miércoles, 10 de julio de 2019

5 grandes poemas de Louise Gluck


Poeta nacida en Nueva York, 1943. Una de las figuras más relevantes de la poesía en su país, ganadora del Premio Pulitzer 1993, el National Book y otros importantes galardones. Ocupa la cátedra de Literatura en la Universidad de Yale.  Poeta que habla de la vida, de sus ciclos, sus engaños, sus esperanzas. La autora y sus diálogos consigo misma, con las personas que le rodean, con el mundo. Una obra admirable.




CEREMONIA


Me dejaron de gustar las alcachofas cuando dejé de comer
mantequilla. El hinojo
nunca me gustó.

Una cosa que siempre he odiado
de ti: odio que te niegues
a invitar gente a casa. Flaubert
tenía más amigos y Flaubert
era un ermitaño.

Flaubert estaba loco: vivía
con su madre.

Vivir contigo es como vivir
en un internado:
pollo los lunes, pescado los martes.

Tengo muy buenos amigos.
Tengo amigos
ermitaños.

¿Por qué lo llamas rigidez?
¿No puedes llamarlo gusto
por la ceremonia? ¿O es que tu hambre de belleza
se satisface completamente con tu propia persona?

Otra cosa: dime otra persona
que no tenga muebles.
Comemos pescado los martes
porque los martes son frescos. Si supiera conducir
comeríamos pescado también otros días.

Si estás tan desesperado por encontrar
precedentes, prueba con
Stevens. Stevens
nunca viajaba; eso no significa
que no conociera el placer.

El placer, puede, pero no
la alegría. Cuando prepares alcachofas,
hazlas para ti.

EL DESEO
¿Te acuerdas de cuando pediste un deseo?

Yo pido muchos deseos.

Cuando te mentí
sobre lo de la mariposa. Siempre me pregunté
qué pediste.

¿Qué crees que pedí yo?

No sé. Que volvería,
que al final de alguna manera estaríamos juntos.

Pedí lo que siempre pido.
Pedí otro poema.

EL DILEMA DE TELÉMACO
Nunca me decido
sobre qué poner
en la tumba de mis padres. Sé
lo que él quiere: él quiere
amado, lo que ciertamente resulta
muy exacto, sobre todo
si contamos a todas esas
mujeres. Pero
eso dejaría a mi madre
en la intemperie. Ella me dice
que en realidad no le importa
lo más mínimo; ella prefiere
ser descrita
por sus logros. No tendría yo mucho
tacto si les recordara
que uno
no honra a sus muertos
perpetuando sus vanidades, sus
auto-proyecciones.
Mi propio criterio me recomienda
exactitud sin
palabrería; son
mis padres y, en consecuencia,
los visualizo juntos,
a veces me inclino por
marido y mujer, a veces por
fuerzas contrarias.

PARÁBOLA DE LA BESTIA
El gato circula por la cocina
con el pájaro muerto,
su nueva posesión.

Alguien debería debatir sobre
ética con el gato, mientras investiga
el asunto ese del pájaro cojo:

en esta casa
no experimentamos
la voluntad así.

Dile eso al animal,
sus dientes ya hincados
en la carne de otro animal.

PUERTO DEPORTIVO
Mi corazón era un muro de piedra
que tú de todas formas traspasaste.

Mi corazón era un jardín isleño
a punto de ser pisoteado por ti.

Tú no querías mi corazón;
tú ibas de camino a mi cuerpo.

Nada de eso fue mi culpa.
Lo eras todo para mí,
no sólo belleza y dinero.
Cuando hacíamos el amor
el gato se iba a otro cuarto.

Entonces me olvidaste.

No en vano
las piedras
se estremecían alrededor del jardín enmurallado:

no hay nada allí ahora
excepto ese salvajismo que la gente llama naturaleza,
el caos que se hace con todo.

Me llevaste a un lugar
donde llegué a ver la maldad en mi carácter
y me dejaste ahí.

El gato abandonado
gimotea en el dormitorio vacío.
 (Traducción de Berta García Faet. Foto: Héctor Castilla)

Samir Delgado presenta un poemario dedicado al pintor Zóbel


A partir del mes de octubre dará comienzo la gira literaria por doce ciudades españolas para el lanzamiento editorial del libro "Jardín seco" del autor Samir Delgado, una publicación dedicada a la pintura de Fernando Zóbel (1924-1984), artista filipino que fundó el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca.El libro del autor canario, residente en México y afincado durante un tiempo en la capital conquense, será publicado por la prestigiosa editorial Bala Perdida que incluye en su colección de poesía las voces de autores del panorama de la poesía contemporánea en español. Cuenca será la ciudad de referencia en una programación de presentaciones literarias que se desarrollará durante el mes de octubre en lugares como la Biblioteca Regional de Castilla-La Mancha, el Centro Cultural Generación del 27, la Fundación Caballero Bonald, la Casa Museo Ramón Gaya, el Festival Kerouac o la Fundación Martin Chirino, además de participar en el programa de celebraciones de la concesión del Premio Nobel a Juan Ramón Jiménez en Moguer. En Cuenca la cita será el viernes 4 de octubre contando para la ocasión con la presencia del autor y el crítico de arte Alfonso de la Torre, prologuista del libro que actualmente culmina el Catálogo Razonado de Fernando Zóbel de Ayala. El libro de poemas "Jardín seco" está inspirado en más de cincuenta cuadros abstractos del artista filipino y su lanzamiento editorial tendrá presencia en países de América Latina y Estados Unidos. Para el autor Samir Delgado, "los cuadros de Zóbel son una ventana al paisaje universal de Castilla-La Mancha"

