jueves, 16 de mayo de 2013

Carnaval de Indianos en Tenerife (Librería La Isla, martes 21, 7 tarde)

                Después de las animadas presentaciones en Santa Cruz de La Palma, Los Llanos de Aridane y Las Palmas de Gran Canaria, el próximo martes 21 será presentada en Santa Cruz de Tenerife la novela Carnaval de Indianos, recién editada por NACE, con portada de Arima García. 
                Por cierto que, como sorpresa de última hora, en la presentación de Las Palmas, el jueves 16 en el Museo Poeta  Domingo Rivero, se incorporó el cantautor Pedro Valcárcel Carmona, quien interpretó varios temas de la música tradicional cubana y que amenizaron mucho el acto.
                El acto se desarrollará en la sede de la Librería La Isla en la calle Imeldo Serís 75, cerca de la plaza de Weyler.
                Será a las 7 de la tarde del citado martes 21.

lunes, 13 de mayo de 2013

"Carnaval de Indianos", en la Televisión Canaria

Carnaval de Indianos en el cierre del informativo de mediodía de la TV Canaria, sábado 11. Archivo enviado por Antonio Tabares. Este jueves, 16, a las 8, en el Museo Domingo Rivero de Las Palmas, calle Torres 10, 1º, presentación del libro.

Este jueves, Carnaval de Indianos en Las Palmas de GC


Tras las animadas presentaciones en Santa Cruz de La Palma y Los Llanos de Aridane, este jueves 16, a las 8 de la tarde, en el Museo Domingo Rivero (calle Torres, 10, 1º, sector Triana) se presenta el libro Carnaval de Indianos, editado por Nace, con portada de Arima García.
Como canta Celia Cruz, no hay que llorar que la vida es un carnaval y las penas se van cantando. La joven Moneyba Castro se aplica este propósito, y pese a que su madre le prohibe acudir a la fiesta, ella va a convertirse en el hilo conductor de las historias que figuran en este libro serio y divertido a la vez. Se trata de la primera novela que aborda monográficamente la fiesta del carnaval en las islas. El protagonista colectivo es la gente de la calle, ya que el Lunes de los Indianos constituye una gigantesca parodia, una catarsis, una función teatral en la que todos son protagonistas ya que no hay espectadores sino actores. En las 270 páginas de esta novela coral desfilan la Negra Tomasa, reina de la calle; un viejo cacique que disfrutaba cuatro mujeres en la Casa Amarilla; un masón extremadamente celoso que vive divertidas aventuras los días de carnaval; los miles de extranjeros que se han dejado atrapar por el paisaje; los atildados funcionarios y los agricultores; los jóvenes con sus bromas, a veces perversas; la multitud de emigrantes a Cuba que quizá no trajeron riquezas pero sí música y versos, gastronomía, idioma y costumbres que nos hermanan con el Caribe.

viernes, 3 de mayo de 2013

Pablo Losa: el tiempo a través del paisaje


Pablo Losa es un perfeccionista que domina como pocos la instantaneidad del paisaje, el alma del paisaje, los elementos intangibles como el viento, el salitre, la humedad, las nubes, el sol, los nocturnos, la carga sensorial y espiritual de la naturaleza. Modula la luz y —como un verdadero panteísta— se funde con el panorama que pinta. En las cumbres ve un elemento de elevación, de misticismo, y en el Atlántico la placidez y el vértigo, la calma chicha y el temporal. Bebe en Turner, Gainsborough o Carlos de Haes, en el oficio de Carlos Morón. Refinamiento y depuración definen su obra, con esa pátina de encanto poético, melancolía y reflexión por el paso del tiempo que ya existía en los pintores del paisajismo holandés. Expone en el Colegio de Abogados (San Agustín, Vegueta) hasta el 31 de mayo.
Partiendo de su catedral de Burgos, en los 80 nos entregó su serie Premoniciones con el uso de una abstracción surrealista: el mar inundaba la catedral, la piedra volcánica de Bañaderos invadía la catedral. Habría que añadir que —como tanta gente de su generación— estuvo mucho tiempo en el seminario, iba para cura pero, como le gustaba el elemento femenino, se vino a Canarias y eso le produjo un deslumbramiento feliz, la exuberancia subtropical de la isla. Quién lo vería en aquellas playas nuestras atiborradas de nórdicas en bikini, o mejor sin bikini; allí olvidó la estepa castellana, la aridez del clima y de las costumbres de la España interior, tan lejos del gozo del mar.
Ahora, después de 30 años en la isla, maestro de la luz, lo vemos trabajar el pastel en capas casi como si fuera óleo. Vive como un fraile y pinta diez horas diarias aprendiendo todos los días, como él dice. Ha llevado nuestro paisaje a la Península y a Bélgica y tiene obra en fundaciones y museos, en la Casa Real y en la colección de arte Dean Monroe en Washington y Nueva York. Parece difícil que de sus tubos de pintura puedan salir estas delicadezas, esos otoños en la cumbre, los castaños y nogales que le recuerdan su tierra burgalesa, el mar bravo de El Confital, la placidez de Las Canteras, la arena mojada con sus reflejos, la luminosidad del faro de Maspalomas, las flores de mundo, los niños jugando en la arena al estilo Sorolla, la simplicidad y belleza de sus bodegones, la delicadeza de sus desnudos, el calor abrumador del verano junto al Bentayga, las carreteras heladas junto al Pozo de la Nieve, las aulagas en las dunas de Corralejo, la Montaña Roja de Lanzarote o esas fresas entre el impresionismo y el hiperrealismo en las que sorprende la definición del plástico, los pliegues y relieves que nos recuerdan la iconografía de Warhol.  El detallismo de Losa resalta la aparente insignificancia, impregna la escena con sus rosas de colores explosivos o sutiles. Por supuesto que algunos de sus mejores cuadros no caben en esta exposición, pero sí he de citar su serie dedicada a la isla de Santorini, en Grecia, con las cúpulas azules de las iglesias, las callejas en escalinatas que miran un mar intensamente añil.
El paisaje total de Losa supone una indagación filosófica en la existencia, la placidez y la bravura de la vida. Un paisaje sin seres humanos, un paisaje que se resalta en sí mismo. No es descriptivo ni estático; al contrario, es dinámico y capta la fugacidad de la vida, el latir oculto del tiempo que pasa.  

