jueves, 2 de abril de 2020

La pandemia y el Club de los Miserables





El desparpajo, la simulación, la mentira de ninguna verdad, que hacen a la esencia del travestismo mediático, se aprecia en alcahuetes de multinacionales de la "corpo" de medios tóxicos, denunciantes de "bolsillos profundos" que no cesan de golpear, difamando al presidente Alberto Fernández en su decir al empresario Paolo Rocca, quien en plena pandemia despidió a 1450 trabajadores de su empresa.
"Miserable" fue la palabra aplicada con acierto por Alberto, a la cual adhiero... Nunca tan bien aplicado este término que lo hago extensivo a los otros ricachones especuladores que conforman el club de la dictadura miserable ultraneoliberal, como también a los informantes instalados al servicio del empresariado corporacionista, conformado por explotadores y esclavistas, los mismos que han instaurado la dictadura de mercado, hoy inexistente, ante la presencia del coronavirus en el planeta. Lo han hecho pues la legislación vigente está hecha a gusto de los intereses de estos mafiosos estafadores... De manera inmediata, en tiempos de coronavirus, rechazar la omnipotencia del régimen globalizado único, sin contrapoder, reforzado cada día por sus depredaciones, sus abusos de autoridad, preparados sigilosamente en la víspera, alimentados de sus propios miserables éxitos. Tal el caso de los empresarios como Rocca y sus mascotas, en contacto con políticos de toda extracción. No olvidar que la base de todos los totalitarismos es la negación del respeto y la dignidad: esto es lo que abre el camino a todos los fascismos, es por esa grieta que ellos se infiltran. 
Esta pandemia modificará los datos sentimentales de la vida en relación y si no nos distraemos podríamos, ante nuestro destino común como especie, comenzar a construir en igualdad y libertad un mundo donde quepamos todos. Quien no lo aprecia de este modo, creo, es un exiliado del nuevo mundo que podemos apreciar en el renacer de la naturaleza y sus criaturas...  A través de la resistencia y las luchas, intentaremos llevar a cabo una épica del siglo XXI. Es por ello que se torna imperativo desarrollar -frente a los grandes problemas que se presentan hoy, pues estamos en guerra y hay enemigos de la vida y la salud de la humanidad a la vista- movimientos de comunidades unificadas a escala internacional, dirigirse a una nueva implicancia internacional situacionista, ecológica, antirracista, humanista, en fin, un movimiento social poderoso, insisto, con los derechos de todos a gozar de los beneficios de una vida social en igualdad y solidaridad. 
Pues quien tiene una pyme, no dude caminar el eterno sendero de las ganancias a cualquier costo, en desmedro siempre del trabajador asalariado, en negro o blanco, qué más da... La normalización de la pobreza o la institucionalización del salario de hambre sirven para embellecer las estadísticas de los holdings, armados por las corporaciones, precisas a la hora de articular la logística que justifique el desastre provocado por su sadismo y avidez. Se trata de desmitificar, denunciar, crear contrapoderes subyacentes al que está en vigencia, pues si desea modificar el sistema, hoy jaqueado, no hay otra salida... Y los que alteran el equilibrio son los informantes de medios, muy publicitados, así que no daré sus nombres. La farándula siempre prostituta del poder empresarial, ya sea cívico o militar genocida y los infiltrados en las hordas de militantes de lo vacuo, que se cuentan por miles. Una prioridad en este tiempo de pandemia y para dar espacio al nuevo tiempo por vivir, cual resurrección, es asimilarse a una posición de negarse a ser engañado y declararlo, revelar la impostura y rechazar la complicidad. 
Eduardo Sanguinetti, filosófo y escritor - Buenos Aires

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