lunes, 8 de julio de 2019

La añoranza de Anelio Rodríguez Concepción


Anelio es uno de los valores trascendentes de la literatura escrita en Canarias. Doctor en Filología Hispánica y profesor de lengua y literatura en secundaria, es poeta, autor de libros de relatos cortos, ensayista y pintor. Entre 1995 y 2005 dirigió la revista La Fábrica (Miscelánea de arte y literatura). Ha compaginado esporádicamente la escritura con la pintura, no en vano es sobrino de Francisco Concepción, el retratista de Taburiente. Entre otros reconocimientos, ha ganado el premio Ciudad de Santa Cruz de Tenerife con un libro de cuentos y el Tiflos, convocado por la ONCE. Empezó con la poesía y pronto publicó La Habana y otros cuentos, 1990, veinte historias cortas que le pidió Elsa López.
-¿Podrías sintetizar la evolución de tu obra, poemas, pintura, narrativa, animador de páginas literarias, hasta tu reciente Historia ilustrada del mundo?
-Me preocupó avanzar en la composición de relatos, algunos originales por su planteamiento, como los del bestiario Relación de seres imprescindibles (1998), ilustrado con dibujos infantiles de mi hijo Anelio, y otros más clásicos y sobrios, como los de El perro y los demás (2004). Incluso me lancé a escribir una novela, La abuela de Caperucita (2008), sin miedo a jugar con claves de humor socarrón que ya habían asomado en los primeros cuentos. A lo largo de diez años, dirigí una revista de arte y literatura, La fábrica, que intentaba dejar testimonio de todo lo que se estaba haciendo en Canarias. De tan absorbente, aquella experiencia me obligó a cerrar un poco el grifo como escritor (apenas pude escribir), y de paso me sirvió para identificar desde muy cerca las virtudes, los defectos y los excesos de los creadores contemporáneos, lo que valdría para hacer lo mismo con las virtudes, defectos y excesos propios. Todo ello contribuyó a reafirmarme, y sospecho que tanta actividad, en su conjunto, ha removido el poso que por último aflora en Historia ilustrada del mundo. En cuanto a mis aventuras como pintor, las enseñanzas de tío Quico, el paisajista neoimpresionista Francisco Concepción, fueron decisivas. Tuve la fortuna de aprender con él lo que no está en los libros. Digamos que una parte del cerebro, la que concierne a la percepción de la relación espacio-tiempo, “trabajó” a destajo casi tanto como la otra, la que se pone en marcha con las palabras.
-Hay un poema entrañable que habla de tu padre: “Mi padre solía soñar que volaba / sobre las casas y los bosques, / y yo ahora suelo soñar que vuela / y vuela a cada instante, / con su batín de cuadros...” ¿Es tu obra una crónica de la ausencia?
-No se trata de una constante, pero se percibe al menos en tres libros: uno de poesía (Vigilias, 2008, que por cierto se cierra con “Sueño”, ese poema del que hablas), otro de narrativa de no ficción (Historia ilustrada del mundo, 2017) y otro de investigación historiográfica y etnográfica (La tradición insular del tabaco, cuya tercera edición apareció en 2016). Ahí encontramos un repaso sentimental de todo aquello que define mis afectos familiares, en clave de homenaje. Esa crónica de la ausencia, como bien la defines, en general viene marcada por una valoración positiva de muchas personas a las que, por su actitud en la vida, era fácil querer y respetar. Por otra parte, ahora que lo pienso, en algunos de mis relatos cortos de ficción (por ejemplo Octubre y La Habana, de La Habana y otros cuentos) se percibe esa misma corriente de añoranza provechosa como reivindicación de un mundo casi desaparecido que rebulle en nuestra memoria individual y colectiva.
Escribe despacio, sigilosamente construye su imaginario. ¿No te da la impresión de que ahora se escribe velozmente y hay un exceso de impaciencia en buena parte de los autores? Responde que, en efecto, escribo sin prisas, con un nivel de autoexigencia que en ocasiones me limita más de la cuenta. Ya no sé hacer las cosas de otro modo. En el tratamiento de la escritura, tan delicado, la búsqueda del equilibrio entre fondo y forma requiere un grado de concentración extrema. Por otro lado, es verdad que se percibe una urgencia enfermiza en muchos escritores, sean conocidos o no. Urgencia a la hora de escribir y a la hora de publicar. Quizá se deba al influjo de las nuevas tecnologías, que vuelven instantáneo el contacto entre las personas, aunque en muchos casos sea engañoso, y al auge de los talleres literarios, que animan a cualquiera a lanzarse cuanto antes a la piscina, algo legítimo, por supuesto. El número de escritores crece exponencialmente, y esto por lógica genera una avalancha de publicaciones. Curiosamente, por desgracia esta inflación no da lugar al asentamiento de una crítica literaria fiable, tan necesaria para separar el grano de la paja, sino todo lo contrario. En cualquier caso, las prisas vienen de un afán de notoriedad, no te quepa duda, y de las premuras de las editoriales, rehenes del cortoplacismo. Esto conlleva graves riesgos que afectan a la excelencia y a la honestidad del trabajo. Algo parecido se produce en otras artes, como el cine, avasallado por sucedáneos digitales, o la pintura, cautiva del mercadeo y la especulación, o la música (en la ópera, por ejemplo, ya no prima la calidad técnica del cantante, sino su porte y su juventud, de ahí que los nuevos se “quemen” en poco tiempo).
Finalmente le pido su visión sobre La Palma y su futuro. Tiene claro que el tiempo parece haberse detenido desde hace décadas. Esta es una isla conservadora, tanto de lo bueno como de lo malo. El interés por todas las áreas de la cultura, que en cierto modo define un significativo florecimiento en el siglo XIX, ha acabado sufriendo los tambaleos de la economía durante el XX. No hay playas enormes, ni seguro de sol, ni espacios abiertos para levantar barriadas turísticas. Lo que está claro es que el desarrollo turístico ha de orientarse hacia un tipo de oferta racional, con cuidado de no estropear los atractivos naturales. En esas estamos, aunque no con la intensidad deseada. En la agricultura creo que hay que apostar por la diversificación, aprovechando el potencial de las zonas de medianías. Las causas de nuestro empobrecimiento económico parten de los bajos índices de natalidad y los obstáculos impuestos desde fuera (el pez grande se come al chico), y tampoco se valora el capital humano. El 99’9% de los mejores alumnos se van para no volver. Además, nuestra clase política muestra su mediocridad, no potencia las vías de desarrollo.

(Publicado en La Provincia, www.laprovincia.es, hoy 8 de julio de 2019, en mi columna de los lunes titulada Ida y Vuelta)

domingo, 7 de julio de 2019

Los retratos de Andy Warhol




Nacido en 1928 y muerto en 1987, fue la principal figura del pop-art y uno de los símbolos del arte contemporáneo, capaz de transformar en algo imperecedero sus retratos de personajes del siglo XX, las latas de sopas Campbell, su imagen de la Coca-Cola o el dólar, han pasado a los museos y han influenciado a la pintura posterior. En realidad, el artista utilizaba la imagen repetitiva para criticar la influencia de los mass media, los medios de comunicación de masas, y la filosofía imperante.

viernes, 5 de julio de 2019

Viajar, poema de Rosario Valcárcel



Viajar: Un libro de recuerdos.
Viajar es imaginar palacios encantados,
ceremonias de amor que se contorsionan
entre seducción de corpiños, miriñaques
y estrellas que rozan
la desnudez del agua
Seguir la pandereta del guía,
la luz de las grietas que busca el jadear
de una vela, la sonrisa de una bestia.
Escuchar los acontecimientos de otras vidas.
Manosear cartas de muertos, sudarios,
harapos, vestidos de boda.
de segunda mano
Atravesar con pies y manos escaleras sin barandas,
el hálito de las pitonisas, las revelaciones de la sangre
coagulada. Flotar con las momias bajo
el vacío de una ola.
Viajar es arrastrar contigo tu jaula,
alejarse, regresar.
Por eso te narcotizas
te crees invulnerable,
como si la muerte no pudiera engullirte
en vacaciones, como si los aviones
viajaran más rápido que su amenaza.
Las antiguas civilizaciones muestran
el proscenio y las bambalinas del cielo,
las ascuas de cadáveres irreconocibles,
los idilios rosas que envuelven
el hechizo de estar vivo
en una Tierra moribunda.
Muestran la paz mezclada con la guerra,
muestran que la Nada es
más fuerte que el Todo
Del libro Himno a la vida

miércoles, 3 de julio de 2019

Un cuento de Lucia Berlin: "Punto de vista"