El boom de los libros de segunda mano: la Obra Social


¿Y a ti no te da pena ver un libro tuyo a dos euros, no te deprime? Esa podría ser la pregunta. Y la respuesta es no: me da mucha alegría ver que libros que se editaron hace ya tiempo, y que han estado rodando por bibliotecas o casas particulares, en vez de ir a la bolsa de la basura, siguen vivos. Hay bibliotecas que se desprenden de sus fondos (no es fácil que en estos tiempos tengan dinero para reponer con nuevas ediciones) y muere gente que tenía libros en casa. Los herederos consideran un estorbo las viejas bibliotecas, los despachos y salones con objetos que para ellos carecen de valor. No es la primera vez que alguien encuentra en los contenedores del barrio histórico de Vegueta cuadros y libros de interés, arrojados como despojos. No siempre sucede así: hay entidades que recogen y reciclan ropas, muebles o libros que van a parar a las librerías de segunda mano, que ahora proliferan. Ya que mucha gente no puede comprar la última novedad a 22 euros, por mucho menos de esa cantidad se llevan una buena bolsa en la que puede haber títulos fundamentales de la literatura universal.
Me explico: nosotros tenemos una cultura del derroche. En cambio, si acudimos a los rastrillos de extranjeros los fines de semana en cualquiera de las islas comprobamos que los alemanes, los británicos, hasta los italianos, son capaces de reciclar todo lo que ya consideran viejo. Desde unas sillas de jardín a unas tazas de café, vídeos, equipos musicales y cedés, un juego de vasos, platos, teléfonos, juguetes, ropa, y por supuesto libros. Muchos libros de segunda mano en cualquier idioma del mundo.
En San Marcial 3, junto a la catedral de la ciudad de Las Palmas, hay una librería de la Obra Social de Acogida y Desarrollo, un local siempre atestado de libros. Media hora apenas da para echar una mirada rápida, los viciosos siempre encontraremos un título de Carlos Fuentes o de Joseph Conrad o de E.M. Forster o de Isaac de Vega. Un libro que en su momento se nos escapó, quizá alguien nos lo prestó y ya lo leímos pero nos apetecería volver a examinarlo porque hay libros que siempre vale la pena tener a mano. Esta buena gente de la Obra Social tiene tiendas de segunda mano con antigüedades, objetos de coleccionistas, enseres y hasta electrodomésticos. Con todo ello dan de comer a gente necesitada, atienden a víctimas de la segregación social. En www.osdad.org puedes ver el catálogo de sus muchas existencias. “Abrimos los sábados por la tarde y los domingos hasta el mediodía”, nos dice la encargada cuando nos vamos con varias adquisiciones. Los libros son pesados y ocupan mucho espacio, me digo. Pero qué maravilla que puedan seguir circulando por esas calles y esos pueblos, como aves volanderas en busca de lectores.

jueves, 2 de mayo de 2013

Mo Yan, un novelista total (Premio Nobel 2012)


Mo Yan (1955) es un novelista descomunal, y su libro más célebre –en El Aleph Editores– es una obra maestra que contiene un despliegue narrativo tal que su lectura puede volverse fatigosa, tal es el cúmulo de personajes, acciones, caídas, redenciones, posesiones demoníacas, amores, deserciones y luchas. La guerra sin misericordia, la crueldad y la belleza de la vida campesina, la joven y rebelde protagonista, las abuelas con su voluntad de resistencia. Inenarrable la escena en la que la novia es conducida en palanquín hacia su triste destino. Telúrica, potente historia. No es novela-thriller, no es novela ligera. Es gran novela de siempre.
Gabriel García Márquez, William Faulker y Tolstoi son algunos de sus maestros, además se le ha comparado alguna vez con Kafka. Por eso en su prosa se destila una profunda introspección de la mente humana, junto con un despliegue épico impresionante. Discutido en occidente  por algunos círculos como colaboracionista del régimen comunista de su país que niega las libertades básicas, es también enaltecido y al parecer ha sido víctima de la censura. En esta novela desfilan las viejas creencias, el misterio de una cultura ancestral, la poderosa sexualidad, los ritos y las supersticiones, las leyendas populares, el conflicto omnipresente entre el pasado y la modernidad.
Conocido el autor gracias a la adaptación cinematográfica de Zhang Yimou, Sorgo rojo (1987) es una novela sobre la familia, el mito y la memoria, en la que fábula e historia se unen para crear una ficción cruel, violenta y tierna en ocasiones. Está ambientada en una zona rural, arranca con la invasión japonesa de los años treinta, y cuenta, a lo largo de cuarenta años, la historia de tres generaciones. De inicio nos presenta al comandante Yu y la joven Jiu’er, obligada a casarse con el hombre que su padre ha dispuesto: un viejo leproso muy rico, que posee una destilería. El sorgo, un cereal utilizado como ingrediente de un potente vino, era en tiempos de paz centro y símbolo de la vida campesina. En tiempos de guerra, se convierte en el centro de la lucha por la supervivencia.
“El sorgo rojo que parecía un mar de sangre, cuya alabanza he cantado una y otra vez, se ha ahogado en una riada rabiosa de revolución y ya no existe, reemplazado por el sorgo híbrido, de tallo corto, espigas apretadas y follaje espeso, que se cubre de un polvo blanquecino y tiene barbas tan largas como la cola de un zorro. Rinde mucho y tiene un gusto amargo, astringente, y es causa de un estreñimiento rampante. Con la excepción de los cuadros que están por encima del secretario local, todas las caras de los aldeanos tienen el color del hierro herrumbrado.
Dios, cuánto desprecio al sorgo híbrido (página 513)”
A los 26 años publicó su primera novela, Lluvia en una noche de primavera. En 1984 obtuvo un puesto en la Escuela de Arte y Literatura del Ejército. En 1996 publicó Grandes pechos amplias caderas, donde la historia de China es vista a través de los ojos de una mujer, libro prohibido por las autoridades de Pekín. El 11 de octubre del año pasado se convirtió en Premio Nobel. Se comentó entonces que su galardón significaba la victoria de la literatura sobre la política. Se pensó también que su triunfo era una réplica al Nobel del 2000, ganado por el disidente chino Gao Xingjian, con nacionalidad francesa.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Argentina: pronunciamiento ante una República que ha perdido su alma


