la sacrosanta seguridad, hipotecamos nuestra libertad de vivir en intimidad y todo lo que de sagrado asimila este término, hoy ausente en los modos y prácticas de una comunidad sin fines, salvo el lucro y la humillación del consumo de cualquier basura que las corporaciones económicas, que dominan el mundo, ordenan.

Walter Benjamin, lanzó al mundo, hace más de 70 años, la idea de pensar al “Capitalismo como una religión”. Hace unos días, el pensador Giorgio Agamben, hace mención acerca de lo meditado y escrito por Benjamin, en una entrevista otorgada al medio Raqusa News, titulada “Dios no murió. Se transformó en dinero”. Por cierto coincido plenamente con Benjamin, y con el agregado de Agamben pues ¿quién puede negar que “el Capitalismo, hoy es una práctica religiosa atroz, implacable e impiadosa, la más bestial que jamás ha existido, desconociendo un estadio de redención, para todos/as sus fieles”, tal como lo manifiesta este filósofo italiano.

“El Capitalismo celebra un culto cuya liturgia es el dinero, activo incorpóreo por el que las mayorías ofrendan sus existencias”. El Dinero es todo, es Dios, deidad suprema del mundo que intentamos habitar.

¿Qué podemos esperar del Capitalismo, tendencia genocida, necrótica y anquilosante, devenida en religión, hoy en su cenit absoluto, reinando en la denominada aldea global?

En fin, no esperemos nada salvo de nosotros mismos. Ninguno de nosotros está intacto, pues nos han disparado a quemarropa, somos blancos móviles de un mundo saturado de referentes desconocidos, que dictan y rigen sobre nuestras vidas y la de nuestros pobres y torpes políticos, asimilados a las prácticas de gestión de gobierno del siglo XX.

Solo tenemos una vida para vivir; debemos honrarla en verdad y libertad. Pero por ahora, ante el estado de las cosas, no es más que un anhelo y frecuentemente una desesperación.

martes, 20 de septiembre de 2016

La soberbia de creernos inmortales


El desarrollo tecnológico es tan veloz y tan omnipresente que algunos caen en la tentación de pensar que los hombres podrán desafiar todos los límites. La criónica es la preservación a baja temperatura de humanos y animales que la medicina actual no puede mantener con vida. Se trata de congelarlos para que en un futuro el progreso de la medicina pudiese reanimarlos, algo así como poner en práctica la idea de la resurrección que promete la mayoría de las religiones, idea que –aunque es difícil conciliar con la razón viene a actuar como un bálsamo ante la certeza de la muerte. Se dijo que el famoso Walt Disney fue de los primeros en someterse a este procedimiento, pero al parecer no es cierto ya que fue incinerado. No solo en Estados Unidos sino también en Rusia hay ya compañías dedicadas a esta actividad, el coste del proceso asciende a 36.000 dólares, unos 30.000 euros. En opinión de los técnicos, un cuerpo congelado antes de la descomposición se puede llevar a un estado de anabiosis. Así se puede conservar hasta el momento en que los científicos puedan revivir a los muertos, cuando la medicina del futuro sea capaz de curar las dolencias que les llevaron al fallecimiento. Gran parte de los científicos y médicos ven la criónica con escepticismo. Sin embargo, entre los crionicistas hay una elevada representación de científicos. El apoyo científico se basa en proyecciones de tecnología futura, especialmente nanotecnología molecular y nanomedicina, ya que algunos creen que la medicina, dentro de algunas décadas o siglos, permitirá la reparación y regeneración a nivel molecular de los órganos y tejidos dañados. Se especula que en el futuro la enfermedad y el envejecimiento puedan ser reversibles. Oficialmente, la ciencia niega esta posibilidad, pero la actividad de las compañías dedicadas a esto es completamente legal, ellas ofrecen a los clientes una información precisa de su actividad y de las perspectivas de revivir.

Pues bien, el gran novelista norteamericano Don Delillo ha publicado recientemente su obra Cero K, una historia densa que cuenta las actividades de un centro en el que llega a practicarse la eutanasia en personas con enfermedades terminales a fin de poder iniciar el experimento. DeLillo es uno de los grandes narradores norteamericanos, obsesionado con analizar los límites de la condición humana, clásico desde que escribiera obras como Ruido de fondo y Submundo, y ahora nos da ahora una novela fría y devastadora sobre la extinción. La utopía de los endiosados que creen poder vivir más allá de la muerte física, a través de un relato que contiene ciencia ficción y también ficción filosófica. La tecnología y sus límites como telón de fondo, y los sentimientos de angustia y melancolía, de ansiedad. En un país asiático, en un lugar que se intenta mantener en secreto, existe un centro donde se congelan los cuerpos de quienes van a morir. Una novela impactante que  es un elogio a la vida y a las sensaciones, con una reflexión sobre el arte, el terrorismo, la identidad humana. El libro, de gran intensidad, te deja una sensación de náusea, a través de unas páginas escritas con un halo de perfección. Autor de 16 novelas y 3 obras de teatro, ha ganado numerosos premios internacionales.

La pregunta clave es si la ciencia sería capaz de encontrar todas las soluciones para nuestros miedos y limitaciones, si la ciencia puede convertirse en un nuevo dios, un becerro de oro al que todos hemos de rendir cuentas. Para los agnósticos como yo, estas cuestiones tan solo incrementan las preguntas y dudas que uno se hace cada mañana. Pues ahora que todo es tan rápido y tan evanescente, hay soluciones médicas que llaman la atención porque rompen todas las barreras de lo que antes se llamaba ética. Por ejemplo, forzando los mecanismos de reproducción asistida hay mujeres que se quedan embarazadas con 62 años, incluso hay algún caso de septuagenarias que al tener un hijo a tal edad están perturbando los límites de la lógica. Es lícito preguntarse si la premisa principal de la criónica es que la memoria, la personalidad y la identidad se encuentran almacenadas en la estructura y la química cerebral. Esta premisa está generalmente aceptada en medicina. Además se sabe que la actividad cerebral puede detenerse y después reactivarse bajo determinadas circunstancias, aunque como regla general no se acepta que los métodos actuales preserven el cerebro lo suficientemente bien como para permitir la reanimación de la mente en el futuro. Para sus detractores la justificación de la práctica actual de la criónica no está clara, dadas las limitaciones actuales de la tecnología de preservación. Actualmente las células, tejidos, vasos sanguíneos, pequeños animales completos y algún órgano de pequeños mamíferos se pueden criopreservar de forma reversible. Algunas ranas pueden sobrevivir durante unos pocos meses en un estado parcialmente congelado unos grados por encima de la congelación pero no se trata de auténtica criopreservación. Los crionicistas responden que la demostración de la reversibilidad de la preservación no es necesaria para alcanzar el objetivo actual de la criónica, que es la preservación del cerebro y que puede ser suficiente para prevenir la muerte teórica de información hasta que sea posible repararla en el futuro.
Lo que sí está claro es que la esperanza de vida se ha extendido de manera considerable, de tal modo que si hace medio siglo años poca gente llegaba a los 60, lo cierto es que en los próximos años cada vez habrá más personas centenarias. Pero en 2045, el hombre será inmortal. Así lo afirma José Luis Cordeiro, un  profesor de la Singularity University, institución académica norteamericana creada en 2009 por la NASA, que ha participado en el encuentro 'Inteligencia artificial y porvenir de la especie humana' de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. Ni el sida, ni el cáncer, ni el hambre. Nada. En poco más de 30 años, ninguna enfermedad podrá acabar con la especie humana porque, según asegura, "el envejecimiento es una enfermedad curable". En 2029 tendremos artefactos del tamaño de un ordenador capaces de sobrepasar el nivel de inteligencia del ser humano". Para hacer semejantes afirmaciones, Cordeiro se basa en una corriente cada vez más extendida y de la que ya se hizo eco la revista Time: la llamada "singularidad tecnológica". Ésta apunta hacia el progreso tecnológico y la llegada de la inteligencia artificial como las herramientas que acabarán con la 'edad humana' y darán lugar a la 'edad posthumana'

lunes, 12 de septiembre de 2016

El encanto de Zurich (cuento)


Cuando Carmen estuvo internada por aquella operación de vesícula, Anselmo se sintió mal. Lo más temible fue el desamparo de las noches mientras la ciudad le enviaba sus mensajes: el tráfico que nunca cesa, las ambulancias, los bomberos y las patrullas de policía, los vagabundos y borrachines a deshora, los ladridos de perros vagabundos.