Imaginemos «Tristeza», el cuento de Chéjov, en primera persona. Un anciano explicándonos que su hijo acaba de morir. Nos sentiríamos turbados, incómodos, incluso aburridos, y reaccionaríamos precisamente como los pasajeros del cochero en el relato. La voz imparcial de Chéjov, sin embargo, imbuye a ese hombre de dignidad. Absorbemos la compasión del autor por él, y nos conmueve en lo más hondo, si no la muerte del hijo, el hecho de que el viejo termine hablando con el caballo.
Creo que en el fondo es porque somos inseguros.
Quiero decir que si les presentara así a la mujer sobre la que estoy escribiendo…
«Soy una mujer de cincuenta y tantos años, soltera. Trabajo en la consulta de un médico. Vuelvo a casa en autobús. Los sábados voy a la lavandería y luego hago la compra en Lucky’s, recojo el Chronicle del domingo y me voy a casa», me dirían: eh, no me agobies.
En cambio, mi historia se abre con: «Cada sábado, después de la lavandería y el supermercado, Henrietta compraba el Chronicle del domingo». Ustedes escucharán todos y cada uno de los detalles compulsivos, obsesivos y aburridos de la vida de esta mujer solo porque está escrita en tercera persona. Caramba, pensarán, si el narrador cree que hay algo en esta patética criatura sobre lo que merezca la pena escribir, será que lo hay. Seguiré leyendo a ver qué pasa.
En realidad no pasa nada. La historia, de hecho, ni siquiera está escrita todavía. Sin embargo, aspiro a que, a fuerza de minuciosidad en el detalle, esta mujer les resulte tan creíble que no puedan evitar compadecerla.
La mayoría de los escritores utilizan accesorios y decorados de su propia vida. Por ejemplo, mi Henrietta toma cada noche una cena frugal en un mantelito, con exquisitos cubiertos macizos italianos de acero inoxidable. Un detalle curioso, que podría parecer contradictorio en esta mujer que recorta los vales de descuento de los rollos de papel de cocina, pero capta la atención del lector. O al menos espero que así sea.
Creo que no daré ninguna explicación en el relato. A mí, sin ir más lejos, me gusta comer con ese tipo de cubiertos elegante. El año pasado encargué un juego para seis comensales del catálogo navideño del Museo de Arte Moderno. Muy caro, cien dólares, pero pensé que merecía la pena. Tengo seis platos y seis sillas. A lo mejor daré una cena en casa, pensé en el momento. Resultó, sin embargo, que eran cien dólares por seis piezas. Dos tenedores, dos cuchillos, dos cucharas. Un juego individual. Me dio vergüenza devolverlos; pensé: bueno, a lo mejor el año que viene encargo otro.
Henrietta come con sus preciosos cubiertos y bebe vino de Calistoga en copa. Toma ensalada en un cuenco de madera y calienta una comida precocinada Lean Cuisine en un plato llano. Mientras cena, lee la sección «Cosas de este mundo», en la que todos los artículos parecen escritos por la misma persona.
Henrietta espera el lunes con impaciencia. Está enamorada del doctor B., el nefrólogo. Muchas enfermeras/secretarias están enamoradas de «sus» doctores. Una especie de síndrome Della Street.
El doctor B. está inspirado en el nefrólogo para el que trabajé durante un tiempo. No estaba enamorada de él, ni mucho menos. A veces bromeaba y decía que teníamos una relación amor-odio. Era un hombre tan detestable que sin duda me recordó cómo degeneran las aventuras amorosas, a veces.
Shirley, mi predecesora, sí que estaba enamorada de él. Me enseñó todos los regalos de cumpleaños que le había hecho. La maceta con la hiedra y la pequeña bicicleta de bronce. El espejo con el koala esmerilado. El estuche estilográfico. Me contó que al doctor le encantaron todos los regalos salvo el sillín de piel de borrego. Se lo tuvo que cambiar por unos guantes de ciclista.
En mi relato el doctor B. se burla de Henrietta cuando le regala el sillín, es sarcástico y cruel con ella, como sin duda podía ser en realidad. Ese sería el punto álgido de la historia, de hecho, cuando Henrietta se da cuenta del desprecio que siente por ella, de qué patético es su amor.
El día que empecé a trabajar allí, encargué camisones de papel. Shirley los utilizaba de algodón: «Cuadros azules para los chicos, flores rosas para las chicas». (La mayoría de nuestros pacientes eran tan viejos que usaban andadores.) Todos los fines de semana, Shirley cargaba con la ropa sucia y se la llevaba a casa en autobús, y no solo lavaba, sino que además la almidonaba y la planchaba. En eso anda ahora mi Henrietta… planchando en domingo, después de limpiar su apartamento.
Por supuesto buena parte de mi relato va de las costumbres de Henrietta. Costumbres. Quizá ni siquiera malas en sí mismas, sino tan arraigadas. Cada sábado, año tras año.
Cada domingo, Henrietta lee las páginas rosas. Primero el horóscopo, siempre en la página 16, como es costumbre de ese periódico. Normalmente los astros le traen a Henrietta noticias picantes. «Luna llena, sexy Escorpio, ¡y ya sabes qué significa! ¡Prepárate para que surja la chispa!».
Los domingos, después de limpiar y planchar, Henrietta prepara algo especial para cenar. Capón al horno. Un salteado instantáneo de Stove Top con salsa de arándanos. Guisantes a la crema. Una chocolatina Forever Yours de postre.
Después de lavar los platos, ve 60 Minutos. No es que le interese especialmente el programa. Le gustan los presentadores y tertulianos. Diana Sawyer, siempre distinguida y guapa, y los hombres, todos tan serios, fiables e implicados en los temas a debate. A Henrietta le gusta cómo mueven la cabeza con gesto taciturno, o sonríen cuando hay una situación divertida. Y sobre todo le gustan los primeros planos de la esfera del reloj. El minutero y el tictac del paso del tiempo.
Luego ve Se ha escrito un crimen, que no le gusta pero es lo único que hay.
Me está costando mucho escribir sobre el domingo. Plasmar la larga sensación de vacío de los domingos. Sin correo, las máquinas cortando el césped a lo lejos, la desesperanza.
O cómo describir que Henrietta se muere de ganas de que sea lunes por la mañana. El clic, clic, clic de los pedales de la bicicleta del doctor y el chasquido de la llave cuando se encierra en el despacho a ponerse su traje azul.
—¿Ha disfrutado del fin de semana? —le pregunta Henrietta.
Él nunca contesta. Nunca dice hola o adiós.
Cuando el doctor se marcha y sale con la bicicleta, ella le aguanta la puerta.
—¡Adiós! ¡Que se divierta! —dice sonriendo.
—¿Que me divierta? Por el amor de Dios, déjese de tonterías.
Aun así, por desagradable que sea con ella, Henrietta cree que existe un vínculo entre los dos. El doctor tiene un pie deforme, una pronunciada cojera, mientras que ella tiene escoliosis, una desviación en la columna. Una joroba, de hecho. Ella es tímida y vergonzosa, pero entiende que él pueda ser tan cáustico. Una vez le dijo que reunía las dos cualidades necesarias en una enfermera… Ser «estúpida y servil».
Después de Se ha escrito un crimen, Henrietta se da un baño, mimándose con perlas perfumadas de aroma floral.
Luego ve las noticias mientras se esparce la crema por la cara y las manos. Ha puesto agua para el té. Le gusta el parte meteorológico. Los pequeños soles sobre Nebraska y Dakota del Norte. Nubes de lluvia sobre Florida y Luisiana.
Se estira en la cama a tomar una infusión relajante. Echa de menos su vieja manta eléctrica con el regulador BAJO-MEDIO-ALTO. La que tiene ahora se anunciaba como la «manta eléctrica inteligente». La manta sabe que no hace frío, así que apenas se calienta. Ojalá se calentara de verdad y la reconfortara. ¡Demasiado lista, la condenada! A Henrietta se le escapa la risa. Suena chocante en el pequeño dormitorio.
Apaga el televisor mientras toma la infusión, escuchando los coches que entran y salen de la gasolinera Arco al otro lado de la calle. De vez en cuando un coche se para con un frenazo junto a la cabina telefónica. Después la puerta se cierra de golpe y el coche arranca y se aleja.
Oye un coche que se acerca despacio hacia los teléfonos. Dentro suena jazz a todo volumen. Henrietta apaga la luz y levanta la persiana junto a su cama, apenas una rendija. La ventana está empañada. En la radio del coche suena Lester Young. El hombre que habla por teléfono sujeta el auricular con la barbilla. Se pasa un pañuelo por la frente. Me apoyo en la repisa fría de la ventana y le observo. Escucho el suave saxo de «Polka Dots and Moonbeams». Escribo una palabra en el vidrio empañado. ¿Qué? ¿Mi nombre? ¿El de un hombre? ¿Henrietta? ¿Amor? Sea cual sea, la borro antes de que nadie la vea.
*Lucia Berlin (1936-2004)
De Manual para mujeres de la limpieza.
Traducción de Eugenia Vázquez Nacarino (Alfaguara, 2017).