Eduardo Sanguinetti, Filósofo y Poeta Rioplatense
La elección de las prioridades determina lo que es posible. Hoy se inclina en Argentina hacia el juego del azar constante, las especulaciones estériles que solo interesan a una banda de autodenominados “políticos” aprovechados. A estos una política oligárquica y una ideología totalitaria les ha permitido, en un clima de silencio, dar preponderancia –condicionando los espíritus– al rechazo de la realidad, a una conducción de gobierno económica, social, cultural y política que lejos de buscar el “deber ser” conduce a un caos determinante en la decadencia en que nuestras vidas se debatirán.
Creo es hora de comenzar a caminar un sendero de comprensión y de fundar una clase política hoy inexistente. La autodenominada oposición no existe, solo es un juego articulado por mediocres funcionarios, pacatos, mezquinos y resentidos, en espejos cóncavos y convexos, donde proyectan sus propias miserias sin saber quién mira a quién. La historia de la corrupción en nuestros gobiernos no comienza con el nefasto Néstor Kirchner. No seamos obtusos, creo es de larga data. La ausencia de capacidad, idoneidad, en nuestros políticos de barricada no transita acorde a lo que Argentina merecía y merece. Tenemos un pueblo exitista, simplista, mediocre y con mucho pánico a ese “deber ser” en el que marco como norte a alcanzar. Creemos que podemos por milagro llegar a conquistar un espacio de privilegio, sin persistir, con voluntad y austeridad, dando sitio a los talentos que ya han emigrado de esta tierra. Dejar de lado el odio y los bajos instintos que hoy se sienten a lo largo y ancho del país y, de una vez por todas, desobedecer y con valentía decir no y basta a la superpoblación de la ciudad de Buenos Aires y conurbano, que contienen más de la mitad de los habitantes del país. Que el voto no sea obligatorio y crear pequeñas comunidades en el interior, autoreplicantes y autodeterminantes, pues estamos en una nación abundante en recursos de todo tipo, pero absolutamente disfuncional en la tarea de llevar a cabo la tarea de fundar un país para todos. No dejemos pasar más generaciones de jóvenes con síndromes de parias en el mundo, sufriendo las consecuencias de anteriores decisiones e indecisiones de un sistema inmaduro, perverso. Démosle espacio, insisto, a la diferencia. No somos ya un país joven, somos un pobre país inmaduro, donde el sentido de pertenencia y libertad se perdió. La mentira tomó un sitio de honor y la farándula gobierna.

No a los escraches (De "Público")


¡Qué mal huele la ciudad!


José Manuel Balbuena

Posiblemente muchos de nuestros políticos municipales, cabildicios o autonómicos, tienen mal la pituitaria y por tanto, no huelen bien, o tal vez nada. En la misma situación deben estar sus asesores y técnicos. Y conste que no lo digo por molestar, sino por el malestar que causa en propios y extraños los olores desagradables que inundan la ciudad de Las Palmas de los Canes.
Puede darse el caso de que estos políticos, asesores y técnicos, estén ya habituados a las pestilencias ciudadanas, y por eso no  sienten esos efluvios tan desagradables. Pero los que acaban de llegar y los que tienen un olfato de perro cazador, que perciben los olores a distancia, si que se sienten molestos, y me da hasta rabia que enseguida me salgan con la muletilla “¿pero esto es una ciudad turística?,” y a continuación expresan ese !foss! internacional que entienden hasta en Groenlandia.  It,s very grave the situation! -como diría más de un inglés que tuviera que vivir en Ciudad Jardín, por ejemplo, o uno de esos señores con pantalón corto que arriba a nuestra capital en los impresionantes cruceros turísticos que nos visitan. Hombre, si oliera a rosas o a esas fragancias exóticas, a lo mejor estarían encantados, y nosotros también, y nuestras narices serían mucho más anchas, para aspirar mejor. Pero no es a rosas a lo que huele, sino a alcantarilla, a albañal, a cloaca, a sumidero,(que es lo mismo)  a algo repugnante que se cuelan hasta cerebro, obnubilan nuestras neuronas y contaminan nuestros pensamientos. Sabíamos que algunos de esos malos olores procedían de la depuradora que a alguien se le ocurrió construir en Barranco Seco (como a otros el vertedero de Salto del Negro, como si allí no hubiese personas) , condenando a sus habitantes de ambas zonas a estas inmundicias. Pero los anti-perfumes alcanzan también a distintos barrios y zonas de la capital, incluido el “casco histórico antiguo” de Vegueta, que yo no recomendaría para “Patrimonio de la humanidad” por muchas razones, y esta es una de ellas.  Es uno de los lugares más visitados por los turistas que nos llegan. Las emanaciones que percibe el sentido del olfato surgen en los alrededores del teatro Pérez Galdós. Allí hay una estatua de nuestro gran escritor que, si se fijan, parece que se está tapando la nariz con una mano, (poniéndole un poquito de imaginación) al tiempo que dice ¡yo no he sido!
Pero ese pésimo perfume, que no es de Armand Basi, se extiende también a otros barrios y a la misma costa de la ciudad (parte oriental). Especialmente, si tienen buena vista y mejor olfato, en la zona situada delante mismo del Hospital Insular y Universitario de Las Palmas de Gran Canaria. ¿No es insalubre que se divise allí, claramente toda esa nata apestosa, al  lado  del barrio marinero de San Cristóbal? ¿No atenta contra la salud que algunas personas se pongan allí a pescar con caña y luego se coman un pescado que está rabiosamente contaminado? ¿Ha pasado alguna vez por ese lugar algún representante de Sanidad (municipal, cabildicia o autonómica) para comprobar in situ estos desmadres?¿ No se han quejado  los operadores y guías turísticos del espectáculo que se ve y se huele en la entrada misma de Las Palmas de Gran Canaria?
Si vamos al parque de San Telmo, huele mal. Si paseamos alrededor del muelle de Santa Catalina, del centro comercial o del parque del mismo nombre, también se percibe un cierto tufillo que no elimina  un cartelito vegetal que dice: Welcome. Eso no quita el mal olor. Y seguramente más de un ciudadano tendrá historias que contar, en este aspecto, sobre su calle, su barrio o su parque.
La conclusión es que nuestros  responsables políticos (sean del partido que fueren)   no se han enterado de este problema, que la capital provincial e insular atufa,  y de que es hora dque se enteren y busquen las causas del mismo para aplicar soluciones ¿Son defectos de alcantarillado? ¿Es mala la depuración que se hace? ¿Es que todavía siguen yendo aguas fecales, sin depurar, a las alcantarillas que las conducen al mar?
Nuestras pituitarias se lo agradecerían eternamente  y también la buena imagen de esta capital cosmopolita que pretende ser turística sin conseguirlo mucho, después de aquella huida que se llevó hacia el Sur  a los que deseaban sol y playa .
¡Salud  y buenos olores!