Por fortuna todo salió bien, y un domingo por la mañana fueron al centro. Hacía tantísimo tiempo que no visitaban el museo del Prado que Velázquez les resultó un descubrimiento.

Como cada año, habían regresado de Ibiza: a pesar de la edad, con las carnes ya desmadejadas, estaba bien sumergirse en aquel paisaje con sus calitas transparentes. Después de muchos veranos todo formaba parte de una rutina. Y cada septiembre se repetían los atardeceres, sin que nadie irrumpiese en sus vidas. Ciertamente, las relaciones eran escasas: la agencia que les alquilaba la casa, los dueños de restaurantes, los camareros de los bares, alguna pareja de edades similares.

-No me digas que resulta preferible Mallorca. Nadie aguanta a esos ingleses que no paran de inflarse de alcohol para buscar pelea.

Ya de vuelta, acudieron una multitudinaria exposición, y al salir ella le expresó que no le gustaba demasiado aquella mirada sobre la zozobra. En realidad, prefería la pintura que embellece la realidad, por eso amaba lo clásico. Carmen lo explicaba así: el arte contemporáneo se recrea en lo feo y lo tétrico, tan sólo busca provocar. “Claro que no pretenderás que el arte siga anclado en el siglo diecisiete, ya ha llovido mucho desde entonces”, replicaba él, con mucha convicción. “Sin embargo la esencia del arte ha de ser siempre la misma, propuesta que debe reflejar armonía y belleza, por ejemplo Dalí hace guiños, juega a desconcertar pero es bello” –insistía-. Él no se quedaba contento y replicaba: “En absoluto, la realidad se ha vuelto caótica y amenazante, y se intenta forzar esa impresión.” El trataba de ser convincente, aunque no siempre lo conseguía. Por fortuna se manifestaban de acuerdo en lo fundamental. Incluso había logrado interesarla en Vivaldi y en Van Gogh; a cambio, se acostumbró a las sesiones de ópera, incluso a las de zarzuela.

Llegaba a sentir tal necesidad de ella que ya no sabía respirar sin su respiración, ni saborear alimento alguno si no era a través de su boca, ni pronunciar los vocablos más tristes o más bellos si permanecía muda. Ella era el principio y el fin.

-Algún día, cuando ya estemos rendidos, quiero que nos apliquen la eutanasia al mismo tiempo.

Se lo había dicho años atrás, un día en que caían blandos copos de nieve sobre los arcos renacentistas de la Plaza Mayor. Fue como si aquella nieve le hubiese propiciado alguna señal. Tal vez lo hizo para quitarle buena dosis de dramatismo a la idea de la extinción y no darle excesiva importancia. Si es un acto natural, afrontémoslo con calma y todo saldrá bien: acaso fuera esa la intención. Así que miró al frente, la vida era un libro entreabierto que todavía mostraba muchas páginas en blanco. Pues aunque algunos de sus capítulos exhibiesen tachaduras y borrones que ya resultaban difíciles de reparar, también era cierto que los mejores fragmentos estaban por venir.

-¿Estás segura?

-Por supuesto.

Eso dijo. No deseaba permanecer sola tras la desaparición de él, y –conociendo su debilidad- tampoco quería dejarlo atrás. Pues ni los hijos que ya habían engendrado ni los nietos que llegasen podrían ser capaces de amortiguar tanta ausencia.

Era una mujer con una figura todavía hermosa. Insistía, ni siquiera por el mayor tesoro imaginable se prestaría a padecer cada una de las noches que le restasen sin él. Claro que aún faltaba mucho para eso: cada noche aspiraría su olor en la almohada, le haría proposiciones deshonestas con cierta frecuencia. Por eso insistió en que compartirían el instante de la marcha, vendría a ser una elevación sobre la mediocridad del destino, una pequeña venganza por tantas ilusiones que no cuajaron, por tantas renuncias. ¿O acaso sería todo lo contrario: la máxima sublimación posible en esta vida? ¿Un gesto de plenitud, mediante la cual les sería concedida una brizna de purificación?

Se quedó sin palabras, era terrible el anuncio de una inmolación simultánea. Ignoraba cómo agradecerlo, a veces las mujeres parecen tan generosas que lo aturden. Así que, por un instante, soñó que –antes que perder la memoria de sí mismos por el alzheimer- ambos se convertirían en semidioses como Icaro para planear sobre la devastación, agitando las alas ascenderían para fundirse con el sol. En la escena: beberían una botella del mejor champán, tomarían alguna sustancia que les nublases la conciencia y recibirían la pastillita de diez gramos de pentobarbital sódico que les proporcionaría un viaje plácido. Discernirían con la voluntad firme que la supervivencia del uno sin el otro era peor que el cáncer o las enfermedades degenerativas, convencerían a los responsables de la clínica y finalmente elegirían la fecha: a ser posible un discreto fin de semana. Pues Dios nos ha dado la existencia, pero también nos otorgó el sentido de la responsabilidad personal y sobre todo nos concedió la libertad de rechazar la postración de la extrema soledad. No tolerarían que sus últimos años se convirtiesen en insoportables.

-Pero antes exprimiremos a fondo los días. Para que la nada no consiga llevarse algo valioso de nosotros.

Ese fue el pacto: realizar las locuras, emprender experiencias arriesgadas. Y cuando supo que ella lo amaba hasta ese punto fue como si despertase a la iluminación. Pues mucho después –desencarnados y errantes- permanecerían tan unidos como el día con la noche hasta que llegase la hora de regresar al mundo de los mortales, y de nuevo necesitaran ganarse el pan de cada día, los viajes del verano y el Teatro Real.

Y a punto de tomar el vuelo que los llevaría a esa clínica suiza donde entienden el problema y le aplican una solución digna, piensa que ha sido un tipo con suerte. Todo sucedería según lo pactado, con una sola salvedad: preferían que nadie de la organización los acompañase, pues se tenían a sí mismos. Ya habían arreglado sus asuntos, se habían despedido de la familia y los amigos, emprendían el vuelo.

Todo fue según lo previsto: les facilitaron lo imprescindible para la salida. Pero cuando ella ya se había quedado yerta entre sus brazos él pidió la cuenta y se marchó a Brasil en busca de su mulata.

(Ilustración: Chagall, Museo Von Thyssen, Madrid)

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Donald Trump y el apocalipsis


Si Kafka viviera en estos días podría escribir un cuento de terror sobre un país cuyos ciudadanos están condenados a votar hasta el fin de los tiempos. Danzad, danzad, malditos, era el título de una película ambientada en la Gran Depresión norteamericana. Y ahora aquí los ciudadanos están condenados a votar aunque estén extenuados, mientras los receptores de esos votos observan sin inmutarse, como si cada papeleta fuera un bofetón porque en realidad cada uno de los candidatos desea gobernar con mayoría absoluta. Desterrada aquella caduca idea del pacto y del consenso, funciona el mensaje de que yo me lo tengo que guisar y comer para mí solito. Y en este bucle de acudir a las urnas sin que el hecho tenga el menor sentido, el votante puede estar tan harto que acabe arrojando la urna al primer político que encuentre en la calle. El votante necesita a quien lo represente, pero ni hay ética ni se le espera.   

Nos encontramos en plena ola conservadora, así sucede cuando llegan las crisis de profundo calado. Al otro lado del charco la carrera presencial está en auge, y los pronósticos registran grandes fluctuaciones de la opinión de una semana a la siguiente. Claro que esto de hacer encuestas a tutiplén constituye un gran negocio cuyas predicciones no resultan fiables, pero la aparente ventaja que llevaba Hillary en los sondeos está evolucionando hacia el empate técnico, con ligera ventaja de Trump. El magnate se atrevió incluso a ir a México para, delante del presidente y sin que este se atreviera a replicarle, seguir amenazando con poner una muralla que impida la llegada a USA de los indeseables. Y lo sorprendente es que pudiera hacer ese nuevo ejercicio de desprecio sin que nadie le cantara las cuarenta. Porque dentro de la actual tendencia que cruza el planeta, con gobiernos tan significativos como los de la germana Angela Merkel, la británica Teresa May o el Sarkozy que se apunta para ganar en Francia, no sería demasiado extraño que este lenguaraz y peligroso Donald Trump se hiciera con la presidencia. Con lo cual las cosas no serían exactamente las mismas para Europa, los inmigrantes y los países del bloque sur. Después de un presidente de color, Hillary podría ser la primera presidenta de la primera nación del mundo, pero la polémica no la abandona por el uso de correos privados mientras era secretaria de Estado así como también ha recibido críticas por actividades de la Fundación Clinton.