martes, 2 de julio de 2019

Ismos de clase, raza y sexo

Por Eduardo Sanguinetti, filosófo, Buenos Aires (Especial para Nova)
El pansexualismo freudiano ve un atributo sexual en cada forma y en toda relación, una forma sublimidad de sexualidad. Pero la sexualidad como la política, un juego de discriminación indisimulable, puede considerarse como uno de los desarrollos de los conflictos de la diferencia, de la sexualidad.
Clase, raza, sexo, son expresión de la diferencia. Los ismos de sexo, raza o clase, corresponden a la fase distintiva, la que se ha llamado del gesto distintivo, obsesionado por la diferencia, para la diferencia o para la igualdad.
Siempre es posible encontrar a una raza pero considerada por la peor considerada de las razas, así también con un individuo considerado el peor de la especie, considerado por otro similar como el peor y así hasta terminar de enumerar las ocultas identidades de los habitantes del planeta.
Y con todo el esquema sigue siendo el mismo: tampoco el problema sexual puede circunscribirse ya a un parlamento bicolor conservador o liberal, masculino y femenino. El espectro de las diferencias se enriquece: síntoma de una explosión de los ismos de la diferencia, extendidos en todos los rincones de la experiencia.
Pero el problema se encuentra también en la persistencia de colonialismos restringidos en el seno de nacionalismos y localismos. Pues a menudo se trata de trincheras frente a la incertidumbre de un mundo que ya no se comprende.
Devino en este tercer milenio una toma de conciencia, especulativa o no, apuntalada por una campaña de medios superlativa, que devino en el reconocimiento por Ley 26.485 de identidad de género y matrimonio igualitario, un derecho ganado versus feminicidios y violencias cotidianas que el sistema homofóbico, misógino, patriarcal impuso cual rutina de vida.
Sin dudas no dejaron de ser estandartes de esta Ley, “célebres bestias matrix”, instalados por el sistema vigente en cuánto medio basura existe, cada cual más ignorante y soberbio, los cuales, blindados por gobierno de turno, lanzan los más abominables agravios y difamaciones a sus pares “trans”, “lesbianas”, “gays”, sin denuncia alguna del periodismo “Fake News” reinante, para que todo siga igual, cuidando a sus mascotas, plenas de privilegios: simulación de simulacro de un régimen tramposo, donde la diferencia y sus consecuencias siguen cobrando víctimas.
A pesar de lo manifestado y sin apoyo alguno de los “blindados célebres matrix”, que hicieron buenas ganancias con la Ley, Mariana Gómez fue condenada a un año de prisión en suspenso, por razones entre las que se encuentran resistencia a la autoridad, léase policía, mientras besaba a su esposa Rocio Girat, en la estación Constitución el 2 de octubre de 2017, día en que fue detenida por razones asimiladas de manera subyacente, a discriminar el lesbianismo, una guerra de fuegos ya no cruzados, sino pertenecientes a la negación total y absoluta de la diferencia, siendo siempre esta, desde hace siglos, la que se instala en cada conflicto de identidad y relación.
El belicismo a todo lo que se considera diferente nos hace permanecer en un estado "presocial", en Latinoamérica, ya sea por casos de discriminación y censura, donde la igualdad y libertad de ser "uno mismo", se encuentra disciplinado, sin superar la ficción de neutralidad de los poderes fácticos que gobiernan y que ejecutan sumariamente, con la justicia patriarcal y el brazo armado de fuerzas de ¿seguridad?, todo intento de libertad de expresión, en todas sus aristas, síntoma de carencia y coartada vil, de toda la dogmática de la diferencia.
Si la ley es el límite, la legitimación excede como mucho a la propia ley. Es la coartada de la ley, la señal de diferencia, su límite, su arbitrariedad. En el caso de este matrimonio de Mariana Gómez y Rocío Girat, donde las repugnancias reprimidas de la policía, siempre presta a desvirtuar legitimación con atropello, cobardemente encuentra el motivo inmotivado para, de manera brutal, detener a Mariana y conducirla a una comisaría, donde permanecería varias horas.
Luego deviene el proceso judicial, aplicado de manera sistemática en los desprotegidos ciudadanos/as, pero jamás en pedófilos, abusadores, criminales y estafadores seriales que cumplen en demasiados casos, funciones en gobiernos o corporaciones empresariales de cualquier acción fraudulenta, ya sea narcotráfico, trata de personas o simplemente volatilizar activos incorpóreos. Libertad, igualdad y fraternidad, el grito que modificó el curso de la historia de la humanidad y dio paso a la denominada modernidad, son sólo palabras vacías de significado al enfrentarnos con la dura realidad, que acompaña toda la puesta en escena de este espectáculo insano, donde la violencia, impone criterio y la mentira es la retórica esgrimida por quienes deben ser servidores de la comunidad.
La misma policía que arresta a Mariana, es la que golpeó y reprimió a trabajadores de Coca-Cola, el pasado 8 de marzo, la que hostiga, persigue a quienes hacen valer sus derechos, enviados estas máquinas de aniquilar toda posibilidad de libertad, por el poder de un gobierno autoritario que siembra miedo, temor en una población castigada y hambreada, sin ánimos de inventarse una mirada libertaria a sus existencias degradadas.
La policía que en Monte hace un mes, disparó en los cuerpos de niños, en un hecho que debe sentar antecedentes de lo que jamás debe volver a suceder, no hay discurso del perdón hipercristiano que pueda eliminar la memoria. La violencia como referente de un modo de vida en Argentina nos condena a una servidumbre inmunda, sin sentido ni destino. La he sufrido y la sufro por intentar sentar con la verdad mis denuncias hacia todo lo que “no es”, todo lo que se opone al deber ser, todo lo que desvirtúa el sentido de ser y estar en este mundo.
Por lo tanto es necesario, ante infinidad de casos de criminalizar al diferente, ya sea en cuestiones, tal mi caso, de fundadores de nuevos teoremas, paradigmas y de posibilidades de acceder a estadios donde nos elevemos sobre la mediocridad reinante, desacreditando con ideas concretas, ubicadas en dimensiones del orden de siglos de errores en la transmisión de código genéticos, donde la inequidad desvirtuó los caminos de libertades eliminadas y la criminalización de actos de vida, y naturaleza, que deberían primar a la hora de intentar vivir con avidez una vida, razonable en su funcionalidad.
En este caso aplico y reivindico una crítica transversal, hecha desde los territorios inexplorados, no cuadriculados por las disciplinas académicas, aplicadas al sistema neoliberal reinante, cuya fermentación interesada contribuye, a mis ojos, a generar esas redes de reapropiación de los consumados discursos institucionales, los grandes significantes, las retóricas políticas y mediáticas oportunistas, todas las representaciones e instancias en que se coagulan los crímenes consumados y por consumar, y donde sólo cabe el desmontaje interpretativo, para dar con el esqueleto de la farsa y la estafa de un sistema que se cae a pedazos.
Aspiro como filósofo de este tiempo, que valoro la diferencia, heterodoxo e iconoclasta, a que Argentina y el mundo se vuelvan lugares más abiertos, más hospitalarios, especialmente a los diferentes, a los inmigrantes, dado que el hecho de que algunos grupos políticos, como los que dicen representar a las mujeres, los homosexuales, presenten su emancipación moral como la extensión lógica de la emancipación social prometida a los parias de este mundo (pero jamás concedidas), dice demasiado sobre el consenso social bajo presión, que existe en este país sobre como pensar y argumentar en torno a estas cuestiones, filosóficas y prácticamente incompatibles con los principios neoliberales, que rigen en este mundo: un prejuicio importuno, por cierto.