martes, 30 de abril de 2013

1797: el auge de la novela histórica


En las letras canarias hay un buen momento de creatividad, y se manifiesta en diversos sectores: novela, poesía, ensayo, novela negra, novela histórica, novela fantástica, literatura erótica. Luis Medina Enciso, hijo del célebre El Minuto –personaje de nuestro folklore por su pertenencia a Los Sabandeños– ha escrito una novela bien documentada, densa y ligera a la vez, sobre las invasiones piráticas que se acercaron a Tenerife a finales del siglo XVIII. Como leemos en el prólogo “a finales del XVIII España era un país convulso, problemático y en clara decadencia, que se encontraba dirigido por infames regentes y aristócratas de escasas entendederas, que de manera lenta pero segura dinamitaban su posición en el mapa internacional; máxime en una época en la que la pugna entre las tres grandes potencias coloniales del planeta: Inglaterra, Francia y la propia España, estaba en su punto más alto tras la Revolución Francesa de 1789, lo que haría cambiar definitivamente el mundo tal como se conocía hasta la fecha.”
Los devaneos de la triste política española de la época –loquinarias alianzas y contraalianzas de amistad y de guerra con Francia y con Inglaterra– están en el meollo de las intentonas piráticas para adueñarse de Canarias, un punto estratégico que incentivaba la voracidad de las potencias. Hay un dicho facilón: si Tenerife hubiera dejado entrar a Nelson y no hubiera dejado entrar a Franco nuestra historia habría sido diferente.
Luis Enciso ha escrito una novela amena, con un lenguaje desenfadado, casi lenguaje barriobajero de soldadesca, descriptiva y exacta por el buen manejo de una documentación exhaustiva. Los diálogos son explícitos y ayudan a la dinámica del texto, la caracterización de los personajes funciona. 1797 Piratas del Atlántico no parece una primera novela de un autor que a los nueve años ya publicó su primera intervención pública en homenaje al naturalista de TVE Félix Rodríguez de la Fuente, el amante de los animales. Colaborador de medios digitales y tradicionales, viajero por medio mundo, el autor emprende ahora su trabajo literario con esta obra en la que exhibe su interés por la historia y las tradiciones de las islas, que durante largo tiempo ha cultivado como folklorista.
Canarias se convirtió en una escala imprescindible entre América y Europa, y el trasiego de mercancías y riquezas entre las dos orillas del Atlántico no pasó desapercibido para los piratas, de ahí que la Corona inglesa convirtiera en personajes distinguidos a los depredadores como Drake, que debilitaban los intereses del imperio español. Los británicos vinieron con afán de conquista, Canarias era ya una escala en el nuevo imperio mundial que Inglaterra estaba consolidando, pero peores que los británicos eran los piratas norteafricanos porque estos solían llevarse gente para luego pedir abultados rescates por su liberación. El propio Miguel de Cervantes padeció en sus carnes esta forma de actuación.
La hazaña del 25 de julio de 1797 mereció convertirse en uno de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós. Siempre me he preguntado por qué nuestro ilustre paisano no lo abordó, máxime cuando esto le fue solicitado explícitamente por un jovencísimo periodista llamado Manuel Delgado Barreto en el homenaje que a Galdós se le hizo en Madrid, el 9 de diciembre de 1900. El éxito de esta novela es haber sabido dinamizar la documentación existente y haberla convertido en un libro atractivo, que maneja personales reales e imaginarios, el cruce de los héroes históricos con los héroes de ficción —así Diego Correa y Juanillo el Rastrojo—, peripecias que introducen al lector en la secuencia de los acontecimientos que se vivieron antes y después de la gesta del cañón Tigre. Por nuestros ojos desfilan las fortalezas, las menguadas fuerzas tinerfeñas, los mandos y los soldados atrapados al vuelo en los campos mientras plantaban papas, el poderío de la flota invasora, las reacciones de sus oficiales y la personalidad absorbente del contralmirante Horacio Nelson, aclamado como el mayor héroe naval de Inglaterra y cuyo corazón reposa en la cripta de hombres ilustres de la catedral de San Pablo. El autor consigue buenas descripciones de cómo era Santa Cruz, de sus calles y habitantes, parece que oliéramos el mar y sintiéramos el sabor acre de la pólvora, los fogonazos de la artillería en la noche sin luna, el estruendo de los cañones, el temor y la audacia de los combatientes, la sangre de las heridas y la muerte, la elegancia de la rendición final. Las secuencias son pormenorizadas y creíbles, el texto no tira de la erudición sino que capta al lector. Luis Medina ha acertado.

lunes, 29 de abril de 2013

El jueves 2, Pablo Losa en el Colegio de Abogados

Este jueves, 2, a las 19.30, en el Colegio de Abogados de Las Palmas (Plaza de San Agustín, 3 - Vegueta) presentaremos la exposición de pintura de Pablo Losa, que permanecerá abierta hasta el 31 de mayo. Losa es de Burgos y lleva 30 años residiendo en Gran Canaria, se trata de un verdadero perfeccionista del paisaje, tanto en pastel como en óleo. Una obra clasicista, repleta de transparencias y luminosidad que ahora muestra algunas marinas y escenas de cumbres, mar embravecido en El Confital, dunas de Corralejo, faro de Maspalomas, Las Canteras y flores con un tratamiento casi hiperrealista.
Losa domina como pocos la instantaneidad de la naturaleza. Sus cumbres y sus marinas reflejan todos los matices del color, de la luz, incluso de elementos intangibles como el viento, la calima, el salitre, la humedad, las nubes, el sol, los nocturnos. Nos introduce en la naturaleza con toda su carga de sensaciones y emociones, se empeña en darnos la carga lumínica, sensorial y espiritual de las islas.
Son casi 40 obras con mares de nubes, castaños y nogales, heladas en el Pozo de la Nieve, escenas campesinas, flores de mundo y rosas. Trabaja en capas la técnica del pastel y busca la abstracción con toque surrealista que ya desarrolló en su serie iniciática dedicada a la catedral de Burgos, cuando la naturaleza volcánica y el mar inundaban este grandioso monumento gótico.

viernes, 26 de abril de 2013

Berlín, desde el otro lado


A Berlín la definía como una feria a medio construir: aún le faltaban los mejores tiovivos, el túnel del miedo y el de la risa. Pero en verdad era un lugar ecléctico, el espacio del universo en que había más McDonalds por kilómetro cuadrado según anunciaban las vallas publicitarias y donde a cualquier hora del día se podía paladear codillo con col agria y disfrutar música anglosajona, el consabido chirri chirri de los nuevos locales ubicados en la antigua zona rusa. Claro que también había muchas librerías y tiendas especializadas en músicas de los lugares más exóticos del mundo. Nadie quería desvelar el rincón en que Hitler construyó su búnker, tan malos recuerdos debían ser sepultados para siempre y el visitante nunca debía pretender rememorarlos, pero la explanada de sus mítines conservaba su siniestro poderío. El sector oriental, peor acicalado, ofertaba alquileres más baratos y promocionaba locales de copas. La Isla de los Museos atesoraba restos de la antigua Babilonia y la Puerta de Brandeburgo permanecía escondida por andamios de restauración con el patrocinio de un banco, sobre los adoquines habían pintado el trazado del Muro con sus precisos zigzags y pululaban recordatorios de quienes murieron por cruzarlo. A través de los bulevares de los tilos -Unter den Linde- circular por donde desfilaban las juventudes nazis representaba un ejercicio sosegado y placentero, con la gente cumpliendo las señales y cediendo el paso sin malos modos.
                -Eres un pervertido –dijo cuando se lo propuso por primera vez.
                El, en cambio, aseguraba que no tenía nada de raro. Le trajo revistas, le mostró los sitios de internet donde lo anunciaban. Todo el mundo pretendía renovar sus experiencias con mucha discreción. ¿Y qué es la vida –le escribió en un poema- sino un frenesí, una locura pasajera, un tránsito hacia el vacío? Vivimos una era de prisa y urge actuar ahora, pensar después. O nunca. Puede que el mañana sea demasiado tarde. Disfruta la intensidad del momento.
                -De acuerdo –aseguró al cabo de unos días.