La victoria de Trump pondría en cuestión cosas importantes. Por ejemplo cree que el cambio climático es pura mentira. Aunque el millonario cree importante mantener limpios el aire y el agua, considera que poner restricciones ambientales para los negocios reduce la competitividad en el mercado global. Además quiere promover una masiva deportación de por lo menos 11 millones de inmigrantes que viven de manera irregular en su país. Su idea no solo es criticada por xenófoba, sino también por derrochadora: se calcula que hacerlo podría costar cerca de 114.000 millones de dólares. Pero no solo entra en su ideario la deportación, sino que,de llegar a ser el jefe, terminaría con la "ciudadanía por nacimiento", la legislación que garantiza la ciudadanía estadounidense a las personas que hayan nacido en su suelo, sin importar si son hijos de inmigrantes indocumentados.

Para él la solución al problema de la inmigración es la gran barrera. El aspirante quiere construirla para mantener alejados a los parias del hambre, así como evitar la entrada de refugiados. El republicano ha sugerido que los mexicanos que han llegado a EE.UU. son en su gran mayoría puros criminales. "Ellos están trayendo drogas, crimen y además, son violadores", dijo. También cree que México debe pagar por ese muro, que costaría una enormidad. Igualmente, piensa que “los líderes de México se han aprovechado de Estados Unidos al usar la inmigración ilegal para exportar el crimen y la pobreza de su propio país.”

Trump "bombardearía a Estado Islámico hasta hacerlo desaparecer de la faz de la tierra". Piensa que ningún otro candidato sino él sería lo suficientemente fuerte ante el autodenominado Califato. Su estrategia sería cortar su acceso a las plantas petroleras. Este es su razonamiento: ¿Saben por qué son ricos? Porque tienen petróleo. Les arrebataré por completo su fuente de riqueza, que es el crudo. Los bombardearé hasta erradicarlos.

Otro de sus postulados polémicos consiste en su deseo de prohibir la entrada de los musulmanes en Estados Unidos. En otras intervenciones ha tratado de dulcificar tal mensaje, señalando que hay que vigilar las mezquitas para evitar atentados del islamismo radical. Para contrarrestar posibles atentados, debe existir vigilancia federal en los centros religiosos del islamismo, los musulmanes deben ser vigilados por las fuerzas de seguridad como una iniciativa "contraterrorista" y no le importa si esta iniciativa es vista como "políticamente incorrecta". Por lo demás, defiende y exalta la tenencia de armas y suprimiría la pequeña reforma sanitaria que Obama consiguió para los menos favorecidos.

Después de las propuestas del Tea Party, el ala más radical de los republicanos, en las elecciones en las que ganó Obama, ahora habrá que ver si el cóctel de ideas de Donald Trump encaja con los postulados de eso que llamamos la América profunda, en un instante en que el Estado del Bienestar está cada vez más amenazado por la recesión, los recortes y el triunfo del individualismo, y ahí aplicaría su promesa de disminuir impuestos que entrañará mayor caída de los derechos sociales. Si se erigiese en presidente tendría enfrente a una Europa en crisis de identidad, un continente en riesgo de desilusión y desintegración. Él se definió firme partidario de la salida de Gran Bretaña, y guiaría a una Europa en la que la extrema derecha gana posiciones de año en año, no solo en el antiguo bloque del Este sino también en la Europa occidental y nórdica. A China la pondría en su sitio y la obligaría a devaluar su moneda, forzaría al gigante asiático a cambiar sus estándares ambientales y laborales; además se llevaría bien con Putin.

De todos modos, la candidata demócrata mantiene cierta ventaja entre los votantes hispanos y afronorteamericanos. Por lo que respecta a España, si finalmente consigue gobernar es seguro que el señor Rajoy se llevaría bien con el señor Trump. En realidad, la economía y la política son tan pragmáticas que seguramente el huracán Trump nunca llegaría a convertirse en el apocalipsis que anuncian sus declaraciones extemporáneas. El capitalismo, cuando conviene, sabe aparentar un rostro humano.

DeLillo y la inmortalidad

Uno de los grandes narradores norteamericanos, clásico desde que escribiera obras como Ruido de fondo y Submundo, nos da una novela fría y devastadora sobre la muerte. La utopía de los endiosados que creen poder vivir más allá de la muerte física, a través de un relato que contiene ciencia ficción y también ficción filosófica. La tecnología y sus límites como telón de fondo, y los sentimientos de angustia y melancolía, de ansiedad. Un centro donde se congelan los cuerpos de quienes van a morir, hasta que la medicina del futuro pueda curarlos, para que entonces vuelvan a vivir. Una novela impactante que  es un elogio a la vida y a las sensaciones, con una reflexión sobre el arte, el terrorismo, la identidad humana. El libro, de gran intensidad, te deja una sensación de náusea, a través de unas páginas escritas con un halo de perfección.

Autor de 16 novelas y 3 obras de teatro, ha ganado numerosos premios internacionales.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Nuevo homenaje al poeta Luis Natera


En la playa de Salinetas, Telde, se celebró en la tarde del viernes 2 un nuevo homenaje al poeta Luis Natera, tal como nos muestran las imágenes del entusiasta Jesús Ruiz Mesa, siempre dispuesto a difundir la cultura teldense y de toda la isla.


miércoles, 31 de agosto de 2016

Argentina, patria del simulacro


Eduardo Sanguinetti, filósofo

“Era un hombre sin importancia colectiva, apenas un individuo”

Louis Ferdinand Céline

 Al modo rilkeano, intentaré en este editorial, meditar sobre mis huellas y construir una arqueología de la significación de mi paso en el acontecer de la cultura y la política de este tiempo. Unas huellas que, por su insistencia transmutan el recuerdo individual en social. Saber es acordarse, hacer no lo es menos.

Asimilado a una actitud y aptitud neoestoica, en mi vivir, no me canso de repetir, frente a la posibilidad de otra “sociedad posible” con un entusiasmo que no disimulo, desmintiendo y denunciando desde mi “locus solus”, a los embaucadores pseudotéoricos de la política y de la sociología neoliberal, que prevén una nivelación cada vez más deprimente del estándar cualitativo hacia planos cada vez más bajos, al alcance de los hombres del presente, gradualmente más condicionados e imbéciles.

Muchas son las dificultades a las que debo enfrentarme, cuando intento comunicar denuncias e inquietudes desde un medio abierto a otro enteramente parado. No ignoramos -basta mostrar un mínimo entusiasmo y participación frente a una Argentina que simuladamente lo está poniendo todo en discusión, para que nos caigan a los destructores de absolutos y dogmas- el accionar asesino de sicarios del poder de turno, de deprimentes militantes de la farsa y la estafa, sumadas a las constantes amenazas, censura total y absoluta impuesta por el régimen imperante, devenido en una democracia procedimental, que gobierna un Estado inexistente.

Hay demasiados muertos sin vigencia en una comunidad como la argentina, sentenciada por un sistema judicial y policial represivo, necrótico y disfuncional, que promueve sus héroes desde las pantallas y redes de la web, al servicio del simulacro.

Lo que llamamos vida, guiña su ojo económico y las renuncias necesarias de funcionarios incapaces nunca llegan.

Me refiero de manera puntual a los violentos acontecimientos que vienen sucediendo desde hace un tiempo en mi querida tierra, donde la justicia está de la mano de la desmesura y el anacronismo en acto.

Así pasan los días y las horas se convierten en asuntos negociables, todo tiene valor en moneda. El mercantilismo impuso su sustancia, ante el amparo de la ley, cual contragolpe constitutivo de discontinuidad al denominado orden vigente.