lunes, 1 de julio de 2019

Houellebecq y el mosquito de la malaria


Michel Houellebecq, el provocador, frívolo, depresivo y despiadado novelista francés Premio Goncourt ha sacado a la luz una nueva obra, Serotonina (Anagrama, 2019), una prosa en la que nos trae de nuevo su ironía, su sarcasmo, su despiadada mirada sobre las relaciones humanas, las hipocresías y los miedos de nuestra sociedad. Suele haber en su obra un arranque español, ya lo hubo en Lanzarote, aquella novela de pocas páginas que a nuestro modo de ver estropeó una ocasión para devolvernos la mirada sobre lo que somos aquí, este archipiélago architurístico. Y ahora la acción comienza en Almería, playas ardientes, mucho sol, abundantes tentaciones y sexo, siempre sexo en estado de efervescencia o como recuerdo triste de lo que fue y ya no es. Y Franco consagrado como el inventor del turismo de masas, Franco admirado en las escuelas internacionales de hostelería.
En Lanzarote, su brevísimo libro, ilustrado eso sí con buenas fotos, se limitó a ser displicente, a no mirar lo necesario, a caminar a saltitos por la piel rugosa del volcán con el ojo vago de los que no quieren ver demasiado. De tal modo que el libro no era siquiera un relato, era más bien un anecdotario. Como provocador, lanzó dianas aquí y allá, proclamó que los árabes siguen una religión ridícula, habla de lesbianas que también se acuestan con hombres, se detiene apenas en los conflictos de un policía belga dispuesto a sumergirse en la secta de los azrelianos, que pretenden renovar la humanidad a través de los extraterrestres. Pero no le interesó la arquitectura, ni tampoco la obra de César Manrique, ni la Cueva de los Verdes ni los miradores ni los blancos caseríos. Quiso hacer una radiografía grotesca y banal después de mirarse al ombligo. El libro descuidado se lee de un tirón, eso sí. ¿Cómo no iba a ser así si lo más profundo que contiene es la descripción final de las erupciones volcánicas escrita hace trescientos años por el cura párroco de Yaiza?
Serotonina puede ser el retrato de una sociedad en cuidados paliativos, atiborrada de calmantes y con pocas erecciones, los antidepresivos son cada vez más necesarios para la supervivencia pero, muerto el deseo, ya solo queda iniciar la cuesta abajo. Por eso el protagonista se entusiasma finalmente con las armas, por eso uno de sus más íntimos amigos se suicida en plena algarada de agricultores y ganaderos desposeídos de su comodidad por las nuevas normativas comunitarias. En el camino el autor nos ha ido contando las traiciones a uno mismo, la pérdida del amor, las cobardías cotidianas, la cuesta debajo de la decadencia personal que ya no hay forma de remediar. Esas mujeres que aparecen como fantasmas desvaídos, que nos dieron instantes ya olvidados de placer, y de las que ahora solo queda una remota culpa y el deseo de aniquilación porque no fuimos capaces de entender lo que aportaban. Y no es otra la lectura de fondo de esta radiografía de la muerte del placer, la caída permanente hacia la nada de la que brotamos y a la que regresaremos más pronto que tarde.
Una mirada sobre la Europa aburrida y decadente, la Unión repleta de normas y rigideces, un territorio de baja natalidad que necesita como agua de mayo una legión de inmigrantes difícil de digerir. Es fácil reconocer la deuda de este nuevo libro con obras anteriores, como Lanzarote (2000), Plataforma (2001), o El mapa y el territorio, (2010), aunque el escritor exagera ahora la caricatura de sus tópicos. Pero Serotonina se entrelaza, sobre todo, con el retrato triste e intimista, claustrofóbico de la derrota personal, el cansancio de vivir, un cierto nihilismo que viene de lejos. La obra de Houellebecq se parece al vuelo de un mosquito que va y viene, que se aleja pero regresa en busca de dejar su señal en la piel. Es un vuelo recurrente, un zumbido que sabemos reconocer en cuanto leemos unas pocas páginas. Es una prosa punzante, es el fruto iconoclasta de una mente republicana, es la irreverencia del laicismo, el viejo espíritu de la Revolución Francesa. Desde este punto de vista, nos atrapa. Ese zumbido molesto que acaba por transmitirte el deseo de conocer su próxima entrega, y aunque nos propongamos ingerir los medicamentos adecuados, vuelve a transmitirnos la fiebre de la curiosidad, una cierta obsesión para la que no hay remedios.
Y volviendo al tema recurrente de estas últimas semanas, casi otro vuelo de mosquito que va y viene obsesivo, hemos de reafirmar que el panorama postelectoral ya cansa, y lo peor es que su desenlace va a hacerse esperar. Todo esto parece una partida de dados, una comedia con exceso de tics. ¿Vamos a ser, ya definitivamente, un país ingobernable? Pues pensábamos que era positiva la desaparición del bipartidismo, y ahora resulta que el partido que gana las elecciones tiene muchos contratiempos por delante, ya que, al verse obligado a pactar con tanta gente, encuentra demasiados obstáculos en el camino. Empezando por los socios de su misma ala ideológica, que según parece ponen altas sus demandas para firmar cualquier pacto de gobernabilidad.
El votante percibe el espectáculo con mucha perplejidad, y se pregunta si no sería recomendable introducir una segunda vuelta que, por fin, designe al ganador con suficiente margen de maniobra para que pueda formar gobierno en la nación, las autonomías, los entes locales. Ahora hay cinco grandes partidos, que representan más líneas de pensamiento, más corrientes que las que cabían en el PSOE y el PP. Pero, tanto por la derecha como por la izquierda, sigue habiendo dos bloques de pensamiento, aquello de las dos Españas que nos pueden romper el corazón. Hay más oferta donde elegir acomodo, hay izquierdea radical y hay extrema derecha, pero lo que presumíamos como avance se está evidenciando como una complicación. ¿Y si fuera preciso volver a nuevas elecciones antes de final de año, ello no iba a erosionar de modo grave la participación? ¿Cómo decirle a un ciudadano hastiado que vaya otra vez a las urnas, si, previsiblemente, los resultados de unos nuevos comicios apenas iban a ofrecer variantes convincentes?
Muchas egolatrías, todos exigen su parte de la tarta, y pocos piensan en los intereses generales. Hay sobreactuaciones, muchos actores mediocres, y la comedia puede convertirse en tragicomedia. Es de esperar que, antes de que llegue Papá Noel con la fanfarria navideña, los Reyes Magos nos traigan el milagro de conseguir una clase política que no nos siga dando la tabarra desde ahora hasta el día del juicio final.

lunes, 24 de junio de 2019

La carajera de los pactos imposibles



Según el más alto órgano judicial de nuestro país, Franco fue jefe del Estado desde que vino al mundo. Ya el 1 de octubre del 36 merecía esa alta consideración aunque el presidente legítimo era Manuel Azaña y estábamos tan solo en el comienzo de la triste guerra civil. Así que el Tribunal Supremo, supremo reducto de la imparcialidad, tiene claro que por ahora el caudillo no debe salir del Valle de los Caídos. Y si sale debe ir a La Almudena, entrando bajo palio, naturalmente, como lo hacía durante décadas, pues esa catedral es el sitio más que adecuado para que reciba la máxima veneración popular. Recordemos que la iglesia de El Palmar de Troya, con el papa Clemente, lo declaró santo. Como todos los césares romanos, no en vano estaba investido por la gracia divina, igual que los reyes.