                Por eso fueron a la agencia de viajes y sacaron billete para la gran fiesta con que recibirían el milenio en el paseo que va desde el monumento de la Victoria hasta la Alexanderplatz.
                Así que con unos cubatas huyeron de los cero grados y se metieron en Charlottenburg, el barrio de los norteamericanos donde las boutiques son tan lujosas como en París. Los bares gays y los clubs de intercambio los llamaban en todas las esquinas con su derroche de pedrerías, lentejuelas, brocados, ligueros y bragas alusivas a la gran renovación. Precisamente en uno de esos locales, el Zwielicht, celebraron a media luz la llegada del 2000. Como decía el cartelito de entrada “Todo puede ser, nada tiene que ser.” Del vestidor al bar había camino suficiente para ver y ser visto, participar o simplemente observar. Habitaciones reservadas y cuartos de espejos para que cualquiera pudiese contemplar cuanto le viniese en gana respetando unas pocas reglas: no insistir si recibes una negativa, no besar en la boca, llevar preservativo.
                Primero curiosearon la infinita variedad de argollas para los labios vaginales, para los pezones, la base del pene y del glande. Cerca un tipo gigantón se intentaba ganar a una paquistaní dulce y flexible como la flor de loto, docenas de cuerpos a punto de entrelazarse sin conciencia del pecado original. Pero quizá por la vergüenza o la inhibición del alcohol ni ella ni él disfrutaron el encuentro. Era como si acabaran de ponerse una ropa que les apretara mucho, o que les quedase demasiado holgada. Tal vez debían habérselo montado en el hotel, alquilando a un chico bisexual o una lesbiana. Por ahora la infidelidad en grupo era una falsa expectativa.
                Para colmo, a la salida empezó a nevar. El había extraviado la bufanda, y no había un solo taxi a la vista. Se sintió tan petulante y ridículo que arrastró a su mujer a la primera iglesia que encontraron abierta, y de inmediato las fugas de Bach serenaron su mente. Entonces se dijo que del año nuevo no pasaba: le resultaba imprescindible llevar más allá sus sensaciones y hacerlo sin claudicar; por eso ya tenía ahorrado lo suficiente, un capitalito bien administrado.
                Lucharía con todas sus fuerzas para cruzar la frontera, no la impresionarían las barreras ni las alambradas ni los puestos de control; haría el viaje aunque tuviese que dejar mucho en el intento. Sí: guiarse por las tentaciones de un paraíso prometido tras un cambio de sexo que no dejara secuelas y al fin le permitiese ver la vida desde el otro lado.
(De “¡Mamá, yo quiero un piercing!”, relatos) 

jueves, 25 de abril de 2013

3 poemas eróticos de Rosario Valcárcel


Rosario Valcárcel, a la que se le puede considerar pionera de la literatura erótica en las islas, nació en Las Palmas de Gran Canaria. Ejerció como profesora de EGB en Lengua Española e Inglés. Su nacimiento en Las Canteras influyó en su primer libro, La Peña de La Vieja y otros relatos , un homenaje al mar de la infancia según Justo Jorge Padrón, Anroart; Del amor y las pasiones, Anroat, 14 relatos repletos de sensualidad, presentado por el catedrático de la ULPG Dan Munteanu; El séptimo cielo, Anroart (según la profesora Carmen Márquez son 13 relatos con técnica cinematográfica sobre la complejidad del amor), Las máscaras de Afrodita (se nutre del amor y del deseo, la caducidad del tiempo, la fugacidad de la vida, según Sabas Martín); Sexo, corazón y vida, (la autora domina la liturgia del sexo, dijo Elsa López) y Moby Dick en Las Canteras Beach, Anroart (sobre el rodaje en Gran Canaria de la célebre película, con Gregory Peck y John Houston, en la Navidad de 1954-55).




CUANDO HACEMOS EL AMOR DE MADRUGADA,
el frío se consume y la habitación en llamas
jadea como el bramido de un volcán
que emana recuerdos amarillentos,
esculpe corazones.
                                Aleja la muerte.

Cuando nos abrazamos en la penumbra
tu aliento se pliega con el mío, el sabor
de alisios libertinos agita el placer,
se derriten las penas y los rencores.
                                  Se olvida todo.

Cuando me estrechas y te estrechas,
los espíritus diabólicos se disfrazan,
escucho mi zambullida, las corrientes
dormitadas. Vuelve la calma.
                               Se olvida todo.

MOSTRÉ EL ÚLTIMO SECRETO
a tu mirada inquieta.
Los poros de mi gruta se abren
como una fuente de miel
pegajosa y letal.

Hálito suave, destilan las ingles.
Fascinada viajas a mi sexo,
a mi reino profundo.
El adiós, ya se sabe, es trago amargo.
Querías ser halcón de certero pico,
excavar hasta el fondo,
rasgar mis sueños.

Todo esto pasará, dijiste,
por eso retornas allí,
al origen, al mar desgreñado,
a la profunda matriz
donde se unen las corrientes.

Mis senos con tus senos,
mis labios con tus labios,
la catarata se precipitó
como si fueras mía.
El edredón  nos libró del frío,
y, como si un destino acechara al otro,
al mismo tiempo nos amamos.
Nadie me había besado como tú.

No seas celosa –te dije,
pues tal vez siga volando
de aquí a la aurora.

El sol nos transformó
en cariátides.
En la misma columna,
un solo cuerpo,
los mismos sentimientos.

MIS PIERNAS PALPITAN
prisioneras, pugnan por abrirse.
               
Quiero alzarme sobre el mar que hierve,
emerger en tu humo de fuego,
explorar los abismos de tu lecho.

Quiero la vibración de tu aliento,
fundirme en tu fragua,
moldearme en tu oleaje.

 Mis piernas palpitan,
 palpitan en otro cuerpo sin sosiego,
 enajenan mi razón, gritan de escalofríos.

 Ansiosa quiero vivir con el huracán,
 romper con las manías de Satanás.