Vivimos en un estadio donde la democracia ha tomado perfiles muy difusos. Si por democracia entendemos el ejercicio efectivo del poder por parte de un pueblo, que no está dividido ni ordenado jerárquicamente en clases, es claro que estamos lejos de una democracia.

Me parece muy evidente que estamos viviendo bajo un régimen de dictadura de clase, de un poder de clase que se impone desde la violencia, incluso cuando los instrumentos de esta violencia son institucionales y constitucionales.

En mi ensayo “El Pedestal Vacío” (1993, Ed. Catari) en el que amplío mis certezas acerca del simulacro y la mentira, convoco a la vez los fantasmas a los que se refirieron tantos notables intelectuales destructores de las evidencias simuladas, que instaló el poder a lo largo de la historia, y que hoy reaparecen por todas partes a modo de mentiras de ninguna verdad. El desarrollo de las tecnologías y las telecomunicaciones provoca la apertura a un espacio de una realidad fantasmal. No tengo dudas de que la tecnología de punta, en lugar de alejar fantasmas, abre el campo a una experiencia en la que la imagen no es ni visible ni invisible, ni perceptible ni imperceptible, simple y trágicamente un recuerdo escindido.

No dejo de insistir en el affaire de los medios y de la transformación del espacio público a través del universo de las corporaciones económicas de los medios de comunicación, y de las web conformadas por máquinas de producción de fantasmas. No hay sociedad que se pueda comprender hoy sin entender esa condición fantasmagórica de los medios y su relación con los muertos, las víctimas, los desaparecidos que forman parte del imaginario social. El demonismo convierte a esta suerte de nihilismo y escepticismo en fe, y puede definirse como la mentira de ninguna verdad convertida en la verdad de ninguna mentira.

No puedo dejar de mencionar los asilos, las cárceles y las neuralgias sociopolíticas, o algo sobre los empresarios, las “top” models, o quizás sobre genios desconocidos… sobre la irreflexión y la bajeza, algo sobre la moral o el rock and roll. No sé, sobre la vejez como horror ejemplar, sobre el suicidio de los pueblos. No hago más que arrojar algunas palabras: aislamiento, degeneración, vulgaridad, ignorancia, prostitución, mentira… hago hincapié en el envejecimiento.

La realidad se transformó en sujeto del destino, mientras el sujeto es apenas su objeto: absoluta crisis de lo absoluto. Paralizados en la anarquía de la página, el origen cierra sus puertas, y la tierra de nadie recoge el desperdicio de restos humanos, que respiraron la atmósfera podrida de este tercer milenio.

martes, 30 de agosto de 2016

Las mentiras del turismo en Canarias

 



Ahora que los hoteles están repletos y se augura la posibilidad de batir todas las marcas, ahora que las vacas gordas se acrecientan pues tendremos más de 12 millones de turistas en este año, ahora que los empresarios hoteleros se niegan a contratar porque dicen que esto del turismo es muy evanescente y tienen pocos márgenes de beneficio -dado que los operadores les contratan las plazas exigiendo importantes rebajas- ahora habría que hacer algún informe acerca de dónde van realmente las ganancias del turismo que nos visita, cómo se reparten, cuánto queda aquí. Pues resulta extraño que, siendo el turismo nuestra única industria, no genere los puestos de trabajo que nuestra gente necesita y sigamos teniendo un 33 por ciento de paro en estas islas. En cuanto al paro juvenil, este llega al 62,19 por ciento, solo por detrás de Andalucía, que tiene el 63,91. Los pocos contratos que se hacen son en precario, con unos salarios tan mínimos que hasta Bruselas llama la atención, se generan unas situaciones que debieran hacer reflexionar.
La cosa podría explicarse de modo muy sencillo: los empresarios no quieren contratar. Las camareras de pisos, agobiadas por el exceso de trabajo, suelen necesitar ir al médico para que les mande pastillas contra la ansiedad. Se ven agobiadas por la presión de tener que hacer cada vez más habitaciones por turno, debido a que todas las plazas están vendidas haría falta más personal, trabajan a un ritmo frenético, como bien saben los sindicatos, tan timoratos ellos. El mismo camarero que te pone el desayuno te sirve los aperitivos en el bar y también la cena. ¿Cuántas horas acumula en cada jornada? Pero los administradores de la cosa, que a lo mejor residen en Alemania o Inglaterra, dicen que nanay. Argumentan que a Canarias le corresponde un modelo turístico tirado de precios, con lo cual no queda mucho margen para el empresario local, ni mucho menos para aliviar la cuota de paro. ¿Por qué nosotros, los operadores, vamos a arreglar el tercermundista paro del paraíso turístico subtropical? Ni hablar del peluquín.
Y es que Europa nos quiere como piscina de invierno, y punto en boca. Le compramos a Europa la leche, la mantequilla, todos sus excedentes. Y a Suramérica la carne. Compramos a precios tirados, sin aranceles que defiendan la producción local. Con lo cual ya no tenemos ganadería, y casi tampoco tenemos agricultura. Y con el todo incluido de los hoteles, ¿cómo mantener restaurantes, cafeterías en el Sur y otros pequeños negocios?
En nuestra tierra canaria los políticos llenan sus bocas con la palabra turismo. Pero, ¿a qué se refieren, si tenemos muchos hoteles de varias categorías y modelos, donde la gran mayoría de sus propietarios y explotadores, así como los cuadros dirigentes, son de fuera? Llegan, compran el terreno que prefieren, con todas las facilidades y con el beneplácito de los políticos, lo siembran de cemento y asfalto, y cuando el visitante llega el paquete está pagado en origen y aquí nos dejan cosas insignificantes. Cuando los turistas salen de excursión se llevan la comida en cajitas preparadas por el hotel, porque ya va incluido en el paquete turístico. No consumen aquí casi nada; el único dinero que se queda son las nóminas de los trabajadores, y no todas las nóminas, porque una gran mayoría de los empleados/as de los hoteles son inmigrantes, y tienen que mandarle dinero a sus familias, otro dinero que se nos va y no es invertido aquí.
La pregunta es sencilla: ¿quién se lleva la parte del león en el supuestamente gran pastel turístico? Si no crece el empleo, está claro que aquí no nos beneficiamos gran cosa. Puede que esto sea diferente en el capítulo del turismo rural, alojamientos que se alquilan directamente del propietario al turista, así como los apartamentos que también son alquilados sin intermediarios. Pero hay mucha picaresca: en islas como La Palma hay muchos apartamentos no legales, apartamentos no declarados, con propietarios extranjeros que alquilan entre ellos mismos, sin pagar IBI, sin dar cuentas a Hacienda.
Paralelamente, tenemos la cesta de la compra más cara del Estado, y además padecemos los salarios más bajos. Está claro que somos la comunidad autónoma que más depende del turismo, el sector servicios está subordinado casi íntegramente a él, y si hubiera un cambio de ciclo sería una catástrofe. Ahora nos beneficiamos de las dificultades de los competidores, la inestabilidad política del norte de África, su falta de seguridad, pero esas circunstancias podrían cambiar. La prudencia aconseja estar preparados para alguna circunstancia desfavorable, pero somos poco previsores, extremadamente débiles. En el aeropuerto de Bruselas hemos visto ofertas para una semana en el sur de Gran Canaria por 500 euros, con vuelos y todo incluido.
El turismo deja poco dinero en los países receptores, no contribuye a la fiscalidad de esos países. En la mayoría de los casos las líneas aéreas, los operadores y los hoteles son de capital foráneo. Además debe tenerse en cuenta que el turista consume más agua y energía que el nativo. Lo que se gana con el turismo habría de ser contrapesado con la destrucción del territorio y la contaminación.
Aquí existe un manifiesto descontrol sobre la planificación territorial, con una legislación poco coherente. La burbuja inmobiliaria ha estado sobrealimentada por el deseo de los extranjeros de adquirir viviendas para pasar la tercera edad. Ello es evidente no solo en la costa mediterránea y andaluza sino también aquí. El consumo de cemento ha sido descomunal, y el daño sobre el litoral más que visible. Un país que ya tiene varios cientos de campos de golf quiere instalar muchos más, y los cientos de miles de viviendas vacías tardan en eliminarse porque los compradores esperan todavía mayores gangas. En definitiva: en el turismo no es oro todo lo que reluce, ni muchísimo menos.
(Publicado en el diario La Provincia, Las Palmas de Gran Canaria, 22 noviembre 2014)