Estamos atravesando días de alucinaciones, porque la carajera que montan nuestros políticos se enreda un día sí y otro también.  Con los ilustres ciudadanos que tenemos como líderes políticos, no será extraño que el panorama de los pactos de nuevo resulte más que complicado. Mucho nos tememos que las semanas vayan pasado con los consabidos pulsos y ninguneos, yo no voy a apoyar a aquel, ni me voy a juntar con este otro, de lo cual se deduce que incluso nos amenazan con irnos a nuevas elecciones, una, dos y tres. Se supone que los receptores de los votos recién depositados deberían reflexionar acerca de los intereses públicos, sobre el servicio a la colectividad, y deberían hacerlo más allá de sus simpatías o antipatías personales, más allá de las operaciones de acoso y derribo, más allá de las querellas de salón, las cuchilladas y las venganzas. Con el desaliento pisándonos los talones, tal vez sucede una cosa muy simple: la democracia representativa no servirá para mucho si tenemos presente la tendencia a la banalidad de una parte notable de los políticos, su escasa seriedad a la hora de representar a los votantes.
En todas las situaciones los pactos se plantean, preferentemente, contra alguien. En la política española los acuerdos a favor de algo o alguien se antojan más raros que ganar el euromillón. En Madrid se hacen contra Manuela Carmena o contra Ángel Gabilondo. En Barcelona iban a ser contra Ada Colau pero ahora se disponen contra Ernest Maragall. La derecha quiere pactar contra los populismos y los independentistas, aunque para ello tenga que abrazarse a la derecha xenófoba y preconstitucional. La izquierda ofrece pactar contra la derecha extrema, aunque sea a base de entregarle la presidencia o la alcaldía a esa derecha a quien lo único que le molesta de pactar con los ultras. En fin: el avispero tradicional. Vamos a ser como Italia, con gobiernos en precario, nunca más mayorías cualificadas. Lo bueno de todo esto es constatar que, a pesar de que llevamos bastante tiempo sin un gobierno estable, las instituciones siguen funcionando, los alumnos reciben sus clases, los enfermos acuden a los ambulatorios de la Seguridad Social, los tribunales siguen tramitando los procedimientos habituales, etcétera.
El panorama es embarullado, contradictorio e indefinido. El votante se pregunta por el camino de la papeleta que deposita en la urna y, por mucho que se esfuerce, no le encuentra respuestas. Como han coincidido las generales, las locales, las cabildicias, las autonómicas, las europeas y todas las demás, la confusión es total. Surgen todo tipo de carambolas, algunas con mucho contrasentido. El fraude electoral salta a la vista, pues muchas veces quien ha ganado las elecciones con mayoría suficiente no consigue gobernar. En Canarias tenemos muchos ejemplos al respecto. ¿Y para qué sirve haber pasado de 60 a 70 diputados si, a pesar de esa burla de la lista regional, el resultado hace que las cosas sigan  exactamente igual que antes? A la hora de conformar el próximo gobierno autonómico puede haber todo tipo de cabriolas, algunas de ellas bastante impresentables. Victimismos, chantajes, y que todo siga igual que siempre. ¿Ha servido para algo la reforma de la ley electoral? Nos queda atravesar el calvario de unas semanas en las que nada será lo que parece, y los pactos contra natura harán que perdamos otro poquito de confianza en quienes nos representan. Pues ellos tienden a hacer cosas que no se nos pasaban por la cabeza cuando fuimos a votar.
Hay por ahí un anuncio de una marca de cerveza con una mujer que baila bajo el agua y que, en un momento determinado, se ve atenazada por una gran cantidad de plásticos en el fondo del mar. Es un anuncio muy bueno, y que debería hacernos reflexionar acerca de los desastres medioambientales, asunto que al jerarca Donald Trump no le quita el sueño ya que lo suyo es hacer dinero, más dinero, mucho dinero, aunque los demás se fastidien. La humanidad afronta un riesgo existencial en 2050, dentro de apenas treinta años, debido a las consecuencias del cambio climático. Un estudio publicado por The Breakthrough National Center for Climate Restoration augura una alta probabilidad de que la civilización humana llegue a su fin para ese año.  Además, la organización australiana asegura que para reducir los riesgos y conservar a los humanos, es necesario construir un sistema industrial con cero emisiones lo antes posible. Si no se toman medidas urgentes, describe un escenario apocalíptico donde existirán condiciones imposibles para la supervivencia de la especie en gran parte del mundo. Los autores advierten de que los impactos del cambio climático en aumento suponen grandes consecuencias negativas. Además, añaden que estas consecuencias nunca se pueden deshacer, ya sea aniquilando la vida inteligente o recortando de forma permanente y drástica su potencial.  A lo largo del informe se presenta un aterrador escenario en el que la humanidad llega al colapso y en el que se enfrenta a consecuencias climáticas irreversibles protagonizado por el aumento de las temperaturas, incluso, por encima de las que puede soportar el ser humano en algunos lugares del globo, la falta de agua y el avance de la desertización conducirán a  guerras para la obtención de recursos. En los próximos diez años, los autores consideran insuficientes las medidas establecidas en el Acuerdo de París. Además, prevén una subida de la temperatura media del planeta al menos en 1,6 grados centígrados. Las retroalimentaciones del ciclo del carbono y el uso continuado de combustibles fósiles aumentarán las temperaturas en 3 grados centígrados en 2050. En definitiva, se prevé un colapso universal, nuestros hijos y nuestros nietos podrían recibir una herencia poco apetecible.

lunes, 10 de junio de 2019

Envejecemos a marchas forzadas



Uno de los grandes retos de los países desarrollados es el progresivo envejecimiento de la población. Esto afecta a las pensiones, a la productividad, a los salarios, a la inflación, a los tipos de interés, a la sostenibilidad del sistema y a la propia composición social, sin que debamos pasar de largo el capítulo esencial de la elevación de los gastos en sanidad. Con la drástica caída de la natalidad vamos, de manera acelerada, hacia una sociedad de ancianos y, como la esperanza de vida se alarga, ya no es tan raro tener a nuestro alrededor personas con 90 o más años. La gente que llega a los 100 se está acrecentando de año en año, a ello contribuye la mejor atención sanitaria, el progreso de los tratamientos hospitalarios, la calidad de los medicamentos. En Canarias las islas más occidentales son las que padecen en mayor medida este problema; la más envejecida es El Hierro, seguida de La Gomera y en tercer lugar La Palma. Algunos agoreros, en plena fiebre de optimismo, llegan a afirmar que la vida humana puede dilatarse más allá de los cien años, y hasta hay quienes sueñan con el hecho de que los progresos médicos y tecnológicos nos acerquen a la quimera de la inmortalidad.