 (De Las máscaras de Afrodita, Ediciones Idea)

miércoles, 24 de abril de 2013

El calorcito de Sevilla

Por tantas cosas pendientes, eligió cuidadosamente el día y la hora. El treinta y uno, a las siete.
Siempre de buen humor, a punto para cumplimentar las órdenes. Pues el secreto está en cultivar los pensamientos positivos. Lo fundamental consiste en retrasar los días críticos, y cuando éstos llegan continuar con nuestra vida cotidiana, procurando eludir las situaciones de confusión. Relajarse al máximo para el trabajo, ser energético y eficiente.
—Prepara la limusina, y al aeropuerto –era la orden, no hacía falta que se la recordaran.
 Tras una limpieza a fondo con la aspiradora repasó los cromados y conectó la cafetera. Mucho ambientador por los rincones: no consentiría ni el más mínimo rastro de nicotina, quién sabe si podría ser motivo de despido.
Casualmente, le encantaba darse una vuelta por los bares desde donde contemplar el devenir del mundo en aquellas pistas. Si fuera tarea más sencilla, habría sido ayudante de piloto, su gran pasión, de la misma forma que convertirse en guía turístico fue otra de sus vocaciones frustradas. Menos mal que la vida da muchas oportunidades: ahora era conductor, guardaespaldas, hombre para todo, y no le iba mal.
El vuelo de Nueva York llegaría a tiempo, pero con la conexión de Barajas ya veremos. Ensimismado en sus pensamientos, la reconoció por la foto.
—Vaya titi impresionante, una yanki de pura sangre, no le faltan sino el sombrero y camiseta con la banderita –eso pensó.
La sobrina de la mujer del jefe se propone estudiar un año de español, pronto se hará cargo de supervisar Latinoamérica. No puedo escurrir el bulto, así que la llevaré a su hotel, le mostraré el barrio de Santa Cruz y andaré al quite en los primeros momentos. Typical spanish y olé. Ha venido con días de sobra para disfrutar, dice el jefe que es de hierro, ni le afecta el cambio horario y se pondrá protector de bebé para el sol. Esta misma noche la acompañas a cenar pescaditos fritos, una mariscada, paella, jamón patanegra, lo que se le apetezca. Y si quiere marcha, derechito al tablao. Quien no ha visto Sevilla no ha visto maravilla. Tú aguanta mientras ella te siga el hilo, espero que me dejes a buena altura, eh.
—Hola, soy Maggie –dijo ella, presentándose.
—I am Juan Luis –respondió, estrechándole la mano. Clavado se quedó ante su belleza.  
Ya se había fijado en sus labios carnosos y el hoyuelo de su barbilla, los ojos azules y la melena peligrosa. Una figura de gimnasio y muy buen color de piel, no tanto deporte acuático como imaginé sino muchas sesiones de bronceado artificial. Un cuerpo casi perfecto sin prescindir de sus cachitos de silicona, naturalmente. Claro que ante gente importante se necesita precaución; el patrono sabe que me controlo más que los otros, no es raro que me encargue más cometidos y así nos pudimos comprar el adosado con su trocito de césped y su barbacoa. Soy legal, está claro; cuando trabajo ni pruebo el alcohol. Tampoco ella ha querido las copitas de jerez, se conformó con olerlo, tal vez sea por el aire caliente de estos días. Vaya suerte tienes, condenao –me soltó Crispi, el nuevo camarero de Sanlúcar. Cuidadito chiquillo, somos gente de ley -le corregí. Y eso que le he dejado buenas propinas, pero abunda la chusma sin categoría, les das la mano y se cogen hasta el codo. Me cabrea tanto mal profesional que anda por ahí, si todo quisque se aplicara más a su trabajo, si cada uno currase a conciencia en su parcela, el país sería otra cosa. Mi padre, que fue guardia civil, me lo repetía muchas veces: es increíble pero cierto, España ha salido adelante con cuatro profesionales y cuatrocientos mil chapuceros. Debería estar relajado, no sé qué me sucede esta noche, apenas logro disfrutar el momento. Esta miss resulta oro de ley, mi inglés es de garrafa pero ella chapurrea nuestra lengua con mucha gracia. Qué numerito verla devorar langosta con sangría, vamos que sólo le habría faltado el vaso de leche para darle las buenas noches.
Tras dejarla en recepción un pinchazo en las sienes le hizo recobrar la realidad. Después de poner tanto empeño en sus acciones, estaba cometiendo un error. Como buen perfeccionista cuidaba al máximo los detalles, todo había sido bien urdido. Así pues utilizó desinfectante con olor a pino, pasó la fregona con lejía y no se olvidó de arrancar la línea de teléfono. Aún estaba como una marmota, la medicación se adueñaba de su ánimo y le costaba mucho ponerse en pie. Se pasaba el día haciéndole descafeinados para espabilarla sin mucho daño a su delicado organismo. Siempre le daba un beso en la frente con los buenos días, a los pocos minutos le llevaba el zumo recién exprimido, acompañado naturalmente de su platito con tostadas, su margarina vegetal y su sacarina. Más tarde le servía otro café, y como nunca lo había tomado caliente se lo enfriaba con un chorrito de agua de la botella de la nevera. No esperaba excesiva dificultad; sin embargo, forcejeó más de lo previsto. Ahora recuerda cómo se aproximó, de qué forma le clavó los ojos y se le apagó el aliento. Lo peor fue que mostró una resistencia impensable, definitivamente era una cerda hasta el final de sus horas, imposible perdonarle el mal causado. Y menos ahora que anunciaba un proceso de separación, no lo soportó al conocer que ya se había entrevistado con la abogada feminista. Créeme: será lo mejor para todos, eso le había dicho la muy zorra. Agradéceme que nunca te haya denunciado por malos tratos, añadió. Ya concretaremos la pensión por alimentos. Y la abogada le prepararía la documentación para el uno de septiembre, porque en agosto cierran los tribunales. Fue mucho más sencillo con el pequeño Marcos, dormía en su cuna como un bendito, ni se enteró. Y, a pesar de todo, con tanta rabia por dentro lo habría hecho diez veces, estrujaría sus cuellos hasta el fin del mundo.      
Se despidió con gentileza y aparcó ante la comisaría, un guardia lanzó un silbido ante el Cadillac.            
—Buenas tardes ¿deseaba algo?   
—Vengo a entregarme –anunció.
 Con mucha serenidad lo puedo explicar ahora. Había estado nervioso y a Maruja ya no la soportaba, en el fondo quería matar el tiempo pero no paré de sentir un agobio en el estómago, tal vez me hayan vuelto los gases pero ahora que esto se resuelve por completo experimento un gran descanso. No tema, estoy dispuesto a contarlo con pelos y señales: sucedió hace exactamente dieciocho horas. No fue una decisión sencilla, me brotaron lágrimas por tantos años perdidos. Ah: comuniquen a Maggie que no podré llevarla a la Giralda ni a los toros. Lo lamento de veras, es tan simpática.

martes, 23 de abril de 2013

Próximas presentaciones de "Carnaval de Indianos"