lunes, 29 de agosto de 2016

Graves preguntas para después de un incendio


Resultado de imagen de incendio la palma fotos grandesLas islas se han visto sacudidas por incendios muy graves en la última década. En 2007, un trabajador forestal despedido hizo que como venganza ardieran 20.000 hectáreas en Gran Canaria y, en 2012, se quemaron 4.100 en La Gomera, con el 25 % del Parque Nacional de Garajonay afectado, pero desde hace 32 años no había una muerte, como ha sucedido este año en La Palma. El peor suceso fue en 1984, cuando un cambio de viento se cobró la vida de 20 personas en La Gomera, entre ellas, la del gobernador civil tinerfeño, Francisco Javier Afonso. La Palma llevaba tres veranos consecutivos sin grandes incendios, pero en los últimos siete años ha sido víctima de tres grandes devastaciones. De entrada, cabe deducir que las labores de prevención están fallando gravemente. Los montes están repletos de matorrales resecos, de pinocha que ya nadie puede recoger. La legislación actual –la estatal, la regional, la de los Cabildos– impide que los vecinos actúen cuando se produce un conato, pero por fortuna algunos conatos siguen siendo controlados por los vecinos que no tienen intención en poner en marcha la maquinaria habitual, la complicada parafernalia que ahora exigen los protocolos de actuación. Antes de que existiera tanta tecnificación en la lucha contra el fuego, los incendios los apagaban los vecinos y los resultados no eran peores que actualmente.
Los montes se han quedado sin pastores y sin agricultores, los pinares están repletos de rastrojos secos, altamente incendiarios. No se deja recoger la pinocha, que cuando yo era chico era aprovechada en los almacenes de empaquetado de plátanos. Con tanto protocolo y tantísima burocracia tampoco a los vecinos de Fataga les dejaron apagar aquel fuego del 2007, y así algunos perdieron terrenos, casas, el palmeral, los frutales. En Portugal este verano, con 300 focos provocados por los pirómanos en un mismo día, las autoridades hablaron claramente de terrorismo forestal. En Grecia, en España, en California son muy frecuentes estas devastaciones, que en Madeira originaron muertos y pérdidas de edificios en el casco histórico de Funchal.
          Cabe pensar que, en los casos de Canarias, si se producen tantos incendios y tan graves es porque se está actuando mal, porque algo está fallando. El alcalde de Mazo habla ahora de construir depósitos de agua en el monte, establecer cortafuegos, extender la red de tuberías. Se podría pensar que con el dinero que el Cabildo de La Palma puso para el concierto de Julio Iglesias, donde hubo que abrir las puertas para disimular la poca asistencia, se habrían podido construir más depósitos de agua, extender la red, mejorar la prevención. En vez de eso, ha habido que pagar cantidades millonarias a los helicópteros, a las brigadas de extinción. Cada hora de trabajo de un helicóptero antiincendios supone 3000 euros. ¿Será posible pensar que es “rentable” para alguien dejar que los incendios prendan y devasten los bosques en vez de lograr que los conatos se apaguen cuando solo son conatos?

A raíz de los incendios de Galicia este verano, el diario El Mundo publicó que el precio medio de extinción de un gran incendio ronda los 50.000 euros por hora. Los fuegos de Galicia, en su gran mayoría originados por pirómanos y agentes con intereses inmobiliarios y económicos de diverso tipo, suponen una gran sangría. Aplicando la tarifa por cada hora de trabajo, un agente forestal cuesta 24 euros, una brigada de extinción transportada supone 98 euros, el uso de un avión Air Tractor vale 3.090 euros y un helicóptero Sokol cuesta 2.883 euros la hora. Pagos a técnicos, agentes forestales, brigadas, motobombas, palas, helicópteros y aviones. Un dineral. Y a ello hay que añadir los medios estatales como la Unidad Militar de Emergencias, y las enormes pérdidas derivadas, el daño a las cosechas, a las huertas, a los viñedos, así como el gran deterioro ecológico. Pues la masa forestal retrocede, y en La Palma el fuego ha vuelto a quemar lo que estaba recién quemado, impidiendo la regeneración del bosque. Los gastos de extinción superan en mucho los destinados durante el año a la prevención. Fuentes de las Brigadas de Refuerzo contra Incendios Forestales reconocen que "a lo largo del año prácticamente no realizamos tareas de prevención y no existe un cuerpo específico que limpie los montes".
          ¿Por qué no se ataca con mayor diligencia los incendios de las islas, cuando solo están empezando? ¿Por qué no se establecen más cortafuegos, si los vecinos de Mazo señalan que el incendio fue frenado porque tropezó con una vereda pateada por las cabras? Era curioso ver en La Palma helicópteros tomando agua de estanques ilegales, y es lamentable que este último incendio, que costó una vida humana, haya tenido un coste de muchos millones de euros. Las islas son lugar frecuente de incendios porque los veranos son muy secos y los montes no se limpian, y porque resulta inaceptable la gestión que se está haciendo en esta tierra. En la Península se ha llegado a la conclusión de que conviene volver a prácticas agropecuarias ya abandonadas, pues el pastoreo dirigido para realizar la limpieza de los montes de manera natural, como se hacía antiguamente, es muy eficaz. Un pastoreo organizado, con proyectos que impliquen a técnicos y ganaderos, y que sea sostenible económicamente.

En La Palma todo comenzó porque un alemán medio hippy quemó el papel higiénico tras su caca, como hacen los senderistas en su país de origen. Solo que allí los bosques son prietos, hay humedad, no se producen los incendios de nuestra tierra. Y ahora qué tristeza recorrer las carreteras cuando en el aire hay todavía humo y olor a quemado, qué lamentable contemplar la devastación y pensar que el año próximo, o el siguiente, volverá justamente a repetirse cuanto ya hemos vivido tantas veces. Porque los incendios queman el cuerpo del bosque y tuestan su alma. El pinar se consume: los pinos jóvenes mueren porque su corteza todavía no tiene corcho que les proteja; los más viejos se evaporan al arder tea de sus entrañas, y todos pierden vigor. Las islas van perdiendo patrimonio vegetal, fayas, codesos, monte bajo, diversidad botánica. Huyen los pájaros, se carboniza el suelo y la isla se desnuda para quedar indefensa frente a la erosión cuando vengan las lluvias. En el colmo de la desgracia, mueren personas luchando contra las llamas, que no entienden de vidas ni de patrimonios. ¿Y el año que viene más?

¿Será posible que votemos el 25 de diciembre?

Ni hay entendimiento ni parece que lo vaya a haber entre los 4 que nos representan: Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias. Tal vez lo que se persiga, si nos convocan a votar el día de Navidad, es que la abstención sea del 80 por ciento. Y que, con los poquitos que vayan a las urnas, el PP se haga de nuevo con la mayoría absoluta.

jueves, 4 de agosto de 2016

Fuego en La Palma, fuego en el alma

¡S.O.S! Un paisaje muere cada verano en estas islas por la imprudencia y por la maldad de los humanos. Un tipo va y se caga en el bosque y acto seguido no tiene mejor idea que prender fuego al papel higiénico que ha utilizado, en un día de intenso calor. Otra vez es un empleado de las brigadas antiincendios que ha sido despedido y prende fuego a lo mejor de los bosques que quedan en el centro de Gran Canaria. En La Gomera había un anciano pirómano que disfrutaba soltando a los conejos de su conejera, a los que previamente prendía hachos en sus patas traseras, para que los animales sembraran el fuego en el bosque. Y todos aquellos muertos que hubo no hace tanto, en la gran tragedia que originó un cambio del viento. Igual que ahora en La Palma ha muerto un agente forestal, un valiente defensor de los montes.
La Palma, Patrimonio de la Biosfera, no se merece los incendios de cada verano, que van menguando su habitabilidad, que disminuyen la calidad de su masa forestal. Porque los pinos canarios se recuperan, sí, pero todo el monte bajo asociado al pinar tarda mucho en recuperarse. Y el gran daño de los vecinos que han de abandonar sus casas, vecinos expuestos incluso a perder sus casas. Cada año se generan campañas de mentalización pero todo en vano: se suceden sin clemencia los incendios en las islas con masa forestal, desde El Hierro a Tenerife, desde La Gomera a La Palma y Gran Canaria. Incendios en La Caldera, incendios en la cumbre, incendios en Garafía o El Paso: cuando un monte se quema se incendia parte del alma colectiva. Un patrimonio forestal único, que ha costado mucho conservar durante siglos desaparece en cuestión de horas pese a los esfuerzos de las brigadas, de los helicópteros, de los hidroaviones, todo un despliegue carísimo que podría haberse evitado. Precisamente el periódico El Time, el primero que apareció en la isla, nació con el objetivo patriótico de defender los montes, extender la educación, hacer viable el progreso.
A los pirómanos hay que meterlos largo tiempo en la cárcel. No puede haber clemencia para quienes en un minuto son capaces de originar tanto desastre.