Está claro que el hecho de que vivamos más años y que la natalidad sea tan baja complica la situación. Está bien que la esperanza de vida se haya alargado, es bueno llegar a viejo pero no es lo mismo un anciano que pueda valerse por sí mismo que otro en silla de ruedas y que padezca las enfermedades degenerativas que tanto abundan con la mayor edad. Es bueno que la gente viva más años, pero si la calidad de vida de esta ancianidad no es buena nos hallamos ante un proceso poco eficiente. Las sociedades desarrolladas de Europa y Norteamérica tienen el mismo problema del envejecimiento, y por ello necesitan inmigrantes que refresquen la pirámide poblacional. África y Asia, en cambio, tienen una elevada natalidad que redunda en una mayoría de población joven. Sostiene la Unesco que el continente negro no será capaz de ofrecer un buen nivel de vida a sus residentes hasta dentro de más de un siglo, por lo cual seguirá enviando importantes flujos de población hacia las naciones europeas. Cuando el hambre aprieta y no hay futuro, la gente no tiene miedo a subirse en las pateras aunque ello signifique pagar un alto coste a las mafias del transporte y también jugarse la vida.

En las islas la población envejece de forma acelerada en los 88 municipios, pero lo hace con mayor velocidad en las islas occidentales, y lo hace también con mayor rapidez en los municipios más rurales, los de las comarcas que se van quedando deshabitadas, por ejemplo Artenara-Tejeda, Garafía, Vilaflor, etcétera. En El Hierro uno de cada cuatro habitantes supera los 65 años, seguida por La Gomera y La Palma. Este envejecimiento supone el progresivo abandono de las labores tradicionales en el campo y la ganadería, también en la artesanía y otras manifestaciones similares pues pocos jóvenes sienten la llamada de proseguir esas actividades.

Las islas orientales, economías turísticas donde manda el sector servicios, son las más que registran una población más joven. Fuerteventura es la isla que presenta un mayor aporte de inmigración y menos del 10 por ciento de sus pobladores supera los 65 años, le sigue Lanzarote. El municipio con la población más joven de toda Canarias es Pájara, en Fuerteventura, mientras que Vallehermoso, en La Gomera, es el que registra mayor población anciana. La Gomera registra la mayor edad media de su población, con 45,4 años; Gran Canaria tiene 41,5  y Tenerife 41,4. En las islas capitalinas, los municipios del sur turístico son los que acogen una población menos avejentada y son los que crecen a mayor ritmo: Adeje, Granadilla de Abona, San Bartolomé y Santa Lucía de Tirajana, etcétera. Las dos islas capitalinas se encuentran en una zona intermedia entre las islas más orientales y las más occidentales, aunque los habitantes de sus mayores ciudades también están envejeciendo a ritmo rápido. 
 Hay estudios demográficos que en nuestro país realizan los grandes bancos y las aseguradoras como Mapfre. Siguiendo las tendencias demográficas, hacia el 2050 el peso de la llamada Tercera Edad será superior al 30 por ciento de la población total, según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística. Como consecuencia de esto, los expertos prevén una contracción del trabajo y una caída de la productividad, si no existen mejoras tecnológicas que lo corrijan, así lo estima el Banco Central Europeo y también lo piensa el Banco de España. Aquí entran los procesos de robotización y se supone que en las próximas décadas la inteligencia artificial podrá suplir a una base notable de trabajadores, pero hasta cierto punto. A nuevos tiempos, nuevos desafíos. Una pregunta ingenua sería plantearse si los robots estarán obligados a hacer la declaración de la renta y a pagar los impuestos como hacen los ciudadanos corrientes.
En España tenemos un elevadísimo paro juvenil y contemplamos que en general el sector de los funcionarios está compuesto por personas ya veteranas, pero también hay una masa laboral en proceso de envejecimiento en el sector agropecuario, la hostelería o la construcción. Tras el cambio climático, España es uno de los países que en mayor medida pierde terrenos cultivables pues la desertización avanza, del mismo modo que la despoblación se instala en la mayor parte de las autonomías. De año en año avanza la diferencia entre las comunidades ricas, como Madrid, Navarra y Euskadi, con respecto a las más pobres, como Extremadura, Castilla-La Mancha, Canarias y Andalucía. Como consecuencia de la crisis no se ha producido una renovación eficiente de profesores, médicos, policías y el resto de los servidores públicos, aunque ahora se están convocando oposiciones. Por otra parte, está demostrado que las habilidades profesionales decrecen a partir de los 55 años. Y para el sostenimiento de las pensiones en España el gobierno desea que la jubilación se produzca no antes de los 65-67 años. Todas estas contradicciones tendrán que ser tenidas en cuenta, pero lo cierto es que en las recientes elecciones esta preocupación por el envejecimiento poblacional ha pasado casi desapercibida en los programas de las fuerzas políticas. En definitiva, son temas que no brindan votos de manera inmediata ya que requieren soluciones difíciles, a través de procesos a largo plazo. Los políticos, ya se sabe, no suelen comprometerse en asuntos complicados cuya gestión no es visible con inmediatez.

miércoles, 5 de junio de 2019

Domingo López Torres, poeta asesinado en la guerra civil, tendrá su plaza en Santa Cruz de Tenerife

La formación política Sí Se Puede anima a la ciudadanía a participar en el homenaje a Domingo López Torres,, poeta surrealista y concejal republicano asesinado por el franquismo, que será este jueves, 6 de junio, a las 19.30, en la plaza que llevará el nombre del poeta surrealista y concejal republicano de la capital tinerfeña. La plaza está ubicada entre las calles Ángel Ganivet y Juan Ramón Jiménez, en Los Gladiolos. Muchos años han tenido que pasar para que se haga realidad el acuerdo tomado en 2012 por el pleno del ayuntamiento santacrucero
"El reconocimiento a López Torres es un acto largamente anhelado por el mundo de la cultura canaria, con el que se restaura el honor del poeta y concejal de Santa Cruz asesinado en la Guerra Civil y un acto de justicia reparadora, de memoria histórica, por el que Sí Se Puede ha estado luchando ante un montón de dificultades desde que entramos en la Corporación en 2011", aseguró este martes la concejala en funciones del grupo municipal ecosocialista Yaiza Afonso.
(Tomado de www.tenerifeahora.com   -  Noticia enviada por Samir Delgado)

martes, 4 de junio de 2019

Los artistas siempre fueron muy serviles, dice Eduardo Sanguinetti


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Eduardo Sanguinetti se declara “un indignado de siempre” y critica a los artistas que se dejan comprar por el poder.

Adolfo Bioy Casares lo definió, en primavera de 1989, como “un hombre veraz, incómodo, no negociable y por sobre todo comprometido hasta el límite en su pensar y hacer con el acontecer de este tiempo”… Graduado en filosofía en la Cambridge University y autor de varios libros, Eduardo Sanguinetti conjuga en sus ‘performances’ filosofía, escritura, actuación, pintura y música. Este artista, nacido en Buenos Aires, presentó en el espacio cultural del PSOE en esa capital ‘Identikit’, una instalación organizada por la ‘Agrupación Niños de la Guerra Civil Española de Argentina’.