Me complace invitarles a la presentación de la primera novela sobre el carnaval más original de Canarias, el Jueves 9, en la CASA SALAZAR de Santa Cruz de La Palma, y el Viernes 10 en el CASINO ARIDANE de Los Llanos, misma hora, con asistencia de la Negra Tomasa, Pilar Rey, Antonio Abdo, Rosario Valcárcel y otros destacados Indianos. Posteriormente será presentada en Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife.
Se trata de una novela coral, seria y divertida a la vez, en la que aparecen la Negra Tomasa, reina de la calle; la joven Moneyba Castro, a quien su madre en vano le prohibe acudir a los Indianos; los miles que emigraron a Cuba y no trajeron riquezas pero sí trajeron versos, músicas y bailes; el derroche de polvitos y mojitos; un masón extremadamente celoso; un viejo cacique que para escándalo general convivía con cuatro mujeres en la Casa Amarilla; un ex bailarín que vive en Roma; la alegre juventud y sus bromitas; los extranjeros que encuentran en La Palma el paraíso perdido; la historia y el paisaje, y el bullicio callejero porque ¡los indianos son de aquí!.Una obra que intenta ser una gran parodia y una crónica alegre, reivindicativa, exultante. 
(Portada: Arima García)      

sábado, 20 de abril de 2013

Pilar Rey ya tiene su documental


Pilar Rey ya tiene su documental, Pilar Rey: pasión por el teatro, de 35 minutos. Un documental muy digno estrenado en el Teatro Guiniguada de la capital grancanaria el jueves 18 de abril, a pesar de su brevedad es un testimonio condensado y muy válido sobre su vida y sus aportaciones. Tal como explicó la realizadora, se trataba de hacer visible el trabajo de las mujeres en la cultura canaria, porque la mayor parte de estos documentales que se han venido haciendo en los últimos años han estado dedicados a hombres. Pilar Rey, con su inseparable Antonio Abdo, es un personaje fundamental de vida cultural palmera; los dos son una pareja indestructible que lo ha dado todo por el teatro, por la creación. Treinta años transmitiendo enseñanzas, entusiasmando a distintas generaciones, creando un fermento imprescindible desde que Antonio Sanjuán, aquel enorme alcalde de izquierda, creara la Escuela Municipal de Teatro, la primera de Canarias. La capital palmera volvió a ser punto de lanza, como cuando se estrenó la luz eléctrica o el teléfono.
En el documental Pilar Rey habla de sí misma y de su realidad, sus palabras van acompañadas de filmaciones históricas de teatro clásico, en escenas juveniles, en trabajos que compartió con su marido. Ella, que fue la estrella de La Voz de la Isla de La Palma, aquella emisora sindical que fue un destacado órgano de comunicación junto con el Diario de Avisos, recibió premios nacionales, estuvo vinculada con el gran director José Tamayo, participó en eventos fuera de las islas, difundió las letras canarias en Dinamarca, en la centenaria Universidad de La Sorbona de París. Pedro García Cabrera o Viera y Clavijo fueron proyectados en trabajos de la pareja, que además instituyó el premio Félix Francisco Casanova hace ahora 35 años.
“Ser actor es algo grande, en ello vuelcas sentimientos y experiencias, y yo nací artistona y tozuda, tal vez porque mi padre era aragonés, un hombre que se crió cuidando rebaños de ovejas”, dijo Pilar en el coloquio tras la proyección. Pilar y Antonio, Antonio y Pilar han levantado cada 2 de septiembre su versión de Don Juan Tenorio en las calles, en su casita de Lomo Espanta, en Mirca. Pilar Rey es de la estirpe de los actores norteamericanos, que son capaces de bailar y de cantar, ella también lo hace, tanto interviene en zarzuelas en el Circo de Marte como de joven amó la danza, y le hubiera gustado hacer esa carrera en Barcelona pero los medios de la época no lo permitían. Confiesa que sus maestros han sido los miembros de la escuela catalana de teatro, la más completa y expresiva de España.
Pilar y Antonio pasaron años difíciles en los que había pocos medios, poco dinero y mucha imaginación. Ellos han sido y seguirán siendo un referente de trabajo activo y de resistencia intelectual en un medio difícil, han hecho una vida artística, casi bohemia, han viajado a muchos lugares llevando el nombre de La Palma. Creo que, a pesar de haber dado sus nombres a la Escuela Municipal de Teatro y a su Biblioteca, la isla todavía les debe mayor consideración por parte de las autoridades culturales.
En el acto estuvieron presente el artista Pepe Dámaso, Rosario Valcárcel, la realizadora María Jesús Alvarado, la directora de orquesta Isabel Costes y un grupo amplio de gente de la cultura. El documental debería ser exhibido en el Circo de Marte y programado en la Televisión Canaria con motivo del próximo Día de Canarias.

jueves, 18 de abril de 2013

Antonio Tabares: un dramaturgo canario de primer nivel


Confieso que pensaba que Antonio Tabares era un canario establecido en Madrid, de lo contrario no me explicaba sus triunfos a nivel nacional. Nada menos que el Premio Tirso de Molina con su reciente La punta del iceberg, y además el Dramaturgo José Moreno Arenas, y el Réplica de las Artes Escénicas de Canarias, así como la Mención Especial en el Calderón de la Barca que convoca el ministerio de Cultura para los autores noveles. No he visto ninguna de sus obras, pero este pasado fin de semana tuvimos ocasión Rosario Valcárcel y yo de asistir al espectáculo Piel canela en el Teatro Guiniguada. Un recorrido por la música cubana con la voz de la artista cubana afincada aquí Yanet Sierra, y hábiles monólogos escritos por Antonio Tabares con profesionalidad y enjundia. Canarias y Cuba, siempre, las islas siempre cruzadas en los viajes de ida y vuelta que con tanta frecuencia emprendieron los canarios, y los palmeros en particular. Mis dos abuelos fueron a Cuba no una sino muchas veces, en esas emigraciones llamadas “golondrinas” porque eran temporales, iban, estaban unos años trabajando allí, volvían a La Palma, regresaban a Cuba, y así gracias a que en los astilleros de la capital palmera se construyeron los veleros más rápidos de la época, capaces de hacer el recorrido en apenas una quincena.
La Palma sabe mucho de ese cruce, y el Carnaval de los Indianos es la mejor prueba, junto con el apogeo de la décima, los verseadores, las palabras cubanas que todavía subsisten en el lenguaje cotidiano, la influencia en la gastronomía y en la forma de pensar. Música cubana, tan apreciada en La Palma, y hábiles monólogos de Yanet Sierra que gustaron mucho a la nutrida asistencia. Por eso no se trataba de un espectáculo puramente musical, sino que tenía una dimensión escénica, no solo el bolero, la salsa, el chachachá, el bolero son o incluso el jazz latino sino que se trataba de una función en código de humor: las relaciones de pareja, la ironía de los insulares, la nostalgia habanera, la emigración, las comparaciones entre la Perla del Caribe y nuestra tierra canaria. Dicho por la cantante, “Tabares le dio forma y captó la esencia de lo que yo quería transmitir, es un hombre que tiene buena pluma”. Como dice José Amaro Carrillo Rodríguez, “auguro futuros premios para uno de los dramaturgos más serios (y consistentes) que haya tenido nunca este Archipiélago de las Maravillas, que suele moverse entre el teatro del absurdo, los dramas realistas de Bueno Vallejo, el humor envenenado de Alonso de Santos y los monólogos de Manolo Vieira.”
En efecto, hay pocos escritores de teatro en Canarias y ninguno con la proyección del nuestro. Antonio Tabares viene a demostrar que el lugar donde uno vive no es una rémora insalvable para demostrar tus capacidades creativas. He leído sus entrevistas en internet y al instante he comprobado su inteligencia y su persistencia. Ojalá pronto pueda presenciar algunas de sus obras. De momento, al escritor y responsable del gabinete de prensa del ayuntamiento capitalino le mando un abrazo.