¿Si hay terceras elecciones deben repetir estos cuatro?

miércoles, 3 de agosto de 2016

Más Pokémon, menos sexo

Las relaciones sexuales ya no son prioritarias para los jóvenesSe les llamó «ni-nis», despreocupados, irresponsables, faltos de compromiso y de objetivos. Pero la realidad parece estar demostrando lo contrario. Los conocidos como «millenials» o generación «Y», es decir las personas nacidas entre 1982 y 1999, no solo están más informados y concienciados respecto a las consecuencias de sus actos que la generación anterior. Además, salen menos y tienen menos relaciones sexuales que sus predecesores, la llamada generación «X» (nacidos entre 1965 y 1981). Así lo señala un estudio de la Universidad de San Diego que ha recabado información de ambas generaciones (más de 26.707 voluntarios) y que concluye que el 15% de los jóvenes de entre los 20 y los 24 años no tiene pareja sexual desde los 18 años, mientras que en la generación «X» el porcentaje era del 6% cuando tenían la misma edad.

La gente pasa mucho más tiempo "online" que interactuando cara a cara. Los jóvenes tienen más estímulos sin moverse de su casa. Antes, tenían mayor necesidad de explorar su sexualidad porque era síntoma de su madurez. Hoy es al revés, hay una huida de la madurez y la sexualidad puede ser un mecanismo que quieren evitar. Juegan al Pokémon porque así no se exponen y no sufren», explica Alfredo García Garate, del gabinete de psicólogos Blázquez y Gárate. El experto también apunta a una falta de autoestima en los jóvenes que puede llevar a evitar enfrentarse a una relación. Otra de las explicaciones se debe a un acceso más libre a contenidos pornográficos. ¿Por qué el sexo antes llamaba la atención? Porque estaba prohibido. En los años 60 la gente se iba a ver cine erótico a Perpiñán, lo que pasa es que ahora se ha quitado el velo y no llama tanto la atención», explica el psicólogo José Elías Fernández.

Alexandra tiene 27 años y asegura que es evidente el exceso de estímulos que la rodea y que explica, en cierta forma, esa actitud más asexuada de su generación. «Se han diversificado nuestros intereses. Ahora, tener una pareja estable con la que probablemente podrías tener más sexo, ya no es algo importante. Al final, los encuentros se reducen». «Con mi edad antes ya estabas casado, ahora no puedes irte a vivir con tu pareja hasta los 30 y eso seguramente influye. Aunque aún así, no me casaría ni loca ahora mismo», reconoce Ángela, de 23 año. Los jóvenes se van de casa cada vez más tarde porque sus trabajos no les permiten independizarse y, lógicamente, llevar el novio o novia a casa no siempre es una buena opción. «Mi chica tiene casa, yo no. Es decir, que puedo quedar siempre que ella pueda. No tengo coche y es otro sitio que perdemos... El espacio lo veo importante», explica Álvaro, también de 27 años. La gente joven está más concienciada respecto a su seguridad, y además destaca la importancia que ha ganado el trabajo sobre todas las cosas. Los «millenials» son más individualistas. «No quieren compartir, no buscan relacionarse». Al margen del número de parejas o de encuentros cabe preguntarse qué se entiende por una relación sexual «normal» o cuántos encuentros son necesarios para ser feliz. Un estudio publicado en «Society for Personality and Social Psychology» ya anunciaba que no es necesario tener sexo todos los días para estar pleno. «Cada pareja establece su frecuencia. Lo más importante es la intimidad, disfrutar el uno del otro... no el encuentro sexual per se», concluye el sexólogo Bernardo Stamateas.
 
(J. G. Stegmann, en ABC)

2015 acentuó el desastre climático


El cambio climático avanza de modo inexorable. El calentamiento global es un hecho, y siguen nuestros dirigentes mundiales sin tener conciencia de lo que eso significa. Dicen las agencias internacionales que las temperaturas, el aumento del nivel del mar y la emisión de gases de efecto invernadero alcanzaron niveles récord el año pasado, por lo que 2015 es el peor año en la historia moderna de esta serie de "indicadores clave", según ha revelado el informe 'El Estado del Clima' de la Agencia Nacional de Océanos y Atmósfera de EEUU (NOAA, por sus siglas en inglés).

La reducción del hielo, las sequías y las inundaciones marcan es el cuadro sombrío que presenta la Tierra. En este informe anual sobre el estado del clima, un documento de 300 páginas participaron 450 científicos de todo el mundo." Varios marcadores tales como temperaturas por encima de la superficie de la tierra y el mar, el nivel de emisiones de gases de efecto invernadero y el aumento del nivel del mar han establecido récords el año pasado", aseguran los científicos.

La temperatura de la superficie global de la tierra se situó entre los 0,42 y 0,46 grados centígrados, una décima más que en el año anterior, mientras que la temperatura de la superficie del mar registró entre 0,33 y 0,39 grados, también rompiendo la marca de 2014. Claramente, el informe de 2015 muestra no sólo que las temperaturas globales están aumentando, sino también que todos los síntomas asociados a ella también están empeorando, dijo Thomas Karl, director de la NOAA .Se espera que esta evolución continúe este año, ya que los primeros seis meses de 2016 fueron los más cálidos en el mundo, según datos recientes de climatólogos de la NASA. El fenómeno meteorológico conocido como El Niño fue particularmente fuerte en 2015, y ha servido para "agravar" la tendencia al calentamiento del año pasado, dicen los expertos. Los registros de lluviaLas concentraciones de los tres principales gases de efecto invernadero -dióxido de carbono (CO2), el metano y el óxido nitroso- han alcanzado nuevos niveles en 2015," señala el informe, basado en decenas de miles de registros de muchas bases de datos independientes. En todo el planeta, el CO2 rozó el límite simbólico de 400 partes por millón (ppm) en 2015, llegando a 399,4 partes por millón (ppm), un aumento de 2,2 ppm desde 2014. Y "2016 superará fácilmente esa marca," anticipa Jessica Blunden, científica de la NOAA.

El nivel del agua alcanzó su punto más alto, con unos 70 milímetros más que el promedio registrado en 1993. Se elevó gradualmente alrededor de la Tierra, con un empuje de unos 3,3 milímetros por año, según el informe, pero el aumento es más rápido en algunas partes del Pacífico y el Océano Índico. Y esto podría acelerarse en las próximas décadas al derretirse los glaciares y capas de hielo, amenazando las vidas de millones de personas en las costas. El año 2015 se caracterizó también por una temporada de lluvias más abundantes de lo normal que causó graves inundaciones.

martes, 2 de agosto de 2016

El bosque de cuentos (cuento popular de Suiza)


Érase que se era una vez una pequeña chiquilla que pedía continuamente a todo el mundo que le contara un cuento. Una tarde se dirigió a un bosque muy cercano a su casa y allí se encontró con un cuclillo, que, sentado sobre una rama, gritaba a todo pulmón:

–¡Cu-cú! ¡cu-cú! ¡cu-cú!

–¿Por qué cantas siempre la misma canción? –le dijo la niña– ¿Por qué no te dejas de tanto cu-cú y me cuentas un cuento?