‘Identikit’ es una instalación fotográfica personalista, “un ejemplo poético del ser humano”, explica Andrés Hernández Díaz de Espada, integrante de la Agrupación Niños de la Guerra de Argentina y promotor de la muestra.
“Los retratos del autor –ahonda– son una concentración pensativa del rostro de ser humano in crecento”. Debajo está el corazón de ese mismo personaje que refiere a las acciones para con los demás. En la ‘performance’, además, hay “máquinas” que representan el cerebro cibernético. “Indicado para la creación, la ciencia, el arte porque nosotros nos valemos de esas máquinas para crear”, apuntó Sanguinetti.
La instalación también contiene un ‘Identikit’ del tránsito fugaz de la vida humana, tan breve como trascendente. La ‘performance’, que permanecerá expuesta al público prácticamente a lo largo de todo el mes de diciembre, forma parte de un ciclo de muestras, conferencias y actividades culturales organizadas por la Asociación Niños de la Guerra de Argentina y del área cultural de la agrupación socialista, que se desarrolló durante todo el año.
Por último, Andrés Hernández adelantó que para el próximo año ya tiene actividades en carpeta como la conferencia sobre Picasso, con ilustraciones, y la presentación de la última película de Nicolás Rubió: ‘75 habitantes, 20 casas y 300 vacas’.
Tras la presentación de la ‘performance’, esta publicación conversó con Eduardo Sanguinetti sobre la muestra y el papel del arte en el contexto actual.
Pregunta. ¿Por qué en lo que a arte se refiere es considerado ante todo un ‘performer’?
Respuesta. Considero que el arte es un acto, una operación creativa. Arte, para mí, es articular desde el conocimiento del inconsciente los sedimentos de memoria de nuestros tránsito para llegar a concretar en un objeto que se denomina obra de arte. Arte es que el espectador articule a través de la obra con el autor y se produzca una misoginia interesante que dé como resultado el poder modificar en un instante al espectador en su rutina. Si el espectador sale en un estado distinto creo que ahí podés hablar de obra de arte.
P. Dice que usted es arte.
R. Sí, mi vida es un camino de arte que viene a ser a la vez una bella expresión de la mentira, porque en definitiva el arte está fundado en una mentira y viceversa. La verdad absoluta es mentira. Es un tema serio con cierto humor, pero tomarse en serio al artista y al arte es un tanto estúpido también.
P. Siendo profesor de filosofía, ¿cómo se vincula con esta profesión?
R. Pienso que mi vida se va acercando a una instancia filosófica.
P. ¿Por qué dice que no es negociable?
R. Me han ofrecido y yo no he aceptado. Eso creo que habla muy bien de mí porque creo que es importante que haya mantenido una instancia estoica respecto de los espacios de arte. Voy por la inmortalidad, no voy por un momento de gloria en ricos y famosos que culmina en una década infame que no es la del 30 sino la “era menemista”. Porque en definitiva, en la década infame del 30 vimos a Martín Fierro y la generación de Boedo. Pero fue la década del 90 la que abrió las puertas a esta Babilonia que se vive y este estado de prostitución. Y en esto sostengo que no soy un inmoral sino un amoral pero muy ético.
P. Considera que lo económico no debería condicionar al arte. ¿Cómo lo logra?
R. Yo no soy un indignado de ahora, sino un indignado de siempre. Sé que hay mucho oportunista indignado hoy que está aprovechando esta instancia contra el capitalismo porque le va mal en los negocios. A mí la instancia capitalista no me agrada en principio porque no va acorde. Creo que el capitalismo tiene que ser de una vez por todas desterrado de este mundo. Por otra parte, creo que están cambiando las tendencias del capitalismo y que tiene que continuar cambiando en las áreas de cultura y el pensamiento, cambiar, sobre todo, en lo que se denomina mercado del arte. En la instancia mercantilista el arte tiene mandarines y mandaderos, alcahuetes de turno que los denominan artistas. Son los artistas del sistema, del poder y los colocan en el tablero del poder cuando conviene. Se hace el enroque o no se hace el enroque, se hace el jaque mate y un fin de partida, si conviene, para dar lugar a otro grupo de mandarines y mandaderos, mientras el dinero va a otra parte, llámalo lavado de dinero o como te plazca. Los artistas, a lo largo de los siglos, fueron muy serviles. Algunos se rebelaron y lo pagaron muy caro. El artista tiene que bajar de su púlpito y caminar las arenas de Libia, de Irak. La indignación no solamente está en Roma, está en el mundo, en un mundo que late, que se está degradando, y a la toma de conciencia la siento muy lejana. A la esperanza la siento como un horizonte muy lejano.
P. ¿De qué se trata ‘Identikit’, la instalación que expone en el marco del espacio cultural del PSOE?
R. Es la conformación de imagen en fotogramas partiendo de lo que puede ser una polaroid, de un blanco al revelado de la imagen. Punto.
P. Pero hay un mensaje.
R. Sí, pero está en el espectador ver si hay o no mensaje porque de los fotogramas en realidad se tienen que hacer cargo los espectadores. Yo me hago cargo de mi imagen y por eso en las fotos estoy yo.
En las imágenes hay un metarelato, no es una historia directa, pero que nace con total naturalidad. Es un film, se cuenta, en cierto modo, lo que es la vida, el transito en el que preparamos el cuerpo para los gusanos.
En ‘Identikit’ transcurre la memoria, como cuando has estado en un viaje y de pronto los recuerdos están diseminados y los vas armando de a poco, de una manera más o menos similar a lo que sucedió. Hay un ‘identikit’ en cada instancia de vida. Se lo suele asimilar a una instancia policial, pero el concepto de ‘Identikit’, en realidad, es mucho más amplio.
P. Hay algo que se reitera en sus instalaciones que tiene que ver con la tierra, ¿por qué?
R. Sí, la tierra está presente en todas mis instalaciones. Creo que porque soy un hombre del llano. Nací en la ciudad de Buenos Aires pero viví mucho en la pampa húmeda y me considero un hombre de la pampa. Allí, nosotros vemos permanentemente horizonte, algo que en Europa, por ejemplo, es muy difícil, porque está todo poblado y ya no les quedan espacios vírgenes.
P. ¿La tierra también tiene que ver con su identificación con lo ecológico?
R. Sí, de ahí por ejemplo mi lucha por mantener amazonas. Ahí creo que hay que poner el cuerpo. Aunque yo actúo solo porque no pertenezco a ninguna organización ni partido político.
P. ¿Por qué?
R. Porque soy muy desconfiado y tengo que estar muy seguro de quien tengo al lado y a qué intereses responden. Greenpeace por ejemplo no sé a quién responde. Yo hice un trabajo sobre pasta de celulosa que me costó sangre. Me tuve que ir de Montevideo una noche con 12 policías, sin causa legal, etc. por estar metido en un tema que llegaba a la raíz y donde había intereses creados en las dos orillas. Cuando llegué a la costa de Gualeguaychú fui yo, con Pérez Esquivel, los que hicimos cortar durante 24 horas los puentes. El resto era gente de inteligencia, pagada, etc.
Y ahora digan lo que digan, la verdad es que está todo contaminado y que la gente de Gualeguaychú ya está viendo afectada su salud con ciertos tipos de cáncer de piel. No era broma. Botnia no tiene la culpa, si hay culpa la tienen los poderes.
P. ¿Qué significa la ‘fábrica de neuronas’, que también ha montado en esta instalación?
R. Fábrica de neuronas es una instancia de la razón pura, en la cual el sentimiento y la intuición no existen. Yo hoy me guío y te hablo desde mi instinto y mi sensibilidad, a la razón no la utilizo mucho. Es una prueba, a mí me gusta mucho jugar con la razón y la intuición.
Por otro lado, si en mi vida hubiera meditado en instancias de peligro estaría muerto. Generalmente en instancia límites actúas por instinto y con cierto manejo del instinto inclusive, lo que me permitió no quedar en el intento.