miércoles, 17 de abril de 2013

5 historias breves de Julio Cortázar


Julio Cortázar es uno de los grandes renovadores contemporáneos del relato y la novela, estamos ante uno de los grandes valores del boom latinoamericano de los años sesenta junto con García Márquez, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Alejo Carpentier, etc. El gran escritor argentino (Bruselas, 1914-París, 1984) fue un maestro del relato corto, al nivel de Borges, Chejov o Poe. Rompió los moldes tradicionales con narraciones que escapan de la linealidad temporal y donde los personajes adquieren una autonomía y una profundidad psicológica; los contenidos de su obra transitan entre lo real y lo fantástico, con frecuencia desarrolla contenidos con toque surrealista y humorístico. Entre otras obras, escribió Rayuela, Historias de cronopios y de famas, Último round, 62 modelo para armar, Las armas secretas. Su novela Rayuela puede ser leída de muy diversas maneras, él proponía seguir un orden aleatorio y caprichoso.



PÁGINA ASESINA
En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres de la tarde, muere.

 INSTRUCCIONES PARA LLORAR
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.


RAYUELA  (Capítulo 68) 
Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

 INSTRUCCIONES PARA SUBIR UNA ESCALERA
Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

LA TEORÍA DEL TÚNEL  (Fragmento)
Se advierte la necesidad de dividir al escritor en dos grupos opuestos: el que informa la situación en el idioma (y ésta sería la línea tradicional), y el que informa el idioma en la situación. En la etapa ya superada de la experimentación automática de la escritura, era frecuente advertir que el idioma se hundía en total bancarrota como hecho estético al someterse a situaciones ajenas a su latitud semántica, tanto que el retorno momentáneo del escritor a la conciencia se traducía en imágenes fabricadas... falsa aprehensión de intuiciones que sólo nacían de adherencias verbales y de visión extraverbal. El idioma era allí informado en la situación, subsumido a ésta: se advertía, en la total actividad "literaria", lo que antaño fuera sólo privativo de las más altas instancias de la poesía lírica.
No puede decirse que la tentativa de escritura automática haya tenido más valor que el de lustración y alerta, porque en definitiva el escritor está dispuesto a sacrificarlo todo menos la conciencia de lo que hace, como tanto lo repitiera Paul Valéry. Afortunadamente, en las formas conscientes de la creación se ha arribado a una concepción análoga de las relaciones necesarias entre la estructura-situación y la estructura-expresión, se ha advertido, a la luz de Rimbaud y el surrealismo, que no hay lenguaje científico-o sea colectivo, social- de rebasar los cuadros de la conciencia colectiva y social, es decir limitada y atávica; que es preciso hacer el lenguaje para cada situación y que al recurrir a sus elementos analógicos, prosódicos y aun estilísticos, necesarios para alcanzar comprensión ajena, es preciso encararlos desde la situación para la cual se los emplea, y no desde el lenguaje mismo.
Nuestro escritor da señales de inquietud... sospecha que el hombre ha alzado esa barrera (la del lenguaje) al no ir más allá del desarrollo de formas verbales limitadas, en vez de rehacerlas, y que cabe a nuestra cultura echar abajo, con el lenguaje "literario", el cristal esmerilado que nos veda la contemplación de la realidad.
...Esta agresión contra el lenguaje literario, la destrucción de formas tradicionales, tiene la característica propia del túnel; destruye para construir. Sabido es que basta desplazar de su orden habitual una actividad para producir alguna forma de escándalo y sorpresa. Una mujer puede cubrirse de verde desde el cuello a los zapatos sin sorprender a nadie; pero si además se tiñe de verde el cabello, hará detenerse a la gente en la calle. La operación del túnel ha sido técnica común de la filosofía, la mística y la poesía, pero el conformismo medio de la "literatura" a los ordenes estéticos torna insólita una rebelión contra los cuadros internos de su actividad.
Puerilmente se ha querido ver en el túnel verbal una rebelión análoga a la del músico que se alzara contra los sonidos considerándolos depositarios infieles de lo musical, sin advertir que en la música no existe el problema de información y por ende de conformación, que las situaciones musicales suponen ya su forma, son su su forma.
La ruptura del lenguaje ha sido entendida desde 1910 como una de las formas más perversas de la autodestrucción de la cultura occidental; consúltese la bibliografía adversa a Ulysses y al surrealismo. Se ha tardado, se tarda en ver que el escritor no se suicida como tal, que al barrenar el flanco verbal opera una necesaria y lustral tarea derestitución. Ante una rebeldía de este orden, que compromete el ser mismo del hombre, las querellas tradicionales de la literatura resultan meros y casi ridículos movimientos de superficie. No existe semejanza alguna entre esas conmociones modales, que no ponen en crisis la validez de la literatura como modo verbal del ser del hombre, y este avance en túnel, que se vuelve contra lo verbal desde el verbo mismo pero ya en un plano extraverbal, denuncia a la literatura como condicionante de la realidad, y avanza hacia la instauración de una actividad en la que lo estético se ve reemplazado por lo poético, la formulación mediatizadora por la formulación adherente, la representación por la presentación.
...la Literatura habrá de mantenerse invariable como actividad estética del hombre, custodiada, acrecida por los escritores vocacionales. Seguirá siendo una de las artes, incluso de las bellas artes; adherirá a los impulsos expresivos del hombre en el orden de lo bello, lo bueno y lo verdadero... Dejémosla en su reino bien ganado y mantenido, y apuntemos hacia las nuevas tierras cuya conquista extraliteraria parece ser un fenómeno significativo dentro del siglo. Una forma de manifestación verbal, la novela, nos servirá para examinar el método, el mecanismo por el cual se articula un ejercicio verbal a cierta visión, a cierta re-visión de la realidad.