Entonces el cuclillo le contó la historia de cómo estos pajarillos ponen los huevos. El cuco cuando pone un huevo lo coge en su pico y  va volando hasta que encuentra un nido de cualquier otro pájaro y allí coloca su huevo. De este huevo sale luego un cuclillo, que crece y crece, y al fin se hace mayor que la pareja de pájaros, sus falsos padres, que lo alimentan. Pronto se hace el nido demasiado pequeño para el cuclillo. Entonces arroja fuera del nido a los otros polluelos que han crecidos con él.

Cuando el Buen Espíritu del bosque se enteró de la fechoría del cuco, exclamó con una voz que el viento llevó hasta lo más profundo del bosque:

-¡Cuclillo, cuclillo!, como castigo por tu mala acción, no tendrás nunca un nido propio. Siempre llevarás tus huevos en el pico por el aire, y tus hijos deberán clamar durante todo su vida por su madre perdida: ¡Cu-cú! ¡cu-cú¡ ¡ cu-cú!

-¿Esto es un cuento o una historia verdadera? –preguntó la pequeña. Y allá muy lejos oyó una voz que decía:

-¡Cu-cú! ¡cu-cú¡ ¡ cu-cú!

La niña quedó desconcertada, pero siguió su camino por el bosque y llegó hasta los sombríos abetos. Bajo sus pies crujía una alfombra de millones de pardas agujas. En lo alto rumoreaba el viento entre las verdes copas de los altivos árboles gigantes. Junto a ellos se alzaban, sumidos en la oscuridad, tres pequeños abetos que, ¡pobrecitos!, ni tan siquiera tenían una sola ramita verde.

–¿Por qué lleváis un vestido de luto, tan oscuro? Por favor,  explicadme vuestra historia –dijo la niña.

Entonces tomó la palabra el mayor de los tres jóvenes abetos y dijo:

–Nosotros somos los más jóvenes abetos de este bosque y nos hubiera gustado levantarnos, los tres juntos, hacia el Sol; pues hemos oído decir que es un Rey, Hermoso y Bueno. Así, pues, nos pusimos nuestros vestidos de fiesta y extendimos los brazos hacia lo alto; pero nuestros hermanos mayores nos cerraron el paso.

–El Sol nos pertenece a nosotros porque somos más grandes y esbeltos que vosotros –dijeron los enormes y altivos abetos–. Vosotros, pequeñajos, deberíais avergonzaros.

Y, orgullosos, aquellos enormes abetos se elevaron cada vez más y más alto, hasta que llegaron al Sol. Entonces celebraron una fiesta e invitaron a todos los pájaros cantores del bosque.

–¡Por favor! ¡Hacednos también a nosotros un poco de sitio! –rogábamos continuamente  los pequeños abetos.

Es que sólo pretendíamos ver el hermoso manto del Rey Sol; pero nuestros hermanos mayores extendían rumoreando sus vestidos y nos ocultaban, para que el Sol no pudiera vernos. Entonces nos desprendimos del vestido verde de fiesta y nos vestimos de pardo luto que conservaremos hasta nuestra muerte.

Entonces la niña de los cuentos preguntó:

–¿Es esto un cuento o una historia verdadera?

Los tres abetitos guardaron silencio y dejaron caer sus agujas como si fuesen  lágrimas de sus tristes ojos.

La pequeña buscó una azada y arrancó con ella, uno después de otro,  los pequeños abetos y los plantó de nuevo en el borde del bosque. Buscó luego agua del manantial y les dio de beber. El Padre Sol se entristeció cuando vio a las tres criaturas del bosque con sus oscuros vestiditos de luto. Las acarició amorosamente con sus rayos y las consoló:

–Pronto tendréis mejor aspecto. Mis rayos tejerán para vosotros el más hermoso vestido de fiesta, y yo estaré con vosotros desde la mañana hasta el anochecer.

 La muchachita siguió muy contenta su camino. El sendero del bosque corría recto, muy recto, y no parecía tener fin.

De repente, la niña sintió un escalofrío en la espalda; en medio del camino yacía una pequeña ardilla que agonizaba a causa de una herida en el cuello.

–¿Quién te ha herido? –preguntó la niña–. ¡Qué pena! Me habría gustado tanto que me hubieses contado un cuento..

 Y  la roja sangre de la ardilla comenzó a contar:

–Allí arriba, entre el verde reino de las hojas, hay una casita redonda. En ella vive una madre ardilla con sus cinco hijos. “No salgáis hasta que esté yo de nuevo en casa”, dijo la madre cuando salió en busca de alimento para sus pequeños. Cuatro de ellos obedecieron, pero el quinto miraba continuamente por la puerta redonda. Cien mil hojas lo saludaban y le susurraban: “¡Ven con nosotros! Te contaremos un cuento”. Entonces salió fuera de su casita redonda. Escuchó y escuchó tan pronto en éste como en aquel árbol y no oyó ningún cuento o historia verdadera. Sin dudarlo un momento, se dirigió corriendo al bosque vecino. Pero, ¡qué terrible desgracia!; en medio del camino la sorprendió una malvada garduña.

 “¡Mamá! ¡Mamá!, gritó en un último suspiro la pobre ardilla; pero la madre estaba tan lejos, tan lejos que no podía oírla. Y entonces, ¡pobrecita!, la ardillita cerró para siempre sus hermosos ojos.

–¿Es esto un cuento o una verdadera historia? –preguntó la niña.

La sangre de la ardilla caída en el suelo no respondió y la muchacha contempló con mucha tristeza al pequeño animalito muerto.

–¡Mamá! ¡Mamá! –gritó de repente la niña de los cuentos del bosque, y rompió a llorar.

Luego dio media vuelta y volvió sobre sus pasos. Corrió y corrió hasta que se encontró de nuevo en casa, abrazada a su mamá.

A la mañana siguiente salió, sin embargo, de nuevo al bosque y así otros muchos días, porque todas las cosas –los árboles, los animales,  las flores, y el agua del manantial– le contaban cuentos bonitos o tristes, porque de todo hay en esta vida. ¿O eran tal vez historias verdaderas? La niña nunca lo supo.

Y aquí se acabó, pon, pon.

Los 4 padres de la patria son guapos y narcisos

A los cuatro padres de la patria lo que les preocupa es cultivar su belleza simpar, su simpatía torrencial, su capacidad de seducción. Incapaces de entablar diálogos y pactos, nos condenarán a vagar eternamente por las urnas como si eso resultara divertido. ¿Para cuándo habrá gobierno en España? Para el siglo que viene. ¿Y de quién es la culpita? De cada cual y de todos y de nadie en concreto.

viernes, 29 de julio de 2016

Un cuerpo de mujer (cuento de Ryonosuke Akutagawa, Japón)

Una noche de verano un chino llamado Yang despertó de pronto a causa del insoportable calor. Tumbado boca abajo, la cabeza entre las manos, se había entregado a hilvanar fogosas fantasías cuando se percató de que había una pulga avanzando por el borde de la cama. En la penumbra de la habitación la vio arrastrar su diminuto lomo fulgurando como polvo de plata rumbo al hombro de su mujer que dormía a su lado. Desnuda, yacía profundamente dormida, y oyó que respiraba dulcemente, la cabeza y el cuerpo volteados hacia su lado.
Observando el avance indolente de la pulga, Yang reflexionó sobre la realidad de aquellas criaturas. Una pulga necesita una hora para llegar a un sitio que está a dos o tres pasos nuestros, aparte de que todo su espacio se reduce a una cama. “Muy tediosa sería mi vida de haber nacido pulga…”
Dominado por estos pensamientos, su conciencia se empezó a oscurecer lentamente y sin darse cuenta, acabó hundiéndose en el profundo abismo de un extraño trance que no era ni sueño ni realidad. Imperceptiblemente, justo cuando se sintió despierto, vio, asombrado, que en su alma había penetrado el cuerpo de la pulga que durante todo aquel tiempo avanzaba sin prisa por la cama, guiada por un acre olor a sudor. Aquello, en cambio, no era lo único que lo confundía, pese a ser una situación tan misteriosa que no conseguía salir de su asombro.
En el camino se alzaba una encumbrada montaña cuya forma más o menos redondeada aparecía suspendida de su cima como una estalactita, alzándose más allá de la vista y descendiendo hacia la cama donde se encontraba. La base medio redonda de la montaña, contigua a la cama, tenía el aspecto de una granada tan encendida que daba la impresión de contener fuego almacenado en su seno. Salvo esta base, el resto de la armoniosa montaña era blancuzco, compuesto de la masa nívea de una sustancia grasa, tierna y pulida. La vasta superficie de la montaña bañada en luz despedía un lustre ligeramente ambarino que se curvaba hacia el cielo como un arco de belleza exquisita, a la par que su ladera oscura refulgía como una nieve azulada bajo la luz de la luna.
Los ojos abiertos de par en par, Yang fijó la mirada atónita en aquella montaña de inusitada belleza. Pero cuál no sería su asombro al comprobar que la montaña era uno de los pechos de su mujer. Poniendo a un lado el amor, el odio y el deseo carnal, Yang contempló aquel pecho enorme que parecía una montaña de marfil. En el colmo de la admiración permaneció un largo rato petrificado y como aturdido ante aquella imagen irresistible, ajeno por completo al acre olor a sudor. No se había dado cuenta, hasta volverse una pulga, de la belleza aparente de su mujer. Tampoco se puede limitar un hombre de temperamento artístico a la belleza aparente de una mujer y contemplarla azorado como hizo la pulga.


