En Roma el solsticio de invierno traía las saturnalias y fiesta del Sol Invicto, que celebraron antiguas civilizaciones. Lo más probable es que Jesús naciera en primavera pero los papas aprovecharon el 25 de diciembre, que ya estaba consagrado en fiestas paganas muy apreciadas por el pueblo. En el extremo opuesto, ha sido duro observar que los crímenes dentro del hogar se han multiplicado precisamente en días de villancico y pandereta. Y, como si se tratara de una teatralización, la gente ha salido en masa a hacer sus compras y sus preparativos sin hacer mucho caso de la crisis.
Parece tonto que la UE haya emitido unas pautas en las cuales se señalaban las recomendaciones sobre el trato inclusivo que se debe dar a las minorías étnicas y religiosas en estas fechas. En ese escrito figuraba que el término Feliz Navidad no debe ser utilizado por respeto a las minorías étnicas y religiosas, con lo cual el saludo debería ser cambiado por «felices fiestas». Asimismo, la nota de la U.E. sugería a los países miembros que, dentro de lo posible, no bauticen a niños con nombres que tengan referencias cristianas, como María, Jesús, José, Pedro, etcétera, aunque sí podremos usar Kevin Kostner, Odin, Hela, Marvel, Valkiria, Thanos, Falcon, Loki, etc. nombres del cine y las series que tanto nos enseñan. Episodios de mucha acción y efectos especiales, eso es pasarse de modernos.
Pero estas directrices hicieron sonar las alarmas. Algunos defendieron que los países de la U.E. son mayoritariamente cristianos y no puede ofender a las minorías el hecho de que las mayorías celebren sus conmemoraciones religiosas; si aquí se tolera el Ramadán, los musulmanes también han de respetar. El papa Francisco comentó: «Hablando de la Unión Europea, creo que debe tomar en sus manos los ideales de los padres fundadores, de la unidad y de la grandeza. Hay que estar atentos a no dar paso a las colonizaciones ideológicas. Esto podría llegar a dividir los países y afectar a la UE».
Finalmente, hay que asombrarse del estropicio del cochazo de Jonathan Viera, 220.000 euros. Ojalá este hecho no simbolice finalmente el estampido de un proyecto deportivo que todavía ilusiona. Después de tantas promesas de ascenso, acaso el presidente, el entrenador y todo el equipo deberían estar alerta para evitar darse el mismo tortazo un año tras otro.
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