“Nyotai”, 1917 – Cuentos obtenidos de www.narrativabreve.com, editada por Francisco Rodríguez Criado. Ilustración: Mujer leyendo, de Fernando Botero

En momentos de vacío de poder, la Marcha Verde y ahora Cataluña

Para el impertérrito Rajoy nada mejor que ir deshojando la margarita: me quieren, no me quieren, me quieren... En momentos de vacío de poder sucedió la Marcha Verde, noviembre de 1975, Franco agonizaba y así España salió malamente del Sahara. Ahora, mientras Rajoy deshoja la margarita, a la chita callando Cataluña declara su independencia y el impertérrito sigue adorándose a sí mismo:. Además, dice que ni siquiera está obligado a darse por enterado. Así nos va. Y a votar por tercera vez.

martes, 19 de julio de 2016

Jugando a la ruleta rusa

Resultado de imagen de fotos grandes mariano rajoy

Vivimos en el filo de la navaja, nadamos en un mar de perplejidades y sorpresas poco apetecibles, hemos de aprender a convivir con la violencia que puede estallar en cualquier esquina. Y también hemos de estar predispuestos a que nos golpeen algunas tragedias, como cuando ya a medianoche llegamos a casa y ponemos el canal 24 horas, y en unos segundos nos enteramos del último desastre, llámese el recuento del Brexit que al principio de la noche prometía fidelidad a Europa y en el transcurso de la madrugada cambió de rumbo, también dándole al mando sabemos de nuevas víctimas raciales abatidas por policías blancos mientras estaban lavando el coche, al día siguiente nos enteramos de que nuevos policías blancos han sido tiroteados por algún vengador de sus hermanos afroamericanos, asimismo se nos repite una y otra vez el recorrido sanguinario de un camión en Niza cuyo conductor hacía zigzag para atrapar al mayor número de víctimas, por si fuera poco añadimos un golpe o pseudogolpe de Estado en Turquía, recontamos las víctimas de la carretera y de la violencia conyugal en los fines de semana, y qué decir de las predicciones de las olas de calor, que aquí llegan atenuadas pero también llegan.
Además tenemos los ejercicios en la cuerda floja de nuestros políticos, incapaces de articular pactos estables y consistentes, pues en realidad unos y otros no paran de poner piedras en el camino. Con insistencia hablan algunos de la necesidad de ejercer la responsabilidad y la reflexión, aunque a quienes proponen eso se les eche también de menos el ejercicio de responsabilidad y reflexión que demandan a los otros. O yo o el caos, vienen a decir los cuatro líderes políticos que estamos disfrutando desde hace ya siete meses, y lo que te rondaré, morena. Pocos han sido capaces de hacer un examen de conciencia, como excepción Gaspar Llamazares escribió una frase que define su mea culpa ante el fracaso de la coalición Podemos-Izquierda Unida: “muchos no han depositado en nosotros su confianza porque no acaban de vernos como portadores de soluciones creíbles a los problemas ciudadanos. Ese es nuestro auténtico desafío pendiente. Conformarnos con ser un voto protesta alternativo a la abstención tiene un techo muy bajo.”
 Nuestros queridos hombres de la patria parecen estar jugando a una variante de la ruleta rusa: el disparo al pie. Arman sus estrategias, parece que van a confluir con este o aquel, lanzan alborozados la propuesta de conformar una mayoría que pueda constituir un gobierno y luego, cuando todos apreciamos que cuanto prometían era tan solo una fantasmada, no tienen otro remedio que dispararse al pie. Prometen negociar con seriedad y teniendo como meta los superiores intereses de la nación, argumentan que van a satisfacer a los ciudadanos que les han dado su voto y en realidad es como si estuvieran decididos a alargar el suplicio y condenarnos a una legislatura más que breve brevísima, o a unas terceras e incluso a unas cuartas elecciones. Y lo hacen pensando que en sucesivas convocatorias unos van a seguir subiendo en la estimación de los votantes mientras que todos los demás van a continuar en caída libre, como si todo fuera tan sencillo de predecir, como si las encuestas preelectorales fueran dignas de fiar, como si el voto útil, el voto del miedo no hubiera participado en la ceremonia de confusión en la que andamos convocados.
Cierto que en países tan serios como Bélgica o Dinamarca se han producido largos periodos de desgobierno, y que en Italia los mandatos duraban meses porque era muy fácil provocar una crisis tras otra, alianzas inestables siempre expuestas a un traspiés, a un cambio de chaqueta, a las maniobras de distracción, y a otra cosa mariposa. Pero aquí, con los déspotas de Bruselas y Alemania amenazando con multas y contraprestaciones, la cosa no se pone tan fácil. Claro que si la economía ha ido razonablemente bien sin tener un gobierno constituido, si la corrupción solo se ha incrementado en los niveles habituales, si la liga de fútbol va a empezar dentro de poco, si Cataluña todavía no ha declarado la independencia y por consiguiente el Barcelona seguirá jugando contra el Real Madrid igual que siempre, si todo eso ha venido sucediendo sin tener un gobierno con todos los pronunciamientos, es que la cosa no ha ido tan mal como podríamos imaginar.
Estamos en medio de un mundo de relativismos y anécdotas triviales. El nuevo y renacido Pokémon nos vuelve locos porque estos japoneses son expertos en vaciar los cerebros, que la gente piense poco. Y, con todas estas, hemos cumplido 80 años desde el inicio de la guerra civil. El exjuez Baltasar Garzón en su momento lamentó que la Justicia española no haya investigado ciertos crímenes del franquismo y que lo tenga que hacer una juez argentina que se ha tenido que desplazar para practicar unos interrogatorios que estaban más al alcance de las autoridades de aquí. El exjuez señaló que la restricción de la justicia universal como la que fue aprobada por nuestro Gobierno deja desamparadas a miles de víctimas como las 200 niñas secuestradas en Nigeria por el grupo Boko Haram.
En una entrevista en la cadena Ser en la víspera del I Congreso de Jurisdicción Universal en el Siglo XXI, se habló de que es necesario un debate sosegado sobre este asunto y se estimó que la educación en derechos humanos es una asignatura pendiente sobre todo para los responsables políticos. Baltasar Garzón advirtió de que progresivamente y de forma definitiva con la reforma legal aprobada en nuestro país "se ha renunciado a un arma política y diplomática contra la impunidad" y ha discrepado con que la aplicación de la justicia universal perjudique los nuestros intereses económicos.

Sobre la lucha contra la corrupción se ha comentado reiteradamente la dificultad de luchar contra la misma por las trabas que se ponen y la falta de recursos para proseguir hasta el fondo las investigaciones. A fin de cuentas no solo hay dinero en Suiza o en Panamá sino en multitud de paraísos fiscales muy cercanos que la propia Unión Europea consiente para que los ricos nunca lloren a la hora de pagar impuestos. Es lo que tenemos: el arte del disimulo, tan querido a los padres de la patria. Que tan pronto abandonan la vida política encuentran un sillón para reposar sus posaderas en cualquier empresa pública o privada que otorgue opíparos sueldos. Esa es la cuestión.